El ejercicio que salió regular. En 2005, durante unas maniobras frente a la costa de California, la Marina de Estados Unidos permitió algo inusual: enfrentarse repetidamente a un submarino convencional extranjero, pequeño y relativamente barato, para mejorar su doctrina antisubmarina. El elegido fue el HMS Gotland, un submarino diésel-eléctrico sueco de apenas 1.600 toneladas. El objetivo era entrenar al grupo de combate del portaaviones USS Ronald Reagan, uno de los buques más poderosos del mundo, equipado con escoltas, helicópteros antisubmar
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