Esta semana, analistas independientes que siguen la guerra utilizaron software de cartografía 3D para triangular el origen de un lanzamiento de misil iraní capturado en fotografías. El resultado fue revelador: no era una base militar, no era un cuartel, no era una ciudad. Era una montaña. En medio de la nada. A kilómetros de cualquier instalación visible. Una montaña que se abrió, disparó y volvió a ser montaña.