Hace 55 años, en un juzgado del distrito de San José-Milpitas del condado de Santa Clara, un juez firmó por primera vez una orden de allanamiento que trataba un sistema informático como algo que podía ser registrado y su contenido incautado. Con fecha del 19 de febrero de 1971, la orden autorizó a la Policía de Oakland a ingresar a las oficinas en Palo Alto y a las casas en Menlo Park para buscar no solo documentos sino también datos almacenados en máquinas. Las autoridades buscaban un secreto comercial.
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