"Ya no estoy dispuesto a permitir que un pedófilo, violador y traidor me cubra las manos con sus crímenes. (...) Poner la otra mejilla es para cuando tú mismo estás oprimido. No soy la persona violada en un campo de detención. No soy el pescador ejecutado sin juicio. No soy un niño en edad escolar bombardeado o un niño hambriento o una adolescente abusada por los muchos criminales en esta administración. Poner la otra mejilla cuando *alguien más* está oprimido no es un comportamiento cristiano; es complicidad con los crímenes del opresor".