Hubo un tiempo en el que pensar en Cataluña era pensar en Europa cuando el resto del Estado se dolía de su presente y su secular pasado casposo. La demagogia culpa de las crisis a la inmigración y cala en una sociedad desinformada que probablemente ignora, para empezar, que este colectivo entrega más que recoge en el erario público. Esto ha desatado una grave epidemia: el Fascismo. Sirvan de ejemplo las palabras racistas del futuro alcalde de Badalona, o las de Duran i Lleida, donde describe la homosexualidad como una enfermedad curable.
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