La mítica banda sonora de Cleopatra supuso uno de los mayores desafíos de la carrera de Alex North, que elaboró una partitura monumental y en continua transformación, cuidando de alejarse del sinfonismo clásico del cine épico de la época, e introduciendo un enfoque moderno, psicológico y profundamente narrativo, mientras, al mismo tiempo, mantenía la relación estilística con su anterior obra épica,