El lobby sionista ACOM, que se define como organización española que promueve la relación entre España e Israel y lucha contra el antisemitismo trabajando con gobiernos, partidos y sociedad civil. Ha publicado en su cuenta de X una amenaza de muerte a todos los españoles que estos días han alzado la voz contra la barbarie sionista.
No solo periodistas sino incluso algun cura. La amenaza contra Carlos Paz, Ruben Gisbert, Ana Iris Simón, Antonio Maestre, el coronel Baños, entre otros ha sido clara y directa. Los llama "Guardia revolucionaria islámica" y adjunta una foto de los mandos iraníes asesinados estos días por el ejército israelí y estadounidense. En lo que Netanyahu ha referenciado como "Jesucristo no tiene ninguna ventaja sobre Gengis Kan. Porque si eres lo suficientemente fuerte, despiadado y poderoso el mal vencerá al bien".
La amenaza se produce en un contexto en el que vemos al exjefe antiterrorista de EEUU señalando cómo no se permite en investigar el asesinato de Charlie Kirk, que en sus últimos días se opuso al lobby sionista y a la guerra contra Irán. Lo cual es más grave ya que no tratan de ocultar sus veladas amenazas a todo aquel que discrepe del mal y la barbarie.

Para decepción de algunos ayer no hubo saqueos ni crímenes por las calles. Pese a quien pese, este país no es un terreno propicio para que suceda un apocalipsis zombie, un “The Last of us” o para una réplica mediterránea de “Fallout Las Vegas”. La sociedad española ayer mantuvo la calma , y la paciencia, y hasta cierto sentido del humor. Gente espontáneamente llevando a desconocidos en sus coches, cruzando con prudencia calles colapsadas, compartiendo y llenando terrazas. Y hasta ejerciendo de guardia de tráfico. Estamos tan bombardeados con los productos culturales de Estados Unidos que ante una situación como la de ayer nos sorprenden nuestra propias reacciones, no nos conocemos. No nos apreciamos.
Afortunadamente España no es EEUU, En nuestra cultura el vecino no es un sospechoso, sino alguien con el que charlar del tiempo o de lo que caiga, las calles no son una amenaza potencial sino un patio de juego o de encuentro, el otro no es un enemigo, sino alguien que habla nuestro mismo idioma emocional, con el que nos podemos encontrar en el próximo paseo o la siguiente celebración local. Por mucho que consumamos productos de una sociedad enferma como la estadounidense, el sustrato de nuestro país es saludable. Quizá sea nuestra tradición católica o quizá nuestras raíces campesinas y comunitarias. Es al fin y al cabo el único país del mundo donde pudo triunfar una revolución anarquista y comunitaria. No lo sé. Pero lo que sucedió hace que me siento modestamente orgulloso de teneros como compatriotas.
menéame