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Stanley Milgram fue un psicólogo social cuyo trabajo influyó decisivamente en nuestra comprensión de las redes sociales y de ciertos aspecto del comportamiento humano. Suyos son por ejemplo el estudio que popularizó el fenómeno de mundo pequeño (plasmado en el imaginario colectivo con los celebérrimos seis grados de separación) y el desgarrador experimento sobre la obediencia a la autoridad. Menos conocido es sin embargo un experimento aparentemente más inocuo pero que sin embargo es aún recordado vivamente por los participantes.
menéame
Creo que aquí el factor mas importante es la "vergüenza" citada, o la intención de quedar "bien" socialmente. Para mi, el que accede queda mas como tonto que como educado.
Es muy curioso, cuando lo veían venir mayoritariamente se ponían a la defensiva, pero pillándolos de improviso cedían. Vamos, que somos más amables cuando no pensamos, ¿no?
A los experimentadores les entraba el pánico por tener que pedirlo y comenzaban una especie de metamorfósis en sus caras que parecía que de verdad les ocurría algo...
Otros indicaban que era para leer mejor un libro, allí el porcentaje de negativas crecía.
Imagino que esto también les sucedió a los del experimento.
En los autobuses, enfrente de la puerta de salida, a veces hay un par de asientos abatibles. Los asientos no están fijos porque ese espacio está previsto para una silla de ruedas. Un día que no estaba ocupado el espacio por un discapacitado me coloco de pie en el hueco y aprovecho la cristalera y el asiento fijo de al lado para apoyar la espalda y agarrarme de forma segura. Obviamente, no estoy en la posición sentada, pero estoy haciendo uso del hueco donde se ubica el asiento.
Pues bien, se me acerca una persona que me pide que le ceda el asiento, puesto que yo no lo estoy usando. Inicialmente me negué, puesto que el lugar que he descrito es el más cómodo de todo el autobús para viajar de pie; le intenté hacer ver a esa persona (en absoluto desvalida y más joven que yo) que el asiento ya estaba ocupado y que no tenía por qué cederle el espacio. Ante la cara de estupor que me puso, y por no discutir, cedí finalmente con sensación de impotencia.
¿Qué opináis? ¿Cómo hubierais reaccionado en mi caso y también en el caso de la otra persona?
#8 Yo creo que la mentalidad de la gente ha cambiado en los últimos 30 años. Sinceramente creo que la gente antes era más bien pensada, o con mejores intenciones que ahora. Si se repitiera el experimento creo que la mayoría de gente al ver que no tiene ningún problema físico o dificultad que le obligara a ir sentado no creo que le cediera el sitio (como indica #2).
Para pedir el teléfono a una chica a la que acabas de conocer, si se lo preguntas amablemente "¿podrías darme tu numero de telefono?", "¿quieres darme tu número?", "¿me das tu número?" nunca o casi nunca me lo da. Si se lo mandas "dame tu número de teléfono, o "dame tu número" siempre o casi siempre me lo da" y su número de verdad...
La conclusión es que estamos demasiado acostumbrados a obedecer:
Cuando das una orden sólo das más opción que obedecer, y la negativa es un modo de violencia.
Cuando haces una petición estás dando la opción de negarse.
No lo veo taaaan interesante, sinceramente.
Yo creo que en esa ruptura es donde está el tema, esa norma social nos hace creer que nadie nos pediría el asiento y menos aún si el que lo pide es una persona joven sin apariencia de necesitarlo. Así, hace pensar que el hecho de pedirlo debe ser porque realmente lo necesita y ahí estaría el shock, que hace que incluso en algunos casos, llegara a ceder el asiento alguien a quien no se le había pedido
Tremendamente curioso
"¿Me darías tu número de teléfono?" = Muestras inseguridad, puesto que parece que lo pides pidiendo permiso. Eres un macho beta en el mejor de los casos (lo que no es necesariamente malo, tienen sus pros también).
"Dame tú número de teléfono" = No pides permiso. Cuando quieres algo, lo coges. Muestras seguridad. Eres el macho alfa, el dominante.
Al fin y al cabo, seguimos siendo animales y seguimos teniendo rituales de cortejo y apareamiento. Y esos rituales siguen siendo "mírame que buenos genes tengo y qué bien aseguro la descendencia".
O quizá sean cosas mías, no sé. Pero por algo siempre te dicen que lo primero para ligar es tener aplomo, sentirte seguro y actuar como alguien que cuando quiere algo, va a por ello.
Trabajaba de repartidor de publicidad y para conseguir que me abrieran y acceder a los buzones, lo más efectivo era un simple: - ¡Abre!
La mayoría abría sin pensarlo mucho y cuando alguno le daba tiempo a reaccionar con un - ¿Quién es? yo respondía
- ¡Yo! con tono seguro y terminaban abriendo.
No es tan dificil ser amable y hacer las cosas bien.
