Trump se ha aburrido de la guerra y de las divisiones internas que ha causado en su administración. Y quiere que se acabe. Dado el colosal, épico desaguisado geoestratégico que el conflicto ha provocado y el detalle ligeramente irritante de que Irán tiene la iniciativa, la idea de que esto puede cerrarse de forma rápida y fácil es una quimera.