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	<title>zzzzZXZZXXZX: en cola</title>
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	<pubDate>Sat, 18 Jun 2022 15:36:14 +0000</pubDate>
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		<title>A la memoria de una vieja amiga: Emma Goldman (1952) – Rudolf Rocker</title>
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		<pubDate>Sat, 18 Jun 2022 15:36:14 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p></p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3682888&amp;version=5&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p></p><p>Hoy es tan dif&iacute;cil hablar de los que ya no est&aacute;n. Uno casi podr&iacute;a envidiarlos, porque ya no sienten la presi&oacute;n de la pesadilla que pesa sobre nuestras almas, ya no sienten la pesada miseria de una &eacute;poca que ha aplastado tantas esperanzas orgullosas, ha tra&iacute;do tanta sangre, l&aacute;grimas y sufrimiento sin nombre a todos los pueblos de la tierra.</p><p>Fue en Londres, en la &eacute;poca de la guerra sudafricana, donde conoc&iacute; personalmente a Emma Goldman, de la que ya hab&iacute;a o&iacute;do muchas cosas. Estaba entonces en la flor de la vida, con el coraz&oacute;n hinchado de mil esperanzas y audaces planes para el futuro. Nos hicimos buenos amigos entonces y lo seguimos siendo hasta que la muerte le cerr&oacute; los ojos.</p><p>No estamos hablando aqu&iacute; de opiniones pol&iacute;ticas particulares, sino de Emma Goldman como personalidad y heraldo de una nueva humanidad, que es la &uacute;nica que puede dar contenido y color a nuestra existencia.&nbsp;</p><p></p><p>Porque la verdadera grandeza de esta intr&eacute;pida mujer consisti&oacute; en su intr&eacute;pida lucha contra la injusticia, en su profunda comprensi&oacute;n de los sentimientos silenciosos del alma humana y en el anhelo de lucha por la libertad, la belleza y la dignidad humana.</p><p>Fue una estremecedora injusticia cometida por personas contra personas la que puso a Emma en el espinoso camino de la rebeld&iacute;a. Sobre el fresco curr&iacute;culum de su primera juventud ca&iacute;an las sombr&iacute;as sombras de la horca de Chicago (ejecuci&oacute;n el 11 de noviembre de 1887 de los organizadores del movimiento de la jornada de ocho horas de Chicago), exhortando a un joven coraz&oacute;n humano a la contemplaci&oacute;n y a la recolecci&oacute;n. Emma sigui&oacute; la voz interior que hablaba con m&aacute;s fuerza a su conciencia que la compulsi&oacute;n de los estatutos escritos y las tradiciones amarillentas. Pero ella viv&iacute;a, como el Kreisler de Hoffmann, en un mundo del cien por cien, que s&oacute;lo aceptaba lo que estaba santificado por la edad y la tradici&oacute;n. S&oacute;lo los necios y los nacidos de forma equivocada construyen puentes hacia la luna y sacuden con mano sacr&iacute;lega el rico orden de los bendecidos por la Providencia con los bienes terrenales de la vida.</p><p>Y, sin embargo, esta extranjera ten&iacute;a relaciones m&aacute;s profundas con las mejores tradiciones de su nueva patria que esas tristes almas filisteas que siempre est&aacute;n ansiosas por fijar todas las expresiones de la vida a ciertas normas y perpetuar el estancamiento espiritual y la complacencia saciada en las leyes. Porque en sus palabras a&uacute;n brillaba el aliento vivo que una vez anim&oacute; a Jefferson y Thomas Paine, a Thoreau y Emerson y a tantos otros. Al igual que Walt Whitman, el vidente, se situ&oacute; en &laquo;el camino abierto&raquo; en busca de nuevos horizontes, pues despreciaba la esclavitud interior y todo lo que estaba santificado por la inercia de la mente.</p><p>Por eso se sent&iacute;a como la joven Somoyed de Multatuli. Los somoyedos fueron cien por cien de los tiempos. Nunca se lavaron y ungieron sus cuerpos con aceite rancio para que se pudiera oler a tres millas de distancia. Esto no era agradable para los forasteros que se adentraban en aquellas latitudes, pero era la costumbre de los padres y todo buen somojede juraba con santo celo que no hab&iacute;a nada m&aacute;s delicioso para la nariz en la hermosa tierra de Dios que la suciedad honesta y el aceite rancio. Pero entonces ocurri&oacute; que un joven somojede presumi&oacute; de ba&ntilde;arse y se moj&oacute; el cuerpo con agua de Colonia, que alg&uacute;n nefasto extranjero hab&iacute;a puesto en sus manos. Nadie sab&iacute;a de d&oacute;nde hab&iacute;a surgido esta perversa idea, pero todos estaban convencidos de que el diablo hab&iacute;a intervenido en ella. Entonces, los grandes sabios de la tribu Somoyed juntaron sus sabias cabezas para poner fin al atropello.</p><p>&laquo;&iexcl;Eres un hombre sin moral!&raquo;, dijeron. Pero el joven criminal no los escuch&oacute;, pues su coraz&oacute;n estaba endurecido. Incluso tuvo la audacia de afirmar que lavarse era bueno para la salud y que la colonia ol&iacute;a mejor que el aceite rancio. Entonces, con justa indignaci&oacute;n, lo golpearon hasta dejarlo medio muerto con un viejo hueso de foca y lo expulsaron de la tierra consagrada de los padres.</p><p>La tan denostada &laquo;Emma la Roja&raquo; no hab&iacute;a hecho nada peor que ese Somojede imp&iacute;o; quer&iacute;a liberar al mundo de la fealdad de la miseria, quer&iacute;a llevar sol y esperanza a las almas cansadas de los azotados por la pobreza espiritual y f&iacute;sica e inspirarles a luchar contra mil a&ntilde;os de sufrimiento e injusticia. Sent&iacute;a en su propio coraz&oacute;n la dureza de los tiempos, que pesaba sobre millones de personas como una maldici&oacute;n de tiempos antiguos y les negaba un lugar en la mesa de la vida. Exig&iacute;a justicia en un mundo que llevaba la marca de Ca&iacute;n de toda injusticia en su frente, verdad en una sociedad que s&oacute;lo serv&iacute;a a la mentira y al enga&ntilde;o del momento.</p><p>&iquest;Por qu&eacute; lo hizo? Porque no pod&iacute;a evitarlo; porque no era una de las cien personas para las que lo existente es el mejor de los mundos. Pero los somoyedos son fuertes e implacables. &iexcl;Ay de quien no jure por el aceite rancio y no est&eacute; pose&iacute;do por el esp&iacute;ritu rancio! Un personaje como Emma no podr&iacute;a encontrar f&aacute;cilmente un lugar en este mundo. Por eso tuvo que palpar tan a menudo el viejo hueso de la foca y pisar tan a menudo suelo extranjero para desafiar al destino. No es aconsejable nadar a contracorriente, sobre todo en tiempos de peligro, pues el filisteo s&oacute;lo tiene desprecio por el que no cuelga su capa a la brisa y se niega a pagar el debido tributo a la opini&oacute;n p&uacute;blica. Emma no entend&iacute;a el noble arte que ensancha la conciencia y proporciona el pan al mismo tiempo.</p><p>Cuando en 1914 comenz&oacute; el gran genocidio y los somocistas de todos los pa&iacute;ses hicieron sonar la trompeta de la guerra, Emma no tuvo que debatir ninguna decisi&oacute;n. Todo su sentimiento humano se rebel&oacute; contra el crimen que la codicia ciega y la est&uacute;pida presunci&oacute;n de poder hab&iacute;an tra&iacute;do al mundo. Oy&oacute; las risas rojas que se desvanec&iacute;an sobre los campos de batalla empapados de sangre, vio c&oacute;mo el sufrimiento inaudito se convert&iacute;a en una avalancha y c&oacute;mo la tranquila felicidad humana se hund&iacute;a un mill&oacute;n de veces en sangre y l&aacute;grimas. Y tambi&eacute;n sab&iacute;a que todas las frases sonoras de una guerra por la democracia y la paz eterna no val&iacute;an nada, sab&iacute;a que ning&uacute;n derecho nuevo pod&iacute;a surgir de la semilla del drag&oacute;n del odio y el horror sangriento.</p><p>Como siempre, habl&oacute; abiertamente de lo que le mov&iacute;a la mente y de lo que le her&iacute;a profundamente el coraz&oacute;n. Y como siempre, los somo&iacute;stas gritaron: &laquo;&iexcl;Ha blasfemado contra Dios!&raquo;. Y Emma pag&oacute; el precio que todos los que se preocupan por la justicia y la libertad deben pagar.</p><p>Entonces lleg&oacute; el momento en que Emma Goldman, junto con Alexander Berkman, se apresur&oacute; a ir a la vieja patria, de la que siempre hab&iacute;a quedado un resplandor en su coraz&oacute;n. No fue f&aacute;cil dejar un pa&iacute;s con el que hab&iacute;a crecido tan profundamente en su interior. Pero all&iacute;, la Madre Rusia extend&iacute;a sus brazos; eso facilitaba la despedida. La guerra hab&iacute;a desencadenado la revoluci&oacute;n. El &uacute;ltimo baluarte del absolutismo principesco, que durante tanto tiempo hab&iacute;a resistido todos los embates, cay&oacute; con terribles convulsiones y fuertes dolores. De todos los pa&iacute;ses, el flujo de refugiados rusos volvi&oacute; a la antigua patria, que el despotismo hab&iacute;a expulsado de all&iacute;. Las antiguas prisiones devolvieron la vida a los enterrados vivos, y desde las vastas estepas de Siberia se apresuraron a ayudar a construir una nueva sociedad por la que hab&iacute;an luchado, sufrido y desafiado a la muerte. Desde el sangriento torbellino de la gran batalla de las naciones, la revoluci&oacute;n se hab&iacute;a levantado y asaltado con sandalias de hierro a trav&eacute;s de las tierras desgarradas por la guerra. Un viejo mundo se hab&iacute;a deshecho en las costuras, y a lo lejos en el cielo brillaba el amanecer de una nueva era. Rusia, durante mucho tiempo la fortaleza de toda la reacci&oacute;n, parec&iacute;a elegida por la historia para inaugurar una nueva &eacute;poca de desarrollo humano.</p><p>Con el pecho hinchado por mil esperanzas, Emma y sus compa&ntilde;eros se dirigieron hacia la nueva Rusia. C&oacute;mo la vieja caja, el Buford, se mov&iacute;a lentamente. S&iacute;, estaba vieja, sucia, casi inservible, y en todas partes ol&iacute;a mal. Cuarenta y ocho d&iacute;as de viaje, hasta que finalmente lleg&oacute; la gran hora del regreso a casa. Las cosas parec&iacute;an bastante precarias en la nueva Rusia. La matushka Rosia hab&iacute;a adelgazado en los largos a&ntilde;os de guerra y p&aacute;lida miseria. Sus ropas colgaban hechas jirones de su escu&aacute;lido cuerpo, pero en su gran coraz&oacute;n ard&iacute;a el rugiente anhelo de los siglos y la irreprimible creencia en un nuevo futuro. Hab&iacute;a bastante que hacer all&iacute; para borrar todas las huellas del pasado y sentar las bases de la gran construcci&oacute;n del futuro.</p><p>Durante dos a&ntilde;os Emma estuvo en la patria roja del proletariado, viendo y buscando. Hasta que poco a poco se fue dando cuenta de que detr&aacute;s de todas las palabras sonoras con las que los gobernantes proletarios cegaban al mundo, s&oacute;lo hab&iacute;a una nueva tiran&iacute;a al acecho, prepar&aacute;ndose para sustituir a la antigua. Durante mucho tiempo se resisti&oacute; a esta realizaci&oacute;n m&aacute;s amarga de su vida, luchando consigo misma y con el fiel amigo de muchos a&ntilde;os que, con la tenacidad del hombre honesto, segu&iacute;a intentando culpar a las terribles circunstancias de toda injusticia. Hasta que finalmente los disparos de Kronstadt crujieron y acribillaron a los pioneros de la revoluci&oacute;n en filas. Entonces, para Berkman y muchos otros, toda vacilaci&oacute;n lleg&oacute; a su fin. Emma sab&iacute;a ahora, ve&iacute;a con sus propios ojos, que la dictadura que se llamaba proletaria, y que nunca podr&iacute;a ser otra cosa que un medio de poder para los nuevos advenedizos, no pod&iacute;a traer la libertad y el socialismo a los pueblos m&aacute;s de lo que la dictadura de la guerra hab&iacute;a preparado al mundo para la democracia. Porque no se puede liberar al pueblo con los medios del peor despotismo. &laquo;El socialismo ser&aacute; libre o no ser&aacute;&raquo;.</p><p>El amor a la verdad fue siempre la cualidad m&aacute;s destacada en el car&aacute;cter de Emma. Decir lo que es, sin miedo, sin vacilar. Y lo hizo en un momento en que casi todo el mundo socialista estaba bajo el hechizo de Rusia. Y al igual que los somocistas del orden burgu&eacute;s enfriaron en su d&iacute;a sus chuletas ante la audaz llamada a la lucha, ahora los somocistas rojos cayeron sobre la valiente mujer y la tacharon de traidora y tr&aacute;nsfuga.&nbsp;</p><p></p><p>Ellos, que hab&iacute;an engrasado sus pobres cerebros con dial&eacute;ctica y materialismo econ&oacute;mico durante tanto tiempo como los somo&iacute;stas engrasaban sus cuerpos sin lavar con aceite rancio, naturalmente no pod&iacute;an entender c&oacute;mo una persona recta pod&iacute;a seguir la voz de su convicci&oacute;n interior y poner la ley de la verdad por encima de los intereses del partido. &iquest;Y hoy? A muchos de los que antes no pod&iacute;an blasfemar lo suficiente contra Emma se les han ca&iacute;do las escamas de los ojos. Los tiempos siguen su curso.</p><p>Luego vinieron los a&ntilde;os en el extranjero: en Suecia, en Alemania y, finalmente, en Francia, en esa amable ciudad pesquera del Mediterr&aacute;neo.&nbsp;</p><p></p><p>Era un lugar encantador, aquella casita en la colina, compuesta por un gran sal&oacute;n que serv&iacute;a para todo, una cocina y una peque&ntilde;a habitaci&oacute;n, sobre la que los peri&oacute;dicos comunistas hab&iacute;an mentido como la &laquo;espl&eacute;ndida villa de Emma Goldman&raquo; para mostrar a sus ciegos seguidores que la &laquo;traici&oacute;n a la burgues&iacute;a&raquo; da sus frutos. Era hermoso all&iacute;, en ese lugar tranquilo con la magn&iacute;fica vista del mar y los picos alpinos cubiertos de nieve. Pero, &iquest;de qu&eacute; sirve un para&iacute;so si el alma adolorida no puede encontrar la paz? Las terribles experiencias en Rusia no hab&iacute;an dejado a Emma indemne. Se hab&iacute;a roto una cuerda en su coraz&oacute;n que no volver&iacute;a a sonar. Al menos era posible vivir en ese lugar acogedor, perdido en el mundo. Uno pod&iacute;a so&ntilde;ar all&iacute;, escribir recuerdos y dejar que una vida humana rica y tormentosa volviera a pasar por su mente.</p><p>Hasta que, por fin, la sombra de la muerte cay&oacute; sobre aquel tranquilo rinc&oacute;n; entonces tampoco fue posible permanecer all&iacute;. El disparo que puso fin a la vida de Alexander Berkman encontr&oacute; un espantoso eco en el alma de Emma. Hab&iacute;a muerto el mejor amigo que ten&iacute;a en la vida, con el que hab&iacute;a crecido interiormente como con ning&uacute;n otro. Dos vidas humanas, fundamentalmente diferentes en sus inclinaciones, disposiciones y sentimientos, pero unidas por un gran objetivo y la estrecha amistad de una vida humana. Lo que Emma perdi&oacute; en ese momento s&oacute;lo lo saben aquellos a los que pudo abrir su coraz&oacute;n por completo. Una tragedia estremecedora. Ya no para &eacute;l, que hab&iacute;a sufrido y echado &eacute;l mismo la puerta en la cerradura cuando crey&oacute; que hab&iacute;a llegado la hora; sino estremeci&eacute;ndose en lo m&aacute;s profundo de su alma para dos que ahora se quedaban solos: Emma y la peque&ntilde;a Emmy, la compa&ntilde;era de Berkman, que le seguir&iacute;a apenas un a&ntilde;o despu&eacute;s.</p><p>La soledad apret&oacute; sus finos hilos alrededor de una gran vida humana. &iquest;Qui&eacute;n lo iba a decir? &ndash; Entonces, una tormenta rugi&oacute; en el sur y un fuego ardiente cubri&oacute; el cielo. Un pueblo se levant&oacute; contra sus propios tiranos y contra los extranjeros que quer&iacute;an doblegar su orgulloso cuello bajo el yugo de una sangrienta tiran&iacute;a.</p><p>Obreros, campesinos e intelectuales se alzaron en armas para resistir la injusticia que se comet&iacute;a contra ellos. Y mientras unos iban al frente para proteger al pueblo, otros tomaban las armas para construir una nueva sociedad. Fue entonces cuando Emma supo cu&aacute;l era su lugar. Visit&oacute; Espa&ntilde;a tres veces, donde fue recibida con los brazos abiertos por los audaces luchadores de la CNT-FAI; estuvo en Barcelona, Madrid, Valencia, visit&oacute; a Durruti en el frente, vio los trabajos de la nueva construcci&oacute;n en las f&aacute;bricas, en las escuelas, en el campo, y hubiera preferido quedarse si sus amigos espa&ntilde;oles no hubieran encontrado mejores usos para ella en el extranjero.</p><p>No estaba ciega, ni siquiera ante las debilidades de sus propios compa&ntilde;eros. Reconoci&oacute; muy pronto el siniestro papel desempe&ntilde;ado por Rusia en esta lucha, advirti&oacute;, implor&oacute;, vio lo humano y lo demasiado humano, pero sinti&oacute; con cada latido de su gran coraz&oacute;n que la valent&iacute;a del sacrificio, la determinaci&oacute;n heroica de esta gigantesca lucha contra todo un mundo eclipsaba todas las sombras y permanecer&aacute; inolvidable mientras haya todav&iacute;a personas en esta tierra cuyos corazones latan hacia la libertad. Fue un golpe terrible para Emma cuando Espa&ntilde;a, sangrando al fin por mil heridas, traicionada y abandonada por todo el mundo, se derrumb&oacute; con un grito ahogado, y la &uacute;ltima luz sobre Europa se apag&oacute; en una bruma sombr&iacute;a. Una nueva cortina hab&iacute;a ca&iacute;do; un naufragio m&aacute;s en la vida.</p><p>Ahora la septuagenaria se dedic&oacute; a crear y trabajar para los dispersos y desplazados, reuniendo ayuda para los supervivientes. Ella, que nunca hab&iacute;a sido madre, se convirti&oacute; ahora en madre de muchos. Trabaj&oacute; y tuvo que trabajar, porque nunca hubo paz en esta vida azotada por la tormenta, nunca pudo haber paz. Fue en Canad&aacute; donde la muerte llam&oacute; a su puerta. All&iacute; concluy&oacute; el &uacute;ltimo a&ntilde;o de su vida, en la tierra donde una vez floreci&oacute; su juventud, tan cerca y a la vez tan lejos.</p><p>Hab&iacute;a pasado una vida grande y ajetreada, una vida rica en dolor y desilusi&oacute;n, en anhelo insaciable y fuerza de b&uacute;squeda. Y sin embargo, una vida plena y sobre todo una vida propia, que vivi&oacute; a su manera en sus mejores d&iacute;as y en cada momento de necesidad. Ahora la cubre la fr&iacute;a tierra de Waldheim. Cerca del monumento a los m&aacute;rtires de Chicago est&aacute; su &uacute;ltima morada. Las palabras de aquellos hombres hab&iacute;an encendido una vez la primera chispa en su joven alma, ahora yace unida a ellos en la muerte.</p><blockquote><em>De:&nbsp;Die Freie Gesellschaft. Monatsschrift f&uuml;r Gesellschaftskritik und freiheitlichen Sozialismus. 4.Jg. (1952), Nr. 36/37, S. 23-26</em></blockquote><blockquote><em>Texto original:&nbsp;</em><a href="http://www.fau-bremen.de.vu/"><em><a href="http://www.fau-bremen.de.vu" title="www.fau-bremen.de.vu" rel="nofollow">www.fau-bremen.de.vu</a></em></a></blockquote><p></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3682888" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>Testimonio: Huir de Kiev sin la ciudadanía ucraniana (2022) – Yanna Oiseau</title>
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		<pubDate>Thu, 07 Apr 2022 09:30:47 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p></p><p><strong><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3650028&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg">El polit&oacute;logo palestino Yousef Munayyer escribi&oacute; recientemente en The Nation sobre el &laquo;doble rasero&raquo; que ha saturado el discurso occidental dominante desde la invasi&oacute;n de Ucrania. Lo que hasta ayer era impensable -o, peor a&uacute;n, se consideraba censurable- est&aacute; siendo celebrado por todo el establishment medi&aacute;tico, pol&iacute;tico y cultural. Esto se debe a que algunos humanos son percibidos y pensados como &laquo;menos humanos que otros&raquo;. Los veintisiete Estados miembros de la UE activaron r&aacute;pidamente un procedimiento de regularizaci&oacute;n para proteger a las personas que huyen de la guerra: creada en 2001, esta protecci&oacute;n temporal nunca se hab&iacute;a aplicado. Sin embargo, una parte de la poblaci&oacute;n que reside en Ucrania est&aacute; actualmente excluida de este procedimiento: es decir, los que no tienen la nacionalidad ucraniana. Sin embargo, nada puede justificar la distinci&oacute;n de los civiles que escapan juntos del mismo conflicto armado: ni los papeles, ni -cuando la cuesti&oacute;n se formula de manera directa- el color de la piel o la religi&oacute;n. Recogemos el testimonio de Alaya, una joven del &Aacute;frica subsahariana que acaba de huir de Kiev.</strong></p><p>La ma&ntilde;ana del 28 de febrero de 2022 amanece en Kiev, cuando Juan1 se entera de que su hermana menor, Alaya, y tres de sus amigos intentan huir de la ciudad. A &eacute;l, que vive en Francia, le hab&iacute;a dicho por tel&eacute;fono el d&iacute;a anterior que todo estaba bien, que sus temores se deb&iacute;an probablemente a lo que hab&iacute;a visto en la televisi&oacute;n, que estaba magnificando las cosas hasta el punto de asustar a todo el mundo.</p><p>Veinticuatro horas despu&eacute;s, se entera de que ella se ha ido de viaje.</p><p></p><p>Doce a&ntilde;os antes -en 2010- hab&iacute;a perdido todo rastro de ella y del resto de su familia cuando su pueblo fue atacado. Ambos, entonces ni&ntilde;os de unos diez a&ntilde;os, hab&iacute;an tenido que valerse por s&iacute; mismos. Pero ahora, en febrero de 2022, la encuentra a trav&eacute;s de las redes sociales. En Kiev. Unas semanas antes de que comenzara la guerra.</p><blockquote><em>&laquo;Alaya lleva casi diez a&ntilde;os viviendo en Ucrania. Vive en Kiev, estalla la guerra, no tiene permiso de residencia y es negra.</em></blockquote><p>Su temor -quiz&aacute; tambi&eacute;n el de ella-: &iquest;qu&eacute; les ocurrir&aacute; en el camino? &iquest;Conseguir&aacute; salir de la ciudad, del pa&iacute;s, sana y salva? Pero qui&eacute;n sabe lo que pasa por la cabeza cuando hay que huir, con ese subid&oacute;n de adrenalina que te hace operativo, qui&eacute;n sabe qu&eacute; bolsa llevar, qu&eacute; meter, qu&eacute; ponerse. Alaya lleva casi diez a&ntilde;os viviendo en Ucrania. Estaba esperando la renovaci&oacute;n de su visado de estudiante, que hab&iacute;a obtenido sin falta durante todos esos a&ntilde;os porque le resultaba imposible regresar a su pa&iacute;s de origen. Vive en Kiev, estalla la guerra, no tiene permiso de residencia y es negra; las cosas podr&iacute;an ser m&aacute;s f&aacute;ciles.</p><p></p><p>Su hermano no tarda en enterarse de que no se ha ido sola, lo que supone un alivio. Pero los intercambios escritos son muy breves: comunican muy poco. Entre la cobertura de la red, que ella dice que es incierta, la bater&iacute;a del tel&eacute;fono, que hay que conservar el mayor tiempo posible, y el estado de &aacute;nimo que &eacute;l imagina que ella tiene, sabe que tiene que conformarse con unas pocas palabras. S&oacute;lo obtiene unas pocas piezas de informaci&oacute;n, como un rompecabezas infernal cuyas diminutas piezas se le escapan de las manos. La informaci&oacute;n que circula por las redes sociales es, cuando menos, inquietante: el trato que reciben los negros que intentan huir de Ucrania est&aacute; dando que hablar. Casi al mismo tiempo, los estudiantes marroqu&iacute;es en Ucrania denuncian este tipo de violencia racista: denuncian un trato que les relega a un segundo plano, muy por detr&aacute;s de los ciudadanos ucranianos que buscan huir de la guerra.</p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3650028&amp;version=1&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>Inmediatamente se anunci&oacute; la creaci&oacute;n de una enorme red de solidaridad en toda Europa. En B&eacute;lgica, el Secretario de Estado de Asilo y Migraci&oacute;n, Sammy Mahdi, anunci&oacute; que los refugiados ucranianos recibir&iacute;an autom&aacute;ticamente un permiso de residencia de seis meses, renovable una vez y hasta dos a&ntilde;os, con permiso para trabajar. No ser&aacute;n transferidos al sistema general de asilo, &laquo;porque est&aacute; demasiado lleno&raquo;. El jefe del gobierno regional de Flandes, Jan Jambon, l&iacute;der del partido de extrema derecha N-VA (bien conocido por su postura en cuestiones de migraci&oacute;n), dice que deben ser bienvenidos y que se pagar&aacute; una ayuda financiera a las localidades por cada ucraniano rescatado. Siguiendo el ejemplo de la compa&ntilde;&iacute;a ferroviaria estatal alemana Deutsche Bahn, las redes de transporte europeas tambi&eacute;n se est&aacute;n movilizando para facilitar el viaje de los refugiados ucranianos, pero s&oacute;lo &laquo;previa presentaci&oacute;n de un pasaporte o documento de identidad ucraniano&raquo;. De hecho, esto es lo que muestran algunas empresas en sus sitios web2. Rescatar a los refugiados de Ucrania, s&iacute;, pero no a cualquiera. Parece que los gobiernos necesitan que se les recuerde el hecho evidente de que en Ucrania no s&oacute;lo viven ucranianos, o, m&aacute;s bien, pretenden ignorarlo. No hay tiempo para pensar en lo que esto significa para todas las dem&aacute;s personas obligadas a exiliarse, continuamente acosadas y rechazadas, o en lo que podr&iacute;an sentir todas las personas de los territorios bombardeados y colonizados, como los palestinos. Alaya debe poder salir del pa&iacute;s con seguridad.</p><blockquote><em>Inmediatamente se anunci&oacute; la creaci&oacute;n de una enorme red de solidaridad en toda Europa. Ayudar a los refugiados de Ucrania, s&iacute;, pero no a cualquiera.</em></blockquote><p>El 28 de febrero por la noche, hacia las 20:00 horas, fueron detenidos en uno de los numerosos puestos de control establecidos en la capital y sus alrededores. Se les prohibi&oacute; continuar su viaje y se les dijo que regresaran. &laquo;No entend&iacute;amos por qu&eacute;, no sab&iacute;amos a d&oacute;nde ir. Volver a casa no era una opci&oacute;n. Adem&aacute;s, ning&uacute;n lugar era seguro. Buscamos un hotel, pero todo estaba lleno en todas partes, con largas colas.&nbsp;</p><p>Decidieron dormir en su coche, aparcado en una calle residencial. Una anciana ucraniana, que viv&iacute;a en la casa frente a la que estaban aparcados, llam&oacute; a su ventana. Los invita a su casa, les ofrece comida y camas para pasar la noche. Est&aacute;n profundamente agradecidos. Al d&iacute;a siguiente partieron de nuevo al amanecer. Poco despu&eacute;s, tienen un accidente y el coche es detenido. Dos polic&iacute;as intervinieron y les ayudaron. &laquo;Tuvimos suerte, nos llevaron a un refugio y nos ayudaron a coger un autob&uacute;s. Pero nada era menos cierto: Alaya lo sabe bien. Cuando su hermano les advirti&oacute; del riesgo de ataques racistas en el camino, ninguno se sorprendi&oacute;. &laquo;Es algo con lo que vivimos cada d&iacute;a. Las miradas insistentes a su piel en la calle, los comentarios despectivos, es su d&iacute;a a d&iacute;a. Cuenta que durante sus estudios de farmacia, los estudiantes ucranianos y los extranjeros siempre se colocaban en habitaciones separadas. &laquo;Nos ense&ntilde;aban en la misma universidad, pero siempre nos pon&iacute;an en aulas separadas, nunca con los otros estudiantes ucranianos.</p><p>Los cuatro amigos subieron a un autob&uacute;s con destino a Lviv para acercarse a las fronteras polaca, eslovaca y h&uacute;ngara en el oeste del pa&iacute;s. Hay colas interminables en las fronteras de todos los pa&iacute;ses vecinos, por lo que John no tiene ni idea de qu&eacute; ruta tomar&aacute;n. Se puso en contacto con varias personas relacionadas con grupos de ciudadanos que se estaban organizando en algunos de estos pa&iacute;ses para ayudar a los refugiados ucranianos. Se entera de que en una ciudad fronteriza de Polonia, los ciudadanos se han movilizado para ayudar a la gente a subir a los autobuses para llegar a destinos seguros, que hay mucha gente para ayudar.</p><p>Pero este contacto advierte: &laquo;Dicen que comprueban la identidad de todos, porque, a&ntilde;aden, &laquo;no debemos dejar pasar a ning&uacute;n ruso&raquo;. No sabremos si este comentario es representativo de lo que realmente est&aacute; ocurriendo, pero su mera menci&oacute;n es escalofriante. No bastar&aacute; con pasar por los guardias fronterizos, primero ucranianos y luego polacos, con la esperanza de no ser detenidos y de recibir un trato digno: tambi&eacute;n habr&aacute; que pasar por el filtro que realiza la poblaci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; peligro representa un ciudadano ruso que tambi&eacute;n intenta huir?</p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3650028&amp;version=2&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>Desde Lviv, toman un tren.</p><p>&laquo;Est&aacute;bamos bastante sorprendidos porque a pesar de todo lo que estaba pasando, la guerra, ten&iacute;amos que comprar los billetes o no pod&iacute;amos subir. Consiguieron llegar a la frontera con Hungr&iacute;a. &laquo;Hab&iacute;a una cola interminable. Hab&iacute;a una cola interminable, no iba nada bien. Despu&eacute;s de varias horas conseguimos colarnos en el frente, al menos para entender lo que estaba pasando. A continuaci&oacute;n, ven a una joven de origen indio, entre l&aacute;grimas. Llora que lleva dos d&iacute;as esperando, que los guardias fronterizos ucranianos no la dejan pasar. No est&aacute; sola: todo un grupo de personas no blancas la apoya. Alaya dice: &laquo;Dejaban pasar a los blancos y bloqueaban a toda la gente de color. Dejaron claro que hab&iacute;a gente m&aacute;s importante que nosotros. Pero nos defendimos, todos gritamos. Al final nos dejaron pasar. Sus pasaportes llevan ahora el sello de salida de Ucrania, con fecha 2 de marzo de 2022.</p><blockquote><em>&laquo;Un grupo va a Francia, el otro a Italia. Juntos consiguen cruzar la frontera con Austria sin problemas.</em></blockquote><p></p><p>Tras refugiarse en una peque&ntilde;a ciudad al otro lado de la frontera, el grupo de amigos se tom&oacute; un d&iacute;a entero para pensar. &iquest;Qu&eacute; hacer? Aferrado a su tel&eacute;fono a varios cientos de kil&oacute;metros de distancia, a John le preocupa que se est&eacute;n demorando demasiado. M&aacute;s tarde entender&iacute;a su dilema. Mientras que dos del grupo a&uacute;n ten&iacute;an un permiso de residencia v&aacute;lido en Ucrania, los otros dos no. Juntos se sienten m&aacute;s fuertes y, sobre todo, mejor protegidos: la situaci&oacute;n administrativa de uno puede ayudar al otro. No saben d&oacute;nde buscar refugio, excepto por la oferta de John de acogerlos. Pero el m&aacute;s joven del grupo, de s&oacute;lo 16 a&ntilde;os, tiene familia en Italia. Le gustar&iacute;a encontrar a sus parientes. Es impensable que el grupo le deje viajar solo en estas circunstancias. As&iacute; que se imaginan acompa&ntilde;&aacute;ndolo todos juntos, antes de refugiarse en la casa de Juan en Francia, mientras entienden lo que les est&aacute; pasando y piensan en las posibles opciones para cada uno. &iquest;Esperar a que se calme el conflicto y volver a Ucrania? Esta opci&oacute;n no parece haber sido siquiera considerada. En cuanto a la protecci&oacute;n temporal activada el 4 de marzo de 2022 por el Consejo de la Uni&oacute;n Europea -que ofrece una protecci&oacute;n inmediata y colectiva, con una serie de beneficios con los que muchos exiliados so&ntilde;ar&iacute;an3- es probable que se utilice principalmente para los nacionales ucranianos4. &iquest;Solicitar asilo en un pa&iacute;s de la UE? &iquest;Cu&aacute;les son las posibilidades reales de obtener el estatuto de refugiado?</p><p>Depende de la historia de cada persona que prueba este procedimiento.</p><p>Despu&eacute;s de lo que parecieron interminables horas, John recibi&oacute; por fin una noticia: hab&iacute;an decidido continuar el viaje juntos durante un tiempo m&aacute;s, al menos hasta el siguiente pa&iacute;s. En la siguiente fase decidir&aacute;n si es necesario dividir en dos grupos, cada uno con un titular de permiso de residencia v&aacute;lido, para proteger al que no lo tiene. Un grupo va a Francia, el otro a Italia. Juntos consiguieron cruzar la frontera con Austria sin problemas. All&iacute;, como antes, son las mismas colas interminables, el estr&eacute;s agudo, el agotamiento, la imposibilidad de obtener los famosos billetes de tren &laquo;Helpukraine5&raquo;. Pero ten&iacute;an que seguir adelante, y se las arreglaron para hacerlo, lo mejor que pudieron. Cuando llegaron a Viena, alguien acudi&oacute; en su ayuda. Se tomaron unas horas para descansar, comer e intentar dormir un poco. Por fin lleg&oacute; la primera buena noticia: la t&iacute;a del menor hab&iacute;a viajado a Austria para recogerlo. Podr&aacute; encontrar a su familia en Italia. Su batalla administrativa est&aacute; lejos de haber terminado, pero por el momento est&aacute; a salvo. Y para los dem&aacute;s, es una frontera menos que cruzar. Por fin consiguen el famoso billete de tren &laquo;Helpukraine&raquo;, que imaginan que les permitir&aacute; viajar y cruzar las fronteras m&aacute;s f&aacute;cilmente. En cualquier caso, esperan avanzar con m&aacute;s serenidad a partir de ahora.</p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3650028&amp;version=3&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>Suben a un tren. Pr&oacute;xima parada, Alemania. Nada m&aacute;s cruzar la frontera, la aduana entr&oacute; en escena. Todos los que tienen el billete tienen que bajar del tren, un peque&ntilde;o grupo a la vez. Es su turno. Alaya les dice a los polic&iacute;as que no van a parar en Alemania, que van a reunirse con su hermano en Francia. &laquo;El registro es obligatorio para todas las personas que vienen de Ucrania. Tambi&eacute;n las huellas dactilares&raquo;, le dicen. Pasan unos minutos de la medianoche. La multitud de personas, entre las que se encuentran familias con ni&ntilde;os peque&ntilde;os, es trasladada en autob&uacute;s a una comisar&iacute;a de polic&iacute;a. &laquo;Pens&aacute;bamos que iba a ser r&aacute;pido, nos dijeron que era un mero tr&aacute;mite. Pero llegas a este lugar, hay muchos polic&iacute;as, mucha gente esperando. La gente parece agotada. No nos dicen nada. Nos hacen pasar por las puertas y nos llevan a la parte trasera del edificio, al patio. El espacio est&aacute; vallado, no podemos salir. Esperar&aacute;n durante horas para que cada uno de ellos sea escuchado por la polic&iacute;a, para que se tomen sus huellas dactilares. Huir de una guerra en curso no cambia nada: lo que prima es el registro burocr&aacute;tico, que mantiene a cientos de personas en el fr&iacute;o en medio de la noche y les impide llegar a los lugares de refugio que hab&iacute;an elegido, algunos de ellos con familiares.</p><blockquote><em>Esperar&aacute;n durante horas para que cada uno de ellos sea escuchado por la polic&iacute;a, para que se les tomen las huellas dactilares. Huir de una guerra en curso no cambia nada: lo que prima es el registro burocr&aacute;tico.</em></blockquote><p>Son las 7 de la ma&ntilde;ana cuando Alaya y sus amigos informan a John de que siguen all&iacute;. &laquo;Nos estamos congelando. No les importa, puede que estemos huyendo de una guerra, pero incluso en estas circunstancias, as&iacute; es como nos tratan. Muchas de las personas ya han sido liberadas. Dice que, entre los que siguen retenidos, hay un hombre que est&aacute; sufriendo una crisis. Lleva aqu&iacute; diez horas. Grita que quiere ser liberado. El grupo de amigos trata de mantener la calma, de callar, de tener paciencia y esperanza. Pero existe un riesgo real de ser llevado a un centro de detenci&oacute;n. En las fotos que le env&iacute;a a su hermano, &eacute;ste s&oacute;lo se da cuenta de que s&oacute;lo queda gente de color. Las familias &laquo;blancas&raquo; que hab&iacute;an estado presentes unas horas antes ya no estaban all&iacute;. La ansiedad le invade. Contiene la respiraci&oacute;n. M&aacute;s tarde, Alaya le cuenta que primero hab&iacute;an dejado pasar a las mujeres con ni&ntilde;os.</p><p>Son casi las 8 de la tarde cuando los liberan por turnos, con un papel de registro y la obligaci&oacute;n de presentarse en la oficina de inmigraci&oacute;n m&aacute;s cercana en un plazo de cuatro d&iacute;as. Para los que van a solicitar asilo, Dubl&iacute;n ha golpeado6 : no es el pa&iacute;s de destino elegido, sino el primero en el que se han registrado las huellas dactilares el responsable de tramitar la solicitud de protecci&oacute;n. Pero, por el momento, no importa a los miembros del grupo: siguen su camino.</p><p>&#8258;</p><p>Alaya y John se han reunido.</p><p>Despu&eacute;s de doce a&ntilde;os sin saber el uno del otro, sin saber siquiera si hab&iacute;a alguna esperanza de encontrar a otros supervivientes del ataque a su pueblo, se re&uacute;nen. La intensidad de la emoci&oacute;n que sienten y que emana de ellos es inmensa, pero comienza una nueva lucha. Alaya acaba de ir a la prefectura para solicitar protecci&oacute;n temporal para las personas que huyen de Ucrania. La rechazaron. &laquo;No es ucraniana, deber&iacute;a solicitar asilo&raquo;, le dijeron.</p><p>Foto de portada: Bernat Armangue | AP</p><p>Foto en miniatura: Mauricio Lima</p><h2>Notas</h2><ol><li>Todos los nombres de pila han sido cambiados.&uarr;</li><li>La acci&oacute;n se puso en marcha el 1 de marzo de 2022, inicialmente con la &uacute;nica frase &laquo;previa presentaci&oacute;n de un pasaporte o documento de identidad ucraniano&raquo;. Unos d&iacute;as m&aacute;s tarde, se hizo un a&ntilde;adido: ahora dice &laquo;previa presentaci&oacute;n de un pasaporte/documento de identidad/prueba de residencia&raquo;.&uarr;</li><li>A diferencia de las dem&aacute;s medidas de regularizaci&oacute;n, que requieren la tramitaci&oacute;n individual de cada solicitud, esta medida concede autom&aacute;ticamente la residencia en funci&oacute;n de la nacionalidad, en este caso ucraniana. Adem&aacute;s, esta protecci&oacute;n temporal da acceso inmediato al mercado laboral, lo que no tiene precedentes.&uarr;</li><li>A priori, todas las personas con un permiso de residencia temporal en Ucrania, como los trabajadores temporales y los estudiantes, est&aacute;n excluidos de esta medida. Sin embargo, en la realidad, una parte importante de los extranjeros presentes en Ucrania pueden haber vivido all&iacute; durante muchos a&ntilde;os con numerosas renovaciones de estos permisos de residencia de corta duraci&oacute;n. En el caso de personas como Alaya, que no pueden regresar a su pa&iacute;s de nacionalidad, es m&aacute;s sencillo vivir multiplicando el n&uacute;mero de solicitudes de renovaci&oacute;n que intentando, por ejemplo, solicitar asilo: un procedimiento largo y penoso con un resultado incierto. Tambi&eacute;n est&aacute; el caso de todas las personas que se ven obligadas a vivir ilegalmente porque no pueden obtener un permiso de residencia.&uarr;</li><li>Varias compa&ntilde;&iacute;as ferroviarias europeas han introducido un billete de tren gratuito, llamado &laquo;Helpukraine&raquo;, para facilitar el viaje a las personas que huyen de la guerra. En los primeros tiempos, cuando Alaya y sus amigos estaban de viaje, se anunciaba que este billete se exped&iacute;a previa presentaci&oacute;n de un pasaporte o documento de identidad ucraniano &uarr;.</li><li>Se refiere al procedimiento de Dubl&iacute;n, por el que un solo Estado miembro es responsable de examinar una solicitud de asilo en la Uni&oacute;n Europea.&uarr;</li></ol><p>Traducido por Jorge JOYA</p><p>Original:&nbsp;<a href="https://www.revue-ballast.fr/temoignage-fuir-kiev-sans-la-nationalite-ukrainienne/"><a href="https://www.revue-ballast.fr/temoignage-fuir-kiev-sans-la-nationalite-ukrainienne/" title="www.revue-ballast.fr/temoignage-fuir-kiev-sans-la-nationalite-ukrainienne/" rel="nofollow">www.revue-ballast.fr/temoignage-fuir-kiev-sans-la-nationalite-ukrainie</a></a></p><p></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3650028" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>Notas sobre España (1937) - R. Louzon</title>
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		<pubDate>Sat, 26 Mar 2022 07:50:08 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3644117&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><blockquote><em>One Big Union Monthly, octubre de 1937</em></blockquote><p><em>La contrarrevoluci&oacute;n en Espa&ntilde;a por R. Louzon en La Revolution Proletarienne de Par&iacute;s, bajo el t&iacute;tulo "Notas sobre Espa&ntilde;a" Introducci&oacute;n y traducci&oacute;n de Joseph Wagner (1937) - R. Louzon, Joseph Wagner</em></p><h2>Notas sobre Espa&ntilde;a&nbsp;</h2><h2>por R. Louzon</h2><p>Cuando hace casi un a&ntilde;o escrib&iacute; en esta revista mis "Notas sobre Barcelona" eran notas sobre la Espa&ntilde;a revolucionaria, como indicaba el subt&iacute;tulo. Mis notas de hoy, sin embargo, son sobre la Espa&ntilde;a contrarrevolucionaria.</p><p>Sal&iacute; de Espa&ntilde;a a finales de mayo; volv&iacute; all&iacute; a principios de julio. Un mes es un tiempo tremendamente largo en tiempos revolucionarios&hellip; o contrarrevolucionarios. Durante ese mes de junio los acontecimientos se han sucedido con gran rapidez. Cosas que pod&iacute;an esbozarse tenuemente como hip&oacute;tesis posibles en los d&iacute;as de mayo, se han realizado desde entonces a un ritmo acelerado.</p><p>La situaci&oacute;n actual de Espa&ntilde;a puede resumirse en dos hechos:</p><p>Primero: p&eacute;rdida total del poder por parte de la clase obrera;</p><p>Segundo: transferencia del poder a manos de los fascistas espa&ntilde;oles, por medio del partido comunista.</p><h2>La clase obrera pierde el poder</h2><p>Cuando digo que la clase obrera perdi&oacute; el poder, naturalmente no estoy aludiendo al hecho de que ahora la C.N.T. ya no tiene representantes ni en el gobierno valenciano ni en el catal&aacute;n. Los ministros del gabinete no son m&aacute;s que engranajes de la maquinaria del Estado burgu&eacute;s-capitalista, por lo tanto no es mediante su participaci&oacute;n en la maquinaria del Estado burgu&eacute;s, sino mediante la creaci&oacute;n de sus propias instituciones, que la clase obrera desarrolla su propio poder.</p><p>Si la clase obrera de Espa&ntilde;a ha estado parcialmente en el poder hasta hace poco, eso se debe a que junto al poder del Estado burgu&eacute;s la clase obrera ha sido capaz de imponer el poder de sus propios &oacute;rganos: los sindicatos, los comit&eacute;s de empresa, etc.</p><p>Hoy, este poder de la clase obrera es inexistente. Nunca se dir&aacute; demasiado que el poder pol&iacute;tico es esencialmente -casi se puede decir exclusivamente- un poder de represi&oacute;n; es la fuerza policial y la fuerza armada. Hoy la clase obrera de Catalu&ntilde;a ya no tiene poder policial ni armado.</p><p>Las "Patrullas de Control" de Barcelona y alrededores, de las que habl&eacute; en mi anterior art&iacute;culo en esta revista, han desaparecido. Esta polic&iacute;a obrera, que funcionaba desde agosto de 1936, junto a la polic&iacute;a del Estado, fue disuelta el mes pasado, y esta vez no s&oacute;lo sobre el papel, sino de hecho: todos sus miembros han sido desarmados, los m&aacute;s activos fueron encarcelados, los militantes m&aacute;s destacados han "desaparecido", eufemismo que significa asesinados.</p><p>Lo mismo ocurre con las milicias obreras. All&iacute; donde exist&iacute;an estas milicias, cuyo deber era imponer el orden revolucionario a los fascistas declarados o camuflados, especialmente a lo largo de las extensas fronteras, han sido completamente desarmadas, sus mejores elementos fueron encarcelados, un cierto n&uacute;mero de ellos asesinados.</p><p>En Barcelona y en toda Catalu&ntilde;a, no qued&oacute; nada en cuanto a ej&eacute;rcitos organizados, salvo los cuerpos mercenarios de la polic&iacute;a del Estado: los guardias de asalto, los guardias civiles, los carabineros.</p><p>Lo mismo ha ocurrido con el ej&eacute;rcito. Trabajando bajo el Ministro de Guerra de la C.N.T. de Catalu&ntilde;a, la C.N.T. ten&iacute;a antes el control del ej&eacute;rcito de Arag&oacute;n; despu&eacute;s de que este puesto del Gabinete fuera asumido por el General Pozas, un designado del gobierno de Valencia, la maquinaria de mando fue perdida por las organizaciones obreras y cay&oacute; en manos del Estado.</p><p>Los militantes obreros, creadores de la milicia, que tras la "militarizaci&oacute;n" deb&iacute;an limitarse a trasladar su t&iacute;tulo de "delegaciones" a "filas" del ej&eacute;rcito, se ven ahora obligados a pedir al Ministro de la Guerra la confirmaci&oacute;n de dichos traslados y &eacute;ste confirma a aquellos de los que cree no tener nada que temer, mientras pospone indefinidamente la confirmaci&oacute;n de aquellos de los que duda, eliminando as&iacute; a los unos y colocando a los otros en situaci&oacute;n de obligaci&oacute;n. Mediante este doble esquema, toda la jerarqu&iacute;a del ej&eacute;rcito pasa a estar bajo el control directo del Estado.</p><p>As&iacute;, la polic&iacute;a y el ej&eacute;rcito de los trabajadores han sido eliminados. Es cierto que todav&iacute;a hay hombres en la polic&iacute;a, especialmente entre los guardias de asalto, que est&aacute;n de coraz&oacute;n con la clase obrera y con la C.N.T.; ciertamente los soldados del frente de Arag&oacute;n y un buen n&uacute;mero de oficiales "confirmados" del ej&eacute;rcito no han olvidado su origen y cuando llegue el d&iacute;a estar&aacute;n del lado del pueblo y no del Estado. Y cierto es que adem&aacute;s de las armas visibles, hay muchas armas ocultas, pues el proletariado catal&aacute;n, al parecer, ha conservado sus armas ocultas. Pero, todo eso no altera el hecho de que hoy ya no existen instituciones armadas obreras que funcionen regular y p&uacute;blicamente. La clase obrera sigue teniendo medios para luchar contra el poder, pero ya no posee &oacute;rganos de poder.</p><p>Apartada de la polic&iacute;a y del ej&eacute;rcito, la clase obrera est&aacute; igualmente apartada de todas las instituciones auxiliares del poder. Los representantes de la F.A.I. (Federaci&oacute;n Anarquista Ib&eacute;rica) han sido excluidos de los tribunales populares de justicia, donde la representaci&oacute;n de los trabajadores ha quedado reducida a una d&eacute;bil minor&iacute;a. Los representantes de la C.N.T. han sido igualmente excluidos de un gran n&uacute;mero de consejos municipales que han sustituido a los antiguos comit&eacute;s revolucionarios municipales (pero que no eran en realidad m&aacute;s que comit&eacute;s, ya que estaban compuestos por representantes de todas las organizaciones antifascistas, en una determinada proporci&oacute;n) con el pretexto de que la C.N.T. no ha repudiado su movimiento de protesta en los d&iacute;as de mayo. Los comit&eacute;s obreros de distrito ya no pueden funcionar y apenas pasa una semana sin que se emita alg&uacute;n nuevo decreto suprimiendo la representaci&oacute;n de la C.N.T. as&iacute; como de la U.G.T. en tal o cual Consejo o administraci&oacute;n.</p><p>En todas partes el Estado, el Estado burgu&eacute;s, constituido en sus formas tradicionales, restablece su &uacute;nico y entero poder. Tanto en Catalu&ntilde;a como en Valencia, la clase obrera est&aacute; ahora completamente excluida del poder: ha perdido el poder. Tal es la primera verdad que debemos establecer, pero hay una segunda.</p><h2>&iquest;Qu&eacute; es el Partido Comunista Espa&ntilde;ol?</h2><p>La tan alabada pol&iacute;tica del Partido Comunista Espa&ntilde;ol, dictada por Stalin, es suficientemente conocida a estas alturas: es la defensa de la burgues&iacute;a y de la propiedad privada; no hay que tolerar m&aacute;s expropiaciones; los propietarios de tierras deben ser restablecidos en sus "derechos"; los peque&ntilde;os y no tan peque&ntilde;os empresarios deben ser organizados en sindicatos "laborales". Tal es el programa. Un programa de obstaculizaci&oacute;n y destrucci&oacute;n de las conquistas de la revoluci&oacute;n; un programa de defensa burguesa.</p><p>Tal programa de defensa de la burgues&iacute;a deber&iacute;a naturalmente haber atra&iacute;do a toda la burgues&iacute;a, y no ha dejado de hacerlo. La burgues&iacute;a acudi&oacute; en masa al partido comunista y a su anexo, el Partido Socialista Unificado de Catalu&ntilde;a, as&iacute; como a la U.G.T. (Uni&oacute;n General de Trabajadores) catalana, fundada para su conveniencia. Se unieron en parte porque el programa del partido comunista era su programa, su programa de clase. Pero, sobre todo, se afiliaron por razones de seguridad personal. Ser sospechoso de fascismo era hasta hace poco un asunto muy serio. Pero, por la propia naturaleza de las cosas, el burgu&eacute;s siempre corre el peligro de ser sospechoso de eso mismo. &iquest;Qu&eacute; mejor manera de evitar las sospechas que tener en el bolsillo un carn&eacute; de miembro del partido comunista o de uno de los locales de la U.G.T.?</p><p>El partido comunista espa&ntilde;ol y sus anexos se han convertido, pues, en organizaciones burguesas no s&oacute;lo en virtud de su programa, sino tambi&eacute;n por su composici&oacute;n social. Pero a este primer hecho no tard&oacute; en seguirle un segundo: de todos los burgueses, los m&aacute;s interesados en alejar la sospecha del fascismo eran los mismos que eran realmente fascistas. Y as&iacute; es como el partido comunista en su composici&oacute;n pronto se convirti&oacute; no s&oacute;lo en burgu&eacute;s, sino sobre todo en burgu&eacute;s fascista. Ya sea en Valencia, donde el secretario de distrito del partido Gil Robles, entre otros, es actualmente miembro del partido comunista, o en pueblos alejados de Catalu&ntilde;a, los miembros m&aacute;s activos del partido comunista son antiguos miembros de la "Uni&oacute;n Patri&oacute;tica" de la CEDA, etc. etc.</p><h2>La Espa&ntilde;a republicana pasa a manos del fascismo</h2><p>Se deduce naturalmente que la pol&iacute;tica comunista espa&ntilde;ola no es s&oacute;lo una pol&iacute;tica burguesa, sino realmente una pol&iacute;tica fascista. A trav&eacute;s del chanchullo en relaci&oacute;n con el suministro de armas al gobierno espa&ntilde;ol, habiendo conseguido los rusos dar los poderes del Estado a "su" partido, los seguidores fascistas del partido comunista hicieron que &eacute;ste siguiera una pol&iacute;tica favorable a Franco, y los rusos fueron demasiado densos para darse cuenta de ello. Los hechos, sin embargo, son evidentes.</p><p>Mientras cientos de militantes de las organizaciones antifascistas eran asesinados y miles encarcelados, y mientras la ayuda prestada a Espa&ntilde;a por las organizaciones extranjeras era sistem&aacute;ticamente saboteada, la Falange, s&iacute; la Falange Espa&ntilde;ola, la Falange de Franco, est&aacute; haciendo propaganda abierta y est&aacute; reclutando casi abiertamente en Catalu&ntilde;a. Los falangistas detenidos por las Patrullas de Control obreras (antes de su disoluci&oacute;n) por intentos de sabotaje, ya est&aacute;n libres. Y mientras los antifascistas detenidos durante los dos &uacute;ltimos meses, especialmente los extranjeros, reciben un trato lamentable, se les mantiene en celdas sin aire de las que no se les saca ni un momento, y se les obliga, como a los presos de la calle C&oacute;rcega de Barcelona, a hacer huelga de hambre, los fascistas encarcelados gozan de toda clase de favores, &iexcl;hasta el punto de que los presos antifascistas de la C&aacute;rcel Modelo de Barcelona exigen que se les concedan los mismos derechos de los que gozan los presos fascistas de la misma c&aacute;rcel! Finalmente, al no poder absolver a todos los fascistas sin demasiado esc&aacute;ndalo abierto, las autoridades decidieron liberarlos bajo fianza de varios miles de pesetas. Los fascistas m&aacute;s notorios, que son ricos o que tienen amigos ricos, pueden as&iacute; salir de la c&aacute;rcel&hellip; por tiempo indefinido.</p><h2>Gobierno de la derrota</h2><p>Los hechos relatados anteriormente son suficientemente graves, pero lo que sigue lo es a&uacute;n m&aacute;s. Se dice abiertamente que la ca&iacute;da de Bilbao se debi&oacute; a la traici&oacute;n. La ca&iacute;da de Bilbao es el golpe maestro realizado por los fascistas, a trav&eacute;s del partido comunista, por el derrocamiento del gobierno de Caballero en mayo.</p><p>Para aliviar la presi&oacute;n en el frente vizca&iacute;no, el gobierno de Caballero hab&iacute;a preparado una vasta ofensiva al sur de Madrid, donde el frente no est&aacute; lejos de la frontera portuguesa, con la intenci&oacute;n de cortar los ej&eacute;rcitos rebeldes en dos. Todo estaba preparado para la ofensiva que iba a comenzar a principios de mayo: Se hab&iacute;an reunido 75.000 hombres y se contaba con el material de guerra adecuado.</p><p>Pero, un par de d&iacute;as antes del lanzamiento de la ofensiva, el partido comunista torpede&oacute; al gobierno de Caballero, obligando a su gabinete a dimitir y sustituy&eacute;ndolo por el gobierno de Negr&iacute;n, cuya primera tarea como jefe de gobierno fue anular la ofensiva preparada; las tropas reunidas se dispersaron y durante todo el mes siguiente no se hizo nada para aliviar el duro frente vizca&iacute;no. La carta de dimisi&oacute;n del ministro vasco (por falta de ayuda del gobierno central) fue impedida de publicar por los censores, y se orden&oacute; la suspensi&oacute;n de la revista madrile&ntilde;a C.N.T. por haberla publicado no obstante. Pero no se hizo nada para salvar Bilbao; era necesario que la ciudad cayera, pues as&iacute; lo decidieron los fascistas del partido estalinista.</p><p>S&oacute;lo despu&eacute;s de la ca&iacute;da de Bilbao -y la ca&iacute;da permiti&oacute; a Franco retirar sin peligro una parte de sus tropas del norte- que iniciaron una ofensiva, pues al fin y al cabo era necesario que aparecieran haciendo algo&hellip; sobre todo a destiempo.</p><p>La suma de todos los hechos anteriores no puede dejar lugar a dudas: El gobierno de Negr&iacute;n est&aacute; totalmente dominado por la traici&oacute;n. La astucia de los fascistas, actuando al amparo de la estupidez estalinista, hace del gobierno Negr&iacute;n, a tontas y a locas, un gobierno de derrota.</p><p>Si el gobierno de Negr&iacute;n resiste, si no se destruyen las fuerzas malignas que lo llevaron al poder, las derrotas se suceder&aacute;n continuamente. Eso ser&aacute; la victoria segura de Franco y la derrota segura no s&oacute;lo de la revoluci&oacute;n sino de la propia rep&uacute;blica. Esta es la segunda verdad que hab&iacute;a que contar.</p><h2>Causas de las derrotas del imperialismo ruso</h2><p>La derrota de la rep&uacute;blica espa&ntilde;ola ser&aacute; tambi&eacute;n una derrota de Stalin. Y a este respecto es interesante se&ntilde;alar que las graves derrotas sufridas en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os por el imperialismo ruso se deben todas a la misma causa.</p><p>El imperialismo estalinista hab&iacute;a experimentado dos notables derrotas: la de China, con el impulso de Chiang Kai Shek, y la de Alemania, con el ascenso de Hitler al poder. Espa&ntilde;a le reserva una tercera derrota, pues o bien ser&aacute; derrotado dentro de la Espa&ntilde;a republicana por las dem&aacute;s fuerzas antifascistas, o bien, si mantiene su dominio sobre la rep&uacute;blica espa&ntilde;ola, ser&aacute; derrotado por Franco. Pero la causa de estas tres derrotas es la misma. Por extra&ntilde;o que parezca, esa causa es la absoluta incomprensi&oacute;n de Stalin de la lucha de clases: en los tres casos la pol&iacute;tica que llev&oacute; a Stalin a la derrota consisti&oacute; en su desprecio del antagonismo de clases.</p><p>En China se imagin&oacute; capaz de casar el pez con la liebre: el Kuomintang burgu&eacute;s con los obreros y campesinos revolucionarios. Para impedir tal matrimonio, el Kuomintang masacr&oacute; todo lo que era ruso. Despu&eacute;s de haber proporcionado a Chiang Kai Shek los medios con los que conquistar toda China, desde Cant&oacute;n hasta Pek&iacute;n, el imperialismo estalinista se vio expulsado, de un d&iacute;a para otro, por ese mismo Chiang Kai Shek.&nbsp;</p><p>En China se imagin&oacute; capaz de casar el pez con la liebre: el Kuomintang burgu&eacute;s con los obreros y campesinos revolucionarios. Para impedir ese matrimonio, el Kuomintang masacr&oacute; todo lo que era ruso. Despu&eacute;s de haber proporcionado a Chiang Kai Shek los medios con los que conquistar toda China, desde Cant&oacute;n hasta Pek&iacute;n, el imperialismo estalinista se vio expulsado, de un d&iacute;a para otro, por ese mismo Chiang Kai Shek.</p><p>En Alemania, Stalin imagin&oacute; que el vengativo Hitler se convertir&iacute;a en un mejor apoyo para su lucha contra Polonia y los dem&aacute;s vecinos de la frontera occidental de Rusia que los t&iacute;midos socialdem&oacute;cratas. Los dos dictadores podr&iacute;an repartirse el bot&iacute;n existente si los Estados sal&iacute;an de los tratados de Versalles, al igual que sus predecesores reales e imperiales hab&iacute;an repartido y anexionado Polonia en el pasado. Por lo tanto, cada vez que antes del advenimiento de Hitler los comunistas de Alemania estaban listos para la acci&oacute;n, la Internacional Comunista les prohib&iacute;a severamente hacer algo.</p><p>Pero, la atracci&oacute;n del "corredor" no cortaba mucho los intereses de clase de los partidarios de Hitler. Por muy antisocialista que se hubiera vuelto el r&eacute;gimen estalinista, la ausencia de propiedad privada en Rusia no les resultaba agradable; por muy opuesto a la revoluci&oacute;n de octubre que fuera el r&eacute;gimen de Stalin, para el grueso del proletariado mundial, y especialmente para la clase obrera alemana, aparec&iacute;a como la continuaci&oacute;n de esa revoluci&oacute;n y el s&iacute;mbolo de su emancipaci&oacute;n; de ah&iacute; que la lucha dentro de Alemania contra el comunismo y contra la clase obrera no fuera compatible con una alianza con Rusia. Esa es la raz&oacute;n por la que Hitler, llevado al poder por los magnates del Ruhr para extirpar el comunismo y el socialismo en Alemania, no pod&iacute;a basar su pol&iacute;tica exterior en una alianza con Rusia, sino, por el contrario, en una lucha contra la U.R.S.S. De la llegada de Hitler al poder, Stalin esperaba un fortalecimiento del tratado de Rapallo; el primer acto de Hitler fue la destrucci&oacute;n de Rapallo.</p><p>Bajo diferentes formas, esta misma incomprensi&oacute;n del hecho de que la lucha de clases domina tanto la pol&iacute;tica exterior como la interior de los Estados es la causa que lleva al imperialismo ruso a su derrota en Espa&ntilde;a.</p><p>Fue Rusia la que salv&oacute; a Espa&ntilde;a en noviembre pasado. El hecho es incontestable: es una tonter&iacute;a negarlo o menospreciar el hecho. Sin los aviones rusos y sin la Brigada Internacional, que fue una creaci&oacute;n comunista, todo habr&iacute;a acabado para la Espa&ntilde;a republicana. El bloqueo del Sr. Blum -la mayor traici&oacute;n cometida por la socialdemocracia en toda su historia- estaba cumpliendo su cometido. Igual que fue la ayuda rusa la que permiti&oacute; al Kuomintang conquistar China, fue Rusia la que permiti&oacute; a la rep&uacute;blica espa&ntilde;ola salvar Madrid&hellip; y lo dem&aacute;s.</p><p>Pero de nuevo, al igual que en China, donde Stalin creyendo as&iacute; servir mejor a sus intereses imperialistas, orden&oacute; al partido comunista de China colaborar con el Kuomintang, para defender los intereses de la burgues&iacute;a china, al igual que en Espa&ntilde;a, oblig&oacute; a su partido a defender a la burgues&iacute;a espa&ntilde;ola contra la revoluci&oacute;n.</p><p>El resultado ser&aacute; el mismo: al igual que en China, donde un buen d&iacute;a Stalin vio c&oacute;mo sus seguidores eran masacrados en Nank&iacute;n y en Hankow por los soldados de Chiang Kai Shek, en Espa&ntilde;a se despertar&aacute; un d&iacute;a de estos para darse cuenta de que su partido no es m&aacute;s que un anexo de la Falange, que ha asegurado la victoria a Franco.</p><h2>La C.N.T. sigue viva</h2><p>Ante la situaci&oacute;n descrita, &iquest;qu&eacute; hace la C.N.T.? &iquest;C&oacute;mo reacciona a la p&eacute;rdida de poder del proletariado y al control fascista del poder burgu&eacute;s?</p><p>La C.N.T. se hace el muerto. Se guarda cuidadosamente de reaccionar. La C.N.T. permiti&oacute; sin la menor protesta el desarme de las Patrullas de Control; proh&iacute;be cualquier represalia por el asesinato de sus militantes (cifras oficiales: 60 miembros de la C.N.T. "desaparecidos"), y contra el encarcelamiento de sus miembros (cifras oficiales: 800 miembros de la C.N.T. encarcelados); se opone s&oacute;lo con intervenciones respetuosas y defensa legal.</p><p>Mientras tanto sus fuerzas -as&iacute; parece- est&aacute;n intactas. Tanto en Valencia como en Barcelona, la prensa de la C.N.T. es la m&aacute;s le&iacute;da. Un camarada lleg&oacute; a afirmar -y su afirmaci&oacute;n parece ser muy cercana a la opini&oacute;n general- que la C.N.T. nunca fue tan fuerte como ahora, pues el prestigio que pudo perder mientras participaba en el poder, ahora lo ha recuperado, y la estupidez de los estalinistas les hace cada d&iacute;a m&aacute;s fuertes.</p><p>Por otra parte, es cierto que sigue conservando sus armas, manteni&eacute;ndolas en los lugares m&aacute;s inesperados.</p><p>Por &uacute;ltimo, los logros econ&oacute;micos de la revoluci&oacute;n se conservan casi en su totalidad. Por regla general, los sindicatos y los colectivos obreros funcionan igual que antes. Despojada del poder pol&iacute;tico, la clase obrera sigue conservando el control econ&oacute;mico.</p><p>As&iacute;, en Puigcerda, de la que dije el mes pasado que no s&eacute; si la obra de colectivizaci&oacute;n que hab&iacute;a visto en febrero sigue vigente, y que es uno de los lugares donde la exclusi&oacute;n de los trabajadores del poder fue m&aacute;s completa y m&aacute;s brutal (siete asesinados desde finales de mayo, sin contar los anteriores; 50 encarcelados; presencia continua de 500 guardias en un pueblo de 4.000 habitantes). Los colectivos siguen vigentes casi en su totalidad, seg&uacute;n me dijo uno de los militantes locales, con el que me reun&iacute; a mediados de julio: s&oacute;lo se cerr&oacute; la cooperativa del ray&oacute;n; unos cuantos sastres y algunos otros elementos burgueses pertenecientes a la UGT se han separado de la cooperativa; "pero -a&ntilde;adi&oacute; el camarada- esto estaba bien, pues por culpa de ellos nos vimos obligados a admitir representantes de la UGT en la administraci&oacute;n de la cooperativa; ahora que estamos a nosotros mismos, podemos seguir adelante m&aacute;s abiertamente que antes."</p><p>Los sindicatos de C.N.T. en Puigcerda han sido despose&iacute;dos de su sala, pero se han limitado a ocupar otra sala, un poco menos imponente que la anterior. Y s&oacute;lo esperan la llegada del suministro de papel para reanudar la publicaci&oacute;n de su peri&oacute;dico local de las Juventudes Libertarias, Sembrador.</p><p>As&iacute;, bajo la tormenta, los compa&ntilde;eros de Puigcerda se han agachado, despu&eacute;s de la tormenta se est&aacute;n enderezando. Y esto no es una especialidad de Puigcerda; es, creo, la pol&iacute;tica tradicional de la C.N.T.: "dejar pasar la tormenta".</p><p>Dejar pasar la tormenta y salvar todo lo que se pueda salvar. Avanzando paso a paso, y manteniendo sus posiciones menos atacadas y m&aacute;s s&oacute;lidas lo m&aacute;s intactas posible. Estas posiciones en la actualidad son los sectores econ&oacute;micos. No comprometer sus fuerzas para guardarlas para el momento favorable, cuando las circunstancias sean propicias para una nueva ofensiva.</p><p>Sin embargo, esta no es una t&aacute;ctica nueva en la C.N.T. y el F.A.I.: es su t&aacute;ctica tradicional e hist&oacute;rica. Cuando los camaradas extranjeros, alarmados por estos repetidos retrocesos, por estos abandonos de posiciones de primera importancia sin lucha, comunican sus temores a los compa&ntilde;eros espa&ntilde;oles, reciben invariablemente la siguiente respuesta: "No es la primera vez que nos persiguen, hemos conocido muchas otras; despu&eacute;s de cada persecuci&oacute;n salimos m&aacute;s fuertes que antes. Ahora ocurrir&aacute; lo mismo que en el pasado".</p><p>El optimismo que resulta de la fuerza de la C.N.T., una fuerza que no se basa en la masa de sus miembros, ni en la riqueza de sus tesoros, sino, si se me permite decirlo, en la moral.</p><p>Por sus principios, por su forma de ser y de actuar, la C.N.T. y la F.A.I. tienen profundas y m&uacute;ltiples ra&iacute;ces en todo el proletariado espa&ntilde;ol. Por ello, disponen en todo momento de un importante n&uacute;mero de militantes activos que pueden a la primera oportunidad favorable levantar la bandera y emprender espont&aacute;neamente la acci&oacute;n necesaria. La acci&oacute;n sindical y la moral anarquista est&aacute;n actualmente tan arraigadas en el cuerpo del proletariado espa&ntilde;ol que no pueden separarse; ese v&iacute;nculo no puede cortarse sin destruir al propio proletariado.</p><p>Es eso, sin duda, lo que explica la t&aacute;ctica expectante que sigue actualmente la C.N.T. y que quiz&aacute;s la justifica..</p><p>Original: <a href="https://www.katesharpleylibrary.net/70rzt" title="www.katesharpleylibrary.net/70rzt" rel="nofollow">www.katesharpleylibrary.net/70rzt</a></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3644117" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>La lectura de los «B. de Sebastopol» de Leo Tolstoi frente a las guerras de Rusia en Siria y Ucrania</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Mar 2022 18:46:57 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3643346&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p><em>La portada del libro Bocetos de Sebastopol de Le&oacute;n Tolstoi. Edici&oacute;n inglesa de 1888.</em></p><p><a href="https://libertamen.wordpress.com/wp-admin/post.php?post=26066&amp;action=edit">La lectura de los &laquo;Bocetos de Sebastopol&raquo; de Leo Tolstoi frente a las guerras de Rusia en Siria y Ucrania&nbsp;(2022) &ndash; Javier Sethness</a></p><blockquote><em>&laquo;La guerra es algo tan injusto y malvado que los que la hacen intentan ahogar la voz de la conciencia en su interior&raquo;.1</em></blockquote><blockquote><em>&laquo;El arte debe hacer cesar la violencia&raquo;. 2</em></blockquote><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3643346&amp;version=1&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p><em>Logotipo de la &laquo;Resistencia Antifascista&raquo;, apuntando al s&iacute;mbolo de la &laquo;Z&raquo; de los militares rusos</em></p><p>El conde Lev Nikolaevich Tolstoi (1828-1910) fue un poeta en prosa, periodista, &eacute;tico y cr&iacute;tico cristiano-anarquista ruso de fama mundial. Aunque luch&oacute; como cadete en el C&aacute;ucaso Oriental y lleg&oacute; a ser oficial de artiller&iacute;a en el ej&eacute;rcito imperial ruso cuando era joven, dimitir&iacute;a como primer teniente en 1856, despu&eacute;s de dos a&ntilde;os.3 En lugar de afirmar el colonialismo zarista o las ideolog&iacute;as patrioteras paneslavas, como hizo el c&eacute;lebre novelista F&euml;dor Dostoievski (1821-1881), Lev Nikolaevich expres&oacute; desde el principio de su carrera de escritor opiniones cr&iacute;ticas sobre la violencia y el despojo imperial. As&iacute; se desprende de &laquo;El asalto&raquo; (1853), los &laquo;Bocetos de Sebastopol&raquo; (1855), Los cosacos (1863) y Guerra y paz (1869). En su doble rechazo a la exaltaci&oacute;n de la violencia y el culto al poder, la correspondencia b&eacute;lica humanista del escritor est&aacute; motivada por la ut&oacute;pica esperanza de que dar voz a los que m&aacute;s sufren en los conflictos armados podr&iacute;a &laquo;reducir dr&aacute;sticamente su incidencia&raquo; en el futuro4.</p><p>&laquo;Bocetos de Sebastopol&raquo;, escrito como testimonios oculares del asedio de la base naval rusa por parte de las fuerzas brit&aacute;nicas, francesas y turcas durante la Guerra de Crimea (1853-1856), retratan escenas de devastaci&oacute;n que &laquo;sacuden hasta las ra&iacute;ces de nuestro ser&raquo;.5 Como tal, el prop&oacute;sito del conde Tolstoi en estos informes es paralelo a la ense&ntilde;anza de Siddhartha Gautama Buda de hace dos milenios y medio: que el despertar comienza a trav&eacute;s del reconocimiento de la realidad traum&aacute;tica.6 Estableci&eacute;ndose en estos &laquo;Esbozos&raquo; como un &laquo;vidente de la carne&raquo;, tanto vivo como muerto, que entrelaza la poes&iacute;a y la verdad, Tolst&oacute;i impugna a los pensadores liberales y radicales que se centran en los &laquo;logros y el poder feroz del Estado&raquo; mientras ignoran las &laquo;horribles consecuencias de este poder para millones de personas&raquo;.7 Repudia la visi&oacute;n &laquo;gal&aacute;ctica&raquo; de la existencia que considerar&iacute;a a la Tierra desde lo alto y ver&iacute;a a la humanidad como una herramienta para manipular, manejar y destruir.8 El artista se desmarca de los que presentan el combate como algo rom&aacute;ntico comunicando las ideas directas de que el militarismo se basa en el sadismo y la vanidad masculinos, y que la guerra constituye un asesinato y una ultraviolencia.9</p><p>No es de extra&ntilde;ar, pues, que Tolstoi siga excomulgado en la Rusia de Vladimir Putin. De hecho, el mes pasado, el megal&oacute;mano presidente ruso orden&oacute; una invasi&oacute;n a gran escala de Ucrania. Empleando la proyecci&oacute;n y el pretexto, Putin anunci&oacute; una &laquo;operaci&oacute;n militar especial&raquo; para &laquo;desmilitarizar y desnazificar&raquo; el pa&iacute;s. En realidad, este antiguo esp&iacute;a del KGB y director del FSB postsovi&eacute;tico, amargado por el colapso de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, est&aacute; supervisando un asalto genocida contra el pueblo ucraniano. La violencia brutal ha sido durante mucho tiempo el enfoque favorito de Putin: la analista de seguridad Anna Borshchevskaya discute la posibilidad de que haya ordenado al FSB bombardear edificios de apartamentos en tres ciudades rusas en septiembre de 1999. Sea o no responsable, Putin culp&oacute; de estos actos de terror a los rebeldes chechenos, al tiempo que los explot&oacute; tanto para lanzar una Segunda Guerra de Chechenia (1999-2009) como para asegurarse la presidencia en 2000.10 Desde entonces, el d&eacute;spota ruso ha dirigido &laquo;intervenciones antihumanitarias&raquo; en Georgia, Siria, Kazajist&aacute;n y Ucrania. Ahora, casi un mes despu&eacute;s de su nefasta incursi&oacute;n en Ucrania, el l&iacute;der ruso imita a su aliado Donald Trump organizando un mitin fascista autocomplaciente.&nbsp;</p><p>En este ensayo, examinaremos los &laquo;Bocetos de Sebastopol&raquo; de Tolstoi, haciendo hincapi&eacute; en su realismo tr&aacute;gico, su antimilitarismo y su antiautoritarismo. Despu&eacute;s, en el esp&iacute;ritu del artista ruso, meditaremos sobre los cr&iacute;menes de guerra paralelos que se han llevado a cabo en Siria durante la &uacute;ltima d&eacute;cada por las fuerzas leales a Putin y Bashar al-Assad. En este sentido, coincidimos con los sirios libres y con el director de Human Rights Watch, Kenneth Roth, que ven en la intervenci&oacute;n militar rusa de 2015 en Siria un claro precedente de la actual ofensiva contra Ucrania. Ominosamente, un portavoz del Ministerio de Defensa ruso ha comparado la resistencia ucraniana con &laquo;terroristas internacionales en Siria.