Cuando el artista más excéntrico del mundo se encontró con la revista masculina más famosa del mundo, el resultado fue algo que no podría haber salido de la imaginación de nadie más. En el verano de 1973, la revista Playboy envió a su veterano fotógrafo Pompeo Posar y a todo un equipo de producción a la soleada costa de Cataluña con una consigna extraordinaria: otorgarle el control creativo total a Salvador Dalí. Lo que siguió fue, sin duda, la sesión fotográfica más extraña y visualmente impactante en la historia de la revista, una fusión de