1924
Ya comentamos que los años de la dictadura fueron tiempos de cartillas de racionamiento, de penurias, de escasez… Pero también dicen que el hambre agudiza el ingenio y de éso en este país vamos “sobraos”... Las cartillas de racionamiento, vigentes hasta 1952, eran de tres clases dependiendo del poder adquisitivo. Aunque su contenido podía variar, con estas cartillas se tenía derecho a 125 gramos de carne, 1/4 litro de aceite, 250 gramos de pan negro, 100 gramos de arroz, 100 gramos de lentejas o garbanzos, un trozo de jabón y un huevo...
menéame
www.meneame.net/story/lavar-coche-sin-agua-posible
xlsemanal.finanzas.com/web/articulo.php?id=41778&id_edicion=90
Basta con mezclar algún líquido (agua, leche de soja o arroz...) con alguna harina fina (maiz -la famosa maicena-, garbanzo...) y ya tenemos "huevo". Es bueno saberlo aunque sea por si algún día nos quedamos sin ellos...
Aquí un ejemplo, aunque hay muchos otros: eldelantalverde.wordpress.com/2010/01/06/tortilla-de-setas-sin-huevo/
Los tiempos cambian, y de la tortilla de patatas sin huevo en los hambrientos tiempos de la posguerra hemos pasado al hambre sin posguerra. ¡Hay que ver cómo progresamos!
Se coge panceta y una barra de pan, se abre la barra de pan, se mete la panceta dentro, y ya está.
Amos, no me jodas.
Mis padres ya han muerto y no puedo preguntarles, pero me hablaron mucho de aquellos tiempos de hambruna y miseria.
Lo peor es que estamos yendo hacia esos tiempos de nuevo.
Y claro, durante ese tiempo había gente que se hizo mucho dinero porque apareció un mercado negro de compra-venta de las raciones que sus dueños o no querían comprar o no podían.
Por ejemplo, si tu eras de campo, que te vendiesen un mal huevo no tenía mucho sentido cuando en tu casa tenías varias gallinas que salían más barata y tenían huevos de mucha mejor calidad. Otras veces, las más, era que no había dinero para comprar ni un grano de café. (literal, el café se vendía por granos).
Todo esto según las conversaciones de mis abuelos.
Y cuando quieras te doy a probar de las que yo hago...