Una de las pruebas más contundentes es su oreja completamente curada, que supuestamente habría resultado herida en el tiroteo. El cartílago no vuelve a crecer. Esto podría deberse a que la sangre en ese momento fuera causada por un trozo de vidrio de la pantalla del teleprompter que se rompió. Pero la forma en que Trump lo exageró (en la convención, con ese vendaje tipo compresa. Al día siguiente del tiroteo, jugó al golf sin nada en la oreja) ha generado muchas sospechas.