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Perhi el 17-02-2013 12:01 UTC
Entrevista con Haneke sobre la violencia, su representación y sus efectos sociales. «A veces la violencia se consume con cierto gusto; eso me parece asqueroso. No me gustan mucho las películas de Tarantino; sabe hacer muy bien lo que hace, no hablo de su calidad. Es su cinismo respecto al espectador.» Sobre
Funny games: «La película se hizo para impactar y arrebatar al espectador el placer de consumir la violencia. Pero en algunos habrá generado el efecto contrario. Al final la alternativa a la violencia es no hablar de la violencia.»
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Por ejemplo, en los medios de comunicación creo que la guerra de Yugoslavia fue la última en la que se pudo usar de la exhibición cruda de la violencia para movilizar el sentimiento solidario y humano de las masas, y levantar indignación. A partir de ahí, la violencia en la televisión forma parte del «panis et circenses». Un «panis et circenses» sumamente degenerado, obviamente.
“Es el mismo problema que tuvo Kubrick con La naranja mecánica. Quedó muy impactado al ver que el público amaba esa película. Quizá esa falsa comprensión de Funny games me hizo a mí tan conocido. Hay gente un poco perversa. La película se hizo para impactar y arrebatar al espectador el placer de consumir la violencia. Pero en algunos habrá generado el efecto contrario.
#8 «Panem»
#7 Curioso, yo creo que precisamente en La pasión de Cristo la violencia no le agrada a nadie. Produce un profundo rechazo. Eso sí, inciden demasiado en cada detalle, pero es para hacerlo más crudo, no más morboso.
El boxeo, las corridas de toros, los ataques reales realizados por los propios estados a gente de otros paises, eso sí que normaliza la violencia porque son reales y se dan con normalidad sin que todo el mundo salga a la calle mesándose los cabellos por ello.
En el mismo sentido, una serie como Dexter es profundamente hipócrita y malvada. Dexter nace de la conciencia de sus productores de que la sociedad occidental está tan degenerada que un hijo de puta asesino salvaje causa fascinación —una fascinación psicopática— en buena parte de la sociedad, pero no pueden glorificarlo sin procurarse una coartada, porque entonces tendría la oposición de otra parte de la sociedad. Así sacan de la manga la excusa (Dexter es un psicópata, pero que mata a los malos) para poder ofrecer lo que interesa en realidad: el consumo complaciente del mal.
Aunque puede que no hay pillado la ironía, de haberla.
Un ojo humano seccionado por un bisturí sin venir a cuento, una de las más violentas, impactantes y famosas imágenes del cine patrio. El cine no tiene porqué ser moralista, ni cualquier tipo de representación debería ser censurada a no ser que sea una apología intencionada del autor a la violencia (como el caso de las películas snuf).
Tú sientes rechazo y prefieres disfrutar de tu ocio de otra manera. Ellos no sienten ese rechazo a disfrutar con lo bajo. Tú disfrutas, no eres hedonista, que sería inespecífico para su ocio.
Un hedonista posmoderno no cree en la verdad, y mucho menos en que la moral tenga nada malo que decir sobre él. Sin embargo, verse a sí mismo haciendo esas cosas en la realidad le resultaría enormemente violento, porque derrumbaría su imagen propia y no sería aceptado socialmente. Sigue siendo un ser social y teniendo posillo moral, aunque no lo reconozca.
Ver violencia es agradable porque no choca con eso, practicar la violencia será agradable cuando haya un permiso social tácito.
Esgrimes tu moral, tu verdad, desde tu altiva posición, como rasero para definir "lo bajo" de disfrutar con algo (en este caso la representación de algo violento). Te pongo un ejemplo: una representación de hombres comiendo carne humana y bebiendo sangre humana puede ser considerada muy gore o "bajo" y sin embargo eso no hace que al salir de misa se pongan en plan zombie por la calle... porque es sólo una representación y no hacen en realidad mal a nadie. (ves lo que quieres ver)
Y ya cuando la mayoría disfrute de ello sin reconocer en ello el mal es cuando hay que empezar a hacer las maletas porque estaremos alimentando psicópatas. Actualmente son pocos los trastornados que se animan con ello, habrá que ver qué sucede con la sociedad cada vez más relativista, nihilista, que se nos viene encima.
Tampoco es cuestión de hacer un tabú absoluto en torno a la violencia o crueldad, sino de vigilar cómo se transmite, si como realismo, como denuncia o como curiosidad y morbo.