&raquo; Hasta ahora, est&aacute; claro que los militares rusos est&aacute;n utilizando en Ucrania las mismas t&aacute;cticas atroces que en Siria, incluyendo el ataque directo a hospitales, periodistas, panader&iacute;as y zonas residenciales.11 Mientras millones de ucranianos huyen del pa&iacute;s o se refugian en s&oacute;tanos, al igual que hacen y hac&iacute;an los sirios, el r&eacute;gimen de Assad est&aacute; reclutando a miles de mercenarios para luchar en Ucrania, ahora que la blitzkrieg inicial de Rusia ha fracasado.</p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3643346&amp;version=2&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p><em>Mural para Ucrania pintado por Aziz Al-Asmar en Idlib, Siria, febrero de 2022 (Middle East Eye/Bilal al-Hammoud)</em></p><h2>Los Bocetos de Sevastopol</h2><p>Los &laquo;Bocetos de Sebastopol&raquo; de Lev Nikolaevich Tolstoi se componen de tres breves informes de primera mano sobre el asedio y la ca&iacute;da de la principal ciudad portuaria ocupada por Rusia, Sebastopol, durante la Guerra de Crimea, entre octubre de 1854 y septiembre de 1855. Estos &laquo;Bocetos&raquo; constituyen despachos inquietantemente realistas desde el frente, que podr&iacute;an tener su equivalente hoy en d&iacute;a en los informes de noticias de emergencia de Siria, Palestina, Yemen, Etiop&iacute;a, Afganist&aacute;n o Ucrania, que describen el sufrimiento con compasi&oacute;n, exigiendo una acci&oacute;n correctiva inmediata.12 Escritos como correspondencia &laquo;antib&eacute;lica&raquo;, los &laquo;Bocetos&raquo; son el producto de la comisi&oacute;n de Tolstoi como oficial de artiller&iacute;a en 1854, y de sus experiencias en la asediada ciudad portuaria tras su traslado all&iacute; como segundo teniente al a&ntilde;o siguiente.13 Sin embargo, independientemente de su inclinaci&oacute;n humanista, Tolstoi borra el importante papel desempe&ntilde;ado por los t&aacute;rtaros musulmanes de Crimea en la defensa de la ciudad, en consonancia con su silencio sobre su desposesi&oacute;n colonial, que comenz&oacute; con la anexi&oacute;n de Crimea por parte de la zarina Catalina II en 1783.14 En la actualidad, los t&aacute;rtaros de Crimea est&aacute;n tomando valientemente las armas contra la &laquo;operaci&oacute;n militar especial&raquo; de Putin.</p><p>Publicados en la revista literaria El Contempor&aacute;neo que hab&iacute;a sido cofundada por Alexander Pushkin (1799-1837), el poeta nacional de Rusia, los mismos &laquo;Esbozos&raquo; que ir&oacute;nicamente llevaron a la celebridad al joven Tolstoi fueron el producto de su trabajo mental aut&oacute;nomo, tras la negativa del moribundo zar Nicol&aacute;s I a la propuesta del teniente de lanzar un peri&oacute;dico semanal de fuerzas.15 Es significativo que el escritor emplee el realismo narrativo en los &laquo;Bocetos de Sebastopol&raquo; no para mistificar o avalar la violencia interestatal, sino m&aacute;s bien para desfamiliarizar o &laquo;extra&ntilde;ar&raquo; el sufrimiento y la explotaci&oacute;n que exigen la guerra y el militarismo ante su p&uacute;blico, que en consecuencia se convierte en espectador una vez alejado de la escena de desolaci&oacute;n. En los &laquo;Bocetos&raquo; y, posteriormente, en Los cosacos y Guerra y paz, el artista desfamiliariza, denosta y desprovincializa a la vez las ideolog&iacute;as belicistas y estatistas. Lo hace repudiando la aceptaci&oacute;n resignada de esa destructividad y proporcionando &laquo;intimidad a distancia&raquo;. De este modo, pretende devolver la humanidad a las v&iacute;ctimas de la guerra y fomentar la sensibilidad cosmopolita-internacionalista de sus lectores.16</p><p>En 1853, Nicol&aacute;s I declar&oacute; la guerra al Imperio Otomano, buscando tomar el control de sus territorios europeos en los Balcanes y &laquo;liberar&raquo; a sus s&uacute;bditos cristianos ortodoxos. En respuesta, brit&aacute;nicos y franceses se aliaron con los turcos para invadir la pen&iacute;nsula de Crimea y asaltar Sebastopol. Su objetivo era capturar la base naval rusa, principal puerto de la flota del Zar en el Mar Negro, con el fin de neutralizar el expansionismo regional ruso.17 Sometidos, pues, a un asalto despiadado por parte de los franceses y sus aliados, los soldados, marineros y poblaci&oacute;n civil de la ciudad-puerto experimentan &laquo;una ausencia total de lo humano y de toda perspectiva de salvaci&oacute;n&raquo;. Tolstoi observa que, en Sebastopol, &laquo;por todas partes se perciben los desagradables signos de un campamento militar&raquo;. Como Virgilio en el Infierno de Dante (1320), el escritor lleva a sus lectores a recorrer un mundo compuesto por la fortaleza y sus ocho baluartes. El relato comienza en diciembre de 1854 en la Asamblea de Nobles, transformada en un improvisado hospital de campa&ntilde;a.18</p><p>Mostrando compasi&oacute;n por los heridos de guerra en este eficaz matadero, el narrador que mira demuestra el compromiso de Tolstoi con la pol&iacute;tica de la piedad, definida por la acad&eacute;mica Lilie Chouliaraki como el &laquo;mecanismo[s] simb&oacute;lico[s] mediante el cual diversos medios [&hellip;] interpretan la relaci&oacute;n espectador-sufrido a trav&eacute;s de emociones de empat&iacute;a y enunciaci&oacute;n o contemplaci&oacute;n est&eacute;tica&raquo;. Centrando el &aacute;gora -o el &aacute;mbito de la reflexi&oacute;n y la argumentaci&oacute;n- y el teatro -o el &aacute;mbito del sentimiento de compa&ntilde;erismo, la identificaci&oacute;n y la agencia- en estos &laquo;Esbozos&raquo;, Lev Nikolaevich Tolstoi trata de convencer a los lectores no s&oacute;lo de la inmoralidad de la guerra, sino tambi&eacute;n de la urgente necesidad de superar su condici&oacute;n de espectadores voyeuristas que pueden estar simplemente &laquo;sentados y disfrutando del espect&aacute;culo de alta adrenalina&raquo;. Impl&iacute;citamente, insta al p&uacute;blico a canalizar sus reacciones emocionales para protestar contra el militarismo y la jerarqu&iacute;a social.19</p><p>Al acercarse a un joven guerrero herido, el gu&iacute;a de Tolstoi le pregunta por sus heridas. En su respuesta, el joven traiciona la autoentrega que se espera de un soldado (o de un trabajador): que &laquo;lo principal [&hellip;] es no pasar demasiado tiempo pensando en ello&raquo;. El narrador es testigo de c&oacute;mo un marinero al que le &laquo;vuela el pecho&raquo; un mortero se disculpa contrariamente con sus compa&ntilde;eros mientras perece. Asimismo, se muestra a cirujanos &laquo;con fisonom&iacute;as p&aacute;lidas y sombr&iacute;as&raquo; operando en eficaces cadenas de (des)montaje para amputar los miembros de los soldados heridos. Uno de estos cirujanos, que realiza el triaje, registra m&aacute;s de quinientos treinta ingresos en el hospital de campa&ntilde;a en un solo d&iacute;a de mayo de 1855.20 Adem&aacute;s de los m&eacute;dicos, 163 enfermeras rusas, supervisadas por el cirujano protofeminista Nikolai Pirogov (1810-1881), sirvieron en los hospitales de campa&ntilde;a del frente en Crimea, donde atendieron valientemente a los heridos y moribundos mientras estaban expuestos a las descargas de artiller&iacute;a y al tifus.21 Desde el otro lado de la l&iacute;nea de control, los hallazgos estad&iacute;sticos de la enfermera brit&aacute;nica Florence Nightingale (1820-1910) sobre las causas de la muerte en los hospitales de los Aliados mostraban que &laquo;mor&iacute;an muchos m&aacute;s hombres por enfermedad, infecci&oacute;n y exposici&oacute;n que en la batalla&raquo;.22</p><p>Abrumado por la agon&iacute;a, el ficticio pr&iacute;ncipe ruso Galtsin no puede aguantar m&aacute;s que un momento en el sombr&iacute;o Sal&oacute;n de Actos de Tolstoi. Por todas partes, entremezclados con el fango, se encuentran &laquo;esquirlas de proyectiles, bombas sin explotar, balas de ca&ntilde;&oacute;n y restos de campamentos&raquo;, y uno es asaltado por una incesante lluvia de balas y proyectiles. Por esta raz&oacute;n, la guerra no se representa como &laquo;una fundaci&oacute;n hermosa, ordenada y reluciente&raquo;, como preferir&iacute;an las autoridades, sino, seg&uacute;n la pol&iacute;tica de la piedad, &laquo;en su aut&eacute;ntica expresi&oacute;n: como sangre, sufrimiento y muerte&raquo;.23</p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3643346&amp;version=5&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p><em>Franz A. Rombaud, detalle de Sevastopol Panorama (1904)</em></p><p>Las estimaciones indican que las bajas sufridas durante el ataque final a Sebastopol alcanzaron las veinticuatro mil en ambos bandos, es decir, alrededor de una d&eacute;cima parte del total de todas las causas en el transcurso del asedio.24 Al contemplar las bajas masivas experimentadas durante este tiempo, el narrador de Tolstoi se pregunta si no habr&iacute;a sido m&aacute;s justo que dos representantes de los bandos en guerra se hubieran batido en duelo, y que el resultado del conflicto se hubiera basado en ese resultado. A trav&eacute;s de estas &laquo;reflexiones quijotescas&raquo; sobre los duelos como alternativa a las guerras, Tolstoi &laquo;discute la racionalidad y la moralidad de la violencia en general&raquo;. Lo hace renegando impl&iacute;citamente de su clase terrateniente e identific&aacute;ndose con los valores antimilitaristas expresados por los campesinos rusos. En realidad, muchos muzhiki (campesinos varones) cre&iacute;an que la Primera Guerra Mundial deber&iacute;a haberse resuelto a trav&eacute;s de una pelea en la aldea, en lugar de una matanza masiva.26 Estos campesinos ten&iacute;an un punto importante: el sufrimiento y la muerte de incluso un soldado en la guerra &laquo;simboliza [el] estado &lsquo;universal&rsquo; de la existencia humana&raquo; de objetivaci&oacute;n y embrutecimiento. En otras palabras, para humanizar a las v&iacute;ctimas de la guerra, debemos tratar a cada v&iacute;ctima como una persona.27</p><p>En la Sebastopol de Tolstoi, el pr&iacute;ncipe Galtsin y el teniente polaco Nieprzysiecki acosan a los soldados heridos para que se retiren, mientras que el entusiasta teniente voluntario Kozeltsov, reci&eacute;n llegado, anticipando &laquo;los laureles de la gloria inmoral&raquo;, se enfrenta a la desmoralizaci&oacute;n y el horror al conocer la realidad de la situaci&oacute;n. Junto a los soldados, los civiles tambi&eacute;n sufren. La viuda de un marinero y su hija de diez a&ntilde;os comentan la visi&oacute;n de una descarga de artiller&iacute;a francesa por la noche. La ni&ntilde;a grita: &laquo;&iexcl;Mira las estrellas, las estrellas est&aacute;n cayendo!&raquo;, mientras que su madre se lamenta de la inminente destrucci&oacute;n de su hogar, maldiciendo al &laquo;diablo&raquo; por &laquo;arder&raquo; y traer &laquo;cosas horribles&raquo;. El ayudante Kalugin a&ntilde;ade que &laquo;a veces [es] imposible saber qu&eacute; son conchas y qu&eacute; son estrellas&raquo;.28</p><p>Tolstoi tambi&eacute;n desfamiliariza la escena centr&aacute;ndose en las respuestas de un ni&ntilde;o de diez a&ntilde;os a toda esta devastaci&oacute;n, contrastando su horror instintivo, basado en la bondad natural (de acuerdo con las ideas de Jean-Jacques Rousseau), contra la normalizaci&oacute;n estatista-militarista de tal destructividad. La acad&eacute;mica Liza Knapp plantea la hip&oacute;tesis de que</p><p>El pacifismo tolstoiano tiene sus semillas aqu&iacute;, donde Tolstoi hace que el ni&ntilde;o, y el lector, presten atenci&oacute;n a los cad&aacute;veres, a la vista, al olor y al tacto de los mismos, y donde Tolstoi se&ntilde;ala la contradicci&oacute;n b&aacute;sica entre el amor fraternal que profesan los soldados en Sebastopol [&hellip;] y la matanza que practican.29</p><p>Haci&eacute;ndose eco de este punto, el oficial Kalugin piensa para s&iacute; mismo que deber&iacute;a ser algo m&aacute;s que la &laquo;carne de ca&ntilde;&oacute;n&raquo; a la que se reducen los soldados en el combate. En este momento, anticipa la forma en que el pr&iacute;ncipe Andrei Bolkonsky lamenta igualmente la reducci&oacute;n de los j&oacute;venes a peones en Guerra y Paz.30 Al final de su relato de mayo de 1855, Tolst&oacute;i yuxtapone la visi&oacute;n dist&oacute;pica de cientos de cad&aacute;veres, o &laquo;los cuerpos de los hombres que dos horas antes hab&iacute;an estado llenos de toda clase de esperanzas y deseos&raquo;, y los miles de heridos entre las posiciones aliadas y rusas, con la belleza de las estrellas, el mar &laquo;estruendoso&raquo; y el sol &laquo;poderoso y resplandeciente&raquo;, como si quisiera denunciar la traici&oacute;n y la negaci&oacute;n de &laquo;la alegr&iacute;a, el amor y la felicidad&raquo; debido a la guerra. Al fin y al cabo, estas tensas din&aacute;micas no se limitan al siglo XIX. Como sabemos por la historia y el presente, cuando fracasan las conversaciones entre Estados, &laquo;los ca&ntilde;ones empiezan a disparar, y la gente, con todas sus aspiraciones y potencialidades, empieza a morir en masa&raquo;.31</p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3643346&amp;version=3&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p><em>Franz A. Rombaud, detalle de Panorama de Sebastopol (1904)</em></p><h2><strong>Meditaciones antib&eacute;licas, de Crimea a Siria, Ucrania y Palestina</strong></h2><p>La presentaci&oacute;n inquietante, aunque realista, de los horrores de la guerra que hace Tolstoi en los &laquo;Bocetos de Sebastopol&raquo; tiene ciertamente sus ecos en la actualidad. Aunque los &laquo;Bocetos&raquo; se publicaron hace m&aacute;s de un siglo y medio, los problemas de la guerra, el imperialismo, la deshumanizaci&oacute;n y la ultraviolencia contin&uacute;an en nuestros d&iacute;as, considerando que el Estado y el capitalismo persisten como las formas globales dominantes de organizaci&oacute;n social, como en el siglo XIX. Al mismo tiempo, mientras que los &laquo;Bocetos&raquo; ilustran un conflicto interimperialista en el que participan los imperios brit&aacute;nico, franc&eacute;s, otomano y ruso, el actual asalto de Putin a Ucrania amenaza a una naci&oacute;n independiente con la reconquista por parte de la antigua potencia imperial. Visto desde una perspectiva racionalista de la Ilustraci&oacute;n, la guerra de Crimea, la contrarrevoluci&oacute;n siria y la guerra ruso-ucraniana son insensatas, despiadadas y reaccionarias. Hablan de nuestra situaci&oacute;n de estar &laquo;atrapados&raquo; en relaciones de dominaci&oacute;n osificadas. Es realmente revelador que tantos soldados rusos que se han rendido al ej&eacute;rcito ucraniano desde que comenz&oacute; la ofensiva digan que no saben por qu&eacute; hab&iacute;an estado obedeciendo &oacute;rdenes en este conflicto fratricida. Del mismo modo, uno de los alter ego de Tolstoi, el pr&iacute;ncipe Andrei, admite en Guerra y Paz no saber tampoco por qu&eacute; est&aacute; luchando.32</p><p>Adem&aacute;s, los sombr&iacute;os cirujanos que amputan en masa a los soldados rusos en Sebastopol recuerdan inquietantemente a los miles de manifestantes palestinos, en su mayor&iacute;a j&oacute;venes, a los que el ej&eacute;rcito israel&iacute; hiri&oacute; y mat&oacute; durante las manifestaciones de la &laquo;Gran Marcha del Retorno&raquo; que comenzaron en marzo de 2018. A finales de 2019, al menos seiscientos de estos manifestantes que recibieron disparos en las piernas hab&iacute;an desarrollado osteomielitis, una infecci&oacute;n &oacute;sea que puede amenazar la viabilidad de las extremidades. M&aacute;s de trescientos de estos manifestantes han muerto en Gaza. Tambi&eacute;n es sorprendente considerar lo cerca que est&aacute;n los comentarios de la viuda del marinero y de su hija de diez a&ntilde;os en los &laquo;Sketches&raquo;, que se hacen eco de las realidades desesperadas a las que se enfrentan millones de valientes sirios que se han levantado contra el r&eacute;gimen fascista de Bashar al-Assad, s&oacute;lo para que este r&eacute;gimen y sus patrocinadores rusos e iran&iacute;es hayan asesinado a cientos de miles, y posiblemente m&aacute;s de un mill&oacute;n, de personas en respuesta.</p><p>Si Terry Eagleton tiene raz&oacute;n en que &laquo;la verdad traum&aacute;tica de la historia humana es un cuerpo mutilado&raquo;, y si John P. Clark tiene raz&oacute;n en que la meditaci&oacute;n sobre un cad&aacute;ver es &laquo;una de las pr&aacute;cticas meditativas m&aacute;s antiguas y &uacute;tiles&raquo;, entonces quiz&aacute;s la meditaci&oacute;n sobre las enormes v&iacute;ctimas de la guerra de la contrarrevoluci&oacute;n siria pueda ser igualmente &uacute;til, seg&uacute;n un marco tr&aacute;gico-humanista, con el fin de aliviar futuros episodios de sufrimiento y exclusi&oacute;n, como ha demostrado crudamente la invasi&oacute;n de Ucrania.33</p><p>Como se&ntilde;alan los miembros de la Comisi&oacute;n sobre Siria de The Lancet-American University of Beirut, &laquo;el conflicto en Siria ha provocado una de las mayores crisis humanitarias desde la Segunda Guerra Mundial&raquo;.34 En realidad, en un informe de 2021, la Comisi&oacute;n de Investigaci&oacute;n de la ONU encontr&oacute; pruebas de &laquo;las m&aacute;s atroces violaciones del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos perpetradas contra la poblaci&oacute;n civil&raquo; en el pa&iacute;s, incluido el genocidio. Adem&aacute;s, en un informe sin precedentes de marzo de 2021 sobre las violaciones del derecho internacional perpetradas por los militares rusos desde su intervenci&oacute;n en Siria en septiembre de 2015, los grupos de derechos humanos rusos lamentan c&oacute;mo los medios de comunicaci&oacute;n controlados por el Estado han bloqueado los enormes costes humanos de la guerra, al igual que Putin ha prohibido ahora que la guerra en Ucrania se describa como algo distinto a una &laquo;operaci&oacute;n militar especial&raquo;. Para rebatir la brutalidad del Estado, estos grupos tratan de &laquo;presentar la perspectiva de la gente corriente que experiment&oacute; los bombardeos y el hambre y que vio morir a sus familiares&raquo;.</p><p>En una l&iacute;nea similar, la periodista Rania Abouzeid informa de c&oacute;mo las t&iacute;as de la ni&ntilde;a de once a&ntilde;os Ruha, que viv&iacute;an en Saraqeb, en la provincia de Idlib, sufrieron bombardeos masivos en 2013 por parte de la fuerza a&eacute;rea del r&eacute;gimen de Assad, que parec&iacute;an una &laquo;lluvia de fuego&raquo; incesante. Del mismo modo, el acad&eacute;mico Yasser Munif describe la sombr&iacute;a panoplia de tecnolog&iacute;as empleadas por el r&eacute;gimen para reprimir la revoluci&oacute;n siria: &laquo;hambre, tortura, asedio, bombardeos indiscriminados, ataques qu&iacute;micos, masacres, asesinatos, etc&hellip; &laquo;35 La antrop&oacute;loga Charlotte al-Khalili destaca la &laquo;enorme desigualdad&raquo; en el equilibrio de fuerzas:</p><p>Revolucionarios pac&iacute;ficos y m&aacute;s tarde ligeramente armados, por un lado, frente a un r&eacute;gimen fuertemente armado por el otro, apoyado por sus aliados rusos e iran&iacute;es, que utiliza una amplia gama de armas hasta las bombas de barril y las armas qu&iacute;micas para exterminar a la poblaci&oacute;n que vive en los bastiones revolucionarios y las zonas liberadas.</p><p>La angustia expresada por la joven de Sebastopol sobre los proyectiles que parecen estrellas puede considerarse un eco de los temores de millones de civiles sirios desplazados que residen en Idlib, sometidos desde hace a&ntilde;os a una campa&ntilde;a indiscriminada de bombardeos a&eacute;reos y de artiller&iacute;a por parte del r&eacute;gimen de Assad y sus aliados. Igualmente, recuerdan a los millones de ucranianos que viven en las ciudades, incluidos los ni&ntilde;os, que actualmente buscan refugio en estaciones de metro, s&oacute;tanos y otros refugios antibombas dirigidos por el ej&eacute;rcito ruso. En Idlib, las t&aacute;cticas de asedio han incluido el uso de f&oacute;sforo blanco para incendiar los cultivos, destruir la producci&oacute;n agr&iacute;cola, agravar la desnutrici&oacute;n y el hambre y, en &uacute;ltima instancia, obligar a la poblaci&oacute;n civil a someterse. Paralelamente, las fuerzas de Putin est&aacute;n empleando en Ucrania las mismas municiones de racimo y misiles bal&iacute;sticos que han utilizado en Siria.</p><p>Notablemente, el documental de 2019 de Waad al-Kateab y Edward Watts, For Sama, es una cr&oacute;nica de la revoluci&oacute;n siria y del asedio en represalia de Alepo oriental por parte del eje del r&eacute;gimen de Assad. La documentaci&oacute;n de Al-Kateab sobre la interacci&oacute;n de la alegr&iacute;a por la vida de su hija con la plaga de la guerra puede verse desde la primera escena del largometraje, filmada en el Hospital Al-Quds, fundado en noviembre de 2012 por su marido, el doctor Hamza al-Kateab. For Sama comienza con un encantador di&aacute;logo entre la ni&ntilde;a titular y su madre que transmite interrelaci&oacute;n, s&oacute;lo para ser interrumpido por una descarga de artiller&iacute;a que provoca la huida de al-Kateab con su hija por el s&oacute;tano del hospital. Los aspectos infernales de esta escena, aleg&oacute;rica y real a la vez, no son m&aacute;s que la salva inicial del esclarecedor relato de Waad que da testimonio de la devastaci&oacute;n perpetrada por Assad y Putin contra los revolucionarios sirios. Entrevistado en Democracy Now en marzo de 2022 sobre los ecos de Siria en Ucrania, al-Kateab expres&oacute; su conmoci&oacute;n por la beligerancia de Putin: &laquo;&iquest;Qu&eacute; [est&aacute;] esperando el mundo? &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s [necesita] ver? &iquest;Cu&aacute;ntos hospitales hay que bombardear m&aacute;s?&raquo;.</p><h2>La agresi&oacute;n contrarrevolucionaria de Assad y Putin</h2><p>Durante m&aacute;s de una d&eacute;cada, las fuerzas combinadas de los Estados sirio, ruso e iran&iacute; y los paramilitares afiliados han cometido cr&iacute;menes atroces en pos de su objetivo contrarrevolucionario de reprimir el levantamiento popular sirio, que comenz&oacute; en marzo de 2011.</p><p>Por su sa&ntilde;a, tanto en Siria como en Ucrania, Assad y Putin recuerdan a las figuras hist&oacute;ricas de los generales Sergei Bulgakov (?-1824) y Alexei Yermolov (1777-1861), carniceros del C&aacute;ucaso, as&iacute; como al general franc&eacute;s de S&eacute;gur (1780-1873). En su funci&oacute;n de subalterno de Napole&oacute;n Bonaparte durante la invasi&oacute;n de Rusia por la Grand Arm&eacute;e (1812), el conde de S&eacute;gur trat&oacute; de racionalizar el exterminio de los moscovitas como una necesidad de &laquo;civilizaci&oacute;n&raquo;. &raquo; 36 Adem&aacute;s, los cr&iacute;menes de Putin y Assad recuerdan la agresi&oacute;n del &laquo;nuevo m[e]n de alta velocidad&raquo;, el comandante del Ej&eacute;rcito Rojo Lev Trotsky (1879-1940) y el mariscal sovi&eacute;tico M. N. Tukhachevsky (1893-1937), que aplastaron las comunas de Kronstadt y Tambov en 1921, utilizando una fuerza abrumadora e implacable de r&aacute;pida maniobra.37 Despu&eacute;s de todo, el sistema penitenciario del r&eacute;gimen de Assad -descrito por el ex preso pol&iacute;tico Mustafa Khalifeh como un aspecto central de la topolog&iacute;a de la violencia en Siria- se basa en la imposici&oacute;n de los colonialistas franceses de su sistema carcelario en el pa&iacute;s hace un siglo, as&iacute; como en el Gulag sovi&eacute;tico, que se inspir&oacute; en las colonias militares zaristas. De hecho, la dictadura de partido &uacute;nico que el padre de Bashar, Hafez al-Assad, impuso en 1970 se inspir&oacute; en el r&eacute;gimen estalinista, y hoy los partidarios ideol&oacute;gicos y pol&iacute;ticos del baasismo buscan abiertamente una &laquo;URSS 2.0&raquo;.</p><p>Adem&aacute;s, el empleo por parte de Putin y Assad de bombardeos a&eacute;reos masivos contra la poblaci&oacute;n civil se inspira en la macabra declaraci&oacute;n del imperialista suizo-franc&eacute;s Le Corbusier (1887-1965) sobre el poder a&eacute;reo para &laquo;redise&ntilde;ar&raquo; la Casbah, o ciudadela, de Argel, junto con la Ciudad Vieja que la rodea.38 Adem&aacute;s, el uso del &laquo;poder vertical&raquo; por parte de estos aut&oacute;cratas sigue el sombr&iacute;o modelo de la destrucci&oacute;n de la ciudad vasca de Guernika por parte de la Luftwaffe en abril de 1937, en el contexto de la Guerra Civil espa&ntilde;ola, por no hablar de las atrocidades de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial o en las guerras de Corea, Vietnam e Irak. Si los incendiarios y pir&oacute;manos rusos que intentaron frustrar la toma de Mosc&uacute; por parte de la Grand Arm&eacute;e en 1812 anticiparon a los petr&oacute;leos de la Comuna de Par&iacute;s de 1871, que pretend&iacute;an quemar los edificios que simbolizaban el pasado desp&oacute;tico de Francia y &laquo;bloquear a los invasores de Versalles con una barrera de llamas&raquo;, El anarquista sirio Omar Aziz (1949-2013) seguramente ten&iacute;a raz&oacute;n al subrayar que la lucha de sus compatriotas revolucionarios contra el r&eacute;gimen de Assad no es &laquo;menos que la de los trabajadores de la Comuna de Par&iacute;s&raquo;. &laquo;39</p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3643346&amp;version=4&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p><em>Pancarta de julio de 2014 de los revolucionarios sirios en Kafranbel en solidaridad con los ucranianos atacados por Rusia</em></p><h2>Conclusi&oacute;n: Justicia para Siria y Ucrania</h2><p>Como Munif y al-Kateab relatan morosamente, por todos los medios, el r&eacute;gimen-eje de Assad ha dirigido una violencia especial de represalia contra las comunidades aut&oacute;nomas y resistentes, los periodistas y los m&eacute;dicos en Siria40. Los trabajadores sanitarios que prestan ayuda a las comunidades fuera del control del r&eacute;gimen corren el riesgo de ser tachados de &laquo;enemigos del Estado&raquo; y, en consecuencia, de ser detenidos, torturados y asesinados, de acuerdo con la estrategia de &laquo;genocidio m&eacute;dico&raquo; del r&eacute;gimen.41 Las t&aacute;cticas aniquiladoras utilizadas por este r&eacute;gimen y sus aliados -que imitan las empleadas por los imperialistas de Europa Occidental, los nazis y los estalinistas- reproducen el &laquo;pasado inconsciente&raquo; del sistema sovi&eacute;tico del Gulag, que inspir&oacute; el brutalismo baasista.42 Del mismo modo, la descarada contrarrevoluci&oacute;n de Assad y Putin podr&iacute;a haber allanado el camino no s&oacute;lo para los abusos genocidas que est&aacute; llevando a cabo el Partido Comunista Chino contra millones de musulmanes uigures, kazajos y hui en Xinjiang, sino tambi&eacute;n para el golpe de estado de la junta birmana de febrero de 2021 y el posterior enfoque de tierra quemada contra la disidencia, as&iacute; como el espantoso ataque en curso contra Ucrania.</p><p>Despu&eacute;s de m&aacute;s de seis a&ntilde;os de intervenci&oacute;n militar rusa para estabilizar el r&eacute;gimen de Bashar como &uacute;nico Estado cliente de Putin en el &laquo;extranjero lejano&raquo;, Rusia ha asegurado bases en el Mediterr&aacute;neo oriental y ha destruido grupos islamistas regionales &laquo;convirtiendo las &aacute;reas liberadas en zonas de muerte&raquo;. Aun as&iacute;, el patetismo de los ni&ntilde;os asesinados por las bombas y proyectiles de Assad y Putin en Siria y Ucrania no es menor que el de los ni&ntilde;os palestinos asesinados por el ej&eacute;rcito israel&iacute;.43 Haci&eacute;ndose eco de las t&aacute;cticas de Israel en Gaza, las fuerzas a&eacute;reas sirias y rusas han atacado mercados y hasta cincuenta hospitales, como han demostrado los reporteros del New York Times. En febrero de 2021, buscando comercializar la letalidad de su armamento, el ej&eacute;rcito ruso public&oacute; con orgullo un v&iacute;deo de uno de sus misiles bal&iacute;sticos Iskander impactando en el Hospital Nacional de Azaz, al norte de Alepo. En el frente ucraniano, como hemos visto, el principal enemigo es el mismo.</p><p>En las continuidades entre las escenas tolstoianas y las secuencias de los &laquo;Bocetos de Sebastopol&raquo; y de Guerra y Paz que se centran en los soldados heridos y moribundos, el desplazamiento masivo de civiles y la devastaci&oacute;n urbicida de ciudades enteras como Smolensk y Mosc&uacute; durante las Guerras de Crimea y Napole&oacute;nicas, por un lado, con la destrucci&oacute;n de ciudades sirias y ucranianas como Alepo Oriental, Ghouta Oriental, Khan Sheikhoun, Mariupol, Kharkiv y Kyiv, por otro, percibimos la constancia en el ejercicio fundamentalmente brutal del poder del Estado. Debemos enfrentarnos a estas tragedias con realismo tolstoiano y compasi&oacute;n, haciendo todo lo posible para detener a Putin, Assad y sus facilitadores; evitando una escalada de la guerra fratricida a la nuclear; y apoyando a los revolucionarios, los manifestantes, los refugiados y las v&iacute;ctimas del militarismo a trav&eacute;s de las fronteras.</p><h2>Notas</h2><p>1 Le&oacute;n Tolstoi, Diarios de Tolstoi, editado y traducido por R. F. Christian (Londres: Flamingo, 1985), 54.</p><p>2 Aylmer Maude, The Life of Tolstoy: Later Years (Oxford: Oxford University Press, 1987), 378.</p><p>3 Donna Tussing Orwin, &laquo;Chronology&raquo;, en The Cambridge Companion to Tolstoy, ed. Donna Tussing Orwin (Cambridge: Cambridge University Press, 2002), 4-6.</p><p>4 Rosamund Bartlett, Tolstoi: A Russian Life (Nueva York: Houghton Mifflin, 2011), 246-9; Nicolas Berdyaev, Slavery and Freedom (San Rafael: Semantron Press, 2009), 66; Kenneth N. Waltz, Man, the State, and War: A Theoretical Analysis (Nueva York: Columbia University Press, 2001), 101.</p><p>5 Le&oacute;n Tolstoi, Los cosacos y otros relatos, trans. David McDuff y Paul Foote (Londres: Penguin Books, 2006), 192 (&eacute;nfasis a&ntilde;adido).</p><p>6 John P. Clark, Between Earth and Empire: De la Necrocena a la Comunidad Amada (Oakland: PM Press, 2019), 194.</p><p>7 &#1040;&#1083;&#1077;&#1082;&#1089;&#1077;&#1081; &#1080; &#1042;&#1083;&#1072;&#1076;&#1080;&#1084;&#1080;&#1088; &#1058;&#1091;&#1085;&#1080;&#1084;&#1072;&#1085;&#1086;&#1074; &#1047;&#1074;&#1077;&#1088;&#1077;&#1074;, &#1051;&#1077;&#1074; &#1058;&#1086;&#1083;&#1089;&#1090;&#1086;&#1081;. &#1042;&#1089;&#1090;&#1091;&#1087;. &#1089;&#1090;&#1072;&#1090;&#1100;&#1103;. &#1042;. &#1071;. &#1050;&#1091;&#1088;&#1073;&#1072;&#1090;&#1086;&#1074;&#1072; (Mosc&uacute;: Guardia de la Juventud, 2006), 12; Dmitry Shlapentokh, &laquo;Marx, el &lsquo;modo de producci&oacute;n asi&aacute;tico&rsquo; y el &lsquo;despotismo oriental&rsquo; como &lsquo;verdadero&rsquo; socialismo&raquo;, Sociolog&iacute;a Comparada 18 (2019), 508; Richard Sokoloski, &laquo;La muerte de Iv&aacute;n Ilich de Tolstoi: First and Final Chapter&raquo;, Tolstoy Studies Journal, vol. 9 (1997), 51; Peter Kropotkin, Russian Literature: Ideals and Realities (Montreal: Black Rose Books, 1991), 118.</p><p>8 Irvin D. Yalom, Existential Psychotherapy (Nueva York: Basic Books, 1980), 478-80; James Hillman, A Terrible Love of War (Nueva York: Penguin, 2004), 51.</p><p>9 Andrei Zorin, Vidas cr&iacute;ticas: Leo Tolstoy (Londres: Reaktion Books, 2020), 31; Liza Knapp, &laquo;The development of style and theme in Tolstoy,&raquo; The Cambridge Companion to Tolstoy, ed., Londres: Reaktion Books, 2003. Donna Tussing Orwin (Cambridge: Cambridge University Press, 2002), 172; Berdyaev 157; Gunisha Kaur, &laquo;From torture to ultraviolence: medical and legal implications&raquo;, The Lancet, 6 de abril de 2021.</p><p>10 Anna Borshchevskaya, Putin&rsquo;s War in Syria: Russian Foreign Policy and the Price of America&rsquo;s Absence (Londres: I. B. Tauris, 2022), 42.</p><p>11 Yasser Munif, La revoluci&oacute;n siria: Between the Politics of Life and the Geopolitics of Death (Londres: Pluto, 2020), 37-40.</p><p>12 Lilie Chouliaraki, The Spectatorship of Suffering (Londres: Sage, 2006), 18, 76, 118.</p><p>13 Christopher Bellamy, &laquo;Tolstoi, conde Le&oacute;n&raquo;, The Oxford Companion to Military History, ed. Richard Holmes (Oxford: Oxford University Press, 2001), 914; Orwin 4.</p><p>14 Serhii Plokhy, The Gates of Europe: A History of Ukraine (Nueva York: Basic Books, 2015), 348; Catherine Evtuhov y otros, A History of Russia: Peoples, Legends, Events, Forces (Boston: Houghton Mifflin, 2004), 399.</p><p>15 Zorin 26-7; Bartlett 109-11.</p><p>16 Knapp 171; Chouliaraki 21-43, 71 (&eacute;nfasis en el original); Charles Reitz, Ecology and Revolution: Herbert Marcuse and the Challenge of a New World System Today (Routledge: Nueva York, 2019), 84-5.</p><p>17 Zorin 29; Evtuhov et al. 367-70; Christopher Bellamy, &laquo;Sevastopol, sieges of&raquo;, The Oxford Companion to Military History, ed. Richard Holmes (Oxford: Oxford University Press, 2001), 821.</p><p>18 Tolstoi 2006: 304, 187, 192.</p><p>19 Chouliaraki 38-9, 44-52, 85-93, 119-121, 124-48.</p><p>20 Tolstoi 2006: 190, 192, 200, 228-9 (&eacute;nfasis en el original).</p><p>21 Richard Stites, The Women&rsquo;s Liberation Movement in Russia: Feminism, Nihilism, and Bolshevism, 1860-1930 (Princeton: Princeton University Press, 1990), 30-1.</p><p>22 Natasha McEnroe, &laquo;Celebrating Florence Nightingale&rsquo;s bicentenary&raquo;, The Lancet, vol. 395, n&ordm; 10235, 2020), 1477.</p><p>23 Tolstoi 2006: 192, 196, 227-8).</p><p>24 Evtuhov et al. 370.</p><p>25 Tolstoi 2006: 204.</p><p>26 Rick McPeak, &laquo;Tolstoi y Clausewitz: The Duel as a Microcosm of War&raquo;, eds. Rick McPeak y Donna Tussing Orwin (Ithaca, Nueva York: Cornell University Press, 2012), 116; Orlando Figes y Boris Kolonitskii, Interpreting the Russian Revolution: The Language and Symbols of 1917 (New Haven: Yale University Press, 1999), 148).</p><p>27 Chouliaraki 124; Hillman 49.</p><p>28 Tolstoi 2006: 221, 223-4, 227, 268-9.</p><p>29 Lisa Knapp, &laquo;The development of style and theme in Tolstoy&raquo;, The Cambridge Companion to Tolstoy, ed. Donna Tussing Orwin (Cambridge: Cambridge University Press, 2002), 170.</p><p>30 Tolstoi 2006: 236-7; Le&oacute;n Tolstoi, La guerra y la paz, trans. Louise y Aylmer Maude (Oxford: Oxford University Press, 2010), 756.</p><p>31 Tolstoi 2006: 247-8, 25; McPeak 115.</p><p>32 Tolstoi 2010: 27, 677.</p><p>33 Terry Eagleton, Reason, Faith, and Revolution: Reflections on the God Debate (New Haven: Yale University Press, 2009), 27, 168; Clark 187.</p><p>34 Samer Jabbour et al. &laquo;10 years of the Syrian conflict: a time to act and not merely to remember&raquo;, The Lancet, vol. 397, n&uacute;mero 10281 (2021), P1245-8.</p><p>35 Rania Abouzeid, No Turning Back: Life, Loss, and Hope in Wartime Syria (Nueva York: W. W. Norton and Company, 2018), 182-3; Munif 9.</p><p>36 Alexander M. Martin. &laquo;Mosc&uacute; en 1812: Mitos y realidades&raquo;. Tolstoi On War, eds. Rick McPeak y Donna Tussing Orwin (Ithaca, Nueva York: Cornell University Press, 2012), 42-58.</p><p>37 Richard Stites, Revolutionary Dreams: Utopian Vision and Experimental Life in the Russian Revolution (Oxford: Oxford University Press, 1989), 161; Christopher Bellamy, &laquo;Tukhachevskiy, Marshal Mikhail Nikolaeyich,&raquo; The Oxford Companion to Military History, ed. Richard Holmes (Oxford: Oxford University Press, 2001), 924-5; Neil Croll, &laquo;The role of M.N. Tukhachevskii in the suppression of the Kronstadt Rebellion&raquo; (El papel de M.N. Tukhachevskii en la supresi&oacute;n de la rebeli&oacute;n de Kronstadt), Revolutionary Russia, (17) 2 (2004), 10-14.</p><p>38 Munif 43-6, 90.</p><p>39 Robert Graham, We Do Not Fear Anarchy; We Invoke It (Oakland: AK Press, 2015), 6-7; David A. Shafer, The Paris Commune: French Politics, Culture, and Society at the Crossroads of the Revolutionary Tradition and Revolutionary Socialism (Nueva York: Palgrave Macmillan, 2005), 95, 159.</p><p>40 Munif 33-6.</p><p>41 Jabbour et al.</p><p>42 Nancy Chodorow, The Power of Feelings (New Haven: Yale University Press, 1999).</p><p>43 Borshchevskaya 169.</p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3643346" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>Prólogo a « El estalinismo en España » de Alfred Rosmer (1938) – Katia Landau</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Mar 2022 09:23:36 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3637635&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><h2>Pr&oacute;logo de&nbsp;<strong>Alfred</strong>&nbsp;Rosmer</h2><p>No nos viene por primera vez de Espa&ntilde;a el relato de atrocidades, de torturas ejercidas contra los presos en las c&aacute;rceles, de asesinatos realizados por polic&iacute;as ordinarios o por mercenarios especializados con vistas a la supresi&oacute;n sistem&aacute;tica de los militantes obreros. A lo largo de la dura lucha que los obreros sindicalistas revolucionarios y anarquistas llevaron a cabo contra la monarqu&iacute;a semifeudal y contra la Dictadura, la represi&oacute;n se desencaden&oacute; a menudo de forma tan bestial, las violencias cometidas con los presos eran tan feroces, las torturas tan s&aacute;dicas que su revelaci&oacute;n suscitaba la ira del proletariado de todos los pa&iacute;ses, indignaba a esa parte de la opini&oacute;n liberal y democr&aacute;tica que se negaba a convertirse, con su silencio, en c&oacute;mplice de los verdugos, y provocaba la formaci&oacute;n de un movimiento de solidaridad tan potente a favor de las desdichadas v&iacute;ctimas que los verdugos clericales y mon&aacute;rquicos se ve&iacute;an en la obligaci&oacute;n de abandonar su abominable actividad.</p><p>Pero es la primera vez que la misma represi&oacute;n, el mismo recurso a refinados m&eacute;todos de tortura de los presos, el asesinato en Espa&ntilde;a &mdash;en nombre de la defensa de la democracia, de la lucha contra el fascismo- de militantes obreros por unos asesinos profesionales se llevan a cabo ante la indiferencia o el silencio c&oacute;mplice, cuando no con la aprobaci&oacute;n abierta, de los representantes de esas mismas agrupaciones y organizaciones que anta&ntilde;o denunciaban los cr&iacute;menes de los gobernantes y de sus agentes de ejecuci&oacute;n.</p><p>Los hechos relatados en este documento ya son conocidos, si no en sus detalles m&aacute;s odiosos por lo menos en lo esencial, de cuantos han querido saber lo que acontec&iacute;a realmente en Espa&ntilde;a. Nadie ha negado su existencia ni nadie podr&iacute;a hacerlo. Por eso algunos desear&iacute;an pasarlos en silencio. Hablar de ello ser&iacute;a servir a Franco v desconcertar a cuantos militan en las filas del bando antifascista.</p><p>Primero, se nos dice, hay que vencer a Franco. Pero, tras la victoria, habr&aacute;, entre los antifascistas victoriosos, un ajuste de cuentas y la Revoluci&oacute;n seguir&aacute; entonces su marcha hacia adelante: &iquest; ceguera voluntaria o traici&oacute;n de cuantos se han dejado corromper por el poder y no tienen ya confianza alguna en la clase obrera? &iquest; Como imaginar, en efecto, que una represi&oacute;n que se dirige hacia un blanco tan claramente determinado y se lleva a cabo con implacable perseverancia, no ser&iacute;a sino un hecho secundario, aislado, que se quedar&iacute;a al margen de la batalla general? Al contrario, es evidente que forma parte de la pol&iacute;tica deliberada del Gobierno republicano y que es el comentario m&aacute;s claro, la explicaci&oacute;n m&aacute;s precisa de dicha pol&iacute;tica. Para demostraci&oacute;n basta el simple relato de los acontecimientos que tuvieron lugar desde mayo de 1937.</p><p>Fueron los obreros anarquistas, socialistas y poumistas quienes, solos y casi sin armas, salvaron Madrid y Barcelona. Con las dos capi&not;tales, se habr&iacute;a salvado el pa&iacute;s entero si al Gobierno no le hubiera asustado el car&aacute;cter socialista que tom&oacute; en seguida la defensa de la Rep&uacute;blica. Los obreros no se abalanzaron contra las ametralladoras por amor a los jefes republicanos &mdash;que ya hab&iacute;an podido juzgar de 1931 a 1933- sino porque les animaba la fe revolucionaria. Fue una evidencia desde el principio que, esta vez, la lucha no enfren-taba a los impotentes dem&oacute;cratas con los generales rebeldes sino al socialismo con el fascismo. Los grandes explotadores, industriales y terratenientes, que no se hacen ilusiones, han pasado todos al bando franquista. Y Mussolini tambi&eacute;n lo entiende. Env&iacute;a inmediatamente unos refuerzos, contribuye a asegurar un paso libre entre Marruecos y la Espa&ntilde;a franquista, lo que le permite a Franco constituir esa fuerza de choque, legionarios y tropas marroqu&iacute;es, sin la cual habr&iacute;a tenido que capitular r&aacute;pidamente.</p><p>Pero, &iquest; qu&eacute; hacen las &laquo;&nbsp;grandes democracias&nbsp;&raquo;? En Francia, el Gobierno de Frente Popular adopta la pol&iacute;tica llamada de no intervenci&oacute;n, de acuerdo con el Gobierno brit&aacute;nico.</p><p>Y &iquest;que hace la otra &laquo;&nbsp;democracia&nbsp;&raquo;, la estalinista? Mussolini envi&oacute; aviones sin perder un momento. Stalin, en cambio, no dar&aacute; al proletariado espa&ntilde;ol, un mes m&aacute;s tarde, a mediados de agosto, m&aacute;s que el &laquo;&nbsp;consuelo moral&nbsp;&raquo; del primer &laquo;&nbsp;proceso de Mosc&uacute;&nbsp;&raquo;. A finales de julio, se dedicaba por entero a montar ese primer proceso, con la ayuda de Iagoda, el &laquo;&nbsp;traidor&nbsp;&raquo; de 1938. Y hasta finales de septiembre, no enviar&aacute; nada m&aacute;s a los obreros espa&ntilde;oles, pobremente armados y equipados, en lucha contra un enemigo que progresa peligrosamente. En dicha fecha, no&nbsp;<em>da</em>&nbsp;sino que&nbsp;<em>vende</em>&nbsp;armas al Gobierno republicano. Y no lo hace sin poner condiciones: con las armas, hay que tomar tambi&eacute;n su pol&iacute;tica. &Eacute;sta consiste esencialmente en la liquidaci&oacute;n m&aacute;s r&aacute;pida posible de la revoluci&oacute;n socialista. Para Stalin, en efecto, no estamos en Espa&ntilde;a ante un combate decisivo entre el socialismo y el fascismo. Conviene esconder, antes de destruirlo por completo, todo lo que sea se&ntilde;al de una revoluci&oacute;n socialista, no hablar m&aacute;s que de defensa de la democracia, trasladando el conflicto hacia el terreno del antihitlerismo, y por consiguiente alarmar a Francia y a Inglaterra, excitar el peor chauvinismo para forzar a ambos pa&iacute;ses a intervenir y transformar la gran batalla obrera en una pelea entre imperialismos rivales. Si existen importunos en Espa&ntilde;a, hombres que obstaculizan esa liquidaci&oacute;n, no habr&aacute; pues m&aacute;s remedio que suprimirlos, precisamente mediante el m&eacute;todo que acaban de inaugurar en Mosc&uacute; con el proceso montado en contra de los viejos bolcheviques. Para lo cual se ha mandado a Espa&ntilde;a, junto a tanques y aviones, un personal especial. Est&aacute; bajo la responsabilidad de Antonov-Ovseenko [*] &mdash;un &laquo;&nbsp;traidor&nbsp;&raquo;, igualmente, si nos atenemos a las &uacute;ltimas noticias- nombrado c&oacute;nsul general en Barcelona, ah&iacute; mismo donde los &laquo;&nbsp;importunos&nbsp;&raquo; son m&aacute;s numerosos, disponen de una fuerza obrera impo-nente y del prestigio adquirido con su actitud durante las heroicas jornadas del principio de la sublevaci&oacute;n. Antonov da instrucciones, mueve a sus agentes: se est&aacute; constituyendo un Estado en el Estado en toda la Espa&ntilde;a republicana -muy particularmente en Barcelona y Catalu&ntilde;a&mdash; , con su polic&iacute;a, sus c&aacute;rceles, sus verdugos, que act&uacute;a cual due&ntilde;o absoluto, al margen de la polic&iacute;a y de las autoridades regulares. Son esos personajes a los que vemos obrar en los testimonios aqu&iacute; referidos, torturando a hombres y mujeres, despu&eacute;s de raptar y hacer desaparecer a Berneri, Barbieri, Andr&eacute;s Nin, Kurt Landau, Marc Rhein-Abramovich, Erwin Wolf, Freund-Moulin y muchos m&aacute;s, menos conocidos, anarquistas, poumistas, socialistas, miembros de la IV Internacional, militantes que vinieron de todas partes para luchar junto a los obreros espa&ntilde;oles, revolucionarios a toda prueba, antifascistas m&aacute;s dignos de fe que el se&ntilde;or Aza&ntilde;a.</p><p>Esos cr&iacute;menes, &iquest; han impedido acaso el avance regular de las tropas de Franco? Muy al contrario,&nbsp;<strong>&iquest;</strong>qui&eacute;n no ve el evidente paralelismo entre la realizaci&oacute;n de dichos cr&iacute;menes y los &eacute;xitos repetidos del enemigo, instalado hoy en la misma Catalu&ntilde;a, lo cual hubiera sido considerado por cualquiera, en los primeros meses de la revoluci&oacute;n, como una hip&oacute;tesis absurda? Por cierto que ha habido traiciones, pero no donde los estalinistas pretenden hallarlas sino entre sus propios aliados y sus propias tropas: unos generales republica-nos se han pasado al bando franquista, unos ministros estalinistas huyeron ante el enemigo en los momentos m&aacute;s cr&iacute;ticos, etc. La Quinta Columna no es un mito, pero los traidores y esp&iacute;as que la componen siguen libres y pueden actuar impunemente: la polic&iacute;a republicana no los descubre nunca &mdash;cuando no los encubre&mdash; y la polic&iacute;a estalinista no busca m&aacute;s que a los revolucionarios.</p><p>Stalin vendi&oacute; armas a la Espa&ntilde;a republicana, pero trajo tambi&eacute;n la desmoralizaci&oacute;n entre los obreros y campesinos del pa&iacute;s. Muchos de ellos le estuvieron agradecidos, al principio, a la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica por el apoyo que les prestaba, pero no pod&iacute;an entender que la entrega de armas conllevara como condici&oacute;n primera el abandono de la revoluci&oacute;n socialista que, de hecho, ya se hab&iacute;a llevado a cabo. La desmoralizaci&oacute;n y la pasividad se han extendido al proletariado de todos los dem&aacute;s pa&iacute;ses. As&iacute; es como la Federaci&oacute;n de Ferroviarios, dirigida por estalinistas, se limita a mirar pasar los trenes de municiones que sus afiliados le llevan a Franco, satisfecha, al parecer, de poder notar ir&oacute;nicamente: &laquo;&nbsp;&iexcl; Qu&eacute; cosa m&aacute;s bella es la no-intervenci&oacute;n!&nbsp;&raquo;. La burgues&iacute;a, incluso la democr&aacute;tica, no se sale de su papel cuando interviene en contra de una revoluci&oacute;n socialista. Fue lo que hizo contra la Rusia sovi&eacute;tica, contra la Hungr&iacute;a sovi&eacute;tica, contra la revoluci&oacute;n alemana. No hay nada sorprendente en ello. Pero cuando los representantes de las grandes organizaciones obreras se contentan con unas plat&oacute;nicas protestas contra la no intervenci&oacute;n sin llamar a los obreros a la acci&oacute;n directa o cuando le piden al Gobierno que se preocupe por el &laquo;&nbsp;inter&eacute;s franc&eacute;s&nbsp;&raquo;, se ve muy a las claras quien ayuda a Franco de veras. Esa actitud, verdaderamente traicionera, es el fruto venenoso de la pol&iacute;tica estalinista, una pol&iacute;tica derrotista, a la que se a&ntilde;ade, hoy d&iacute;a, el asesinato de militantes fieles a sus ideales revolucionarios. Las p&aacute;ginas que siguen aportan nuevas pruebas de ello. Quien quiera contribuir a la victoria del antifascismo no debe callarse la boca.</p><p>Par&iacute;s, 1938</p><p>[*] Vladimir Aleksandrovitch Antonov-Ovseenko (1883-1939). Socialista menchevique antes de la revoluci&oacute;n de 1917. Particip&oacute; en la toma del Palacio de Invierno durante el levantamiento bolchevique de Octubre y en los primeros pasos del Ej&eacute;rcito Rojo. Durante los a&ntilde;os veinte suscribi&oacute; la Declaraci&oacute;n de los 46 y form&oacute; parte de la Oposici&oacute;n de Izquierdas hasta 1928. Despu&eacute;s de la misi&oacute;n en Espa&ntilde;a fue llamado por Stalin de regreso a la URSS en 1937 y ejecutado en una purga en 1939.</p><p></p><p></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3637635" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>Nuevas investigaciones sobre la muerte de Durruti y las circunstancias de su llegada a Madrid (2019)</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Mar 2022 22:12:40 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3634913&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><ul><li>&Iacute;ndice de contenidos</li><li>Pre&aacute;mbulo Introducci&oacute;n</li><li>Cap&iacute;tulo I Las negociaciones para traer a Durruti a Madrid</li><li>La soga se aprieta alrededor de Durruti</li><li>Las negociaciones en Catalu&ntilde;a</li><li>Nuevas negociaciones en Madrid y Valencia</li><li>Cap&iacute;tulo II Los chanchullos en torno a la Junta de Defensa y la llegada de Durruti a Madrid</li><li>La batalla de Madrid: el PCE avanza a costa de la CNT en el centro&nbsp;</li><li>El PCE toma el poder a trav&eacute;s de la Junta de Defensa. Acto final</li><li>La CNT de Madrid propone el nombramiento de Durruti y Casado para dirigir el sector Centro</li><li>Las condiciones de la llegada de Durruti a Madrid</li><li>Cap&iacute;tulo III Una mirada retrospectiva a las diferentes propuestas de mando hechas a Durruti</li><li>La propuesta de Garc&iacute;a Oliver de poner a Durruti al frente de las tres Brigadas Mixtas&nbsp;</li><li>La creaci&oacute;n del Consejo Superior de Guerra</li><li>Las maniobras de Garc&iacute;a Oliver para que Durruti sea nombrado en lugar de Miaja&nbsp;</li><li>Una mirada a la rivalidad entre Largo Caballero y Miaja</li><li>Garc&iacute;a Oliver al frente (continuaci&oacute;n)</li><li>La trampa se cierra sobre Durruti</li><li>Cap&iacute;tulo IV El papel crucial de los servicios secretos rusos</li><li>La extrema especializaci&oacute;n de los servicios secretos sovi&eacute;ticos</li><li>Una organizaci&oacute;n piramidal como una matriosca&hellip;</li><li>Cap&iacute;tulo V &iquest;Qui&eacute;n mat&oacute; a Buenaventura Durruti?</li><li>La versi&oacute;n oficial de la &laquo;bala fascista&raquo; no es sostenible&nbsp;</li><li>Se dice que Durruti se mat&oacute; accidentalmente con su naranjero</li><li>Manzana mat&oacute; accidentalmente a Durruti con su naranjero</li><li>La hip&oacute;tesis de que Manzana dispar&oacute; deliberadamente a Durruti con su pistola</li><li>La versi&oacute;n de un altercado que sali&oacute; mal con la chaqueta del miliciano</li><li>Durruti, ausente en gran parte de la exposici&oacute;n de 1938</li><li>La versi&oacute;n de Ortiz, solo contra todos La actitud de los m&eacute;dicos</li><li>La reuni&oacute;n del Subcomit&eacute; Nacional de la CNT</li><li>Cap&iacute;tulo VI Sargento Jos&eacute; Manzana Vivo</li><li>&iquest;D&oacute;nde estaba Manzana durante los d&iacute;as de julio de 1936?&nbsp;</li><li>Las horas decisivas antes y despu&eacute;s de la muerte de Durruti</li><li>Val se hace cargo</li><li>Manzana vuelve a Arag&oacute;n</li><li>A modo de conclusi&oacute;n&hellip; provisional</li><li>Cronolog&iacute;a&nbsp;</li><li>Anexos (En progreso)</li><li>Notas (En progreso)</li></ul><p>Cuando planteamos la hip&oacute;tesis de que Manzana pudo ser el brazo armado del Gobierno republicano que caus&oacute; la muerte de Durruti*, a&ntilde;adimos al expediente, entre otros elementos, las declaraciones de Garc&iacute;a Oliver sobre las condiciones en que se cre&oacute; el Consejo Superior de Guerra. Nunca nos hemos decantado francamente por esta tesis, pero hemos cre&iacute;do que merec&iacute;a la pena exponerla, con el fin de suscitar reflexiones que puedan apoyarla o refutarla.Nos congratulamos, por tanto, del esfuerzo realizado por Tom&aacute;s Mera, &aacute;vido lector de nuestros trabajos, que ha intentado, leyendo detenidamente la prensa madrile&ntilde;a de la &eacute;poca, reconstruir paso a paso la trayectoria de los principales protagonistas de este tenebroso caso.</p><p>Sin querer desinflar las conclusiones a las que llega el autor, que se inclina por la tesis de un accidente provocado por Manzana, podemos asegurar a los futuros investigadores que la cuesti&oacute;n sigue abierta&hellip;</p><p>La primera versi&oacute;n del texto de Tom&aacute;s Mera publicada en este sitio data de febrero de 2018**. He aqu&iacute; una nueva versi&oacute;n, ampliamente revisada, corregida y ampliada, con anexos y nuevos documentos.</p><p>Los gimen&oacute;logos, 19 de noviembre de 2019</p><p>V&eacute;ase la nota 53 de Les Fils de la nuit, T. 2 : &Agrave; la recherche des Fils de la nuit, Libertalia, 2016</p><h2>Pre&aacute;mbulo</h2><p>En 2013, de visita en Toulouse, redescubr&iacute; a Buenaventura Durruti a trav&eacute;s de la biograf&iacute;a de Abel Paz publicada en 1993 por el Quai Voltaire. Tras una veintena de a&ntilde;os transcurridos en el movimiento trotskista, es hora de revisar la guerra espa&ntilde;ola y el papel de los anarquistas de la CNT y la FAI. De adolescente, hab&iacute;a devorado los libros de Hugh Thomas, Catalu&ntilde;a Libre de Orwell y Lecciones de Espa&ntilde;a de Trotsky. Todo lo que recuerdo es una imagen de Durruti resumida en su muerte en Madrid, al fondo del frente, con un disparo en la espalda, y con la participaci&oacute;n de los estalinistas. Tambi&eacute;n recuerdo a un viejo anarquista barcelon&eacute;s que conoc&iacute; en el verano de 1976 en casa de unos conocidos espa&ntilde;oles, que me habl&oacute; del asalto a las comisar&iacute;as para conseguir armas. La biograf&iacute;a de Durruti fue s&oacute;lo el comienzo de una larga serie de lecturas sobre el periodo. Es sorprendente, con la ventaja de la retrospectiva, darse cuenta de que ning&uacute;n historiador acad&eacute;mico -y ha habido una pl&eacute;tora de ellos- ha tratado seriamente las condiciones de la desaparici&oacute;n de Durruti. S&oacute;lo los libertarios trataron de entender&hellip; Abel Paz quedar&aacute; como el detonante de esta vuelta a las fuentes. Las m&uacute;ltiples versiones de la muerte de Buenaventura despertaron mi curiosidad. La lectura atenta de las obras de Llarch, Enzensberger o Amor&oacute;s, as&iacute; como las publicaciones y los est&iacute;mulos de los Gim&eacute;nologos me han permitido comenzar a escribir estas nuevas investigaciones&hellip;</p><h2>Introducci&oacute;n</h2><p>El enjundioso juicio de Juan Garc&iacute;a Oliver sobre Durruti, cuya frase de sus memorias &laquo;&iexcl;Qu&eacute; f&aacute;cilmente muri&oacute; Durruti!&raquo; es terriblemente c&iacute;nica. La cita refleja sobre todo la falta de voluntad del autor para encontrar las verdaderas causas y cuestionar sus propios errores. Las circunstancias de la muerte de Durruti fueron todo menos f&aacute;ciles de aclarar.</p><p>En esta investigaci&oacute;n sobre las circunstancias de la muerte de Durruti, nos pareci&oacute; importante verificar la pertinencia de las diversas propuestas de mando que se le hicieron a Durruti durante el periodo comprendido entre las negociaciones para llevar a la CNT al gobierno y la fecha de su muerte en Madrid. Abel Paz 1 y Miguel Amor&oacute;s 2 son los m&aacute;s precisos sobre las fechas y el desarrollo de los acontecimientos en Madrid. El presente intento de seguir la cronolog&iacute;a de los acontecimientos lo m&aacute;s fielmente posible se ha visto facilitado por el acceso a las fuentes digitalizadas de la mayor&iacute;a de los peri&oacute;dicos madrile&ntilde;os ABC, La Voz 3, La Libertad y El Sol, la prensa libertaria, as&iacute; como la de la Generalitat y los boletines oficiales del Ministerio de la Guerra.</p><p>Si podemos reconstruir lo m&aacute;s fielmente posible la presencia de unos y otros en los distintos lugares donde se jug&oacute; todo, Barcelona, Arag&oacute;n, Madrid y Valencia, podremos intentar desentra&ntilde;ar la mara&ntilde;a de hechos que llevaron a Durruti a Madrid; y a partir de ah&iacute;, estudiar la relevancia de las distintas versiones que rodean su muerte 4. El orden de los acontecimientos llev&oacute; a Durruti a convertirse sucesivamente en ministro, luego en general&iacute;simo del Sector Centro, despu&eacute;s en mayor de tres Brigadas Mixtas (BM), y finalmente a sustituir a Miaja al frente de la defensa de Madrid.</p><p>No hay ninguna raz&oacute;n para creer que su muerte haya sido planeada, si no prevista, y menos a&uacute;n que no haya podido ser de otra manera. Conseguir que abandonara Arag&oacute;n en contra de su voluntad era el objetivo principal. Desde el gobierno hasta las autoridades de la CNT y los comunistas, todos participaron en distintos grados.</p><p>Sus enemigos comunistas conoc&iacute;an su inquebrantable determinaci&oacute;n, pero no pod&iacute;an ignorar el hecho de que desde finales del verano del 36 hab&iacute;a sufrido una serie de reveses. M&aacute;s concretamente, la columna de Durruti (al igual que las dem&aacute;s) se estanc&oacute; frente a Zaragoza. Nada m&aacute;s llegar a Arag&oacute;n, las columnas libertarias se encontraron con una carencia cr&oacute;nica de armas y equipo militar, entre otras cosas porque el gobierno central tem&iacute;a reforzar a los anarquistas. La milicia pag&oacute; un alto precio en los combates contra un enemigo endurecido y sobrearmado. La llegada de Durruti a Madrid se produjo, pues, tras el fracaso de la conquista de Zaragoza.</p><p>Tambi&eacute;n hubo una escalada de acontecimientos en el oto&ntilde;o de 1936. Durruti acept&oacute; finalmente venir a Madrid para demostrar sus verdaderas habilidades en el campo, siempre y cuando se le dieran -cre&iacute;a- los medios en t&eacute;rminos de armas para luchar contra los &laquo;fascistas&raquo;. En este sentido se habr&iacute;a expresado en una carta a Liberto Callejas, un viejo conocido de Durruti de la &eacute;poca de Los Solidarios 5. La carta -que no sabemos si era aut&eacute;ntica o si fue reescrita por el nuevo equipo de Soli tras la &laquo;renuncia&raquo; de Callejas- fue enviada al Presidente de la Rep&uacute;blica.</p><p>La &laquo;dimisi&oacute;n&raquo; de Callejas &ndash; fue reproducida en la portada del Soli del 17 de noviembre del 36 bajo el t&iacute;tulo &laquo;El compa&ntilde;ero Durruti dijo&hellip;&raquo; :</p><blockquote><em>He venido desde las tierras de Arag&oacute;n para ganar la lucha que representa una cuesti&oacute;n de vida o muerte no s&oacute;lo para el proletariado espa&ntilde;ol sino para el mundo entero. Todo se ha centrado en el Madrid y no te oculto que me da placer enfrentarme al enemigo, al menos porque hace m&aacute;s noble la lucha. Antes de salir de Catalu&ntilde;a, ped&iacute; a los que persiguen el mismo objetivo que tomaran conciencia de ello. No apuntaba a los cobardes y a los d&eacute;biles. Me dirig&iacute;a a los que estamos dispuestos a poner la gota que colma el vaso. Las armas no hacen nada si no hay voluntad ni c&aacute;lculo en el momento de disparar. En Madrid nadie duda de que los fascistas no entrar&aacute;n, pero hay que hacerlos retroceder lo antes posible porque hay que salir a conquistar Espa&ntilde;a de nuevo.</em></blockquote><blockquote><em>Me alegro de estar en Madrid y con Madrid, no te lo oculto, y me gusta verlo ahora con la seriedad de un hombre reflexivo y consciente de su responsabilidad, y no con la frivolidad y el des&aacute;nimo de un hombre ante la tormenta que amenaza.</em></blockquote><p>Esto es lo que se esperaba de &eacute;l.</p><p>Probablemente, Durruti no se hac&iacute;a ilusiones sobre el cr&eacute;dito pol&iacute;tico que podr&iacute;a obtener como &laquo;salvador de Madrid&raquo; del presidente del Consejo, el socialista Francisco Largo Caballero, cr&eacute;dito que podr&iacute;a abrir finalmente el grifo del armamento de las milicias. No pod&iacute;a ignorar el requisito previo exigido por &eacute;ste para crear su Ej&eacute;rcito Popular de la Rep&uacute;blica: la militarizaci&oacute;n de las milicias integradas en las futuras Brigadas Mixtas. Pero el feroz deseo de Buenaventura de contar con los medios para conquistar de nuevo Zaragoza se antepuso a todo lo dem&aacute;s.</p><p>No dispon&iacute;a de fondos para comprar armas modernas en el exterior y estaba obsesionado, con raz&oacute;n, con esta cuesti&oacute;n. Todav&iacute;a recordaba las promesas de Largo Caballero de 1.600 millones de pesetas-oro para la campa&ntilde;a de Arag&oacute;n tras su encuentro en Madrid el 2 de octubre de 1936 en presencia de Pierre Besnard, secretario general de la AIT. Seg&uacute;n Paz, la reuni&oacute;n tuvo lugar despu&eacute;s de que se filtrara el plan de incautaci&oacute;n de la reserva de oro del Banco de Espa&ntilde;a por parte de Diego Abad de Santill&aacute;n. Nada m&aacute;s llegar a Madrid, &eacute;ste se lo coment&oacute; a los miembros del Comit&eacute; Nacional, que pusieron el grito en el cielo. Santill&aacute;n y Durruti hab&iacute;an urdido este plan sin informar a Juan Garc&iacute;a Oliver: un convoy de varios trenes procedentes de Barcelona, formado por militantes confederales y encabezado por Durruti, deb&iacute;a cargar el oro entre finales de septiembre del 36 y principios de octubre. Tras el abandono de este plan, Largo Caballero no lo dej&oacute; entrever, pero aprovech&oacute; para olvidar sus promesas una vez que Durruti regres&oacute; a Arag&oacute;n. Temiendo que se repitiera, el gobierno incluso aceler&oacute; la transferencia de casi 510 toneladas de oro a la URSS, que tuvo lugar el 25 de octubre.</p><p>Comprometida la compra de armas, para que la &laquo;revoluci&oacute;n&raquo; no quedara sepultada por los imperativos de la guerra, era necesario tomar Zaragoza para abrir militarmente un eje desde Catalu&ntilde;a hacia el norte de Espa&ntilde;a, incluyendo Asturias y el Pa&iacute;s Vasco, donde se encontraban los yacimientos de materias primas as&iacute; como las f&aacute;bricas metal&uacute;rgicas y de armas 7. Esta es una de las principales lecciones del libro de Abel Paz. La muerte prematura de Buenaventura decidi&oacute; lo contrario.</p><h2>Cap&iacute;tulo I &ndash; Las negociaciones para traer a Durruti a Madrid</h2><h2>El lazo se estrecha alrededor de Durruti</h2><p>Antes de salir de Madrid hacia Valencia en la noche del 6 de noviembre, Largo Caballero convoc&oacute; por la tarde un Consejo de Ministros para discutir la situaci&oacute;n militar. Anunci&oacute; oficialmente la marcha del gobierno a Valencia a pesar de la oposici&oacute;n de los cuatro ministros de la CNT. El 18 de octubre, el Presidente del Consejo ya hab&iacute;a sondeado a los representantes de los partidos y sindicatos que apoyan al Frente Popular para trasladar el gobierno fuera de Madrid. S&oacute;lo Horacio Prieto, en nombre del Comit&eacute; Nacional de la CNT, hab&iacute;a rechazado la propuesta y Largo Caballero no hab&iacute;a insistido8 . Sobre la base del decreto gubernamental del 29 de septiembre de 36 por el que se somet&iacute;a a las milicias del Centro 9 al c&oacute;digo de la justicia militar a partir del 10 de octubre -primer paso de la futura militarizaci&oacute;n-, Largo Caballero entabl&oacute; discretas negociaciones con Horacio Prieto, que tambi&eacute;n era partidario de la participaci&oacute;n ministerial, para incorporar al gobierno a militantes de la CNT y de la FAI. Otra condici&oacute;n era que Durruti viniera a Madrid.</p><p>El 6 de noviembre, despu&eacute;s de haber obtenido el acuerdo definitivo de Prieto, Largo Caballero abandon&oacute; Madrid con todo el gobierno y dej&oacute; dos cartas dirigidas a los generales Miaja 10 y Pozas. Las instrucciones eran claras: estas cartas no deb&iacute;an abrirse hasta la ma&ntilde;ana siguiente, el 7 de noviembre, a las 6 horas. Abel Paz nos cuenta c&oacute;mo fue de otra manera. Los dos generales los abrieron hacia la medianoche y entonces se dieron cuenta de que el orden de los destinatarios se hab&iacute;a invertido. Otras fuentes citadas por Burnett Bolloten 11 nos dicen que los sobres se abrieron mucho antes, entre las 6 y las 8 de la tarde. La decisi&oacute;n se tom&oacute; de mutuo acuerdo entre los dos generales. El principal argumento esgrimido, y parece l&oacute;gico, era un ahorro de tiempo de casi 12 horas. De lo contrario, habr&iacute;a sido muy perjudicial para la defensa de la capital. Por ello, el general Pozas ya estaba en Taranc&oacute;n la tarde del 6 de noviembre.</p><p>Que conste que los generales Pozas y Asensio 12 se encontraron varados en Taranc&oacute;n en la carretera de Valencia, siguiendo las &oacute;rdenes del delegado de las milicias madrile&ntilde;as de la CNT, Cipriano Mera Sanz 13, de detener a todos los que huyeran de la capital, incluidos ministros y funcionarios. Tanto es as&iacute; que Federica Montseny, reci&eacute;n nombrada ministra de Sanidad, se quej&oacute; de la negativa a dejarla pasar. Finalmente lo hizo antes de que Mera llegara a Taranc&oacute;n. Mientras tanto, fueron necesarias las intervenciones de Eduardo Val Besc&oacute;s, del comit&eacute; regional de defensa de la CNT de Madrid, y de Horacio Prieto, hacia las 2 de la madrugada, para que se levantaran los bloqueos y se liberara a los ministros detenidos. Garc&iacute;a Oliver pudo pasar sin problemas, ya que las salidas se escalonaron a lo largo de la tarde y la noche.</p><p>Una vez abiertas las famosas cartas y puesto en marcha el nuevo dispositivo de defensa, Pozas se convirti&oacute; en &laquo;jefe general del Ej&eacute;rcito del Centro&raquo; y en el superior de Miaja, que iba a presidir la Junta de Defensa de Madrid (JDM). El sector Centro corresponde ahora a la ciudad de Madrid y sus suburbios inmediatos. En caso de que la capital cayera en manos de Franco, Largo Caballero plane&oacute; retirar las tropas de Madrid a Cuenca y establecer all&iacute; un nuevo centro de mando bajo la direcci&oacute;n de Pozas. Muy pesimista sobre lo que iba a ocurrir despu&eacute;s, Largo Caballero no apreci&oacute; la f&eacute;rrea determinaci&oacute;n de los habitantes de no ver caer la capital. Hab&iacute;a predicho -seg&uacute;n Bolloten- que s&oacute;lo durar&iacute;a entre tres y seis d&iacute;as como m&aacute;ximo. Se eligi&oacute; Valencia como punto de apoyo. El presidente de la Rep&uacute;blica, Manuel Aza&ntilde;a, se refugi&oacute; en Barcelona. Estas dos ciudades tienen en com&uacute;n que est&aacute;n abiertas al mar.</p><p>No queriendo dar la raz&oacute;n a los detractores de los ministros que les acusaban de huir, y una vez instalado sumariamente su ministerio en Valencia, Garc&iacute;a Oliver se propuso como cuesti&oacute;n de honor volver a Madrid lo antes posible. Tom&oacute; la palabra del Presidente del Consejo, que anunci&oacute;, al t&eacute;rmino del primer Consejo de Ministros en Valencia, en la tarde del 7 de noviembre, que &eacute;l tambi&eacute;n regresar&iacute;a a Madrid. Garc&iacute;a Oliver se le adelant&oacute; y parece que fue el primero en llegar a Madrid, probablemente en la tarde del 8 de noviembre, dirigi&eacute;ndose directamente al Ministerio de Justicia. Garc&iacute;a Oliver dir&aacute; en sus memorias que acudi&oacute; all&iacute; para limpiar los archivos y fichas policiales de los militantes de la CNT-FAI, pero tambi&eacute;n que se encontr&oacute; con Miaja al d&iacute;a siguiente en el Ministerio de la Guerra. Sin embargo, la prensa madrile&ntilde;a, que sigui&oacute; los distintos viajes de los miembros del Gobierno, no lo mencion&oacute;.</p><p>Mientras el Gobierno pensaba ya en abandonar la capital a toda prisa, el 3 de noviembre ya se hab&iacute;a celebrado en Barcelona 15 una primera reuni&oacute;n decisiva del Consejo de Defensa de la Generalitat y de los delegados de las columnas en Arag&oacute;n. Garc&iacute;a Oliver se ausent&oacute; porque el d&iacute;a anterior hab&iacute;a dejado Barcelona para ocupar su puesto de futuro ministro en Madrid. Abel Paz describe la sesi&oacute;n con las intervenciones de Felip D&iacute;az Sandino 16 y Santill&aacute;n sobre la situaci&oacute;n militar en Madrid; todos ellos exigiendo el env&iacute;o de fuerzas para defender la capital. En un intento de ablandarlo, el Consejo de Defensa pidi&oacute; a Durruti que pronunciara un discurso para elevar la moral de los combatientes y exaltar la voluntad de resistencia de los madrile&ntilde;os. La fecha del discurso se fij&oacute; para el 4 de noviembre. La emisora de radio de la CNT en Barcelona lo difundi&oacute; ampliamente en toda la ciudad a las 21 horas por medio de altavoces.</p><p>Los dos extractos siguientes muestran la determinaci&oacute;n de Durruti:</p><blockquote><em>Los milicianos miran a Catalu&ntilde;a, a Barcelona, y Barcelona no est&aacute; a la altura de las circunstancias. No est&aacute; cumpliendo con sus obligaciones. No los cumple porque la vida de un miliciano no se puede valorar en 10 pesetas; porque los alimentos que se deben a su mujer, a su hijo, tampoco se pueden valorar. Y mientras esto ocurre, los concejales, algunos de los cuales pertenecen a la CNT e incluso a la FAI, gastan a manos llenas en ropa y comida. Si pretenden hacer de esto una guerra vulgar, con todas sus consecuencias de inmoralidad y falta de contenci&oacute;n, les decimos que no estamos dispuestos a luchar. Si crees que podemos aceptar que se derroche gasolina, que todo el mundo tenga coche y que cada noche Barcelona ofrezca el mismo lamentable espect&aacute;culo, te equivocas.</em></blockquote><p>M&aacute;s adelante&hellip;</p><blockquote><em>&hellip; Dir&aacute;s que mi lenguaje es salvaje y belicoso. S&iacute;, es salvaje, es la voz de la bomba, del fusil, del grito de horror del miliciano que destroza. Este es el momento de comprometeros, trabajadores de Catalu&ntilde;a; ten&eacute;is una organizaci&oacute;n responsable que controla la econom&iacute;a, que ha enviado al frente al 80% de la milicia. Trabajador de Catalu&ntilde;a, estate atento, vigila y exige una recuperaci&oacute;n en&eacute;rgica y la movilizaci&oacute;n de todos, absolutamente todos los hombres de 16 a 50 a&ntilde;os. Si alguien pensaba que nos estaba intimidando con un decreto de militarizaci&oacute;n, se equivoca, porque no lo aceptamos. Venid, vosotros que hab&eacute;is redactado este decreto, y ver&eacute;is c&oacute;mo la disciplina reina en el frente, c&oacute;mo trabajamos, c&oacute;mo luchamos y c&oacute;mo construimos sin que la milicia obedezca a otra disciplina que la que ellos mismos han querido imponer. Dormid tranquilos, trabajadores de Catalu&ntilde;a; en el frente no hay indisciplina; en el frente de Arag&oacute;n hay tenacidad, una fe magn&iacute;fica; os lo aseguro. Piensa como lo hiciste en las trincheras; porque si tenemos en mente que un partido sea m&aacute;s numeroso que otro, para imponer su pol&iacute;tica ma&ntilde;ana, te digo que no lo aceptaremos. Para ganar, es necesario sacrificarse, aqu&iacute; y all&aacute;, en el frente y en la retaguardia. La orden en el frente es no pasar&aacute;n, y a pesar de la cantidad de aviones, a pesar de todos los tanques que vomitan sus ametralladoras sobre nuestras cabezas, repetimos: &iexcl;No pasar&aacute;n y no pasar&aacute;n! 17</em></blockquote><p>Durruti se manifest&oacute; as&iacute; claramente en contra de la militarizaci&oacute;n decretada por la Generalitat. Aunque su voz no pudo ser censurada, las informaciones de la prensa republicana fueron muy discretas. Solidaridad Obrera no se qued&oacute; atr&aacute;s: esper&oacute; hasta el 6 de noviembre para dar una versi&oacute;n del discurso en la &uacute;ltima p&aacute;gina que se vaciaba de parte de su contenido pol&eacute;mico sobre la militarizaci&oacute;n de las milicias 18 ; y present&oacute; el discurso de forma vergonzosa como pretexto para la entrada de los cuatro ministros de la CNT en el gobierno. Durruti estaba sometido a una presi&oacute;n creciente por parte de Prieto, Montseny y otros para empujarle inexorablemente hacia Madrid. Sin embargo, estaba ansioso por demostrar el alcance de su capacidad para luchar en todos los frentes. No pod&iacute;a ignorar los riesgos de venir a Madrid, pero cre&iacute;a que impedir la entrada de los &laquo;fascistas&raquo; en la capital ser&iacute;a de gran importancia pol&iacute;tica para emprender la reconquista de Espa&ntilde;a. Prieto compart&iacute;a este punto de vista, pero para Durruti se trataba sobre todo de volver a Arag&oacute;n cuanto antes, con el armamento que tanto necesitaban las milicias.