Justo a las afueras de Dublín hay un centro de datos que hace algo que hasta hace poco era impensable en Europa: funciona completamente desconectado de la red eléctrica nacional. No porque haya un corte de suministro, sino porque la empresa que lo opera decidió dejar de esperar. Construyó su propia microgrid, genera su propia electricidad y opera de forma independiente del sistema que debería abastecerla.