lo largo de 2025, los deepfakes mejoraron de manera espectacular. Los rostros, voces y actuaciones de cuerpo completo generados por IA que imitan a personas reales aumentaron en calidad mucho más allá de lo que incluso numerosos expertos esperaban que ocurriese hace apenas unos años. También se utilizaron cada vez más para engañar a la gente. En muchos escenarios cotidianos —especialmente en videollamadas de baja resolución y contenidos compartidos en plataformas de redes sociales— su realismo es ahora lo suficientemente elevado como para engañ