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DemonDary el 12-11-2012 19:15 UTC publicado: 13-11-2012 19:00 UTC

La historia del vocablo desahuciar tiene su miga. Que levante el dedo quien no haya dudado alguna vez antes de escribir la palabra “deshaucio”. ¿Dónde meto la “hache”? ¿Después de la ese o entre la “a” y la “u”? Por ejemplo, se ve que la persona que escribió el mensaje de la foto que acompaña este post no lo tenía claro (aunque su dramático mensaje sí quedo muy clarito).
etiquetas: desahucios, deshaucios, definición, etimología negativos:
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¿Por qué nos traen de caveza?
¿Por qué nos liamos tanto?
Supongo que será primo de este www.youtube.com/watch?v=gFSeJwuPdcM
Vaya, un votante socialista de 2008 que le daban igual las leyes de Chacon en favor de los desahucios ...
Una aclaración para el periodista- no un reproche- puesto que él no es un especialista en Cervantes ( o eso se deduce de su errada opinión) y no tiene por qué saberlo.
El empleo de la f por h en Cervantes es debido a que el autor, al querer ridiculizar las expresiones caballerescas de Don Quijote está obligado a que estas sean arcaicas. Es decir, que no son propias de la lengua de Cervantes, sino del empleo humorístico que el escritor hace del alambicado, ridículo y pedante estilo de los libros de caballerías que desea destruir.
Quitas el prefijo des- y deduces.
Lo del enlace de #1 es lo de siempre: manipulación (anda que han recortado la imagen de la noticia justo para que no se leyese que trataba de alquileres y de dar garantías a los arrendatarios -¿Qué preferimos al final, pisos cerrados o piss que se puedan alquilar, pero con unas garantías?-) y echar balones fuera. Lo que dijese Chacón en 2007 ya me da igual, estamos en 2012, han pasado 5 años y a quién le toca arreglarlo es a Mariano y su comparsa. Es su trabajo, que bien que presume de tener el apoyo de la mayoría de españoles (ja). Hasta los cojones del "uy, mirad lo que decían en 2002" y del "y tú más". Que ya sabemos que los otros lo hicieron mal, pero eso no quiere decir que ahora el PP tenga "carta blanca" para hacerlo igual de mal, o peor.
Que nos prometieron un cambio. "Únete al cambio" decía su campaña. Y, en cierto modo, no nos engañaron: nunca nos dijeron si el cambio iba a ser a mejor o a peor...
(Justo ayer escribí una nota con ese error
En cada asamblea que se quería dar información y dar el correo para que se hiciera llegar a quien lo necesitase, había que estar deletreando la palabra o explicando donde estaba la H, porque si no no llegarían los correos. Al final, lo que hice fue pronunciar la palabra como DESAJÚCIO, y así, con esa regla mnemotécnica, nunca más he vuelto a dudar de dónde se pone.
Joder, cometeré otras faltas de ortografía o gramática pero desde luego esa clase de faltas hoy día me parecen algo graves...
¿Estáis de coña? que en hora y media comienzan los piquetes de la huelga general.....
Y en definitiva, si no hay garantías para los arrendadores, el alquiler se encarecerá mucho, con las consecuencias negativas que eso puede tener para todos los que necesitan una vivienda.
Bueno, #20 ya te había explicado la enorme diferencia que hay.
Ahora es cuando me leo los 34 posts anteriores y descubro que ya han hecho la misma gracieta 7 u 8 veces
de FIDO, ere, fisus sum (fiarse) > deriva FIDUCIA (confianza) > FIUCIA (confianza 1220-50) > AFIUZAR (dar confianza o crédito a una persona 1335) > AHUCIAR > DESHAHUCIAR quitar las esperanzar o despedir a un arrendatario.
DESHAHUCIARpor DESAHUCIARHemos de recordar que una buena parte de los detractores de estos libros eran erasmistas o simpatizaban con el erasmismo (como muchos expertos creen que ocurría con Cervantes) y al no existir en las literaturas griega o latina nada parecido a la novela de acción ( en este caso, las novelas de caballerías), muchos de estos críticos no aceptaban este género literario.
Pero dejemos a un lado mis opiniones y centrémonos en lo que dice Josef Valdivieso, escritor y crítico contemporáneo de Cervantes, además de tener a su cargo la aprobación de la segunda parte del Quijote: "...el autor, mezclando las veras y las burlas, lo dulce y lo provechoso y lo moral a lo faceto, disimulando en el cebo del donaire el anzuelo de la reprehensión, y cumpliendo con el acertado asunto en que pretende la expulsión de los libros de caballerías, pues con su buena diligencia mañosamente ha limpiado de su contagiosa dolencia a estos reinos".
