En 1959, Rokeach decidió tratar a tres esquizofrénicos paranoicos que estaban en el sistema de salud mental de Michigan de una forma novedosa y no exenta de polémica. Les puso juntos. La peculiaridad del caso es que cada uno de los tres estaba convencido de ser Jesucristo. De esta manera se les ponía frente a uno de los conflictos más difíciles para un ser humano: que más de una persona reclame la misma identidad, que otra persona diga ser quienes nosotros creemos ser
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