Durante años, Google ha cultivado una imagen cuidadosamente diseñada de aliado de las familias. Controles parentales, perfiles supervisados, mensajes tranquilizadores sobre bienestar digital. Por eso cuando se ha divulgado que la compañía enviaba correos electrónicos a las cuentas de los menores que se acercaban a los trece años explicándoles, con todo detalle, cómo podían dejar de estar supervisados muchos padres se quedaron estupefactos.