</p><p>Seg&uacute;n el historiador Agust&iacute;n Guillam&oacute;n, el contenido del discurso tambi&eacute;n llev&oacute; a las m&aacute;ximas autoridades de la Generalitat a convocar otra reuni&oacute;n la noche del 5 al 6 de noviembre con todos los consejeros del gobierno catal&aacute;n. El objetivo era ajustar cuentas con los opositores declarados a la militarizaci&oacute;n de las milicias. En primer lugar, y sin nombrarlos, fueron Ortiz, partidario del Consejo Regional de Defensa de Arag&oacute;n creado el 4 de octubre del 36, y Durruti, cuyo inequ&iacute;voco discurso del d&iacute;a anterior a&uacute;n resonaba en los o&iacute;dos de los participantes. El presidente de la Generalitat, Lluis Companys i Jover, y sobre todo Joan Comorera i Soler, representante del PSUC, lanzaron la carga contra todos los que llamaron &laquo;los incontrolados &laquo;19 , decididos opositores al decreto de militarizaci&oacute;n 20 emitido el 24 de octubre del 36 por la Generalitat. Guillam&oacute;n se refiere a una agenda sobre el seguimiento de los distintos decretos aparecidos en el diario oficial de la Generalitat entre el 4 y el 28 de octubre del 36, relativos respectivamente a la disoluci&oacute;n de la CCMA 21 y de los comit&eacute;s locales, la vuelta a los antiguos consejos municipales y la militarizaci&oacute;n de las milicias.</p><p>En un documento &laquo;alto secreto&raquo; 22 enviado a Mosc&uacute; en noviembre del 36, el c&oacute;nsul general sovi&eacute;tico en Barcelona, Antonov Ovseenko, explicaba detalladamente todas las maniobras emprendidas para traer a Durruti a Madrid. Ese mismo d&iacute;a, 5 de noviembre de 23, ya estaba trabajando en una reuni&oacute;n que deb&iacute;a ser informal, convocada fuera del Consejo de Defensa de la Generalitat 24. Junto con el Consejero de Defensa 25 y el comandante de la autoproclamada Divisi&oacute;n Carlos Marx del PSUC, intent&oacute; que Durruti fuera &laquo;exfiltrado&raquo; del frente de Arag&oacute;n por todos los medios posibles. El c&oacute;nsul ruso cit&oacute; a continuaci&oacute;n la ayuda activa prestada por Companys, una vez m&aacute;s con el objetivo de hacer ceder a Durruti en una reuni&oacute;n oficial celebrada el 6 de noviembre de 26 con todos los comandantes de la columna.</p><p>Desde Valencia, una vez instalado el gobierno, la presi&oacute;n pol&iacute;tica ejercida por los emisarios rusos en el lugar y los ministros del PCE sigui&oacute; aumentando. Todos cantaron a coro el lamento de que Madrid no cayera en manos de los &laquo;fascistas&raquo;, insistiendo en el fracaso de la reconquista de Zaragoza y de todo Arag&oacute;n. Por lo tanto, era urgente enviar el m&aacute;ximo n&uacute;mero de milicianos para luchar en el frente de Madrid.</p><h2>Las negociaciones en Catalu&ntilde;a</h2><p>Garc&iacute;a Oliver opt&oacute; por quedarse en Valencia. Fue Federica Montseny quien acudi&oacute; a Barcelona para comparecer ante el Consejo de Defensa de la Generalitat los d&iacute;as 7 y 8 de noviembre de 27. Garc&iacute;a Oliver deber&iacute;a, l&oacute;gicamente, haber asistido a esta reuni&oacute;n, as&iacute; como a la del 3 de noviembre. Estuvo al frente de los militares de la CCMA hasta su disoluci&oacute;n por decreto de la Generalitat el 1 de octubre de 36 28. El 2 de octubre fue nombrado Secretario General de la Secretar&iacute;a del Consejo de Defensa. Garc&iacute;a Oliver ten&iacute;a control directo sobre las milicias aragonesas, la Escuela de Guerra y la Escuela del Aire. Por lo tanto, estaba en la mejor posici&oacute;n para hacer valer su peso en las negociaciones contra Durruti. Pero nombrado ministro de Justicia desde el 4 de noviembre, abandon&oacute; Barcelona a medianoche del 2 de noviembre para ir a Madrid, dejando as&iacute; el campo libre a los enemigos de Durruti. Santill&aacute;n le sustituy&oacute; en el Consejo de Defensa 29. En sus memorias, Garc&iacute;a Oliver dir&aacute;:</p><blockquote><em>Sab&iacute;a que entre bastidores Antonov Ovseenko actuaba en Barcelona como si Catalu&ntilde;a fuera una colonia&hellip;</em></blockquote><p>Se&ntilde;ala que en el Consejo de Defensa el delegado del PSUC, Almendros -era uno de los antiguos socialistas catalanes que se hab&iacute;an afiliado al PSUC, entre ellos Miguel Ferrer y los hermanos Dur&aacute;n Rosell- le dijo que, seg&uacute;n Antonov Ovseenko:</p><blockquote><em>No hab&iacute;a que preocuparse por lo que pudieran hacer Marianet, Abad de Santill&aacute;n y Federica Montseny y sus colaboradores&hellip;</em></blockquote><p>La ausencia de Garc&iacute;a Oliver hace recaer todo sobre los hombros de Montseny, cuando a&uacute;n hubiera sido posible que la acompa&ntilde;ara a Barcelona tras el Consejo de Ministros del 7 de noviembre por la tarde. Garc&iacute;a Oliver, molesto, sugerir&iacute;a en sus memorias que su colega ministro carec&iacute;a de lucidez pol&iacute;tica para desbaratar la trama. En su opini&oacute;n, ella s&oacute;lo estaba dramatizando los debates con su angustiosa visi&oacute;n de la idea de que Madrid caiga. La no intervenci&oacute;n de Garc&iacute;a Oliver en este momento clave s&oacute;lo puede entenderse a la luz de las consecuencias que tuvo su no propuesta en el pleno del 21 de julio del 36 de &laquo;ir a por todas &laquo;30 , propuesta que finalmente fue rechazada mientras que las de Montseny y Santill&aacute;n fueron aprobadas por mayor&iacute;a. A partir de este momento clave, acabar&iacute;a por plegarse a la voluntad mayoritaria de las autoridades de la CNT: tras un viaje rel&aacute;mpago a Barcelona, Prieto le convenci&oacute; para ser ministro, mientras que Durruti 31 -previamente advertido por Garc&iacute;a Oliver de la llegada de Prieto ese mismo d&iacute;a a Bujaraloz, en el frente de Arag&oacute;n- lo rechaz&oacute; de plano.</p><p>Companys y D&iacute;az Sandino estuvieron presentes en la reuni&oacute;n del Consejo de Defensa de los d&iacute;as 7 y 8 de noviembre. Hab&iacute;an convocado a los representantes de todos los partidos y sindicatos, as&iacute; como a los delegados de las columnas y a los jefes militares&hellip; Tambi&eacute;n estaba presente el c&oacute;nsul general sovi&eacute;tico, Antonov Ovseenko, muy activo desde hac&iacute;a semanas. Durruti estaba all&iacute; y uno puede imaginar que todos los ojos estaban puestos en &eacute;l. Se produjeron debates en los que el c&oacute;nsul sovi&eacute;tico quiso aportar su muy &laquo;desinteresada&raquo; contribuci&oacute;n, a saber, enviar a Madrid entre 4.000 y 5.000 milicianos del frente de Arag&oacute;n. Durruti percibi&oacute; la maniobra comunista apenas velada y declar&oacute; que la mejor manera de defender Madrid era atacar de nuevo Zaragoza. Abad de Santill&aacute;n cerr&oacute; el debate proponiendo un n&uacute;mero mayor -6.000 milicianos- que el del c&oacute;nsul ruso, pero distribuidos de forma diferente, es decir, 2.000 de la columna de Durruti, 2.000 de la columna de Antonio Ortiz, 1.000 de la columna de Ascaso 33 y finalmente 1.000 de la divisi&oacute;n Carlos Marx del PSUC.</p><p>Durruti acept&oacute; finalmente ir a Madrid, aunque sospechaba de una trampa tendida por los rusos y sus aliados, que esperaban hacerle morder el polvo y ya planeaban apoderarse de Arag&oacute;n. El objetivo segu&iacute;a siendo la neutralizaci&oacute;n de su Consejo Regional de Defensa 34, creado el 6 de octubre del 36, verdadera b&ecirc;te noire del PSUC y de Comorera, que llamaba a sus miembros &laquo;incontrolados&raquo;. Durruti tambi&eacute;n acept&oacute; por disciplina y lealtad a la organizaci&oacute;n despu&eacute;s de haber escuchado a los dirigentes de la CNT y la FAI presionarle insistentemente. La muerte de Francisco Ascaso, su compa&ntilde;ero de toda la vida, en julio, durante el asalto al cuartel de Las Atarazanas, le dej&oacute; solo para tomar esta decisi&oacute;n, de gran trascendencia pol&iacute;tica. Garc&iacute;a Oliver tampoco estaba all&iacute;. S&oacute;lo quedaron Montseny y Santill&aacute;n para escuchar sus quejas. Durruti finalmente les dio la raz&oacute;n y confi&oacute; en la promesa de Santill&aacute;n de que &eacute;l mismo encabezar&iacute;a un destacamento de al menos 4.000 milicianos camino de Madrid. El 9 de noviembre, un pleno regional de la CNT y de la FAI refrend&oacute; las decisiones tomadas el d&iacute;a anterior en el Consejo de Defensa y redact&oacute; una nota en la que ped&iacute;a a Durruti que fuera a Madrid sin demora 36.</p><p>El 10 de noviembre Montseny y Durruti llegaron a Madrid por la ma&ntilde;ana desde Barcelona. Montseny se reuni&oacute; con el general Miaja a su llegada. Debieron discutir la creaci&oacute;n de un Consejo Superior de Guerra (CSG), cuya decisi&oacute;n hab&iacute;a sido ratificada el d&iacute;a anterior por un decreto firmado por Aza&ntilde;a.37 Pero Federica debi&oacute; informar extraoficialmente a Miaja -aunque no hay pruebas de ello- de la inminente llegada de Durruti a Madrid, con parte de la columna. A las 15 horas se dirigi&oacute; a los madrile&ntilde;os en Uni&oacute;n Radio (citado en el ABC del 11 de noviembre del 36) 38. Montseny no mencion&oacute; el nombre de Durruti en ning&uacute;n momento y habl&oacute; de la creaci&oacute;n del &laquo;Consejo Superior de Guerra que unificar&aacute; a todas las milicias bajo un mando &uacute;nico, responsable ante el Ej&eacute;rcito Popular de la Rep&uacute;blica y respetado por todos&raquo;. Est&aacute; claro que Durruti sigue resistiendo y no quiere un anuncio prematuro en Madrid: su presencia en la capital, para ver a Garc&iacute;a Oliver 39 y conocer su opini&oacute;n, era una se&ntilde;al segura.</p><p>En la hip&oacute;tesis que sigue, y si nos atenemos al relato de Garc&iacute;a Oliver, que es muy parco en fechas precisas en sus memorias, dice que conoci&oacute; a Durruti a su llegada a las 9 de la ma&ntilde;ana del 10 de noviembre. La prensa no menciona la presencia de Largo Caballero ni de Garc&iacute;a Oliver en Madrid ese d&iacute;a. Al parecer, Garc&iacute;a Oliver organiz&oacute; una reuni&oacute;n para que Durruti hablara con Largo Caballero. Se dice que los tres hombres discutieron el nombramiento de Durruti como mayor a cargo del mando de tres brigadas mixtas de los 40.</p><p>Largo Caballero acept&oacute; la propuesta de Garc&iacute;a Oliver, pero s&oacute;lo en la medida en que era aplicable en un plazo de diez d&iacute;as.</p><p>Tras decidir inicialmente no viajar a Barcelona, Garc&iacute;a Oliver opt&oacute; ahora por dar a Durruti los medios militares de su presencia en Madrid. En cierto modo, aprovech&oacute; su peso pol&iacute;tico y el de la CNT- FAI, reforzada por su entrada en el gobierno, con Buenaventura. Garc&iacute;a Oliver, intuyendo la trampa y la oukase impuesta a Durruti, no apreci&oacute; las condiciones en las que se hab&iacute;a celebrado la reuni&oacute;n del 7 y 8 de noviembre en Barcelona, y ahora pretend&iacute;a recuperar el control. Pero, sobre todo, se ve&iacute;a convertido en el interlocutor privilegiado del Presidente del Consejo y Ministro de la Guerra. Este retraso de diez d&iacute;as -hasta el 20 de noviembre- permiti&oacute; que la situaci&oacute;n se calmara. Seg&uacute;n Garc&iacute;a Oliver, Durruti quiso entonces reunirse con Eduardo Val y Cipriano Mera, para discutir con ellos las condiciones de su llegada a Madrid.</p><p>Durruti abandon&oacute; Madrid por la tarde y se dirigi&oacute; a Valencia, donde al d&iacute;a siguiente, 11 de noviembre, se celebr&oacute; un Pleno nacional de la CNT en el que se iba a discutir la nueva reorganizaci&oacute;n del ej&eacute;rcito republicano y la militarizaci&oacute;n de las milicias. Durruti regres&oacute; a Barcelona esa misma tarde, donde comenz&oacute; una reuni&oacute;n del Consejo de Defensa de la Generalitat, para la que Santill&aacute;n hab&iacute;a convocado a todos los l&iacute;deres de las columnas aragonesas41. Todav&iacute;a reacio a irse a Madrid, Durruti propuso a Yoldi como candidato, pero Santill&aacute;n se neg&oacute; alegando que s&oacute;lo su nombre deb&iacute;a tener repercusi&oacute;n en los madrile&ntilde;os. El resultado fue que Durruti partir&iacute;a hacia la capital lo antes posible con 1000 milicianos y que all&iacute; unir&iacute;a sus fuerzas con las de Mera; todas ellas quedar&iacute;an bajo su mando. Durruti acept&oacute; finalmente esta propuesta, creyendo sin duda que el poder militar as&iacute; otorgado le dar&iacute;a por fin los medios necesarios para actuar junto a Mera y tener influencia sobre Miaja, Rojo y el PCE. Tambi&eacute;n permitir&iacute;a a las columnas anarquistas reanudar la ofensiva sobre Zaragoza en mejores condiciones. Por tanto, la propuesta de Garc&iacute;a Oliver de que Durruti fuera nombrado comandante antes del 20 de noviembre no fue tomada en consideraci&oacute;n en la reuni&oacute;n del Consejo de Defensa.</p><p>En Barcelona, el d&iacute;a 12 de noviembre, Durruti tom&oacute; su decisi&oacute;n final. Llam&oacute; por tel&eacute;fono a Bujaraloz para designar las centurias y sus delegados, y por la tarde particip&oacute; &laquo;a la luz de los faroles &laquo;43 en la carga de armas para la columna en el puerto 44. Pero Paz (op. cit.) se&ntilde;ala que no son de la primera calidad prometida e incluso que la munici&oacute;n no coincide. A su llegada a Madrid al d&iacute;a siguiente, Durruti se quej&oacute; a Santill&aacute;n y le pidi&oacute; que enviara 35.000 bombas de mano con car&aacute;cter de urgencia.</p><p>A su regreso a Valencia, seg&uacute;n su relato 45, Garc&iacute;a Oliver dice que volvi&oacute; a ver a Montseny y a Durruti. La discusi&oacute;n podr&iacute;a haber tenido lugar a primera hora de la ma&ntilde;ana del 13 de noviembre, antes de que Montseny y Garc&iacute;a Oliver partieran hacia Madrid, donde asistir&iacute;an a una reuni&oacute;n de la Junta de Defensa por la tarde 46. La discusi&oacute;n entre los dos ministros fue dif&iacute;cil. Seg&uacute;n Garc&iacute;a Oliver, Federica Montseny consider&oacute; que la propuesta de nombrar a Durruti como mayor no era una petici&oacute;n de la CNT catalana. Garc&iacute;a Oliver estaba al tanto de la posici&oacute;n de Montseny y Santill&aacute;n, que fue respaldada por Marianet. Montseny insisti&oacute; en que Durruti no deb&iacute;a esperar, sino que deb&iacute;a ir a Madrid inmediatamente. Garc&iacute;a Oliver le hizo a Montseny una pregunta directa: &laquo;&iquest;Quieres matar a Durruti?&raquo;, se&ntilde;alando a los que mandaban a Durruti a dirigir un n&uacute;mero rid&iacute;culo de milicianos. Presionado por Garc&iacute;a Oliver para que se posicionara sobre el puesto de comandante, Buenaventura respondi&oacute; que ya hab&iacute;a informado de la propuesta a Montseny, Marianet y Santill&aacute;n en la reuni&oacute;n de Barcelona de la noche del 11 al 12 de noviembre. Garc&iacute;a Oliver se&ntilde;al&oacute; entonces que Durruti no lo hab&iacute;a defendido ante las autoridades catalanas.</p><p>As&iacute;, de la propuesta original hecha por Santill&aacute;n los d&iacute;as 7 y 8 de noviembre, durante el Consejo de Defensa de la Generalitat, de formar un destacamento de 6.000 milicianos bajo el mando impl&iacute;cito de Durruti, a la cifra de 4.000 mencionada por la Soli el 12 de noviembre, se pasa a la movilizaci&oacute;n de un millar de milicianos s&oacute;lo de la columna de Durruti, y a una posible uni&oacute;n de sus fuerzas con las de Mera en el lugar. En otras palabras, las autoridades catalanas de la confederaci&oacute;n no se hac&iacute;an ilusiones de que Durruti pudiera hacerse cargo de todas las milicias enviadas a Madrid. Por lo tanto, se abandon&oacute; la propuesta de un mayor de los tres BM, y su destino se sell&oacute; definitivamente durante el debate de la ma&ntilde;ana del 13 de noviembre en Valencia.</p><p>Los d&iacute;as 13 y 14 de noviembre, Largo Caballero y Del Vayo realizaron una visita de inspecci&oacute;n y comprobaron la realidad de los combates en el frente sur de Madrid. El plazo inicial de tres a seis d&iacute;as, que Caballero hab&iacute;a previsto para la ca&iacute;da de Madrid, quedaba ahora obsoleto. No busc&oacute; ver de nuevo a Durruti para obtener su respuesta. Probablemente el ministro de la Guerra ya estaba informado de las &uacute;ltimas decisiones tomadas en Barcelona por Santill&aacute;n.</p><p>Lo principal es que Durruti ha aceptado finalmente venir a luchar a la capital y est&aacute; de camino con sus milicias a Madrid v&iacute;a Valencia. Seg&uacute;n Ricardo Sanz, Durruti tom&oacute; la iniciativa de telefonear a Largo Caballero al llegar a Madrid el &laquo;11 de noviembre&raquo;. Se dice que ha &laquo;explicado rudamente&raquo; sus primeras impresiones sobre el mal estado del frente y los defectos de la organizaci&oacute;n de la defensa:</p><p>El Ministro de la Guerra se excus&oacute;. Dijo que Durruti estaba autorizado a ocuparse, de acuerdo con el Estado Mayor, de la defensa de Madrid, organizada seg&uacute;n los recursos existentes, que el Gobierno facilitar&iacute;a las cosas por su parte y prestar&iacute;a todo el apoyo posible a los defensores de la capital. Anunci&oacute; la llegada de nuevas fuerzas internacionales, as&iacute; como de aviones y algunos veh&iacute;culos blindados. 48</p><h2>Cap&iacute;tulo II &ndash; Los tejemanejes de la Junta de Defensa y la llegada de Durruti a Madrid&nbsp;</h2><h2>La batalla de Madrid: el PCE avanza a costa de la CNT en el Centro</h2><p>En la noche del 6 de noviembre, la principal obsesi&oacute;n de los sovi&eacute;ticos y de sus subordinados del PCE y de la JSU segu&iacute;a siendo la cuesti&oacute;n de los prisioneros y la amenaza que la Quinta Columna supon&iacute;a para la defensa de la capital. Dolores Ibarruri y toda la propaganda comunista en prensa y radio llevaban semanas inundando a la poblaci&oacute;n con historias alarmistas sobre la Quinta Columna y sus miles de combatientes armados que acechaban en la sombra, dispuestos a entrar en acci&oacute;n para apoyar el avance de las tropas franquistas desde el interior. En cuanto a las c&aacute;rceles, desde el abortado golpe de Estado estaban desbordadas por miles de presos, militares, burgueses, religiosos, militantes y pol&iacute;ticos de los partidos de la derecha, ex ministros o diputados y miembros del partido falangista, que no hab&iacute;an podido salir de Madrid o simplemente hab&iacute;an optado por quedarse, apostando por el &eacute;xito del golpe.</p><p>El 31 de julio de 1936, el republicano de izquierdas Manuel Mu&ntilde;oz Mart&iacute;nez asumi&oacute; la direcci&oacute;n de la DGS -Direcci&oacute;n General de Seguridad-, que pronto se convertir&iacute;a en la cabeza de un nuevo organismo, el CPIP, Comit&eacute; Provincial de Investigaci&oacute;n P&uacute;blica, creado el 4 de agosto de 1936. Sus principales funcionarios eran anarquistas, como Benigno Mancebo Mart&iacute;n, Manuel Rasc&oacute;n Ram&iacute;rez y Manuel Ramos Mart&iacute;nez. El CPIP ten&iacute;a poder jurisdiccional sobre todas las provincias que rodean Madrid. De los treinta miembros del CPIP, nueve son de la CNT-FAI y de los J&oacute;venes Libertarios (FIJL). El PSOE, la UGT, el PCE, la JSU y el Partido Sindicalista tienen tres representantes cada uno. El resto proviene de los dos partidos republicanos. El POUM est&aacute; ausente o se queda voluntariamente fuera. Por &uacute;ltimo, Manuel Salgado Moreira y Manuel Gonz&aacute;lez Mar&iacute;n, de la CNT, se encargaron de los servicios especiales de inteligencia del Ministerio de la Guerra. Las secciones locales de los distintos partidos y sindicatos se dedicaron a perseguir a los rebeldes y llevarlos ante sus propios tribunales. Adem&aacute;s, los tribunales especiales del CPIP, que sesionan las 24 horas del d&iacute;a, juzgan y dictan sentencias. El PCE y la JSU fueron muy cautelosos y se encargaron, desde principios de agosto, de no nombrar a ning&uacute;n dirigente comunista visible en las Cortes49. La mayor parte de los recursos se pusieron en un sistema situado lo m&aacute;s cerca posible de los locales comunistas, donde todo se gestionaba internamente.</p><p>Ante el avance de las tropas franquistas que converg&iacute;an sobre Madrid, el PCE y la JSU pudieron contar con el Quinto Regimiento, conocido como el Quinto Regimento, creado el 18 de julio de 1950 bajo la direcci&oacute;n del Comintern italiano Vittorio Vidali, alias Comandante Carlos. Su fundador quiso convertirlo en el verdadero escaparate de los conocimientos militares del PCE y lo equip&oacute; con las mejores armas posibles. Todo fue posible desde la llegada de los primeros diplom&aacute;ticos sovi&eacute;ticos a Madrid a finales de agosto, seguidos en octubre por los primeros contingentes militares rusos, sin olvidar el NKVD de siniestra reputaci&oacute;n, que lleg&oacute; en las maletas de los diplom&aacute;ticos.</p><p>En la noche del 6 al 7 de noviembre, el periodista Koltsov, el general Gorev, el asesor militar Xanti y el jefe del NKVD, Orlov, estimaron el n&uacute;mero de prisioneros en 8.000 y exigieron al joven consejero de Orden P&uacute;blico del PCE/JSU, Santiago Carrillo, que tomara medidas en&eacute;rgicas. Todos ellos avalaron las redadas a gran escala -conocidas como sacas- en las c&aacute;rceles, seguidas de ejecuciones sumarias y organizadas mediante convoyes de presos fuera de Madrid.</p><p>Desde la huida de Manuel Mu&ntilde;oz Mart&iacute;nez a Valencia el 6 de noviembre, la DGS est&aacute; dirigida de facto por Segundo Serrano Poncela, del PCE/JSU. Para superar las barricadas en todas las entradas y salidas de la capital controladas por las milicias libertarias, los estalinistas se pusieron en contacto con los consejeros de la CNT de la JDM a partir del 7 de noviembre para asegurar su colaboraci&oacute;n. Mientras que Carrillo y los dirigentes de las JSU se adhirieron oficialmente al PCE la noche del 6 de noviembre, los dirigentes de la CNT reunidos el 8 de noviembre hablaron de las conversaciones en curso sobre el destino de los presos y del acuerdo alcanzado en el seno de las JDM con los que segu&iacute;an llamando&hellip; &laquo;los socialistas que ocupaban el Ministerio de Orden P&uacute;blico&raquo;. Por otro lado, Rasc&oacute;n Ram&iacute;rez, de la CNT, y Ramos Mart&iacute;nez, de la FAI, se incorporan al Consejo de Investigaci&oacute;n de la DGS, donde los comunistas tienen mayor&iacute;a. As&iacute;, el PCE dej&oacute; actuar a los funcionarios del CPIP a su antojo, donde dominaban los dem&aacute;s partidos y sindicatos, pero donde los socialistas s&oacute;lo estaban representados por F&eacute;lix Vega S&aacute;ez, de la UGT. Las sacas masivas comenzaron los d&iacute;as 28 y 29 de octubre y durante los primeros d&iacute;as de noviembre. Sabiendo que el gobierno quer&iacute;a salir de Madrid hacia Valencia desde hac&iacute;a varios d&iacute;as, los comunistas esperaron pacientemente su momento. A partir del 6 de noviembre, el PCE, a trav&eacute;s del Consejo de Orden P&uacute;blico de la JDM, tom&oacute; las riendas directamente. La decisi&oacute;n adoptada sigue avalando el control del CPIP sobre la gesti&oacute;n de los presos. Concentr&aacute;ndose ahora en su nuevo objetivo de vaciar r&aacute;pidamente las c&aacute;rceles madrile&ntilde;as, los comunistas crearon todo un sistema de capas a trav&eacute;s de la DGS y el CPIP, minimizando su papel directo. Fueron las llamadas matanzas de Paracuellos y Torrej&oacute;n de Ardoz, que duraron del 7 de noviembre al 4 de diciembre del 36. Pero el 12 de noviembre, ante las protestas del cuerpo diplom&aacute;tico a favor de los sublevados, Carrillo acab&oacute; disolviendo el CPIP y repartiendo sus miembros entre la DGS y los distintos cuerpos policiales. Muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, acus&oacute; a los anarquistas de ser los &uacute;nicos responsables de las masacres en las c&aacute;rceles.</p><p>S&oacute;lo los anarquistas Melchor Rodr&iacute;guez Garc&iacute;a y Amor Nu&ntilde;o P&eacute;rez se opusieron a las sacas. Melchor Rodr&iacute;guez intervino en&eacute;rgicamente, pero en vano, al d&iacute;a siguiente en la reuni&oacute;n de la CNT del 8 de noviembre. Este libertario sevillano fue uno de los fundadores de la FAI en 1927. Hab&iacute;a sido nombrado Delegado General de Instituciones Penitenciarias el 9 de noviembre por el republicano Mariano S&aacute;nchez Roca, adjunto de Garc&iacute;a Oliver en el Ministerio de Justicia. Fue destituido de su cargo por Garc&iacute;a Oliver el 14 de noviembre. El d&iacute;a 12, Garc&iacute;a Oliver hab&iacute;a asistido a una reuni&oacute;n con Montseny en el JDM, donde se discuti&oacute; el destino de los presos. Rasc&oacute;n Ram&iacute;rez, de la CNT de Madrid, se hab&iacute;a quejado ante el Comit&eacute; Regional de Defensa por las inoportunas intervenciones de Melchor Rodr&iacute;guez. La decisi&oacute;n de Garc&iacute;a Oliver de alinearse con las posiciones de los libertarios madrile&ntilde;os s&oacute;lo puede entenderse a la luz del apoyo que se espera a cambio del Comit&eacute; Regional de Defensa para nombrar a Durruti en sustituci&oacute;n de Miaja. En medio de la ola represiva, Melchor Rodr&iacute;guez fue a Valencia el 24 de noviembre del 36 para ver a Garc&iacute;a Oliver. En el camino, fue v&iacute;ctima de un intento de asesinato y m&aacute;s tarde se enter&oacute; por el viceministro de Justicia de que el culpable era un pistolero de la FAI. Garc&iacute;a Oliver se indign&oacute; y amenaz&oacute; con llevar el asunto al comit&eacute; nacional. El 1 de diciembre, volvi&oacute; a nombrar a Melchor Rodr&iacute;guez para el puesto de delegado especial de la Direcci&oacute;n General de Prisiones. En cuanto a los socialistas, conoc&iacute;an perfectamente la situaci&oacute;n. Si Largo Caballero hubiera intervenido con firmeza desde el principio, siguiendo las recomendaciones de Melchor Rodr&iacute;guez, el PCE -actuando siempre al l&iacute;mite y apoy&aacute;ndose en todos sus infiltrados en los dem&aacute;s partidos- habr&iacute;a sacado las consecuencias m&aacute;s all&aacute; de la simple disoluci&oacute;n del CPIP.</p><p>Si nos atenemos a los hechos, los comunistas y sus aliados rusos habr&aacute;n logrado sus fines al conseguir que el Comit&eacute; Regional de Defensa de la CNT-FAI apoye su pol&iacute;tica represiva. Incluso antes de que se reuniera el 8 de noviembre, el comit&eacute; nacional de la CNT se encontr&oacute; con un hecho consumado: los socialistas y los republicanos se hab&iacute;an marchado a Valencia o se hab&iacute;an unido a las filas del PCE &ndash; JSU en masa, dejando el campo libre a los comunistas que ahora controlaban las principales palancas de poder dentro de la junta de defensa.</p>El PCE toma el poder a trav&eacute;s de la Junta de Defensa. Acto final<p>El campo estaba ahora libre para Miaja y el PCE. Este &uacute;ltimo puso a Carrillo al frente del Orden P&uacute;blico, a Pablo Yag&uuml;e Estebaranz al frente del Abastecimiento y a Mije al frente de la Guerra. Y no hab&iacute;a filocomunistas disfrazados, como el socialista Frade, por no hablar del propio Miaja, del que se dec&iacute;a que ya ten&iacute;a el carn&eacute; del PCE en el bolsillo. Amor Nu&ntilde;o y Mariano Garc&iacute;a ocuparon cargos desproporcionados a la influencia real de la CNT en Madrid: consejero de Industria de Guerra -Madrid estaba poco industrializado- y consejero de Informaci&oacute;n y Enlace, aunque este &uacute;ltimo cargo les permit&iacute;a tener un firme control de la inteligencia.</p><p>La CNT de Madrid propuso el nombramiento de Durruti y Casado para dirigir el sector Centro</p><p>Simult&aacute;neamente, el 8 de noviembre, se reunieron las autoridades de la CNT de Madrid. Ante el hecho consumado de la venida de Durruti a Madrid por iniciativa de la CNT catalana, la CNT de la regi&oacute;n Centro y el comit&eacute; nacional tambi&eacute;n tuvieron que posicionarse r&aacute;pidamente tras la creaci&oacute;n de la JDM, que hab&iacute;a cambiado la situaci&oacute;n. Su plan inicial, concebido antes del 8 de noviembre, consist&iacute;a en designar al t&aacute;ndem Durruti-Casado para dirigir la defensa de la capital. En ese momento, Durruti a&uacute;n no hab&iacute;a aceptado venir a Madrid; los emisarios de la CNT que hab&iacute;an ido a Arag&oacute;n para convencerle no hab&iacute;an podido reunirse con &eacute;l; s&oacute;lo le hab&iacute;an transmitido un mensaje a trav&eacute;s de Montseny.&nbsp;</p><p>Pensando en pillar desprevenido al PCE, que cada d&iacute;a se hac&iacute;a m&aacute;s fuerte en la capital, y temiendo que la llegada de las Brigadas Internacionales reforzara el peso de los comunistas, la CNT de Madrid -contando con el apoyo de los cuatro ministros anarquistas- hab&iacute;a ideado un escenario. Seg&uacute;n Miguel Amor&oacute;s 56, cont&oacute; con los 10.000 milicianos de las columnas Mera, Del Rosal, Tierra y Libertad, Villanueva y Durruti, que coordinar&iacute;a el comit&eacute; regional de defensa de la CNT de Madrid, del que Eduardo Val era secretario. Contando sin duda con la complicidad de Largo Caballero, pensaron en sustituir a Miaja por Casado, puesto a las &oacute;rdenes de Durruti.</p><p>Durante las negociaciones para la entrada de los ministros de la CNT en el gobierno, en octubre, ya se hab&iacute;a hablado de que Durruti vendr&iacute;a a defender la capital y que, por tanto, ser&iacute;a nombrado, con el acuerdo de Largo Caballero, el gran jefe militar de la defensa de Madrid como</p><p>&laquo;general&iacute;simo del sector Centro&raquo;. &iquest;Estaba este nombramiento en la &laquo;cesta de la boda&raquo; durante las negociaciones finales &ndash; entre el 1 y el 4 de noviembre &ndash; sobre la entrada de la CNT en el gobierno?57 El siguiente pasaje del acta de la reuni&oacute;n de la CNT del 8 de noviembre, relativo a una propuesta hecha &laquo;por el Gobierno hace unos ocho d&iacute;as&raquo;, podr&iacute;a sugerirlo, ya que se refiere a la fecha del 1 de noviembre; en cualquier caso, est&aacute; claro que Durruti la rechaz&oacute;:</p><blockquote><em>Se da cuenta de la negativa de Durruti a la propuesta de nombramiento de General&iacute;simo del Sector Central que le hizo el Gobierno hace unos ocho d&iacute;as, as&iacute; como de la situaci&oacute;n de las fuerzas que env&iacute;a a Madrid y del viaje de dos miembros del Comit&eacute; Nacional para reunirse con &eacute;l y convencerle de la necesidad de su presencia aqu&iacute;. 58</em></blockquote><p>Gonz&aacute;lez Inestal -no est&aacute; claro si habla en su nombre o en el de la mayor&iacute;a de los miembros presentes- denunci&oacute; la falta de cohesi&oacute;n de todo el entramado militar en torno a Madrid; se reiter&oacute; la propuesta de unificar los mandos de la Regi&oacute;n Centro bajo la autoridad de Casado. Se descart&oacute; cualquier riesgo de &laquo;competencia&raquo; con Durruti:</p><blockquote><em>Sobre la rivalidad que pueda existir entre Casado y Durruti por la venida de este &uacute;ltimo, todos consideran que no habr&aacute; ning&uacute;n problema ya que uno es t&eacute;cnico militar y puede ponerse a las &oacute;rdenes del otro, que debe ser quien, con su presencia, levante la moral de todos los combatientes de este Sector. 59</em></blockquote><p>Propuso que se diera un ultim&aacute;tum de cuatro horas al Gobierno para que Largo Caballero firmara un decreto nombrando a Casado como jefe de operaciones. A&ntilde;adi&oacute; que el Presidente del Consejo tendr&iacute;a que ser desautorizado si se negaba. Gonz&aacute;lez Inestal entend&iacute;a que Miaja y Rojo, nombrados respectivamente jefe de la Junta de Defensa de Madrid y jefe de Estado Mayor de Miaja, estaban en manos de los rusos, y que Casado -m&aacute;s capaz militarmente, seg&uacute;n &eacute;l, y adem&aacute;s muy hostil a los comunistas- ser&iacute;a una garant&iacute;a para la CNT. El 8 de noviembre fue tambi&eacute;n el d&iacute;a en que el PCE, con su 5&ordm; regimiento, todos sus comandantes y soldados rusos, sus tanques y aviones, despleg&oacute; la alfombra roja para Miaja. Todos est&aacute;n a las &oacute;rdenes del presidente de la Junta para iniciar la batalla de Madrid, como informa Bolloten.</p><blockquote><em>&iquest;Qu&eacute; valor puede tener entonces la propuesta de nombrar a Durruti &laquo;general&iacute;simo del sector Centro&raquo; o la del t&aacute;ndem Durruti-Casado discutida el 8 de noviembre?</em></blockquote><p>El 4 de septiembre de 1936, tras la ca&iacute;da de Talavera de la Reina el d&iacute;a anterior, Largo Caballero sustituy&oacute; a Giral como presidente del Consejo y asumi&oacute; el cargo de ministro de la Guerra. Ese mismo d&iacute;a, nombr&oacute; al Coronel Asensio Torrado como General del Teatro de Operaciones Militares de la Zona Centro (TOCE) por decreto, publicado en la Gaceta de Madrid. Se le encomend&oacute; la tarea de desplegar las milicias al oeste de Madrid e impedir el avance de las tropas de Yag&uuml;e sobre la capital. En una segunda fase, el 23 de octubre de 1936, el general Asensio fue nombrado subsecretario del Ministerio de la Guerra, Pozas se hizo cargo del TOCE y Miaja de la 1&ordf; Divisi&oacute;n Org&aacute;nica 60 del ej&eacute;rcito. Los tres puestos estrat&eacute;gicos estaban as&iacute; cubiertos cuando se celebr&oacute; la reuni&oacute;n de las autoridades de la CNT en Madrid el 8 de noviembre. Pero esta primera reorganizaci&oacute;n del ej&eacute;rcito del centro fue s&oacute;lo temporal. El frente al suroeste de la capital ya se estaba resquebrajando por todas partes y, a finales de octubre, los &laquo;nacionales&raquo; estaban a las puertas, al sur de Madrid. S&oacute;lo se vieron retrasados en su avance por la decisi&oacute;n pol&iacute;tica de Franco, el 20 de septiembre, de trasladar las tropas desde Yag&uuml;e y llevarlas al rescate del Alc&aacute;zar de Toledo.</p><p>En realidad, todo lo que ten&iacute;a que ver con la cuesti&oacute;n del &laquo;general&iacute;simo del sector Centro&raquo;, ya sea mencionado por Montseny o en la reuni&oacute;n de la CNT del 8 de noviembre, ya hab&iacute;a sido cuestionado el 6 de noviembre con la segunda reorganizaci&oacute;n militar de Madrid y los papeles asignados a Miaja y Pozas respectivamente. Miaja se hizo cargo de la defensa de Madrid y Pozas dirigi&oacute; la Zona Centro. As&iacute; al Comit&eacute; Nacional de la CNT en Madrid,</p><blockquote><em>&laquo;los distintos miembros de Comit&eacute;s responsables de la Organizaci&oacute;n confederal en Madrid&raquo; discuten propuestas de doctement relativas a Durruti&hellip; que ya no son relevantes. Se trataba de la continuaci&oacute;n de las maniobras directas e indirectas encaminadas a conseguir que Durruti viniera a Madrid a toda costa como se&ntilde;al de buena voluntad y apoyo pol&iacute;tico al gobierno de Largo Caballero.</em></blockquote><p>En concreto, el Comit&eacute; Nacional de la CNT renunci&oacute; a ponerse al frente de la defensa de Madrid y a utilizar todos los medios, incluso los extrajudiciales, para imponer su pol&iacute;tica. Esto est&aacute; muy lejos de los gritos de los anarquistas madrile&ntilde;os &laquo;&iexcl;Viva Madrid sin gobierno!&raquo; que se escucharon cuando el gobierno se fue a Valencia la noche del 6 de noviembre. Esta huida se consider&oacute; un abandono y el gobierno fue vilipendiado.</p><p>Mera no asisti&oacute; a la reuni&oacute;n de la CNT en Madrid el 8 de noviembre, y nada m&aacute;s llegar a la capital, en la madrugada de ese mismo d&iacute;a, se reuni&oacute; con Miaja en torno a las 11 de la ma&ntilde;ana. Mera dir&iacute;a que los milicianos de la columna Del Rosal, al mando de Palacios 62, estaban a disposici&oacute;n de Miaja para entrar en combate a la ma&ntilde;ana siguiente. Mera a&ntilde;adir&iacute;a m&aacute;s tarde que Miaja le parec&iacute;a bastante honesto, pero pronto se dar&iacute;a cuenta de que s&oacute;lo estaba rodeado de comunistas y asesores sovi&eacute;ticos, que har&iacute;an cualquier cosa por enviar a la milicia confederada a las zonas m&aacute;s expuestas.</p><p>La propuesta final de nombrar a Durruti y Casado para dirigir la defensa de Madrid no sobrevivi&oacute; a la adhesi&oacute;n de la CNT-FAI-FIJL a la Junta de Defensa. Pero no quedar&iacute;a en el olvido, como veremos a continuaci&oacute;n, con la propuesta de Garc&iacute;a Oliver del 14 de noviembre de sustituir a Miaja por Durruti al frente de la JDM.</p><h2>Las condiciones de la llegada de Durruti a Madrid</h2><p>Durruti lleg&oacute; a la capital en la tarde del 13 de noviembre, y fue seguido al d&iacute;a siguiente por sus milicianos desde Barcelona v&iacute;a Valencia. Las columnas de Arag&oacute;n y Catalu&ntilde;a con mayor&iacute;a del PSUC-UGT llegaron a Madrid el 12 de noviembre. Representaban una fuerza final de 2.500 hombres para la columna Libertad-L&oacute;pez Tienda y la autoproclamada columna Carlos Marx. La fuerza de la columna Durruti al comienzo de Barcelona era de 1.200 milicianos, a los que se a&ntilde;adieron otros 300 por el camino. En una breve y l&iacute;rica entrada en la p&aacute;gina 5 de la edici&oacute;n del 12 de noviembre, Solidaridad Obrera ya vio la sombra de Durruti en Madrid desde el 11 de noviembre y lleg&oacute; a anunciar:</p><blockquote><em>&laquo;&iexcl;Durruti, con 4.000 hombres, llega a Madrid!&raquo;63.</em></blockquote><p>A la cabeza de una columna num&eacute;ricamente d&eacute;bil y mal armada, sin los medios prometidos sobre el terreno por Largo Caballero, y con una CNT madrile&ntilde;a cortocircuitada por la de Catalu&ntilde;a, Durruti lleg&oacute; a terreno minado. Cipriano Mera dijo que s&oacute;lo lo conoci&oacute; alrededor del 16 de noviembre. Miguel Amor&oacute;s da una fecha m&aacute;s ajustada a la realidad, situando su encuentro en la tarde del 13 de noviembre en el Comit&eacute; de Defensa de la CNT, en presencia de Eduardo Val. Cipriano propuso a Buenaventura que unieran sus fuerzas y las pusieran bajo el liderazgo de Durruti. Esta opci&oacute;n, que quer&iacute;a imponer a Miaja, result&oacute; imposible porque la columna de Mera ya hab&iacute;a sido comprometida por &eacute;ste en otro sector. Mera y Durruti intentaron influir juntos en las decisiones militares, pero se encontraron aislados, sin margen de maniobra real, casi atados de pies y manos bajo las &oacute;rdenes directas e innegociables de Miaja. Se convirti&oacute; en una costumbre que Durruti tuvo que gestionar solo con su milicia y sin ayuda de tropas adicionales bajo su mando. As&iacute; lo har&iacute;a, lanz&aacute;ndose de cabeza a la batalla en uno de los sectores m&aacute;s expuestos de Madrid.</p><p></p><p>El art&iacute;culo completo es largu&iacute;simo, puedes leerlo en : <a href="https://libertamen.wordpress.com/2022/03/08/nuevas-investigaciones-sobre-la-muerte-de-durruti-y-las-circunstancias-de-su-llegada-a-madrid-2019-tomas-mera/" title="libertamen.wordpress.com/2022/03/08/nuevas-investigaciones-sobre-la-muerte-de-durruti-y-las-circunstancias-de-su-llegada-a-madrid-2019-tomas-mera/" rel="nofollow">libertamen.wordpress.com/2022/03/08/nuevas-investigaciones-sobre-la-mu</a></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3634913" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>En Barcelona. Encuentro con Durruti y la toma de Sietamo (1939) – Pierre van Paassen</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Mar 2022 02:02:41 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><em><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3631857&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></em></p><blockquote>El periodista holand&eacute;s-canadiense Pierre van Paassen relata su visita a la Barcelona liberada, su encuentro con el luchador libertario Buenaventura Durruti y la toma de la ciudad de Sietamo por las fuerzas anarquistas. Este es un extracto del libro de van Paassen D&iacute;as de nuestros a&ntilde;os, que documenta sus experiencias en Europa, &Aacute;frica y Oriente Medio antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial.</blockquote><p>Tres meses despu&eacute;s, cuando volv&iacute; a visitar Barcelona, no quedaba ni rastro de desorden. El antiguo r&eacute;gimen estaba dejando paso a un nuevo orden de cosas. Los teatros hab&iacute;an reabierto. El sistema de transporte, incluidos los taxis y el metro, funcionaba con normalidad, y la comida era abundante. Pero el falso ambiente de Montmartre en el barrio del Paralelo se hab&iacute;a evaporado por completo. Se pod&iacute;a caminar por el barrio conocido como la Ciudad China sin que un ej&eacute;rcito de proxenetas y rameras y vendedores de droga se aferraran a tu falda. Los burdeles, los clubes nocturnos, los casinos de juego, los peep shows, los honky-tonks y las pel&iacute;culas obscenas hab&iacute;an sido cerrados. Ese fue el trabajo de los comit&eacute;s de la clase obrera. Por otra parte, las iglesias y los conventos que hab&iacute;an escapado a la furia de las masas en julio se hab&iacute;an convertido en guarder&iacute;as, centros culturales, hospitales, aulas y universidades populares. Han aparecido decenas de peque&ntilde;as librer&iacute;as. Parece que la gente se aficiona a la lectura en un pa&iacute;s en el que las letras y el saber han estado durante mucho tiempo, si no proscritos, s&iacute; al menos en manos de una minor&iacute;a de monse&ntilde;ores y abogados burgueses. El famoso monasterio de Montserrat, situado en la monta&ntilde;a que domina la ciudad, se hab&iacute;a transformado en un sanatorio para ni&ntilde;os tuberculosos, pero nadie supo decirme a d&oacute;nde hab&iacute;an ido los monjes, ni pareci&oacute; importarle mucho a nadie.</p><p>[&hellip;]</p><p>Pas&eacute; las primeras semanas de la guerra civil tras las l&iacute;neas en Catalu&ntilde;a con una columna de partisanos libertarios. Los sindicatos catalanes hab&iacute;an obrado el milagro de derrotar a Goded y a su ej&eacute;rcito de cuarenta mil hombres en la propia Barcelona. Todo el material de guerra disponible para la campa&ntilde;a para desalojar a los fascistas de las ciudades provinciales de Catalu&ntilde;a y Arag&oacute;n se hab&iacute;a recogido de los almacenes abandonados de los insurgentes derrotados y de los monasterios e iglesias de la capital.</p><p>Aun as&iacute;, los suministros para una campa&ntilde;a en las regiones rurales eran rid&iacute;culamente inadecuados: sin artiller&iacute;a, sin ametralladoras, sin camiones. Cuando en mi primer contacto con los milicianos en las afueras de la ciudad de Sietamo vi la pobreza de su equipamiento se me hundi&oacute; el coraz&oacute;n en los zapatos. &iquest;C&oacute;mo pod&iacute;an estos hombres con monos y zapatillas de lona esperar detener el empuje que seguramente vendr&iacute;a de la direcci&oacute;n de Zaragoza? Pensamientos de Etiop&iacute;a pasaron por mi mente. Los hombres estaban tumbados en todas las actitudes junto a una carretera rural, durmiendo, comiendo, discutiendo lo que hab&iacute;a que hacer. Cientos de campesinos de los distritos circundantes se hab&iacute;an unido a ellos. Quer&iacute;an alistarse. Pero no hab&iacute;a fusiles para repartir. Tres aviones sobrevolaron la zona y lanzaron sus bombas sobre las v&iacute;as del tren y los huertos. Un campo de trigo se hab&iacute;a incendiado. Los fragmentos de los explosivos de alta potencia repiquetearon en los tejados de los graneros. Las balas de las ametralladoras picoteaban las paredes de yeso de las casas de campo. Un grupo de milicianos se sent&oacute; bajo un &aacute;rbol con paraguas para observar sombr&iacute;amente las evoluciones de los p&aacute;jaros met&aacute;licos en el cielo. Un avi&oacute;n de persecuci&oacute;n vir&oacute; y casi toc&oacute; los tejados de las casas y lanz&oacute; su chorro de muerte. La m&aacute;quina vol&oacute; tan bajo que pude ver al observador girar su ametralladora.&nbsp;</p><p>&laquo;Si vuelve a venir&raquo;, le dije a un grupo de hombres que observaban desde la cubierta de una alcantarilla del ferrocarril, &laquo;pod&eacute;is tirarle con vuestros rifles. Seguro que alguien le da al tanque de gasolina, si le da una salva&raquo;.</p><p>&laquo;Claro que podr&iacute;amos&raquo;, fue la respuesta, &laquo;&iexcl;pero no tenemos cartuchos, compa&ntilde;ero!&raquo;</p><p>No hay cartuchos, no hay suministros m&eacute;dicos, no hay mantas, exactamente doscientos viejos proyectiles para los anticuados ca&ntilde;ones que se hab&iacute;an encontrado en la fortaleza de Montjuich. Pero esos proyectiles se estrellaban ahora contra la torre de Sietamo. Hombres que no hab&iacute;an disparado un arma en su vida: maestros de escuela, obreros portuarios, cajistas, empleados de la Ford&hellip; todos hab&iacute;an encontrado el campo de tiro tras una docena de fallos. Se ve&iacute;an trozos de mamposter&iacute;a que se estrellaban contra el techo de la catedral. Del campanario sal&iacute;an bocanadas de humo.</p><p>&laquo;Debemos tomar Sietamo antes de que los fascistas traigan su artiller&iacute;a y sus tanques desde Huesca&raquo;, dijo Durruti, el l&iacute;der de la columna. &laquo;Con los almacenes que capturemos en Sietamo podremos avanzar&raquo;.</p><p>&iquest;Avanzar? Un miliciano mir&oacute; a la vuelta de la esquina de la primera casa de la calle que llevaba al pueblo. Se oy&oacute; un golpe seco, como el de una cadena de ancla que se desliza una docena de muescas a trav&eacute;s de la amarra, y los sesos del miliciano salpicaron la pared encalada.</p><p>&laquo;Pasaremos por encima de los tejados y por los s&oacute;tanos&raquo;, dijo Durruti. &laquo;Debemos tomar esa iglesia de all&iacute; por la ma&ntilde;ana&raquo;.</p><p>Una violenta explosi&oacute;n cort&oacute; sus palabras. Todos se levantaron. El aire se llen&oacute; de un olor acre. Cautelosamente, algunos hombres se arrastraron hacia adelante para investigar.</p><p>&laquo;&iquest;Un proyectil?&raquo; pregunt&eacute;.</p><p>&laquo;No, Jimines ha aniquilado a ese equipo de ametralladoras&raquo;, fue la respuesta. &laquo;Era el hermano de Jimines que acaba de ser asesinado, el hombre que miraba a la vuelta de la esquina. Jimines lanz&oacute; un paquete de dinamita. Ahora tenemos otra ametralladora, nueva&raquo;.</p><p>&laquo;Ahora podemos dar un paso m&aacute;s&raquo;, anunci&oacute; Durruti.</p><p>Un tren blindado lleg&oacute; retumbando por la v&iacute;a. En la locomotora hab&iacute;a una bandera rojinegra y las letras FAI, iniciales de la Federaci&oacute;n Anarquista. El tren se detuvo en el paso a nivel detr&aacute;s de nosotros. El maquinista se acerc&oacute; a hablar con el estado mayor de Durruti, compuesto por un contramaestre ingl&eacute;s, llamado Middleton, que hab&iacute;a desertado del barco en Barcelona, un periodista franc&eacute;s del peri&oacute;dico Barrage y un se&ntilde;or Panjan&uacute;, el &uacute;nico de los cuarenta y nueve coroneles de Barcelona que no se hab&iacute;a unido a la revuelta de Goded.</p><p>Tres hombres se llevaban el cuerpo de Jimines. Hab&iacute;an envuelto su cabeza rota en un peri&oacute;dico. La puerta de la casa de la esquina se abri&oacute; y un anciano sali&oacute; conduciendo cinco pollos delante de &eacute;l. Me salud&oacute; con una floritura de su andrajoso sombrero.</p><p>&laquo;&iquest;Por qu&eacute; se queda aqu&iacute;?&raquo; le pregunt&eacute;.</p><p>&laquo;&iquest;Por qu&eacute; no habr&iacute;a de hacerlo?&raquo;, respondi&oacute;. &laquo;Esta es mi casa. Todo est&aacute; en orden, excepto que los blancos se llevaron mi burro ayer. Las gallinas se las perdieron&raquo;.</p><p>Se ri&oacute; y mostr&oacute; sus enc&iacute;as desdentadas.</p><p>&laquo;&iquest;Cu&aacute;ntas eran?&raquo; pregunt&eacute;.</p><p>Se encogi&oacute; de hombros.</p><p>&laquo;Est&aacute;n en la iglesia&raquo;, dijo, se&ntilde;alando en direcci&oacute;n al centro de la ciudad. &laquo;La han fortificado. &iquest;Te has enterado de si est&aacute;n enviando rifles desde Barcelona?&raquo;</p><p>&laquo;&iquest;Tambi&eacute;n quieren luchar?&raquo; pregunt&eacute; asombrado.</p><p>&laquo;&iquest;Por qu&eacute; no habr&iacute;a de hacerlo?&raquo;, respondi&oacute; el viejo campesino. &laquo;&iexcl;Mis ojos son buenos!&raquo;</p><p>El tren blindado avanz&oacute;. Llevaba veinte ametralladoras a bordo.</p><p>&laquo;A menos que los blancos acierten con sus ca&ntilde;ones a ese tren, estaremos en la estaci&oacute;n de tren dentro de una hora&raquo;, coment&oacute; Durruti.</p><p>El cuerpo de un muchacho yac&iacute;a desplomado contra el costado de una casa. Su mano izquierda estaba estirada hacia su rifle, que hab&iacute;a ca&iacute;do a unos pasos delante de &eacute;l. Ten&iacute;a la boca llena de pan. La muerte le hab&iacute;a sorprendido mientras com&iacute;a. En su mano derecha sosten&iacute;a el resto de la hogaza. El pan absorb&iacute;a la sangre que goteaba en un fino chorro desde su costado&hellip;</p><p>Un tanque se acerc&oacute; a nosotros. Pas&oacute; por encima de las alambradas a cincuenta metros de la calle. Los milicianos cogieron sus fusiles y se pusieron en pie de un salto. Me ordenaron que entrara en la cabina de la guardia del ferrocarril. Al cabo de diez minutos un miliciano me dijo que saliera: &laquo;No pasa nada. El tanque es de los nuestros&raquo;, dijo. &laquo;Unos campesinos lo capturaron&raquo;. Todo el mundo se agolp&oacute; alrededor del motor para mirarlo. El chico que lo hab&iacute;a conducido estaba siendo interrogado por Durruti. Se subi&oacute; a la parte superior y se meti&oacute; dentro dejando la tapa abierta. En seguida reapareci&oacute; y empez&oacute; a repartir sacos de granadas de mano. Durruti sonri&oacute;.</p><p>&laquo;Pronto tendremos tanta munici&oacute;n como Franco&raquo;, dijo.</p><p>La muerte acechaba en cada esquina. Cada casa ten&iacute;a que ser tomada por asalto. Desde todas las ventanas, los francotiradores mataban a milicianos y campesinos. Un hombre jadeaba repentinamente la cabeza y se hund&iacute;a de rodillas. Otro que corr&iacute;a por un patio abierto tropezaba como un ni&ntilde;o que se tropieza con un dedo del pie, su fusil se le escapaba de las manos y ca&iacute;a con estr&eacute;pito sobre los adoquines. Antes de que su cuerpo tocara el suelo estaba acribillado a balazos.</p><p>Vi a un fascista tumbado en el conducto de la lluvia de un edificio oficial vaciando tranquilamente el tambor de su mitraillette en la calle de abajo, hasta que la cabeza de un miliciano apareci&oacute; detr&aacute;s de &eacute;l por la ventana de una buhardilla. El fascista se gir&oacute; bruscamente y dispar&oacute; contra el miliciano derrib&aacute;ndolo. Pero en su ca&iacute;da, antes de precipitarse a la calle de abajo, el miliciano agarr&oacute; al fascista y ambos rodaron por el borde del tejado. Sus cuerpos trabados cayeron con un golpe en la calle. Un obrero recogi&oacute; tranquilamente la mitraillette. Unos minutos despu&eacute;s escup&iacute;a balas en direcci&oacute;n a la plaza central.</p><p>Lleg&oacute; la oscuridad. Algunas casas estaban en llamas. El reflejo de las llamas que saltaban en los flancos de la torre daba a la escena un aspecto extra&ntilde;o e irreal. Me hizo pensar en una celebraci&oacute;n del catorce de julio en Francia con fuego de bengala, antes de los d&iacute;as de iluminaci&oacute;n. Pero la plaza en cuyo centro se encontraba la iglesia permanec&iacute;a intacta. S&oacute;lo el tanque capturado se hab&iacute;a aventurado en la zona barrida por las balas para hacer un reconocimiento. No hab&iacute;a regresado. Desde todos los lados, los milicianos converg&iacute;an sobre el edificio medieval con sus enormes muros y contrafuertes. Disparaban a ciegas contra las ventanas y los p&oacute;rticos. Cortas lenguas de fuego saltaban en respuesta desde un agujero sonoro de la torre y desde entre los pilares de un amplio balc&oacute;n que corr&iacute;a frente a la fachada. Ese era el punto donde los fascistas hab&iacute;an concentrado sus ametralladoras, ese balc&oacute;n. No era posible acercarse al lugar. Durruti dijo: &laquo;Esperaremos hasta el amanecer, pero luego debemos ir a la plaza. Traeremos una pieza de artiller&iacute;a y volaremos ese balc&oacute;n&raquo;.</p><p>Al amanecer le dijeron que no quedaba ni un solo proyectil.</p><p>&laquo;&iexcl;Entonces los desalojaremos con granadas de mano!&raquo;</p><p>Las granadas de mano no llegaron al balc&oacute;n. Los que las lanzaron lo hicieron torpemente. Fueron abatidos en el momento en que se aventuraron a salir al exterior. La plaza estaba llena de peque&ntilde;os mont&iacute;culos inm&oacute;viles. Con los primeros rayos del alba parec&iacute;an montones de ropa. Los heridos gritaban desde la plaza, maldiciendo el retraso. Otros se arrastraban lentamente, palmo a palmo, hacia la seguridad de las calles laterales. Las ametralladoras fascistas ladraban en r&aacute;fagas r&aacute;pidas y nerviosas. Los milicianos permanec&iacute;an en silencio aplastados contra las paredes, impotentes, asqueados.</p><p>&laquo;Hacer una carrera significa ser cortado como un ma&iacute;z maduro&raquo;, dijo el coronel Panjanu.</p><p>Durruti le mir&oacute; con dureza, interrogante.</p><p>&laquo;Vamos a precipitarnos a la plaza&raquo;, respondi&oacute; Durruti, &laquo;y usted nos guiar&aacute;&raquo;.&nbsp;</p><p>Pero no fue necesario un ataque masivo. Dos campesinos descalzos y harapientos se envolvieron tranquilamente en la cintura los fardos de dinamita, introdujeron los casquillos en uno de los cartuchos y, con un cigarrillo encendido en una mano y la mecha corta en la otra, se lanzaron repentinamente por la plaza. Uno de ellos cay&oacute; herido por una r&aacute;faga de ametralladora, pero sigui&oacute; arrastr&aacute;ndose y lleg&oacute; al p&oacute;rtico de la catedral. Su compa&ntilde;ero ya hab&iacute;a aplicado su cigarrillo a la mecha. Hubo un momento de suspense y luego el desgarro de una explosi&oacute;n&hellip; y otra m&aacute;s. Los chicos se hab&iacute;an inmolado. El balc&oacute;n con las ametralladoras se estrell&oacute; en pedazos contra las losas.</p><p>Un minuto despu&eacute;s, la milicia irrumpi&oacute; en la torre y una espesa columna de humo sali&oacute; de ella. Los fascistas de la c&aacute;mara de las campanas se estaban asando hasta morir. Los que estaban dentro de la iglesia se rindieron.</p><p>La ciudad de Sietamo[1] fue tomada. Pero una horrible sorpresa esperaba a los vencedores. En los h&uacute;medos s&oacute;tanos del edificio municipal, donde un destacamento de blancos resisti&oacute; hasta la tarde, se encontraron los cad&aacute;veres de los rehenes, los l&iacute;deres obreros y los liberales de la comunidad. Yac&iacute;an en charcos de sangre fresca, pero los co&aacute;gulos de cerebros adheridos a las paredes enmohecidas demostraban que les hab&iacute;an disparado a quemarropa.</p><p>Los habitantes circulaban libremente por las calles hacia el atardecer cuando un grupo de prisioneros era conducido. Todos eran militares, entre ellos varios oficiales. En el lado oeste de la iglesia los detuvieron y los colocaron contra la pared. Una multitud se reuni&oacute; para ver la ejecuci&oacute;n. En el momento en que el pelot&oacute;n de fusilamiento se coloc&oacute; en su posici&oacute;n, Durruti apareci&oacute; en la escena.</p><p>&laquo;&iquest;Qu&eacute; est&aacute;is haciendo?&raquo;, pregunt&oacute; a los milicianos. &laquo;&iquest;Qui&eacute;n ha dado &oacute;rdenes para esto? &iquest;Vais a disparar a hombres indefensos?&raquo;. Hubo un murmullo airado ante estas palabras y gritos de odio. &laquo;&iquest;Dicen que han ejecutado a nuestros compa&ntilde;eros?&raquo;, grit&oacute; Durruti, con el rostro l&iacute;vido por la ira. &laquo;&iquest;Significa eso que nosotros tenemos que hacer lo mismo? No!&raquo;, tron&oacute;. &laquo;&iexcl;Abajo los fusiles!&raquo; Estos hombres van a ser juzgados en Barcelona. Son humanos aunque se hayan comportado como cerdos&raquo;.</p><p>No termin&oacute;. Los milicianos se echaron a re&iacute;r. Uno de los fascistas se puso de rodillas y se persign&oacute; con la rapidez de un rayo.</p><p>Mientras los prisioneros se retiraban, cinco aviones descendieron a toda velocidad en direcci&oacute;n a Zaragoza. Toda la poblaci&oacute;n de Sietamo sali&oacute; a la calle para ver las m&aacute;quinas. Los balcones de las casas y los tejados estaban llenos de gente. Cuando estuvieron encima, las m&aacute;quinas soltaron sus bombas. Sigui&oacute; una serie de explosiones terribles.</p><p>Fui al barrio donde hab&iacute;an ca&iacute;do los primeros torpedos. Varias casas se hab&iacute;an derrumbado; los milicianos ya estaban sacando a los heridos cuyos gritos se o&iacute;an bajo los montones de mamposter&iacute;a pulverizada. Una ni&ntilde;a fue la primera en ser sacada. Una viga le hab&iacute;a aplastado el pecho. Luego lleg&oacute; el cuerpo de una anciana. A lo lejos se oyeron las detonaciones de otros torpedos que explotaban.</p><p>&laquo;&iquest;Eran aviones espa&ntilde;oles, compa&ntilde;ero?&raquo;, me pregunt&oacute; un miliciano.</p><p>&laquo;&iexcl;Eran aviones Junker, compa&ntilde;ero, aviones alemanes!&raquo;</p><p>&laquo;&iquest;Esos cabrones alemanes no tienen madres e hijos?&raquo;, pregunt&oacute;.</p><h2>Notas</h2><p>[1] Un error en la transmisi&oacute;n de dos despachos separados sobre la toma de la peque&ntilde;a ciudad de Sietamo, situada en las afueras de la capital de la provincia de Huesca, hizo que pareciera que yo hab&iacute;a informado de la toma de la propia capital de la provincia, que tambi&eacute;n se llama Huesca. En esta ciudad, los leales no consiguieron m&aacute;s que un dominio precario y fueron expulsados despu&eacute;s de unos d&iacute;as de ocupaci&oacute;n de los barrios exteriores</p><p>Original: <a href="https://libertamen.wordpress.com/2022/03/01/en-barcelona-encuentro-con-durruti-y-la-toma-de-sietamo-1939-pierre-van-paassen/" title="libertamen.wordpress.com/2022/03/01/en-barcelona-encuentro-con-durruti-y-la-toma-de-sietamo-1939-pierre-van-paassen/" rel="nofollow">libertamen.wordpress.com/2022/03/01/en-barcelona-encuentro-con-durruti</a></p><p></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3631857" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>Minorías frente a mayorías (1917) – Emma Goldman</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Feb 2022 17:19:58 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><em><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3629083&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></em></p><blockquote><em>Emma Goldman, Anarquismo y otros ensayos. (Tercera edici&oacute;n revisada, Nueva York: Mother Earth Publishing Association, 1917)</em></blockquote><p>Si tuviera que hacer un resumen de la tendencia de nuestro tiempo, dir&iacute;a: Cantidad. La multitud, el esp&iacute;ritu de masa, domina en todas partes, destruyendo la calidad. Toda nuestra vida -la producci&oacute;n, la pol&iacute;tica y la educaci&oacute;n- se basa en la cantidad, en el n&uacute;mero.</p><p>El trabajador que antes se enorgullec&iacute;a de la minuciosidad y la calidad de su trabajo, ha sido sustituido por aut&oacute;matas descerebrados e incompetentes, que producen enormes cantidades de cosas, sin valor para ellos mismos, y generalmente perjudiciales para el resto de la humanidad. De este modo, la cantidad, en lugar de a&ntilde;adir comodidad y paz a la vida, no ha hecho m&aacute;s que aumentar la carga del hombre.</p><p>En pol&iacute;tica, s&oacute;lo cuenta la cantidad. Sin embargo, en proporci&oacute;n a su aumento, los principios, los ideales, la justicia y la rectitud se ven completamente anegados por el conjunto de n&uacute;meros. En la lucha por la supremac&iacute;a, los distintos partidos pol&iacute;ticos se superan unos a otros en artima&ntilde;as, enga&ntilde;os, astucia y maquinaciones turbias, seguros de que el que triunfe ser&aacute; aclamado por la mayor&iacute;a como vencedor. Ese es el &uacute;nico dios: el &eacute;xito. En cuanto a qu&eacute; gasto, qu&eacute; terrible coste para el car&aacute;cter, no tiene importancia. No tenemos que ir muy lejos en busca de pruebas para verificar este triste hecho.</p><p>Nunca antes la corrupci&oacute;n, la completa podredumbre de nuestro gobierno, qued&oacute; tan expuesta; nunca antes el pueblo norteamericano se enfrent&oacute; a la naturaleza de Judas de ese cuerpo pol&iacute;tico, que durante a&ntilde;os ha pretendido ser absolutamente irreprochable, como el pilar de nuestras instituciones, el verdadero protector de los derechos y libertades del pueblo.</p><p>Sin embargo, cuando los cr&iacute;menes de ese partido se volvieron tan descarados que hasta los ciegos pudieron verlos, no necesit&oacute; m&aacute;s que reunir a sus secuaces, y su supremac&iacute;a qued&oacute; asegurada. As&iacute;, las propias v&iacute;ctimas, enga&ntilde;adas, traicionadas, ultrajadas cien veces, decidieron, no contra, sino a favor del vencedor. Desconcertados, los pocos se preguntaron c&oacute;mo pod&iacute;a la mayor&iacute;a traicionar las tradiciones de la libertad americana. &iquest;D&oacute;nde estaba su juicio, su capacidad de razonamiento? As&iacute; es, la mayor&iacute;a no puede razonar; no tiene juicio. Al carecer por completo de originalidad y valor moral, la mayor&iacute;a siempre ha puesto su destino en manos de otros. Incapaz de asumir responsabilidades, ha seguido a sus l&iacute;deres hasta la destrucci&oacute;n. El Dr. Stockman ten&iacute;a raz&oacute;n: &laquo;Los enemigos m&aacute;s peligrosos de la verdad y la justicia entre nosotros son las mayor&iacute;as compactas, la maldita mayor&iacute;a compacta&raquo;. Sin ambici&oacute;n ni iniciativa, la masa compacta no odia nada tanto como la innovaci&oacute;n. Siempre se ha opuesto, condenado y perseguido al innovador, al pionero de una nueva verdad.&nbsp;</p><p>El lema que se repite a menudo en nuestra &eacute;poca es, entre todos los pol&iacute;ticos, incluidos los socialistas, que la nuestra es una &eacute;poca de individualismo, de minor&iacute;as. S&oacute;lo aquellos que no indagan bajo la superficie pueden ser llevados a pensar as&iacute;. &iquest;No son unos pocos los que han acumulado la riqueza del mundo? &iquest;No son los due&ntilde;os, los reyes absolutos de la situaci&oacute;n? Pero su &eacute;xito no se debe al individualismo, sino a la inercia, a la cobard&iacute;a, a la sumisi&oacute;n absoluta de la masa. &Eacute;sta no quiere m&aacute;s que ser dominada, dirigida, coaccionada. En cuanto al individualismo, en ning&uacute;n momento de la historia de la humanidad ha tenido menos posibilidades de expresi&oacute;n, menos oportunidades de afirmarse de forma normal y saludable.</p><p>El educador individual imbuido de honestidad de prop&oacute;sito, el artista o escritor de ideas originales, el cient&iacute;fico o explorador independiente, los pioneros no comprometidos de los cambios sociales son empujados diariamente a la pared por hombres cuyo aprendizaje y capacidad creativa se han vuelto decr&eacute;pitos con la edad.</p><p>Los educadores del tipo de Ferrer no son tolerados en ninguna parte, mientras que los dietistas de la comida predigerida, como los profesores Eliot y Butler, son los exitosos perpetuadores de una era de nulidades, de aut&oacute;matas. En el mundo literario y dram&aacute;tico, los Humphrey Wards y Clyde Fitches son los &iacute;dolos de la masa, mientras que pocos conocen o aprecian la belleza y el genio de un Emerson, Thoreau, Whitman; un Ibsen, un Hauptmann, un Butler Yeats o un Stephen Phillips. Son como estrellas solitarias, m&aacute;s all&aacute; del horizonte de la multitud.</p><p>Los editores, los directores de teatro y los cr&iacute;ticos no preguntan por la calidad inherente al arte creativo, sino si se vender&aacute; bien, si se adaptar&aacute; al paladar de la gente. Por desgracia, este paladar es como un vertedero; se deleita con cualquier cosa que no necesite masticaci&oacute;n mental. En consecuencia, lo mediocre, lo ordinario, lo com&uacute;n, representa la principal producci&oacute;n literaria.</p><p>&iquest;Hace falta decir que en el arte nos enfrentamos a los mismos hechos tristes? No hay m&aacute;s que inspeccionar nuestros parques y avenidas para darse cuenta de lo horrible y vulgar que es la producci&oacute;n art&iacute;stica. Ciertamente, nadie, salvo un gusto mayoritario, tolerar&iacute;a semejante atropello al arte. Falsa en su concepci&oacute;n y b&aacute;rbara en su ejecuci&oacute;n, la estatuaria que infesta las ciudades americanas tiene tanta relaci&oacute;n con el verdadero arte, como un t&oacute;tem con un Miguel &Aacute;ngel. Sin embargo, ese es el &uacute;nico arte que tiene &eacute;xito. El verdadero genio art&iacute;stico, que no se atiene a las nociones aceptadas, que ejerce la originalidad y se esfuerza por ser fiel a la vida, lleva una existencia oscura y miserable. Puede que su obra se convierta alg&uacute;n d&iacute;a en la moda del populacho, pero no hasta que se haya agotado la sangre de su coraz&oacute;n; no hasta que el explorador haya dejado de serlo, y una muchedumbre sin ideales y sin visi&oacute;n haya hecho morir la herencia del maestro.</p><p>Se dice que el artista de hoy no puede crear porque, como Prometeo, est&aacute; atado a la roca de la necesidad econ&oacute;mica. Sin embargo, esto es cierto para el arte de todas las &eacute;pocas. Miguel &Aacute;ngel depend&iacute;a de su santo patr&oacute;n, no menos que el escultor o el pintor de hoy en d&iacute;a, excepto que los conocedores del arte de aquellos d&iacute;as estaban lejos de la multitud. Se sent&iacute;an honrados de que se les permitiera rendir culto en el santuario del maestro.</p><p>El protector del arte de nuestro tiempo s&oacute;lo conoce un criterio, un valor, el d&oacute;lar. No le preocupa la calidad de ninguna gran obra, sino la cantidad de d&oacute;lares que implica su compra. As&iacute;, el financiero de Les Affaires sont les Affaires, de Mirbeau, se&ntilde;ala alg&uacute;n arreglo borroso en colores, diciendo: &laquo;Mira qu&eacute; grande es; ha costado 50.000 francos&raquo;. Como nuestros propios parvenus. Las fabulosas cifras pagadas por sus grandes descubrimientos art&iacute;sticos deben compensar la pobreza de su gusto.</p><p>El pecado m&aacute;s imperdonable en la sociedad es la independencia de pensamiento. Que esto sea tan terriblemente evidente en un pa&iacute;s cuyo s&iacute;mbolo es la democracia, es muy significativo del tremendo poder de la mayor&iacute;a.&nbsp;</p><p>Wendell Phillips dijo hace cincuenta a&ntilde;os: &laquo;En nuestro pa&iacute;s de igualdad absoluta y democr&aacute;tica, la opini&oacute;n p&uacute;blica no s&oacute;lo es omnipotente, es omnipresente. No hay refugio de su tiran&iacute;a, no hay forma de esconderse de su alcance, y el resultado es que si se toma la vieja linterna griega y se va a buscar entre cien, no se encontrar&aacute; a un solo estadounidense que no tenga, o que no crea tener al menos, algo que ganar o perder en su ambici&oacute;n, su vida social o sus negocios, de la buena opini&oacute;n y los votos de los que le rodean. Y la consecuencia es que, en lugar de ser una masa de individuos, cada uno de los cuales expresa sin temor su propia convicci&oacute;n, como naci&oacute;n comparada con otras naciones somos una masa de cobardes. M&aacute;s que cualquier otro pueblo, nos tememos unos a otros&raquo;. Evidentemente, no hemos avanzado mucho desde la condici&oacute;n a la que se enfrent&oacute; Wendell Phillips.</p><p>Hoy, como entonces, la opini&oacute;n p&uacute;blica es el tirano omnipresente; hoy, como entonces, la mayor&iacute;a representa una masa de cobardes, dispuesta a aceptar a quien refleja su propia pobreza de alma y mente. Eso explica el ascenso sin precedentes de un hombre como Roosevelt. &Eacute;l encarna el peor elemento de la psicolog&iacute;a de la multitud. Como pol&iacute;tico, sabe que a la mayor&iacute;a le importan poco los ideales o la integridad. Lo que anhela es la exhibici&oacute;n. No importa si se trata de un concurso de perros, una pelea de premios, el linchamiento de un &laquo;negro&raquo;, la redada de alg&uacute;n delincuente de poca monta, la exposici&oacute;n matrimonial de una heredera o las acrobacias de un ex presidente. Cuanto m&aacute;s horribles son las contorsiones mentales, mayor es el deleite y los bravos de la masa. As&iacute;, pobre de ideales y vulgar de alma, Roosevelt sigue siendo el hombre del momento.</p><p>Por otro lado, los hombres que se elevan por encima de tales pigmeos pol&iacute;ticos, hombres de refinamiento, de cultura, de capacidad, son abucheados hasta el silencio como mollycodles. Es absurdo afirmar que la nuestra es la era del individualismo. La nuestra no es m&aacute;s que una repetici&oacute;n m&aacute;s conmovedora del fen&oacute;meno de toda la historia: todo esfuerzo por el progreso, por la ilustraci&oacute;n, por la ciencia, por la libertad religiosa, pol&iacute;tica y econ&oacute;mica, emana de la minor&iacute;a y no de la masa. Hoy, como siempre, los pocos son incomprendidos, perseguidos, encarcelados, torturados y asesinados.</p><p>El principio de fraternidad expuesto por el agitador de Nazaret conserv&oacute; el germen de la vida, de la verdad y de la justicia, mientras fue la luz del faro de unos pocos. En el momento en que la mayor&iacute;a se apoder&oacute; de &eacute;l, ese gran principio se convirti&oacute; en un shibboleth y presagio de sangre y fuego, extendiendo el sufrimiento y el desastre. El ataque a la omnipotencia de Roma, dirigido por las colosales figuras de Huss, Calvino y Lutero, fue como un amanecer en medio de la oscuridad de la noche. Pero tan pronto como Lutero y Calvino se convirtieron en pol&iacute;ticos y empezaron a atender a los peque&ntilde;os potentados, la nobleza y el esp&iacute;ritu de la plebe, pusieron en peligro las grandes posibilidades de la Reforma. Consiguieron el &eacute;xito y la mayor&iacute;a, pero esa mayor&iacute;a no result&oacute; ser menos cruel y sanguinaria en la persecuci&oacute;n del pensamiento y la raz&oacute;n que el monstruo cat&oacute;lico. Ay de los herejes, de la minor&iacute;a, que no se pleg&oacute; a sus dictados. Despu&eacute;s de un celo, una resistencia y un sacrificio infinitos, la mente humana se ha liberado por fin del fantasma religioso; la minor&iacute;a ha seguido adelante en busca de nuevas conquistas, y la mayor&iacute;a se ha quedado atr&aacute;s, incapacitada por una verdad que se ha vuelto falsa con la edad.