Un antiguo local de oficinas en Clare Street, Dublín 2, se ha convertido en una propiedad residencial, con hasta 22 habitaciones disponibles para alquilar por un precio de hasta 890€ al mes. Este es uno de los muchos ejemplos de habitaciones compartidas que se anuncian en sitios web y redes sociales, dado que la oferta de viviendas sigue siendo críticamente baja en toda Irlanda. Compartir habitación, una práctica que antes se asociaba principalmente con las residencias estudiantiles, está siendo cada vez más adoptada por trabajadores.