Ni Hitler fue conservador, ni los nazis fueron creados por los capitalistas. Numerosos empresarios alemanes se opusieron a Hitler, que era anticapitalista y despreciaba la burguesía, la aristocracia y la monarquía. Como dice Jonah Goldberg en Liberal fascism: “El odio que Hitler sentía hacia los comunistas no se basó –como alegaron los comunistas– en un rechazo a las políticas de izquierdas”. Por cierto, una rival común de fascistas y socialistas fue la Iglesia, y el Vaticano se enfrentó a Mussolini por su “estadolatría”.
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