En plena resaca del 8M, cuando todavía se celebran eventos conmemorativos, vale la pena subrayar lo obvio. Ni el token de la señora que decora la mesa del coloquio, ni la de aquélla que da las gracias al percibir su discurso al fin enunciado –lo de "escuchado" no siempre sucede– gratifican lo suficiente como para cubrir las grietas que deja el sistema capitalista. Precisamente, la lucha por la igualdad debería conllevar un trato digno desde las mismas organizaciones y espacios que la promueven...
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etiquetas: feminismo , 8m , manifestaciones
Me parece de puta madre, no quieres decir nada, no lo digas.
Pero cobrar por hablar una vez en un acto en el que pelea por tus derechos... Si que es rata, si.
"Esque hago poesía". Pues no la hagas y habla, que aunque no pongas el cazo y el cinturón apriete, no te vas a desgañitar.
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