Quizá cuando Christopher Nolan estrene su versión de La Odisea vuelva a conocerse popularmente la historia de cómo Ulises no sólo cegó al cíclope Polifemo sino también cómo consiguió engañarle, diciéndole que su nombre era Nadie, para que cuando herido fuera a pedir ayuda no pudiera recibirla porque Polifemo sólo bramaba «Nadie me ha herido».