En todos esos puntos citados está la clave de porqué sigue produciéndose la violencia machista. El maltratador tipo –y no podéis imaginar cuán de cerca conozco su actuación, aunque jamás lo he sufrido en mi propia carne, ni tampoco mis familiares- es básicamente un cobarde que se aprovecha de su fuerza o de la impunidad y que por lo general se justifica a sí mismo. La víctima se culpabiliza en buena parte de los casos y además dice “es que le quiero mucho“.
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