España ha perdido en los últimos 25 años más de 10,7 millones de cabezas de ganado ovino, lo que supone una reducción del 44% del censo nacional. En el año 2000 se contabilizaban 24 millones de ovejas, mientras que en 2024 la cifra ha caído hasta los 13,4 millones. Este descenso también se refleja en la producción de carne, que ha retrocedido un 57%, y en el número de explotaciones, con un 19% menos que hace dos décadas.