porthos-athos.blogspot.com.es/2012/06/el-vaticano-beatifi... por
Washizu el 24-12-2012 05:14 UTC
Fanáticos y violentos, los ustachis católicos comenzaron a asesinar a los antifascistas y, de paso, también a los gitanos, homosexuales, serbios (de religión ortodoxa) y judíos. Los sacerdotes católicos cambiaron la sotana por el uniforme de los temibles escuadrones de la muerte, dirigieron los asaltos más brutales y practicaron torturas que nunca antes se habían visto en el siglo XX.
etiquetas: croacia, vaticano, crimenes de guerra negativos:
0 usuarios:
17 anónimos:
1
Dos años después de la caída de Perón, en abril de 1957, el gobierno de Tito intentó ejecutarlo en dos oportunidarles, por medio de sus servicios de inteligencia en el exterior. Tuvo que huir para evitar la detención y la extradición. Se trasladó a Paraguay y desde allí de nuevo al Madrid franquista, donde murió a finales de 1959."
"El santuario ustacha en la España franquista
La España franquista se convirtió en un santuario para los criminales de guerra ustachis, lo mismo que para los nazis alemanes (Otto Skorzeny), rexistas belgas (Leon Degrelle) y cagoulards franceses (Jean Filliol), entre otros muchos. Aquí gozaron de protección por parte de un régimen con el que compartían los mismos rasgos políticos: el nacionalismo y el catolicismo.
Uno de los que encontró su escondite a la sombra de la iglesia franquista fue el general Vjekoslav Maks Luburic, responsable de los campos de concentración en la Croacia independiente."
En sus numerosas visitas a Croacia el papa Wojtyla (alias Juan Pablo II) siempre se negó a visitar los campos de concentración ustachis. Su viaje de 4 de octubre de 1998 tuvo por objeto beatificar a Alojzije Stepinac.
Nombrado arzobispo de Zagreb por Pio XII en diciembre de 1937, Stepinac (1898-1960) fue el máximo dirigente de la Iglesia católica en Croacia durante la II Guerra Mundial y, a la vez, vicario castrense de las Fuerzas Armadas ustachis. En un régimen que reconocía al catolicismo como el corazón de su identidad nacional, la influencia del arzobispo en los crímenes que ocurrieron durante la guerra fue decisiva.
Para Stepinac la imposición del Estado ustacha independiente por los nazis significaba la realización de las aspiraciones católicas. En una carta pastoral publicada menos de un mes después de la fundación del nuevo Estado, Stepinac lo legitimaba diciendo que tras él estaba la influencia de la mano divina.
Por eso aplaudió el final de la tolerancia religiosa y el establecimiento del dogma católico como ley en el nuevo Estado y, por tanto, la imposición de la pena de muerte por aborto. En su primera entrevista con Pavelic, el arzobispo apoyó la persecución de las demás confesiones religiosas"