</p><p>Pol&iacute;ticamente, la raza humana seguir&iacute;a en la m&aacute;s absoluta esclavitud, si no fuera por los John Balls, los Wat Tylers, los Tells, los innumerables gigantes individuales que lucharon palmo a palmo contra el poder de reyes y tiranos. Si no fuera por los pioneros individuales, el mundo nunca habr&iacute;a sido sacudido hasta sus ra&iacute;ces por esa tremenda ola, la Revoluci&oacute;n Francesa. Los grandes acontecimientos suelen ir precedidos de cosas aparentemente peque&ntilde;as. As&iacute;, la elocuencia y el fuego de Camille Desmoulins fueron como la trompeta ante Jeric&oacute;, arrasando ese emblema de la tortura, del abuso, del horror, la Bastilla.</p><p>Siempre, en todas las &eacute;pocas, los pocos fueron los abanderados de una gran idea, de un esfuerzo liberador. No as&iacute; la masa, cuyo peso de plomo no la deja moverse. La verdad de esto se confirma en Rusia con m&aacute;s fuerza que en otras partes. Miles de vidas han sido ya consumidas por ese r&eacute;gimen sangriento, y sin embargo el monstruo del trono no se apacigua. &iquest;C&oacute;mo es posible algo as&iacute; cuando las ideas, la cultura, la literatura, cuando las emociones m&aacute;s profundas y finas gimen bajo el yugo de hierro? La mayor&iacute;a, esa masa compacta, inm&oacute;vil y somnolienta, el campesino ruso, despu&eacute;s de un siglo de lucha, de sacrificio, de miseria indecible, sigue creyendo que la cuerda que estrangula al &laquo;hombre de las manos blancas&raquo; * trae suerte.</p><p>En la lucha americana por la libertad, la mayor&iacute;a no fue menos que un escollo. Hasta el d&iacute;a de hoy las ideas de Jefferson, de Patrick Henry, de Thomas Paine, son negadas y vendidas por su posteridad. La masa no quiere ninguna de ellas. La grandeza y el coraje venerados en Lincoln han sido olvidados en los hombres que crearon el fondo del panorama de aquella &eacute;poca. Los verdaderos santos patronos de los negros estaban representados en ese pu&ntilde;ado de luchadores de Boston, Lloyd Garrison, Wendell Phillips, Thoreau, Margaret Fuller y Theodore Parker, cuyo gran valor y robustez culminaron en ese sombr&iacute;o gigante que es John Brown. Su incansable celo, su elocuencia y perseverancia socavaron la fortaleza de los se&ntilde;ores del Sur. Lincoln y sus secuaces s&oacute;lo siguieron cuando la abolici&oacute;n se convirti&oacute; en una cuesti&oacute;n pr&aacute;ctica, reconocida como tal por todos.</p><p>Hace unos cincuenta a&ntilde;os, una idea parecida a un meteoro hizo su aparici&oacute;n en el horizonte social del mundo, una idea tan trascendental, tan revolucionaria, tan abarcadora como para sembrar el terror en los corazones de los tiranos de todo el mundo. Por otra parte, esa idea fue un presagio de alegr&iacute;a, de j&uacute;bilo, de esperanza para millones de personas. Los pioneros conoc&iacute;an las dificultades de su camino, conoc&iacute;an la oposici&oacute;n, la persecuci&oacute;n, las dificultades que encontrar&iacute;an, pero orgullosos y sin miedo emprendieron su marcha hacia adelante, siempre hacia adelante. Ahora esa idea se ha convertido en un lema popular. Hoy en d&iacute;a, casi todo el mundo es socialista: el hombre rico, as&iacute; como su pobre v&iacute;ctima; los defensores de la ley y la autoridad, as&iacute; como sus desafortunados culpables; el librepensador, as&iacute; como el perpetuador de falsedades religiosas; la dama de moda, as&iacute; como la muchacha con camisa. &iquest;Por qu&eacute; no? Ahora que la verdad de hace cincuenta a&ntilde;os se ha convertido en una mentira, ahora que ha sido recortada de toda su imaginaci&oacute;n juvenil, y robada de su vigor, su fuerza, su ideal revolucionario&hellip; &iquest;por qu&eacute; no? Ahora que ya no es una bella visi&oacute;n, sino un &laquo;esquema pr&aacute;ctico y realizable&raquo;, que se apoya en la voluntad de la mayor&iacute;a, &iquest;por qu&eacute; no? La astucia pol&iacute;tica siempre canta la alabanza de la masa: la pobre mayor&iacute;a, la ultrajada, la abusada, la gigantesca mayor&iacute;a, si tan s&oacute;lo nos siguiera.</p><p>&iquest;Qui&eacute;n no ha escuchado antes esta letan&iacute;a? &iquest;Qui&eacute;n no conoce este estribillo nunca variado de todos los pol&iacute;ticos? Que la masa sangra, que la roban y la explotan, lo s&eacute; tan bien como nuestros cazadores de votos. Pero insisto en que no es el pu&ntilde;ado de par&aacute;sitos, sino la propia masa la responsable de este horrible estado de cosas. Se aferra a sus amos, ama el l&aacute;tigo y es la primera en gritar &iexcl;Crucif&iacute;cale! en cuanto se levanta una voz de protesta contra la sacralidad de la autoridad capitalista o de cualquier otra instituci&oacute;n decadente. Sin embargo, &iquest;cu&aacute;nto tiempo existir&iacute;an la autoridad y la propiedad privada, si no fuera por la voluntad de la masa de convertirse en soldados, polic&iacute;as, carceleros y verdugos? Los demagogos socialistas lo saben tan bien como yo, pero mantienen el mito de las virtudes de la mayor&iacute;a, porque su mismo esquema de vida significa la perpetuaci&oacute;n del poder. &iquest;Y c&oacute;mo podr&iacute;a adquirirse este &uacute;ltimo sin n&uacute;meros? S&iacute;, la autoridad, la coacci&oacute;n y la dependencia se apoyan en la masa, pero nunca la libertad o el libre desenvolvimiento del individuo, nunca el nacimiento de una sociedad libre.</p><p>No porque no sienta con los oprimidos, los desheredados de la tierra; no porque no conozca la verg&uuml;enza, el horror, la indignidad de las vidas que lleva el pueblo, repudio a la mayor&iacute;a como fuerza creadora del bien. &iexcl;Oh, no, no! Sino porque s&eacute; muy bien que, como masa compacta, nunca ha defendido la justicia ni la igualdad. Ha suprimido la voz humana, sometido el esp&iacute;ritu humano, encadenado el cuerpo humano. Como masa, su objetivo siempre ha sido hacer la vida uniforme, gris y mon&oacute;tona como el desierto. Como masa siempre ser&aacute; la aniquiladora de la individualidad, de la libre iniciativa, de la originalidad. Por lo tanto, creo con Emerson que &laquo;las masas son burdas, cojas, perniciosas en sus demandas e influencia, y no necesitan ser halagadas, sino educadas&raquo;. No deseo concederles nada, sino taladrarlas, dividirlas y romperlas, y sacar individuos de ellas. &iexcl;Masas! La calamidad son las masas. No deseo ninguna masa, sino s&oacute;lo hombres honestos, mujeres encantadoras, dulces y realizadas&raquo;.</p><p>En otras palabras, la verdad viva y vital del bienestar social y econ&oacute;mico se har&aacute; realidad s&oacute;lo a trav&eacute;s del celo, el valor, la determinaci&oacute;n no comprometida de las minor&iacute;as inteligentes, y no a trav&eacute;s de la masa.</p><p>NOTA FINAL:</p><p>* Los intelectuales.</p><p></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3629083" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>Mi vida como proletario (1927) – Bartolomeo Vanzetti</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Feb 2022 15:19:35 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3625277&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><blockquote><em>Este texto fue escrito en la prisi&oacute;n de Charlestown, en Boston (Estados Unidos), donde Vanzetti y Nicola Sacco fueron encerrados hasta su ejecuci&oacute;n el 22 de agosto de 1927. Hay cuatro versiones: La mia vita, Historia de una vida proletaria, Non piangete la mia morte, y un ejemplar de la Adunata dei refrattari. Ronald Creagh public&oacute; una traducci&oacute;n en Sacco y Vanzetti, La D&eacute;couverte, 1984. Edici&oacute;n y notas: Bus Stop Press, junio de 2018</em></blockquote><p>Mi vida no puede tomarse como ejemplo, se mire como se mire. An&oacute;nima en la multitud an&oacute;nima, extrae su luz del pensamiento, del ideal que empuja a la humanidad hacia mejores destinos. Y este ideal, lo resumo tal y como se me ocurre.</p><p>Nac&iacute; el 11 de junio de 1888, hijo de Jean-Baptiste Vanzetti y Jeanne Nivello, en Villafalletto, provincia de Cuneo, Piamonte. Esta ciudad, que se levanta en la orilla derecha del Maira, al pie de una magn&iacute;fica cordillera [1], es esencialmente agr&iacute;cola. Viv&iacute; all&iacute; hasta los trece a&ntilde;os, con mi familia.</p><p>Fui a las escuelas locales; me gustaba aprender y obtuve el primer premio en el examen de fin de estudios, el segundo en el catecismo. Mi padre dudaba entre hacerme continuar mis estudios o darme un trabajo. Un d&iacute;a ley&oacute; en la Gazzetta del popolo que en Tur&iacute;n cuarenta y dos abogados hab&iacute;an competido por un puesto de trabajo que pagaba 45 liras al mes. Esto le hizo decidirse. En 1901, me llev&oacute; al Sr. Comino, que ten&iacute;a una pasteler&iacute;a en la ciudad de Cuneo.</p><p>Trabaj&eacute; all&iacute; durante unos veinte meses; trabaj&aacute;bamos de siete de la ma&ntilde;ana a diez de la noche y ten&iacute;a tres horas libres cada quince d&iacute;as.</p><p>De Cuneo fui a Cavour a trabajar para el Sr. Goitre, donde trabaj&eacute; durante tres a&ntilde;os. La &uacute;nica diferencia en las condiciones de trabajo era que ten&iacute;a cinco horas libres en lugar de tres. No me gustaba el trabajo, pero segu&iacute; trabajando para complacer a mi padre y porque no sab&iacute;a qu&eacute; otro trabajo elegir. En 1905, desde Cavour fui a Tur&iacute;n con la intenci&oacute;n de encontrar trabajo. Al no encontrar trabajo en Tur&iacute;n, me fui a Cuorgn&egrave;, donde trabaj&eacute; durante seis meses. De Cuorgn&egrave; volv&iacute; a Tur&iacute;n, donde trabaj&eacute; como pastelero.</p><p>En Tur&iacute;n, en febrero de 1907, ca&iacute; enfermo. Hab&iacute;a crecido en el dolor, siempre encerrada, privada de aire, sol y alegr&iacute;a como &laquo;una triste flor en un invernadero&raquo;.</p><p>Mi padre vino y me pregunt&oacute; si prefer&iacute;a ir a casa o al hospital. En casa me esperaba mi madre, mi criada, mi querida madre, y volv&iacute;.</p><p>El viaje de tres horas en tren lo dejo para los que han sufrido de pleures&iacute;a.</p><p>Mi madre me recibi&oacute; con un sollozo y me meti&oacute; en la cama; estuve all&iacute; m&aacute;s de un mes y durante otros dos meses camin&eacute; apoy&aacute;ndome en un bast&oacute;n. Finalmente, recuper&eacute; la salud. Desde ese momento hasta el d&iacute;a en que me fui a Estados Unidos, viv&iacute; con mi familia. Fue uno de los periodos m&aacute;s felices de mi vida. Ten&iacute;a veinte a&ntilde;os: la edad de las esperanzas y los sue&ntilde;os, incluso para alguien que, como yo, hab&iacute;a hojeado el libro de la vida a una edad temprana. Disfrutaba de la amistad y la estima de todos: me ocupaba de llevar el caf&eacute; y de cultivar el jard&iacute;n de mi padre.</p><p>Pero tal serenidad pronto se vio truncada por la m&aacute;s terrible desgracia que puede ocurrirle a un hombre.</p><p>Un triste d&iacute;a mi madre cay&oacute; enferma. Lo que ella sufri&oacute;, mi familia, yo, no hay pluma que pueda describir. El m&aacute;s m&iacute;nimo ruido le provocaba espasmos insoportables. Cu&aacute;ntas veces sal&iacute; por la noche al encuentro de las alegres procesiones de j&oacute;venes que se acercaban cantando, rog&aacute;ndoles por el amor de Dios y de su madre que dejaran de cantar; cu&aacute;ntas veces rogu&eacute; a los hombres que charlaban en la esquina de la calle que se alejaran. En las &uacute;ltimas semanas su sufrimiento se volvi&oacute; tan desgarrador que ni mi padre ni los familiares o amigos m&aacute;s queridos tuvieron el valor de asistirla. S&oacute;lo yo tuve el valor de no abandonarlo nunca. Le asist&iacute; d&iacute;a y noche: durante dos meses no me desnud&eacute;.</p><p>Los esfuerzos de la ciencia, los deseos, los cuidados, el amor no pudieron hacer nada; despu&eacute;s de tres meses en la cama, en el silencio crepuscular de la tarde, muri&oacute; en mis brazos.</p><p>Fui yo quien la coloc&oacute; en el f&eacute;retro, quien la acompa&ntilde;&oacute; hasta su &uacute;ltima morada, quien arroj&oacute; por primera vez un pu&ntilde;ado de tierra sobre el ata&uacute;d; sent&iacute; que una parte de m&iacute; hab&iacute;a bajado a la tumba con mi madre.</p><p>Pero era demasiado: el tiempo, en lugar de disminuirlo, aumentaba mi dolor.</p><p>Vi a mi padre ponerse blanco en poco tiempo. Yo mismo me volv&iacute; m&aacute;s oscuro y silencioso; permanec&iacute; durante d&iacute;as sin hablar y me pas&eacute; el d&iacute;a vagando por el bosque a lo largo del Maira. A menudo, al detenerme en el puente, me deten&iacute;a a mirar las piedras blancas y secas de su lecho seco con un gran deseo de lanzarme de cabeza y aplastar mi cr&aacute;neo. En resumen, vi la locura y el suicidio delante de m&iacute; con desesperaci&oacute;n.</p><p>Fue entonces cuando decid&iacute; venir a Estados Unidos. El 9 de junio de 1908, dej&eacute; a mi querida familia. Mi dolor era tal que los abrac&eacute; y les estrech&eacute; la mano sin poder decir una palabra.</p><p>Mi padre, aprisionado en el mismo vicio, estaba mudo como yo, mientras mis hermanas sollozaban como cuando muri&oacute; mam&aacute;. La poblaci&oacute;n hab&iacute;a acudido a las puertas y me recibi&oacute; con emoci&oacute;n. Con un beso me desped&iacute; de los amigos que hab&iacute;an acudido en masa a la estaci&oacute;n y me sub&iacute; al tren.</p><p>Terminar&eacute; con una an&eacute;cdota. Unas horas antes de partir, fui a saludar a una anciana que me ten&iacute;a un cari&ntilde;o maternal. La encontr&eacute; en el umbral de su casa con la joven esposa de uno de sus hijos.</p><p>Ah, has venido&raquo;, dijo ella. Te estaba esperando. Ve y que Dios te bendiga; un hijo nunca ha hecho por su madre lo que t&uacute; has hecho. Vayan y sean bendecidos.</p><p>Nos abrazamos. Me volv&iacute; hacia la joven esposa y le ofrec&iacute; mi mano.</p><p>B&eacute;same a m&iacute; tambi&eacute;n; te quiero tanto, eres tan bueno&raquo;, dijo esta noble hija del pueblo, entre l&aacute;grimas. La bes&eacute; y sal&iacute; corriendo. Les o&iacute; sollozar.</p><p>El 11 de junio sal&iacute; de Tur&iacute;n en direcci&oacute;n a Modane. Mientras la jadeante m&aacute;quina daba la espalda a Italia, llev&aacute;ndome hacia la frontera, unas l&aacute;grimas silenciosas brotaron de mis ojos, tan poco acostumbrados a llorar. As&iacute; pues, este &laquo;sin patria&raquo; abandonaba la tierra que le vio nacer.</p><p>Tras dos d&iacute;as de tren por Francia y siete d&iacute;as de navegaci&oacute;n por el oc&eacute;ano, llegu&eacute; a Nueva York. Un compa&ntilde;ero de viaje me llev&oacute; a la calle 25, en la esquina de la S&eacute;ptima Avenida, donde viv&iacute;a un conciudadano m&iacute;o. A las ocho de la tarde, baj&eacute; las escaleras melanc&oacute;licamente.</p><p>Solo, un extra&ntilde;o, incapaz de entender o hacerse entender, deambul&eacute; durante mucho tiempo por el barrio en busca de alojamiento.</p><p>En la batteria [2], el personal de servicio trat&oacute; a los pasajeros de tercera clase como si fueran ganado, una triste sorpresa para quien desembarc&oacute; lleno de esperanza en esta orilla; el barrio me caus&oacute; entonces una impresi&oacute;n verdaderamente espantosa.</p><p>Encontr&eacute; un alojamiento miserable en una casa equ&iacute;voca. Tres d&iacute;as despu&eacute;s de mi llegada, mi conciudadano, que trabajaba como cocinero en un club de la calle 86 Oeste del r&iacute;o Hudson, me llev&oacute; a trabajar con &eacute;l como lavaplatos. Me qued&eacute; all&iacute; durante tres meses.</p><p>Las horas eran largas; en la buhardilla donde dorm&iacute;amos, el calor era sofocante y los par&aacute;sitos no nos dejaban dormir en toda la noche. Decid&iacute; dormir bajo los &aacute;rboles.</p><p>Despu&eacute;s de dejar ese trabajo, encontr&eacute; el mismo empleo en el restaurante Mauquin.</p><p>La despensa era horrible. [3] No hab&iacute;a ventanas; si se apagaba la luz el&eacute;ctrica hab&iacute;a que dejar de trabajar o andar a tientas en la oscuridad para no chocar o tropezar con las cosas. El vapor del agua hirviendo que sal&iacute;a de las pilas donde se lavaban los platos, las ollas y los cubiertos formaba grandes gotas de agua en el techo que ca&iacute;an una a una sobre las sudorosas cabezas. Durante las horas de trabajo, el calor era horrible. Los restos de las comidas, recogidos en contenedores especiales, desprend&iacute;an gases t&oacute;xicos. Los fregaderos [4] no ten&iacute;an desag&uuml;es y el agua ca&iacute;a al suelo desliz&aacute;ndose hacia el centro, donde se abr&iacute;a un agujero de desag&uuml;e. Todas las noches este agujero se tapaba y el agua se desbordaba sobre los marcos de madera del suelo que deb&iacute;an protegernos de la humedad. Est&aacute;bamos vadeando el barro.</p><p>Trabaj&aacute;bamos doce horas un d&iacute;a, catorce el siguiente; cada dos domingos ten&iacute;amos cinco horas libres. Comida podrida (para la escoria), cinco o seis ecus de paga a la semana. Despu&eacute;s de ocho meses, lo dej&eacute; para evitar contagiarme de f&iacute;stula. [5]</p><p>Fue un a&ntilde;o triste. Los pobres dorm&iacute;an bajo las estrellas y volcaban la basura en los contenedores en busca de una hoja de col o una manzana podrida. Durante tres meses estuve deambulando por Nueva York, pero no encontraba trabajo. Una ma&ntilde;ana, en una oficina de empleo, conoc&iacute; a un joven m&aacute;s pobre que yo. La noche anterior se hab&iacute;a acostado sin comer y segu&iacute;a sobrio. Le llev&eacute; a un restaurante: despu&eacute;s de devorar un almuerzo con la voracidad de un lobo, me dijo que quedarse en Nueva York era un error y que si hubiera tenido dinero se habr&iacute;a ido al campo. All&iacute;, al menos, se trabajaba un poco, lo suficiente para ganarse un trozo de pan y una cama, por no hablar del aire limpio y el hermoso sol que no cuesta nada. Todav&iacute;a ten&iacute;a unos pocos centavos en el bolsillo, y sin dudarlo m&aacute;s, tomamos el Barco de Vapor [6] ese mismo d&iacute;a y fuimos a Hartford. [7] Desde all&iacute; fuimos en tren a un pueblecito -no recuerdo el nombre- donde mi compa&ntilde;ero hab&iacute;a vivido anteriormente. Nos pusimos en contacto con una familia de granjeros americanos para que nos dieran trabajo, pero fue en vano.&nbsp;</p><p>Sin embargo, al final, dada nuestra condici&oacute;n y m&aacute;s por humanidad que por necesidad, nos dieron trabajo durante quince d&iacute;as. Siempre recordar&eacute; la amabilidad de esta familia y lamento no recordar su nombre.</p><p>No relatar&eacute; aqu&iacute;, para abreviar, nuestro peregrinaje en busca de trabajo. Visitamos infinidad de pueblos, mi compa&ntilde;ero llam&oacute; a las puertas de todas las oficinas de las f&aacute;bricas, pero cuando regres&oacute;, me lanz&oacute; un &laquo;nada&raquo; a veinte pasos de distancia. El dinero se agot&oacute;. Llegamos a pie cerca de un pueblo al anochecer. Entramos en un establo abandonado y pasamos la noche all&iacute;.</p><p>Al amanecer salimos en direcci&oacute;n al pueblo, South Glanstonberry, si no me equivoco, donde mi compa&ntilde;ero hab&iacute;a vivido durante un tiempo. Un piamont&eacute;s, agricultor de una gran plantaci&oacute;n de melocotones, nos sirvi&oacute; una abundante comida. No hace falta decir que hicimos que el cocinero se sintiera orgulloso. Sobre las tres de la tarde llegamos a Middletown. Cansados, desali&ntilde;ados, hambrientos y empapados por tres horas de lluvia ininterrumpida.</p><p>La primera persona que conocimos nos pregunt&oacute; si hab&iacute;a alg&uacute;n italiano del norte (mi ilustre acompa&ntilde;ante era excesivamente parroquial), y nos indic&oacute; una casa cercana. Llamamos a la puerta; nos recibieron dos mujeres sicilianas: la madre y la hija. Les pedimos el favor de dejar secar nuestra ropa junto a la estufa. Mientras se secaba nuestra ropa, les pedimos informaci&oacute;n sobre el trabajo en el pa&iacute;s. Nos dijeron que no pod&iacute;amos encontrar trabajo y nos aconsejaron que fu&eacute;ramos a la cercana Springfield, donde hab&iacute;a tres hornos de ladrillos.</p><p>Mirando nuestras caras p&aacute;lidas y vi&eacute;ndonos temblar, nos preguntaron si ten&iacute;amos hambre. Respondimos: &laquo;No hemos comido nada desde las seis de la ma&ntilde;ana. Entonces la chica nos entreg&oacute; una gran barra de pan y un largo cuchillo y dijo: &laquo;No puedo darles nada m&aacute;s, tengo cinco hijos y mi anciana madre que alimentar; mi marido trabaja en el ferrocarril y gana 1,35 d&oacute;lares al d&iacute;a y, adem&aacute;s, llevo mucho tiempo enferma. Mientras cortaba el pan, nos entreg&oacute; tres manzanas que hab&iacute;a conseguido encontrar en el fondo de una conejera. Restaurados como pudimos, salimos a buscar los hornos.</p><p>&iquest;Qu&eacute; habr&aacute; all&iacute; donde se levanta esa chimenea?&raquo;, le pregunt&eacute; a mi compa&ntilde;ero.</p><p>La f&aacute;brica de ladrillos.</p><p>&iquest;Pedimos trabajo?</p><p>Es demasiado tarde&raquo;, respondi&oacute;, &laquo;no encontraremos a nadie all&iacute;.</p><p>Iremos a la casa de los propietarios.</p><p>Vamos, sigamos, encontraremos algo mejor; estos son trabajos sucios, imposibles para ti.</p><p>Mientras se suced&iacute;an las peticiones y las respuestas, volv&iacute; en esp&iacute;ritu a aquella pobre familia, pensando que esa noche en su escasa cena faltar&iacute;a el pan que hab&iacute;amos comido, y sent&iacute; un escalofr&iacute;o al pensar en el fr&iacute;o que hab&iacute;a soportado la noche anterior. Me mir&eacute;: estaba cubierto de trapos.</p><p>La realidad me hizo perseverar en la idea de que era necesario encontrar trabajo a toda costa y acabar con esta vida de privaciones inauditas.</p><p>Vamos, pide trabajo&raquo;, le dije a mi miserable compa&ntilde;ero.</p><p>Sigamos adelante&raquo;, respondi&oacute; de nuevo con acento burl&oacute;n.</p><p>No, si no quieres, al menos ve y pide trabajo para m&iacute;.</p><p>Al ver que no se deten&iacute;a, salt&eacute; delante de &eacute;l. Deb&iacute;a de estar molesto porque le vi ponerse p&aacute;lido.</p><p>Oye, t&uacute; s&iacute; que eres un verde [8]&raquo;, respondi&oacute;. Pero pidi&oacute; trabajo y lo consigui&oacute;.</p><p>Huy&oacute; al cabo de veinte d&iacute;as sin dar un c&eacute;ntimo a la familia que nos hab&iacute;a ofrecido hospitalidad. Trabaj&eacute; en este lugar durante diez meses. &Eacute;ramos una colonia de piamonteses, lombardos y venecianos; hab&iacute;a una peque&ntilde;a orquesta, bail&aacute;bamos y cant&aacute;bamos mucho; al menos los que eran capaces de hacerlo, claro. No a m&iacute;, que no demostr&eacute; ninguna habilidad en el baile.</p><p>Pero tambi&eacute;n hab&iacute;a fiebres y cada d&iacute;a alguien casta&ntilde;eaba los dientes.</p><p>De Springfield fui a Meridan, [9] donde trabaj&eacute; para un contratista en dos canteras de piedra como obrero. Durante los dos a&ntilde;os que estuve all&iacute; viv&iacute; con dos buenos ancianos, marido y mujer, ambos toscanos, aprendiendo la hermosa lengua toscana.</p><p>Desde Meridan, tras repetidas invitaciones de un ciudadano, volv&iacute; a Nueva York. &laquo;Investiga tu oficio&raquo;, dijo. De hecho, encontr&eacute; trabajo en el restaurante Sovarin&rsquo;s de Broadway como ayudante de pasteler&iacute;a. Despu&eacute;s de seis u ocho meses, me despidieron, no s&eacute; si por error o por la perfidia de mis compa&ntilde;eros. Casi inmediatamente encontr&eacute; trabajo en un hotel de la S&eacute;ptima Avenida, entre las calles 4 y 47, si no me equivoco. Cinco meses despu&eacute;s me despidieron.</p><p>En aquella &eacute;poca, los jefes sol&iacute;an cambiar a los trabajadores, [10] compartiendo con las agencias de empleo el porcentaje de la paga que los trabajadores pagaban para conseguir el trabajo.</p><p>El ciudadano que me alojaba me dec&iacute;a: &laquo;No te desanimes, busca trabajo en tu campo. Mientras tenga una casa, no te faltar&aacute; el pan y la cama, y cuando necesites dinero s&oacute;lo tienes que dec&iacute;rmelo. Y me daba dinero de vez en cuando sin que se lo pidiera.</p><p>Hay grandes corazones entre los sinverg&uuml;enzas, &iquest;no es cierto que hay fariseos?</p><p>Durante cinco meses recorr&iacute; las calles de Nueva York sin conseguir encontrar trabajo, no s&oacute;lo en mi oficio sino incluso como lavaplatos. Finalmente, acab&eacute; en una oficina de la calle Mulberry, que buscaba hombres para movimientos de tierra. Me ofrec&iacute; como voluntario y me llevaron, junto con otros hombres harapientos, a una chabola en medio del bosque de Massachusetts, cerca de Springfield, donde se estaba construyendo un tramo de v&iacute;a f&eacute;rrea. Trabaj&eacute; all&iacute; hasta que pagu&eacute; los cien ecus de deuda que me quedaban en Nueva York y reun&iacute; un poco de dinero, tras lo cual me fui con otro compa&ntilde;ero a una chabola cerca de Worcester. Primero trabaj&eacute; en una f&aacute;brica de alambre y luego como obrero. All&iacute; viv&iacute; m&aacute;s de un a&ntilde;o y conoc&iacute; a compa&ntilde;eros y amigos cuyo afecto inmutable e inalterable a&uacute;n recuerdo en mi coraz&oacute;n.</p><p>De Worcester fui a Plymouth (hace ahora siete a&ntilde;os): trabaj&eacute; primero en la villa del Sr. Stone, durante m&aacute;s de un a&ntilde;o, y luego para la Cordage Co. durante unos dieciocho meses. Dejando de trabajar en la f&aacute;brica, empec&eacute; a trabajar como obrero en las obras. Trabaj&eacute; para los Sres. Sampson y Douland, para el municipio: casi puedo decir que estuve ocupado en todos los principales astilleros de Plymouth; creo innecesario ocupar espacio para exponer y demostrar lo que todos saben: mi laboriosidad, mi modestia de vida.</p><p>Unos ocho meses antes de mi detenci&oacute;n, un amigo que quer&iacute;a volver a su tierra me dijo: &laquo;&iquest;Por qu&eacute; no me compras el carro con los cuchillos y las escamas y te vas a vender pescado en lugar de someterte a las jorobas? [11] As&iacute; que compr&eacute; el carro y me convert&iacute; en un comerciante de pescado por el bien de la independencia. Ya en aquella &eacute;poca -1919- el deseo de volver a ver a mi querida familia, la nostalgia de mi tierra natal, se hab&iacute;a apoderado de m&iacute;; mi padre, que no me escrib&iacute;a una carta sin invitarme a volver, insisti&oacute; m&aacute;s que nunca, y mi buena hermana Luisa se uni&oacute; a &eacute;l. El negocio era pobre, pero segu&iacute; adelante, trabajando como un negro. El 24 de diciembre fue el &uacute;ltimo d&iacute;a de 1919 en que vend&iacute; pescado; el fr&iacute;o y el mal tiempo me obligaron a dejarlo. Unos d&iacute;as despu&eacute;s de Navidad, empec&eacute; a trabajar para el Sr. Petersani rompiendo hielo. Un d&iacute;a que no hab&iacute;a trabajo para todos, trabaj&eacute; en la Casa El&eacute;ctrica llevando carb&oacute;n a las calderas. Abandonando el hielo, trabaj&eacute; para el Sr. Houland en las perforaciones de la Zinc Co. hasta que la gran nevada me oblig&oacute; a la inactividad. Me equivoqu&eacute;; inmediatamente me puse a trabajar para la ciudad [12] limpiando la nieve de las calles y luego de las v&iacute;as del tren en las estaciones de carga y de pasajeros.</p><p>Terminado este trabajo ocasional, me puse a trabajar en la construcci&oacute;n de una tuber&iacute;a de agua que el Sr. Sampson estaba llevando a cabo para el Puritan Wollen Mill, y me qued&eacute; all&iacute; hasta que la obra estuvo terminada.</p><p>Era la &eacute;poca de la huelga de los ferroviarios, as&iacute; que hab&iacute;a escasez de cemento y no pod&iacute;a conseguir trabajo. As&iacute; que empec&eacute; a vender pescado de nuevo cuando pod&iacute;a conseguirlo; cuando no pod&iacute;a conseguirlo, recog&iacute;a almejas [13] pero el beneficio era &iacute;nfimo, el coste del pescado y el transporte no dejaban margen de beneficio.</p><p>Un d&iacute;a de abril, cuando las rebajas terminaron r&aacute;pidamente, me dirig&iacute; a la orilla de la bah&iacute;a, donde encontr&eacute; a mi pescador ocupado en preparar su barco. Hablamos del mar, de la pesca, de la venta, etc. Le dije que ten&iacute;a una idea para un barco. Le dije que ten&iacute;a una peque&ntilde;a clientela, que me hab&iacute;a acostumbrado a mi trabajo, pero que por el momento prefer&iacute;a trabajar en otro sitio, al menos hasta que empezara la pesca en Plymouth. Busca un trabajo que te convenga&raquo;, dijo. Dentro de quince d&iacute;as empezar&eacute; a pescar y, si quieres, pescaremos y venderemos juntos, dividiendo las ganancias&raquo;. Estuve de acuerdo.</p><p>Para no perder tiempo, al d&iacute;a siguiente, al amanecer, estaba en la carretera buscando trabajo.</p><p>&iquest;Tiene alg&uacute;n trabajo para m&iacute;?&raquo;, le pregunt&eacute; a un capataz. [14]</p><p>No, ni siquiera tengo trabajo para los viejos asalariados.</p><p>Al ver el andamiaje para el hormig&oacute;n, [15] le pregunt&eacute; cu&aacute;ndo iba a empezar a hacerlo.</p><p>Dime cu&aacute;ndo llegar&aacute; el cemento y te dir&eacute; cu&aacute;ndo empezaremos.</p><p>Al diablo con la avaricia, me dije, mientras caminaba a casa. He estado trabajando todo el invierno, pronto empezar&eacute; a pescar. Bueno, quiero divertirme un poco mientras tanto.</p><p>Poco despu&eacute;s recib&iacute; una carta de mi amigo y camarada Sacco. Me invit&oacute; a ir a verlo pronto, ya que su madre hab&iacute;a muerto y ten&iacute;a la intenci&oacute;n de volver a Italia.</p><p>Llegu&eacute; a Boston el domingo 2 de mayo y fui a buscar a Sacco el lunes siguiente. El 5 de mayo, me arrestaron mientras Sacco y yo regres&aacute;bamos juntos a Brockton.</p><p>Tras un juicio de once d&iacute;as, fui declarado culpable. El 16 de agosto fui condenado a quince a&ntilde;os de prisi&oacute;n por un delito que no hab&iacute;a cometido.</p><p>Fui a la escuela desde los seis hasta los trece a&ntilde;os. Me encantaba estudiar con verdadera pasi&oacute;n. Durante los tres a&ntilde;os que pas&eacute; en Cavour, tuve la oportunidad de acercarme a algunas personas cultas. Le&iacute; todos los peri&oacute;dicos que pude conseguir. Mi jefe estaba suscrito a un semanario cat&oacute;lico de G&eacute;nova. Entonces era un cat&oacute;lico devoto.</p><p>En Tur&iacute;n, s&oacute;lo me encontr&eacute; con compa&ntilde;eros de trabajo, j&oacute;venes dependientes y obreros. Mis compa&ntilde;eros de trabajo se llamaban socialistas y se burlaban de mi religiosidad, llam&aacute;ndome fan&aacute;tico y devoto. Un d&iacute;a me pele&eacute; con uno de ellos.</p><p>Ahora que conozco todas las escuelas del socialismo, me doy cuenta de que ni siquiera conoc&iacute;an el significado de la palabra socialismo. Se dec&iacute;an socialistas por simpat&iacute;a a De Amicis [16] y por el esp&iacute;ritu del lugar y de la &eacute;poca; tanto es as&iacute; que pronto yo tambi&eacute;n empec&eacute; a amar el socialismo, sin saberlo, y a creerme socialista.</p><p>En definitiva, el grado de evoluci&oacute;n de esta peque&ntilde;a comunidad fue beneficioso para m&iacute; y me hizo progresar. El humanismo y la igualdad de derechos comenzaron a penetrar en mi coraz&oacute;n. Le&iacute; El coraz&oacute;n de De Amicis y m&aacute;s tarde Viajes y amigos.</p><p>En casa hab&iacute;a un libro de San Agust&iacute;n. S&oacute;lo me queda esta frase: &laquo;La sangre de los m&aacute;rtires es la semilla de la libertad&raquo;. Tambi&eacute;n encontr&eacute; I promessi Sposi [i] y lo le&iacute; dos veces; finalmente encontr&eacute; una Divina Comedia [17] cubierta de polvo.</p><p>&iexcl;Ay! Mis dientes no estaban hechos para un hueso as&iacute;; sin embargo, me prepar&eacute; para roer desesperadamente, y no en vano, creo.</p><p>En los &uacute;ltimos a&ntilde;os que permanec&iacute; en el pa&iacute;s, aprend&iacute; mucho del Dr. Francia, del qu&iacute;mico Scrimaglio y del veterinario Bo.</p><p>Ya entonces comprend&iacute; que las heridas que desgarran a la humanidad son la ignorancia y la degeneraci&oacute;n de los sentimientos naturales. Mi religi&oacute;n ya no necesitaba templos, altares ni oraciones formales. Dios era para m&iacute; un Ser espiritual perfecto, despojado de todos los atributos humanos.</p><p>Aunque mi padre me hab&iacute;a dicho a menudo que la religi&oacute;n es necesaria para frenar las pasiones humanas y consolar al hombre afligido, yo dudaba entre la aceptaci&oacute;n y el rechazo. He cruzado el oc&eacute;ano en este estado de &aacute;nimo.</p><p>Cuando llegu&eacute; aqu&iacute;, experiment&eacute; todo el sufrimiento, la desilusi&oacute;n y la pena que son inevitables para alguien que llega a los veinte a&ntilde;os, ignorante de la vida y un poco so&ntilde;ador. Aqu&iacute; vi toda la suciedad de la vida: todas las injusticias, la corrupci&oacute;n, el extrav&iacute;o en que se agita tr&aacute;gicamente la humanidad.</p><p>A pesar de todo, consegu&iacute; fortalecerme f&iacute;sica e intelectualmente. Aqu&iacute; estudi&eacute; las obras de Pierre Kropotkin, Gori, Merlino, Malatesta y Reclus. Le&iacute; El Capital de Marx, las obras de Leone y Labriola, el Testamento Pol&iacute;tico de Carlo Piscane, Los Deberes del Hombre de Mazzini y muchas otras obras de car&aacute;cter social. Aqu&iacute; le&iacute; los libros de todas las facciones socialistas, patri&oacute;ticas y religiosas; aqu&iacute; estudi&eacute; la Biblia, la Vida de Jes&uacute;s de Renan y Jesucristo nunca existi&oacute; de Milesbo; aqu&iacute; le&iacute; historia griega y romana, las Cruzadas, dos comentarios de historia natural, la historia de los Estados Unidos, de las revoluciones francesa e italiana. Estudi&eacute; a Darwin, a Spencer, a Laplace y a Flammarion, volv&iacute; a la Divina Comedia, a Jerusal&eacute;n Liberada, y solloc&eacute; con Leopardi. Le&iacute; las obras de V&iacute;ctor Hugo, Le&oacute;n Tolstoi, Zola, Cant&ucirc;, la poes&iacute;a de Giusti, Guerrini, Rapisardi y Carducci. No crea que soy un pozo de ciencia, querido lector; eso ser&iacute;a un gran error.</p><p>Mi educaci&oacute;n b&aacute;sica fue demasiado incompleta y mi estado intelectual no es suficiente para aprovechar y asimilar plenamente un material tan vasto. Adem&aacute;s, hay que tener en cuenta que estaba estudiando mientras trabajaba duro y sin ninguna comodidad. Al estudio, sin embargo, a&ntilde;ad&iacute; una observaci&oacute;n minuciosa, continua e inexorable de los hombres, los animales, las plantas, todo lo que -en una palabra- rodea al hombre. El libro de la vida: &iexcl;es el libro de los libros! Todos los dem&aacute;s s&oacute;lo sirven para ense&ntilde;ar a leer &eacute;ste. Libros honestos, es decir, porque los libros deshonestos tienen un prop&oacute;sito diferente.</p><p>La meditaci&oacute;n de este gran libro determin&oacute; mis acciones y mis principios; Despreci&eacute; el lema &laquo;S&aacute;lvese quien pueda y Dios para todos&raquo;, me puse del lado de los d&eacute;biles, de los pobres, de los oprimidos, de los simples y de los perseguidos, entend&iacute; que en nombre de Dios, de la Ley, de la Patria, de la Libertad, de las m&aacute;s puras abstracciones del pensamiento, los m&aacute;s nobles ideales humanos, los cr&iacute;menes m&aacute;s feroces se perpetraban y seguir&iacute;an perpetr&aacute;ndose, hasta el d&iacute;a en que, con la luz ganada, ya no ser&iacute;a posible que unos pocos hicieran cometer el mal a los muchos en nombre del bien.</p><p>Comprend&iacute; que el hombre no puede pisotear impunemente las leyes no escritas, ni violar los lazos que lo unen al universo. Comprend&iacute; que las monta&ntilde;as, los mares y los r&iacute;os, llamados fronteras naturales, se formaron antes que el hombre, por una serie de procesos f&iacute;sicos y qu&iacute;micos, y no para dividir a los pueblos.</p><p>Confi&eacute; en la hermandad, en el amor universal. Estaba convencido de que quien hace el bien o el mal a un hombre hace el bien o el mal a la especie. Busqu&eacute; mi libertad en la libertad de todos, mi felicidad en la felicidad de todos.</p><p>Entend&iacute; que la igualdad de hecho, en las necesidades humanas, de los derechos y los deberes es la &uacute;nica base moral sobre la que puede fundarse una sociedad humana. Me he ganado el pan honradamente con el sudor de mi frente; no tengo ni una gota de sangre en mis manos ni en mi conciencia.</p><p>&iquest;Y ahora? A los treinta y tres a&ntilde;os, soy candidato a prisi&oacute;n y a la muerte.</p><p>Y me sorprender&iacute;a mucho que no fuera as&iacute;.</p><p>Sin embargo, si tuviera que volver a empezar el &laquo;camino de nuestra vida&raquo;, tomar&iacute;a la misma ruta, buscando sin embargo reducir la suma de faltas y errores y multiplicar la de buenas acciones.</p><p>A mis camaradas, a mis amigos, a todos los buenos, les env&iacute;o un beso fraternal, mi m&aacute;s profunda gratitud, mi cari&ntilde;o y mis mejores deseos.</p><p>Bartolomeo Vanzetti.</p><p>Posdata</p><p>Comprend&iacute; que el fin supremo del hombre es la felicidad; que las bases inmutables y eternas de la felicidad humana son: la salud, la tranquilidad de conciencia, la libertad, la satisfacci&oacute;n de las necesidades f&iacute;sicas y una fe sincera. Comprend&iacute; que cada individuo tiene dos yos, uno real y otro ideal, que este &uacute;ltimo es el principal resorte del progreso, y que tratar de identificar el primero con el segundo es mala fe. La diferencia entre los dos yoes se mantiene constante, pues tanto en la perfecci&oacute;n como en la degeneraci&oacute;n los separa la misma distancia.</p><p>Comprend&iacute; que el hombre nunca es lo suficientemente modesto consigo mismo y que existe un poco de sabidur&iacute;a en la tolerancia.</p><p>Quer&iacute;a un techo para cada familia, pan para cada boca, educaci&oacute;n para cada coraz&oacute;n, luz para cada mente.</p><p>Estoy convencido de que la historia de la humanidad a&uacute;n no ha comenzado, que estamos en el &uacute;ltimo per&iacute;odo de la prehistoria. Veo con los ojos del alma el cielo ilumin&aacute;ndose con los rayos del nuevo milenio.</p><p>Consideraba el derecho a la libertad de conciencia tan inalienable como el derecho a la vida. Intent&eacute; con todas mis fuerzas reunir el conocimiento humano en beneficio de todos. S&eacute; por experiencia que los derechos y privilegios se adquieren y se conservan por la fuerza, y que esto seguir&aacute; siendo as&iacute; hasta que la humanidad se mejore.</p><p>En la verdadera historia futura de la humanidad, una vez abolidas las clases y los privilegios, as&iacute; como los antagonismos de intereses entre hombre y hombre, el progreso y el cambio estar&aacute;n determinados &uacute;nicamente por la inteligencia y por un inter&eacute;s general com&uacute;n.&nbsp;</p><p>Si nosotros y la generaci&oacute;n que nuestras mujeres llevan en su seno no logramos este resultado, no habremos conseguido nada real y la humanidad seguir&aacute; siendo cada vez m&aacute;s miserable e infeliz.</p><p>Reconociendo la necesidad de invocar la fuerza al servicio del bien contra el reino del mal, soy y ser&eacute; hasta el momento supremo (salvo que me d&eacute; cuenta de que estoy en un error) comunista-anarquista porque creo que el comunismo es la forma m&aacute;s humana del contrato social, porque s&eacute; que s&oacute;lo con la libertad el hombre se eleva, se ennoblece y se completa.</p><h2>Notas:</h2><p></p><p>[1] Los Alpes cretenses, que culminan en el monte Viso, a 3.841 m.</p><p>[2] Vanzetti italianiza el nombre del centro de acogida, en ingl&eacute;s &laquo;Battery&raquo;.</p><p>[3] La despensa, las dependencias de la cocina.</p><p>[4] Fregaderos.</p><p>[5] Tuberculosis.</p><p>[6] Barco de vapor.</p><p>[7] En Connecticut.</p><p>[8] En franc&eacute;s, un novato, alguien que es nuevo en el negocio, que carece de experiencia; literalmente &laquo;un vert&raquo;.</p><p>[9] Tambi&eacute;n en Connecticut.</p><p>[10] En franc&eacute;s en el texto.</p><p>[11] Jefes, l&iacute;deres.</p><p>[12] La ciudad.</p><p>[13] Almejas.</p><p>[14] Foreman.</p><p>[15] Cemento.</p><p>[16] Edmondo De Amicis (1846-1908), autor en 1886 del best-seller Cuore, que todos los j&oacute;venes italianos del siglo XX han le&iacute;do, un verdadero manual de instrucci&oacute;n c&iacute;vica que se aleja de la religi&oacute;n. En 1890, como escritor adorado, descubri&oacute; el socialismo y sus escritos reflejaron posteriormente su inter&eacute;s por las clases trabajadoras, publicando art&iacute;culos en Critica Sociale y La Lotta di Classe, entre otros.</p><p>[I promessi, sposi (en franc&eacute;s: Los prometidos) es otro gran &eacute;xito de la literatura italiana, probablemente el m&aacute;s representativo del Risorgimento y del Romanticismo italiano, escrito hacia 1820 por Alessandro Manzoni (1785-1873). Para Umberto Ecco, esta novela es el arquetipo de la novela hist&oacute;rica (la historia se desarrolla en el siglo XVII).</p><p>[17] Originalmente llamado La Comedia, este inmenso poema aleg&oacute;rico en tres cantos de Dante Alighieri (1265-1321) se considera la obra fundacional de la lengua italiana. T</p><p>Traducido por Jorge Joya</p><p></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3625277" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>Los Juegos Olímpicos Populares de 1936 en Barcelona (1992) – Eduardo Vivancos</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Feb 2022 15:16:34 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><strong><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3625276&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg">Art&iacute;culo sobre los Juegos Ol&iacute;mpicos Populares de Barcelona 1936, escrito por un posible participante. Escrito en lengua catalana en 1992 y publicado ese mismo a&ntilde;o en la revista Flame, la publicaci&oacute;n oficial de la Asociaci&oacute;n Catalana de Toronto.</strong></p><blockquote><em>&laquo;Lo m&aacute;s importante de los Juegos Ol&iacute;mpicos no es ganar, sino participar&raquo;. Pierre de Coubertin</em></blockquote><p>Gracias a los 25&ordm; Juegos Ol&iacute;mpicos, Barcelona se convirti&oacute; en el centro de atenci&oacute;n de millones de personas de todo el mundo. Parec&iacute;a que Barcelona hab&iacute;a sido redescubierta. Todo el mundo hablaba de ella. Los peri&oacute;dicos y la televisi&oacute;n mostraban im&aacute;genes que parec&iacute;an venir del pa&iacute;s de las maravillas. Im&aacute;genes de toda la ciudad, de sus monumentos caracter&iacute;sticos, de su catedral g&oacute;tica, de la villa ol&iacute;mpica, del reci&eacute;n terminado Palacio de San Jordi, de los numerosos campos deportivos y pistas de carreras y del estadio ol&iacute;mpico de Montjuic. &iexcl;Oh, el estadio de Montjuic! Para la gente de mi generaci&oacute;n ese edificio est&aacute; lleno de recuerdos y de un cierto sentimiento de nostalgia. Mi mente vuelve a visitar el estadio tal y como era hace 56 a&ntilde;os (1936). Grupos de j&oacute;venes entusiastas y llenos de ilusi&oacute;n se desplazaban hasta &eacute;l cada d&iacute;a para entrenar en busca de la posibilidad de clasificarse para las competiciones juveniles de los Juegos Ol&iacute;mpicos de Barcelona. S&iacute;, digo bien, los Juegos Ol&iacute;mpicos de Barcelona, que debieron celebrarse en 1936, aunque en la actualidad no se oyen muchas menciones a este significativo acontecimiento.</p><p>Pero antes de continuar con la historia de aquella Olimpiada, tristemente frustrada por tr&aacute;gicas circunstancias, pasemos la p&aacute;gina del libro del tiempo y veamos brevemente la historia de los Juegos Ol&iacute;mpicos modernos. El iniciador de los juegos fue el franc&eacute;s Pierre de Coubertin, un sincero humanista que cre&iacute;a que la participaci&oacute;n de personas de todo el mundo en competiciones deportivas llevar&iacute;a el esp&iacute;ritu de la amistad, la hermandad y la comprensi&oacute;n mutua entre los atletas, de cualquier origen &eacute;tnico, fe o posici&oacute;n social. Hay que tener en cuenta que, lamentablemente, estos objetivos idealistas de Pierre de Coubertin a menudo s&oacute;lo se realizaban en parte y que los Juegos se ve&iacute;an comprometidos por terribles manipulaciones pol&iacute;ticas, racismo, nacionalismo furibundo, intolerancia, corrupci&oacute;n incontrolada y el deseo de ganar a cualquier precio y el uso de m&eacute;todos no del todo &eacute;ticos. Contrasta con los deseos de de Coubertin cuando declar&oacute;: &laquo;Lo m&aacute;s importante en los Juegos Ol&iacute;mpicos no es ganar, sino participar; lo m&aacute;s importante en la vida no es el triunfo, sino los esfuerzos empleados para obtenerlo&raquo;.</p><p>El ideal que Pierre de Coubertin propuso a los participantes no se identifica &uacute;nicamente con la victoria, sino con el esp&iacute;ritu caballeresco del deporte, su pr&aacute;ctica generosa, la aceptaci&oacute;n amable de la suerte, ya sea favorable o desfavorable, la cooperaci&oacute;n amistosa entre naciones, etnias e individuos en general, preciosos elementos morales que el p&uacute;blico tambi&eacute;n puede apreciar.</p><p>Los primeros Juegos Ol&iacute;mpicos modernos tuvieron lugar en Atenas en 1896, y desde entonces, exceptuando los a&ntilde;os de las dos guerras mundiales, se celebran cada cuatro a&ntilde;os en una ciudad diferente. Desde el inicio del movimiento ol&iacute;mpico los barceloneses han mostrado un gran inter&eacute;s por los Juegos Ol&iacute;mpicos. En 1929 se inici&oacute; la construcci&oacute;n del estadio de Montjuic con la intenci&oacute;n de desarrollar la infraestructura necesaria para acogerlos. En consecuencia, Barcelona se present&oacute; como candidata a albergar los XI Juegos Ol&iacute;mpicos, que se celebrar&iacute;an en 1936.&nbsp;</p><p>El Comit&eacute; Ol&iacute;mpico Internacional se reuni&oacute; en Barcelona en 1931, pero no pudo llegar a un consenso. En 1932, un a&ntilde;o despu&eacute;s, volvieron a reunirse en Los &Aacute;ngeles y eligieron por votaci&oacute;n a Berl&iacute;n. Esa ciudad recibi&oacute; 43 votos, frente a los 16 de Barcelona y las 8 abstenciones. En aquella &eacute;poca Alemania estaba gobernada por un r&eacute;gimen centrista y hab&iacute;a dado la impresi&oacute;n de que pod&iacute;a organizar los Juegos garantizando la ausencia de partidismos. Sin embargo, en enero de 1933 Adolfo Hitler se hizo con el poder del Estado e inmediatamente comenz&oacute; a redactar leyes racistas. La neutralidad pol&iacute;tica se hizo ya imposible a pesar de las promesas hechas por Hitler a Baillet-Letour, presidente del Comit&eacute; Ol&iacute;mpico Internacional.</p><p>El 5 de septiembre de 1935, Hitler promulg&oacute; las Leyes de N&uacute;remberg, que despojaban a los jud&iacute;os de la ciudadan&iacute;a alemana, al tiempo que intensificaba las crueles persecuciones contra sus opositores pol&iacute;ticos. Estas circunstancias crearon un ambiente de miedo generalizado. Muchos deportistas se negaron a ser convertidos en instrumentos de la maquinaria de propaganda nazi. En muchos pa&iacute;ses se crearon comit&eacute;s con el objetivo de encontrar una alternativa a los juegos de Berl&iacute;n. El lugar l&oacute;gico para ello era Barcelona, que como hemos visto anteriormente ya hab&iacute;a preparado su candidatura para albergar los Juegos Ol&iacute;mpicos varios a&ntilde;os antes. En consecuencia, se cre&oacute; el Comit&eacute; para la Olimpiada Popular de Barcelona, cuyo presidente era Josep Antoni Trabal; su secretario era Jaume Miravitlles, consejero de la Generalitat de Catalu&ntilde;a. La fecha es del 19 al 26 de julio. Pronto llegaron atletas que deseaban participar desde Francia, Estados Unidos, Suiza, B&eacute;lgica, Canad&aacute;, Grecia, Suecia, Marruecos y muchos otros pa&iacute;ses. Por razones obvias, no llegaron inscripciones de Alemania, pero a cambio llegaron a inscribirse muchos alemanes que viv&iacute;an en el extranjero y para los que, por supuesto, estaba prohibida la participaci&oacute;n en los Juegos de Berl&iacute;n.</p><p>El s&aacute;bado 18 de julio por la tarde, el estadio de Montjuic ya hierve de actividad. Muchos atletas extranjeros se encuentran aqu&iacute; entrenando y conociendo a otros participantes de los Juegos. Tambi&eacute;n hay muchos j&oacute;venes barceloneses, miembros del departamento de deportes del Ateneo Enciclop&eacute;dico Popular de la escuela de trabajadores de Barcelona y de otros clubes locales. Estos j&oacute;venes tuvieron que practicar ejercicios gimn&aacute;sticos para estar presentables el d&iacute;a de ma&ntilde;ana. Los contactos entre ambos grupos fueron muy instructivos y llenos de ense&ntilde;anzas a pesar de las evidentes barreras ling&uuml;&iacute;sticas. No muchos de los extranjeros sab&iacute;an hablar espa&ntilde;ol. Algunas palabras susurradas apenas aprendidas y terriblemente pronunciadas, lo que provoc&oacute; divertidos malentendidos. Por mi parte, pude hacer uso de mis limitados conocimientos de la lengua francesa, pero a menudo sin &eacute;xito. La mayor&iacute;a de las veces los gestos amables y los c&aacute;lidos apretones de manos sustitu&iacute;an a las palabras.</p><p>El ambiente era muy fraternal. Por primera vez pude hablar directamente con personas de otros pa&iacute;ses. Esa experiencia reforz&oacute; mis convicciones sobre la verdadera amistad entre personas de los lugares m&aacute;s diversos. El entusiasmo y la euforia se cern&iacute;an sobre el estadio, pero desgraciadamente se mezclaban con un sentimiento de expectaci&oacute;n y estr&eacute;s. Durante todo el d&iacute;a escuchamos constantes noticias alarmantes sobre una rebeli&oacute;n del ej&eacute;rcito. El gobierno afirmaba que todo estaba bajo control, pero pocos estaban convencidos de esta afirmaci&oacute;n. Cuando los j&oacute;venes llegaron a prepararse para los ejercicios gimn&aacute;sticos, uno de los organizadores anunci&oacute; con tristeza que &laquo;manos fascistas hab&iacute;an saboteado las obras el&eacute;ctricas, pero pronto arreglar&iacute;an los da&ntilde;os y ma&ntilde;ana se inaugurar&iacute;an los Juegos&raquo;.</p><p>Paralelamente a las competiciones deportivas, se organiz&oacute; una Olimpiada Cultural con numerosos actos y presentaciones folcl&oacute;ricas. Entre los participantes de esta Olimpiada Cultural se encontraba el mundialmente famoso violonchelista Pau Casals.</p><p>La noche del 18 de julio, Pau Casals dirigi&oacute; el ensayo de la Novena Sinfon&iacute;a de Beethoven, que la orquesta, en colaboraci&oacute;n con los cantantes del famoso Orfe&oacute; Gracienc, deb&iacute;a interpretar al d&iacute;a siguiente en el Teatro Griego de Montjuic con motivo de la inauguraci&oacute;n de los Juegos Ol&iacute;mpicos. Durante el ensayo, apareci&oacute; un funcionario con voz excitada y dijo: &laquo;Paren el ensayo. Nos han informado de que esta noche habr&aacute; un levantamiento militar en todo el pa&iacute;s. El concierto y las Olimpiadas quedan cancelados. Abandonen el lugar de inmediato. &laquo;</p><p>Este anuncio caus&oacute; una gran consternaci&oacute;n a Casals. Se dirigi&oacute; a los m&uacute;sicos y cantantes y dijo &laquo;No s&eacute; cu&aacute;ndo volveremos a encontrarnos, as&iacute; que os propongo que antes de irnos terminemos el ensayo y sigamos tocando la sinfon&iacute;a juntos&raquo;. y levantando la batuta continu&oacute; el ensayo culminando con la parte final que dice as&iacute;:</p><p>He aqu&iacute; un abrazo a miles,</p><p>&iexcl;he aqu&iacute; un beso al mundo entero!</p><p>Hermanos! por encima del dosel estrellado &raquo;</p><p>&laquo;Qu&eacute; momento tan emotivo, qu&eacute; contraste&raquo; recuerda el maestro unos a&ntilde;os despu&eacute;s &laquo;Cant&aacute;bamos el sublime himno de la fraternidad, mientras en las calles de Barcelona, y de muchas otras ciudades, se preparaba una lucha que deb&iacute;a derramar tanta sangre. &laquo;</p><p>El coro tambi&eacute;n ensay&oacute; el himno de la Olimpiada Popular compuesto por el poeta Josep Mar&iacute;a de Sagarra. Este himno iba a ser cantado ante miles de personas el 19 de julio.</p><p>Bajo el cielo azul</p><p>La &uacute;nica palabra impactante</p><p>grit&oacute; con alegr&iacute;a: &iexcl;Paz!</p><p>Pero en lugar de escuchar el himno de la paz, ese d&iacute;a los barceloneses escucharon el sonido de incesantes disparos, y a las cinco y media de la ma&ntilde;ana una desgarradora llamada de la radio de Barcelona &laquo;&iexcl;Barceloneses! el terrible momento ha llegado; el ej&eacute;rcito, traicionero a pesar de sus honorables palabras se ha rebelado contra la Rep&uacute;blica. Para el pueblo de Barcelona es la hora de las grandes decisiones y de los grandes sacrificios: &iexcl;destruir el ej&eacute;rcito rebelde! Cada ciudadano debe estar preparado para cumplir con su deber. Viva la Rep&uacute;blica&raquo;.</p><p>Muchos de los atletas que hab&iacute;an viajado a Barcelona para participar en los Juegos Ol&iacute;mpicos se quedaron y participaron activamente en la lucha contra el fascismo: Algunos de ellos no volver&iacute;an a pisar un estadio. Y as&iacute; termin&oacute; antes de empezar el destino de la Olimpiada Popular de Barcelona que hab&iacute;a estado tan llena de esperanza. Preparada con mucho entusiasmo y amor, por personas con buenos deseos que cre&iacute;an realmente en el ideal ol&iacute;mpico humanista.</p><p>Traducido por Jorge Joya</p><p>Original:&nbsp;<a href="https://libcom.org/library/olympic-games-barcelona-eduardo-vivancos"><a href="https://libcom.org/library/olympic-games-barcelona-eduardo-vivancos" title="libcom.org/library/olympic-games-barcelona-eduardo-vivancos" rel="nofollow">libcom.org/library/olympic-games-barcelona-eduardo-vivancos</a></a></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3625276" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>Los anarquistas y la Segunda Guerra Mundial (2015)</title>
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		<pubDate>Sun, 06 Feb 2022 07:35:11 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3619836&amp;version=1&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>Para los anarquistas alemanes, el horror comenz&oacute; mucho antes de 1939. Erich M&uuml;hsam, activista anarquista jud&iacute;o, fue detenido por los nazis el 28 de febrero de 1933, el d&iacute;a despu&eacute;s del incendio del Reichstag. Fue torturado en el campo de concentraci&oacute;n de Oranienburg y ahorcado el 10 de julio de 1934. Los nazis trataron de hacer que su crimen pareciera un suicidio&hellip; Desde entonces, los anarquistas y anarcosindicalistas conocieron los campos de Sachsenhausen, Dachau, Buchenwald, etc.</p><p>Ante la guerra, las reacciones de los anarquistas franceses fueron m&uacute;ltiples. Recordando la carnicer&iacute;a de 1914-18, los pacifistas implicados con&nbsp;<a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Louis_Lecoin">Louis Lecoin</a>&nbsp;en el folleto Paix imm&eacute;diate no escatimaron esfuerzos para tratar de evitar una guerra que desgraciadamente se hab&iacute;a hecho inevitable (aunque hay que se&ntilde;alar que algunos descarriados, afortunadamente en n&uacute;mero reducido, confundieron poco despu&eacute;s armisticio y pacifismo. Pero, &iquest;qui&eacute;n no habr&iacute;a sido una oveja negra durante este periodo?) Tambi&eacute;n hubo muchos desertores, insubordinados que no ten&iacute;an intenci&oacute;n de &laquo;dejarse la piel por el capitalismo&raquo;. Otros lucharon en los campos de concentraci&oacute;n y prisiones donde fueron encerrados.</p><p>Por &uacute;ltimo, los anarquistas, por supuesto, hicieron su contribuci&oacute;n en el Maquis y en sus redes. Para dar una idea de la diversidad de situaciones, citemos alg&uacute;n ejemplo. En Marsella, un grupo anarquista clandestino public&oacute; durante tres a&ntilde;os folletos, peri&oacute;dicos y carteles. El titulado Mort aux vaches! (&iexcl;Muerte a las vacas!) terminaba con&nbsp;</p><blockquote><em>&laquo;Apl&aacute;stalos a todos: si llevan una esv&aacute;stica, una estrella roja, la orden de la Jarretera, la Cruz de Lorena o son de la Orden del Francisco Galo. &iexcl;Viva la libertad! &iexcl;Viva la paz! &iexcl;Viva la revoluci&oacute;n social!&nbsp;</em></blockquote><p>El 19 de julio de 1943 se celebra en Toulouse un congreso anarquista clandestino al que asisten delegados de Toulouse, Agen, Villeneuve-sur-Lot, Par&iacute;s, Marsella, particulares (entre ellos Voline) y observadores espa&ntilde;oles de la CNT. Encarcelado en Marsella, el compa&ntilde;ero Andr&eacute; Arru, al igual que otros combatientes de la resistencia, tuvo que sufrir el juego sucio estalinista. Fue &laquo;olvidado&raquo; por uno de los l&iacute;deres comunistas durante una fuga colectiva. Es cierto que los anarquistas no eran patriotas. Georges Burgat, de Le Havre, presidente de la secci&oacute;n local de la Liga Internacional de Combatientes por la Paz, un insumiso, se uni&oacute; al grupo Lib&eacute;ration-Nord bajo el nombre de Colinet. Otro rebelde, el anarcosindicalista Charles Cortvrint (alias Charles Ridel,&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Luis_Mercier-Vega">Luis Mercier Vega</a>&hellip;), termin&oacute; la guerra como ayudante de las Fuerzas Francesas Libres. La carrera de&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Armand_Gatti">Armand Gatti&nbsp;</a>tambi&eacute;n es conocida. Maquisard en Corr&egrave;ze, deportado, fugado, se convertir&aacute; en paracaidista &laquo;ingl&eacute;s&raquo;&hellip; Su pel&iacute;cula l&rsquo;Enclos est&aacute; inspirada en el infierno de los campos de concentraci&oacute;n.&nbsp;</p><p>La isla de Oleron fue liberada por un grupo heterog&eacute;neo de combatientes de la resistencia y soldados aliados. Los combatientes de la resistencia quer&iacute;an una bandera bajo la que avanzar. Se adopt&oacute; la bandera del grupo anarquista. Una foto inmortaliza el cruce de los liberadores. Una bandera negra con una calavera y huesos cruzados (un gui&ntilde;o a Makhno, que no debe confundirse con una bandera pirata) es blandida con orgullo por los h&eacute;roes del d&iacute;a. Aqu&iacute; y all&aacute;, los compa&ntilde;eros actuaron en el FTP (Francotiradores y Partisanos), el MUR, el FFI o en grupos aut&oacute;nomos, organizaron fugas, ocultaron a fugitivos, hicieron papeles falsos, participaron en atentados&hellip; a menudo de forma individual, sin dejar rastro, esto dificulta mucho la tarea de reconstruir la historia.</p><p>Es un poco m&aacute;s f&aacute;cil conocer la trayectoria de los compa&ntilde;eros espa&ntilde;oles tras la victoria de Franco. Un mes despu&eacute;s de la firma del armisticio, doce mil republicanos ya hab&iacute;an sido deportados a Buchenwald y Mauthausen.&nbsp;<strong>Seg&uacute;n los archivos de las SS, el 80% de ellos eran libertarios o anarcosindicalistas</strong>. Los que segu&iacute;an prisioneros en los campamentos insalubres en el sureste de Francia quer&iacute;an continuar la lucha antifascista. Reclutados a diario por los gendarmes, varios miles de ellos se encontraron en la Legi&oacute;n Extranjera, donde sirvieron de carne de ca&ntilde;&oacute;n. Para convencer a los m&aacute;s desconfiados, las autoridades francesas les aseguraron que la legitimidad de Franco ser&iacute;a cuestionada por los aliados al final de la guerra&hellip;&nbsp;</p><p>Otros compa&ntilde;eros espa&ntilde;oles pasaron a la clandestinidad. La CNT, la FAI y la FIJL se integraron en el Movimiento Libertario en el Exilio (MLE). Algunos militantes se unieron al FTP, donde mayormente realizaron guerra sucia. Bien curtidos por la guerrilla antifranquista, a los compa&ntilde;eros no les faltaba audacia. Por desgracia, su temperamento no siempre les salv&oacute;. El drama de la meseta de Gli&egrave;res en marzo de 1944 lo atestigua.</p><p>Se encuentran compa&ntilde;eros en los grupos denominados Libertad (que liber&oacute; el Lot y Cahors), Bidon 5 (en Ari&egrave;ge), en los maquis de Dordogne, Aveyron, Saboya, Cantal, Corr&egrave;ze, Landes, Gers, Rouergue, Limousin, Vercors&hellip; El grupo cenetista Libertador estaba especializado en inteligencia militar. Trabaj&oacute; con el Servicio de Inteligencia y el BCRA.</p><p>El &laquo;comandante Raymond&raquo; (Ram&oacute;n Villa Capdevilla) y doscientos anarquistas espa&ntilde;oles fueron los que aniquilaron a los nazis que hab&iacute;an masacrado a la poblaci&oacute;n civil en&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Oradour-sur-Glane">Oradour-sur-Glane</a>.</p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3619840&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Oradour-sur-Glane"><em>Oradour-sur-Glane</em></a></p><p>Por desgracia, al igual que en Espa&ntilde;a, los enemigos no eran s&oacute;lo los fascistas. Los estalinistas espa&ntilde;oles eliminaron a un gran n&uacute;mero de anarquistas. Los socialistas corrieron a veces la misma suerte. Las ejecuciones sumarias y las &laquo;desapariciones&raquo; eran habituales en el Aude, Aveyron, Ari&egrave;ge, Lot&hellip;</p><p>Ir&oacute;nicamente, algunos de los anarquistas espa&ntilde;oles se encontraron&hellip; en la liberaci&oacute;n de Par&iacute;s. Incluso fueron los primeros en entrar en la capital el 24 de agosto de 1944. Han cambiado sus gorras y alpargatas por el uniforme de la 2&ordf; divisi&oacute;n acorazada del general Leclerc.&nbsp;</p><p>Cuando se dio la orden de acelerar la progresi&oacute;n de los blindados hacia Par&iacute;s, Leclerc confi&oacute; la misi&oacute;n a Raymond Dronne, capit&aacute;n de la 9&ordf; compa&ntilde;&iacute;a (compuesta en su totalidad por anarquistas). El primer destacamento lleg&oacute; a la Porte d&rsquo;Italie. A las 21.22 horas, en tanques y semiorugas que se llamaban: Guadalajara, Ebro, Madrid, Teruel, Ascaso, Durruti&hellip; llegaron al Ayuntamiento donde los anarquistas enarbolaron la bandera francesa. La multitud jubilosa que esperaba a los estadounidenses, descubri&oacute; a ciento veinte espa&ntilde;oles, adem&aacute;s, anarquistas. Luis Royo-Ibanez es un antiguo miembro del semioruga Madrid. Entrevistado en l&rsquo;Humanit&eacute; el 19 de agosto de 2004 (!), Su primer pensamiento fue siempre para los compa&ntilde;eros anarquistas que perdieron la vida en los combates que les llevaron a Berchtesgaden, al cuartel general de Hitler.</p><p>Por supuesto, cuando los historiadores mencionan la presencia de espa&ntilde;oles en la 2&ordf; divisi&oacute;n acorazada o en la Resistencia , siempre se refieren a &laquo;republicanos&raquo;. Un t&eacute;rmino tan vago, que ahoga a los peces. El 24 de agosto de 2004, el alcalde de Par&iacute;s inaugur&oacute; unas placas de homenaje a&hellip; &laquo;Los republicanos espa&ntilde;oles de la 2&ordf; DB&raquo;&hellip; A muy pocos periodistas se les ocurri&oacute; ir a ver lo que se escond&iacute;a detr&aacute;s de esta curiosidad hist&oacute;rica.</p><p>En definitiva, los anarquistas, especialmente los espa&ntilde;oles, no esperaron para actuar. Mientras los comunistas se debat&iacute;an entre el pacto germano-sovi&eacute;tico y el patriotismo xen&oacute;fobo, los anarquistas encontraron r&aacute;pidamente su objetivo. Esto hizo que P&eacute;pito Rosell, militante de la CNT, dijera:&nbsp;</p><blockquote><em>&laquo;Cuando el Partido Comunista Franc&eacute;s se uni&oacute; a la barricada, &iexcl;llev&aacute;bamos ya mucho tiempo aguantando!</em></blockquote><p>En este complejo periodo, por decirlo de alguna manera, los anarquistas hicieron lo que pudieron donde pudieron. Si las cohortes de historiadores comunistas o gaullistas &laquo;omitieron&raquo; hablar del compromiso de los libertarios, ciertos compa&ntilde;eros, que prefieren el romanticismo de las epopeyas durrutistas o majnovistas, tambi&eacute;n tienen sin duda dificultades para asumir la imagen de los camaradas que sudaron en los uniformes de los legionarios o de los combatientes del FFL&hellip; Pero as&iacute; es la historia. Una cosa es cierta. En el Maquis, en la Legi&oacute;n o en el FFL, miles de anarquistas murieron al servicio de intereses distintos a los del movimiento libertario. Traicionados (Franco acab&oacute; desangrando a Espa&ntilde;a hasta 1975) y &laquo;olvidados&raquo;, los supervivientes debieron tener horribles pesadillas durante toda la vida. La lucha antifascista y revolucionaria que encabezaron fue confiscada por quienes s&oacute;lo ten&iacute;an una idea en mente: restaurar el Estado y hacerse con el poder.</p><p>Al no poder prolongar la liberaci&oacute;n de forma revolucionaria, los anarquistas podr&iacute;an haberse autoinvitado al Consejo Nacional de la Resistencia. La mayor&iacute;a de los espa&ntilde;oles eran miembros de la CNT y su n&uacute;mero no era rid&iacute;culo. Seg&uacute;n P&eacute;pito Rosell, los anarquistas ten&iacute;an tantas posibilidades de desarrollo como otros movimientos. Mal organizados y probablemente asqueados por la partida de p&oacute;ker que se estaba jugando entre mentirosos en las altas esferas, todos se volvieron &laquo;a casa&raquo; con el coraz&oacute;n encogido. Al comprometer a muchos compa&ntilde;eros de la Resistencia como individuos y no como representantes del movimiento libertario organizado, los anarquistas quiz&aacute;s perdieron el tren de la historia. Pregunta subsidiaria: con una fuerza libertaria consecuente en Francia, &iquest;se habr&iacute;a cambiado el curso del franquismo?</p><p>No se trata de lamentarse y reclamar nuestro lugar abanderado en los desfiles militares, o de correr tras la concesi&oacute;n de medallas. No quer&iacute;amos participar en el espect&aacute;culo consensuado que transform&oacute; la lucha antinazi en una conmemoraci&oacute;n patri&oacute;tica. El dulce alm&iacute;bar que fluy&oacute; de la celebraci&oacute;n del 60&ordm; aniversario de la liberaci&oacute;n ten&iacute;a un sabor demasiado amargo. En particular, cuando algunos funcionarios se atrevieron a glorificar a quienes hab&iacute;an pasado in extremis de la colaboraci&oacute;n m&aacute;s celosa a la &laquo;resistencia&raquo;&hellip;</p><p>Para concluir provisionalmente, digamos que hay que emprender un trabajo hist&oacute;rico serio para reconstituir todos los aspectos de la acci&oacute;n libertaria contra el fascismo europeo. Esto ser&iacute;a un m&iacute;nimo para la memoria de los militantes desinteresados que pagaron un alto precio por sus acciones.</p><p>Paco, miembro del grupo Zero de conduite de la FA de Le Havre</p><p>FUENTE: Le&nbsp;<a href="http://www.monde-libertaire.fr/passe-et-present-de-lanarchisme/12075-les-anarchistes-et-la-seconde-guerre-mondiale">Monde Libertaire &ndash; Pasado y presente del anarquismo</a></p><p>Traducido por Jorge Joya</p><p>En el blog: <a href="https://libertamen.wordpress.com/2022/02/04/los-anarquistas-y-la-segunda-guerra-mundial-2015/" title="libertamen.wordpress.com/2022/02/04/los-anarquistas-y-la-segunda-guerra-mundial-2015/" rel="nofollow">libertamen.wordpress.com/2022/02/04/los-anarquistas-y-la-segunda-guerr</a></p><p>Original:&nbsp;<a href="https://www.socialisme-libertaire.fr/2015/08/les-anarchistes-et-la-seconde-guerre-mondiale.html"><a href="https://www.socialisme-libertaire.fr/2015/08/les-anarchistes-et-la-seconde-guerre-mondiale.html" title="www.socialisme-libertaire.fr/2015/08/les-anarchistes-et-la-seconde-guerre-mondiale.html" rel="nofollow">www.socialisme-libertaire.fr/2015/08/les-anarchistes-et-la-seconde-gue</a></a></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3619840" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>Trece minutos. El atentado de Georg Elser contra la vida de Hitler</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Feb 2022 02:59:34 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3618461&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><blockquote><em>13 minuti, en Insolito sguardo, ed. Gratis, marzo de 2015. Traducido en el n&uacute;mero 9 (septiembre de 2018) de Avis de temp&ecirc;tes. Bolet&iacute;n anarquista para la guerra social.</em></blockquote><p>A las 21.20 horas, como era de esperar, el tic-tac del reloj de Georg Elser dej&oacute; de sonar. Con un terrible estruendo, la columna detr&aacute;s del escenario se hizo a&ntilde;icos, derribando todo el balc&oacute;n que sosten&iacute;a, as&iacute; como el techo, devastando el lugar. Una lluvia de escombros de madera, ladrillo y acero cay&oacute; sobre el escenario, pulveriz&aacute;ndolo por completo.</p><p>Para descargar el folleto:<a href="https://anarchroniqueeditions.noblogs.org/files/2020/01/Treize-minutes-A6.pdf">&nbsp;Trece minutos A6 p&aacute;gina por p&aacute;gina</a></p><p>Descargar el folleto:&nbsp;<a href="https://anarchroniqueeditions.noblogs.org/files/2020/01/Treize-minutes-A5.pdf">Trece minutos A5 p&aacute;gina por p&aacute;gina</a></p><p>A continuaci&oacute;n, el texto del folleto:</p><h2>Trece minutos</h2><p>El 30 de enero de 1933, Adolf Hitler lleg&oacute; al poder en Alemania. No lo hizo con un golpe de estado brutal enviando a sus milicias armadas a despejar el llamado estado de derecho: fue nombrado directamente canciller por el presidente Hindenburg. Tres meses antes, el l&iacute;der del nacionalsocialismo se hab&iacute;a dado por vencido tras las elecciones del 6 de noviembre, en las que su partido hab&iacute;a perdido dos millones de votos, mientras que el Partido Comunista (KPD) hab&iacute;a ganado setecientos mil.</p><p>Al d&iacute;a siguiente del resultado de las elecciones, la Rote Fahne [&oacute;rgano central del KPD] anunciaba con euforia: &laquo;por todas partes los miembros de las secciones de asalto desertan de las filas del hitlerismo y se ponen bajo la bandera comunista&raquo;; esta bandera segu&iacute;a ondeando con orgullo el 25 de enero de 1933 durante la gran manifestaci&oacute;n antifascista de Berl&iacute;n, por la que desfilaron 125.000 obreros, &laquo;una juventud magn&iacute;fica&raquo;, &laquo;una participaci&oacute;n, un entusiasmo, una determinaci&oacute;n que nunca hab&iacute;amos visto&raquo;. &laquo;Intentemos evaluar el n&uacute;mero de luchadores &uacute;tiles en la columna. El 95%, por su edad, por su comportamiento, nos impresiona como militantes dispuestos a la lucha armada&raquo;, dijo un testigo que cinco d&iacute;as despu&eacute;s vio disolverse &laquo;como un terr&oacute;n de az&uacute;car en el agua&raquo; al formidable Partido Comunista Alem&aacute;n, el primer partido de Berl&iacute;n, la secci&oacute;n m&aacute;s poderosa de la Internacional Comunista.</p><p>Hitler estaba en el poder y el rojo de la bandera obrera adquiri&oacute; el color de la verg&uuml;enza, la afrenta y la humillaci&oacute;n. No hubo protestas masivas, ni huelgas generales, ni enfrentamientos callejeros. No hubo guerra civil, no hubo revoluci&oacute;n. No ocurri&oacute; nada considerable, salvo una sucesi&oacute;n de subversivos que cayeron ante la peste parda. Desaliento, desesperaci&oacute;n, decepci&oacute;n, impotencia, rendici&oacute;n, derrota, esto es lo que atraves&oacute; el movimiento revolucionario en febrero de 1933, dominado por la m&aacute;s est&uacute;pida obediencia y la confianza ciega en el Partido. &iquest;D&oacute;nde estaban los miles y miles de &laquo;compa&ntilde;eros&raquo; que formaban parte de las distintas milicias de autodefensa que pod&iacute;an tener todos los partidos, incluido el socialdem&oacute;crata? &iquest;D&oacute;nde estaba el noventa y cinco por ciento de los militantes dispuestos a la lucha armada? Desaparecido, disuelto en una noche fr&iacute;a de finales de enero. En aquellos terribles d&iacute;as, no era el programa comunista, no era el ideal anarquista, no era la verdad metaf&iacute;sica, sino que eran los sentimientos humanos como la dignidad y el orgullo los que defend&iacute;a un concejal holand&eacute;s de 23 a&ntilde;os, medio ciego y solo contra todos, Marinus Van der Lubbe. En la noche del 27 al 28 de febrero irrumpi&oacute; en el Reichstag y le prendi&oacute; fuego en un &uacute;ltimo intento de llamar al proletariado alem&aacute;n a la revuelta. Un intento generoso y vano, no s&oacute;lo castigado con la tortura y la decapitaci&oacute;n por sus feroces enemigos, sino tambi&eacute;n recompensado con la incomprensi&oacute;n, la calumnia y el olvido por sus propios&hellip; amigos.