Oremos hermanos

Doy gracias a la silenciosa y perfecta maquinaria de mis células, que en este instante orquesta millones de reacciones químicas para mantener mi homeostasis y regalarme salud sin que yo tenga que esforzarme por ello.

Valoro la inmensa fortuna estadística de mi nacimiento, reconociendo que soy el resultado final de una cadena evolutiva ininterrumpida de ancestros que lograron sobrevivir y reproducirse a lo largo de millones de años.

Reconozco mi conexión material con el planeta, agradeciendo la energía que tomo prestada del sol y los átomos que intercambio con la atmósfera, entendiendo que no soy un ser aislado, sino parte de un ciclo físico mayor.

Ante la neutralidad objetiva del cosmos, celebro mi capacidad humana para usar la razón y construir mi propio propósito, asumiendo la plena responsabilidad de dotar de sentido ético a mis acciones de hoy.

Me asombro ante el raro fenómeno emergente de mi propia mente, que desafía la tendencia al desorden del universo para otorgarme el privilegio único no solo de existir, sino de saber que existo.

Integro con profunda gratitud todas estas fuerzas, reconociendo que soy la afortunada convergencia de la materia, la historia evolutiva y la consciencia, y abrazo el privilegio absoluto de ser, aquí y ahora, el universo celebrando su propia existencia.

Amén.