En un SINKEX (ejercicio de hundimiento) realizado en 2005, la Marina de los Estados Unidos sometió al portaaviones USS America (CV‑66), ya retirado del servicio, a cuatro semanas de “brutal bombardeo” para poner a prueba su capacidad de supervivencia. Los resultados fueron “impactantes”: el buque, de la época de la Guerra Fría, demostró ser “extraordinariamente resistente”, soportando impactos repetidos de misiles, torpedos y bombas antes de ser finalmente hundido mediante cargas internas.