Una cosa interesante que me han contado es que en muchos paises de Europa tienen la costumbre de subir siempre por el lado derecho de las escaleras mecanicas, dejando el lado izq libre por si alguien tiene prisa. Aqui en España... tonto el ultimo
Yo también abandono el asiento en cuanto se llena un bus o un metro, si veo entrar a una persona que tiene dificultad para caminar (como hace #17). #29 si hubiese estado allí y estoy sentado, no tendrías margen para pedirlo
En cuanto a lo que dicen #15, #26 y #27, se suele ceder en función del sacrificio que te supone hacerlo. O bien depende de la credulidad de la gente. Mostrar seguridad ayuda, pero si esa seguridad está acompañada por argumentos erróneos, puede llevarte a sorpresas desagradables. No es la primera vez que veo hablar a gente de algo como si fuesen "expertos en el tema" y la gente les cree a pies juntillas. No suelo tener reparos en condenar su actitud, porque abusan del desconocimiento de la gente para sus fines.
#28 Lo de las escaleras mecánicas se hace en el Metro aquí en España.
Por ejemplo, y que conste que no he estado, las bicicletas pueden y de hecho deben ir por la acera ya que el "carril bici" muchas veces está integrado en la parte mas cercana a la calzada. Pues bien, los peatones tiene programado que al oir un timbre de bicicleta, tiene que apartarse y dejar paso.
Ahora es cuando uno que seguramente no es tan psicologo pero cachondo un rato hace un experimento, is son la bici, solo con el timbre. Os dejo el enlace, prestad atención a los dos ultimos
www.youtube.com/watch?v=lnL4fjMzsSU
Pues yo siendo sincero, ante una persona joven y que no se le ve mermada... no cedería el asiento nunca!!!
Pues mal hecho. Si te lo piden es porque probablemente lo necesitan. No a todo el mundo "se le ve" la razón de necesitar un asiento. Mi padre tiene un problema en la espalda que no "se ve" y le produce mucho dolor. Desde que tenía 30 años no aguanta 5 minutos de pie quieto. Siempre tiene que apoyarse en una pared, andar o, si se puede, sentarse. O puede tratarse de una mujer con un embarazo que no se nota mucho pero puede necesitar sentarse. Hay una casuística infinita. En mi opinión es mejor pasarse que no llegar.
Yo casi nunca me siento en el Metro y nunca en los reservados.
¡Votadme positivo!
Reconozco que por la educación que he recibido, cuando al fin conseguía sentarme no tardaba mucho en ceder el asiento a alguna señora mayor, aun a sabiendas de que, probablemente, esa buena mujer se había pasado el día en casa viendo la tele y salía a esa hora para quedar a jugar al julepe y tomar el café con algunas amigas.
Tampoco creo que sea necesario dar muchas explicaciones: si te pido por favor que me dejes sentarme, no tengo por qué contarte mi vida o mostrarte mis análisis médicos. Si me permites ocupar el asiento no pensaré que seas tonto, sino que me harás más llevadero mi problema. Si me lo niegas, o si intentas convencerme de que "que el asiento ya está ocupado y que no tienes por qué cederme el espacio" (en el caso de los asientos abatibles), no discutiré contigo por no cansarme más, pero me parecerás un desalmado.
Obviamente sigo cediendo el asiento, pero me cerciono de que no me lo vaya a quitar algun desconsiderado.
Como a él le da vergüenza, cuando entramos en el metro o autobús y no le ceden el sitio lo comento en voz alta: "Pues hay que ver, tanta gente y no te dejan el sitio. A lo mejor es que no han visto la muleta o se creen que la llevas porque te gusta". Siempre alguien acaba cediéndole el sitio, aunque el proceso es bastante curioso. Sobre todo porque a mi amigo le entra la vergüenza, se siente mal y yo me descojono.
Así que sí, admito que no sólo lo hago con el propósito de que mi colega consiga sitio, si no también con el de reirme a costa de su vergüenza para pedir lo que le corresponde.
Somos bastante borregos cuando nos enfrentamos a situaciones sin experiencia.
Supongo que esto es comportamiento condicionado, como lo de los japoneses y el timbre de la bici: un madrileño (supongo que igualmente un barcelonés, bilbaíno, valenciano...) está acostumbrado a compartir escaleras mecánicas con gente que tiene más prisa, y para no entorpecer dejan un espacio, incluso aunque no sea a priori necesario. En ciudades pequeñas sin Metro nadie está acostumbrado a eso, por lo que nadie es consciente de que puede molestar a alguien con prisa en el centro comercial.
La parte mala de esto es cuando confluyen en un mismo sitio cintas mecánicas con gente con prisa y gente de mi tierra que no entiende que deba dejar espacio libre: Barajas T1-T2-T3.
Por cierto, yo soy de los de #12, siempre que está libre voy en ese espacio, de pie, ya que no me cuesta nada y así los asientos quedan libres para quien lo necesite. Y voy incluso más cómodo que en un asiento de esos que fuerzan a la posición "asiento de autobús" (claro que mis recorridos son de 15 minutos, 20 a lo sumo).
Simplemente no puedo soportar la visión de un anciano que casi se cae en cada parada por que los jovenes somos demasiado vagos para levantarnos.
Me entran ganas de realizar aquí el experimento jaja.