sociologosplebeyos.com/2013/01/31/filosofos-y-sociologos-... por
madafacka el 02-02-2013 09:44 UTC
“El que no se ruboriza del mal que hace es un miserable”, decía Aristóteles. El espíritu de cada época se refleja en el lenguaje y dos de las palabras más repetidas en los últimos años, al margen de las relacionadas con la crisis, tienen que ver con las alusiones a la falta de veracidad y la vergüenza. Otras están en desuso como el honor.
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Esa es la clave de todo. La justicia tiene que hacerse respetar para suplir la falta de vergüenza y de remordimiento de los corruptos.
Por cierto, genial la foto del cánido que ilustra el artículo.
Esta sociedad difícilmente generará políticos que actúen con justicia.
Sí, estamos en crisis, pero de valores.
Igual me equivoco, pero entiendo que la libertad de desplazamiento actual es al mismo tiempo una increíble oportunidad y una amenaza a la estabilidad de nuestra sociedad si no la gestionamos bien. No lo comentan en el artículo, pero podría subyacer al problema que se discute. Si antiguamente en tu pueblo o barrio de la ciudad alguien se saltaba el interés común reiteradamente era condenado al ostracismo, algo terrible para ese individuo: era dificilísimo vivir sin el apoyo de la comunidad. Actualmente, por ejemplo, es relativamente frecuente apuñalar por la espalda a algún compañero para conseguir un objetivo exclusivamente personal, y utilizarlo como comodín para continuar en otro lado, lejos de ese grupo: en buena medida, compensa hacerlo si no te quita el sueño. En otras palabras: el individualismo exacerbado sería beneficioso.
Los políticos al frente del gobierno del estado, y el descaro con el que manejan sus corruptelas en las últimas décadas, quizás no es más que el reflejo de una forma de pensar cada vez más extendida entre nosotros, los ciudadanos: <<sólo protesto si me afecta a mí; si no, me callo y aprovecho>>. Si esto es así, tenemos un grave problema: la clase política puede ser renovada sin miramientos en unos pocos años, pero cambiarnos a notros mismos probablemente llevará más de una generación.
creohemos cogido lo peor de ambos mundos (el latino y el anglo)Si tuviera que decir algo, lo enfocaría quizás por cómo en los dos últimos siglos se han gestado en cada zona sus respectivas élites. En general, todo el cuadrante noroccidental de Europa -más o menos- era un zona extensa, compacta y densamente poblada, muy bien comunicada: había masa crítica que posibilitase los cambios que llegarían. La pronta implantación de las ideas ilustradas y la primera y segunda revolución industrial promovió durante siglos un cierto tipo de meritocracia, contrapuesta al orden del antiguo régimen. Algo así como una "salvaguarda" en caso de estado fallido por la evolución bastante voluble de la política, a corto plazo: estaba construida desde abajo, y poseía gran inercia. La gente no tenía que aferrase a oportunidades externas -la gracia de algún señor, o las riquezas naturales de américa-, sino que en buena medida debía plegarse a esa meritocracia para prosperar. En líneas generales, claro: las excepciones siempre abundan.
Y actualmente es difícil seguir el mismo proceso: esa élite influye de mil maneras y sin miramientos sobre los países que lo intentan, para salvaguardar su propio estatus y el de las sociedades que los sustentan. El quid es que a ellos mismos no les sucedió esto: se enfrentaron en su día a un sistema caduco, que languidecía. Y sin embargo ahora las herramientas disponibles, desde principios del siglo pasado, para imponer su voluntad a nivel mundial son tremendas.
Pero ésta es mi humilde opinión, quizás una teoría alocada, como en #9. Me gustaría conocer mejor nuestra historia para evaluar con buen criterio su verosimilitud.