Podemos avanzar un poco en el tiempo y acudir a Nicolás Antonio, que en su Bibliotheca Hispana Nova, de mediados del S XVII, nos dice que el Quijote es una "festivísima invención de un héroe, nuevo Amadís a lo rídículo, que agradó tanto que oscureció todas las bellezas de las antiguas invenciones de esta clase, que, por cierto, no eran pocas".
Podría citar otros cuantos ejemplos de expertos y eruditos estudiosos de la obra cervantina, como Mayans y Siscar, Hartzenbusch, Diego Clemencín, Milá y Fontanals, o los más actuales Francisco Rico o Martín de Riquer, para que compruebe que no soy el único que postula tonterías sobre los libros de caballerías sobre los que ironizó Cervantes, pero esa tarea se la encomiendo a usted con el fin de que aprenda a no hacer juicios de valor sin aportar ni una sola prueba o indicio de su intención.
Buenas tardes.
"Capítulo sexto
Del donoso y grande escrutinio que el cura y el barbero hicieron en la librería de nuestro ingenioso hidalgo
(...)
Y el primero que maese Nicolás le dió en las manos, fue los cuatro de Amadís de Gaula, y dijo el cura: parece cosa de misterio esta, porque, según he oído decir, este libro fue el primero de caballerías que se imprimió en España, y todos los demás han tomado principio y origen de este; y así me parece que como a dogmatizador de una secta tan mala, le debemos sin excusa alguna condenar al fuego. No, señor, dijo el barbero, que también he oído decir que es el mejor de todos los libros que de este género se han compuesto, y así, como a único en su arte, se debe perdonar. Así es verdad, dijo el cura, y por esa razón se le otorga la vida por ahora.
(...)
y junto a él estaba otro que se llamaba Palmerín de Inglaterra, lo cual, visto por el licenciado, dijo: esa oliva se haga luego rajas y se queme, que aun no queden de ella las cenizas, y esa palma de Inglaterra se guarde y se conserve como cosa única, y se haga para ella otra caja como la que halló Alejandro en los despojos de Darío, que la diputó para guardar en ellas las obras del poeta Homero. Este libro, señor compadre, tiene autoridad por dos cosas: la una porque él por sí es muy bueno, y la otra, porque es fama que le compuso un discreto rey de Portugal.
(...)
Por tomar muchos juntos se le cayó uno a los pies del barbero, que le tomó gana de ver de quién era, y vió que decía: Historia del famoso caballero Tirante el Blanco. Válame Dios dijo el cura, dando una gran voz; ¡que aquí esté Tirante Blanco! Dádmele acá, compadre, que hago cuenta que he hallado en él un tesoro de contento y una mina de pasatiempos. Aquí está don Kirieleison de Montalván, valeroso caballero, y su hermano Tomás de Montalván y el caballero Fonseca, con la batalla que el valiente de Tirante hizo con Alano, y las agudezas de la doncella Placerdemivida, con los amores y embustes de la viuda Reposada, y la señora emperatriz enamorada de Hipólito su escudero. Dígoos verdad, señor compadre, que por su estilo es este el mejor libro del mundo; aquí comen los caballeros, y duermen y mueren en sus camas, y hacen testamento antes de su muerte, con otras cosas de que todos los demás libros de este género carecen".
Este es —respondió el barbero— Don Olivante de Laura.
—El autor de ese libro —dijo el cura— fue el mesmo que compuso a Jardín de flores, y en verdad que no sepa determinar cuál de los dos libros es más verdadero o, por decir mejor, menos mentiroso; solo sé decir que este irá al corral, por disparatado y arrogante.
—Este que se sigue es Florismarte de Hircania —dijo el barbero.
—¿Ahí está el señor Florismarte? —replicó el cura—. Pues a fe que ha de parar presto en el corral, a pesar de su estraño nacimiento y soñadasaventuras, que no da lugar a otra cosa la dureza y sequedad de su estilo. Al corral con él, y con esotro, señora ama.
—Que me place, señor mío —respondía ella; y con mucha alegría ejecutaba lo que le era mandado.
—Este es El caballero Platir —dijo el barbero.
—Antiguo libro es ese —dijo el cura—, y no hallo en él cosa que merezca venia. Acompañe a los demás sin réplica.
Y así fue hecho. Abrióse otro libro y vieron que tenía por título El caballero de la Cruz.
Tomando el barbero otro libro, dijo:
—Este es Espejo de caballerías.
—Ya conozco a su merced —dijo el cura—. Ahí anda el señor Reinaldos de Montalbán con sus amigos y compañeros, más ladrones que Caco, y los Doce Pares, con el verdadero historiador Turpín, y en verdad que estoy por condenarlos no más que a destierro perpetuo, siquiera porque tienen parte de la invención del famoso Mateo Boyardo, de donde también tejió su tela el cristiano poeta Ludovico Ariosto; al cual, si aquí le hallo, y que habla en otra lengua que la suya, no le guardaré respeto alguno, pero, si habla en su idioma, le pondré sobre mi cabeza.
