En junio de 2015, apenas unos meses antes de su muerte, Umberto Eco lanzó una de las frases más citadas de su última etapa pública: “Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas”. La paradoja fue inmediata: la advertencia se hizo viral precisamente en las plataformas que estaba cuestionando. Eco no hablaba desde la nostalgia ni desde el rechazo tecnófobo, sino desde una preocupación intelectual muy concreta: la ruptura de los filtros culturales que, con todos sus defectos, habían ordenado históricamente el espaci...