Palantir acaba de publicar un decálogo mesiánico que exige fundir el talento de la costa oeste estadounidense con la maquinaria bélica del Estado. Académicos de prestigio y plumillas nos rasgamos las vestiduras ante lo que percibimos como el alba ineludible del tecnofascismo. Todos parecemos ignorar convenientemente que nos enfrentamos a un vulgar folleto de ventas redactado por mercenarios digitales disfrazados de filósofos patricios.