</p><p>No, en la tierra del levantamiento espartaquista de 1919, en la tierra que fue cuna del movimiento obrero, ante el horror nazi, las masas proletarias protestan y esperan, votan y esperan, marchan y esperan, refunfu&ntilde;an y esperan, aguantan y esperan, esperan&hellip; esperando escuchar la opini&oacute;n de sus dirigentes, esos funcionarios imbuidos de la ciencia dial&eacute;ctica que en la noche del 30 de enero -junto con el reci&eacute;n nombrado dauber austriaco- estaban convencidos de que Hitler se quemar&iacute;a pronto, de que Hitler allanar&iacute;a el camino de la revoluci&oacute;n con la guerra, de que Hitler nunca se atrever&iacute;a a ilegalizarlos, de que Hitler nunca ser&iacute;a aceptado por los gobiernos internacionales, de que Hitler era un oscuro y brutal paso que las masas ten&iacute;an que dar antes de llegar al ansiado gobierno rojo.</p><p>Las masas esperan y esperan, los dirigentes de los partidos hablan y traicionan. Pero no el individuo. El individuo no tiene nada que esperar ni esperar, s&oacute;lo una conciencia a la que responder y una voluntad que poner en pr&aacute;ctica. Y a veces eso es suficiente para hacer historia. O que se pierda por s&oacute;lo 13 minutos, por s&oacute;lo 780 segundos.</p><p>El artesano</p><p>Se llamaba Georg Elser y naci&oacute; el 4 de enero de 1903 en Hermaringen, una peque&ntilde;a ciudad del suroeste de Alemania, antes de que su familia se trasladara un poco m&aacute;s lejos, a K&ouml;nigsbronn (todav&iacute;a en Baden-W&uuml;rttemberg). El mayor de cuatro hijos, trabaj&oacute; en la granja familiar desde muy joven. A los diecis&eacute;is a&ntilde;os entr&oacute; como aprendiz en un taller de carpinter&iacute;a, un trabajo que le encantaba y en el que se convirti&oacute; en un verdadero maestro. All&iacute; comprendi&oacute; la diferencia cualitativa entre el trabajo mec&aacute;nico y repetitivo del obrero, que se consume en la cadena de montaje, y el oficio del artesano que crea objetos con sus manos. No trabajaba s&oacute;lo por dinero, sino tambi&eacute;n para dar forma a aut&eacute;nticas obras de arte. A lo largo de los a&ntilde;os, llenos de miseria y desempleo, Elser se vio obligado a vagar, cambiando a menudo de trabajo. La crisis econ&oacute;mica no perdon&oacute; a nadie, ni siquiera a los fabricantes de muebles, y siempre estuvo m&aacute;s a menudo en problemas. Tambi&eacute;n trabaj&oacute; en algunas f&aacute;bricas de relojes, fascinado por sus mecanismos. Finalmente regres&oacute; a su casa a instancias de su familia, que estaba a punto de perder su granja.</p><p>Cuando Hitler lleg&oacute; al poder a principios de 1933, Elser estaba en K&ouml;nigsbronn, donde continu&oacute; su vida en medio de muchas dificultades. El trabajo se automatiza cada vez m&aacute;s, la destreza humana deja de ser importante y los salarios disminuyen. A lo largo de los a&ntilde;os, Elser se hab&iacute;a acercado a grupos de izquierda, en los que parece no haber participado nunca. No era un activista, no abr&iacute;a libros, le&iacute;a muy pocos peri&oacute;dicos, no le interesaba la pol&iacute;tica. Simplemente le gustaba estar entre gente como &eacute;l, proletarios. Ciertamente, se hab&iacute;a afiliado al Partido Comunista e incluso hab&iacute;a entrado en la Liga de Combatientes del Frente Rojo durante un tiempo, pero s&oacute;lo porque le permit&iacute;a tocar en la banda de m&uacute;sica de esta organizaci&oacute;n. Era un apasionado de la m&uacute;sica y sab&iacute;a tocar varios instrumentos, entre ellos la c&iacute;tara (c&iacute;tara germ&aacute;nica).</p><p>Georg Elser era muy bueno con las manos, pero ten&iacute;a poca cultura y preparaci&oacute;n &laquo;pol&iacute;tica&raquo;. Fue una suerte, porque se ahorr&oacute; las peroratas marxistas sobre el materialismo hist&oacute;rico y la dial&eacute;ctica. No hace falta ser licenciado en ciencias sociales para darse cuenta de lo que hac&iacute;an los nazis, la violaci&oacute;n diaria de toda libertad, el terror impuesto por la prohibici&oacute;n de partidos y sindicatos, el deterioro de las condiciones de vida y -a partir de 1938- el fantasma de la guerra que se hac&iacute;a cada vez m&aacute;s concreto. No hac&iacute;a falta ser muy perspicaz para ver los privilegios en los que se revolcaban los funcionarios nazis. Y sacar todas las consecuencias.</p><p>Sus amigos recordar&iacute;an m&aacute;s tarde que Elser nunca escuchaba los discursos de Hitler en la radio, que se negaba a hacer el saludo nazi y que una vez, en una manifestaci&oacute;n pro-Hitler, se dio la vuelta y empez&oacute; a silbar. Pero Georg Elser no era como sus amigos, no era como esos millones de alemanes que se contentaban con refunfu&ntilde;ar contra el r&eacute;gimen nazi. Hombre sencillo y pr&aacute;ctico, hab&iacute;a tomado su decisi&oacute;n a principios de 1938. Como dijo m&aacute;s tarde, &laquo;consider&eacute; que la situaci&oacute;n de Alemania s&oacute;lo pod&iacute;a cambiar con la eliminaci&oacute;n de sus actuales dirigentes&raquo;. El individuo, el deseo y la voluntad, hab&iacute;an tomado su decisi&oacute;n: Hitler ten&iacute;a que morir. El gran dictador y toda su camarilla hab&iacute;an sido as&iacute; condenados a muerte, no por un tribunal estatal, no por el Juicio de la Historia y menos a&uacute;n por el Juicio Divino, sino por un peque&ntilde;o artesano de la campi&ntilde;a suaba. Y una c&aacute;lida bienvenida a las masas y sus organizaciones.</p><p>Solitario y soltero, Elser no confi&oacute; sus planes a nadie y no busc&oacute; ayuda externa, seg&uacute;n los historiadores. Sin embargo, parece que cont&oacute; con la ayuda de algunos individuos: el anarquista y ex-espartaquista anglo-alem&aacute;n John Olday, y la socialista revolucionaria de origen jud&iacute;o Hilda Monte, ambos vinculados al Schwarzrotgruppe (Grupo Rojo y Negro). Nadie sabe realmente en qu&eacute; consist&iacute;a esta ayuda. En cualquier caso, Georg Elser ten&iacute;a un problema pr&aacute;ctico que resolver. Ten&iacute;a que acercarse lo suficiente al F&uuml;hrer para matarlo. Otros ya hab&iacute;an jugado con esta idea, pero todos hab&iacute;an encontrado la misma dificultad. Consciente de que era m&aacute;s temido que amado, Hitler estaba obsesionado con los atentados y ten&iacute;a la costumbre de cambiar sus planes de un momento a otro. Cuando se anunciaba su presencia en alguna reuni&oacute;n p&uacute;blica, ni siquiera sus m&aacute;s estrictos colaboradores sab&iacute;an si acudir&iacute;a a la cita prevista. De este modo, ninguna posible filtraci&oacute;n podr&iacute;a favorecer a sus enemigos, que nunca podr&iacute;an saber de antemano a d&oacute;nde ir&iacute;a.</p><p>Sin embargo, esta inquebrantable precauci&oacute;n ten&iacute;a un fallo. Hab&iacute;a una y s&oacute;lo una cita p&uacute;blica anual a la que no habr&iacute;a renunciado por nada del mundo, que no habr&iacute;a evitado. Una conmemoraci&oacute;n especial, un aniversario que recordar, un discurso emotivo que pronunciar, la celebraci&oacute;n de su primer intento fallido de llegar al poder: su golpe de Estado de M&uacute;nich del 8 de noviembre de 1923. Ese d&iacute;a, a la edad de 34 a&ntilde;os y al frente de sus hermanos de armas, Hitler hizo una gran entrada en la cervecer&iacute;a B&uuml;rgerbr&auml;ukeller, donde se celebraba una reuni&oacute;n con las autoridades b&aacute;varas, disparando un tiro al aire. Les hab&iacute;a dicho que hab&iacute;a un golpe de estado, invit&aacute;ndoles a unirse a los nazis. El intento, demasiado improvisado, termin&oacute; al d&iacute;a siguiente en un tiroteo entre los manifestantes que se dirig&iacute;an al Ministerio de la Guerra y la polic&iacute;a, en el que murieron 14 nazis.</p><p>Pues bien, a partir de 1933, Adolf Hitler acud&iacute;a a M&uacute;nich cada 8 de noviembre con toda su corte para participar en la conmemoraci&oacute;n del B&uuml;rgerbr&auml;u-Putsch. Rodeado de un millar de veteranos nazis con los que intercambiaba bromas y an&eacute;cdotas, el F&uuml;hrer se lanzaba a su habitual discurso para calentar la furia b&eacute;lica de sus seguidores. En noviembre de 1938 -diez meses antes de la invasi&oacute;n alemana de Polonia- Elser tom&oacute; el tren a M&uacute;nich y se uni&oacute; discretamente a los festejos nazis. Cuando Hitler subi&oacute; al escenario esa noche, no pod&iacute;a saber que fuera de la cervecer&iacute;a estaba su enemigo mortal, que hab&iacute;a llegado hasta all&iacute; para explorar. La cervecer&iacute;a, que desde entonces hab&iacute;a cambiado su nombre de B&uuml;rgerbr&auml;ukeller a L&ouml;wenbr&auml;u, ten&iacute;a una enorme sala subterr&aacute;nea con capacidad para m&aacute;s de 3.000 personas. Elser se mezcl&oacute; con la multitud a la que se le permiti&oacute; entrar a &uacute;ltima hora de la tarde, despu&eacute;s de que el discurso hubiera terminado y Hitler se hubiera marchado, y tom&oacute; nota de la disposici&oacute;n del lugar mientras observaba las medidas de seguridad adoptadas para la ocasi&oacute;n. Encontr&oacute; incre&iacute;bles deficiencias. El responsable era Christian Weber, un antiguo portero de discoteca que, como ferviente nazi, no pensaba que nadie pudiera odiar a Hitler hasta la muerte. La atenci&oacute;n de Elser se centr&oacute; en el &uacute;nico lugar en el que Hitler se sentir&iacute;a seguro durante mucho tiempo: el escenario. Observ&oacute; una columna de piedra justo detr&aacute;s, que sosten&iacute;a un gran balc&oacute;n a lo largo de la pared. No era dif&iacute;cil comprender que una potente bomba colocada en el interior de la columna derribar&iacute;a todo el balc&oacute;n, enterrando a Hitler y a todos sus familiares entre los escombros. Una empresa imposible para muchos, pero no para un artesano experto.</p><p>Al d&iacute;a siguiente, los d&iacute;as 9 y 10 de noviembre de 1938, los nazis se ensa&ntilde;aron con todo el pa&iacute;s, pero tambi&eacute;n con Austria y Checoslovaquia, en lo que se conoci&oacute; como la Noche de los Cristales, el pogromo antijud&iacute;o que reforz&oacute; a&uacute;n m&aacute;s la determinaci&oacute;n de Elser. Ten&iacute;a un a&ntilde;o para completar su proyecto, y se dedic&oacute; a &eacute;l con tenacidad y meticulosidad. Tuvo que reunir explosivos, construir un dispositivo de retardo y luego ocultar el dispositivo dentro de la columna. Para ello, trat&oacute; de encontrar trabajo temporal en una f&aacute;brica de armamento y luego en una mina, y lo consigui&oacute;. All&iacute; aprovech&oacute; todas las oportunidades para robar explosivos de gran potencia y dinamita, recuperando tambi&eacute;n un centenar de detonadores. Por la noche, encerrado en su piso, trabajaba en sus planes para construir una sofisticada bomba de relojer&iacute;a.</p><p>En abril, regres&oacute; a M&uacute;nich para llevar a cabo otra b&uacute;squeda m&aacute;s detallada en circunstancias m&aacute;s tranquilas. Se dio cuenta de que en el piso superior del vest&iacute;bulo hab&iacute;a almacenes donde pod&iacute;a esconderse, y pudo observar de cerca la columna de piedra. &iexcl;Estaba cubierto de madera! Perfecto. Luego explor&oacute; la frontera suiza para encontrar una ruta de escape, y finalmente encontr&oacute; una zona sin patrullas. Georg Elser quer&iacute;a matar a Hitler, pero tambi&eacute;n quer&iacute;a vivir y disfrutar de la libertad a la que se hab&iacute;a visto obligado a renunciar. No hab&iacute;a esp&iacute;ritu de sacrificio en &eacute;l.</p><p>El 5 de agosto de 1939, Georg Elser tom&oacute; el tren hacia M&uacute;nich por &uacute;ltima vez para llevar a cabo la parte final y m&aacute;s dif&iacute;cil de su proyecto: cavar una cavidad lo suficientemente grande en la columna detr&aacute;s del escenario y esconder all&iacute; un dispositivo letal sin ser descubierto. Se convirti&oacute; en un cliente habitual de la L&ouml;wenbr&auml;u, la cervecer&iacute;a nazi m&aacute;s querida de M&uacute;nich. Iba all&iacute; todos los d&iacute;as, tanto que los camareros acabaron por dejar de prestar atenci&oacute;n a su querido y tranquilo cliente. Todas las noches, Elser se quedaba hasta la hora de cierre y luego se deslizaba silenciosamente hasta el piso de arriba, donde se escond&iacute;a en un almac&eacute;n. Cuando el local estaba vac&iacute;o, sal&iacute;a a trabajar en la columna. A la luz de una antorcha, desmontaba con cuidado el panel de madera de la columna, lo dejaba a un lado para volver a colocarlo f&aacute;cilmente en su sitio y empezaba a cortar pacientemente en la piedra. En medio del silencio, el sonido del cincel de un escultor golpeando la piedra resonaba tan fuerte en la bodega abovedada que le obligaba a trabajar con una lentitud agotadora. Golpes simples, seguidos de intervalos de varios minutos, que intentaba hacer coincidir con ruidos de la calle, como el paso de un coche. Hab&iacute;a que eliminar todo rastro de p&oacute;lvora o piedra, y volver a colocar el panel de madera perfectamente antes del amanecer.</p><p>Noche tras noche se dedic&oacute; a su obra maestra.</p><p>Pas&oacute; 35 noches sin dormir, encorvado en este agotador esfuerzo. Una ma&ntilde;ana fue sorprendido por un camarero que lleg&oacute; temprano al trabajo e inmediatamente llam&oacute; al gerente de la cervecer&iacute;a. Elser, que se marchaba despu&eacute;s de limpiar, se disculp&oacute; diciendo que era un cliente habitual y que hab&iacute;a encontrado el local abierto. Pidi&oacute; un caf&eacute;, lo bebi&oacute; con calma y a peque&ntilde;os sorbos, y se fue. No se hab&iacute;a quemado.</p><p>Para preparar su bomba, hab&iacute;a fabricado un temporizador modificando un reloj. El temporizador pod&iacute;a funcionar durante 144 horas seguidas antes de pulsar una peque&ntilde;a palanca que activaba el dispositivo. Un hombre escrupuloso, hab&iacute;a a&ntilde;adido un segundo temporizador de seguridad. La bomba estaba encerrada en una elegante caja de madera, introducida con precisi&oacute;n en el agujero de la columna. Para evitar que el reloj hiciera tictac, lo cubri&oacute; con az&uacute;car y prepar&oacute; una l&aacute;mina de esta&ntilde;o para forrar el panel de madera desde el interior. No quer&iacute;a que un miembro del personal pusiera accidentalmente un clavo en su obra de arte.</p><p>El a&ntilde;o anterior, Elser hab&iacute;a observado que el discurso de Hitler hab&iacute;a comenzado a las 20.30 horas, lo que, seg&uacute;n le aseguraron, era algo habitual. El F&uuml;hrer hablaba durante una hora y media y luego se quedaba en la sala para mezclarse con sus antiguos camaradas. Elser program&oacute; su reloj para que sonara hacia la mitad del discurso, a las 21.20 horas. El primer intento de albergar la bomba fue un fracaso, lo que le oblig&oacute; a reducir un poco el tama&ntilde;o de su caja. En la noche del 5 de noviembre de 1939, Georg Elser complet&oacute; su obra maestra. Introdujo la caja en la columna, sell&oacute; el panel de madera en su lugar y elimin&oacute; todo rastro de ella. Sali&oacute; de M&uacute;nich y regres&oacute; dos noches despu&eacute;s. La v&iacute;spera de la visita del gran dictador, el hombrecillo se acerc&oacute; a la columna y, temblando, acerc&oacute; el o&iacute;do con la esperanza de o&iacute;r algo en la distancia. Uno puede imaginarse su sonrisa cuando volvi&oacute; a escuchar ese maravilloso tic-tac.</p><p>8 de noviembre de 1939</p><p>Georg Elser no le&iacute;a los peri&oacute;dicos, y menos en estos d&iacute;as febriles. De lo contrario, se habr&iacute;a enterado de que Hitler hab&iacute;a cancelado su habitual reuni&oacute;n anual. O mejor dicho, no, hab&iacute;a vuelto a cambiar de opini&oacute;n: seguir&iacute;a yendo, pero antes de lo habitual. Su presencia en Berl&iacute;n era imperativa, por lo que s&oacute;lo ir&iacute;a a M&uacute;nich brevemente. Su discurso comenzar&iacute;a a las 8 de la tarde y durar&iacute;a s&oacute;lo una hora. El mal tiempo desaconsej&oacute; viajar en avi&oacute;n, por lo que opt&oacute; por un tren m&aacute;s lento pero m&aacute;s seguro.</p><p>En la noche del 8 de noviembre de 1939, Adolf Hitler dej&oacute; de hablar a las 21:07 horas. Cinco minutos m&aacute;s tarde, rechazando las invitaciones de los veteranos para quedarse, abandon&oacute; la sala con su corte de dignatarios nazis, entre los que se encontraban el jefe de polic&iacute;a Heinrich Himmler, el ministro de propaganda Joseph Goebbels y el jefe del servicio secreto Reinhard Heydrich. Deb&iacute;an estar subiendo a su tren cuando se produjo la explosi&oacute;n, y ni siquiera la oyeron. S&oacute;lo se enteraron de lo sucedido durante la breve parada en Nuremberg de su tren expreso a Berl&iacute;n.</p><p>A las 21.20 horas, como era de esperar, el reloj de Georg Elser dej&oacute; de funcionar. Con un terrible estruendo, la columna situada detr&aacute;s del escenario se rompi&oacute;, derribando todo el balc&oacute;n que sosten&iacute;a y el techo, devastando la sala. Una lluvia de escombros de madera, ladrillo y acero cay&oacute; sobre el escenario, pulveriz&aacute;ndolo por completo. Pero el escenario estaba vac&iacute;o y la sala casi desierta. Ocho personas murieron y sesenta y tres resultaron heridas, todos veteranos nazis o aficionados a la cerveza. &laquo;La cacareada &lsquo;suerte del diablo&rsquo; de Hitler hab&iacute;a vuelto a estar de su lado. El individuo que le hab&iacute;a desafiado no lo era.</p><p>En la ma&ntilde;ana del 8 de noviembre de 1939, Georg Elser tom&oacute; un tren hacia Constanza, en la frontera suizo-alemana. Por la noche se dirigi&oacute; hacia la frontera, a la zona tranquila que hab&iacute;a descubierto el mes de abril anterior. Pero con la invasi&oacute;n alemana de Polonia el 1 de septiembre, la situaci&oacute;n hab&iacute;a cambiado radicalmente. Una patrulla se percat&oacute; de su presencia y le dio el alto, registr&aacute;ndole. Llevaba un carn&eacute; del Partido Comunista, dibujos de un extra&ntilde;o dispositivo que parec&iacute;a el dise&ntilde;o de una bomba, un detonador y la tarjeta de visita de una famosa cervecer&iacute;a de M&uacute;nich, la L&ouml;wenbr&auml;u.</p><p>Es m&aacute;s que probable que Elser llevara todo este material decididamente sospechoso para convencer a las autoridades suizas de que le concedieran asilo. Por otro lado, hab&iacute;a asumido el riesgo de que si ca&iacute;a en manos del enemigo, ser&iacute;an estos mismos objetos los que significar&iacute;an su fin.</p><p>A</p><p>Georg Elser fue llevado de vuelta a M&uacute;nich e interrogado por la Gestapo. A pesar de las palizas y las torturas, nunca cambi&oacute; su historia. Fue &eacute;l, y s&oacute;lo &eacute;l, quien organiz&oacute; y llev&oacute; a cabo el atentado. En Berl&iacute;n, Hitler se interes&oacute; personalmente por el asunto y mont&oacute; en c&oacute;lera cuando se le comunicaron las palabras de Elser. &laquo;&iquest;Qui&eacute;n es el tonto que dirigi&oacute; la investigaci&oacute;n? No hab&iacute;a forma de que un miserable individuo pudiera haber desafiado al Gran Reich: la complejidad de la acci&oacute;n demostraba que deb&iacute;a haber una vasta conspiraci&oacute;n detr&aacute;s por parte de&hellip; el servicio secreto, por supuesto, y en este caso los brit&aacute;nicos. Para imponer su conclusi&oacute;n, Hitler envi&oacute; a un hombre de confianza a M&uacute;nich, encargado de iniciar de nuevo los interrogatorios: Heinrich Himmler.</p><p>Pero ni &eacute;l ni ninguna de las torturas que llev&oacute; a cabo consiguieron satisfacer al F&uuml;hrer. Elser repiti&oacute; hasta el final que hab&iacute;a actuado solo, incluso reproduciendo un nuevo diagrama de su bomba para demostrar a sus torturadores que &eacute;l, solo, se hab&iacute;a atrevido a atacar a Hitler. Finalmente, el propio Himmler tuvo que renunciar extraoficialmente a la teor&iacute;a de la conspiraci&oacute;n, y Elser, en lugar de ser ejecutado, fue enviado al campo de concentraci&oacute;n de Sachsenhausen. En r&eacute;gimen de aislamiento, a&uacute;n se le permit&iacute;a trabajar en un banco de trabajo. La raz&oacute;n de este aparente trato preferente era que Hitler pretend&iacute;a utilizar a Elser m&aacute;s tarde en un juicio por cr&iacute;menes de guerra contra Gran Breta&ntilde;a. El 9 de abril de 1945, mientras las tropas estadounidenses, brit&aacute;nicas y rusas se acercaban a Berl&iacute;n, Himmler record&oacute; la audacia del desafortunado carpintero y relojero, que mientras tanto hab&iacute;a sido trasladado a Dachau. Dio la orden de sacarlo de la celda y ejecutarlo. La noticia de su muerte apareci&oacute; en la prensa alemana una semana despu&eacute;s, y se atribuy&oacute; a un ataque a&eacute;reo aliado.</p><p>A pesar de que la eficacia nazi fue utilizada para poner en duda la veracidad de la iniciativa individual de Elser, y a pesar de las habladur&iacute;as de sus compa&ntilde;eros de prisi&oacute;n en Sachsenhausen de que Elser, al igual que Van der Lubbe, hab&iacute;a actuado por orden de los propios nazis, nadie se atreve hoy a negar la sinceridad de su empresa. Su memoria, al igual que la de los numerosos atentados fallidos contra la vida de Hitler, ha sido borrada hace tiempo por los historiadores que s&oacute;lo est&aacute;n atentos a la raz&oacute;n de Estado, pero tambi&eacute;n por ciertos revolucionarios amantes de la acci&oacute;n colectiva que no quieren dar &laquo;mala fama&raquo; a su movimiento ideol&oacute;gico.</p><p>Porque ninguno de ellos puede tolerar que la determinaci&oacute;n de un solo individuo, en contraste con la penosa impotencia de las masas, haya podido cambiar la historia salv&aacute;ndola de lo que se ha definido como el Mal Absoluto. Por s&oacute;lo 13 desafortunados minutos, no se evit&oacute; la Segunda Guerra Mundial, lo que podr&iacute;a haber evitado millones de vidas humanas y un sufrimiento incalculable. Y lo que se acerc&oacute; a esa posibilidad no fue un gobierno ilustrado, no fue una organizaci&oacute;n eficiente. Era un hombre peque&ntilde;o, solo, o quiz&aacute;s con uno o dos acompa&ntilde;antes. Por eso el nombre de Georg Elser ha sido olvidado durante tanto tiempo, y por eso lo honramos. Nada es imposible para una voluntad impulsada por el deseo. Y a pesar de los reveses de lo imprevisto, es el tic-tac de este reloj el que todav&iacute;a se puede escuchar hoy.</p><p></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3618461" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>El independentismo catalán y la crisis de la democracia (2017) – Peter Gelderloos</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Feb 2022 02:07:46 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p></p><p></p><blockquote><em>Peter Gelderloos vive en Catalu&ntilde;a desde 2007. Es autor de Anarchy Works, The Failure of Nonviolence y Worshiping Power: an anarchist vision of early state formation</em></blockquote><p>En la escalada de la crisis que rodea al refer&eacute;ndum de independencia de Catalu&ntilde;a del 1 de octubre, ambas partes legitiman sus acciones mediante reivindicaciones exclusivas de democracia, insinuando o declarando expl&iacute;citamente que son democr&aacute;ticas mientras que sus adversarios son antidemocr&aacute;ticos. Mientras tanto, en las sombras medi&aacute;ticas proyectadas por los dos actores principales -el gobierno espa&ntilde;ol y el gobierno catal&aacute;n- los movimientos anticapitalistas han unido sus sue&ntilde;os al proceso de independencia, buscando construir no s&oacute;lo un nuevo pa&iacute;s, sino un nuevo tipo de pa&iacute;s. En el tira y afloja asim&eacute;trico entre estas tres posiciones, podemos evaluar diferentes modelos de democracia y acci&oacute;n pol&iacute;tica.</p><p>Para ello, es necesario un poco de base hist&oacute;rica.</p><p>En 1978 se aprob&oacute; la actual Constituci&oacute;n. Franco hab&iacute;a muerto, ETA hab&iacute;a hecho saltar en pedazos a su sucesor elegido a dedo, y uno de los mayores movimientos de huelga salvaje de la historia del mundo hab&iacute;a desestabilizado completamente el r&eacute;gimen. El fascismo ya no era sostenible; Espa&ntilde;a tendr&iacute;a que ser democr&aacute;tica. Los fascistas se reestilizaron como Partido Popular, aunque este cambio de imagen s&oacute;lo fue posible gracias a la parte de la izquierda que los reconoci&oacute; como una fuerza pol&iacute;tica leg&iacute;tima. Esta parte se uni&oacute; al reci&eacute;n legalizado Partido Socialista, y fueron recompensados con el acceso al poder, que mantuvieron durante la mayor parte de 4 d&eacute;cadas, ayudados por el reci&eacute;n institucionalizado movimiento obrero, ahora organizado en sindicatos legalizados que recib&iacute;an dinero del Estado para pagar los salarios de los funcionarios a tiempo completo. Los posfascistas ganaron porque consiguieron seguir siendo los due&ntilde;os del pa&iacute;s, y ninguno de ellos tuvo que ir a la c&aacute;rcel por orquestar la tortura, el encarcelamiento y la ejecuci&oacute;n de cientos de miles de personas al final de la Guerra Civil, y de miles m&aacute;s cada vez que la clase obrera levant&oacute; la cabeza, hasta los &uacute;ltimos a&ntilde;os del r&eacute;gimen y los a&ntilde;os de la &laquo;Transici&oacute;n&raquo; a la democracia. No, los Hitlers y Goebbels de Espa&ntilde;a morir&iacute;an tranquilamente en sus camas, muchos a&ntilde;os despu&eacute;s.</p><p>Ni que decir tiene que el aparato de seguridad fascista fue dejado totalmente intacto por el gobierno democr&aacute;tico. Una tendencia concomitante es que las partes de la izquierda y los anarquistas que no aceptaron este pacto con el diablo siguieron siendo vigilados, encarcelados, torturados y, a veces, asesinados, aunque ahora fueron designados &laquo;terroristas&raquo; en lugar de &laquo;rojos&raquo;.</p><p>La nueva Constituci&oacute;n se aprob&oacute; en un refer&eacute;ndum plagado de irregularidades. Para empezar, la poblaci&oacute;n no pudo opinar sobre el tipo de gobierno que tendr&iacute;a. Para la mayor&iacute;a de la gente, votar &laquo;s&iacute;&raquo; no era m&aacute;s que votar &laquo;no&raquo; contra la continuaci&oacute;n del r&eacute;gimen fascista. Es muy poco probable, por ejemplo, que la mayor&iacute;a de la gente, si se le diera a elegir, hubiera votado a favor de tener de repente un monarca (s&iacute;, es cierto, los postfascistas salieron a buscar un rey para dar a la nueva democracia m&aacute;s centralizaci&oacute;n y estabilidad). Adem&aacute;s, se cambiaron las normas de votaci&oacute;n en plena campa&ntilde;a, en algunas provincias hubo hasta un 30% de irregularidades, m&aacute;s de un mill&oacute;n de personas aparecieron dos veces en el censo electoral, 300.000 personas con derecho a voto en Madrid no aparecieron y los datos del censo s&oacute;lo coincidieron en 11 de las 50 provincias espa&ntilde;olas. Pero, por si las estad&iacute;sticas tuvieran sentido, el 58% del electorado tuvo sus votos contados, y el resultado registrado fue abrumadoramente favorable a la Constituci&oacute;n.</p><p>Aunque la nueva democracia naci&oacute; en un terreno inestable, el ascenso del Partido Socialista y la institucionalizaci&oacute;n de los sindicatos permitieron que muchas personas que de otro modo habr&iacute;an sido revolucionarias entraran en la n&oacute;mina del gobierno. Las drogas que inundaban repentinamente los centros urbanos se encargaron del resto. Mientras tanto, las fuerzas pol&iacute;ticas de las naciones subordinadas al Estado espa&ntilde;ol -los catalanes, los vascos, los gallegos- decidieron apoyar la nueva Constituci&oacute;n una vez que obtuvieron garant&iacute;as de autonom&iacute;a regional. Sus lenguas ya no estaban desterradas de la esfera p&uacute;blica, y pod&iacute;an tener un control parcial sobre la educaci&oacute;n, sus finanzas y sus infraestructuras.</p><p>Pero, inevitablemente, se impuso una tendencia centralizadora, y el gobierno de Madrid limit&oacute; la autonom&iacute;a de los gobiernos regionales mediante una serie de leyes, &oacute;rdenes judiciales y privilegios ejecutivos. En 2006, se aprob&oacute; un Estatuto de Autonom&iacute;a en refer&eacute;ndum popular en Catalu&ntilde;a, reforzando el esp&iacute;ritu original de la gobernanza local. Sin embargo, el Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol anul&oacute; 14 art&iacute;culos del Estatuto y reescribi&oacute; otros 27, burlando la pretensi&oacute;n catalana de autogobierno dentro del Estado espa&ntilde;ol.</p><p>Entonces estall&oacute; la burbuja de la construcci&oacute;n. Como el sector manufacturero llevaba a&ntilde;os racionalizando y desprendi&eacute;ndose de su mano de obra, s&oacute;lo quedaban los denigrantes empleos del sector tur&iacute;stico. Cuando el mercado se desplom&oacute; y el gobierno aprob&oacute; duras medidas de austeridad mientras rescataba a los bancos con fondos p&uacute;blicos, el motor econ&oacute;mico que compr&oacute; la lealtad de la mayor&iacute;a de la gente a la democracia dej&oacute; de funcionar, y el motor represivo que hab&iacute;a mantenido a los incontrolables aislados en los m&aacute;rgenes de la sociedad ya no pod&iacute;a hacer frente al creciente n&uacute;mero de enfurecidos.</p><p>Adem&aacute;s, el Partido Popular, de nuevo en el poder, se vio acosado por decenas de esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n que manchaban a la mayor parte de la c&uacute;pula y que implicaban incluso a la familia real, y que no eran asuntos mundanos, sino los chanchullos m&aacute;s descarados que se pudieran imaginar, con pretensiones de impunidad absoluta. Un dirigente del PP lleg&oacute; a &laquo;ganar&raquo; la loter&iacute;a en m&uacute;ltiples ocasiones, adquiriendo boletos premiados a cambio de montones de dinero en efectivo para blanquear el dinero robado. Las acusaciones se multiplicaron tras la presi&oacute;n de la Uni&oacute;n Europea, pero m&uacute;ltiples peces gordos del PP murieron poco antes o despu&eacute;s de prestar declaraci&oacute;n, cayendo v&iacute;ctimas de aparentes suicidios o fallos card&iacute;acos. Mientras tanto, los fiscales espa&ntilde;oles empezaron a perseguir a los partidos independentistas catalanes, descubriendo una forma de corrupci&oacute;n mucho m&aacute;s ordenada entre Converg&egrave;ncia (ahora Partido Democr&aacute;tico de Catalu&ntilde;a), el partido conservador catal&aacute;n que durante a&ntilde;os hab&iacute;a cobrado una tasa del 3% a las empresas privadas a cambio de concederles lucrativos contratos.</p><p>Espa&ntilde;a entr&oacute; en una crisis de legitimidad en toda regla. Cada vez m&aacute;s gente recordaba la farsa del 78. Durante el movimiento del 15M, muchos enarbolaron banderas de la Rep&uacute;blica, el gobierno derrocado por Franco en la Guerra Civil.</p><p>En 2012, sumida en esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n y ante unas elecciones, Converg&egrave;ncia declar&oacute; su apoyo a la independencia catalana de Espa&ntilde;a. Hasta ese momento, el movimiento independentista catal&aacute;n hab&iacute;a sido mayoritariamente el terreno de peque&ntilde;as organizaciones anticapitalistas y grupos de j&oacute;venes, adem&aacute;s de algunas grandes organizaciones de la sociedad civil que representaban una visi&oacute;n burguesa de la independencia. Ahora, se convirti&oacute; en un fen&oacute;meno de masas. La manifestaci&oacute;n del 11 de septiembre, que conmemora la conquista de Catalu&ntilde;a por Espa&ntilde;a en 1714 y sirve de fiesta nacional catalana, hab&iacute;a sido durante mucho tiempo una de las mayores marchas anuales de Europa, pero en 2012 participaron un mill&oacute;n y medio de personas (la poblaci&oacute;n de Catalu&ntilde;a es de 7,5 millones). Un mes despu&eacute;s, Converg&egrave;ncia apret&oacute; y gan&oacute; las elecciones.</p><p>Gobernando junto a ERC, Izquierda Republicana de Catalu&ntilde;a, un partido de centro-izquierda que tambi&eacute;n declar&oacute; su apoyo a la independencia, organizaron posteriormente un refer&eacute;ndum no vinculante y en 2015 unas elecciones regionales que declararon como un plebiscito sobre la cuesti&oacute;n de la independencia, en el que una victoria de los partidos independentistas se interpretar&iacute;a como un mandato para iniciar un proceso de secesi&oacute;n del Estado espa&ntilde;ol. Los independentistas ganaron ambos concursos, el refer&eacute;ndum con una baja participaci&oacute;n y las elecciones con una alta participaci&oacute;n. Estas &uacute;ltimas, sin embargo, no dieron la mayor&iacute;a absoluta a la coalici&oacute;n independentista Junts pel S&iacute;. Para formar gobierno, tendr&iacute;an que trabajar junto a la CUP, el partido municipalista de base formado por esas mismas organizaciones anticapitalistas que hab&iacute;an liderado anteriormente el movimiento independentista, y que eran incluso m&aacute;s independentistas que los dos grandes partidos.</p><p>(Como referencia, las elecciones dieron 62 esca&ntilde;os a JxS&iacute;, 10 a la CUP, 52 a los tres partidos expl&iacute;citamente antiindependentistas, incluidos los dos que han gobernado Espa&ntilde;a desde el final de la dictadura, y 11 a una plataforma de izquierdas vinculada a Barcelona en Com&uacute; y a Podemos, que tienen una posici&oacute;n ambigua sobre la independencia; es decir, 72 a favor, 52 en contra y 11 susceptibles de alg&uacute;n tipo de negociaci&oacute;n o reforma).</p><p>Finalmente, con la CUP empujando y tirando para mantener a los otros dos partidos en su l&iacute;nea de tiempo, el gobierno regional catal&aacute;n celebr&oacute; un refer&eacute;ndum el 1 de octubre, y el mundo entero ha visto las im&aacute;genes de la polic&iacute;a espa&ntilde;ola golpeando a los ancianos que esperaban en la cola para votar.</p><p>A principios de septiembre, el parlamento catal&aacute;n aprob&oacute; una ley que dictaba que la independencia se declarar&iacute;a en las 48 horas siguientes a un resultado favorable. Las leyes, sin embargo, son de papel, y &eacute;sta fue anulada. El 10 de octubre, el presidente catal&aacute;n Carles Puigdemont pronunci&oacute; finalmente su discurso anunciando los resultados del refer&eacute;ndum. Declar&oacute; la independencia e inmediatamente suspendi&oacute; la declaraci&oacute;n para permitir m&aacute;s negociaciones, copiando la t&aacute;ctica utilizada por Eslovenia en 1990.</p><p>Desde mediados de septiembre hasta mediados de octubre, el gobierno catal&aacute;n ha estado utilizando movilizaciones populares y apelando a la mediaci&oacute;n internacional para defender el refer&eacute;ndum y aplicar los resultados, mientras que el gobierno espa&ntilde;ol ha estado utilizando t&aacute;cticas legales y policiales para bloquear el refer&eacute;ndum y luego para evitar que el gobierno catal&aacute;n se separe. M&aacute;s recientemente, han encarcelado a los l&iacute;deres de las dos organizaciones m&aacute;s importantes de la sociedad civil, los equivalentes catalanes de Amnist&iacute;a o la NAACP.</p><p>No es casualidad que las reivindicaciones de la democracia hayan sido tan centrales en la actual guerra de ideas. La confianza en la democracia en todo el Estado espa&ntilde;ol hab&iacute;a sido minada por completo. La gente se estaba levantando y luchando contra el orden establecido con creciente frecuencia. Salvo los radicales, no se posicionaban contra la democracia, bas&aacute;ndose en una valoraci&oacute;n ecu&aacute;nime de lo que la democracia les hab&iacute;a dado; en cambio, hac&iacute;an una afirmaci&oacute;n hist&oacute;rica sin fundamento de que eso no era la democracia, la democracia era otra cosa.</p><p>Ahora, los l&iacute;deres pol&iacute;ticos de ambos bandos del conflicto prometen dar al pueblo la democracia, y en marcado contraste con los movimientos horizontales y sin l&iacute;deres de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la mayor&iacute;a de la gente les ha recompensado con su entusiasmo y su atenci&oacute;n. La democracia se ha convertido de nuevo en un atractivo deporte para los espectadores. Y uno de los hechos m&aacute;s preocupantes de este giro es que el nacionalismo ha demostrado ser el principal mecanismo por el que la democracia vuelve a ser participativa.</p><p>En teor&iacute;a, esto no deber&iacute;a sorprender. La democracia siempre ha sido una forma de gobierno nacionalista y militarista; de hecho, la democracia moderna y el Estado-naci&oacute;n comparten las mismas ra&iacute;ces hist&oacute;ricas. Tiene mucho sentido. Si el poder pol&iacute;tico autoritario debe ser legitimado por &laquo;el pueblo&raquo;, las &eacute;lites luchar&aacute;n -y sobre todo conseguir&aacute;n que nosotros hagamos su lucha por ellas- por saber qui&eacute;n constituye el pueblo y qui&eacute;n es un extra&ntilde;o. (Los inmigrantes, por ejemplo, no pudieron votar en el refer&eacute;ndum de independencia).</p><p>Esto no quiere decir que el conflicto actual sea una contienda entre dos bandos sim&eacute;tricos. El nacionalismo espa&ntilde;ol y el catal&aacute;n en el contexto actual tienen pocas similitudes. Durante las semanas anteriores al refer&eacute;ndum y los primeros d&iacute;as posteriores, las mayores manifestaciones populares a favor de la &laquo;unidad de Espa&ntilde;a&raquo; fueron organizadas y atendidas principalmente por neonazis y fascistas, e incluso cuando fuerzas pol&iacute;ticas m&aacute;s respetables tomaron el relevo, los ultras dentro de la multitud atacaron a periodistas y personas de color con casi impunidad, mientras que enormes masas coreaban a favor de Franco o ped&iacute;an que los pol&iacute;ticos catalanes fueran enviados a la c&aacute;mara de gas.</p><p>Como suele ocurrir con los movimientos independentistas de naciones hist&oacute;ricamente oprimidas, la actual ola de nacionalismo catal&aacute;n abarca todo el espectro pol&iacute;tico e incluye a la mayor&iacute;a de los activistas de la justicia social. Se han difundido mucho los casos de votantes independentistas que aplauden a los que llegan a votar envueltos en banderas espa&ntilde;olas; su ideal es el del pluralismo y no el de la unidad forzada. Sin embargo, este movimiento tambi&eacute;n excluye a las personas, y los manifestantes independentistas que se proclaman no violentos han golpeado o silenciado a personas que consideraban ajenas al &laquo;pueblo&raquo;.</p><p>Entonces, &iquest;qu&eacute; reivindicaciones democr&aacute;ticas son m&aacute;s leg&iacute;timas?</p><p>T&eacute;cnicamente, el gobierno espa&ntilde;ol tiene raz&oacute;n al 100% cuando afirma que el refer&eacute;ndum catal&aacute;n es &laquo;ilegal&raquo;. La Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola no permite a las comunidades aut&oacute;nomas llevar a cabo referendos de independencia. Lo que s&iacute; permite es que el Tribunal Constitucional invalide las leyes que van en contra de la Constituci&oacute;n. El Tribunal hizo precisamente eso con la ley del refer&eacute;ndum y todas las leyes relacionadas.</p><p>Otras reclamaciones espa&ntilde;olas son m&aacute;s d&eacute;biles. Afirman que el gobierno catal&aacute;n no est&aacute; respetando la voluntad de la poblaci&oacute;n, pero las encuestas realizadas en los meses anteriores a la votaci&oacute;n mostraban sistem&aacute;ticamente que la mayor&iacute;a de los residentes de Catalu&ntilde;a estaban a favor de celebrar un refer&eacute;ndum. Y ahora, despu&eacute;s de ser golpeados por la polic&iacute;a espa&ntilde;ola por intentar votar, despu&eacute;s de ver a sus abuelos disparados con balas de goma, cabezas abiertas, dedos rotos intencionadamente, personas arrastradas por el pelo y mujeres j&oacute;venes agredidas sexualmente por polic&iacute;as sonrientes, una s&oacute;lida mayor&iacute;a est&aacute; ahora a favor de la independencia, mientras que antes la opini&oacute;n estaba dividida por la mitad.</p><p>El gobierno de Madrid tambi&eacute;n denuncia irregularidades en el refer&eacute;ndum, como cambios de &uacute;ltima hora en los procedimientos de votaci&oacute;n, o se&ntilde;ala la baja participaci&oacute;n de los votantes (43%). Esto es hip&oacute;crita por varios motivos. Las irregularidades en el refer&eacute;ndum catal&aacute;n fueron menores que las del refer&eacute;ndum que aprob&oacute; la Constituci&oacute;n que Madrid esgrime ahora como fuente de su legitimidad. Tambi&eacute;n es un argumento barato porque la polic&iacute;a espa&ntilde;ola estaba haciendo todo lo posible -asaltando impresoras, incautando papeletas, cerrando p&aacute;ginas web, amenazando al personal electoral, deteniendo a t&eacute;cnicos y pol&iacute;ticos- para hacer imposible el refer&eacute;ndum. El hecho de que el gobierno catal&aacute;n lo haya logrado con tan pocas irregularidades es un gran triunfo para ellos, y una verg&uuml;enza para el Estado espa&ntilde;ol. Y el hecho de que 2,2 millones de personas hayan votado, cuando hacerlo significaba exponerse a la violencia policial, cuando unos 300 colegios electorales fueron cerrados por la fuerza, cuando todos los grandes medios de comunicaci&oacute;n les bombardeaban constantemente asegurando todos los desastres que le ocurrir&iacute;an a Catalu&ntilde;a si se separaba, con la promesa del gobierno central de que cualquier resultado ser&iacute;a nulo, es un triunfo de la participaci&oacute;n democr&aacute;tica, y esto lo dice alguien que cree que el refer&eacute;ndum y la democracia en general son una farsa.</p><p>El modelo de democracia del PP se basa en el &laquo;estado de derecho&raquo;, la m&iacute;tica -de hecho, hist&oacute;ricamente refutada- idea de que sin leyes claras que todos cumplan, la sociedad desciende a la tiran&iacute;a y al canibalismo. Para tener derechos, para tener seguridad, para tener vida, necesitamos respetar el Estado de Derecho. El problema de este punto de vista es que la ley siempre se basa en la conquista. Para ser m&aacute;s precisos, el derecho es la conquista o la legitimaci&oacute;n posterior de la conquista. En otras palabras, el Estado de Derecho es el barniz de la sociedad basada en la tiran&iacute;a y el canibalismo. La &uacute;nica raz&oacute;n por la que Espa&ntilde;a tiene la Constituci&oacute;n que tiene hoy es porque, por un lado, hab&iacute;a fascistas que hab&iacute;an ganado una sangrienta guerra civil y conquistado un pa&iacute;s, y por otro, hab&iacute;a socialistas que se sent&iacute;an seguros de poder controlar y pacificar un movimiento insurreccional de huelga salvaje que estaba haciendo el pa&iacute;s ingobernable. El actual estado de derecho en Espa&ntilde;a es el resultado de un acuerdo de trastienda poco &eacute;tico entre esas dos fuerzas. De ah&iacute; la legitimidad de Madrid para enviar a los antidisturbios a golpear a los ancianos. Esto es perfectamente &laquo;legal&raquo; por su parte, pero cualquiera que se tome la ley en serio est&aacute; viviendo en un cuento de hadas muy tonto. Aunque, como Espa&ntilde;a tiene un rey, lo &uacute;nico que falta para que el cuento de hadas se haga realidad es alg&uacute;n drag&oacute;n o troll con el que luchar.</p><p>En Estados Unidos (y en cualquier otro estado de colonos), la relaci&oacute;n entre ley y conquista es a&uacute;n m&aacute;s evidente. &iquest;O es que alguien ha olvidado qu&eacute; clase de hombres escribieron la Constituci&oacute;n de los Estados Unidos? Es m&aacute;s, la relaci&oacute;n entre derecho y democracia no es exclusiva. Las dictaduras, incluso las fascistas, tambi&eacute;n tienen c&oacute;digos de leyes.</p><p>El gobierno catal&aacute;n no puede alegar la letra de la ley, as&iacute; que apela al esp&iacute;ritu de la democracia, que es la participaci&oacute;n popular y el ritual del voto. Una y otra vez, han utilizado las movilizaciones de masas para subrayar la crisis de legitimidad, y cada vez que han celebrado alg&uacute;n tipo de elecciones, han ganado. Antes del 1 de octubre, cientos de miles de personas se organizaron en toda Catalu&ntilde;a para ocupar y defender los colegios electorales, garantizando directamente su derecho al voto, y casi la mitad del electorado vot&oacute;.</p><p>Pero, &iquest;c&oacute;mo se decide este electorado? Como se ha mencionado, los inmigrantes fueron excluidos del voto, una pr&aacute;ctica com&uacute;n en las democracias, al igual que la exclusi&oacute;n de los menores de 18 a&ntilde;os, un l&iacute;mite arbitrario y culturalmente espec&iacute;fico de la persona. Dado que la secesi&oacute;n catalana afectar&iacute;a a todo el Estado espa&ntilde;ol, &iquest;por qu&eacute; no deber&iacute;a participar toda Espa&ntilde;a en el refer&eacute;ndum? Por el contrario, &iquest;por qu&eacute; un pueblo deber&iacute;a decidir el destino de otro pueblo, simplemente por haberlo conquistado? Y si ese es el caso, &iquest;por qu&eacute; los espa&ntilde;oles que viven en Catalu&ntilde;a deber&iacute;an votar sobre la independencia catalana? Los conquistadores siempre reubican a las poblaciones para que las etnias conquistadas sigan siendo una minor&iacute;a. &iquest;C&oacute;mo puede un voto mayoritario ser un mecanismo v&aacute;lido de autodeterminaci&oacute;n frente a procesos hist&oacute;ricos dise&ntilde;ados para destruir la integridad de las poblaciones conquistadas? &iquest;Qu&eacute; pasa con las personas de los &laquo;pa&iacute;ses catalanes&raquo; fuera de la comunidad aut&oacute;noma de Catalu&ntilde;a, como Valencia y Mallorca? La posible supervivencia de su lengua y su cultura se ver&aacute; directamente afectada si una parte de los pa&iacute;ses catalanes se independiza. Sin embargo, Valencia, por ejemplo, no tiene ninguna posibilidad de celebrar un refer&eacute;ndum de independencia, dado que la burgues&iacute;a valenciana es estrictamente espa&ntilde;ola.</p><p>Si los pueblos de habla catalana s&oacute;lo est&aacute;n sometidos al Estado espa&ntilde;ol (y a Francia) porque perdieron una serie de guerras, &iquest;por qu&eacute; la legalidad espa&ntilde;ola deber&iacute;a tener alguna importancia, y por qu&eacute; deber&iacute;a ser necesario un refer&eacute;ndum de alguna manera? Si todo el mundo votara, y s&oacute;lo el 40% apoyara la independencia, eso s&oacute;lo ser&iacute;a un reflejo del hecho de que durante los &uacute;ltimos dos siglos, las instituciones espa&ntilde;olas han destruido con &eacute;xito la identidad de una escasa pero absoluta mayor&iacute;a del pa&iacute;s que conquistaron. Entonces, &iquest;un refer&eacute;ndum no premia simplemente a los estados que son m&aacute;s eficaces en llevar a cabo el genocidio y la integraci&oacute;n forzada, como Estados Unidos y Francia, y castiga a los estados que son nuevos en el juego?</p><p>Dado que los catalanes s&oacute;lo se enfrentan a la cuesti&oacute;n de la autodeterminaci&oacute;n porque fueron conquistados militarmente por Espa&ntilde;a, &iquest;qui&eacute;n tiene derecho a decirles que su lucha por la independencia no es v&aacute;lida a menos que alcancen la legitimidad simb&oacute;lica de alg&uacute;n voto mayoritario?</p><p>Y si Catalunya gana su independencia como resultado del refer&eacute;ndum, &iquest;qu&eacute; es lo primero que har&aacute;n? Establecer una Constituci&oacute;n que monopolice la fuerza y la soberan&iacute;a dentro de su territorio, negando el derecho de cualquiera a secesionarse o a celebrar sus propios referendos sin permiso de los de arriba. En efecto, los buenos ciudadanos van a votar sobre la autodeterminaci&oacute;n para que sus hijos no puedan hacerlo, para que ellos mismos no puedan hacerlo un a&ntilde;o despu&eacute;s. Este modelo que apela al esp&iacute;ritu de la democracia y a la idea de derechos inalienables como la autodeterminaci&oacute;n, al final, es a&uacute;n m&aacute;s hip&oacute;crita que el modelo del &laquo;Estado de Derecho&raquo;.</p><p>Cualquiera que estudie el tema puede ver que una votaci&oacute;n es puro teatro. La mayor&iacute;a de la gente no tiene convicciones inamovibles e idealistas. El resultado de cualquier votaci&oacute;n depender&aacute; principalmente de la cobertura informativa de la semana anterior, de los factores contextuales que determinan qu&eacute; grupos demogr&aacute;ficos votan en mayor n&uacute;mero y del encuadre de la opci&oacute;n que se vota. Los encuestadores saben que si se hace la misma pregunta de dos maneras distintas, se obtienen dos resultados diferentes. Y ninguna democracia permite a los ciudadanos determinar qu&eacute; preguntas se hacen y c&oacute;mo se hacen. Otorgar a un solo voto, f&aacute;cil de manipular, el poder de crear todo un nuevo estado y, por tanto, una nueva forma en que el p&uacute;blico se relaciona con su gobierno, no tiene sentido a menos que aceptemos que el prop&oacute;sito de una votaci&oacute;n no es dar al p&uacute;blico una opini&oacute;n real, sino crear un s&iacute;mbolo convincente de la opini&oacute;n p&uacute;blica.</p><p>Al final, este proceso de independencia es s&oacute;lo eso: simbolismo, orquestado para una actuaci&oacute;n espectacular.</p><p>Como el gobierno catal&aacute;n sab&iacute;a que el gobierno espa&ntilde;ol no iba a negociar, crearon un conflicto pol&iacute;tico en el que ellos quedar&iacute;an como los buenos y el PP como los malos. No tienen un ej&eacute;rcito, por lo tanto no tienen un estado de derecho. En cambio, tienen un gigantesco escenario en el que llevar a cabo una actuaci&oacute;n simb&oacute;lica y ganar la apariencia de legitimidad democr&aacute;tica, con la esperanza de que los l&iacute;deres mundiales -l&iacute;deres con ej&eacute;rcitos y las econom&iacute;as que los acompa&ntilde;an- presionen a Madrid para negociar.</p><p>JxS&iacute; planific&oacute; el refer&eacute;ndum de forma magistral. Consiguieron fabricar urnas e imprimir millones de papeletas de forma clandestina, a pesar de las grandes operaciones policiales dise&ntilde;adas para incautarlas; clonaron p&aacute;ginas web y mantuvieron los colegios electorales conectados a Internet a pesar de la ciberguerra total por parte del Estado espa&ntilde;ol. Pero hubo un peque&ntilde;o detalle que no organizaron. La defensa de los colegios electorales. Eso se llev&oacute; a cabo de forma espont&aacute;nea, por cientos de miles de voluntarios que ocuparon los colegios electorales con dos d&iacute;as de antelaci&oacute;n y mantuvieron un programa constante de actividades para atraer a m&aacute;s gente, por lo que la polic&iacute;a no pudo impedir la votaci&oacute;n simplemente cerrando unos cientos de edificios. Tendr&iacute;an que desalojar a miles de personas, colegio electoral por colegio electoral.</p><p>La CUP, de extrema izquierda, estuvo muy involucrada en los &laquo;Comit&eacute;s de Defensa&raquo; que surgieron, e incluso el fuerte movimiento anarquista de Catalu&ntilde;a acudi&oacute;, mareado por las elecciones pero sin dudas de que se pondr&iacute;a del lado de sus vecinos y abuelos contra los polic&iacute;as enviados a golpearlos. Aunque se posicion&oacute; tr&aacute;gicamente a favor de un proyecto de &eacute;lite, en cierto modo fue un triunfo de la autoorganizaci&oacute;n.</p><p>Y los partidos gobernantes no dijeron nada sobre c&oacute;mo estas multitudes podr&iacute;an protegerse de la violencia policial. No hubo ni una sola estrategia, ni siquiera una sugerencia. S&oacute;lo el imperativo de que deb&iacute;an ser no violentos, es decir, indefensos. El gobierno catal&aacute;n no envi&oacute; a sus fuerzas policiales -los Mossos d&rsquo;Esquadra y la Guardia Urbana- para ayudar a defender a la gente. De hecho, la polic&iacute;a catalana hab&iacute;a jurado oponerse tambi&eacute;n al refer&eacute;ndum, y aunque no golpearon a nadie ese d&iacute;a (por una vez), cerraron cualquier colegio electoral con menos de 25 personas vigilando. Dejaron el trabajo pesado para la polic&iacute;a espa&ntilde;ola.</p><p>Y esos polic&iacute;as hicieron lo que la polic&iacute;a de todo el mundo hace con las multitudes que no siguen sus &oacute;rdenes. Les dieron una paliza. Tal y como los pol&iacute;ticos catalanes sab&iacute;an que har&iacute;an, tal y como quer&iacute;an que hicieran. Porque contaban con que las im&aacute;genes de j&oacute;venes y ancianos, rotos y ensangrentados, inundar&iacute;an Internet y dar&iacute;an legitimidad a un refer&eacute;ndum que todo el mundo fuera de Catalu&ntilde;a reconoc&iacute;a como ilegal. Y eso es exactamente lo que ocurri&oacute;.</p><p>La imposici&oacute;n de la no violencia desde arriba fue crucial. Si los medios de comunicaci&oacute;n y los pol&iacute;ticos catalanes no hubieran hecho horas extras para imponer la no violencia y condenar al ostracismo a cualquier disidente, la multitud se habr&iacute;a defendido de la violencia policial, como suele hacer la gente en Catalu&ntilde;a. Una semana antes del refer&eacute;ndum, en respuesta a las medidas represivas, la gente ya hab&iacute;a empezado a alborotarse, da&ntilde;ando veh&iacute;culos policiales y atrapando a la polic&iacute;a espa&ntilde;ola en un edificio que hab&iacute;an asaltado. R&aacute;pidamente, los pol&iacute;ticos desaconsejaron las movilizaciones masivas durante unos d&iacute;as para evitar que las multitudes se descontrolaran y tomaran las riendas.</p><p>Los levantamientos populares en Barcelona y otros lugares de Catalu&ntilde;a han superado a la polic&iacute;a en varias ocasiones en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, y los antidisturbios catalanes est&aacute;n mejor entrenados que los espa&ntilde;oles. Si los l&iacute;deres del movimiento independentista no hubieran impuesto la no violencia, las multitudes habr&iacute;an mandado a paseo a la Polic&iacute;a Nacional y a la Guardia Civil el 1 de octubre. Si se hubiera permitido a la gente defenderse, Catalu&ntilde;a ya habr&iacute;a ganado su independencia, o estar&iacute;a bajo ocupaci&oacute;n militar y Espa&ntilde;a habr&iacute;a tirado por la borda la credibilidad internacional que le quedaba.</p><p>En lugar de eso, gente con muchos recursos hizo circular el rumor a trav&eacute;s de las redes sociales de que cualquiera que llevara una m&aacute;scara era un infiltrado de la polic&iacute;a espa&ntilde;ola que intentaba interrumpir las protestas y dar mala fama a los catalanes. La mayor&iacute;a de la gente acept&oacute; esto con un fuerte grado de doble pensamiento. Un par de personas que se aferraron a la larga tradici&oacute;n de enmascararse en las calles recibieron una paliza de los partidarios de la no violencia. Obviamente, las multitudes noviolentas no creyeron el rumor, porque nunca habr&iacute;an golpeado a alguien que pensaban que era realmente un polic&iacute;a; en cambio, se tragaron el rumor como una incitaci&oacute;n a la paranoia colectiva y como una invitaci&oacute;n a marginar a cualquiera que no encajara en esta nueva construcci&oacute;n de &laquo;el pueblo&raquo;, una multitud abrumadoramente blanca y de clase media que segu&iacute;a felizmente a sus l&iacute;deres.</p><p>La imposici&oacute;n autoritaria de la no violencia era necesaria para que los pol&iacute;ticos mantuvieran su control sobre el movimiento independentista. Si se ganaba un nuevo pa&iacute;s en un levantamiento popular, los responsables de esa victoria sentir&iacute;an que ten&iacute;an derecho a decidir c&oacute;mo se organizaba el nuevo pa&iacute;s. La gente se sentir&iacute;a empoderada, tendr&iacute;a un recuerdo reciente de su fuerza y capacidad, y estar&iacute;a dispuesta a usar esa fuerza de nuevo en cuanto el nuevo gobierno empezara inevitablemente a instituir pol&iacute;ticas que favorecieran a los ricos y perjudicaran a todos los dem&aacute;s. Era vital que la gente recibiera el nuevo pa&iacute;s como espectadores, y no que lo construyeran ellos mismos como parte de un proceso de autoorganizaci&oacute;n y autodefensa.</p><p>Cuando los movimientos sociales convocaron una huelga general dos d&iacute;as despu&eacute;s del refer&eacute;ndum para protestar por la represi&oacute;n policial, los partidos pol&iacute;ticos la asumieron, rompiendo el consenso de las asambleas organizadoras cuando les conven&iacute;a, mientras sujetaban a otros grupos a los compromisos que hab&iacute;an concedido. Fue bastante f&aacute;cil conseguir el consenso para guardar un minuto de silencio al pasar por delante del cuartel de la Guardia Civil. Sin embargo, sistem&aacute;ticamente, en toda Catalu&ntilde;a, los agentes del partido que trabajaban con &eacute;xito a las multitudes crearon protestas totalmente silenciosas, sin rabia, sin c&aacute;nticos, sin expresi&oacute;n independiente de ideas y sin posibilidad de confrontaci&oacute;n. Una vez finalizado el minuto de silencio, cualquiera que intentara volver a cantar era violentamente silenciado y excluido. En ese clima, no se pod&iacute;a expresar ning&uacute;n tipo de opini&oacute;n, y las multitudes se convirtieron en meros s&iacute;mbolos que marchaban en l&iacute;nea con el programa del gobierno.</p><p>La tradici&oacute;n de la huelga como herramienta de la clase obrera tambi&eacute;n fue destrozada. Los partidos hicieron todo lo posible por impedir que los piquetes cerraran por la fuerza los centros de trabajo, lo que es habitual durante una huelga. Por otro lado, los estratos ricos de la sociedad catalana cerraron voluntariamente sus propios negocios durante el d&iacute;a en una muestra de unidad nacionalista e interclasista.</p><p>Las &eacute;lites catalanas convirtieron a la polic&iacute;a catalana en h&eacute;roes, simplemente por no apalear a la gente un d&iacute;a del a&ntilde;o, y en el eterno presente del Espect&aacute;culo, mucha gente ha olvidado las torturas, los asesinatos, las palizas masivas de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. En caso de que ganen la independencia, el gobierno catal&aacute;n, su polic&iacute;a y sus dem&aacute;s instituciones habr&aacute;n superado la crisis de legitimidad y habr&aacute;n limpiado la mancha de la corrupci&oacute;n, las medidas de austeridad y la brutalidad. Se habr&aacute;n constituido a trav&eacute;s de un acto de participaci&oacute;n popular y, por tanto, ser&aacute;n m&aacute;s capaces de excluir, marginar y reprimir a los disidentes.</p><p>Esta campa&ntilde;a de blanqueo ha sido tan necesaria para las &eacute;lites catalanas precisamente porque el movimiento independentista, hasta 2012, era principalmente el territorio de los movimientos sociales anticapitalistas que imaginaban que la creaci&oacute;n de un nuevo pa&iacute;s les dar&iacute;a la oportunidad de crear un nuevo tipo de pa&iacute;s, fuera de la OTAN y de la UE, con viviendas y atenci&oacute;n m&eacute;dica socializadas, y respuestas humanas a muchos de los otros problemas que aquejan a la Catalu&ntilde;a capitalista.</p><p>Durante los primeros a&ntilde;os del &laquo;Proceso&raquo;, los principales partidos pol&iacute;ticos simplemente ahogaron a la extrema izquierda. Con sus recursos superiores, cambiaron el significado de la independencia de la noche a la ma&ntilde;ana. Eran los partidos de la austeridad, que representaban a las clases medias y altas. Su ret&oacute;rica se centraba en la idea de que una Catalu&ntilde;a independiente ser&iacute;a m&aacute;s rica, una especie de Suecia mediterr&aacute;nea, una vez que se liberara de la obligaci&oacute;n financiera de apoyar al Estado espa&ntilde;ol. Esas mismas regiones pobres y rurales de Espa&ntilde;a que eran la principal fuente de inmigraci&oacute;n espa&ntilde;ola a Catalu&ntilde;a, siempre un chivo expiatorio para la burgues&iacute;a catalana, eran ahora retratadas como vagos aprovechados que hund&iacute;an a Catalu&ntilde;a. Pero tras las elecciones de 2015, estos partidos ya no ten&iacute;an mayor&iacute;a absoluta, mientras que la CUP se hab&iacute;a convertido en una fuerza importante. Aunque segu&iacute;an obteniendo resultados inferiores a los de la mayor&iacute;a de los dem&aacute;s partidos, la CUP se encontr&oacute; en la posici&oacute;n de reyes, necesaria para que cualquier coalici&oacute;n de gobierno fuera viable.</p><p>Ahora que el movimiento independentista volv&iacute;a a tener un contenido anticapitalista, los grandes partidos sab&iacute;an que tendr&iacute;an que redoblar sus esfuerzos para silenciar cualquier discurso de ruptura con el neoliberalismo o la UE, y para evitar cualquier rebeli&oacute;n popular que les hiciera perder el control del Proceso. Por otro lado, la base activista estaba galvanizada. La CUP era el partido que hab&iacute;a defendido la sanidad gratuita, la educaci&oacute;n de calidad y el derecho a la vivienda, el partido que tomaba sus decisiones en las asambleas generales. Una vez que qued&oacute; claro que la CUP, y por tanto la izquierda anticapitalista, era indispensable para el proceso de independencia, mucha m&aacute;s gente empez&oacute; a pensar que una Catalu&ntilde;a independiente podr&iacute;a ser cualitativamente mejor que Espa&ntilde;a. Los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os nos han dado una amplia oportunidad para evaluar esta estrategia de cambio social.</p><p>La CUP ya hab&iacute;a estado en el poder en algunos municipios peque&ntilde;os, e incluso a esa escala hab&iacute;a demostrado que su adhesi&oacute;n a los principios anticapitalistas era transitoria. En el parlamento catal&aacute;n no fue diferente. Se mantuvieron admirablemente firmes en una victoria simb&oacute;lica, forzando la salida del anterior l&iacute;der de Converg&egrave;ncia por sus conexiones con los esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n, pero cediendo y aprobando el presupuesto neoliberal de los dos partidos mayoritarios.</p><p>Y esos partidos no han tenido ning&uacute;n problema en dar marcha atr&aacute;s en sus acuerdos con la CUP una y otra vez. Al fin y al cabo, la &uacute;nica arma que tiene la CUP es retener su voto y privar a los partidos gobernantes de la mayor&iacute;a. La &uacute;nica vez que lo hicieron no s&oacute;lo para ganar una ronda extra de negociaciones, sino de forma intransigente, la totalidad de los medios de comunicaci&oacute;n se unieron en una vil campa&ntilde;a para denunciarlos como radicales irresponsables. Las estructuras directamente democr&aacute;ticas de la CUP se rompieron r&aacute;pidamente bajo la presi&oacute;n, y rompieron con el mandato de su asamblea general para encontrar una soluci&oacute;n expeditiva.</p><p>Incluso mientras concluyo este art&iacute;culo, el gobierno espa&ntilde;ol se est&aacute; preparando para invocar el art&iacute;culo 155 de la Constituci&oacute;n, que le permite suspender la autonom&iacute;a del gobierno catal&aacute;n. Esto no har&iacute;a m&aacute;s que agravar la crisis en Catalu&ntilde;a. Por el momento, su pol&iacute;tica de mano dura ha revitalizado al PP -todos sus esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n est&aacute;n olvidados- y ha sacado a la extrema derecha a las calles en niveles no vistos en d&eacute;cadas. Si el PP consigue mantenerse en el poder, robando apoyos al Partido Socialista de centro-izquierda, el resultado ser&aacute; una reducci&oacute;n de la autonom&iacute;a catalana y una profundizaci&oacute;n de la crisis de la democracia. Si son castigados por su brutalidad con unas elecciones anticipadas y un giro a la izquierda -muy probablemente una coalici&oacute;n de Podemos y los socialistas construida en torno a la propuesta de alguna reforma constitucional que permita m&aacute;s autonom&iacute;a regional y el escaparate de un &laquo;estado plurinacional&raquo;- entonces la crisis de la democracia se aliviar&aacute; en gran medida, mientras que el sue&ntilde;o de la independencia plena se ver&aacute; frustrado. En cualquiera de los casos, el Proceso ya ha conducido a una polarizaci&oacute;n social extrema, no entre arriba y abajo, sino todo lo contrario, en ese escenario m&aacute;s temido por los anticapitalistas, entre diferentes nacionalidades e identidades pol&iacute;ticas que unen a ricos y pobres dentro de conjuntos de fronteras mutuamente antag&oacute;nicos.</p><p>Hay que preguntarse: &iquest;en qu&eacute; estaban pensando los anticapitalistas de la CUP? Al adoptar la vieja estrategia de buscar el cambio a trav&eacute;s de las instituciones, tomando en serio la pol&iacute;tica como instrumento para la mejora de la humanidad, se estaban haciendo dependientes de una de las dos fuerzas. Despu&eacute;s de provocar una crisis pol&iacute;tica mediante el impulso unilateral de la independencia, s&oacute;lo podr&iacute;an superar la represi&oacute;n espa&ntilde;ola recurriendo a la comunidad internacional, es decir, a la mediaci&oacute;n de otras potencias de la Uni&oacute;n Europea, o bien recurriendo a un levantamiento popular.</p><p>La primera opci&oacute;n, el rescate por parte de la Uni&oacute;n Europea, supondr&iacute;a obviamente decir adi&oacute;s a cualquier elemento anticapitalista de su programa. Las organizaciones activistas que componen la CUP han hecho campa&ntilde;a durante mucho tiempo contra la inclusi&oacute;n en la UE, que en conjunto era un mal negocio para los trabajadores en Espa&ntilde;a. Pero cuanto m&aacute;s cerca han estado del poder, m&aacute;s se han callado al respecto. En otras palabras, la victoria en este escenario ser&iacute;a lo mismo que la derrota: la pol&iacute;tica de siempre y el neoliberalismo, pero esta vez de la mano de un partido municipalista y directamente democr&aacute;tico.</p><p>El modelo hist&oacute;rico de este escenario, el de Eslovenia en 1990-1991, es claramente err&oacute;neo. Las potencias europeas ten&iacute;an inter&eacute;s en romper Yugoslavia y reconocer a Eslovenia porque quer&iacute;an acceder a nuevos mercados. De hecho, los anarquistas de la ex Yugoslavia consideran en gran medida que la guerra civil fue orquestada para permitir la destrucci&oacute;n de la amplia infraestructura social del pa&iacute;s -austeridad a trav&eacute;s de la guerra- y para permitir que Rusia y la UE absorbieran los restos fragmentados. Pero Catalu&ntilde;a ya est&aacute; totalmente dentro del mercado de la UE. &iquest;Por qu&eacute; les importar&iacute;a a los banqueros europeos la independencia de Catalu&ntilde;a? &iquest;Tienen debilidad por las lenguas minoritarias?</p><p>La segunda opci&oacute;n podr&iacute;a haber sido un poco m&aacute;s realista, ganar la independencia a trav&eacute;s de un levantamiento popular, si no fuera por la aquiescencia de la CUP a la imposici&oacute;n de la no violencia. Como demostr&eacute; con docenas de ejemplos en El fracaso de la no violencia, ning&uacute;n levantamiento popular desde el final de la Guerra Fr&iacute;a ha conseguido derrocar a un gobierno siendo estrictamente no violento, a menos que tuviera el apoyo de la &eacute;lite. En este caso, necesitar&iacute;an el apoyo de los l&iacute;deres de la UE, lo que nos lleva de nuevo a la primera opci&oacute;n, o de los l&iacute;deres espa&ntilde;oles, lo que no va a ocurrir. Los movimientos no violentos s&oacute;lo han forzado nuevas elecciones cuando han tenido el apoyo de la prensa y se han extendido por todo el pa&iacute;s, o al menos a la capital. Forzar una nueva constituci&oacute;n, o ganar la independencia de una regi&oacute;n escindida, est&aacute; mucho m&aacute;s all&aacute; de las capacidades de la no violencia. La mayor&iacute;a de los ejemplos consagrados en la historia, como el movimiento popular que derrib&oacute; el gobierno de Alemania Oriental, fueron de hecho levantamientos violentos que tambi&eacute;n ten&iacute;an elementos no violentos.</p><p>Al convertirse en un partido pol&iacute;tico y llegar al gobierno, la extrema izquierda catalana se puso voluntariamente la camisa de fuerza de la no violencia. S&oacute;lo un movimiento que mantiene su propia autonom&iacute;a puede hacer uso de toda una diversidad de t&aacute;cticas, como el movimiento okupa que lanz&oacute; una rebeli&oacute;n de una semana en mayo de 2014, derrotando a la polic&iacute;a catalana, haciendo que el Ayuntamiento (entonces gobernado por Converg&egrave;ncia) se comiera el pastel de la humildad y perdiera las elecciones posteriores, y bloqueando el desalojo de un centro social popular; o la oleada de huelgas generales, organizadas en gran parte por asambleas vecinales no institucionales y sindicatos anarcosindicalistas, que volvieron a derrotar a la polic&iacute;a y cerraron temporalmente las principales ciudades, castigando a las grandes empresas que explotaban a sus trabajadores; o la red descentralizada de la PAH, que ha evitado miles de desahucios hipotecarios y ha abierto bloques enteros de pisos para vivienda social (manteni&eacute;ndose normalmente pac&iacute;ficos pero plenamente capaces de alborotarse si la polic&iacute;a se pasa de la raya).</p><p>Un partido pol&iacute;tico, en cambio, se basa mayoritariamente en su imagen. Esto los hace totalmente dependientes de los medios de comunicaci&oacute;n, y un partido pol&iacute;tico de extrema izquierda es especialmente vulnerable. Mientras que los partidos de extrema derecha obtienen constantemente tinta gratis, los medios de comunicaci&oacute;n niegan cualquier protagonismo a los partidos de extrema izquierda, excepto cuando se revelan como negociadores responsables, es decir, vendiendo a su base. La &uacute;nica violencia que se le permite a un partido pol&iacute;tico es la del Estado.</p><p>La extrema izquierda cre&oacute; la CUP siguiendo la estrategia de la &laquo;unidad popular&raquo;. Pero, en medio de todos los dem&aacute;s fiascos, tampoco han conseguido la unidad. Las luchas de poder que tienen lugar justo debajo de la superficie han amenazado con desgarrar la CUP en m&uacute;ltiples ocasiones, y la base activista est&aacute; cada vez m&aacute;s desencantada. La CUP tampoco representa a toda la extrema izquierda de Catalu&ntilde;a. En cuanto a los partidos, tambi&eacute;n est&aacute; Catalunya S&iacute; Que es Pot, b&aacute;sicamente una amalgama de Barcelona En Com&uacute; y Podemos. La base activista est&aacute; formada en gran parte por la PAH, que al ser desproporcionadamente inmigrante no suele tener un fuerte sentimiento independentista catal&aacute;n, aunque en mi experiencia suelen ser simpatizantes. Este sentimiento permite a CSQP sentarse en la valla, pero no explica su postura ambigua a lo largo del Proceso. En realidad, la verdadera raz&oacute;n de la desuni&oacute;n, y ahora de la mala sangre, entre la CUP y CSQP es la pol&iacute;tica.</p><p>Por un lado, Barcelona En Com&uacute; s&oacute;lo gobierna la ciudad m&aacute;s grande de Catalu&ntilde;a en coalici&oacute;n con el Partido Socialista, y aunque en el pasado los socialistas han coqueteado con la posibilidad de una reforma constitucional, a medida que la crisis llegaba a su punto &aacute;lgido se colocaron firmemente en el campo del &laquo;estado de derecho&raquo;, aprobando las medidas agresivas del PP mientras ejerc&iacute;an s&oacute;lo la m&aacute;s leve de las influencias moderadoras. Por otro lado, Podemos, a nivel de toda Espa&ntilde;a, se da cuenta de que la crisis catalana tiene el potencial &uacute;nico de desbancar al PP y dar el gobierno de Espa&ntilde;a a la izquierda. El frustrado independentismo catal&aacute;n es el billete de Podemos al poder. Pero si los catalanes ganan su independencia r&aacute;pidamente, mientras el PP sigue gobernando, lo que queda de Espa&ntilde;a se inclinar&aacute; casi seguro hacia la derecha y Podemos perder&aacute; su oportunidad. Sin embargo, un partido pol&iacute;tico activista construido sobre el cad&aacute;ver del movimiento 15M simplemente no puede oponerse a un refer&eacute;ndum popular, que es la democracia directa encarnada.</p><p>As&iacute; que han actuado como verdaderos pol&iacute;ticos, desde Pablo Iglesias hasta Ada Colau, hablando por los dos lados de la boca. Para m&iacute;, de todos los pol&iacute;ticos, han sido los m&aacute;s reprobables, superando incluso al orwelliano y jacalero Mariano Rajoy, que, aunque autoritario sin paliativos, se ha mantenido en sus principios incluso cuando le hac&iacute;a quedar mal. La facci&oacute;n de Podemos se ha pronunciado a favor del derecho al voto y del derecho a la autodeterminaci&oacute;n, pero hasta la hora und&eacute;cima estuvieron afirmando que la votaci&oacute;n del 1 de octubre era una &laquo;protesta&raquo; en lugar de reconocer que, seg&uacute;n la ley catalana, era un refer&eacute;ndum vinculante. Ada Colau dio largas constantemente, creando incertidumbre hasta el &uacute;ltimo momento sobre si se podr&iacute;a votar en Barcelona. Y despu&eacute;s del refer&eacute;ndum, Podemos no apoy&oacute; la posici&oacute;n de que el refer&eacute;ndum constitu&iacute;a un mandato para la independencia, sino que dijo que hab&iacute;a que negociar. Y eran ellos los que ten&iacute;an una propuesta -reforma constitucional para una mayor autonom&iacute;a regional- capaz de satisfacer a una mayor&iacute;a.</p><p>Si la CUP hubiera hecho honor a su compromiso con la democracia directa movilizando a sus bases para que participaran en el refer&eacute;ndum, la participaci&oacute;n de los votantes podr&iacute;a haber sido demasiado alta como para ignorarla. Naturalmente, la CUP est&aacute; bastante disgustada con Podemos y En Com&uacute;.</p><p>Y aunque s&eacute; que muchos de ellos son anticapitalistas sinceros, me cuesta simpatizar. &iquest;Qu&eacute; esperaban? La v&iacute;a institucional del cambio se ha intentado antes -muchas veces- y los resultados han sido siempre similares. No es, sencillamente, ni pragm&aacute;tico ni realista. Su popularidad, creo, es poco m&aacute;s que el resultado de la impaciencia de algunos, la falta de historia y de imaginaci&oacute;n de otros, y el ansia de poder de quienes conducen a los primeros hacia su delirante destino.</p><p>Por el contrario, los movimientos horizontales, descentralizados y autoorganizados para el cambio revolucionario nunca han perdido al cumplir sus propios criterios de &eacute;xito; nunca han sido derrotados por su propio irrealismo. Dado que se enfrentan a una batalla cuesta arriba sin parang&oacute;n, luchando por un tipo de libertad y bienestar m&aacute;s profundo, contra la inquebrantable represi&oacute;n del Estado y la connivencia de las facciones reformistas, tales movimientos rara vez han llegado al umbral de la victoria, es cierto. Pero una vez all&iacute;, s&oacute;lo han sido desalojados por elementos de la izquierda &aacute;vidos de poder.</p><p>En Catalu&ntilde;a, fuera del resplandor s&oacute;dico del espect&aacute;culo, hay otro tipo de independencia. Se basa en la soberan&iacute;a alimentaria, el libre acceso a la vivienda y a la medicina alternativa, la defensa de todas las lenguas y culturas contra la explotaci&oacute;n comercial o la homogeneizaci&oacute;n estatal, la libertad de movimiento y la solidaridad m&aacute;s all&aacute; de las fronteras. Esta independencia se est&aacute; construyendo en una gran red de centros sociales okupados, cl&iacute;nicas e imprentas anticapitalistas, escuelas libres, viviendas liberadas, granjas y jardines ecol&oacute;gicos. No ganar&aacute; en un proceso de cinco a&ntilde;os, ni desaparecer&aacute; despu&eacute;s de las elecciones; de hecho, se ha estado construyendo durante d&eacute;cadas y seguir&aacute; haci&eacute;ndolo durante d&eacute;cadas m&aacute;s. Y va a ir a alg&uacute;n sitio de verdad.</p><p>Original:&nbsp;<a href="https://www.counterpunch.org/2017/10/20/catalan-independence-and-the-crisis-of-democracy/"><a href="https://www.counterpunch.org/2017/10/20/catalan-independence-and-the-crisis-of-democracy/" title="www.counterpunch.org/2017/10/20/catalan-independence-and-the-crisis-of-democracy/" rel="nofollow">www.counterpunch.org/2017/10/20/catalan-independence-and-the-crisis-of</a></a></p><p></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3618459" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>1939-1945: La resistencia española en Francia</title>
