La IA aprende como los humanos: con millones de ejemplos. Ajusta miles de millones de parámetros hasta equivocarse lo menos posible. No entiende realmente el mundo, sino que calcula probabilidades basadas en patrones estadísticos. Funciona ahora gracias a tres factores: más datos de Internet, más potencia de cálculo (tarjetas gráficas) y mejores algoritmos. A veces falla porque genera respuestas estadísticas, no consulta hechos verificados. Artículo sin tecnicismos.