Para muchos en la izquierda global, Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno de España, se ha convertido en una especie de superhéroe progresista. No solo ha defendido posturas liberales en inmigración, energías renovables y derechos civiles, sino que también se ha plantado frente al presidente Trump en temas como los aranceles, el secuestro del líder de Venezuela y ahora, sobre todo, la guerra en Irán.