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		<pubDate>Mon, 31 Jan 2022 07:41:01 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3616987&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><blockquote><em>Un relato de la actividad de los exiliados anarquistas y antifascistas espa&ntilde;oles en la Resistencia en la Francia ocupada por los nazis. Decenas de miles se vieron obligados a huir de Espa&ntilde;a tras la victoria fascista en la Guerra Civil.</em></blockquote><h2>H&eacute;roes olvidados</h2><blockquote><em>&laquo;&iexcl;Cu&aacute;ntas tierras han pisado mis pies y han visto mis ojos! Qu&eacute; terribles escenas de desolaci&oacute;n y muerte presenci&eacute; en aquellos a&ntilde;os de guerra continua. Las circunstancias adversas hab&iacute;an hecho de nosotros, los antimilitaristas, los soldados m&aacute;s aguerridos de los ej&eacute;rcitos aliados&raquo; &ndash; Murillo de la Cruz</em></blockquote><p>Hay muchos mitos y controversias en torno a la Resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial. La l&iacute;nea &laquo;oficial&raquo;, desde el punto de vista de los gaullistas, atribuye gran importancia al llamamiento radiof&oacute;nico emitido por Charles de Gaulle el 18 de junio de 1940, en el que llamaba al pueblo franc&eacute;s a continuar la lucha contra los alemanes. Pero, al menos para un componente importante del movimiento de la Resistencia, la lucha armada contra el fascismo no comenz&oacute; el 18 de junio de 1940, sino el 17 de julio de 1936. Es un hecho poco conocido que m&aacute;s de 60.000 exiliados espa&ntilde;oles lucharon junto a la Resistencia francesa, adem&aacute;s de otros miles que sirvieron en las fuerzas regulares del ej&eacute;rcito de la Francia Libre. Este art&iacute;culo rinde homenaje a los h&eacute;roes olvidados de la Resistencia espa&ntilde;ola -adem&aacute;s de los miles que continuaron la lucha armada contra Franco en Espa&ntilde;a- y explora los or&iacute;genes m&aacute;s amplios y el desarrollo de la Resistencia francesa (en la foto de arriba aparecen miembros del Maquis en La Tresorerie).</p><h2>Derrota, exilio e internamiento</h2><p>Las victorias fascistas en Espa&ntilde;a provocaron varias oleadas de refugiados que cruzaron la frontera francesa. En junio de 1938 hab&iacute;an cruzado entre 40 y 45.000 refugiados y el gobierno franc&eacute;s, alarmado, orden&oacute; el cierre de la frontera. Sin embargo, con la ca&iacute;da de Catalu&ntilde;a en enero de 1939 una marea humana fluy&oacute; hacia el norte. Detr&aacute;s de ellos ven&iacute;a el Ej&eacute;rcito Republicano en retirada cubierto por una retaguardia compuesta por la 26&ordf; Divisi&oacute;n (Columna Durruti) y elementos del Ej&eacute;rcito del Ebro. La prensa de derechas en Francia entr&oacute; casi en histeria con titulares de pancarta que proclamaban: &laquo;&iquest;Se reorganizar&aacute; el Ej&eacute;rcito del Mot&iacute;n en Francia?&raquo; y &laquo;Cerremos nuestras fronteras a las bandas armadas de la FAI (Federaci&oacute;n Anarquista Ib&eacute;rica) y del POUM (un peque&ntilde;o partido socialista que se opon&iacute;a a los estalinistas)&raquo;. Sin embargo, con la ciudad de Figueras a punto de caer en manos de Franco, la izquierda francesa y la sensibilidad humanitaria se impusieron y la frontera se abri&oacute; para admitir a cientos de miles de civiles y combatientes en Francia.</p><p>La poblaci&oacute;n del Departamento de los Pirineos Orientales se duplic&oacute; con creces debido a la afluencia de espa&ntilde;oles. Las tropas francesas en la zona ya hab&iacute;an sido reforzadas y se aportaron m&aacute;s refuerzos cuando la 26&ordf; Divisi&oacute;n lleg&oacute; a la frontera. Como recordaba uno de sus miembros, Antonio Herrero, &laquo;&hellip;&eacute;ramos considerados los m&aacute;s peligrosos de los refugiados&raquo;. Algunos sectores de la clase dirigente francesa tem&iacute;an claramente que los &laquo;rojos&raquo; y los &laquo;anarquistas&raquo; llevaran la revoluci&oacute;n social a Francia.</p><p>Aunque los refugiados estaban ahora a salvo del ej&eacute;rcito de Franco, no se les iba a permitir de ninguna manera la libertad. Se les confina en campos de concentraci&oacute;n en las playas de Argeles-sur-mer, St.Cyprien y Barcares, encerrados con estacas y alambre de espino. La polic&iacute;a francesa persegu&iacute;a a los que escapaban del confinamiento. En el interior de los campos, el refugio, los suministros y la atenci&oacute;n m&eacute;dica eran pr&aacute;cticamente inexistentes. Prevalec&iacute;a una estricta disciplina militar, con frecuentes pases de lista, patrullas y vigilancia constante. Se prohibi&oacute; la distribuci&oacute;n de peri&oacute;dicos de izquierdas (pero no de derechas). Adem&aacute;s, los identificados como &laquo;criminales&raquo; o &laquo;radicales&raquo; eran llevados a campos de prisioneros separados, como la fortaleza de Collioure y el campo de Le Vernet. En ellos, comunistas y anarquistas eran retenidos como prisioneros bajo un r&eacute;gimen de trabajo duro. Quienes experimentaron estos campos recordaron m&aacute;s tarde que, aunque no eran lugares de exterminio masivo, en muchos otros aspectos eran tan malos como los campos de concentraci&oacute;n alemanes.</p><p>El gobierno franc&eacute;s intent&oacute; fomentar la repatriaci&oacute;n, tanto de forma voluntaria como mediante amenazas. Pero en diciembre de 1939 todav&iacute;a hab&iacute;a al menos 250.000 espa&ntilde;oles en los campos. Las obras de construcci&oacute;n supusieron una mejora de las condiciones, aunque la salud, las condiciones sanitarias y el suministro de alimentos segu&iacute;an siendo p&eacute;simos. Los espa&ntilde;oles se organizan colectivamente como pueden a trav&eacute;s de las principales agrupaciones pol&iacute;ticas.</p><h2>La Blitzkrieg y la Francia de Vichy</h2><p>Ante la inminencia de una guerra general en Europa y reconociendo la gran cantidad de conocimientos industriales y agr&iacute;colas confinados en las playas, se dio a los exiliados espa&ntilde;oles la opci&oacute;n de abandonar los campos a partir de abril de 1939. Pero la condici&oacute;n era que obtuvieran un contrato de trabajo individual con los agricultores/empleadores locales o que se alistaran en &laquo;compa&ntilde;&iacute;as de trabajadores&raquo; (batallones de trabajo), en la Legi&oacute;n Extranjera o en el ej&eacute;rcito franc&eacute;s regular. Aunque la primera opci&oacute;n era la m&aacute;s deseable, alrededor de 15.000 se alistaron en la Legi&oacute;n Extranjera, incluyendo elementos de la 26&ordf; Divisi&oacute;n (Columna Durruti) a los que se les ofreci&oacute; elegir entre esto y la repatriaci&oacute;n forzosa.</p><p>As&iacute;, muchos exiliados espa&ntilde;oles se encontraron en la punta de la Blitzkrieg de Hitler en 1940. M&aacute;s de 6.000 murieron en combate antes del armisticio y 14.000 fueron hechos prisioneros. Los espa&ntilde;oles capturados por los nazis no fueron tratados como prisioneros de guerra, sino que fueron enviados directamente a campos de concentraci&oacute;n, principalmente a Mauthausen. De los 12.000 enviados a ese lugar de asesinato, s&oacute;lo 2.000 sobrevivieron hasta la liberaci&oacute;n. Otros espa&ntilde;oles del ej&eacute;rcito franc&eacute;s se encontraron sirviendo en Noruega, como parte de la fuerza expedicionaria a Narvik y Trondheim. Se distinguieron por su valent&iacute;a, pero a un alto precio. De 1.200 s&oacute;lo sobrevivieron 300.</p><p>Tras el triunfo militar alem&aacute;n en Par&iacute;s, el 14 de junio de 1940, el pa&iacute;s se dividi&oacute; en zonas ocupadas y no ocupadas. Esta &uacute;ltima, que comprende el centro y el sur de Francia y la costa mediterr&aacute;nea, fue gobernada directamente por el Gobierno de Vichy del mariscal Petain. Al principio, muchos franceses vieron a Petain como un salvador nacional, que rescataba al pa&iacute;s de la humillaci&oacute;n de la derrota total. Pero el r&eacute;gimen de Vichy no s&oacute;lo sigui&oacute; una pol&iacute;tica de coexistencia y colaboraci&oacute;n con los nazis, sino que ten&iacute;a muchos de los rasgos de un estado fascista. La llamada &laquo;Revoluci&oacute;n Nacional&raquo; de Petain funcionaba bajo el lema &laquo;Trabajo, familia, patria&raquo; y aplicaba pol&iacute;ticas nacionalistas y autoritarias.</p><p>En agosto de 1940 se disolvieron todas las organizaciones sindicales en favor de las estructuras corporativas &laquo;org&aacute;nicas&raquo; de empresarios y empleados favorecidas por el fascismo. El modelo de estas pol&iacute;ticas se pod&iacute;a ver f&aacute;cilmente en Italia, Espa&ntilde;a (se establecieron r&aacute;pidamente relaciones cordiales con Franco) y Portugal y, como en esos pa&iacute;ses, el apoyo a la Revoluci&oacute;n Nacional proced&iacute;a principalmente de la clase alta y media, de los peque&ntilde;os industriales y financieros, del comercio local y de la propiedad terrateniente y de las profesiones de alto estatus. Estos partidarios se instalaron r&aacute;pidamente en todos los niveles de la administraci&oacute;n. Se idealiza la vida campesina y familiar, as&iacute; como la Iglesia cat&oacute;lica como modelo de vida moral, valores comunitarios y obediencia. Se crearon campamentos y cuerpos de j&oacute;venes. Y, por supuesto, se elaboran listas de comunistas, socialistas, etc. &ndash; Algunos para ser detenidos inmediatamente, otros para ser arrestados a la primera se&ntilde;al de cualquier amenaza al orden p&uacute;blico.</p><p>El r&eacute;gimen de Vichy deb&iacute;a colaborar activamente en la elecci&oacute;n de rehenes y en el reclutamiento de mano de obra para los alemanes, deteniendo a los resistentes y deportando a los jud&iacute;os. Las SS y la Gestapo establecieron r&aacute;pidamente contactos con antisemitas y fascistas franceses, recopilando informaci&oacute;n sobre los jud&iacute;os y la izquierda. Nunca surgi&oacute; un partido de estilo fascista, en parte porque Hitler no quer&iacute;a ninguna base para un resurgimiento del nacionalismo franc&eacute;s. Pero los miembros del partido fascista del P.P.F. fueron a luchar (y morir) en el frente ruso, y tambi&eacute;n fueron utilizados internamente como unidades paramilitares contra la Resistencia.&nbsp;</p><p>Pero la formaci&oacute;n m&aacute;s importante ser&iacute;a la Milice, formada en enero de 1943 (a partir de la asociaci&oacute;n de veteranos Legion des Anciens Combattants) por Joseph Darnard, ministro de Vichy a cargo de todas las fuerzas internas del orden. La Milice, vanguardia paramilitar de la &laquo;Revoluci&oacute;n Nacional&raquo;, se convirti&oacute; en una fuerza de 150.000 efectivos que actuaba como auxiliar de las SS y la Gestapo y se caracterizaba por un fascismo al estilo de Vichy. En 1944 era la &uacute;nica fuerza francesa en la que pod&iacute;an confiar los alemanes. La mayor&iacute;a de los Milicianos supervivientes fueron ejecutados sumariamente por la Resistencia justo antes o despu&eacute;s de la liberaci&oacute;n. Se lo merec&iacute;an.</p><h2>Resistencia</h2><p></p><p>Muchos franceses despertaron lentamente a la verdadera naturaleza e ideolog&iacute;a de la ocupaci&oacute;n nazi y sus compinches de Vichy. Aparte de una manifestaci&oacute;n en Par&iacute;s, el 11 de noviembre de 1940, y una impresionante huelga de mineros liderada por los comunistas en el noreste del pa&iacute;s en mayo de 1941, hubo muy poca confrontaci&oacute;n p&uacute;blica con los alemanes en los dos primeros a&ntilde;os despu&eacute;s de la derrota.</p><p>El famoso programa de radio de De Gaulle fue s&oacute;lo uno de los varios puntos de partida de la resistencia. De hecho, hasta 1942 De Gaulle no fue en absoluto un actor importante. Aunque Churchill le apoyaba, los estadounidenses parec&iacute;an m&aacute;s interesados en ganarse a los comandantes franceses de Vichy en Argelia. De Gaulle ni siquiera fue informado de los planes aliados para la Operaci&oacute;n Antorcha, el desembarco en Argelia. Tuvo que cambiar algo para consolidar su posici&oacute;n. Para ello, busc&oacute; aumentar los v&iacute;nculos con la Resistencia interna durante 1942 y tuvo que reconocer tanto la diversidad e independencia de los grupos de resistencia como la importancia de los comunistas como hechos probados.</p><p>El Partido Comunista franc&eacute;s hab&iacute;a sido sorprendido por el pacto de no agresi&oacute;n entre Hitler y Stalin en agosto de 1939, y luego fue declarado ilegal bajo el r&eacute;gimen de Vichy. Esto signific&oacute; que, organizativamente, desempe&ntilde;aron un escaso papel en los primeros movimientos de la Resistencia, aunque los militantes de base se implicaron desde el principio, como en la huelga de los mineros. S&oacute;lo despu&eacute;s de la invasi&oacute;n de Rusia pudo el PC reagruparse, pero r&aacute;pidamente se convirti&oacute; en un actor principal en t&eacute;rminos de pol&iacute;tica, organizaci&oacute;n y t&aacute;ctica de la Resistencia.</p><p>En sus primeras ra&iacute;ces, la Resistencia creci&oacute; desde la base. &laquo;La resistencia temprana fue casi totalmente una cuesti&oacute;n de iniciativas secretas de individuos y peque&ntilde;os grupos&hellip;&raquo;. El primer acto de resistencia era a menudo una pintada, por ejemplo la que invert&iacute;a la declaraci&oacute;n alemana de que se fusilar&iacute;a a 10 franceses por cada alem&aacute;n asesinado (&laquo;Un franc&eacute;s asesinado &ndash; &iexcl;Diez alemanes morir&aacute;n!&raquo;) o simplemente se daba la vuelta o se retiraban las se&ntilde;ales para confundir al enemigo. Igualmente importante, una vez formado el grupo, era la producci&oacute;n y circulaci&oacute;n de panfletos y peri&oacute;dicos clandestinos. Esta propaganda cre&oacute; una actitud solidaria que un&iacute;a los actos individuales de resistencia.</p><p>Estos peque&ntilde;os grupos de individuos con ideas afines evolucionaron gradualmente hasta convertirse en movimientos m&aacute;s amplios de sabotaje y lucha armada y en redes m&aacute;s difusas que dirig&iacute;an las rutas de escape y reun&iacute;an informaci&oacute;n sobre las posiciones alemanas. En el norte sufrieron una fuerte represi&oacute;n por parte de la Gestapo, pero en el sur los movimientos adquirieron un car&aacute;cter m&aacute;s amplio. Esto se debi&oacute; en parte a factores geogr&aacute;ficos y en parte a que la zona no estaba bajo el control directo de Alemania antes de noviembre de 1942. Sin embargo, hab&iacute;a otro factor vital: los espa&ntilde;oles.</p><p>El r&eacute;gimen de Vichy quer&iacute;a aprovechar la gran cantidad de mano de obra espa&ntilde;ola disponible en el sur, por lo que estableci&oacute; los Travailleurs Etrangers (T.E.), b&aacute;sicamente cuerpos de trabajo forzado de entre 2 y 5.000 hombres. A finales de 1940, m&aacute;s de 220.000 espa&ntilde;oles realizaban trabajos forzados para empresas francesas y alemanas en Francia. Pero para las autoridades de Vichy la historia revolucionaria de la clase obrera espa&ntilde;ola planteaba un problema: los cuerpos de trabajo proporcionar&iacute;an un foco organizativo natural para los que pretend&iacute;an reconstruir su movimiento. Y ten&iacute;an raz&oacute;n, porque las organizaciones pol&iacute;ticas de los exiliados espa&ntilde;oles no tardaron en consolidar su posici&oacute;n dentro del T.E., a pesar de los intentos de la polic&iacute;a de Vichy por identificar y eliminar a comunistas, anarquistas y &laquo;antinacionales&raquo;.&nbsp;</p><p>La presencia de este vasto cuerpo de exiliados, muchos de ellos curtidos luchadores antifascistas, no puede ser subestimada. &laquo;La resistencia era el estado natural de los exiliados espa&ntilde;oles en Francia. Para ellos el dilema franc&eacute;s sobre la lealtad a Petain era inexistente&hellip;&raquo;. Continuaban una guerra que hab&iacute;a comenzado tras las barricadas de Barcelona, ya hab&iacute;an combatido a las tropas alemanas e italianas en su propio pa&iacute;s, y ahora iban a hacer lo mismo en Francia. Tanto o m&aacute;s que los agentes brit&aacute;nicos del Ejecutivo de Operaciones Especiales fueron los espa&ntilde;oles quienes instruyeron a sus camaradas franceses en la lucha armada.</p><p>Como reconoci&oacute; Serge Ravanel, de la Resistencia francesa en la zona de Toulouse: &laquo;Durante la guerra de Espa&ntilde;a nuestros camaradas hab&iacute;an adquirido los conocimientos que nosotros no pose&iacute;amos; sab&iacute;an fabricar bombas; sab&iacute;an tender emboscadas; ten&iacute;an un profundo conocimiento de la t&eacute;cnica de la guerra de guerrillas&raquo;. Adem&aacute;s de esta pericia, se dec&iacute;a de los espa&ntilde;oles que su valent&iacute;a era inigualable en el combate y que no se pod&iacute;a hablar de traici&oacute;n o deserci&oacute;n.</p><p>Dentro de los Travailleurs Etrangers el sabotaje de bajo nivel, s&iacute;mbolo universal de la rebeld&iacute;a de la clase obrera, se convirti&oacute; r&aacute;pidamente en la norma. En un incidente, 50 mec&aacute;nicos franceses sospechosos de estar implicados en el &laquo;monkey wrenching&raquo; fueron sustituidos por espa&ntilde;oles. El nivel de fallos inexplicables en los veh&iacute;culos aument&oacute; cuando los espa&ntilde;oles alegaron desconocimiento de los rudimentos de la mec&aacute;nica de motores. Este tipo de incidentes formaban parte de un movimiento de sabotaje m&aacute;s amplio y creciente, un movimiento que progres&oacute; r&aacute;pidamente hacia la dinamitaci&oacute;n de instalaciones industriales y ferrocarriles; ataques con granadas a los desfiles militares alemanes, cantinas y cuarteles, por no mencionar los asesinatos individuales.</p><p>En una progresi&oacute;n t&iacute;pica, los anarquistas espa&ntilde;oles del Macizo Central organizaron la resistencia en los cuerpos de T.E. que trabajaban en una enorme presa (Barage de l&rsquo;Aigle). A partir del sabotaje de carreteras y t&uacute;neles, el grupo acab&oacute; convirti&eacute;ndose en un batall&oacute;n de resistencia armada de 150 a 200 personas, con el nombre de la presa.</p><p>En 1942, la Resistencia estaba firmemente establecida, ya que cualquier ilusi&oacute;n final sobre los nazis desapareci&oacute;, con las SS cada vez m&aacute;s controladas en Par&iacute;s; los decretos que exig&iacute;an trabajadores para las f&aacute;bricas alemanas; el comienzo de la deportaci&oacute;n de jud&iacute;os a los campos de exterminio y, en noviembre, la ocupaci&oacute;n militar alemana de la zona de Vichy. Estos acontecimientos reforzaron la motivaci&oacute;n para resistir y aseguraron un ambiente de protesta y revuelta entre el conjunto de la clase obrera francesa.</p><p>A finales de a&ntilde;o, los movimientos de resistencia independientes y locales comienzan a coordinarse m&aacute;s estrechamente. Hasta entonces, el &uacute;nico movimiento que abarcaba ambas zonas era el Frente Nacional, dirigido por los comunistas, creado en mayo de 1941. Su brazo armado era el Francs-Tireurs et Partisans Francais. Otros grupos se combinaron para formar el Mouvements Unis de Las Resistance (MUR), cuyo brazo armado era el Armee Secrete. El MUR reconoci&oacute; a De Gaulle como l&iacute;der, pero los comunistas mantuvieron su independencia. Ambos grupos formaron parte del Comit&eacute; Nacional de la Resistencia (CNR).</p><p>Gracias al CNR y al MUR, De Gaulle pudo consolidar su posici&oacute;n dentro de Francia. Los suministros de armas procedentes de Londres y Argel iban a parar a los grupos que reconoc&iacute;an su liderazgo y aceptaban cierto grado de control t&aacute;ctico por parte del SOE brit&aacute;nico. Los guerrilleros del FTPF tuvieron que armarse con las armas capturadas a los alemanes o interceptando los suministros aliados destinados al Armee Secrete. Adem&aacute;s de las diferencias pol&iacute;ticas, hab&iacute;a diferencias en cuanto a las t&aacute;cticas. El Armee Secrete argumentaba que la Resistencia deb&iacute;a estar preparada para apoyar un desembarco aliado. El FTPF defend&iacute;a una campa&ntilde;a inmediata de acoso, sabotaje y emboscada a las tropas alemanas. Tambi&eacute;n quer&iacute;an asesinar a oficiales alemanes individuales, una t&aacute;ctica que De Gaulle rechaz&oacute;.</p><p>Los espa&ntilde;oles, activos principalmente en el sur y el sureste, se organizaron por su cuenta, aunque algunos individuos lucharon en unidades francesas. Las formaciones espa&ntilde;olas fueron reconocidas como una parte independiente pero integral de la Resistencia francesa dentro del CNR La principal agrupaci&oacute;n fue la Uni&oacute;n Nacional Espa&ntilde;ola (UNE), dirigida por los comunistas, formada en noviembre de 1942. En 1944 su nombre cambi&oacute; a Agrupaci&oacute;n Guerrillera Espa&ntilde;ola. Una segunda organizaci&oacute;n, la Alianza Democr&aacute;tica Espa&ntilde;ola, que rechaza el control comunista, est&aacute; formada por los anarquistas (CNT/FAI), los socialistas (UGT/PSOE), los republicanos de izquierda e independientes y los nacionalistas vascos y catalanes.</p><h2>Los Maquis</h2><p></p><p>El momento cr&iacute;tico de expansi&oacute;n de la Resistencia lleg&oacute; en 1943 con la afluencia de nuevos reclutas que hu&iacute;an de los trabajos forzados. En junio de 1942 se promulg&oacute; un decreto que exig&iacute;a trabajadores franceses para las f&aacute;bricas alemanas. Este decreto se ampli&oacute; en febrero de 1943 con la creaci&oacute;n del Service du Travail Obligatoire (STO) para satisfacer la creciente demanda del ministerio de trabajo alem&aacute;n. El STO fue resistido por la evasi&oacute;n individual, las huelgas e incluso las multitudes enfurecidas que liberaban a los trabajadores detenidos de la polic&iacute;a francesa. Tambi&eacute;n result&oacute; ser el ingrediente vital para la formaci&oacute;n de grupos armados en el campo, los maquis.</p><p>Entre abril y diciembre de 1943, 150.000 obreros huyeron del STO, y en junio de 1944 ya eran m&aacute;s de 300.000. El movimiento de la Resistencia foment&oacute; el incumplimiento y proporcion&oacute; refugio, suministros y armas a los evasores que se refugiaron en las colinas y el campo. Los maquis recibieron el apoyo de la poblaci&oacute;n rural, alienada por las constantes requisas de productos y la imposici&oacute;n del STO a los trabajadores agr&iacute;colas. Este aumento de la fuerza de la guerrilla en el campo a lo largo de 1943 inaugur&oacute; una nueva y m&aacute;s feroz fase de la lucha armada, que en el conflicto entre el Milice y el Maquis adopt&oacute; cada vez m&aacute;s la forma de una guerra civil.</p><p>Aunque el plan a largo plazo era preparar una insurrecci&oacute;n nacional en apoyo del esperado desembarco de los aliados, hubo desacuerdo sobre la mejor t&aacute;ctica a emplear mientras tanto. Algunos eran partidarios de concentrarse en grandes formaciones, en efecto insurrecciones locales. Otros abogaban por peque&ntilde;as unidades m&oacute;viles de 20-30 hombres como &uacute;nica t&aacute;ctica viable. Esta &uacute;ltima era sin duda la pol&iacute;tica correcta. En las tres ocasiones en las que la Resistencia en el Sur se agrup&oacute; para la guerra convencional, en la meseta de Glieres, en Vercors y en Mont Mouchet, fueron superados en n&uacute;mero y en armamento por los alemanes. Los espa&ntilde;oles participaron en estas acciones, pero hab&iacute;an advertido que no lo hicieran, ya que sab&iacute;an muy bien, desde la guerra contra Franco, que las tropas ligeramente armadas no pod&iacute;an participar en una guerra convencional sin apoyo de blindaje, artiller&iacute;a y aire.</p><p>A pesar de estos contratiempos, la resistencia en los 18 meses anteriores al D&iacute;a D infligi&oacute; da&ntilde;os masivos a las infraestructuras y at&oacute; a las tropas alemanas en toda Francia. La Resistencia pod&iacute;a neutralizar con mucha m&aacute;s facilidad los ferrocarriles, las instalaciones industriales y las centrales el&eacute;ctricas que la aviaci&oacute;n aliada, y sus redes de inteligencia, al principio poco consideradas por los brit&aacute;nicos, tuvieron una importancia decisiva. Entre junio de 1943 y mayo de 1944 se destruyeron casi 2.000 locomotoras. S&oacute;lo en octubre de 1943 se registraron m&aacute;s de 3.000 ataques contra los ferrocarriles, 427 de los cuales provocaron graves da&ntilde;os, con 132 trenes descarrilados. En el suroeste, el sabotaje fue tan eficaz que el 6 de junio de 1944 se tard&oacute; 3 d&iacute;as en viajar de Par&iacute;s a Toulouse.</p><p>Mientras que los guerrilleros eran menos numerosos en el Norte, entre abril y septiembre de 1943 se registraron unos 500 esfuerzos de resistencia, 278 contra ferrocarriles y otras infraestructuras, matando a 950 alemanes e hiriendo a 1.890. En Normand&iacute;a y Breta&ntilde;a, los espa&ntilde;oles volaron transformadores el&eacute;ctricos, una estaci&oacute;n ferroviaria y un patio de maniobras y parte de un aer&oacute;dromo. Los combatientes de la resistencia espa&ntilde;ola en Par&iacute;s asesinan al general von Schaumberg, comandante del Gran Par&iacute;s, y al general von Ritter, responsable del reclutamiento de trabajadores forzados.</p><p>Liberaci&oacute;n.</p><p>La eficacia de la campa&ntilde;a de la guerrilla llev&oacute; a Eisenhower a comentar que el esfuerzo de la Resistencia en torno al D&iacute;a D equival&iacute;a a 15 divisiones del ej&eacute;rcito regular. Asimismo, se estim&oacute; que el apoyo de los maquis a la ofensiva norte del 7&ordm; ej&eacute;rcito estadounidense val&iacute;a 4 &oacute; 5 divisiones de tropas regulares. Tambi&eacute;n hay que recordar que las tropas aliadas nunca entraron en el sur del pa&iacute;s. Toda la zona al oeste del R&oacute;dano y al sur del Loira fue liberada por la insurrecci&oacute;n nacional de los maquis, al igual que Breta&ntilde;a, salvo los puertos atl&aacute;nticos con sus fuertes guarniciones alemanas.</p><p>En el Departamento de L&rsquo;Ariege el 14&ordm; Cuerpo de Guerrillas Espa&ntilde;olas (reformado en abril de 1942) desempe&ntilde;&oacute; un papel clave en el desalojo de los alemanes. Entre el 6 de junio y agosto de 1944 atacaron convoyes alemanes y liberaron varios pueblos antes de tomar Foix, el cuartel general nazi en la zona. Una fuerte columna alemana intent&oacute; un contraataque pero fue sorprendida en una emboscada. A pesar de su superioridad log&iacute;stica, fueron inmovilizados por el fuego de las ametralladoras y 1.200 se rindieron. Un ametrallador solitario desempe&ntilde;&oacute; un papel clave, ya que se mantuvo en su puesto y acribill&oacute; a los alemanes. Un combatiente de la resistencia recuerda a este hombre &laquo;disparando como un loco&raquo;, y a&ntilde;ade, a modo de explicaci&oacute;n, &laquo;&hellip;pero era un espa&ntilde;ol, un guerrillero&raquo;. Los observadores aliados del combate comentaron que los espa&ntilde;oles eran &laquo;guerrilleros singularmente perfectos&raquo;.</p><p>Otros ejemplos de la contribuci&oacute;n espa&ntilde;ola son el batall&oacute;n anarquista Llibertad, que liber&oacute; Cahors y otras ciudades, y la participaci&oacute;n de 6.000 guerrilleros espa&ntilde;oles en la liberaci&oacute;n de Toulouse. Un encuentro notable se produjo cuando los alemanes intentaban retirarse a trav&eacute;s de la Gardarea, tras la ca&iacute;da de Marsella. Un grupo de 32 espa&ntilde;oles y 4 franceses se enfrentaron a una columna alemana (compuesta por 1.300 hombres en 60 camiones, con 6 tanques y 2 ca&ntilde;ones autopropulsados), en La Madeiline, el 22 de agosto de 1944. Los maquis volaron los puentes de la carretera y del ferrocarril y se posicionaron en las colinas circundantes con ametralladoras. La batalla se prolong&oacute; desde las 15 horas hasta el mediod&iacute;a del d&iacute;a siguiente. Tres maquis resultaron heridos, 110 alemanes muertos, 200 heridos y el resto se rindi&oacute;. El comandante alem&aacute;n se suicid&oacute;.</p><p>M&aacute;s de 4.000 espa&ntilde;oles participaron en el levantamiento de los maquis en Par&iacute;s, que comenz&oacute; el 21 de agosto de 1944. Las fotograf&iacute;as los muestran armados y agazapados tras las barricadas en escenas que se podr&iacute;an confundir f&aacute;cilmente con los combates callejeros de Barcelona en julio de 1936. En poco tiempo recibieron el apoyo de las tropas regulares de las cabezas de playa de Normand&iacute;a. Las primeras unidades que entraron en Par&iacute;s y llegaron al Hotel de Ville eran de la 9&ordf; Compa&ntilde;&iacute;a de Tanques de la 2&ordf; Divisi&oacute;n Blindada francesa. Sin embargo, las medias pistas de vanguardia llevaban nombres de campos de batalla espa&ntilde;oles: &laquo;Guadalajara&raquo;; &laquo;Teruel&raquo;; &laquo;Madrid&raquo; y &laquo;Ebro&raquo;. Estaban tripuladas por espa&ntilde;oles, de los cuales 3.200 serv&iacute;an en la 2&ordf; Acorazada. Muchos de ellos eran veteranos de la 26&ordf; Divisi&oacute;n (Columna Durruti) que hab&iacute;an entrado en el ej&eacute;rcito franc&eacute;s desde los campos de prisioneros en 1939 y hab&iacute;an ido a luchar al norte de &Aacute;frica.</p><p>El capit&aacute;n Raymond Dronne, comandante de la 9&ordf; Compa&ntilde;&iacute;a, recuerda que los anarquistas espa&ntilde;oles eran &laquo;a la vez dif&iacute;ciles y f&aacute;ciles de mandar&raquo;. De acuerdo con sus principios libertarios &laquo;&hellip;era necesario que aceptaran por s&iacute; mismos la autoridad de sus oficiales&hellip; Deseaban comprender la raz&oacute;n de lo que se les ped&iacute;a&raquo;. Sin embargo, &laquo;&hellip;cuando conced&iacute;an su confianza era total y completa&raquo;. &laquo;Eran casi todos antimilitaristas, pero eran magn&iacute;ficos soldados, valientes y experimentados. Si abrazaron nuestra causa de forma espont&aacute;nea y voluntaria fue [porque] era la causa de la libertad. Eran verdaderos luchadores por la libertad&raquo;.</p><p>La 9&ordf; Compa&ntilde;&iacute;a ocup&oacute; un lugar destacado en el desfile de la victoria a trav&eacute;s de Par&iacute;s, con sus carros de combate situados en el Arco del Triunfo. A continuaci&oacute;n, entraron en acci&oacute;n en el Mosela y fueron los primeros en entrar en Estrasburgo, apoyados por la infanter&iacute;a estadounidense. Su campa&ntilde;a termin&oacute; en Alemania, en Berchtesgaden, el &laquo;Nido de &Aacute;guilas&raquo; de Hitler. Habiendo luchado desde las calles de Barcelona, a trav&eacute;s de los campos de batalla de Espa&ntilde;a, &Aacute;frica del Norte y Francia, se alzaron como vencedores en el &uacute;ltimo agujero de la escoria nazi.</p><p>Ep&iacute;logo</p><p>La liberaci&oacute;n supuso un breve periodo de euforia, en el que la Resistencia llen&oacute; el vac&iacute;o de poder en el Sur: se ocup&oacute; de los colaboradores y de los restos de la Milicia, cre&oacute; comit&eacute;s locales para administrar los suministros y restableci&oacute; las comunidades en un plano de mayor igualdad. Los hombres y mujeres de a pie fueron moment&aacute;neamente due&ntilde;os de su propia historia. Pero esto no iba a durar. De Gaulle y sus aliados no quer&iacute;an ver el sur de Francia controlado por elementos revolucionarios. Los maquisards representaban una amenaza porque &laquo;un ej&eacute;rcito de guerrilleros es siempre un ej&eacute;rcito revolucionario&raquo;. De Gaulle tem&iacute;a que se produjera una revoluci&oacute;n en Toulouse, donde 6.000 guerrilleros espa&ntilde;oles estaban &laquo;&hellip;todav&iacute;a imbuidos del esp&iacute;ritu revolucionario que hab&iacute;an tra&iacute;do de m&aacute;s all&aacute; de los Pirineos&raquo; .Para hacer frente a esta explosiva situaci&oacute;n se ofreci&oacute; a los maquis la opci&oacute;n de desarmarse o unirse a las fuerzas regulares francesas para el ataque a las guarniciones alemanas en los puertos del Atl&aacute;ntico. Esto demostrar&iacute;a a Am&eacute;rica que hab&iacute;a un ej&eacute;rcito nacional regular y que no era necesaria la ocupaci&oacute;n aliada, y tambi&eacute;n eliminar&iacute;a las bandas armadas mientras se produc&iacute;a una transferencia suave al poder gaullista. Esto se consigui&oacute; f&aacute;cilmente porque de Gaulle hab&iacute;a cimentado su posici&oacute;n en sectores clave de la Resistencia mediante el control del suministro de armas.</p><p>En total, 25.000 espa&ntilde;oles murieron en los campos o luchando en unidades armadas. Con la rendici&oacute;n alemana en 1945, los espa&ntilde;oles creyeron, comprensiblemente, que los Aliados volver&iacute;an su atenci&oacute;n a Franco y que, sin el apoyo alem&aacute;n e italiano, ser&iacute;a r&aacute;pidamente aplastado. De hecho, muchos hab&iacute;an estado luchando todo el tiempo en previsi&oacute;n de volver a Espa&ntilde;a por alg&uacute;n asunto pendiente. La actividad guerrillera antifascista hab&iacute;a continuado en Espa&ntilde;a durante toda la guerra. Mientras tanto, los exiliados en Argelia y Francia se hab&iacute;an estado preparando para el regreso, almacenando armas &laquo;prestadas&raquo; de los dep&oacute;sitos estadounidenses. Asimismo, mientras la 2&ordf; Divisi&oacute;n Blindada francesa avanzaba hacia el norte desde Par&iacute;s, a su 9&ordf; Compa&ntilde;&iacute;a se le unieron en secreto seis miembros de la Columna Durruti que hab&iacute;an estado con la Resistencia en Par&iacute;s. Mientras luchaban junto a sus antiguos camaradas de la 9&ordf; Compa&ntilde;&iacute;a, escondieron armas y municiones de los campos de batalla en escondites secretos. Estos fueron recogidos posteriormente y llevados a Espa&ntilde;a.</p><p>En 1945, Franco se qued&oacute; muy solo, condenado por Gran Breta&ntilde;a, Rusia y Estados Unidos y excluido de las Naciones Unidas. El gobierno laborista brit&aacute;nico, antes de su elecci&oacute;n en 1945, hab&iacute;a prometido una r&aacute;pida resoluci&oacute;n de la cuesti&oacute;n espa&ntilde;ola. Pero, lamentablemente, la historia demostr&oacute; que no se pod&iacute;a confiar en los brit&aacute;nicos. El gobierno laborista, a pesar de sus promesas, utiliz&oacute; t&aacute;cticas dilatorias en las Naciones Unidas para detener la acci&oacute;n efectiva, argumentando que era un asunto puramente interno del pueblo espa&ntilde;ol y que no deseaban &laquo;permitir o fomentar la guerra civil en ese pa&iacute;s&raquo;. El bloqueo econ&oacute;mico y el aislamiento internacional habr&iacute;an acabado con Franco en cuesti&oacute;n de meses, pero Gran Breta&ntilde;a y Estados Unidos no lo apoyar&iacute;an, a pesar de las protestas de otros pa&iacute;ses que estaban a favor de una intervenci&oacute;n armada si fuera necesario. Para los brit&aacute;nicos y los estadounidenses, como en 1936-1939, el verdadero problema no era Franco, sino la posibilidad de una revoluci&oacute;n &laquo;roja&raquo; de la clase obrera espa&ntilde;ola. Esta actitud se consolid&oacute; a medida que se desarrollaba la Guerra Fr&iacute;a. Se produjo una rehabilitaci&oacute;n gradual de Franco, que termin&oacute; con el pleno reconocimiento y la incorporaci&oacute;n a las Naciones Unidas en 1955. La Espa&ntilde;a fascista ocup&oacute; su lugar en la mesa del no tan nuevo orden mundial.</p><p>Incluso en 1945, mientras algunos segu&iacute;an creyendo que la diplomacia restaurar&iacute;a el gobierno republicano, muchos militantes optaron por renovar la lucha armada. Entre 1944 y 1950 lucharon en Espa&ntilde;a unos 15.000 guerrilleros, llevando a medio pa&iacute;s al estado de guerra. Pero, a pesar de las huelgas en Barcelona y en las zonas vascas, en las que participaron m&aacute;s de 250.000 personas, la poblaci&oacute;n en su conjunto, cansada de la guerra y la represi&oacute;n, no estaba dispuesta a levantarse, o hab&iacute;a depositado su fe en la diplomacia de las &laquo;democracias&raquo; occidentales. Los guerrilleros tuvieron que luchar solos e insuficientemente armados contra el impresionante aparato policial y militar de Franco, siempre bien provisto de informaci&oacute;n sobre los movimientos guerrilleros desde el otro lado de la frontera francesa. Fue una lucha desigual. Como se lamentaba Juan Molina: &laquo;Las c&aacute;rceles consumieron una generaci&oacute;n de combatientes, derrotados esta vez irremediablemente&hellip; Toda fuerza en la vida tiene sus l&iacute;mites y este l&iacute;mite fue ampliamente superado por la Resistencia, en una resistencia casi inhumana. Pero tuvo que sucumbir&raquo;.</p><p>Estos militantes de la clase obrera, que empu&ntilde;aron las armas durante diez o incluso veinte a&ntilde;os contra el fascismo y el capitalismo, merecen mucho m&aacute;s que un simple recuerdo, aunque incluso eso se les ha negado. La lucha por la que dieron su vida no ha terminado, nos corresponde a nosotros continuar esa lucha y mantener encendida la llama de su resistencia.</p><p>Editado por libcom a partir de Fighting Talk, n&ordm; 15.</p><p>Art&iacute;culo escrito originalmente en 1996</p><p>Traducido por Jorge Joya</p><p>En el blog:  <a href="https://libertamen.wordpress.com/2022/01/29/1939-1945-la-resistencia-espanola-en-francia/" title="libertamen.wordpress.com/2022/01/29/1939-1945-la-resistencia-espanola-en-francia/" rel="nofollow">libertamen.wordpress.com/2022/01/29/1939-1945-la-resistencia-espanola-</a></p><p>Original:&nbsp;<a href="https://libcom.org/history/1939-1945-spanish-resistance-in-france"><a href="https://libcom.org/history/1939-1945-spanish-resistance-in-france" title="libcom.org/history/1939-1945-spanish-resistance-in-france" rel="nofollow">libcom.org/history/1939-1945-spanish-resistance-in-france</a></a></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3616987" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>Fetichismo revolucionario – Ada Martí, Estudios 160, enero de 1937</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Jan 2022 04:06:54 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3612746&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.png"></p><blockquote><em>Una cr&iacute;tica temprana a la moda de las im&aacute;genes revolucionarias en la Barcelona de la Guerra Civil. La autora fue miembro de las Juventudes Libertarias y una referente de la Federaci&oacute;n Estudiantil de Conciencias Libres.</em></blockquote><p>Desde hace un tiempo florecen -y se cultivan- en los quioscos, peri&oacute;dicos y similares, infinidad de insignias y medallones, algunos bastante caros, que llevan la efigie de h&eacute;roes y precursores de la Revoluci&oacute;n Espa&ntilde;ola.</p><p>Lenin y Karl Marx, Sebasti&aacute;n Faure y Anselmo Lorenzo, se sientan felizmente junto a Maci&agrave;, Companys, Ascaso y Durruti -&iquest;y qu&eacute; dir&iacute;a aquel valiente y modesto camarada si pudiera verlo? &ndash; y se ofrecen al p&uacute;blico como im&aacute;genes religiosas en Semana Santa.</p><p>Parece que el instinto fetichista del pueblo espa&ntilde;ol, acostumbrado desde la infancia al culto de los &iacute;dolos y dominado por una herencia de m&uacute;ltiples generaciones de autoridad religiosa, no puede a&uacute;n prescindir de &eacute;l. De hecho, se alzan en n&uacute;mero irresistible contra quienes quieren aniquilarlo para siempre, destruyendo as&iacute; la obra educativa y cultural de los que glorifican y degradando la sangre que derramaron generosamente en el combate. Han formado un nuevo culto a partir de las im&aacute;genes de nuestros hombres, una nueva religi&oacute;n, que sustituye a la que tanto da&ntilde;o ha hecho a la clase obrera y que nos ha costado y nos sigue costando, enormes esfuerzos desmantelar.</p><p>Y claro, los mercaderes de la Revoluci&oacute;n han ca&iacute;do rendidos para aprovechar la ocasi&oacute;n que les presenta el ingenuo fetichismo de un pueblo que a pesar de su probada fortaleza, sigue siendo d&eacute;bil en algunos aspectos, y se han puesto a vender iconos de la misma manera que en su d&iacute;a lo hicieron con las im&aacute;genes de Santa Teodisfrasia, virgen y m&aacute;rtir, o de su Santidad P&iacute;o XI.</p><p>&iexcl;Cuidado con los nuevos &iacute;dolos! Puede ser que en el fondo, muy en el fondo, de nuestros corazones conservemos el dulce y agradecido recuerdo de quienes contribuyeron con la pluma o con la sangre al triunfo del proletariado; pero no debemos convertir nuestra casa en un museo o, mejor dicho, en un santuario de adolescentes de mal gusto, con las paredes cubiertas de dibujos y fotograf&iacute;as de gallardos h&eacute;roes de las novelas o de la pantalla de cine.</p><p>Una revoluci&oacute;n no se hace con idolatr&iacute;a sentimental, absurda o picaresca. El futuro no se hace con la mirada puesta en el pasado, por muy hermoso y glorioso que haya sido. Hay que avanzar, hacia la luz; y en el pasado siempre -&iexcl;siempre! &ndash; algo de sombra o niebla. Nadie deja atr&aacute;s un pasado transparente&hellip;, y aunque as&iacute; fuera, el tiempo lo envolver&iacute;a en todo caso con su niebla gris&hellip; Pero dejemos de lado tales divagaciones y sigamos con el asunto que nos ocupa.</p><p></p><p>Hay que afrontar la realidad. El fetichismo, independientemente del car&aacute;cter que se le quiera dar, s&oacute;lo sirve para anquilosar la mentalidad y la energ&iacute;a de la gente, anim&aacute;ndola a pensar que alg&uacute;n otro ser, sobrenatural o humano, la sacar&aacute; del apuro. Por supuesto, alguien m&aacute;s podr&iacute;a intervenir, pero el pueblo se quedar&aacute; colgado en cualquier caso.</p><p>A la larga, si persisten en una actitud tan lamentable y equivocada, esto ser&aacute; el fin de nuestros hombres. No tardaremos en ver a San Buenaventura Durruti, a San Francisco Ascaso o a Santa A&iacute;da Lafuente, por ejemplo, canonizados y en alg&uacute;n altar -o monumento p&uacute;blico, que para m&iacute;, francamente, viene a ser lo mismo- hasta que una nueva revoluci&oacute;n purificadora haga con ellos lo que nosotros hemos hecho con los antiguos y apolillados &iacute;dolos de la Iglesia cat&oacute;lica.</p><p>No, una revoluci&oacute;n no se hace as&iacute;. Al menos, no es as&iacute; como debe hacerse una. Para crear una nueva &eacute;poca, el primer elemento que se requiere es un esp&iacute;ritu nuevo, limpio, abierto a nuevas corrientes renovadoras, e iluminado por el sol, vivificado por la antorcha ardiente y luminosa de la cultura.</p><p>No se es revolucionario porque al final de la cama, en el lugar de Cristo o de una pinup escasamente vestida, se haya puesto un busto de Stalin o de Kropotkin; ni se es revolucionario porque se pertenezca a media docena de comit&eacute;s y ateneos libertarios; ni depende de los autores que haya en tus estanter&iacute;as o, como quieren algunos, de la asistencia a innumerables m&iacute;tines y de la lectura diaria de la prensa confederal de cabo a rabo. No. El revolucionario -y no menciono aqu&iacute; a los partidos o las ideolog&iacute;as- nace, como el poeta. Que sea capaz de desarrollarse o no, que, como tantos j&oacute;venes autores, languidezca y muera antes de alcanzar la plena madurez, es lo de menos. Se puede ser un revolucionario nacido de arist&oacute;cratas o de burgueses. Lo m&aacute;s importante es que el esp&iacute;ritu est&eacute; ah&iacute;. Luego, las circunstancias determinar&aacute;n si da o no frutos.</p><p>Es cierto que una revoluci&oacute;n puede surgir -y generalmente lo hace- como resultado del hambre, o del contagio, o de factores ambientales. Pero para que siga existiendo en estado puro, primero necesita un ideal -si no, mirad lo que ocurri&oacute; en Rusia-; y segundo necesita vigor, para desarrollarse plenamente.</p><p>Si no nos cuidamos, en Espa&ntilde;a pasar&aacute; lo mismo. Hay demasiados revolucionarios de dos caras y m&aacute;s a&uacute;n que se han hecho revolucionarios para satisfacer las exigencias de su est&oacute;mago. Y eso es lo m&aacute;s peligroso, porque si seguimos as&iacute;, nos llevar&aacute; al fracaso, o lo que es a&uacute;n peor, a caer de cabeza en una dictadura estatista.</p><p><a href="https://libcom.org/history/revolutionary-fetishism-ada-mart-estudios-160-jan-1937"><a href="https://libcom.org/history/revolutionary-fetishism-ada-mart-estudios-160-jan-1937" title="libcom.org/history/revolutionary-fetishism-ada-mart-estudios-160-jan-1937" rel="nofollow">libcom.org/history/revolutionary-fetishism-ada-mart-estudios-160-jan-1</a></a></p><p></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3612746" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>Ser un revolucionario hoy</title>
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		<pubDate>Wed, 19 Jan 2022 09:19:28 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p>Ser anarquista no es tan fácil como parece. Es significativo que entre las personas que se consideran anarquistas, no todos se llamarán revolucionarios/as y menos los anarquistas pensarán seriamente en lo que significa ser revolucionario/a. Pero es imposible ser anarquista y no ser revolucionario/a.</p><p><strong>etiquetas</strong>: anarquismo, revolución social</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3611859" rel="nofollow">noticia original</a> (blog.cgtbaixllobregat.cat)</p>]]></description>
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		<title>Anarquismo y República en España – Daniel Pinós</title>
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		<pubDate>Wed, 19 Jan 2022 04:59:52 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3611740&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><blockquote><em>&iquest;Ha existido alguna vez all&iacute; una &laquo;Rep&uacute;blica social y libertaria&raquo;?</em></blockquote><blockquote><em>&laquo;Ha llegado el momento de darse cuenta de si los anarquistas est&aacute;n en el gobierno para ser las vestales de un fuego a punto de extinguirse, o si est&aacute;n ahora s&oacute;lo para servir de gorro frigio a los pol&iacute;ticos que coquetean con el enemigo o con las fuerzas de la restauraci&oacute;n de la &laquo;Rep&uacute;blica de todas las clases&raquo;. El dilema de guerra o revoluci&oacute;n ya no tiene sentido. El &uacute;nico dilema es &eacute;ste: o la victoria sobre Franco mediante la guerra revolucionaria o la derrota&raquo;.</em></blockquote><blockquote>Carta abierta del anarquista italiano Camilo Berneri a Federica Montseny, Ministra de Sanidad anarquista (1937).</blockquote><p><strong>El 24 de agosto de 2020, en presencia de Anne Hidalgo, alcaldesa de Par&iacute;s, y de Carmen Calvo, vicepresidenta del Gobierno espa&ntilde;ol, tuvo lugar en el Ayuntamiento de Par&iacute;s la ceremonia que cada a&ntilde;o organiza la Asociaci&oacute;n 24 de agosto de 1944 en honor de los combatientes espa&ntilde;oles de la Nueve que liberaron Par&iacute;s. Nos dimos cuenta de que el p&uacute;blico fue cuidadosamente elegido para la ocasi&oacute;n. No hubo presencia, como en a&ntilde;os anteriores, de las banderas negras y rojas de la CNT. S&oacute;lo una bandera, la de la Rep&uacute;blica Espa&ntilde;ola, ondeaba al viento.</strong></p><p><strong>En su discurso, el representante de la Asociaci&oacute;n 24 de Agosto de 1944 insisti&oacute; en la necesidad de acabar con la monarqu&iacute;a y restablecer la rep&uacute;blica en Espa&ntilde;a. En esta ocasi&oacute;n, hablando de la Segunda Rep&uacute;blica de 1936 a 1939, acu&ntilde;&oacute; el concepto de &laquo;rep&uacute;blica social y libertaria&raquo;.</strong></p><p><strong>Ning&uacute;n libro, ninguna biograf&iacute;a, ning&uacute;n historiador se ha atrevido a referirse a esta rep&uacute;blica &laquo;social y libertaria&raquo; hasta hoy. La pregunta es &iquest;por qu&eacute; hoy una asociaci&oacute;n formada por una gran mayor&iacute;a de militantes anarquistas, que colabora con el gobierno espa&ntilde;ol y recibe sus subvenciones, se posiciona de repente a favor de un cambio de r&eacute;gimen, dentro del marco institucional, y desea volver a un r&eacute;gimen republicano en Espa&ntilde;a?. Cabe preguntarse por este cambio de opini&oacute;n, cuando esta asociaci&oacute;n hab&iacute;a dejado claro en sus estatutos, desde el principio, su deseo de seguir siendo independiente y no aceptar el control de ning&uacute;n partido o gobierno. &iquest;Por qu&eacute; una asociaci&oacute;n formada por militantes anarquistas se convierte en una asociaci&oacute;n &laquo;republicanista&raquo;, rompiendo as&iacute; con la posici&oacute;n de los anarquistas espa&ntilde;oles desde finales del siglo XIX?</strong></p><p><strong>&iquest;Fue puro oportunismo pol&iacute;tico por parte de unas personas que ahora est&aacute;n siendo cuestionadas por muchas asociaciones recordatorias de Francia y Espa&ntilde;a por su proximidad al Partido Socialista Espa&ntilde;ol? &iquest;Fue una declaraci&oacute;n de independencia del Partido Socialista, que firm&oacute; el Pacto de la Moncloa en 1977 (con todas las fuerzas pol&iacute;ticas de la &eacute;poca, desde la Falange hasta el Partido Comunista)? Un pacto de legislatura que iba a restablecer la monarqu&iacute;a, tras 40 a&ntilde;os de dictadura fascista, y a acabar, mediante una ley de amnist&iacute;a, con cualquier posibilidad de enjuiciar a los asesinos y perseguidores de millones de espa&ntilde;oles durante y despu&eacute;s de la guerra?</strong></p><p><strong>Esta &laquo;rep&uacute;blica social y libertaria&raquo; nunca existi&oacute;. Para aclarar esta cuesti&oacute;n sobre el anarquismo y la rep&uacute;blica en Espa&ntilde;a, he aqu&iacute; algunas reflexiones.</strong></p><p>El concepto de rep&uacute;blica, aunque de innegable importancia hist&oacute;rica, no est&aacute; tan claro hoy en d&iacute;a. En principio, es lo contrario de la monarqu&iacute;a, es el equivalente a la democracia, en el sentido de que la gesti&oacute;n del Estado se considera algo que pertenece a todos los ciudadanos. M&aacute;s adelante veremos la falacia de tal pregunta desde la perspectiva de los libertarios espa&ntilde;oles. La realidad es que, a lo largo del tiempo, el concepto de rep&uacute;blica ha abarcado todo tipo de sistemas autoritarios en los que a veces ni siquiera se garantizaba la democracia electiva. En cuanto a la monarqu&iacute;a, no deber&iacute;a ser necesario se&ntilde;alar que es intolerable para cualquier persona con un m&iacute;nimo sentido de la democracia, ya que es la forma m&aacute;s elevada de aristocracia familiar, un vestigio intolerable del pasado que, sin embargo, se muestra actualmente en algunos pa&iacute;ses como una mera clase parasitaria que se digna a aceptar una democracia formal. Hoy en d&iacute;a, cualquiera de las dos formas de Estado, monarqu&iacute;a o rep&uacute;blica, enmascara una forma de dominaci&oacute;n utilizando la ilusi&oacute;n de la democracia representativa.</p><p>Los anarquistas, desde principios del siglo XIX, denunciaron muy pronto la mentira democr&aacute;tica que pod&iacute;a suponer la llegada de la rep&uacute;blica. As&iacute;, la breve Primera Rep&uacute;blica Espa&ntilde;ola (1873-1874) encubri&oacute; en muchos casos nuevas formas de dominaci&oacute;n y el sufrimiento de la clase obrera. R&aacute;pidamente, los partidos republicanos se adaptaron a la nueva situaci&oacute;n y no hicieron nada para cambiar el orden establecido, como denunciaban los libertarios. En algunas regiones, el pueblo y sus sindicatos, agotada su paciencia, intentaron poner en pr&aacute;ctica las promesas incumplidas de sus dirigentes y se repartieron las tierras abandonadas de los latifundios [1].</p><p>Ni que decir tiene que el gobierno restableci&oacute; el orden con los mismos medios que antes y los problemas sociales permanecieron intactos. El periodo anterior a la proclamaci&oacute;n de la rep&uacute;blica supuso unas condiciones insoportables para la clase obrera (falta de trabajo, salarios insuficientes, desnutrici&oacute;n, trabajo infantil, acoso a las mujeres, etc.), lo que provoc&oacute; numerosos disturbios en todo el pa&iacute;s y una crisis pol&iacute;tica que termin&oacute; con la abdicaci&oacute;n del rey Amadeo de Saboya y la proclamaci&oacute;n del nuevo r&eacute;gimen. Los internacionalistas espa&ntilde;oles, organizados en la Federaci&oacute;n Regional Espa&ntilde;ola (FRE) [2], el n&uacute;cleo original del anarquismo espa&ntilde;ol, reconocieron el inesperado cambio en el mundo pol&iacute;tico, pero advirtieron que &laquo;la rep&uacute;blica es el &uacute;ltimo basti&oacute;n de la burgues&iacute;a&raquo;.</p><p></p><p>Era necesario, seg&uacute;n los anarquistas, acabar con toda dominaci&oacute;n y avanzar hacia una &laquo;federaci&oacute;n universal libre de asociaciones obreras, agr&iacute;colas e industriales libres&raquo;. La revoluci&oacute;n de 1868, conocida como La Gloriosa [3], que derroc&oacute; a Isabel II e inici&oacute; el llamado sexenio &laquo;democr&aacute;tico&raquo;, puede considerarse ya un punto de inflexi&oacute;n para el anarquismo espa&ntilde;ol. En ese momento, el internacionalismo bakuninista arraig&oacute; en una clase obrera que anteriormente hab&iacute;a mostrado cierta simpat&iacute;a por el republicanismo federal.</p><p>Los anarquistas adoptaron una estrategia coherente, con tres puntos fundamentales: la ruptura con los partidos pol&iacute;ticos, la desilusi&oacute;n definitiva con el sistema republicano y el rechazo a participar en las elecciones. Cabe mencionar el episodio de la &laquo;insurrecci&oacute;n cantonal&raquo;, no apoyada oficialmente por la Federaci&oacute;n Regional Espa&ntilde;ola, sino por algunos internacionalistas que, seg&uacute;n el anarquista Max Nettlau, lo hicieron para debilitar al Estado. Se apoyaron en las ideas federalistas creando regiones aut&oacute;nomas donde el cambio social ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil de conseguir.</p><p></p><p>El breve episodio de la Primera Rep&uacute;blica en Espa&ntilde;a tuvo un triste final, tras los levantamientos cantonalistas, cuando las autoridades republicanas, en connivencia con la burgues&iacute;a, llevaron a cabo una despiadada represi&oacute;n contra las sociedades obreras. La persecuci&oacute;n fue llevada a cabo por los militares mon&aacute;rquicos que hab&iacute;an servido bajo el r&eacute;gimen anterior. Fue de tal magnitud que muchas federaciones locales de la Asociaci&oacute;n Internacional de Trabajadores (AIT) desaparecieron.</p><p>El golpe de Estado del general Pav&iacute;a, optando por la restauraci&oacute;n mon&aacute;rquica, puso fin a un r&eacute;gimen republicano que no hab&iacute;a logrado una constituci&oacute;n federal. Este r&eacute;gimen no cumpli&oacute; las promesas hechas al pueblo, pero tampoco satisfizo plenamente a la burgues&iacute;a, que se encerr&oacute; en una defensa pura y dura del orden establecido. Este era el an&aacute;lisis de los anarquistas que rechazaban cualquier forma de Estado.</p><p>A pesar del aumento de la represi&oacute;n, las asociaciones de trabajadores continuaron sus actividades de forma clandestina.</p><p></p><p>Retrocedamos en el tiempo y hablemos de la Segunda Rep&uacute;blica. Hay que decir que a partir de 1917, los trabajadores, hartos de las &eacute;lites dirigentes, incapaces de llevar a cabo las reformas prometidas, decidieron pasar a la acci&oacute;n mediante una larga serie de huelgas. Siguieron el declive de la restauraci&oacute;n mon&aacute;rquica, un sistema dirigido por un monarca con m&aacute;s implicaci&oacute;n pol&iacute;tica de la que parec&iacute;a. Esta crisis llev&oacute; a las &eacute;lites dominantes a instaurar una monarqu&iacute;a sin democracia, la dictadura de Primo de Rivera [4], que se inici&oacute; en septiembre de 1923 con el apoyo de la familia real de Alfonso XIII, la Iglesia y la burgues&iacute;a -y con la complicidad, que no suele destacarse en la memoria hist&oacute;rica, de los socialistas.</p><p>S&oacute;lo los anarcosindicalistas se opusieron al golpe militar, junto con algunos estudiantes e intelectuales del mundo acad&eacute;mico, algunos oficiales del ej&eacute;rcito y algunos peque&ntilde;os partidos marxistas. La dictadura de Primo de Rivera, por su incapacidad para hacer frente a la crisis nacional, se derrumb&oacute; finalmente a principios de 1930 y dio lugar, quince meses despu&eacute;s, al nacimiento de la Segunda Rep&uacute;blica.</p><p>La Segunda Rep&uacute;blica</p><p>En 1931 se proclam&oacute; en Espa&ntilde;a la Segunda Rep&uacute;blica, que tambi&eacute;n despert&oacute; las esperanzas de los trabajadores, pero pronto se vio que el nuevo r&eacute;gimen no era nada revolucionario. El propio movimiento libertario no recibi&oacute; esta rep&uacute;blica con entusiasmo, pero tampoco la combati&oacute;, su objetivo era claro: la amnist&iacute;a de los presos pol&iacute;ticos (entre ellos muchos anarquistas) y, parafraseando a Buenaventura Durruti, establecer &laquo;un proceso de socializaci&oacute;n democr&aacute;tica&raquo;. Por lo tanto, la rep&uacute;blica s&oacute;lo puede considerarse un punto de partida. Hab&iacute;a surgido de una dictadura, por lo que era l&oacute;gico que respondiera a algunas de las demandas de los trabajadores que el autoritarismo de un r&eacute;gimen reaccionario hab&iacute;a ignorado o reprimido.</p><p>Adem&aacute;s, otras cuestiones delicadas, como la reforma militar, el estatuto econ&oacute;mico, la liberalizaci&oacute;n de la educaci&oacute;n o la reforma agraria, eran controvertidas y no pod&iacute;an o no quer&iacute;an ser tratadas por los nuevos dirigentes, lo que fue inmediatamente evidente para la clase obrera y el campesinado. Para ellos, el nuevo r&eacute;gimen republicano no responder&iacute;a a sus aspiraciones. Las reivindicaciones econ&oacute;micas y el malestar social no tardaron en llegar, y el gobierno republicano no dud&oacute; en recurrir de nuevo a la represi&oacute;n.</p><p></p><p>Los anarquistas y anarcosindicalistas hab&iacute;an acogido la rep&uacute;blica con reservas. En junio de 1931, la Confederaci&oacute;n Nacional del Trabajo (CNT) reuni&oacute; a cientos de delegados en Madrid para advertir de una nueva represi&oacute;n que el r&eacute;gimen republicano se ver&iacute;a tentado a utilizar. La CNT estableci&oacute; un programa m&iacute;nimo de solidaridad con las masas campesinas y obreras, un programa de colectivizaci&oacute;n de la tierra y las f&aacute;bricas y de todos los medios de producci&oacute;n. El movimiento anarquista declar&oacute; su oposici&oacute;n al Estado, su objetivo era educar al pueblo para lograr la emancipaci&oacute;n a trav&eacute;s de la revoluci&oacute;n social.</p><p>En cuanto a la supuesta divisi&oacute;n del movimiento anarquista, y m&aacute;s concretamente de la CNT, hay que recordar que el Manifiesto de los Treinta [5], de agosto de 1931, firmado por algunas personalidades de prestigio como Juan Peir&oacute;, no buscaba la colaboraci&oacute;n entre clases ni la participaci&oacute;n en el Estado. Denunciaba la aventura insurreccional de una minor&iacute;a en el seno de la CNT, pero hac&iacute;a un an&aacute;lisis l&uacute;cido y sensible de la situaci&oacute;n de la clase obrera y del campesinado.</p><p>No exist&iacute;a una verdadera divisi&oacute;n en el movimiento anarquista espa&ntilde;ol, los firmantes del manifiesto se opon&iacute;an con cierto realismo a la Federaci&oacute;n Anarquista Ib&eacute;rica (FAI), pero todos eran firmes opositores al Estado y, por tanto, s&oacute;lo pod&iacute;an reclamar el derrocamiento del nuevo sistema republicano.</p><p></p><p>La matanza de Casas Viejas (provincia de C&aacute;diz) en enero de 1933 fue ordenada por el gobierno republicano y socialista de Manuel Aza&ntilde;a. La guardia de asalto republicana puso fin a los disturbios en Andaluc&iacute;a incendiando una casa donde se hab&iacute;a refugiado una familia de simpatizantes anarcosindicalistas de la CNT: seis personas murieron quemadas. En total, murieron diecinueve hombres, dos mujeres y un ni&ntilde;o, as&iacute; como tres soldados. Estos hechos fueron de los m&aacute;s tr&aacute;gicos de la Segunda Rep&uacute;blica Espa&ntilde;ola y provocaron una crisis pol&iacute;tica que llev&oacute; a la ca&iacute;da del gobierno de Manuel Aza&ntilde;a [6]. No fue la rebeli&oacute;n anarquista ni su intransigencia la culpable de poner en cuesti&oacute;n la Segunda Rep&uacute;blica. Fue la incompetencia de los pol&iacute;ticos republicanos para escuchar las justas demandas de los obreros y campesinos lo que llev&oacute; a los anarquistas a la acci&oacute;n revolucionaria. Definitivamente desilusionados con el nuevo r&eacute;gimen, los campesinos y los trabajadores se distanciaron de los partidos republicanos -incluido el Partido Socialista- lo que permiti&oacute; a la derecha ganar las elecciones en 1934. Ese mismo a&ntilde;o tuvo lugar la revoluci&oacute;n de los mineros asturianos. La represi&oacute;n -dirigida por un ej&eacute;rcito republicano dirigido por el general Franco- se sald&oacute; con varios miles de muertos y prisioneros. Esta insurrecci&oacute;n fue la prueba del descontento de los trabajadores con un sistema que segu&iacute;a priv&aacute;ndoles de los recursos esenciales y manteni&eacute;ndoles bajo el yugo del poder republicano.&nbsp;</p><p>Durante el golpe de Estado del general Franco y sus secuaces en julio de 1936, el movimiento anarquista intent&oacute; luchar junto a los republicanos, principalmente para mantener la coherencia de su lucha contra el fascismo. Es cierto que al transgredir sus principios ideol&oacute;gicos m&aacute;s b&aacute;sicos, los libertarios acabaron participando en las estructuras del Estado, pero esto es algo que hay que contextualizar en una situaci&oacute;n de guerra y merece un an&aacute;lisis riguroso. Obviamente, esto no se hizo para ganar trozos de poder, sino para defender la revoluci&oacute;n social ya en marcha. Las cr&iacute;ticas fueron realizadas en su momento por prestigiosas figuras del anarquismo, como Emma Goldman o Camilo Berneri. La Federaci&oacute;n Anarquista Ib&eacute;rica (FAI) pidi&oacute; a sus militantes un voto de confianza para la participaci&oacute;n de ministros anarquistas en el gobierno. El 4 de noviembre de 1936, cuatro dirigentes de la CNT entraron en el nuevo gobierno de la Rep&uacute;blica devastada por la guerra, presidido por el socialista Francisco Largo Caballero. Se trataba de un &laquo;acontecimiento trascendental&raquo;, como declar&oacute; aquel d&iacute;a Solidaridad Obrera, el principal &oacute;rgano de expresi&oacute;n de la CNT, porque los anarquistas nunca hab&iacute;an confiado en los poderes de la acci&oacute;n gubernamental y porque era la primera vez que esto ocurr&iacute;a en la historia del mundo. La presencia de anarquistas en el gobierno de un pa&iacute;s fue un acontecimiento &uacute;nico.Pocos militantes importantes del movimiento anarquista se negaron a dar este paso hacia el poder, y la resistencia de la &laquo;base&raquo;, de esa base sindical revolucionaria que hasta entonces se hab&iacute;a enfrentado a los dirigentes de la Rep&uacute;blica, fue tambi&eacute;n m&iacute;nima contra esta decisi&oacute;n.&nbsp;</p><p>El sangriento pero m&iacute;tico verano revolucionario de 1936 ya hab&iacute;a pasado. Los anarquistas radicales y los sindicalistas moderados, que se hab&iacute;an enfrentado y dividido en el seno de la CNT en los primeros a&ntilde;os republicanos, estaban ahora unidos, luchando por conseguir el apoyo necesario para poner en pr&aacute;ctica sus nuevas convicciones pol&iacute;ticas. Se trataba de no dejar los mecanismos del poder pol&iacute;tico en manos de otras organizaciones pol&iacute;ticas, una vez que hab&iacute;a quedado claro que lo que ocurr&iacute;a en Espa&ntilde;a era una guerra y ya no una revoluci&oacute;n.</p><p>El Comit&eacute; Nacional de la CNT eligi&oacute; los cuatro nombres para esta misi&oacute;n: Federica Montseny, Juan Garc&iacute;a Oliver, Joan Peir&oacute; y Juan L&oacute;pez. Con estos cuatro l&iacute;deres, los dos principales sectores que hab&iacute;an luchado por la supremac&iacute;a en el movimiento anarcosindicalista durante los a&ntilde;os republicanos estaban representados de forma equilibrada: los sindicalistas y la Federaci&oacute;n Anarquista Ib&eacute;rica (FAI). Joan Peir&oacute; y Juan L&oacute;pez, ministros de Industria y Comercio, eran las figuras indiscutibles de estos sindicatos opositores que, tras ser expulsados de la CNT en 1933, volvieron al redil poco antes del levantamiento militar. Juan Garc&iacute;a Oliver, el nuevo ministro de Justicia, era el s&iacute;mbolo del &laquo;hombre de acci&oacute;n&raquo;, de la &laquo;gimnasia revolucionaria&raquo;, de la estrategia insurreccional contra la Rep&uacute;blica, que se hab&iacute;a construido desde las jornadas revolucionarias de julio de 1936 en Barcelona.&nbsp;</p><p>Federica Montseny, Ministra de Sanidad, era famosa por su origen familiar. Era hija del activista anarquista, poeta y escritor Federico Urales. Era conocida por su pluma, que cort&oacute; durante la Rep&uacute;blica para atacar, desde un anarquismo intransigente, a todos los traidores reformistas. Tambi&eacute;n fue la primera mujer ministra de la historia de Espa&ntilde;a.</p><p>La revoluci&oacute;n iniciada el 19 de julio de 1936 encontr&oacute; una fuerte oposici&oacute;n por parte de la Generalitat y del gobierno de la Rep&uacute;blica, que culmin&oacute; con la toma de la central telef&oacute;nica de Barcelona en mayo de 1937 por parte de las tropas gubernamentales. El gobierno central intent&oacute; apoderarse de este sitio estrat&eacute;gico para la CNT. Al igual que en julio de 1936, los militantes anarquistas volvieron a levantar barricadas por toda la ciudad para defender la Revoluci&oacute;n, y comenzaron los enfrentamientos, conocidos como los &laquo;sucesos de mayo del 37&raquo;. Entre agosto de 1936 y marzo de 1937, un gobierno republicano con cuatro ministros anarquistas emiti&oacute; sucesivos decretos. Estos decretos fueron poniendo fin a las conquistas revolucionarias de julio. La mayor&iacute;a de los comit&eacute;s de trabajadores fueron desmantelados o vaciados de sus funciones. Es el caso de los comit&eacute;s locales que han sustituido a los consejos municipales, o de los tribunales revolucionarios que fueron disueltos para reinstalar el sistema judicial republicano. Las milicias obreras fueron militarizadas e integradas en el nuevo ej&eacute;rcito popular, y los comit&eacute;s de abastecimiento y los comit&eacute;s de empresa perdieron el control sobre la producci&oacute;n y la distribuci&oacute;n de bienes. Uno de los &uacute;ltimos decretos firmados puso fin a las patrullas de control, cuerpos armados de trabajadores que hab&iacute;an garantizado el orden p&uacute;blico desde la derrota del golpe militar.