Las inspecciones de producto revelaron un interruptor de solenoide defectuoso, que controla el flujo de electricidad en un circuito. Tras un número elevado de arranques, podría producirse un desgaste excesivo en el interruptor, lo que podría dificultar o incluso imposibilitar el arranque del coche. Además, podría producirse un cortocircuito, que podría provocar un sobrecalentamiento localizado del motor de arranque, lo que, "en el peor de los casos", podría hacer que el vehículo se incendiara durante su funcionamiento, según BMW.
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