—Pues yo le tengo en italiano —dijo el barbero—, mas no le entiendo.
—Ni aun fuera bien que vos le entendiérades —respondió el cura—; y aquí le perdonáramos al señor capitán que no le hubiera traído a España y hecho castellano, que le quitó mucho de su natural valor, y lo mesmo harán todos aquellos que los libros de verso quisieren volver en otra lengua, que, por mucho cuidado que pongan y habilidad que muestren, jamás llegarán al punto que
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[...]Cuanto más que, si bien caigo en la cuenta, este vuestro libro no tiene necesidad de ninguna cosa de aquellas que vos decís que le falta, porque todo él es una invectiva contra los libros de caballerías, de quien nunca se acordó Aristóteles, ni dijo nada San Basilio, ni alcanzó Cicerón, ni caen debajo de la cuenta de sus fabulosos disparates las puntualidades de la verdad, ni las observaciones de la astrología, ni le son de importancia las medidas geométricas, ni la confutación de los argumentos de quien se sirve la retórica, ni tiene para qué predicar a ninguno, mezclando lo humano con lo divino, que es un género de mezcla de quien no se ha de vestir ningún cristiano entendimiento.
[...]Con silencio grande estuve escuchando lo que mi amigo me decía, y de tal manera se imprimieron en mí sus razones, que, sin ponerlas en disputa, las aprobé por buenas y de ellas mismas quise hacer este prólogo, en el cual verás, lector suave, la discreción de mi amigo, la buena ventura mía en hallar en tiempo tan necesitado tal consejero, y el alivio tuyo en hallar tan sincera y tan sin revueltas la historia del famoso don Quijote de la Mancha, de quien hay opinión, por todos los habitadores del distrito del campo de Montiel, que fue el más casto enamorado y el más valiente caballero que de muchos años a esta parte se vio en aquellos contornos. Yo no quiero encarecerte el servicio que te hago en darte a conocer tan noble y tan honrado caballero; pero quiero que me agradezcas el conocimiento que tendrás del famoso Sancho Panza, su escudero, en quien, a mi parecer, te doy cifradas todas las gracias escuderiles que en la caterva de los libros vanos de caballerías están esparcidas. Y con esto Dios te dé salud y a mí no olvide. Vale.
Como usted podrá comprobar, si es que su tozudez tiene a bien apartarse de su seso, ES EL PROPIO AUTOR EL QUE RECONOCE LAS INTENCIONES DEL LIBRO.
Llegado a este punto, creo que haré bien en no añadir más pruebas que las que un maestro como Francisco Rico Manrique, al que usted con su osada y arrogante ignorancia denuesta en uno de sus poco trabajados comentarios, nos proporciona en una cuidada edición publicada en el Centro Virtual Cervantes:
cvc.cervantes.es/literatura/clasicos/quijote/edicion/default.htm
De todas formas, seré paciente, una vez más, y ya que me solicita otra explicación (no sé si habrá leído las pruebas abrumadoras que contradicen su opinión), como Pepe Isbert, se la voy a dar:
En su comentario tiene usted la respuesta. Debería leer lo que usted ejemplifica. Salva dos libros de caballerías (el tercero es una novela caballeresca, Tirant lo Blanc) porque considera que: Y el primero que maese Nicolás le dió en las manos, fue los cuatro de Amadís de Gaula, y dijo el cura: parece cosa de misterio esta, porque, según he oído decir, este libro fue el primero de caballerías que se imprimió en España, y todos los demás han tomado principio y origen de este; y así me parece que como a dogmatizador de una secta tan mala, le debemos sin excusa alguna condenar al fuego. No, señor, dijo el barbero, que también he oído decir que es el mejor de todos los libros que de este género se han compuesto, y así, como a único en su arte, se debe perdonar. Así es verdad, dijo el cura, y por esa razón se le otorga la vida por ahora.
No sé qué entenderá usted por estas palabras del propio autor, pero le daré mi interpretación y de paso le ofrezco las de mis fuentes:
.- Secta tan mala. Género literario de los libros de caballería.
.- Único en su arte. La excepción que confirma la regla.
Por si fuera poco, Cervantes en el prólogo ( por boca de un amigo suyo como recurso literario) dice de la primera parte del Quijote : "porque todo él es una invectiva contra los libros de caballerías" o "te doy cifradas todas las gracias escuderiles que en la caterva de los libros vanos de caballerías están esparcidas". No sé cómo lo interpretará usted, pero creo que se refiere al género...y no habla muy bien de ello precisamente.
Por otra parte, los libros salvado los toma como » ver todo el comentario
Maravillosa lógica la suya.