&nbsp;</p><p>El domingo 3 de mayo, el gobierno orden&oacute; a la Guardia de Asalto (la polic&iacute;a republicana) que tomara el control del edificio de la central telef&oacute;nica, que estaba en manos de un comit&eacute; formado por militantes de la CNT y la UGT (Uni&oacute;n General de Trabajadores, socialista) desde julio de 1936. La resistencia de los trabajadores de la CNT al asalto policial desencaden&oacute; los primeros enfrentamientos. La noticia se extendi&oacute; por toda la ciudad. Se levantaron r&aacute;pidamente barricadas en todos los barrios. Por la tarde, toda la ciudad volv&iacute;a a estar bajo el control de los trabajadores, excepto los edificios oficiales y las sedes del Partido Socialista Catal&aacute;n (PSUC), de ERC (Izquierda Catalana) y del Estat Catal&agrave; (estructura independentista, en parte grupo paramilitar, en parte partido pol&iacute;tico).Durante toda la semana, las barricadas permanecieron en su lugar. Sin embargo, al final de la semana, los trabajadores acabaron por abandonarlos cuando las direcciones de la CNT-FAI, primero, y del POUM (Partido Obrero de Unificaci&oacute;n Marxista), despu&eacute;s, les pidieron que pusieran fin a las hostilidades. S&oacute;lo algunos grupos, como los Amigos de Durruti [7] y el ala izquierda del POUM, eran partidarios de convertir esta insurrecci&oacute;n en una ofensiva final dirigida por la Revoluci&oacute;n contra el Estado republicano, que amenazaba las conquistas sociales de julio de 1936.&nbsp;</p><p>La ciudad fue tomada por 8.000 guardias en la tarde del 7 de mayo, y comenz&oacute; una gran represi&oacute;n contra el movimiento anarquista y el POUM. Cientos de personas fueron encarceladas en el Castillo de Montjuich, la c&aacute;rcel Modelo, el Hotel Col&oacute;n y en varios centros de detenci&oacute;n clandestinos que estaban en manos de la Cheka sovi&eacute;tica [8]. Otras decenas de personas desaparecieron y fueron asesinadas, como el anarquista italiano Camilo Berneri. Tras los sucesos de mayo, el POUM fue ilegalizado, sus dirigentes fueron encarcelados y Andreu Nin, su principal l&iacute;der, fue asesinado.</p><p>El paso de la CNT al gobierno republicano dej&oacute; poca huella concreta. Los ministros anarquistas entraron en el gobierno en noviembre de 1936 y salieron en mayo de 1937. No pudieron hacer mucho en seis meses. La participaci&oacute;n de cuatro ministros anarquistas en este gobierno se coment&oacute; mucho m&aacute;s que su actividad legislativa -aparte de algunos avances ef&iacute;meros sobre el derecho al aborto y el estado de las c&aacute;rceles espa&ntilde;olas-.&nbsp;</p><p>La revoluci&oacute;n y la guerra estaban perdidas y tal acto de ruptura con la tradici&oacute;n antipol&iacute;tica de la CNT fue duramente criticado. Para la memoria colectiva del movimiento libertario, derrotado y en el exilio, esta traici&oacute;n, este error, s&oacute;lo pod&iacute;a tener terribles consecuencias. Toda la literatura anarquista posterior, enfrentada a este tema, dej&oacute; de lado el an&aacute;lisis para toda una serie de conocidos reproches &eacute;ticos. Por un lado, se hab&iacute;a producido una revoluci&oacute;n vigorosa y soberana; por otro, su destrucci&oacute;n, provocada por la ofensiva lanzada por el poder republicano contra las milicias, los comit&eacute;s revolucionarios y las colectivizaciones, que puso fin a toda esperanza de cambio social.</p><p>Las destituciones de los ministros Federica Montseny y Juan Garc&iacute;a Oliver para poner fin a la insurrecci&oacute;n obrera y la derrota de los militantes m&aacute;s radicales siguieron manteniendo viva la esperanza revolucionaria en Catalu&ntilde;a.&nbsp;</p><p>Las decisiones tomadas por algunos dirigentes de la CNT condujeron al declive ideol&oacute;gico de una organizaci&oacute;n que se hab&iacute;a definido unos meses antes como anarcosindicalista y, por tanto, anticapitalista y antiautoritaria. A mayo de 1937 en Barcelona le sigui&oacute; la destrucci&oacute;n en agosto del consejo de Arag&oacute;n y de las comunidades rurales de esta regi&oacute;n, de mayor&iacute;a libertaria, por el ej&eacute;rcito republicano dirigido por el general estalinista Lister. Desde entonces y hasta el final de la guerra, en marzo de 1939, qued&oacute; claro que la revoluci&oacute;n hab&iacute;a sido engullida por quienes eran sus enemigos, pero tambi&eacute;n por algunos de sus representantes que hab&iacute;an colaborado en la derrota de su propio bando en el gobierno. Los acontecimientos de mayo de 1937 en Catalu&ntilde;a y la destrucci&oacute;n de las comunidades anarquistas en Arag&oacute;n pueden entenderse como el momento final del proceso revolucionario de transformaci&oacute;n social iniciado en el verano de 1936. En consecuencia y a largo plazo, supuso el desplazamiento de la iniciativa pol&iacute;tica y social de la CNT a los partidos pol&iacute;ticos republicanos.&nbsp;</p><p>A corto plazo, supuso la derrota de una opci&oacute;n radical existente en la sociedad espa&ntilde;ola y la absorci&oacute;n de la CNT en el conjunto de fuerzas gubernamentales republicanas. Las diferencias internas surgieron en un movimiento anarquista dividido entre la opci&oacute;n gubernamental y los partidarios de la consolidaci&oacute;n y profundizaci&oacute;n de la transformaci&oacute;n social iniciada en julio de 1936. La experiencia del movimiento anarquista en Espa&ntilde;a demuestra que las revoluciones no deben hacerse a medias, la revoluci&oacute;n no puede tolerar indefinidamente la existencia de la contrarrevoluci&oacute;n. Al participar en el gobierno republicano, los dirigentes anarquistas s&oacute;lo pod&iacute;an contribuir a la defensa de las instituciones burguesas y de una supuesta vanguardia proletaria que pretend&iacute;a estrangular la revoluci&oacute;n mediante el fortalecimiento del Estado. Los dirigentes de la CNT y la FAI no consiguieron nada con una posici&oacute;n antifascista meramente defensiva. Fueron lecciones aprendidas a costa de mucho dolor y sangre.</p><p>La Segunda Rep&uacute;blica nunca fue social y libertaria. Era el enemigo de los millones de obreros y campesinos que rechazaban la existencia del Estado y luchaban por una sociedad sin opresi&oacute;n ni explotaci&oacute;n.</p><p>Daniel Pin&oacute;s</p><p>[1] Un latifundio (o latifundio) es una gran propiedad que se caracteriza tanto por su tama&ntilde;o, que oscila entre unos cientos de hect&aacute;reas y decenas de miles de hect&aacute;reas, como por el muy bajo nivel de desarrollo del terreno. Los latifundios suelen dedicarse a la ganader&iacute;a extensiva y a unos pocos cultivos alimentarios cultivados por campesinos sin tierra, vinculados al se&ntilde;or de la finca por lazos de dependencia tanto personal como econ&oacute;mica.</p><p>[2] La Federaci&oacute;n Regional Espa&ntilde;ola fue una organizaci&oacute;n obrera fundada como secci&oacute;n espa&ntilde;ola de la Primera Internacional (1870), en la que estaban representadas las tendencias marxistas y bakuninistas. Pas&oacute; a la clandestinidad y se disolvi&oacute;, para volver a crearse en 1881 como Federaci&oacute;n de Trabajadores de la Regi&oacute;n Espa&ntilde;ola, de influencia bakuninista.</p><p>[3] La Revoluci&oacute;n de 1868, tambi&eacute;n conocida en espa&ntilde;ol como La Gloriosa o La Septembrina, fue un levantamiento revolucionario que tuvo lugar en septiembre de 1868 y que destron&oacute; a la reina Isabel II. Los seis a&ntilde;os que siguieron a esta revoluci&oacute;n se denominan en la historiograf&iacute;a espa&ntilde;ola Sexenio Democr&aacute;tico.</p><p>[4] Miguel Primo de Rivera era un general. Gobern&oacute; Espa&ntilde;a desde el 13 de septiembre de 1923 hasta el 28 de enero de 1930, cuando dimiti&oacute;. Era el padre de Jos&eacute; Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange Espa&ntilde;ola (fascista).</p><p>[5] El Manifiesto de los Treinta o Manifiesto de los Treinta fue un texto pol&iacute;tico hecho p&uacute;blico en Barcelona en agosto de 1931 por militantes de la CNT. Fue firmado por Joan Peir&oacute; (secretario general de la CNT en 1922-1923, futuro ministro), &Aacute;ngel Pesta&ntilde;a (secretario general de la CNT en 1929) y Juan L&oacute;pez S&aacute;nchez (futuro ministro).&#8232;Descrita como &laquo;trentismo&raquo;, esta corriente ideol&oacute;gica defend&iacute;a una l&iacute;nea definida como &laquo;moderada&raquo;, o &laquo;posibilismo libertario&raquo; dentro del movimiento libertario espa&ntilde;ol.&#8232;Excluida inicialmente de la confederaci&oacute;n, se reuni&oacute; con la tendencia anarcosindicalista en mayo de 1936 en el congreso de Zaragoza, en torno al proyecto del comunismo libertario, que hac&iacute;a de la comuna el centro de la sociedad posrevolucionaria.</p><p>[6] Manuel Aza&ntilde;a D&iacute;az (fallecido en el exilio el 3 de noviembre de 1940 en Montauban, donde est&aacute; enterrado) fue escritor, periodista y pol&iacute;tico.&#8232;Presidente del gobierno provisional de la Rep&uacute;blica Espa&ntilde;ola (del 14 de octubre de 1931 al 16 de diciembre de 1931) y segundo presidente de la Segunda Rep&uacute;blica de 1936 a 1939, Manuel Aza&ntilde;a es una de las grandes figuras del republicanismo espa&ntilde;ol.</p><p>[7] Este movimiento fue organizado por primera vez en el seno de la CNT-FAI, por los militantes de la FAI Pablo Ruiz, Eleuterio Roig y Jaime Balius. Estos hombres fueron expulsados de la CNT-FAI por su postura antigubernamental durante las jornadas insurreccionales de mayo de 1937, mientras la CNT llamaba a los trabajadores a la calma. En las batallas callejeras, la CNT se acerc&oacute; a los militantes del POUM.</p><p>El programa de los Amigos de Durruti inclu&iacute;a los siguientes puntos: la destrucci&oacute;n inmediata de la econom&iacute;a capitalista y de todas las formas de Estado; la instauraci&oacute;n del comunismo libertario; la sustituci&oacute;n del Estado y del capitalismo por los sindicatos como instituciones econ&oacute;micas, los municipios como instituciones pol&iacute;ticas y la federaci&oacute;n como medio para establecer los v&iacute;nculos entre sindicatos y municipios.</p><p>[8] La Cheka fue la polic&iacute;a pol&iacute;tica creada en 1917 en Rusia, bajo la autoridad de F&eacute;lix Dzerzhinsky, para combatir a los enemigos del nuevo r&eacute;gimen bolchevique. Su organizaci&oacute;n estaba descentralizada y pretend&iacute;a apoyar a los soviets locales. Muchos de los cuadros de esta organizaci&oacute;n operaron en Espa&ntilde;a para combatir a los opositores de un gobierno republicano cada vez m&aacute;s controlado por la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica de Stalin. Aplicaron los mismos m&eacute;todos criminales que en la URSS para eliminar toda forma de oposici&oacute;n. La Cheka se convirti&oacute; en la GPU en 1922, que se disolvi&oacute; en el NKVD en 1934, y finalmente se convirti&oacute; en el KGB en 1954&hellip;</p><p>Original:&nbsp;<a href="http://www.memoire-libertaire.org/L-anarchisme-et-la-Republique-en-Espagne"><a href="http://www.memoire-libertaire.org/L-anarchisme-et-la-Republique-en-Espagne" title="www.memoire-libertaire.org/L-anarchisme-et-la-Republique-en-Espagne" rel="nofollow">www.memoire-libertaire.org/L-anarchisme-et-la-Republique-en-Espagne</a></a></p><p></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3611740" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>Téllez Solà, Antonio, (1921-2005) - Stuart Christie</title>
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		<pubDate>Wed, 19 Jan 2022 03:24:23 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3611734&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>Una biograf&iacute;a de un guerrillero antifranquista que se convirti&oacute; en el principal historiador de la Resistencia espa&ntilde;ola, Antonio T&eacute;llez Sol&agrave;.&nbsp;</p><p></p><p>Antonio T&eacute;llez Sol&agrave;</p><p></p><p>Nacido el 18 de enero de 1921 en Tarragona, Espa&ntilde;a, fallecido el 27 de marzo de 2005 en Perpignan, Francia.</p><p></p><p>El Herodoto del maquis antifranquista</p><p></p><p>Antonio T&eacute;llez Sol&agrave;, fallecido en su domicilio de Perpi&ntilde;&aacute;n a los 84 a&ntilde;os, fue uno de los &uacute;ltimos supervivientes de la resistencia anarquista que luch&oacute; para derrocar la dictadura franquista. Tambi&eacute;n fue uno de los primeros historiadores de la resistencia guerrillera urbana y rural de la posguerra al r&eacute;gimen fascista. En sus acciones y sus escritos, T&eacute;llez personific&oacute; el rechazo a la rendici&oacute;n ante la tiran&iacute;a.</p><p></p><p>Hijo de un obrero ferroviario, naci&oacute; en Tarragona y se radicaliz&oacute; con la insurrecci&oacute;n de octubre de 1934 en Asturias, que fracas&oacute; cuando los sindicatos de fuera de la regi&oacute;n minera no dieron su apoyo. El 19 de julio de 1936, cuando los trabajadores, esta vez unidos, contuvieron la rebeli&oacute;n de la mayor parte de la oficialidad espa&ntilde;ola contra la naciente Rep&uacute;blica de izquierdas, T&eacute;llez se encontraba en L&eacute;rida, donde se incorpor&oacute; a la organizaci&oacute;n juvenil anarquista Juventudes Libertarias, sumergi&eacute;ndose en la lucha para combatir el fascismo y preservar la revoluci&oacute;n social con la que las bases sindicales hab&iacute;an respondido al intento de golpe de los generales.</p><p></p><p>A los 18 a&ntilde;os se alist&oacute; en el ej&eacute;rcito, en la fase final del derrumbe de la Rep&uacute;blica, y entr&oacute; en acci&oacute;n en varios frentes hasta que en febrero de 1939, junto con otros miles de refugiados antifranquistas, se vio obligado a exiliarse en Francia. All&iacute; pas&oacute; un a&ntilde;o en el campo de concentraci&oacute;n de Septfonds y luego otros seis meses en el campo de Argeles sur Mer, dos de los muchos lugares en los que el gobierno franc&eacute;s intern&oacute; a las personas que hab&iacute;an mantenido a raya al fascismo durante casi tres a&ntilde;os. Escapando a finales de 1940, se uni&oacute; a una banda de guerrilleros espa&ntilde;oles que operaba en el departamento de Aveyron, formando parte de la IX Brigada (Fuerzas Francesas del Interior), resistiendo a la ocupaci&oacute;n hasta la Liberaci&oacute;n en 1944.</p><p></p><p>En octubre de 1944, T&eacute;llez particip&oacute; en la desacertada invasi&oacute;n de 10 d&iacute;as de la Espa&ntilde;a franquista por parte de unos 6.000 guerrilleros republicanos espa&ntilde;oles de la Uni&oacute;n Nacional Espa&ntilde;ola (UNE), dirigida por el PC, a trav&eacute;s de los valles de Ar&aacute;n y Ron&ccedil;al, en los Pirineos, una de las primeras operaciones montadas por los maquis contra el r&eacute;gimen de Franco. Tras la derrota de la UNE en la batalla de Salard&uacute;, se traslad&oacute; a Toulouse, donde instal&oacute; dep&oacute;sitos clandestinos de armas para la campa&ntilde;a guerrillera.</p><p></p><p>Durante dos a&ntilde;os, T&eacute;llez form&oacute; parte del segundo comit&eacute; peninsular de la Federaci&oacute;n Ib&eacute;rica de Juventudes Libertarias (FIJL), realizando misiones clandestinas de enlace entre el movimiento anarquista de Francia y Espa&ntilde;a. En abril de 1946, tras renunciar a la actividad organizativa, viaj&oacute; durante tres meses a Espa&ntilde;a para establecer contactos con la guerrilla y con lo que quedaba del movimiento anarquista ilegal. T&eacute;llez no pudo generar apoyo financiero u organizativo para la Resistencia debido a la hostilidad del Comit&eacute; Nacional del sindicato anarcosindicalista en el exilio, la Confederaci&oacute;n Nacional del Trabajo (CNT), con sede en Toulouse, a la lucha armada. Frustrado por las tensiones olig&aacute;rquicas y el politiqueo interesado, se traslad&oacute; a Par&iacute;s, donde trabaj&oacute; como reportero para la Agence France Presse desde 1960 hasta su jubilaci&oacute;n en 1986, cuando se traslad&oacute; a Ceret, en los Pirineos, y despu&eacute;s a Perpi&ntilde;&aacute;n.</p><p></p><p>En Par&iacute;s, T&eacute;llez sigui&oacute; colaborando con la prensa anarquista, pero a partir de 1954 tuvo claro que el trabajo de su vida era escribir las historias de los nombres legendarios de los grupos de acci&oacute;n anarcosindicalista: Francisco Sabat&eacute; Llopart, Jos&eacute; Luis Facerias, Wenceslao Gimenez Orive, Francisco Denis, Raul Carballeira, Marcelino Massana Bancells - y muchos m&aacute;s, desde las monta&ntilde;as y sierras de Catalu&ntilde;a, Arag&oacute;n, Asturias y Galicia en el norte hasta el Levante y Extremadura en el oeste y este, hasta Andaluc&iacute;a en el sur.</p><p></p><p>Conoc&iacute; a T&eacute;llez por primera vez en Par&iacute;s en 1973. Mientras yo estaba en prisi&oacute;n preventiva en la c&aacute;rcel de Brixton, me hab&iacute;a enviado un ejemplar de su reci&eacute;n publicada biograf&iacute;a de Francisco Sabat&eacute;, que traduje del espa&ntilde;ol al ingl&eacute;s. Tras mi absoluci&oacute;n, le visit&eacute; para hablar del libro, que &eacute;l actualizaba y revisaba constantemente, como hac&iacute;a con toda su obra. Nos hicimos muy amigos. Sus archivos eran enormes y su apartamento, con vistas al cementerio de P&ecirc;re Lachaise, estaba repleto de cajas de archivos, documentos y &aacute;lbumes de fotos.</p><p>Sus logros en un &aacute;rea de estudio particularmente dif&iacute;cil fueron bastante notables, dado que su tema eran los grupos clandestinos y los militantes secretos y altamente individualistas que eran activistas m&aacute;s que te&oacute;ricos, muchos de los cuales estaban marginados de sus propias organizaciones. Fui testigo de un buen ejemplo de ello en Par&iacute;s, cuando present&eacute; a T&eacute;llez a Octavio Alberola, el coordinador de Defensa Interior, el grupo anarquista clandestino responsable de organizar atentados contra Franco entre 1962 y 1966.&nbsp;</p><p></p><p>Los dos hombres no se conoc&iacute;an y Alberola se sorprendi&oacute; cuando, desde lo alto de su armario, T&eacute;llez present&oacute; los planos originales del proyecto de atentado contra Franco de 1963 en el Puente de los Franceses, cerca del Palacio de Oriente de Madrid. Nunca se supo d&oacute;nde los adquiri&oacute;.&nbsp;</p><p></p><p>La producci&oacute;n publicada e in&eacute;dita de T&eacute;llez fue fenomenal, abarcando desde la victoria de Franco el 1 de abril de 1939 hasta su muerte el 20 de noviembre de 1975, y m&aacute;s all&aacute;. Ten&iacute;a dos objetivos principales: registrar las vidas de hombres abnegados que no compromet&iacute;an sus ideales ni trataban con un sistema que consideraban villano y vil, hombres que dedicaron su vida adulta a liberar a Espa&ntilde;a del &uacute;ltimo de los dictadores del Eje.&nbsp;</p><p></p><p>Su obra ha sido una importante contribuci&oacute;n al movimiento de recuperaci&oacute;n de la memoria hist&oacute;rica que tanto protagonismo tiene hoy en la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola contempor&aacute;nea. El otro objetivo de T&eacute;llez era demostrar que el individuo nunca est&aacute; indefenso; siempre existe la posibilidad de rebelarse y defender una idea que se considera justa, incluso en las condiciones m&aacute;s desfavorables y adversas.</p><p></p><p>A T&eacute;llez le sobreviven su pareja, Harmon&iacute;a, y un hijo.</p><p></p><p>Antonio T&eacute;llez Sol&agrave;, anarquista, guerrillero, historiador, nacido el 18 de enero de 1921; fallecido el 27 de marzo de 2005.</p><p></p><p>Obras publicadas:</p><p></p><p>1) Sabat&eacute;: la guerrilla urbana en Espa&ntilde;a (1945-1960).</p><p></p><p>2) Facer&iacute;as: la guerrilla urbana (1939-1957). La lucha antifranquista del movimiento libertario espa&ntilde;ol en Espa&ntilde;a y en el exilio.</p><p></p><p>3) El MIL y Puig Antich.</p><p></p><p>4) La lucha an&oacute;nima: el complot para asesinar a Franco desde el aire, 1948.</p><p></p><p>5) La Pimpinela Anarquista : Francisco Ponz&aacute;n Vidal (1936-1944). Los anarquistas en la Guerra Civil espa&ntilde;ola y las redes de fuga y evasi&oacute;n en la Segunda Guerra Mundial.</p><p></p><p>6) Apuntes sobre Antonio Garc&iacute;a Lamolla y otros andares. Recuerdo (con Jos&eacute; Peirats)</p><p></p><p>Fue uno de los fundadores de la publicaci&oacute;n Atalaya (1957-1958), y colabor&oacute; regularmente en Ruta, Solidaridad Obrera (Par&iacute;s), CNT, Bicicleta, Cultura Libertaria, Pol&eacute;mica e Historia Libertaria, a la que aport&oacute; nuevos datos sobre el poco conocido maquis anarquista de Asturias.</p><p></p><p>Entre las obras in&eacute;ditas destacan:</p><p></p><p>1) La guerra de guerrillas en Galicia : Mario Rodr&iacute;guez Losada (O Pinche, O Langullo)</p><p></p><p>2) Atalaya.</p><p></p><p>3) Notas para un eventual ebozo biogr&aacute;fico de Jos&eacute; Garc&iacute;a Tella</p><p></p><p>Y muchas monograf&iacute;as sobre personas, publicaciones desde 1944 hasta el Consejo Ib&eacute;rico de Liberaci&oacute;n, Defensa Interior, el Grupo Primero de Mayo, el MIL, el GARI y el derrumbe del proceso de Su&aacute;rez en Par&iacute;s en 1979. Cuando muri&oacute;, estaba trabajando en varios proyectos, entre ellos una historia de la FIJL de 1935, un manuscrito incompleto sobre Action Direct, el grupo de acci&oacute;n anarquista franc&eacute;s, otro manuscrito incompleto sobre sus relaciones personales con la guerrilla, y un &iacute;ndice de los nombres e historias personales de los guerrilleros urbanos y rurales. Harmonia, su socio, ha indicado que probablemente se prestar&aacute;n al Instituto Internacional de Historia Social de &Aacute;msterdam como parte de una propuesta de la Fundaci&oacute;n Antonio T&eacute;llez.</p><p></p><p>Por Stuart Christie</p><p>Original: <a href="https://libcom.org/history/articles/1921-2005-antonio-tellez-sola" title="libcom.org/history/articles/1921-2005-antonio-tellez-sola" rel="nofollow">libcom.org/history/articles/1921-2005-antonio-tellez-sola</a></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3611734" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>Yo me quiero hacer anarquista</title>
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		<pubDate>Tue, 18 Jan 2022 15:59:45 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p>Ha sido leer este sub y sentir el s&ntilde;&uacute;bito deseo de hacerme anarquista. Tiene que ser la histia pasarse por el forro las normas y que losd administradores te aplaudan la gracia de replicvar un blog entero en la secci&oacute;n de art&iacute;culos, sin m&aacute;s molestia que poner obras de otros en Deep y darle al bot&oacute;n de traducir.</p><p>Tiene que ser el verdadero cop&oacute;n cubrirse con la bandera rojinegra, reciclada de la falange, o al rev&eacute;s, porque para todo hay tiempo, y sentirse un revolucionario mientras se da ejemplo vivo de lo que significa la tragedia de los comunes.</p><p><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Tragedia_de_los_bienes_comunales" title="es.wikipedia.org/wiki/Tragedia_de_los_bienes_comunales" rel="nofollow">es.wikipedia.org/wiki/Tragedia_de_los_bienes_comunales</a></p><p>En esta casa, la tragedia de los comunes es el anarquismo, mira por d&oacute;nde.</p><p>Pero a lo mejor la cosa tiene algo de positivo y este sub sirve para poder llamar putas a las mujeres, cornudos a los jueces y lamebotas al rey, todo en uno, todo en pck, sin separaci&oacute;n posible. &iquest;Por qu&eacute; no, cuando se aplaude a un movimiento que mata gente y pone bombas por el bien de la causa?</p><p>Venga, joder, que la teta es para todos o en vez de teta era rabo.</p><p><strong>Nota: este texto no est&aacute; en libertamen.wordpress.com</strong></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3611573" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>&#34;Nosotros y el POUM (abril de 1937) - Camillo Berneri</title>
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		<pubDate>Tue, 18 Jan 2022 12:06:34 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3611317&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>Milicianos del POUM</p><p></p><p>Creemos que los lectores de La Nueva Espa&ntilde;a [1] apreciar&aacute;n este art&iacute;culo, uno de los &uacute;ltimos escritos por el camarada Berneri, que fue publicado en la Adunata dei Refrattari del 1 y 8 de mayo de 1937.</p><p></p><p>Contribuye al esclarecimiento de un problema todav&iacute;a actual, el de las relaciones entre marxistas-revolucionarios y anarquistas.</p><p></p><p>CALUMNIAS EN EL TRABAJO</p><p></p><p>Siguiendo las instrucciones del gobierno de la URSS, la prensa de la Tercera Internacional ha desencadenado y sigue librando una violenta campa&ntilde;a contra el POUM, contra el Partido Obrero de Unificaci&oacute;n Marxista de Espa&ntilde;a.</p><p></p><p>Esta campa&ntilde;a es de car&aacute;cter tendencioso y de una violencia inaudita.</p><p></p><p>El periodista bolchevique Michel Koltzov acus&oacute; a los milicianos del POUM de ser unos cobardes e inform&oacute; de que</p><p></p><p>[...] los destacamentos del POUM de las Brigadas Internacionales han sido disueltos y sus mandos expulsados del frente de Madrid. (Humanit&eacute;, Par&iacute;s, 24 de enero de 1937)</p><p></p><p>El &oacute;rgano comunista centrista Il Grido del Popolo de Par&iacute;s (14 de marzo de 1937) dice en una de sus correspondencias desde Barcelona:</p><p></p><p>&iquest;Y los trotskistas del POUM? En medio de este entusiasmo, en este nuevo esfuerzo grandioso que el pueblo persigue, estos agentes del fascismo han enviado por la ciudad, varios d&iacute;as seguidos, un cami&oacute;n con la enorme inscripci&oacute;n: Organicemos la lucha contra el fascismo por delante y la lucha contra el reformismo por detr&aacute;s.</p><p></p><p>Qu&eacute; cobardes son esos contrarrevolucionarios que se cuidan de no luchar contra el fascismo en el frente, pero que, en cambio, en la retaguardia, con el pretexto de luchar contra el reformismo, combaten los esfuerzos del Frente Popular por poner a la naci&oacute;n en pie de guerra. Pero el pueblo de Espa&ntilde;a, al llevar a estos bandidos ante la justicia, marcha directamente hacia la victoria.</p><p></p><p>En Espa&ntilde;a, la prensa y los representantes del PSUC no hablan de otra manera. Mundo Obrero, el &oacute;rgano del PC espa&ntilde;ol, afirmaba en su n&uacute;mero del 29 de enero de 1937:</p><p></p><p>&iexcl;Debemos luchar sin cesar contra los elementos trotskistas! Son los mejores auxiliares de Franco en nuestro pa&iacute;s... El POUM es un puesto de avanzada del enemigo en nuestro propio pa&iacute;s.</p><p></p><p>En todo movimiento revolucionario, los m&aacute;s peligrosos son los que se cubren con el manto de la Amistad para apu&ntilde;alarla en el hombro. En toda guerra, los m&aacute;s peligrosos no son los enemigos que ocupan las trincheras del frente, sino los esp&iacute;as y saboteadores. El POUM es uno de ellos.</p><p></p><p>Ahora, el &oacute;rgano de la Juventud Socialista Unida, dijo el 27 de enero de 1937:</p><p></p><p>Liquidemos de una vez por todas esta fracci&oacute;n de quinta columna. El pueblo sovi&eacute;tico, con su implacable justicia contra el grupo de saboteadores y asesinos trotskistas, nos muestra el camino.</p><p></p><p>Juan Comorera, influyente militante del PSUC y representante de la UGT en el gobierno catal&aacute;n, dijo en uno de sus discursos (25 de enero de 1937)</p><p></p><p>Los que critican al Consejo de la Generalitat son agentes provocadores, que agitan los bajos fondos de la sociedad. Y de nuevo: muerte, no al fascismo, que ya ha muerto en los campos de batalla, sino a los agentes provocadores.</p><p></p><p>En la misma reuni&oacute;n, Uribe, diputado comunista, proclam&oacute;:</p><p></p><p>Para ganar la guerra, debemos trabajar para extirpar el cancro del trotskismo.</p><p></p><p>Por su parte, Carillo, secretario general de las Juventudes Socialistas Unificadas, afirm&oacute; a su paso:</p><p></p><p>La pol&iacute;tica de los trotskistas, diciendo que luchamos por la revoluci&oacute;n social, es la pol&iacute;tica de los invasores, es la pol&iacute;tica de los fascistas.</p><p></p><p>Finalmente, la prensa de UGT public&oacute; tales enormidades:</p><p></p><p>Las emisoras de Tur&iacute;n y Bolzano est&aacute;n perfectamente sincronizadas con La Batalla [2] y con las emisoras del POUM" (Claridad, 26 de enero de 1937).</p><p></p><p>Las difamaciones publicadas contra el POUM son tan colosales que merecen ser recogidas como documentos de la mala fe de la Comintern y de los bonzos centristas.</p><p></p><p>Que la campa&ntilde;a contra el POUM est&aacute; inspirada por Mosc&uacute; lo demuestra, entre otras cosas, el hecho de que son periodistas no oficiales, como Koltzov, los que dirigen los ataques, apoyados por intervenciones consulares del tipo del c&oacute;nsul ruso en Barcelona que, en una nota a la prensa, denunci&oacute; a La Batalla como vendida al fascismo internacional.</p><p>BOCHEVISTAS Y ANARQUISTAS</p><p></p><p>Fue Mosc&uacute; quien prohibi&oacute; a la Espa&ntilde;a antifascista dar asilo a Trotsky, quien vet&oacute; la entrada de representantes del POUM en la Junta de Defensa de Madrid y en el Consejo de la Generalitat de Catalu&ntilde;a. Es Mosc&uacute; quien quiere un gobierno fuerte del que se excluya a "los insultadores de la URSS". A las difamaciones y amenazas siguen actos a&uacute;n m&aacute;s lamentables: en Madrid, la sede de las Juventudes del POUM ha sido invadida y saqueada: los peri&oacute;dicos del POUM han sido suspendidos y multados, y desde Treball hasta Mundo Obrero empiezan a exigir la supresi&oacute;n del POUM. Los fascistas fueron los &uacute;nicos que se beneficiaron de esta situaci&oacute;n. El Consejo de la Generalitat de Catalu&ntilde;a suspende La Batalla durante cuatro d&iacute;as e inmediatamente Radio-Burgos informa que las diferencias en el seno del Frente Popular son cada vez m&aacute;s graves y que el director de La Batalla ha sido detenido por haber publicado art&iacute;culos violentos contra el gobierno de Valencia. Y Le Temps (18 de enero de 1937), dando los telegramas de Burgos y Barcelona relativos a la suspensi&oacute;n del diario poumista, titulado: Aggravations des divergences politiques.</p><p></p><p>&iquest;Cu&aacute;l es la actitud de los anarquistas ante esta lucha entre el PSUC y el POUM?</p><p></p><p>El semanario comunista parisino Vendredi (26 de marzo de 1937) reconoc&iacute;a, bajo la pluma de Marc Bernard, que los anarquistas</p><p></p><p>[...] sirven de elementos moderadores entre los dos partidos que m&aacute;s se enfrentan: el PSUC y el POUM... Dirigen advertencias a ambas partes para que mantengan estas discusiones de forma civilizada, les recuerdan que todo el esfuerzo debe dirigirse contra el enemigo com&uacute;n.</p><p></p><p>Y as&iacute; es. Un manifiesto de las Juventudes Libertarias de Barcelona dice:</p><p></p><p>No estamos dispuestos a solidarizarnos con quienes pretenden desprestigiar a determinados compa&ntilde;eros para satisfacer meros apetitos pol&iacute;ticos lanzando gigantescas oleadas de calumnias e infamias contra ellos, a sabiendas de que mienten, como es el caso de quienes acusan a las Juventudes Comunistas Ib&eacute;ricas.</p><p></p><p>Hoy gritamos con toda la fuerza de nuestros pulmones: &iexcl;Suficiente! &iexcl;Ya es suficiente! No es justo que por apetitos malsanos se quiera eliminar una organizaci&oacute;n que ha luchado y sigue luchando, junto a otras, por el triunfo de la Revoluci&oacute;n Espa&ntilde;ola.</p><p></p><p>En respuesta al discurso pogromista de Comorera, mencionado anteriormente, Solidaridad Obrera, el &oacute;rgano regional de la CNT, dijo el 6 de febrero de 1937</p><p></p><p>Si el camarada Comorera no ve nada malo en ello, le daremos un consejo amistoso. Es esto: que sea prudente; que controle su lengua; que muestre ese sentido de la responsabilidad que tanto recomienda a los dem&aacute;s; que abandone sus injustificadas pretensiones y trabaje noblemente por la causa com&uacute;n, en lugar de provocar con sus desafortunadas intervenciones nuevas tormentas de indignaci&oacute;n; que piense que la vieja pol&iacute;tica no es tolerable, que estos procedimientos no son aconsejables; que tenga en cuenta que estamos en Catalu&ntilde;a, que la guerra est&aacute; en marcha y que luchamos por la revoluci&oacute;n.</p><p></p><p>Decir que quien critica al Consell de la Generalitat es un agente provocador y trata de azuzar a la poblaci&oacute;n ya es romper la disciplina que todos debemos respetar.</p><p></p><p>No tiene sentido, y nadie lo cree, ni siquiera los que lo escriben, decir que el POUM est&aacute; al servicio del fascismo. El POUM ha demostrado claramente que es un partido claramente antifascista y genuinamente revolucionario.</p><p></p><p>La CNT de Madrid y, en general, la prensa anarquista hacen declaraciones similares.</p><p></p><p>Un partido que ha tenido varios dirigentes (Maurin, Etchebehere, Jos&eacute; Oliver, Germinal Vidal, Pedro Viallarosa, Louis Grossi, Louis Blanco, etc.) que han ca&iacute;do en la lucha y que siguen vivos. Un partido que ha tenido varios dirigentes (Maurin, Etchebehere, Jos&eacute; Oliver, Germinal Vidal, Pedro Viallarosa, Louis Grossi, Louis Blanco, etc.) ca&iacute;dos en la lucha y que, en la relaci&oacute;n entre sus cuadros y sus p&eacute;rdidas, es el segundo despu&eacute;s de nosotros en la lucha contra el fascismo, no puede, sin distorsionar la verdad y violar la justicia, ser presentado como una amalgama de cobardes y "agentes de Franco-Hitler-Mussolini", como lo sigue presentando la prensa de la Comintern, desde Pravda hasta L'Humanit&eacute;, y desde Treball hasta Mundo Obrero.</p><p></p><p>Un partido que cuenta con miles de hombres en los distintos frentes y que, sobre todo en Catalu&ntilde;a, predomina en algunas localidades, no es una fuerza despreciable. Hablar, como hacen algunos "dominicanos" del PSUC, de suprimir este partido es m&aacute;s que una ofensa a la libertad, es un acto de sabotaje contra la lucha antifascista.</p><p></p><p>&iquest;QU&Eacute; ES EL POUM?</p><p></p><p>Naci&oacute; en Catalu&ntilde;a, en septiembre de 1935, de la fusi&oacute;n del Bloque Obrero y Campesino (BOC) con la Izquierda Comunista. En Catalu&ntilde;a, el Partido Socialista siempre hab&iacute;a sido d&eacute;bil y los elementos revolucionarios militaban en las filas de la CNT. En 1919, esta organizaci&oacute;n sindical de tendencia anarquista se uni&oacute; a la Internacional Comunista bajo la influencia de Pesta&ntilde;a, pero en 1922, en el Congreso de Zaragoza, recuper&oacute; su libertad. Un grupo de militantes se mantuvo fiel a la Internacional Comunista, aunque criticando su t&aacute;ctica, e intent&oacute;, con Maurin a la cabeza, dar una orientaci&oacute;n marxista al movimiento revolucionario catal&aacute;n. El Partido Comunista Espa&ntilde;ol, fundado en 1920 por Borodin, emisario de la IC, se limit&oacute; a amalgamar a algunos socialdem&oacute;cratas simpatizantes del bolchevismo. La pol&iacute;tica dictada por la IC provoc&oacute; muchas escisiones en el seno del PC espa&ntilde;ol. Un primer grupo se separ&oacute; con Arquer, Miravitles, Coll, Monteserrata, Rodes y otros, y en 1930 toda la Federaci&oacute;n Comunista Catalana, en desacuerdo con las directrices de Mosc&uacute;, fue excluida del Partido.</p><p></p><p>De la fusi&oacute;n de esta federaci&oacute;n con los n&uacute;cleos de oposici&oacute;n previamente desvinculados del partido, surgi&oacute; en marzo de 1931 el Bloque Obrero y Campesino, que se afirm&oacute; en Catalu&ntilde;a y tuvo tambi&eacute;n cierta extensi&oacute;n en Asturias, Madrid, Levante y el Sur. El BOC, para oponerse al peligro fascista, abog&oacute; por la "Alianza Obrera". En septiembre de 1935, el POUM surgi&oacute; de la fusi&oacute;n del BOC y la Izquierda Comunista. El 19 de julio de 1936, el POUM se uni&oacute; a la FAI y a la CNT en la heroica resistencia al golpe militar fascista y organiz&oacute; columnas que se dirigieron a varios frentes (8.000 hombres). El POUM no puede definirse como un partido trotskista en la medida en que no tiene v&iacute;nculos directos y predominantes ni con Trotsky, que lo repudia, ni con los seguidores de Trotsky, que lo atacan. Hay una peque&ntilde;a fracci&oacute;n en el POUM que, a grandes rasgos, puede considerarse trotskista, pero la mayor&iacute;a de los trotskistas espa&ntilde;oles est&aacute;n fuera del POUM.</p><p></p><p>Se dice que el POUM est&aacute; en contra de la URSS. En realidad, el POUM exalta la revoluci&oacute;n rusa de octubre de 1917, declara que participar&iacute;a en la defensa del proletariado ruso si fuera atacado por un Estado burgu&eacute;s, y no deja de exaltar la ayuda prestada por el pueblo ruso a la Espa&ntilde;a antifascista, Pero no quema incienso ante Stalin, no se solidariza con el paneslavismo bolchevique y niega al gobierno de la URSS el derecho a imponer su propia pol&iacute;tica al pueblo espa&ntilde;ol a cambio de la ayuda que le presta.</p><p></p><p>Por &uacute;ltimo, se dice que el POUM est&aacute; en contra del Frente Popular. En realidad, este partido est&aacute; en contra de la tendencia a disociar la guerra civil de la revoluci&oacute;n social.</p><p></p><p>UN PROGRAMA ACEPTABLE</p><p></p><p>El programa de la Juventud Comunista Ib&eacute;rica (POUM), compuesta por 10.000 personas, es el siguiente (enero de 1937):</p><p></p><p>Derogaci&oacute;n de la constituci&oacute;n burguesa del 14 de abril de 1931 y disoluci&oacute;n del parlamento; asamblea de delegados de los comit&eacute;s de direcci&oacute;n, campesinos y milicianos, eligiendo el gobierno obrero y revolucionario; derechos pol&iacute;ticos para todos los j&oacute;venes de 18 a&ntilde;os, sin distinci&oacute;n de sexo; disoluci&oacute;n de los &oacute;rganos de justicia burguesa y creaci&oacute;n de una justicia obrera; lo mismo para la polic&iacute;a, depuraci&oacute;n de la burocracia.</p><p></p><p>La JCI afirma que para ganar la guerra es necesario: la disoluci&oacute;n de los cuadros del ej&eacute;rcito burgu&eacute;s; la movilizaci&oacute;n general de la juventud, la direcci&oacute;n militar &uacute;nica, la depuraci&oacute;n de las escuelas de guerra y la preparaci&oacute;n militar de la juventud; el desarrollo de una potente industria de guerra y la organizaci&oacute;n del trabajo voluntario y obligatorio para la guerra; el empleo de los prisioneros fascistas en los trabajos de fortificaci&oacute;n.</p><p></p><p>La JCI no renuncia a la Revoluci&oacute;n Proletaria, que para ella es lo mismo que la guerra civil, y que debe crear una nueva econom&iacute;a proletaria, caracterizada por la socializaci&oacute;n de la gran industria, la banca y la tierra, por el monopolio del comercio exterior y la municipalizaci&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos.</p><p></p><p>No todo lo que contiene este programa, cuyos puntos m&aacute;s destacados he se&ntilde;alado, coincide con nuestras exigencias y aspiraciones actuales, pero ninguno de nosotros podr&iacute;a calificarlo de contrarrevolucionario.</p><p></p><p>Si el POUM fuera una fuerza pol&iacute;tica predominante en Espa&ntilde;a, nuestra cr&iacute;tica estar&iacute;a justificada. Pero hoy el POUM es una fuerza auxiliar en la lucha antifascista y en la resistencia al estrangulamiento de la revoluci&oacute;n, por lo que las diferencias te&oacute;ricas entre nosotros y el POUM son de poca importancia comparadas con la actualidad y las posibilidades de acuerdo en el campo de acci&oacute;n.</p><p></p><p>Muchos de los motivos de cr&iacute;tica, muchas de las f&oacute;rmulas de agitaci&oacute;n del POUM se ajustan a la realidad y son motores del desarrollo de la revoluci&oacute;n espa&ntilde;ola.</p><p>Contre les desseins d&rsquo;h&eacute;g&eacute;monie et les man&oelig;uvres obliques du&nbsp;PSUC, nous devons affirmer in&eacute;branlablement et &eacute;nergiquement l&rsquo;utilit&eacute; de la libre concurrence politique au sein des organisations syndicales et l&rsquo;absolue n&eacute;cessit&eacute; de l&rsquo;unit&eacute; d&rsquo;action antifasciste. Cherchons &agrave; &eacute;viter les tons de pr&ecirc;ches, les sermons d&rsquo;inquisiteurs.</p><p>Il faut dire bien haut que quiconque insulte et calomnie le&nbsp;POUM&nbsp;et demande sa suppression, est un saboteur de la lutte antifasciste que l&rsquo;on ne peut tol&eacute;rer.</p><p>Cette prise de position outre qu&lsquo;elle adh&egrave;re &agrave; la n&eacute;cessit&eacute; de l&rsquo;heure grave et qu&rsquo;elle r&eacute;pond &agrave; l&rsquo;esprit de l&rsquo;anarchisme, constitue la meilleure prophylaxie contre la dictature contre-r&eacute;volutionnaire qui se profile de plus en plus dans le programme de restauration d&eacute;mocratique du&nbsp;PSUC&nbsp;et dans la disjonction entre r&eacute;volution et guerre de certains r&eacute;volutionnaires myopes et d&eacute;sorient&eacute;s.</p><p>C. Berneri (abril de 1937)</p><p></p><h3>Notas</h3><p></p><p>[1] El sitio web del colectivo Archives Autonomies distribuye n&uacute;meros de L'Espagne Nouvelle en formato PDF en esta direcci&oacute;n: archivesautonomies.org</p><p></p><p>[2] La Batalla fue el principal &oacute;rgano de prensa del POUM (Partido Obrero de Unificaci&oacute;n Marxista) durante la Guerra Civil espa&ntilde;ola y, posteriormente, en el exilio en Francia.</p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3611317" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>El esperanzador mensaje de &#34;El amanecer de todo&#34;</title>
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		<pubDate>Tue, 18 Jan 2022 05:49:44 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><strong>Los humanos de la antig&uuml;edad ten&iacute;an una gran habilidad para reorganizar las sociedades que no funcionaban. Nosotros tambi&eacute;n podemos.&nbsp;</strong></p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3611276&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>El antrop&oacute;logo y anarquista David Graeber, coautor de El amanecer de todo, habla en una ocupaci&oacute;n de protesta en la Universidad de &Aacute;msterdam, 2015. A su izquierda, el te&oacute;rico pol&iacute;tico Enzo Rossi. Foto v&iacute;a Wikimedia.</p><p><em>El amanecer de todo: una nueva historia de la humanidad Por David</em>&nbsp;<em>Graeber y David Wengrow. Farrar, Straus &amp; Giroux (2021)</em></p><p>Este libro es muy divertido: un paseo intelectual a trav&eacute;s de 200.000 a&ntilde;os de historia de la humanidad que pone patas arriba toda la sabidur&iacute;a convencional sobre nuestros antepasados. Y ofrece nuevas y alentadoras direcciones para el cambio social.</p><p>David Graeber, fallecido en 2020, no s&oacute;lo era antrop&oacute;logo, tambi&eacute;n era anarquista. Pensaba que la geste es capaz de resolver sus problemas, ponerse de acuerdo en las soluciones y seguir adelante, sin coacci&oacute;n. Fue una figura destacada del movimiento Occupy hace 10 a&ntilde;os y se dice que acu&ntilde;&oacute; la frase &laquo;Somos el 99%&raquo;.&nbsp;</p><p>David Wengrow es arque&oacute;logo, y ambos crearon este libro a lo largo de una d&eacute;cada como una especie de pasatiempo, intercambiando el manuscrito de un lado a otro a medida que ganaba m&aacute;s documentaci&oacute;n, y d&aacute;ndose cuenta de que necesitar&iacute;a al menos tres secuelas para cubrir el material adecuadamente. Espero que Wengrow pueda proporcionar al menos algunas de esas secuelas, pero este libro es un fest&iacute;n en s&iacute; mismo.</p><p>En primer lugar, est&aacute; lleno de informaci&oacute;n sorprendente y fascinante sobre las sociedades del pasado, especialmente desde el final de la Edad de Hielo, hace unos 12.000 a&ntilde;os. La informaci&oacute;n puede ser bien conocida por los expertos, pero a&uacute;n no ha llegado al p&uacute;blico en general.&nbsp;</p><p>Me sorprendi&oacute; saber que los pueblos que construyeron Stonehenge hab&iacute;an experimentado con la agricultura y la rechazaron; construyeron una nueva econom&iacute;a basada en la recolecci&oacute;n de avellanas. Del mismo modo, la vasta ciudad tolteca de Teotihuac&aacute;n, cerca de la moderna Ciudad de M&eacute;xico, soportaba una poblaci&oacute;n de 100.000 personas, la mayor&iacute;a de las cuales viv&iacute;an en excelentes viviendas sociales.</p><p>En segundo lugar, y m&aacute;s importante, Graeber y Wengrow utilizan esta informaci&oacute;n para derribar todo el mito del &laquo;progreso&raquo; desde la caza y la recolecci&oacute;n hasta la agricultura, pasando por las ciudades, los reyes y las burocracias, y luego por el estado industrial moderno. Ese mito parte de la base de que nuestros antiguos ancestros vivieron en peque&ntilde;os grupos durante 200.000 a&ntilde;os, sin apenas interactuar con otros. Luego inventaron la agricultura y empezaron a vivir en comunidades m&aacute;s grandes. S&oacute;lo entonces la complejidad social y el excedente de alimentos permitieron el surgimiento de instituciones sociales como los monarcas que comandaban grandes proyectos construidos por s&uacute;bditos obedientes, con bur&oacute;cratas alfabetizados para recaudar impuestos y registrar los acontecimientos.</p><h2>Recursos para proyectos de siglos de duraci&oacute;n</h2><p>Por el contrario, los pueblos de la Edad de Piedra, seg&uacute;n este libro, eran tan inteligentes y racionales como nosotros, y muy capaces de realizar proyectos que requer&iacute;an cientos o miles de trabajadores, durante per&iacute;odos muy largos. Cuando sintieron la necesidad, experimentaron con modelos sociales. En lugar de vivir en una brutal guerra hobbesiana de todos contra todos, viajaban y comerciaban con seguridad a grandes distancias.</p><p>Tambi&eacute;n dispon&iacute;an de recursos para apoyar proyectos como Poverty Point, un enorme sistema de movimientos de tierra en Luisiana que se inici&oacute; hace 6.000 a&ntilde;os y continu&oacute; durante 600 a&ntilde;os. No tenemos ni idea de cu&aacute;l era el prop&oacute;sito del sistema, pero requiri&oacute; cooperaci&oacute;n y apoyo log&iacute;stico a gran escala durante muchas generaciones. Miles de a&ntilde;os despu&eacute;s, otra civilizaci&oacute;n que llamamos Cahokiarose en el Misisipi, cerca de San Luis. Graeber y Wengrow sugieren que se derrumb&oacute; cuando se volvi&oacute; totalitaria:</p><p>&laquo;Para los que ca&iacute;an dentro de su &oacute;rbita, no hab&iacute;a mucho entre la vida dom&eacute;stica -vivida bajo constante vigilancia desde arriba- y el impresionante espect&aacute;culo de la propia ciudad. Ese espect&aacute;culo pod&iacute;a ser aterrador. Junto con los juegos y los festines, en las primeras d&eacute;cadas de la expansi&oacute;n de Cahokia hubo ejecuciones y entierros masivos realizados en p&uacute;blico&raquo;.</p><p>Graeber y Wengrow sostienen que Cahokia cay&oacute; gracias a tres libertades de las que gozaban nuestros antepasados cazadores-recolectores: la libertad de alejarse, la libertad de desobedecer y la libertad de elegir nuevos tipos de organizaci&oacute;n social. Adem&aacute;s, el horror de Cahokia traumatiz&oacute; a los pueblos del este de Norteam&eacute;rica para que no volvieran a considerar una sociedad tan &laquo;civilizada&raquo;.</p><p>Por eso, cuando los colonos franceses llegaron a lo que hoy es Canad&aacute;, se encontraron con pueblos ind&iacute;genas que viv&iacute;an en peque&ntilde;as comunidades, cultivando y forrajeando. Pero carec&iacute;an de las grandes estructuras e instituciones que los franceses defin&iacute;an como civilizaci&oacute;n. Eso significaba que los pueblos ind&iacute;genas eran &laquo;salvajes&raquo;.</p><p>Los mi&rsquo;kmaq y los huron-wendat no ten&iacute;an mejor opini&oacute;n de los reci&eacute;n llegados. Ten&iacute;an algunos artilugios &uacute;tiles, como las armas de fuego, pero siempre estaban discutiendo y obedeciendo &oacute;rdenes ajenas.</p><p>Los misioneros jesuitas franceses se llevaron un susto de la gente que hab&iacute;an venido a convertir. Los &laquo;salvajes&raquo; pod&iacute;an discutir con ellos punto por punto, y vencerlos. Miles de a&ntilde;os de discurso oral ind&iacute;gena hab&iacute;an convertido el debate razonado en una valiosa habilidad, superando incluso el entrenamiento de los jesuitas.</p><h2>Nos marcan como esclavos</h2><p>Graeber y Wengrow sostienen incluso que la propia Ilustraci&oacute;n fue el resultado de los informes que los jesuitas escandalizados enviaron a casa, describiendo la cr&iacute;tica ind&iacute;gena a la cultura europea. Quiz&aacute;s el m&aacute;s influyente fue un libro de un explorador y funcionario franc&eacute;s, Lahontan, que relata sus conversaciones con el jefe wendat Kondiaronk.</p><p>En palabras de Lahontan, los ind&iacute;genas que hab&iacute;an estado en Europa, como Kondiaronk, &laquo;&hellip; se burlaban continuamente de nosotros con los defectos y des&oacute;rdenes que observaban en nuestros pueblos, como ocasionados por el dinero. Es in&uacute;til tratar de discutir con ellos sobre la utilidad de la distinci&oacute;n de la propiedad para el mantenimiento de la sociedad; se burlan de cualquier cosa que se diga al respecto. En resumen, no se pelean, ni luchan, ni se calumnian unos a otros; se burlan de las artes y las ciencias, y se r&iacute;en de las diferencias de rango que se observan entre nosotros. Nos tachan de esclavos, y nos llaman almas miserables, cuya vida no vale la pena, alegando que nos degradamos al someternos a un hombre [el rey] que posee todo el poder, y que no est&aacute; obligado por ninguna ley sino por su propia voluntad.&raquo;</p><p>Los europeos se sintieron excitados y escandalizados por esta cr&iacute;tica. Les gust&oacute; la nueva idea de invocar a forasteros que pudieran criticar con seguridad el statu quo europeo, y pronto aparecieron muchos libros similares, en los que se recog&iacute;an las opiniones de extranjeros ficticios; Los viajes de Gulliver convirti&oacute; el g&eacute;nero de la cr&iacute;tica a los extranjeros en una s&aacute;tira absoluta.</p><p>Pero los &laquo;salvajes&raquo; ind&iacute;genas de Norteam&eacute;rica no encajaban del todo en su concepto de pensadores serios y analistas sociales. El economista franc&eacute;s Turgot y el fil&oacute;sofo suizo Jean-Jacques Rousseau, entre otros, inventaron todo un nuevo sistema de evoluci&oacute;n social: los cazadores-recolectores viv&iacute;an en peque&ntilde;os grupos igualitarios y se convirtieron en agricultores que pod&iacute;an mantener a los reyes, bur&oacute;cratas y sacerdotes que viv&iacute;an en ciudades, que a su vez se convirtieron en reinos e imperios; &eacute;stos hab&iacute;an alcanzado su punto &aacute;lgido en los estados-naci&oacute;n europeos, y pronto afianzar&iacute;an su superioridad inventando la revoluci&oacute;n industrial.</p><p>Este ordenado sistema releg&oacute; a los kondiaronk y a otros no europeos a reliquias irrelevantes de un ed&eacute;n perdido de libertad e igualdad. La obediencia y la desigualdad eran s&oacute;lo el precio a pagar por formar parte de una sociedad avanzada. El imperialismo ten&iacute;a ahora un fundamento intelectual como motor del progreso. Aquellos que se resistieran ser&iacute;an derrotados, explotados y quiz&aacute;s finalmente elevados a la civilizaci&oacute;n en alg&uacute;n futuro lejano.</p><h2>Vivir como rentistas, de forma sostenible</h2><p>Graeber y Wengrow echan por tierra este mito de la evoluci&oacute;n social, citando d&eacute;cadas de hallazgos recientes sobre las sociedades antiguas de todo el mundo. Las sociedades no evolucionaron y progresaron; improvisaron y experimentaron, posiblemente con m&aacute;s &eacute;xito que nosotros, los canadienses modernos. Como gestores de ecosistemas productivos, los pueblos ind&iacute;genas pod&iacute;an vivir como rentistas con los intereses de su riqueza viva. Al igual que nuestros multimillonarios, pod&iacute;an permitirse gastar su exceso de riqueza y su tiempo libre en proyectos como Poverty Point y Cahokia.</p><p>Y cuando los partidarios de esos proyectos perd&iacute;an el inter&eacute;s, se alejaban, hablaban y constru&iacute;an nuevas sociedades en funci&oacute;n de su situaci&oacute;n. Cuando esas nuevas sociedades tuvieron problemas, sus miembros elaboraron otra cosa.</p><p>Los autores sostienen que nos hemos quedado estancados en sociedades que gobiernan a sus miembros mediante tres principios: el monopolio de la violencia, el control de la informaci&oacute;n y el carisma personal. Las sociedades anteriores no se basaban en ninguno, o s&oacute;lo en uno o dos, de estos elementos. Hizo falta la Ilustraci&oacute;n para unirlos todos y convertir la libertad y la igualdad en parodias orwellianas. Incluso los revolucionarios marxistas aceptaron los tres principios, y los gobiernos de todo el mundo, de todas las tendencias pol&iacute;ticas, tambi&eacute;n los respaldan.</p><p>Tengo muchas objeciones a tal o cual ejemplo de los argumentos de Graeber y Wengrow, y los defensores de la Gran Historia tendr&aacute;n m&aacute;s. Pero los autores dejan claro su punto clave de forma irrefutable. Hemos abandonado sociedades malas durante decenas de miles de a&ntilde;os, o simplemente hemos dicho que no, y luego hemos construido sociedades mejores tras un largo debate.</p><p>Podemos volver a hacerlo.&nbsp;</p><p>Traducido por Jorge Joya</p><p>Original:&nbsp;<a href="https://thetyee.ca/Culture/2021/11/22/Hopeful-Message-Dawn-Everything"><a href="https://thetyee.ca/Culture/2021/11/22/Hopeful-Message-Dawn-Everything" title="thetyee.ca/Culture/2021/11/22/Hopeful-Message-Dawn-Everything" rel="nofollow">thetyee.ca/Culture/2021/11/22/Hopeful-Message-Dawn-Everything</a></a></p><p></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3611276" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>El lenguaje de los hechos o el otro Durruti - José Fergo</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Jan 2022 23:11:22 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3611252&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><blockquote>Antonio Morales Toro y Javier Ortega P&eacute;rez (eds.) El lenguaje de los hechos. Ocho ensayos en torno a Buenaventura Durruti. Los Libros de la Catarata, Fundaci&oacute;n Salvador Segu&iacute;, Madrid, 1996.</blockquote><p>DURANTE la larga noche del franquismo, se dice que m&aacute;s de una vez manos an&oacute;nimas de mujeres utilizaron l&aacute;pices de labios para trazar el nombre de Durruti en letras carmes&iacute; sobre la tumba del h&eacute;roe, que los vencedores hab&iacute;an "desidentificado" est&uacute;pidamente para contrarrestar cualquier efusi&oacute;n popular. Nunca sabremos, por supuesto, si el gesto denunciado es cierto. Lo que s&iacute; sabemos es que, real o imaginario, encaja admirablemente en la leyenda e induce la idea de la escritura como veh&iacute;culo esencial del mito. Aqu&iacute;, la escritura pretende dar al muerto su identidad. En otros lugares, le da su dimensi&oacute;n simb&oacute;lica sobrehumana, tit&aacute;nica, extraordinaria, fabulosa y rom&aacute;ntica. As&iacute;, Mar&iacute;a dos Prazeres, la vieja prostituta de Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez, es un s&iacute;mbolo maravilloso de la fuerza del mito y de su eterna juventud: presintiendo la llegada de la muerte, pide ser enterrada lo m&aacute;s cerca posible de Buenaventura, y es precisamente este voto de amor y de memoria el que suspende la muerte y abre a la hero&iacute;na las puertas de un presente insospechado. El mito es la otra cara del Padre. Protege contra los estragos del destino, contra la propia muerte.</p><p>Cualquier biograf&iacute;a de Durruti es imposible. Abel Paz 1 lo ha demostrado. Los riesgos ser&iacute;an sin duda demasiado grandes -o contraproducentes, o in&uacute;tiles- para atenerse a la compleja verdad, a la dimensi&oacute;n humana del personaje, a sus contradicciones. Julio C. As&iacute; lo entendi&oacute; Acerete cuando escribi&oacute;: "Los datos que tenemos sobre Durruti provienen de amigos o admiradores incondicionales, de personas que vivieron su experiencia con &eacute;l. Se trata, pues, de un material necesariamente subjetivo, humanamente conmovedor, pero inadecuado para cualquier pretensi&oacute;n cient&iacute;fica.2 " Hans Magnus Enzensberger, por su parte, en su biograf&iacute;a-collage 3, sorte&oacute; el obst&aacute;culo introduciendo una diferenciaci&oacute;n entre la llamada historia cient&iacute;fica -rigurosa, problematizada- y la historia como ficci&oacute;n colectiva, libre de toda camisa de fuerza y capaz de integrar "la leyenda, la banalidad o el error, siempre que permanezcan vinculados a una representaci&oacute;n concreta de las luchas del pasado". Si el &eacute;xito de Enzensberger es innegable, es porque aqu&iacute; la novela prima sobre la biograf&iacute;a y el autor no asume personalmente -a diferencia de Paz- la responsabilidad de la canonizaci&oacute;n de Durruti. De este modo, evita ponerse en la situaci&oacute;n de que "los muertos, por utilizar la acertada frase de Alberto Hernando, puedan servir para justificar la propia vida de los hagi&oacute;grafos" 4.</p><p>Cada uno de los ocho ensayos que componen El lenguaje de los hechos intenta liberar a Durruti abriendo la jaula en la que languidece la figura del h&eacute;roe, la jaula en la que le han encerrado sus amigos, enemigos, bi&oacute;grafos y el movimiento libertario en su conjunto. M&aacute;s que atacar el mito, y el culto a la personalidad que ha engendrado, el objetivo aqu&iacute; es reexaminar la carrera de Durruti e interpretarla cr&iacute;ticamente. Se trata tambi&eacute;n de saber si, aligerada de su peso de martirio y devuelta a su justa medida, esta historia puede por fin superar el espesor del tiempo y dirigirse a los que est&aacute;n agobiados por el gran vac&iacute;o de nuestro presente.</p><p>Existe una fuerte relaci&oacute;n entre el anarquismo y su historia, una relaci&oacute;n basada en el recuerdo incesante de sus logros y preocupada por reivindicar un pasado sistem&aacute;ticamente ocultado por la historia oficial. Esta relaci&oacute;n, sin embargo, devora en muchos sentidos una paradoja: al historizar sus propias derrotas, el anarquismo corre el riesgo de transformarse en un relato hist&oacute;rico permanente. Por su propio planteamiento, la reflexi&oacute;n plural emprendida en El lenguaje de los hechos es bastante at&iacute;pica y, sin duda, excepcional. Al cuestionar el tipo de relaci&oacute;n que el presente puede establecer con el pasado, al rechazar el orden del relato hist&oacute;rico, al poner l&iacute;mites a la fidelidad al mito, implosiona la clausura que impone la historia, el certificado de defunci&oacute;n que firma, la asfixia que provoca cuando la referencia al pasado -y su eterna repetici&oacute;n- limita la perspectiva en lugar de abrirla. "Nada ha surgido de la historia", escribe Mercedes de los Santos 5, cuando analiza el "devenir revolucionario" de Durruti. Y a&ntilde;ade: "S&oacute;lo hacen historia los que se oponen a ella, no los que la integran". Al agotarse "en la historia", el anarquismo acabar&iacute;a por no estar ya "contra la historia", sino "fuera" de ella, por utilizar categor&iacute;as que Nico Berti hizo famosas 6.</p><p>La historia de Durruti, lastrada por su peso de leyendas y derrotas, repleta de lecciones in&uacute;tiles, abarrotada de interpretaciones contradictorias, no puede, se&ntilde;ala Mercedes de los Santos, servirnos de mucha ayuda, pues el presente al que nos enfrentamos implica no s&oacute;lo la necesidad de "buscar soluciones diferentes", sino tambi&eacute;n la obligaci&oacute;n de "plantear los problemas de otra manera". "Reflexionamos constantemente sobre el pasado y el presente, sobre el presente y el futuro, como si quisi&eacute;ramos arraigar nuestra verdad en los hechos de nuestros predecesores", a&ntilde;ade, cuestionando el valor mismo de la b&uacute;squeda para "buscar el error" en sus caminos, cuando la &uacute;nica pregunta que deber&iacute;a hacerse es: "&iquest;C&oacute;mo podemos devolver el sue&ntilde;o a los hombres? El "devenir" de Durruti ser&iacute;a el viaje del sue&ntilde;o en toda su inactualidad, desligado de la historia y en eterno movimiento.</p><p>Para estos "hombres de acci&oacute;n" por excelencia que eran Durruti y sus compa&ntilde;eros, el movimiento estaba tan identificado con la revoluci&oacute;n que ninguna derrota sufrida pod&iacute;a ponerlo en duda. Era su propia condici&oacute;n, su motor. Para quien "el simple hecho de emprender una lucha [era] ya una victoria" 7, la "gimnasia revolucionaria" maltesa puesta al d&iacute;a por Garc&iacute;a Oliver y practicada sin reparar en gastos durante los a&ntilde;os 20 y luego los 30 por "Los Solidarios" y "Nosotros", no implicaba ninguna obligaci&oacute;n de resultado. A la vez prueba ontol&oacute;gica de la subversi&oacute;n y experiencia pr&aacute;ctica de su grandeza, la lucha que gener&oacute; tom&oacute; la apariencia de la guerra, con sus cuerpos francos, su pr&aacute;ctica del secreto y su m&iacute;stica del combate.</p><p>Antonio Morales Toro 8 trata de reunir dos rasgos espec&iacute;ficos del anarcosindicalismo espa&ntilde;ol: su antiintelectualismo y esta particular pr&aacute;ctica de la acci&oacute;n revolucionaria. "Creo sinceramente -explic&oacute; en su momento Francisco Ascaso 9- que nuestro movimiento no brilla por su capacidad te&oacute;rica si, proporcionalmente, lo comparamos con el de otros pa&iacute;ses, [...] pero el proletariado espa&ntilde;ol ha aprendido m&aacute;s por las experiencias pr&aacute;cticas de los anarquistas que por todos los libros y folletos que no ha le&iacute;do." Este lenguaje de los hechos, bastante cercano a una fuerte tradici&oacute;n -o enfermedad infantil- del anarquismo, refleja bastante bien el "antiintelectualismo del hombre de acci&oacute;n", que subordina la teor&iacute;a a la pr&aacute;ctica y rechaza la mediaci&oacute;n de la raz&oacute;n cuando &eacute;sta legitima, como suele ser el caso, las m&uacute;ltiples figuras de dominaci&oacute;n. Esta otra forma de decir se define en el campo de la acci&oacute;n y contra el discurso. En esto, el "hombre de acci&oacute;n" es un "hombre com&uacute;n", al que nada separa de los dem&aacute;s hombres y cuyo lenguaje es inmediatamente identificable por ellos. Esta es su fuerza, pero tambi&eacute;n su debilidad. Est&aacute; fuera de la ley, como est&aacute; fuera del campo conceptual, en una permanente "l&iacute;nea de fuga". Est&aacute; en la historia, ciertamente, pero fuera del tiempo hist&oacute;rico, un tiempo que ninguna organizaci&oacute;n revolucionaria puede, por desgracia, subestimar.</p><p>En el centro de la pol&eacute;mica entre "trentistas" y "fa&iacute;stas", sutilmente abordada por Miguel &Aacute;ngel Gir&oacute;n Calero10, se encuentra efectivamente esta cuesti&oacute;n del tiempo. El tiempo presente, que implica consolidar la organizaci&oacute;n, por un lado; el tiempo eterno de la efervescencia revolucionaria, por otro. Si esta confrontaci&oacute;n, aunque fechada, sigue siendo hoy simb&oacute;lica, si atraviesa -sin que sus protagonistas lo sospechen siempre- la historia de sus frecuentes escisiones, hay que ver en ella, sin duda, una concentraci&oacute;n de la problem&aacute;tica constante a la que se enfrenta el anarcosindicalismo, una especie de adecuaci&oacute;n cronom&eacute;trica imposible entre el tiempo real y el tiempo del sue&ntilde;o. Esta percepci&oacute;n del tiempo -como dato objetivo y subjetivo a la vez- nos permite captar de otra manera las expectativas e impaciencias que el historiador reduce m&aacute;s a menudo a una dicotom&iacute;a f&aacute;cil entre reformismo y revoluci&oacute;n, entre sindicalismo y anarquismo. En el caso que nos interesa -la fractura del anarcosindicalismo espa&ntilde;ol en los a&ntilde;os 30- la escisi&oacute;n encuentra una explicaci&oacute;n al menos tan convincente como las que la historia conserva y que la mayor&iacute;a de las veces se inscriben en categor&iacute;as ideol&oacute;gicas estrictas. Para los "posibilistas", el momento exig&iacute;a un cambio de ritmo, una toma de conciencia de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica que la naciente rep&uacute;blica estaba seguramente cambiando. Para los "fa&iacute;stas", ning&uacute;n tiempo debe sustituir al de la revoluci&oacute;n y frenar su movimiento metron&oacute;mico.Retirada unionista, por un lado, y activismo desenfrenado, por otro, dos medidas de tiempo diametralmente opuestas, irremediablemente contradictorias, en las que los protagonistas se dejar&iacute;an llevar por invectivas agotadoras, y en las que las pretensiones y derivas de ambos se afinar&iacute;an, hacia el exceso de realidad para los primeros, y hacia el todo por el todo para los segundos.</p><p>Para Frank Mintz11 , la actitud y las pr&aacute;cticas del grupo "Nosotros" se basan en "una mentalidad t&iacute;picamente manipuladora y autoritaria". Le atribuye "una clara voluntad de dominar tanto a la CNT como a la FAI" y se remonta a la extra&ntilde;a forma en que -revelada por Jos&eacute; Peirats y confirmada por Juan Garc&iacute;a Oliver- un grupo que no pertenec&iacute;a a la FAI hablaba regularmente en su nombre. Pero el gran m&eacute;rito de la contribuci&oacute;n de Frank Mintz es, sin duda, que nos da una visi&oacute;n sint&eacute;tica de la complejidad de las cosas, de la diversidad de tendencias que poblaban el movimiento libertario y de las contradicciones que lo atravesaban. Al final del camino, si la revoluci&oacute;n de julio de 1936 cambi&oacute; incuestionablemente la situaci&oacute;n, tambi&eacute;n difumin&oacute; -y en gran medida- las fronteras que delimitaban los campos de la preguerra. As&iacute;, los adversarios de ayer se sentaron juntos en el gobierno de la Rep&uacute;blica, y la FAI comenz&oacute; su transformaci&oacute;n en una organizaci&oacute;n-partido sin que los esp&iacute;ritus puros de la anarqu&iacute;a impoluta encontraran nada malo en ello. En cuanto a los miembros del grupo "Nosotros", regaron todos los campos -militar y pol&iacute;tico- abandonando la mayor parte del tiempo esa coherencia interna de la que tanto hab&iacute;an hecho gala. &iquest;Y Durruti? Ciertamente expres&oacute;, y de forma reiterada, divergencias con la direcci&oacute;n de la CNT- FAI, pero nunca pusieron en duda su adhesi&oacute;n a la l&iacute;nea general. "Penetrado -escribe Mintz- por su propia capacidad de intuir los deseos de los trabajadores", Durruti acab&oacute; olvidando verdades anarquistas evidentes, como el control y la rotaci&oacute;n de los mandatos, &uacute;nica garant&iacute;a contra las derivas autoritarias. En este sentido, a pesar de los desmentidos de sus fascinados fan&aacute;ticos, &eacute;l tambi&eacute;n, en cierto modo, legitim&oacute; la "comitocracia" y su omnipresente influencia en la base militante.</p><p>Graham Kelsey 12 ataca el propio mito durrutiano, la fuerza legendaria del personaje, confront&aacute;ndolos con la historia con una rara sagacidad y un verdadero rigor. Si la figura del h&eacute;roe queda evidentemente mellada, tambi&eacute;n se humaniza, a trav&eacute;s de este brillante estudio, al encontrar el lugar que le corresponde junto a "los miles de Durrutis" que la fuerza del mito ha terminado por arrojar a la sombra. Kelsey, que centra su tema en Arag&oacute;n, plantea muchas preguntas que son otras tantas negaciones del mito: sobre el papel -discutido, con pruebas que lo avalan- que la columna Durruti desempe&ntilde;&oacute; en la liberaci&oacute;n de ciertos territorios, donde el fascismo fue derrotado, en cambio, por militantes locales an&oacute;nimos; sobre el orden de llegada de las columnas, que trastorna el calendario oficialmente establecido y da una ligera ventaja a la columna Ortiz sobre la de Durruti; sobre la valent&iacute;a de los combatientes y el genio militar de su jefe, que se vio minado desde las primeras batallas, que terminaron en una amarga retirada hacia Bujalaroz; sobre la influencia, en fin, que tuvo Durruti en el movimiento de colectivizaci&oacute;n de la tierra, que fue real s&oacute;lo en los pueblos lim&iacute;trofes con el frente, pero nula para todos los dem&aacute;s. Este punto particular del argumento de Kelsey -m&aacute;s delicado a&uacute;n porque a menudo ha servido para establecer el mito durrutiano entre los anarquistas- merece ser considerado por un momento. Para Kelsey, convertir a Durruti en el principal protagonista del movimiento colectivista aragon&eacute;s es una "simplificaci&oacute;n absurda" y legitima el discurso de los opositores a la experiencia autogestionaria, para quienes &eacute;sta s&oacute;lo existi&oacute; bajo la presi&oacute;n de Durruti y las milicias confederales. Tambi&eacute;n niega la indiscutible capacidad aut&oacute;noma de los campesinos de Arag&oacute;n para tomar su destino en sus manos. Por &uacute;ltimo, reduce al m&iacute;nimo el papel decisivo de los propios militantes locales de la CNT en la difusi&oacute;n de la idea colectivista y su aplicaci&oacute;n concreta. Si hay que reconocerle a Durruti un m&eacute;rito especial, es sin duda por haber aprobado, a principios de octubre de 1936, la creaci&oacute;n del Consejo Regional de Defensa de Arag&oacute;n y, por este hecho, por haberse distinguido de las "estrellas del anarcosindicalismo -Mart&iacute;nez Prieto-", Rodr&iacute;guez V&aacute;zquez, Garc&iacute;a Oliver, Montseny y Santill&aacute;n", que apreciaron moderadamente este empuje revolucionario en un momento en que hab&iacute;an entrado, con buen pie, en la fase de compromiso en nombre de la unidad antifascista.</p><p>"La historia pr&aacute;ctica del anarcosindicalismo -sobre todo cuando sigue el camino abierto y trazado por Durruti- demuestra que el antimilitarismo no excluye todo lo militar, incluido el ej&eacute;rcito revolucionario, sino que lo incluye, al contrario, como condici&oacute;n para aumentar su poder de acci&oacute;n." Para Javier Ortega P&eacute;rez 13, la CNT no s&oacute;lo no ha hecho nunca del antimilitarismo un "principio absoluto", sino que ha integrado en su historia toda una "tradici&oacute;n militar" a trav&eacute;s de los episodios violentos y armados que la se&ntilde;alan. La propia carrera militante arquet&iacute;pica de Durruti -que se abre con una deserci&oacute;n y se cierra con la muerte de un comandante del ej&eacute;rcito- resume esta "tensi&oacute;n interna" entre un antimilitarismo de tipo anarquista cl&aacute;sico y una forma de militarismo vinculada a la eficacia revolucionaria. A lo largo de su vida, Durruti parece haber asumido esta contradicci&oacute;n s&oacute;lo con dificultad. Como anarquista puro, por un lado, y activista armado, por otro, a menudo daba la impresi&oacute;n de estar en el l&iacute;mite, oscilando de un polo a otro, y de comprender -sin admitirlo- la deriva militarista de su cercano compa&ntilde;ero de armas, Garc&iacute;a Oliver. Tambi&eacute;n en este caso, la revoluci&oacute;n espa&ntilde;ola suprimi&oacute; el dilema armando al pueblo y creando su propio ej&eacute;rcito, pero el anarquismo no sali&oacute; -por decirlo de alguna manera- indemne, sobre todo porque la l&oacute;gica de la guerra fue sustituyendo a la l&oacute;gica social y le hubiera sido dif&iacute;cil resistirse a ella por completo.</p><p>La Guerra Civil espa&ntilde;ola", escribe Andr&eacute;s Ruiz Jim&eacute;nez 14 en una contribuci&oacute;n cuyo tema se aproxima al anterior, "fue un proceso hist&oacute;rico que llev&oacute; a la destrucci&oacute;n de las esperanzas revolucionarias del movimiento libertario espa&ntilde;ol en un momento en que sus posibilidades de concreci&oacute;n parec&iacute;an estar al alcance de la mano. Es esta erosi&oacute;n de la diferencia libertaria la que Ruiz Jim&eacute;nez analiza aqu&iacute;, su absorci&oacute;n, incluso en el lenguaje, por las fuerzas de la contrarrevoluci&oacute;n, su integraci&oacute;n en esta l&oacute;gica de guerra cuya primera v&iacute;ctima fue la propia revoluci&oacute;n. Si las columnas de milicianos eran "correas de transmisi&oacute;n del sentimiento anarquista", era necesario, para reducirlo, acabar con ellas. La militarizaci&oacute;n de las milicias fue la condici&oacute;n, si no suficiente, al menos necesaria, para la inversi&oacute;n de la correlaci&oacute;n de fuerzas a favor del antifascismo estalino-burgu&eacute;s. Al someterse a esto, la CNT y la FAI aceptaron la primac&iacute;a de la l&oacute;gica de la guerra, su imposible superaci&oacute;n. Se puede discutir durante mucho tiempo sobre las razones que llevaron a las organizaciones libertarias a ceder al mandato militarista sin oponer mucha resistencia, y cada uno las encontrar&aacute;, seg&uacute;n sus propios prejuicios o an&aacute;lisis. Sin embargo, no est&aacute; prohibido retener una explicaci&oacute;n sencilla: derrotados psicol&oacute;gicamente, la CNT y la FAI hab&iacute;an renunciado ellos mismos a la revoluci&oacute;n y s&oacute;lo se preocupaban, a partir de entonces, de evitar tener que cargar con el peso de la derrota. La posici&oacute;n adoptada entonces por la columna Durruti, punta de lanza de una revoluci&oacute;n en retirada, simboliza perfectamente el desconcierto que se hab&iacute;a apoderado de sus milicianos y de su inspirador. A la defensiva, se atiene al principio de realidad, lo que significa que los proyectos, las utop&iacute;as y los sue&ntilde;os quedan relegados a un futuro hipot&eacute;tico y que la guerra se libra de forma disciplinada, con la idea del sacrificio en la bandolera. La voz en off podr&iacute;a decir que se trataba de aceptar la militarizaci&oacute;n para mantener el control pol&iacute;tico de la columna, transmutado en divisi&oacute;n, y esto era sin duda una raz&oacute;n, pero tambi&eacute;n era desconocer la verdad primaria de que la disciplina de cuartel es poco compatible con el deseo de emancipaci&oacute;n.</p><p>Existe, en efecto, un "Durruti normalizado de la tradici&oacute;n anarquista", explica Jos&eacute; Ram&oacute;n Meg&iacute;as Cillero 15, cuya encrucijada de prisi&oacute;n y exilio ampli&oacute; su estatura. El hombre que tuvo la misteriosa muerte del h&eacute;roe, en un momento en que la revoluci&oacute;n a&uacute;n rug&iacute;a, calent&oacute; durante mucho tiempo los pesados corazones y los magullados cuerpos de los combatientes derrotados y traicionados. Para ellos, lo era todo a la vez: el expropiador, el reparador de males, el bocazas, el p&aacute;jaro de fuego de los sue&ntilde;os de justicia, el luchador valiente y el hombre del pueblo. Todo al mismo tiempo. Decir que inventaron un Durruti, los compa&ntilde;eros de la derrota, no es mancillarlos, al contrario, es comprenderlos, admitir la pureza de sus intenciones. El mito es sobre todo eso, la traducci&oacute;n pr&aacute;ctica de una emoci&oacute;n, la hermosa nostalgia de un mundo desaparecido, el olvido imposible. No es la verdad, por supuesto, es el eco de las pasiones.</p><p>El lenguaje de los hechos no pretende destruir el mito. Lo aprovecha para buscar al otro Durruti y devolverle la figura humana de un hombre de aquella inolvidable generaci&oacute;n rebelde que quiso cambiar el mundo y no estuvo lejos de conseguirlo. Si Durruti pierde un poco en grandeza, gana en verdad.</p><p>Jos&eacute; Fergo</p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3611252" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>Conversación con Tomás Ibáñez (2-2)</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Jan 2022 17:43:34 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3611114&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg">&iquest;As&iacute; que estuvo bajo arresto domiciliario durante seis meses?&nbsp;</p><p>S&iacute;, y si estoy de acuerdo en que seis meses no es demasiado tiempo, la total incertidumbre que se cern&iacute;a sobre la duraci&oacute;n de mi residencia forzada hac&iacute;a que el tiempo pareciera una eternidad. Porque, al tratarse de una medida administrativa, no cab&iacute;a recurso alguno y pod&iacute;a prolongarse indefinidamente. Afortunadamente, de vez en cuando, Conxita, mi compa&ntilde;era, y algunos amigos de la FIJL ven&iacute;an a visitarme bajo la inquisitiva mirada de los dos polic&iacute;as encargados de mantener el orden en el peque&ntilde;o pueblo. Curiosamente, ninguno de mis amigos franceses vino nunca a Corr&egrave;ze, lo que, debo decir, me entristeci&oacute; un poco.</p><p>Tras la exaltaci&oacute;n de mayo del 68 y el agujero que le sigui&oacute;, &iquest;c&oacute;mo vivi&oacute; la vuelta a la vida normal? &iquest;Profesionalmente, personalmente, pol&iacute;ticamente?&nbsp;</p><p>En enero de 1969, retom&eacute; mis actividades profesionales y militantes. En cuanto al trabajo, ning&uacute;n problema: mi contrato en el laboratorio no se hab&iacute;a interrumpido, as&iacute; que simplemente volv&iacute; a mis obligaciones. Sin embargo, en el lado de los activistas, las cosas eran m&aacute;s complicadas. Segu&iacute; siendo miembro de la Comisi&oacute;n de Relaciones de la FIJL, pero junto con Agust&iacute;n S&aacute;nchez y otros dos miembros de la federaci&oacute;n local de Par&iacute;s, hab&iacute;amos redactado un texto muy cr&iacute;tico con su funcionamiento y con el tipo de acci&oacute;n que desarrollaba. Este texto -m&aacute;s bien ingenuo "sesenta y ocho", debo decir- tuvo, sin embargo, el m&eacute;rito de suscitar un debate en el seno de la FIJL, que adopt&oacute; algunas de sus propuestas en su congreso de abril de 1969. As&iacute;, al perder su condici&oacute;n de &oacute;rgano central, la Comisi&oacute;n de Relaciones se dividi&oacute; en varias comisiones. Asimismo, la l&iacute;nea de acci&oacute;n directa se modific&oacute; radicalmente al poner en cuesti&oacute;n el organismo especializado en la acci&oacute;n "conspirativa", como se denominaba entonces. Por supuesto, esto no dej&oacute; de suscitar tensiones muy fuertes en el seno de la organizaci&oacute;n, ya que es cierto que este nuevo rumbo puso fin a la FIJL tal y como hab&iacute;a sido concebida, para bien o para mal, desde 1962. Una parte de las funciones de coordinaci&oacute;n asumidas por la antigua Comisi&oacute;n de Relaciones recaer&iacute;a a partir de entonces en el grupo de Avignon y en junio de 1969 nuestro mandato lleg&oacute; a su fin. A partir de entonces, la FIJL se dedic&oacute; esencialmente a actividades de propaganda y apoyo a los encarcelados, y las pocas acciones directas que continuaron hasta la muerte de Franco se llevaron a cabo fuera de la FIJL. Fueron llevadas a cabo en particular por los Grupos de Acci&oacute;n Revolucionaria Internacionalista (GARI). En cuanto a m&iacute;, mi militancia perdi&oacute; su ardor. En Espa&ntilde;a, particip&eacute;, con algunos amigos, en la creaci&oacute;n de una peque&ntilde;a colecci&oacute;n -La Hormiga- en Belibaste, que public&oacute; el libro de Vernon Richards y el de T&eacute;llez sobre Sabat&eacute; [33]. En Francia, el retroceso fue a&uacute;n m&aacute;s marcado.</p><p>En 1973, todav&iacute;a bajo el franquismo, decidiste ir a Espa&ntilde;a a vivir. &iquest;Qu&eacute; motiv&oacute; esta decisi&oacute;n y c&oacute;mo funcion&oacute; en la pr&aacute;ctica esta transferencia?&nbsp;</p><p>En noviembre de 1971, Conxita, mi compa&ntilde;era, hab&iacute;a decidido volver a Barcelona para vivir y trabajar. As&iacute; que empec&eacute; a regularizar mi situaci&oacute;n para poder volver tambi&eacute;n legalmente a Espa&ntilde;a. El principal problema que ten&iacute;a que resolver era el del servicio militar, ya que hab&iacute;a sido declarado insubordinado. Afortunadamente, la corrupci&oacute;n era algo seguro entre los funcionarios franquistas. A cambio de un soborno, en diciembre de 1971, consegu&iacute; que el delegado de asuntos militares del consulado me concediera el pasaporte militar. Dicho esto, como residente en el extranjero y con edad para ser llamado al servicio militar, no pod&iacute;a permanecer en Espa&ntilde;a m&aacute;s de dos meses. No fue hasta julio de 1973 cuando se me concedi&oacute; el certificado que me liberaba definitivamente de mis obligaciones militares y fue este s&eacute;samo el que me permiti&oacute; trasladarme a Barcelona inmediatamente.</p><p>&iquest;Cu&aacute;les fueron sus primeras impresiones al llegar a Barcelona?&nbsp;</p><p>Una an&eacute;cdota antes de responder a su pregunta. Antes de obtener este precioso documento, utilizaba, por supuesto, mi pasaporte militar -que estaba en regla- para ir a Espa&ntilde;a. Pero durante una de estas visitas, en la Semana Santa de 1973, la polic&iacute;a espa&ntilde;ola, tras confiscar mi pasaporte, me detuvo en el aeropuerto de Barcelona. Esposado, me llevaron a los tristemente c&eacute;lebres calabozos de la Direcci&oacute;n General de Seguridad, V&iacute;a Layetana, donde me interrogaron durante 78 horas, pero sin violencia. La experiencia me permiti&oacute; juzgar el excelente nivel de informaci&oacute;n de que dispone la polic&iacute;a espa&ntilde;ola. El pretexto oficial para mi detenci&oacute;n ten&iacute;a que ver con el decreto de expulsi&oacute;n -conmutado por una citaci&oacute;n- que me hab&iacute;a afectado en el 68, pero muy pronto llegaron desde Madrid polic&iacute;as especializados en el movimiento anarquista para interrogarme. En respuesta a sus preguntas, me obstin&eacute; en negar las pruebas m&aacute;s flagrantes, por lo que no se dejaron enga&ntilde;ar. Es cierto que el r&eacute;gimen de Franco estaba llegando a su fin y que probablemente no se me consideraba lo suficientemente peligroso como para tomar medidas contra m&iacute;, que habr&iacute;an corrido el riesgo de provocar algunas protestas en Francia. Despu&eacute;s de un mes de incertidumbre -durante el cual, lo confieso, la tentaci&oacute;n de volver a Francia clandestinamente fue la m&aacute;s fuerte- pude recuperar mi pasaporte y regresar legalmente a Par&iacute;s, donde mis amigos, bien asesorados, hab&iacute;an tenido la sabidur&iacute;a de esperar el desenlace del asunto antes de tomar cualquier medida. Sin embargo, este episodio me impresion&oacute; lo suficiente como para que, cuando por fin me instal&eacute; en Barcelona unos meses m&aacute;s tarde, tuviera mucho cuidado. En realidad, lo que m&aacute;s me preocupaba era regularizar mi situaci&oacute;n, encontrar trabajo, mejorar mi espa&ntilde;ol y familiarizarme con las costumbres de mi nueva cultura. En los dos a&ntilde;os anteriores a la muerte de Franco, no busqu&eacute; contactos con militantes, y si ocasionalmente, por pura casualidad, me encontr&eacute; con amigos libertarios, nunca pas&oacute; de la fase de conversaci&oacute;n. No me tent&oacute; la acci&oacute;n clandestina. No hay nada muy emocionante en todo eso, salvo el hecho de estar all&iacute;, in situ, en el momento tan esperado de la muerte de Franco. Por supuesto, celebramos su muerte con champ&aacute;n, en compa&ntilde;&iacute;a de amigos libertarios que eran nuestros vecinos y a los que hab&iacute;amos conocido en Francia y luego en B&eacute;lgica. Incluso quer&iacute;amos que nuestro gato "Bomba" participara en la celebraci&oacute;n, pero la agon&iacute;a del dictador fue tan larga que el enorme trozo de h&iacute;gado que le hab&iacute;amos comprado se lo comi&oacute; mucho antes de que el Caudillo muriera.</p><p>Contra todo pron&oacute;stico, la CNT no tard&oacute; en resurgir de sus cenizas, pero de forma h&iacute;brida, entre sindicato y movimiento, y fuertemente influenciada por los temas de los a&ntilde;os sesenta. &iquest;C&oacute;mo experiment&oacute; este renacimiento y qu&eacute; le inspir&oacute;?&nbsp;</p><p>Aunque no era militante en ese momento, estaba en contacto con mis amigos libertarios de ambos lados de la frontera, y en particular con los de Santa Coloma, para estar al tanto de los movimientos que se estaban produciendo en el movimiento libertario y que desembocar&iacute;an en el nuevo comienzo de la CNT. No particip&eacute; en la asamblea de Sant Medir (Sants) que, el 29 de febrero de 1976, inici&oacute; el proceso de reconstrucci&oacute;n del viejo sindicato libertario, pero pocos d&iacute;as despu&eacute;s particip&eacute; con curiosidad y entusiasmo en las primeras reuniones, semiclandestinas, con vistas a constituir el sindicato de ense&ntilde;anza de la CNT. Aunque sea revolucionario o anarco, el sindicalismo nunca me ha convencido del todo. Sin embargo, encontrando toda mi energ&iacute;a militante de los a&ntilde;os 60, me involucr&eacute; con pasi&oacute;n, de 1976 a 1979, en esta efervescente vor&aacute;gine libertaria que bull&iacute;a en toda Espa&ntilde;a, pero especialmente en Catalu&ntilde;a. El gran &eacute;xito del encuentro de Montjuich, y luego de las Jornadas Libertarias Internacionales de julio de 1977, pero tambi&eacute;n la fuerza que la CNT parec&iacute;a adquirir en ciertos sectores de la industria y el papel que desempe&ntilde;&oacute; en la direcci&oacute;n de algunas huelgas -como, por ejemplo, la de las estaciones de servicio en Catalu&ntilde;a en septiembre de 1978- bastaron para hacer concebir esperanzas a los m&aacute;s esc&eacute;pticos.</p><p>Sin embargo, con bastante rapidez, esta renacida CNT comenz&oacute; a entrar en una espiral de debates internos sobre la propia idea de la CNT: un sindicato, para algunos; un movimiento, para otros. &iquest;C&oacute;mo se ha posicionado en este debate?&nbsp;</p><p>En aquella &eacute;poca, salvo los "oficialistas" de Toulouse, ten&iacute;a muy buenos amigos en las distintas corrientes que participaban, cada una a su manera, en la reconstrucci&oacute;n de la CNT, lo que reforzaba mi idea de que las diferencias ideol&oacute;gicas que las separaban eran perfectamente compatibles con una convivencia lo suficientemente pac&iacute;fica como para no obstaculizar el desarrollo de la organizaci&oacute;n. Por mi parte, si bien era partidario de acentuar el car&aacute;cter libertario y la vertiente "movimientista" de la CNT, segu&iacute;a convencido de que era necesario velar por que ello no perjudicara el indispensable anclaje de la CNT en el mundo del trabajo. Pero est&aacute; claro que subestim&eacute; en su momento las rencillas personales, los apetitos de poder de unos y otros y las limitaciones que la herencia del pasado impon&iacute;a a la creaci&oacute;n de nuevos instrumentos de lucha. En enero de 1978, el atentado de La Scala [34] llev&oacute; a un punto &aacute;lgido el enfrentamiento entre los que se declaraban anarquistas duros y los que estaban a favor de la dimensi&oacute;n sindicalista de la CNT. El ambiente interno se hizo poco a poco irrespirable, la organizaci&oacute;n empez&oacute; a encogerse hasta los huesos y la lucha por el control de los comit&eacute;s se hizo cada vez m&aacute;s agria, incluso violenta. Los que, como mi sindicato, el de los profesores, denunciaron las actividades tanto de la FAI como de los Grupos de Afinidad Anarcosindicalista (GAA) -que se hab&iacute;an formado para resistirla- pronto se encontraron en una posici&oacute;n insostenible, con los golpes que llov&iacute;an de ambos lados. La crisis se desarroll&oacute; a un ritmo muy r&aacute;pido. A finales de 1978, todas las esperanzas suscitadas por el resurgimiento de la CNT y del movimiento libertario se desvanecen. El a&ntilde;o siguiente confirm&oacute; el fracaso de este hermoso experimento intentado tras la muerte de Franco.</p><p>En mayo de 1979, varios centenares de miembros del Sindicato de Ense&ntilde;anza de la CNT en Barcelona -entre los que te encontrabas- decidieron abandonar la CNT para mostrar su desacuerdo con el funcionamiento de la organizaci&oacute;n, especialmente con su dogmatismo. Ese mismo a&ntilde;o, usted firm&oacute; un texto titulado "La CNT tiene un futuro brillante... detr&aacute;s de ella" [35], en el que escribi&oacute;: "La organizaci&oacute;n que no ha conseguido alcanzar los objetivos para los que fue creada produce un nuevo objetivo: subsistir. En otras palabras, deja de ser una herramienta y se convierte en un objetivo en s&iacute; mismo. Y terminaste tu texto de la siguiente manera: "Antes cre&iacute;a que la CNT pod&iacute;a asumir una funci&oacute;n de cristalizaci&oacute;n, de reagrupaci&oacute;n, de puesta en contacto de la gente, de catalizador de una nueva lucha. Hoy s&eacute; que la CNT juega un papel negativo, un papel de freno, de anquilosamiento, de destrucci&oacute;n de lo que es libertario en sus miembros. &iquest;C&oacute;mo vivi&oacute; este periodo -del que el V Congreso, conocido como la Casa de Campo, fue el penoso colof&oacute;n- y qu&eacute; inter&eacute;s ten&iacute;a en los "renovadores" de la &eacute;poca, los que acabaron fundando la renovada CNT, hoy CGT?&nbsp;</p><p>S&iacute;, efectivamente, sin esperar a la celebraci&oacute;n del V Congreso, en diciembre de 1979, casi todos los miembros del Sindicato de Ense&ntilde;anza de Barcelona abandonaron la CNT, hartos de los procedimientos de expulsi&oacute;n, de los intentos de denigraci&oacute;n personal y de las agresiones f&iacute;sicas que se hab&iacute;an convertido en algo habitual dentro de la organizaci&oacute;n durante varios meses. Nuestra intenci&oacute;n en aquel momento era trabajar en la construcci&oacute;n de un nuevo tipo de espacio libertario. No ten&iacute;amos una idea clara de c&oacute;mo podr&iacute;a ser, pero sab&iacute;amos muy bien c&oacute;mo no deb&iacute;a ser. El tiempo pas&oacute; sin que este proyecto se hiciera realidad, y los lazos que nos un&iacute;an se fueron diluyendo. Por mi parte, estaba demasiado quemado por la trayectoria seguida por la CNT desde su reconstrucci&oacute;n como para pensar en implicarme en el proyecto de los "renovadores". Mis simpat&iacute;as estaban, por supuesto, con los que abandonaron el V Congreso y que posteriormente intentaron revivir una CNT "renovada". Francesc Bold&uacute;, uno de los l&iacute;deres de esta corriente, fue miembro de mi sindicato. Con &eacute;l hab&iacute;amos compartido muchos proyectos comunes, entre ellos el llamamiento "A todos los anarquistas" que Francesc hab&iacute;a escrito en el verano de 1977 y que pretend&iacute;a ser una plataforma para reunir a los anarquistas "no dogm&aacute;ticos". Para m&iacute;, por tanto, 1979 marc&oacute; una ruptura en mi vida militante. A partir de ese momento, mis actividades se desarrollar&aacute;n, en su mayor parte, fuera del movimiento anarcosindicalista y ser&aacute;n de car&aacute;cter te&oacute;rico y acad&eacute;mico, pero siempre y siempre dentro del &aacute;mbito libertario.</p><p>En 1982, public&oacute; su primer libro -Poder y libertad [36]- en el que destaca su inter&eacute;s por el pensamiento foucaultiano. &iquest;En qu&eacute; sentido, seg&uacute;n usted, este pensamiento puede tener eco en el anarquismo y c&oacute;mo modifica la percepci&oacute;n anarquista del poder como dominaci&oacute;n?&nbsp;</p><p>Es por la extrema importancia que se le da a la cuesti&oacute;n del poder -y a su cr&iacute;tica- que el anarquismo se caracteriza en primer lugar, y esto ya es suficiente para hacernos vislumbrar posibles afinidades entre el anarquismo y la obra de Michel Foucault. Porque es tambi&eacute;n por la atenci&oacute;n -y la insistencia- prestada a los fen&oacute;menos del poder por lo que se distingue el discurso foucaultiano, en buena medida. En efecto, fue para pensar el poder, para pensarlo en sus m&uacute;ltiples modalidades, para sacar a la luz sus efectos -incluso los m&aacute;s imperceptibles- y para exponer sus diversas formas de proceder, que Foucault trabaj&oacute; durante buena parte de su vida. Por supuesto, no es el &uacute;nico pensador contempor&aacute;neo que ha examinado la cuesti&oacute;n del poder de forma interesante y profunda. En general, por supuesto, el anarquismo tiene inter&eacute;s en examinar diversos enfoques del poder, incluso si este examen no establece necesariamente consonancias particulares entre estos enfoques filos&oacute;ficos y el pensamiento anarquista.</p><p>&iquest;En qu&eacute; cree que se basa esta consonancia entre la obra de Foucault y el anarquismo?&nbsp;</p><p>Si las formulaciones de Foucault resuenan con el anarquismo, es porque, en ambas partes, la cuesti&oacute;n del poder est&aacute; totalmente unida a la cuesti&oacute;n de la libertad, y se remite obstinadamente a ella, ya sea bajo la forma de la exigencia imperiosa de libertad, propia del anarquismo, o bajo la forma de la preocupaci&oacute;n de Foucault por promover pr&aacute;cticas de libertad. Es, si se quiere, la fuerte tensi&oacute;n entre Poder y Libertad lo que da sentido, en ambos casos, al cuestionamiento del poder. Y el poder s&oacute;lo deriva su importancia de su relaci&oacute;n con el ejercicio de la libertad. Foucault, por supuesto, no habla ni de "Poder" ni de "Libertad", sino de "relaciones de poder" y "pr&aacute;cticas de libertad". Esto ya anuncia matices en relaci&oacute;n con las concepciones anarquistas - matices, o distancias, a los que volver&eacute;, pero que no deben enmascarar la existencia de un objetivo com&uacute;n. Ni para el uno ni para el otro el poder constituye una instancia secundaria, subalterna o derivada, y es por s&iacute; mismo por lo que hay que tenerlo en cuenta y prestarle una atenci&oacute;n privilegiada. Acuerdo, pues, sobre el papel preeminente que desempe&ntilde;a en el &aacute;mbito social y pol&iacute;tico, pero tambi&eacute;n acuerdo sobre las razones para ocuparse de &eacute;l, en la medida en que la voluntad de fundar una existencia lo m&aacute;s libre posible determina, tanto para el anarquismo como para Foucault, el esfuerzo por enfrentarse -conceptual y pr&aacute;cticamente- al fen&oacute;meno del poder. M&aacute;s all&aacute; de las diferencias, esto es, en mi opini&oacute;n, lo que resuena entre el anarquismo y Foucault.</p><p>Pero existen, precisamente, estas diferencias, siendo la principal que la omnipresencia de las "relaciones de poder" expuestas por Foucault contradice en gran medida la concepci&oacute;n anarquista del poder como ejercicio central de la dominaci&oacute;n.</p><p>De hecho, las diferencias entre las dos formas de conceptualizar el poder son notables, y debo confesar que, por mi parte, son los argumentos de Foucault con los que estoy m&aacute;s de acuerdo. Esto no quiere decir que las intuiciones fundamentales del anarquismo sobre la necesidad de luchar sin tregua contra los dispositivos de poder no sean v&aacute;lidas, ni mucho menos. Incluso se podr&iacute;a decir que, parad&oacute;jicamente, los elementos que aporta Foucault refuerzan poderosamente estas intuiciones, incluso en la medida en que contradicen un cierto n&uacute;mero de presupuestos que subyacen al pensamiento anarquista sobre el poder. Para decirlo brevemente, se podr&iacute;a argumentar que es precisamente porque Foucault nos muestra, por un lado, que la cuesti&oacute;n del poder es mucho m&aacute;s compleja y enmara&ntilde;ada de lo que los anarquistas hab&iacute;an supuesto, y que, por otro lado, los efectos del poder son mucho m&aacute;s sutiles y diversos de lo que pensaban, que la lucha anarquista contra el poder est&aacute; a&uacute;n m&aacute;s justificada, y se anima a desplegarse con mayor vigor en un campo a&uacute;n m&aacute;s amplio.</p><p><strong>	Todo esto sigue siendo bastante abstracto... &iquest;C&oacute;mo, precisamente, en t&eacute;rminos concretos, pueden -o deben- ser reinvertidas las categor&iacute;as foucaultianas por el anarquismo?&nbsp;</strong></p><p>He aqu&iacute; un ejemplo concreto. Existe, en el pensamiento anarquista, la idea de que una sociedad desprovista de relaciones de dominaci&oacute;n es deseable, en lo que estamos de acuerdo, pero que, adem&aacute;s, es posible, aunque s&oacute;lo sea como perspectiva situada en el l&iacute;mite de lo factible. Foucault nos muestra -y sus argumentos son contundentes- que el poder, como elemento de naturaleza relacional, es constitutivo de lo social y que es generado constantemente por las propias relaciones sociales. Esto significa que como somos, en parte, seres sociales, el poder es una parte indeleble de nuestra forma de estar en el mundo. Si esto es as&iacute;, el anarquismo se equivoca al defender una sociedad sin poder. Esto no s&oacute;lo le resta credibilidad, sino que tambi&eacute;n afecta a las luchas que libra contra el poder, porque si no se puede eliminar de ra&iacute;z, no queda m&aacute;s remedio que devanarse los sesos para ver cu&aacute;les son las distintas formas en que se ejerce y tratar de neutralizar las m&aacute;s perjudiciales para el desarrollo de las pr&aacute;cticas de libertad. Pero, pens&aacute;ndolo bien, &iquest;no es esto lo que ya estamos haciendo en nuestras pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas cuando establecemos formas de organizaci&oacute;n -horizontalidad, rotaci&oacute;n de tareas y mandatos, etc.- y procesos de toma de decisiones, siendo estos &uacute;ltimos los m&aacute;s importantes? - y los procesos de toma de decisiones - asambleas, etc. - &iquest;Qu&eacute; queda despu&eacute;s de tener en cuenta que no somos los &uacute;nicos que tenemos poder de decisi&oacute;n? Lo que queda despu&eacute;s de haber tomado nota de las aportaciones foucaultianas no es en absoluto una renuncia a la lucha contra todas las formas de dominaci&oacute;n, sino la aceptaci&oacute;n de una tarea adicional, la de detectar las m&aacute;s perniciosas y oponerse a las que lo son menos, o inventar las que conllevan sus propias limitaciones. En cualquier caso, si la negaci&oacute;n radical del poder es un problema serio, resulta imposible seguir creyendo que llegar&aacute; el d&iacute;a en que, derrotado el enemigo, la lucha pueda finalmente cesar. Por el contrario, si la dominaci&oacute;n se nos pega para siempre, es tambi&eacute;n siempre, incluso dentro de una sociedad cercana a la que aspiramos, que tendremos que enfrentarnos a ella, repitiendo incansablemente el gesto de S&iacute;sifo.</p><p>&iquest;En qu&eacute; sentido influy&oacute; negativamente Rousseau y, en general, la "Ilustraci&oacute;n" en el anarquismo?</p><p>Este ser&aacute; mi segundo ejemplo. Por esta influencia, el anarquismo participa en gran medida de la creencia en la existencia, bajo el barniz social, de un sujeto natural al que bastar&iacute;a arrancar de las garras del poder para que pudiera realizarse a s&iacute; mismo, y actuar libremente. Se trata, por tanto, de trabajar por la emancipaci&oacute;n de los individuos, es decir, sacarlos de una tutela, de una servidumbre o, como m&iacute;nimo, de un conjunto de limitaciones, para que puedan ser finalmente due&ntilde;os de s&iacute; mismos en nuevos marcos sociales. Sin embargo, Foucault nos ense&ntilde;a que no hay playa bajo los adoquines, que no hay deseo de ser liberado o sujeto que se emancipa, porque lo que se emancipar&iacute;a entonces ser&iacute;a un ser, no aut&oacute;nomo, sino ya moldeado y constituido por las relaciones de poder. Destruyendo los dispositivos de dominaci&oacute;n, nunca conseguiremos que surja un sujeto constitutivamente aut&oacute;nomo que, liberado de lo que le ha reprimido, redescubra su aut&eacute;ntico yo, pues &eacute;ste simplemente no existe. Lo &uacute;nico que podemos esperar, y esto ya es enorme, es que encuentre entonces instrumentos para modificarse y construirse de otra manera, ni m&aacute;s cerca ni m&aacute;s lejos de lo que ser&iacute;a su propia naturaleza, porque &eacute;sta no queda en ninguna parte. Una vez m&aacute;s, si seguimos a Foucault, esto no significa que el anarquismo no tenga toda la raz&oacute;n en luchar contra la opresi&oacute;n y en rebelarse contra el Estado, sino que debe abandonar, por ejemplo, la ingenuidad de creer que el Estado ejerce su dominaci&oacute;n, de arriba abajo, sobre sujetos cuyo &uacute;nico v&iacute;nculo con &eacute;l ser&iacute;a el hecho de que estar&iacute;an atrapados en sus mallas y sufrir&iacute;an su dominio. En realidad, estos v&iacute;nculos son mucho m&aacute;s tenues que los que resultan de una simple relaci&oacute;n de subordinaci&oacute;n, pues es porque los propios sujetos producen efectos de poder en el seno de sus propias relaciones que el Estado recibe, de abajo hacia arriba esta vez, algunos de los rasgos que lo caracterizan, y que, recibi&eacute;ndolos de ellos, simplemente los comparte con sus sujetos. Las observaciones de Foucault no desarman a los anarquistas en su lucha contra el Estado, sino que simplemente les llaman a una mayor vigilancia y les se&ntilde;alan nuevos objetivos.</p><p>Al diluirse en m&uacute;ltiples relaciones de poder y proliferar bajo m&uacute;ltiples figuras, la dominaci&oacute;n pierde su identificaci&oacute;n. Luchar, por supuesto, pero cuando los objetivos son tan m&uacute;ltiples, uno ya no sabe contra qui&eacute;n luchar...</p><p>Lo que dices podr&iacute;a ilustrar el &uacute;ltimo ejemplo de una divergencia que se est&aacute; convirtiendo en una convergencia entre Foucault y el anarquismo. En efecto, el imaginario anarquista se basa en el enfrentamiento entre el tirano y el insurgente, y probablemente sea acertado oponerlos tan tajantemente. Incluso es uno de los grandes m&eacute;ritos del anarquismo, frente a otras ideolog&iacute;as m&aacute;s o menos afines, el de subrayar esta alteridad radical, castigando, por ejemplo, a quienes la diluyen, sin darse cuenta, cuando toman prestadas algunas de las armas del adversario. Sin embargo, la imagen de dos campos totalmente ajenos entre s&iacute; enmascara el hecho de que, por su naturaleza relacional, el poder y la resistencia que provoca est&aacute;n en contacto directo entre s&iacute; y se determinan parcialmente. La resistencia no es externa al poder al que se opone, incorpora algunas de sus marcas, nunca es del todo la otra del Poder, y por eso a veces tenemos amargas decepciones. Una vez m&aacute;s, Foucault nos invita a una lucidez vigilante.</p><p>Los tres ejemplos seleccionados marcan, sin embargo, profundas divergencias entre el pensamiento foucaultiano y el anarquismo. Si te entiendo bien, se tratar&iacute;a por tanto de superar esta concepci&oacute;n cl&aacute;sica del anarquismo apoy&aacute;ndose, entre otras cosas, en Foucault...</p><p>Los tres ejemplos que he desarrollado brevemente apuntan, efectivamente, a desacuerdos. Aunque son ciertamente profundas, tienen la ventaja de ser constructivas. Hay muchos otros desacuerdos de este tipo entre Foucault y el anarquismo. Por ejemplo, cuando evoca el car&aacute;cter eminentemente productivo del poder, o su especial relaci&oacute;n con el saber, o el hecho de que va mucho m&aacute;s all&aacute; del modelo basado en el binomio obligaciones/sanciones. Pero de lo que estoy firmemente convencido es de que el pensamiento anarquista sobre el poder ya no puede ser lo que era antes de que Foucault renovara radicalmente su an&aacute;lisis. Si, como espero, acaba integrando y asimilando la aportaci&oacute;n de Foucault, el hecho de que &eacute;ste no se haya acogido a la bandera anarquista no deber&iacute;a impedirle ocupar su lugar -junto a Bakunin y algunos otros- entre los pensadores que aportaron elementos clave de reflexi&oacute;n al anarquismo. Foucault code&aacute;ndose con Bakunin, &iquest;es demasiado para m&iacute;? Tal vez, pero el efecto deseado es desligar al anarquismo de su pasado, lo que no significa negarlo ni olvidarlo. Se trata m&aacute;s bien de agitarlo para que asuma todos los riesgos de una inmersi&oacute;n en el siglo.</p><p>En una intervenci&oacute;n -que destaca por su irreverencia- en un coloquio sobre el anarquismo contempor&aacute;neo (Venecia, 1984), usted se despidi&oacute; de la idea de revoluci&oacute;n [37] con el pretexto de que se apoyaba demasiado en una concepci&oacute;n determinista y teol&oacute;gica para ser compatible con "la esencia misma del pensamiento anarquista". &iquest;Qu&eacute; es esa "esencia", por un lado, y de qu&eacute; sirve el anarquismo, por otro, si est&aacute; desconectado de cualquier proyecto revolucionario?&nbsp;</p><p>En los a&ntilde;os 60, como hemos visto, defend&iacute; el anarquismo revolucionario con todo el vigor del que era capaz en aquel momento, frente a corrientes anarquistas que calificaba de vagamente humanistas o demasiado vagas en relaci&oacute;n con la cuesti&oacute;n social. Veinte a&ntilde;os despu&eacute;s, en el momento del coloquio de Venecia sobre el anarquismo contempor&aacute;neo, mi posici&oacute;n hab&iacute;a cambiado efectivamente sobre un tema importante. Y, gracias a tu pregunta, me doy cuenta de que ha vuelto a cambiar, hoy, en otro tema que no me parece menos importante. No sin alivio, lo admito, porque pensar implica que uno puede o debe cambiar. &iquest;C&oacute;mo es posible que haya hablado en Venecia de una esencia del pensamiento anarquista? Hoy, esto me choca mucho. Desde entonces, afortunadamente, he desechado mi copa esencialista. Incluso he desenterrado el hacha de guerra contra cualquier forma de esencialismo.</p><p>A decir verdad, sospechaba que este recordatorio provocar&iacute;a esta aclaraci&oacute;n por su parte. El hecho es que, si no existe una "esencia" del anarquismo, &eacute;ste se define por ciertos rasgos lo suficientemente distintivos como para crear un imaginario completamente original. &iquest;Qu&eacute; te parece?</p><p>Estamos de acuerdo. Por mi parte, conservo -quiz&aacute;s demasiado subjetivamente- un cierto n&uacute;mero de esos rasgos que han distinguido al anarquismo de otras escuelas de pensamiento y que han hecho del movimiento anarquista algo singular. Pero antes -y precisamente en la medida en que no incluyo el proyecto revolucionario entre esos rasgos fundamentales- quisiera aclarar por qu&eacute; dije -y sigo diciendo- "adi&oacute;s a la Revoluci&oacute;n" sin dejar de reconocerme en el anarquismo. Esta ser&aacute; mi forma de responder a la &uacute;ltima parte de su pregunta. Hace un cuarto de siglo, me parec&iacute;a importante atacar de frente el proyecto insostenible de la revoluci&oacute;n, pero preservando, en voz alta y clara, el deseo irrevocable de la revoluci&oacute;n. Habi&eacute;ndose desintegrado la vieja imaginaci&oacute;n revolucionaria en unas pocas d&eacute;cadas, me parece que el peligro de extraviarse en implicaciones milenarias, escatol&oacute;gicas y sin duda algo autoritarias, que sol&iacute;a llevar la idea misma de revoluci&oacute;n, ha retrocedido. Ha llegado, pues, el momento de silenciar el desmantelamiento de la vieja idea de revoluci&oacute;n y de trabajar en la recomposici&oacute;n -o resignificaci&oacute;n- de este concepto. La gran noche fue ciertamente un desprop&oacute;sito, sobre todo si se pens&oacute; como la culminaci&oacute;n de un proyecto cuidadosamente articulado, pero el deseo de ruptura radical, inscrito en el coraz&oacute;n mismo de la idea de revoluci&oacute;n, no puede ser abandonado de ninguna manera. Y es cierto que ning&uacute;n t&eacute;rmino lo connota mejor que el de revoluci&oacute;n.</p><p>As&iacute; que anuncia su reencuentro con el concepto de revoluci&oacute;n...&nbsp;</p><p>M&aacute;s precisamente, en lugar de descartar la idea de revoluci&oacute;n, prefiero exaltarla hoy, pero subrayando la metamorfosis que ha tenido que sufrir para seguir alimentando un imaginario subversivo articulado por una doble exigencia: por un lado, el rechazo total del orden instituido y, por otro, la creaci&oacute;n de condiciones sociales de existencia radicalmente diferentes. De hecho, esta metamorfosis del concepto de revoluci&oacute;n y el nuevo contenido que hoy abarca son el resultado directo de la actividad desarrollada por los nuevos movimientos sociales y por los sectores m&aacute;s comprometidos de la juventud en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Si podemos encontrar en este nuevo contenido la idea de una ruptura radical, ser&iacute;a in&uacute;til buscar en &eacute;l perspectivas escatol&oacute;gicas. Por el contrario, la revoluci&oacute;n ya no es una meta a alcanzar que abrir&iacute;a un futuro radiante. No es en un hipot&eacute;tico futuro donde se sit&uacute;a, sino enteramente en el presente, y es en cada espacio y en cada momento que las luchas logran sustraer del sistema que se produce. Por lo tanto, nada puede posponerse hasta el d&iacute;a despu&eacute;s de la revoluci&oacute;n, porque, lejos de ser un resultado final, est&aacute; contenido por completo en el propio viaje. Ya no es en t&eacute;rminos de una mayor o menor -o m&aacute;s o menos r&aacute;pida- progresi&oacute;n hacia el horizonte de la gran noche que los revolucionarios de hoy calibran el alcance de su lucha, ya que su valor, lejos de ser externo a s&iacute; mismo, se pone a prueba tanto en lo que es capaz de producir como en la forma en que lo hace. Habiendo aprendido a luchar sin dejarse espolear por el gran objetivo a alcanzar, estos revolucionarios han comprendido que su legitimidad y su recompensa residen en los efectos tangibles de la propia lucha.</p><p>Para ser &uacute;til, el anarquismo tendr&iacute;a que romper, si te entiendo bien, con esa concepci&oacute;n excesivamente mesi&aacute;nica de la revoluci&oacute;n que ha transmitido durante mucho tiempo...</p><p>Me parece que la desconexi&oacute;n del anarquismo de un proyecto revolucionario anticuado es indispensable. Es incluso, a mis ojos, el requisito previo para que el anarquismo siga siendo &uacute;til como instrumento de lucha contra el actual sistema de dominaci&oacute;n y explotaci&oacute;n. Si la revoluci&oacute;n ya no es una meta a alcanzar, sino lo que realmente se hace, de m&uacute;ltiples formas -individuales y colectivas- y en cada momento de un recorrido subversivo, entonces el anarquismo es sin duda el mejor situado para darle un impulso, inscribi&eacute;ndose, en su lugar, en la percepci&oacute;n sensible de las nuevas generaciones de rebeldes.</p><p>La cuesti&oacute;n que queda es la de su lugar, es decir, su singularidad. As&iacute; que volvemos a los rasgos fundamentales del anarquismo. Utilizando un concepto foucaultiano, el de la caja de herramientas, &iquest;cu&aacute;les son las herramientas del anarquismo que, en su opini&oacute;n, pueden seguir utiliz&aacute;ndose, a pesar del &oacute;xido del tiempo?&nbsp;</p><p>No volver&eacute; sobre la cuesti&oacute;n del poder, salvo para repetir que una de las principales caracter&iacute;sticas del anarquismo reside precisamente en la extrema importancia que le otorga. Hipersensible incluso a las formas m&aacute;s imperceptibles de dominaci&oacute;n, el anarquismo puede considerarse, con raz&oacute;n, la ideolog&iacute;a y el pensamiento pol&iacute;tico de la cr&iacute;tica del poder. Dicho esto, en mi idea del anarquismo, la cuesti&oacute;n del poder s&oacute;lo pasa a un segundo plano, porque la raz&oacute;n principal por la que el pensamiento anarquista persigue con tanto celo el poder es porque lo percibe como un obst&aacute;culo para el ejercicio de la libertad. En otras palabras, el extraordinario vigor con el que el anarquismo se enfrenta al poder est&aacute; en proporci&oacute;n exacta al valor que otorga a la libertad. Y es en efecto el privilegio extremo concedido a la libertad, indistintamente individual y colectiva, lo que representa a mis ojos el elemento m&aacute;s fundamental del anarquismo. Es, de hecho, a partir del concepto de libertad que despliega la esencia de su corpus doctrinal y es porque exalta la libertad m&aacute;s que cualquier otra corriente de pensamiento pol&iacute;tico que el anarquismo constituye un arma tan particular y formidable. Por lo dem&aacute;s, s&oacute;lo mencionar&eacute; algunos de los elementos que considero importantes en el anarquismo, pero, como todos los dem&aacute;s, &eacute;stos s&oacute;lo se derivan, m&aacute;s o menos directamente, de la tensi&oacute;n que establece el pensamiento anarquista entre los dos t&eacute;rminos del binomio poder-libertad. As&iacute;, el fuerte &eacute;nfasis puesto por el anarquismo en la necesaria concordancia entre ideas y pr&aacute;cticas -es decir, entre una forma de pensar pol&iacute;ticamente y una forma de ser, actuar y vivir- remite a la idea de que cualquier desviaci&oacute;n en este &aacute;mbito es una pretensi&oacute;n y forma parte de los artificios del poder -es decir, decir una cosa pero hacer otra-. Se&ntilde;alemos, de paso, que la exigencia de una fusi&oacute;n entre el discurso y la pr&aacute;ctica encuentra un eco, hoy en d&iacute;a, en el rechazo a dividir el &aacute;mbito de la vida cotidiana y el de la actividad pol&iacute;tica. Otro punto fuerte del anarquismo reside en la coherencia que exige entre fines y medios. No es s&oacute;lo la convicci&oacute;n de que cualquier medio que recurra a una forma de dominaci&oacute;n no puede dar lugar a ning&uacute;n espacio de libertad, sino tambi&eacute;n, y en la misma l&iacute;nea, la idea de que la emancipaci&oacute;n comienza en el coraz&oacute;n mismo de la acci&oacute;n que la pretende. De lo contrario, nunca comienza. En otras palabras, lo que se pretende conseguir debe estar ya presente en la acci&oacute;n que lo persigue. As&iacute;, el anarquismo se caracteriza por las formas organizativas que adopta y promueve. De forma bastante sistem&aacute;tica, est&aacute;n dise&ntilde;ados para minimizar, en la medida de lo posible, los efectos de poder que producen y maximizar los m&aacute;rgenes de libertad en las decisiones y en la expresi&oacute;n. Por ello, el anarquismo es especialmente exigente con una familia de procesos que incluyen, entre otros, la representaci&oacute;n, la mediaci&oacute;n y la delegaci&oacute;n. Por poner s&oacute;lo un ejemplo del &aacute;mbito de la acci&oacute;n, el rechazo a la mediaci&oacute;n se traduce en un llamamiento a la acci&oacute;n directa. Por &uacute;ltimo, en la medida en que ning&uacute;n sistema de explotaci&oacute;n -capitalista o no- es compatible con las condiciones necesarias para el ejercicio de la libertad, el anarquismo est&aacute;, naturalmente, del lado de la lucha antisistema. Es una constante de su historia, aunque en este caso no sea un signo distintivo.</p><p>En un coloquio sobre la "cultura libertaria" celebrado en Grenoble [38], en 1996, usted impugn&oacute; el hecho de que los anarquistas pretendieran tener un corpus com&uacute;n de referencias culturales con el pretexto de que la adopci&oacute;n de tal punto de vista implicaba necesariamente la existencia de guardianes del templo o de evaluadores encargados de legitimar o deslegitimar lo que ten&iacute;a derecho -o no- a ser relacionado con &eacute;l. Se podr&iacute;a, por otra parte, replicar que, privado de una memoria com&uacute;n y sin ninguna conexi&oacute;n con su propia historia, cualquier reinvenci&oacute;n del anarquismo s&oacute;lo podr&iacute;a ser un eterno reinicio y, por lo mismo, la vaga expresi&oacute;n de una revuelta existencial sin puntos de referencia, pero tambi&eacute;n sin ning&uacute;n riesgo para el sistema de dominaci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; opinas de esto?</p><p>No hay que subestimar el placer de tirar piedras al estanque y de jugar, a veces, con la provocaci&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo resistirse al impulso de cuestionar la "cultura libertaria" en un coloquio situado bajo sus auspicios y en el que era previsible que todo el mundo tratara de destacar tal o cual aspecto de esta cultura? Pero no es s&oacute;lo por placer por lo que a veces recurro a la provocaci&oacute;n, tambi&eacute;n es porque lo veo como una forma de mover ideas y de fomentar ciertas preguntas. El aspecto provocativo de mi cr&iacute;tica a la cultura libertaria no debe llevarnos a subestimar las razones que la sustentan. Como cualquier otra cultura, el libertarismo define necesariamente un patrimonio compuesto por diversos elementos -simb&oacute;licos, hist&oacute;ricos, etc.- que, entre otras cosas, tiene el efecto de hacer posible la convivencia en armon&iacute;a. - Esto no s&oacute;lo favorece, como usted dice, la creaci&oacute;n de una nueva cultura, sino tambi&eacute;n el desarrollo de una nueva cultura. Esto no s&oacute;lo favorece, como se&ntilde;alas, la aparici&oacute;n de posibles guardianes del templo o evaluadores, sino que tambi&eacute;n contribuye a desarrollar el parroquialismo, el encierro identitario, el chovinismo ideol&oacute;gico, el ardor endog&aacute;mico, etc. Todo lo cual puede ser relativamente indiferente para los defensores de otras culturas, pero que, como anarquistas, deber&iacute;a suscitar una actitud cr&iacute;tica ante los efectos inducidos, si no tenemos cuidado, por una "cultura libertaria".</p><p>Teniendo en cuenta estas reservas, el hecho es que usted y yo nos referimos constantemente a esta "cultura libertaria", incluso para impugnarla.</p><p>Por supuesto que s&iacute;. Incluso a&ntilde;adir&iacute;a que no podr&iacute;a prescindir de esa cultura. Es dentro de ella donde me siento m&aacute;s a gusto, es en la conversaci&oacute;n con los libertarios sobre las ideas libertarias, en cantar viejas canciones con ellos, en manifestarse bajo los colores anarquistas, en la lectura de libros o revistas libertarias, de las que mis estanter&iacute;as est&aacute;n llenas, donde siento placer. No hay nada extra&ntilde;o en todo esto. En efecto, es dif&iacute;cil vivir sin sentirse parte de una comunidad, sin reconfortarse con creencias comunes, con referencias compartidas. Pero hay algo m&aacute;s, no s&oacute;lo me complace sumergirme en la "cultura libertaria", tambi&eacute;n me encuentro tratando de difundirla, o de aportar mi piedra o mi granito de arena. Como se puede ver, mi relaci&oacute;n con la "cultura libertaria" es, por tanto, fundamentalmente ambivalente, y como no puedo resolver este dilema, mi forma de salir de &eacute;l es, por as&iacute; decirlo, alternar entre alabarla y criticarla.</p><p>Me complace ver que su posici&oacute;n sobre el tema es mucho m&aacute;s matizada que la que expres&oacute; en Grenoble en 1996.</p><p>No me exime, sin embargo, de responder a su pregunta sobre la relaci&oacute;n del anarquismo con su historia y el hecho de que, para desprenderse de ella, se ver&iacute;a reducido a empezar de cero. En primer lugar, tengo en demasiada estima la dimensi&oacute;n hist&oacute;rica, aunque s&oacute;lo sea porque es constitutiva de lo social mismo, como para no estar convencido de que debemos relacionar constantemente el presente con su genealog&iacute;a. Esto tambi&eacute;n se aplica, por supuesto, a ese fragmento de nuestro presente que est&aacute; estructurado por el anarquismo. Por otra parte, me siento tanto menos inclinado a desligar al anarquismo de su historia, ya que sostengo que no tiene una esencia, que todo est&aacute; en su modo de existencia y que, por este mismo hecho, el anarquismo es precisamente su historia. Mi antiesencialismo -bastante militante, debo admitir- me hace adoptar una posici&oacute;n bastante radical en este punto. No hay anarquismo por un lado y sus modos de existencia por otro; no hay anarquismo por un lado y su historia por otro. Est&aacute; claro, desde mi punto de vista, que estos dos aspectos se fusionan, o que est&aacute;n tan &iacute;ntimamente entrelazados, que no pueden separarse por artificio. Por supuesto, es perfectamente posible y leg&iacute;timo describir o analizar los contenidos, las formas -o los presupuestos- del anarquismo sin referencia expl&iacute;cita a su historia. Los &aacute;ngulos de aproximaci&oacute;n al anarquismo son m&uacute;ltiples, pero es ontol&oacute;gicamente in&uacute;til considerar el anarquismo independientemente de su historia. Su propio modo de existencia es socio-hist&oacute;rico. El anarquismo es un tipo de objeto que est&aacute; marcado en todo momento por su historicidad constitutiva.&nbsp;As&iacute; que tienes raz&oacute;n cuando se&ntilde;alas que reinventar el anarquismo fuera de su historia supondr&iacute;a empezar de cero otra vez, y eso no es, por supuesto, lo que estoy sugiriendo. No es que el gesto de S&iacute;sifo me asuste, al contrario, siempre he sentido una extra&ntilde;a seducci&oacute;n hacia lo que S&iacute;sifo simboliza y, escuchando a Camus en este punto, siempre he tratado de imaginar a S&iacute;sifo feliz. Pero m&aacute;s bien porque, si uno quisiera reinventar el anarquismo sin referencia a su historia, no es el anarquismo lo que uno estar&iacute;a reinventando en absoluto, sino algo totalmente diferente - peor o mejor, esa no es la cuesti&oacute;n. Ahora bien, aunque s&oacute;lo sea para poder apreciar esta diferencia, es efectivamente al anarquismo, tal como lo ha constituido su historia, al que debemos recurrir en &uacute;ltima instancia. Por decirlo de otro modo, si olvidamos su historia o si nos desligamos de su memoria, es el propio anarquismo el que quedar&iacute;a olvidado y, sin ning&uacute;n elemento de comparaci&oacute;n, pretender haberlo reinventado ser&iacute;a un puro disparate.</p><p>Sin embargo, para no morir bajo el peso de la historia, el anarquismo no debe dejar de reinventarse...</p><p>Cuando me declaro a favor de un anarquismo reinventado y lo m&aacute;s cercano posible a las luchas contempor&aacute;neas y al pensamiento cr&iacute;tico, le animo a continuar su historia, no a quedarse al margen. Mi cr&iacute;tica se dirige, obviamente, a aquellos cuyo reloj hist&oacute;rico se ha detenido, a los que condenan al anarquismo, con el pretexto de preservarlo, a vivir s&oacute;lo entre los muros de su pasado. No se dan cuenta de que, al apartar al anarquismo del flujo de la historia, pero tambi&eacute;n de los cambios que la historia inevitablemente traer&aacute;, su intento de preservaci&oacute;n resultar&aacute; en su muerte. El anarquismo, como objeto hist&oacute;rico, s&oacute;lo seguir&aacute; vivo cuando est&eacute; inmerso en la efervescencia de la historia en ciernes. El corolario tambi&eacute;n es cierto: seguir viviendo implica, en todos los &aacute;mbitos de la existencia, la necesidad de cambiar. Por &uacute;ltimo, unas palabras sobre las revueltas existenciales y su supuesta inocuidad para el sistema. Por mi parte, no estoy del todo convencido de esta inocuidad. Por un lado, me parece bastante dif&iacute;cil separar, de forma muy clara, los distintos tipos de revuelta. Hay, por ejemplo, existencial dentro de las revueltas sociales o pol&iacute;ticas, y viceversa. Pero, adem&aacute;s, no puedo dejar de pensar que el anarquismo es tambi&eacute;n -sobre todo, dir&iacute;an algunos- una forma de ser, de vivir y de sentir, una forma de sensibilidad si se quiere. A qu&eacute; se refiere todo esto sino, muy directamente, a la esfera de lo existencial. Sin poder asegurarlo, me inclino a creer que esta dimensi&oacute;n existencial es un problema para el sistema, porque representa una resistencia a sus maniobras de seducci&oacute;n e integraci&oacute;n. He comprobado que, a menudo, aunque haya excepciones, los que est&aacute;n fuertemente marcados por su experiencia anarquista permanecen para siempre irredentos. Al mantener viva esta alteridad, representan obviamente un peligro para el sistema, porque sirven de relevo para el nacimiento de nuevos rebeldes. Recuerdo lo que me dec&iacute;a Christian Ferrer, un buen amigo anarquista que vive en Argentina: el anarquismo no se ense&ntilde;a en las clases ni se aprende en los libros -aunque &eacute;stos puedan ayudar-, se extiende por contagio. Cuando se mete en la piel, suele ser para siempre.</p><p>De tus intervenciones se desprende que la cr&iacute;tica a la ortodoxia anarquista -con la que, como otros, te topaste durante tus a&ntilde;os de militancia- sigue siendo, a tus ojos, una cuesti&oacute;n prioritaria. En su caso, esta cr&iacute;tica tiene el m&eacute;rito, es cierto, de ser siempre jubilosa, incluso manteniendo un car&aacute;cter juvenil, como si fuera conveniente, siempre y de nuevo, destruir cualquier rastro de ortodoxia anarquista para que la utop&iacute;a libertaria pueda seguir alimentando el sue&ntilde;o emancipador. Queda por ver si existe una ortodoxia anarquista hoy en d&iacute;a, como lo fue en los a&ntilde;os 60. Si es as&iacute;, &iquest;c&oacute;mo lo definir&iacute;a? Si no es as&iacute;, &iquest;no tienes la impresi&oacute;n de que tu evidente afici&oacute;n a la heterodoxia es un poco vac&iacute;a, dado que, si todav&iacute;a existen, los guardianes del templo de la Santa Anarqu&iacute;a est&aacute;n hoy muy callados?&nbsp;</p><p>Tienes mucha raz&oacute;n al se&ntilde;alar la distancia que nos separa hoy de la virulencia con la que se manifestaban los guardianes del templo hace unas d&eacute;cadas. Es cierto que ahora no hay tantos, pero siguen existiendo y no son especialmente silenciosos, al menos en Espa&ntilde;a. De hecho, no son tanto los guardianes indecisos del templo lo que me parece peligroso. Lo que me preocupa m&aacute;s bien es la frecuencia con la que muchos j&oacute;venes anarquistas muestran actitudes similares a lo que los anglosajones llaman "true believers". Est&aacute;n tan convencidos de la justeza de su ideal anarquista que no admiten la sombra de la cr&iacute;tica y se apresuran a denunciar, a menudo violentamente, lo que perciben como compromisos con la pureza y el radicalismo de sus tesis. De hecho, tengo la sensaci&oacute;n de que, para ellos, el anarquismo constituye una totalidad que debe ser tomada tal cual sin que sea posible examinarla cr&iacute;ticamente, ordenar sus elementos y modificar algunos de ellos. En resumen, es tomarlo o dejarlo... Adem&aacute;s, tengo fuertes reservas sobre los anarquistas -muchos o no, se podr&iacute;a argumentar- que tienen una concepci&oacute;n tan elevada de su ideolog&iacute;a, percibida como la m&aacute;s satisfactoria de todas las formulaciones pol&iacute;ticas posibles, que son incapaces de entender por qu&eacute; la gente inteligente y con mentalidad &eacute;tica no se une a ella. Para ellos, la explicaci&oacute;n es sencilla: no saben qu&eacute; es el anarquismo, se les ha explicado mal o est&aacute;n demasiado alienados para entenderlo. La hip&oacute;tesis de que estas personas puedan tener raz&oacute;n al alejarse del anarquismo apenas se examina. Y, sin embargo, no est&aacute; prohibido preguntarse por esta tendencia de los propios anarquistas a cegarse ante las incongruencias y debilidades de su propia doctrina. En conjunto, estas dos formas de concebir el anarquismo no ayudan, obviamente, a desplegar ese esp&iacute;ritu cr&iacute;tico y autocr&iacute;tico que, en mi opini&oacute;n, debe caracterizar siempre al pensamiento libertario. Inevitablemente, bloquean los cambios que necesariamente hay que hacer para que no se fosilice. M&aacute;s que para convencer a los guardianes del templo de que se abran al esp&iacute;ritu cr&iacute;tico -tarea imposible-, es para debilitar esas falsas certezas por lo que persisto en azotar, como dices, cualquier rastro de ortodoxia anarquista, aunque, a veces, pueda dar la impresi&oacute;n de que s&oacute;lo lucho contra molinos de viento.</p><p>Uno de sus &uacute;ltimos libros - Contra la dominaci&oacute;n [39] - es un alegato a favor del relativismo. Aplicado a la filosof&iacute;a, esto tendr&iacute;a la ventaja, escribe usted, de "socavar, en la ra&iacute;z, cualquier principio de autoridad" al cuestionar los mecanismos de dominaci&oacute;n ligados a categor&iacute;as trascendentes que definen para siempre, es decir, m&aacute;s all&aacute; del tiempo hist&oacute;rico que las produjo, la verdad o la justicia, el bien o el mal. Aplicado al anarquismo, &iquest;cu&aacute;l ser&iacute;a la ventaja de este relativismo y qu&eacute; revisiones deber&iacute;a conllevar?&nbsp;</p><p>En un viejo art&iacute;culo que titul&eacute; ir&oacute;nicamente "La verdad sobre el aut&eacute;ntico relativismo", escrib&iacute; que "pocos planteamientos filos&oacute;ficos aportan tanta agua al molino de un pensamiento anarquista capaz de ser cr&iacute;tico consigo mismo". Perm&iacute;tanme se&ntilde;alar, en primer lugar, a riesgo de ser reiterativo, que la &uacute;ltima parte de esta frase es obviamente excesiva, porque un pensamiento anarquista que no es capaz de ser cr&iacute;tico consigo mismo es cualquier cosa menos, precisamente, un pensamiento anarquista. Desde entonces, he continuado mi deambular intelectual por las m&uacute;ltiples formas de relativismo, y puedo asegurar que son tan diversas que es m&aacute;s exacto referirse a los relativismos que al relativismo. De hecho, lo que quiero decir es lo siguiente: hay una afinidad tan fuerte entre el relativismo y el anarquismo que el anarquismo deber&iacute;a basar directamente su filosof&iacute;a en el enfoque relativista. Yo a&ntilde;adir&iacute;a que los aspectos problem&aacute;ticos del pensamiento anarquista son precisamente los menos coherentes con los presupuestos relativistas. Si tuviera el valor y la capacidad -pero espero que otros lo hagan alg&uacute;n d&iacute;a- un programa de trabajo que me gustar&iacute;a emprender ser&iacute;a el de cribar el pensamiento anarquista para eliminar a sus supuestos no relativistas. No son ni mucho menos raros: el universalismo de los valores y su car&aacute;cter absoluto, los fundamentos de la verdad, ciertas consideraciones sobre la naturaleza humana o sobre la raz&oacute;n, los m&uacute;ltiples apegos a puntos de vista esencialistas. La lista podr&iacute;a continuar. En cada caso, se tratar&iacute;a de mostrar c&oacute;mo estos aspectos enga&ntilde;an al anarquismo y qu&eacute; argumentos relativistas se esgrimen contra ellos. Se trata, como ya he dicho, de todo un programa, cuyo inicio requerir&iacute;a un tiempo y un espacio que exceden el marco de esta entrevista. Tambi&eacute;n ser&iacute;a necesario precisar los contornos del relativismo -de los relativismos- de una manera m&aacute;s seria que la que a menudo nos atenemos, que apenas va m&aacute;s all&aacute; de la injusta caricatura basada en la paradoja del mentiroso y acompa&ntilde;ada de la acusaci&oacute;n de autocontradicci&oacute;n. Si digo, por ejemplo, que, adoptando la idea de que nada es en s&iacute; mismo, que todo es relacional y que las cosas no son otra cosa que el conjunto de relaciones que las constituyen, el relativismo se define por la proposici&oacute;n de que nada es incondicionado -o que todo es funci&oacute;n de su relaci&oacute;n con otra cosa-, no estaremos muy adelantados, porque tendr&iacute;amos que desarrollar m&aacute;s. As&iacute; que prefiero ir directamente al grano y decir aqu&iacute; que, en la medida en que el relativismo rechaza todos los absolutos, todos los intentos de situar por encima y fuera de las simples pr&aacute;cticas humanas ciertos principios que se supone que las gu&iacute;an -o a los que se supone que est&aacute;n sometidos-, devuelve a los seres humanos la plena y total responsabilidad de su historia. No tienen nada a lo que aferrarse m&aacute;s que sus propios criterios y decisiones, ning&uacute;n altar en el que sacrificar las posibilidades de ejercer su libertad. Que esto sea factible o no depende &uacute;nicamente de las condiciones que sean capaces de crear, no de los l&iacute;mites establecidos por los organismos que est&aacute;n fuera de su alcance. Como culminaci&oacute;n de la secularizaci&oacute;n, ya no es s&oacute;lo Dios, como en la &eacute;poca de la Ilustraci&oacute;n, sino tambi&eacute;n sus dobles los que est&aacute;n siendo expulsados de los asuntos humanos. En este sentido, el relativismo socava de ra&iacute;z todos los principios de autoridad. En la medida en que el anarquismo no ha desacreditado a todos los &iacute;dolos que han venido a sustituir a Dios y a cumplir algunas de sus funciones, &eacute;l mismo es portador de ciertos principios de autoridad. No hay nada como absorber una buena dosis de relativismo para ayudar a deshacerse de ellos.</p><p>Gracias a ti, Tom&aacute;s, por participar en este ejercicio de entrevista, a veces dif&iacute;cil.&nbsp;</p><p>[Entrevista de Freddy G&oacute;mez]</p><p>Notas :&nbsp;</p><p>[1] Basti&oacute;n del anarcosindicalismo, Zaragoza se rindi&oacute;, en efecto, sin luchar. Dos tendencias se enfrentaron en el seno de la CNT: una, minoritaria, encarnada por Miguel Chueca, era partidaria de tomar las armas y formar inmediatamente grupos de combate; la otra, mayoritaria, defendida por Miguel Ab&oacute;s, opt&oacute; por la v&iacute;a pac&iacute;fica, dando su apoyo a Vera Coronel, gobernador civil del lugar. El error de apreciaci&oacute;n tuvo consecuencias tr&aacute;gicas en este caso. El gobernador civil fue detenido y fusilado por los facciosos, dirigidos por el general Cabanellas. En cuanto a la CNT, pag&oacute; un alto precio: 15.000 de sus militantes -la mitad de su plantilla- fueron ejecutados.</p><p>[2] Tras la victoria de las derechas en las elecciones del 19 de noviembre de 1933, el Comit&eacute; Nacional de la CNT -con sede en Zaragoza y del que Joaqu&iacute;n Ascaso era secretario- encarg&oacute; a un comit&eacute; revolucionario, compuesto por Buenaventura Durruti, Antonio Ejarque, Francisco Foyo, Cipriano Mera e Isaac Puente, la tarea de coordinar un movimiento insurreccional de &aacute;mbito nacional. El 8 de diciembre, el d&iacute;a en que las Cortes volvieron a sesionar, comenzaron las hostilidades en Arag&oacute;n, La Rioja y, en menor medida, en Catalu&ntilde;a, Extremadura y Andaluc&iacute;a. Duraron alrededor de una semana y terminaron en un amargo fracaso.</p><p>[3] Es decir, sin haber sido juzgado.</p><p>[4] Ministra de Sanidad del gobierno de Largo Caballero (noviembre de 1936-mayo de 1937), Federica Montseny (1905-1994) fue, durante el largo exilio franc&eacute;s, una de las principales figuras de la ortodoxia recuperada, que sus adversarios prefer&iacute;an llamar "inmovilismo". Junto a su compa&ntilde;era Germinal Esgleas (1903-1981), ocup&oacute; numerosos cargos -pagados- dentro de la miniburocracia que produjo el exilio "cenetista".</p><p>[5] Situada a orillas del Garona y no lejos del centro de la ciudad, la CNT dispon&iacute;a de un amplio local, la "Salle Fernand-Pelloutier", que los espa&ntilde;oles llamaban m&aacute;s f&aacute;cilmente "teatro Cours Dillon" o "Cours Dillon". Las conferencias, exposiciones, representaciones teatrales, conciertos y bailes que se celebraron all&iacute; con gran frecuencia y en presencia de un numeroso p&uacute;blico lo convirtieron durante a&ntilde;os en un aut&eacute;ntico centro cultural libertario.</p><p>[6] Amparo Poch y Gasc&oacute;n (1902-1968), enfermera de guarder&iacute;a, fue una de las fundadoras de Mujeres Libres. Durante la Guerra Civil espa&ntilde;ola, fue directora de Asistencia Social en el Ministerio de Sanidad, bajo la direcci&oacute;n de Federica Montseny.</p><p>[7] F&eacute;lix Carrasquer (1905-1993), pedagogo libertario, se instal&oacute; en Thil (Alto Garona) en 1960, donde desarroll&oacute; un proyecto de granja-escuela similar al que hab&iacute;a fundado en Monz&oacute;n (Arag&oacute;n) durante la revoluci&oacute;n espa&ntilde;ola.</p><p>[8] Jean-Ren&eacute; Sauli&egrave;re -conocido como Andr&eacute; Arru- (1911-1999), anarquista individualista de sensibilidad pacifista, desarroll&oacute; una intensa actividad clandestina durante la Segunda Guerra Mundial para reagrupar a los anarquistas del sur de Francia. En la &eacute;poca a la que se refiere Tom&aacute;s Ib&aacute;&ntilde;ez, Andr&eacute; Arru era miembro del grupo Marseille-Centre de la Federaci&oacute;n Anarquista y del grupo Francisco-Ferrer de Bouches-du-Rh&ocirc;ne Libre Pens&eacute;e.</p><p>[9] Pepita Carpena (1919-2005), militante de "Mujeres Libres", particip&oacute; en las actividades de la federaci&oacute;n local marsellesa de la CNT en el exilio en los a&ntilde;os 60, y m&aacute;s concretamente en su grupo de teatro "Acracia".</p><p>[10] Ren&eacute; Bianco (1941-2005), profesor y anarquista, particip&oacute; activamente en el Syndicat national des instituteurs, la F&eacute;d&eacute;ration anarchiste y la Libre Pens&eacute;e. Fue el fundador del CIRA-Marsella y el autor de una monumental tesis sobre "la prensa anarquista franc&oacute;fona en el mundo, 1880-1983".</p><p>[11] Tras quince a&ntilde;os de divisi&oacute;n interna, la CNT se reuni&oacute; en septiembre de 1961 en el congreso de Limoges. A partir de entonces, se embarc&oacute; en una estrategia doble: revitalizaci&oacute;n de la alianza sindical con la Uni&oacute;n General de Trabajadores (UGT) y Solidaridad de Trabajadores Vascos (STV), por un lado; intensificaci&oacute;n de la lucha antifranquista, por otro. Para ello, se cre&oacute; un &oacute;rgano secreto de coordinaci&oacute;n: Defensa Interna (DI).</p><p>[12] Vicente Mart&iacute; (1926-2006), militante de la Federaci&oacute;n Ib&eacute;rica de Juventudes Libertarias (FIJL), fue, en los a&ntilde;os 60, el principal eje de las acciones clandestinas emprendidas por los anarquistas espa&ntilde;oles contra el r&eacute;gimen de Franco.</p><p>[13] Aristide Lapeyre (1899-1974), peluquero, fue un destacado conferenciante. Anarquista, pacifista y librepensador, fue miembro activo de la F&eacute;d&eacute;ration Anarchiste, de la que fue durante mucho tiempo uno de los principales oradores.</p><p>[14] Claude Chisserey, militante trotskista con tendencias lambertistas, ocup&oacute; cargos de direcci&oacute;n en la Organizaci&oacute;n Comunista Internacionalista (OCI). Muri&oacute; en 1981.</p><p>[15] Christian Lagant (1926-1978), corrector de pruebas y dibujante, fue una de las principales figuras de la revista-grupo Noir et Rouge (1956-1970), que defend&iacute;a una concepci&oacute;n abierta y no dogm&aacute;tica del anarquismo.</p><p>[16] Marc Pr&eacute;v&ocirc;tel (1933-2010), ingeniero qu&iacute;mico, fue, junto con Alexandre H&eacute;bert y Jo Salamero, una de las principales figuras de la corriente anarcosindicalista de Force ouvri&egrave;re. Al mismo tiempo, mostr&oacute; una lealtad constante a la Federaci&oacute;n Anarquista y a la Libre Pens&eacute;e.</p><p>[17] Pierre Blachier, trabajador especializado de Renault, fue, entre 1960 y 1973, uno de los organizadores de la revista Informations Correspondance Ouvri&egrave;re (ICO), y luego, entre 1974 y 1978, de La Lanterne noire. Muri&oacute; en 1997.</p><p>[18] Tras las acciones de protesta contra la ejecuci&oacute;n en Espa&ntilde;a de Joaqu&iacute;n Delgado y Francisco Granado, la polic&iacute;a francesa detuvo a numerosos militantes de la FIJL en septiembre de 1963 y el 20 de noviembre el gobierno franc&eacute;s decret&oacute; su disoluci&oacute;n.</p><p>[19] Maurice Laisant (1909-1991), anarquista pacifista y vendedor, fue secretario de la F&eacute;d&eacute;ration Anarchiste entre 1957 y 1975, cuando lo dej&oacute; para fundar la Union des Anarchistes.</p><p>[20] Bulletin int&eacute;rieur de la FA, n&deg; 63, 1966.</p><p>[21] Figura clave del anarquismo franc&eacute;s, Maurice Joyeux (1910-1991), mec&aacute;nico y luego librero, fue uno de los principales art&iacute;fices de la construcci&oacute;n de la F&eacute;d&eacute;ration anarchiste en la Liberaci&oacute;n, y luego, en 1953, de su reconstrucci&oacute;n tras el "episodio Fontenis".</p><p>[22] Compa&ntilde;era de Maurice Joyeux, Suzanne, conocida como "Suzy" Chevet (1899-1972), maestra de escuela y luego empleada, particip&oacute; activamente en la F&eacute;d&eacute;ration anarchiste, la Libre Pens&eacute;e, la Ligue des droits de l'homme y la CGT-Force ouvri&egrave;re.</p><p>[23] El 30 de abril de 1966, el obispo Marcos Uss&iacute;a, consejero eclesi&aacute;stico de la embajada espa&ntilde;ola en el Vaticano, fue secuestrado. La acci&oacute;n, llevada a cabo para llamar la atenci&oacute;n internacional sobre la suerte de los espa&ntilde;oles encarcelados, fue reivindicada por el Grupo 1&ordm; de Mayo - y condenada por las autoridades del Movimiento Libertario Espa&ntilde;ol.</p><p>[24] Liberto Sarrau (1920-2001), traductor en la Unesco, fue el fundador del Movimiento de Resistencia Popular (MPR), fundado a finales de los a&ntilde;os cincuenta. Esta "organizaci&oacute;n de combate" contra el r&eacute;gimen de Franco, influida por las revoluciones cubana y argelina, se present&oacute;, sin &eacute;xito, como rival activista de la FIJL, antes de desaparecer en 1962.</p><p>[25] V&eacute;ase la nota 4.</p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3611114" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>Conversación con Tomás Ibáñez (1-2)</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Jan 2022 17:41:43 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3610890&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg">Tom&aacute;s Ib&aacute;&ntilde;ez accedi&oacute; a hablar de su trayectoria activista e intelectual con paciencia y j&uacute;bilo. Esta larga conversaci&oacute;n -que, al menos as&iacute; lo creemos, dibuja un cuadro v&iacute;vido de sus compromisos, pero tambi&eacute;n de sus dudas- ofrece, adem&aacute;s, una imagen muy precisa de lo que era el movimiento libertario -franc&eacute;s y espa&ntilde;ol- en los a&ntilde;os 60 y de los debates, a veces tensos, que lo agitaban. Pues este hijo del exilio cenetista naveg&oacute; con igual facilidad por las aguas turbulentas de ambas entidades, siempre con la misma pasi&oacute;n por la heterodoxia. Como si la desacralizaci&oacute;n de toda trascendencia -incluido el anarquismo- fuera para &eacute;l el placer inagotable de inventar nuevos espacios de libertad, el iconoclasta Tom&aacute;s Ib&aacute;&ntilde;ez, para quien el movimiento libertario se vive m&aacute;s que se vive, nunca ha dejado de creer en las virtudes de la irreverencia y en las alegr&iacute;as de la paradoja.</p><p><strong>	Empecemos por el principio... Llegas a Francia con tres a&ntilde;os, en 1947, en brazos de tu madre, que ha decidido huir de la Espa&ntilde;a franquista. Tras cruzar ilegalmente la frontera, se instala en Castres, donde su madre tiene conocidos y donde ejercer&aacute; su oficio de tejedora. En primer lugar, debemos hablar del per&iacute;odo de la guerra espa&ntilde;ola y de la posguerra. &iquest;C&oacute;mo vivi&oacute; su familia este periodo?</strong></p><p>En primer lugar, una aclaraci&oacute;n. Las razones por las que mi madre cruz&oacute; ilegalmente los Pirineos en marzo de 1947 no eran directamente pol&iacute;ticas, aunque, en &uacute;ltima instancia, se refer&iacute;an a circunstancias de este tipo. En efecto, como buena militante de las Jeunesses libertaires, mi madre hab&iacute;a devorado desde muy joven los folletos sobre el amor libre que circulaban en este medio. Cuando, poco despu&eacute;s del final de la guerra, se junt&oacute; con el hombre que se convertir&iacute;a en mi padre, se neg&oacute; a legalizar esta uni&oacute;n por la sencilla raz&oacute;n de que rechazaba la instituci&oacute;n del matrimonio. Mi padre no sent&iacute;a especial simpat&iacute;a por los libertarios. Ten&iacute;a una posici&oacute;n social envidiable y, a pesar de una marcada antipat&iacute;a por los franquistas, no era muy pol&iacute;tico. Era bastante guapo, pero algo mujeriego, y cuando yo estaba en mi primer a&ntilde;o, mi madre descubri&oacute; que ten&iacute;a una aventura. Suscribiendo una concepci&oacute;n del amor libre que exclu&iacute;a, sin embargo, la infidelidad, mi madre puso inmediatamente fin a su relaci&oacute;n. La ruptura no caus&oacute; ning&uacute;n drama en particular, pero s&iacute; desencaden&oacute; la decisi&oacute;n de mi madre de "mudarse" a Francia. A decir verdad, y sin quererlo, tuve algo que ver. Cuando nac&iacute;, mi padre me hab&iacute;a reconocido y, en caso de separaci&oacute;n, la ley espa&ntilde;ola le otorgaba todos los derechos sobre m&iacute; en virtud de la famosa patria potestad. Sin embargo, a principios de 1947, amigos de la pareja informaron a mi madre de que mi padre estaba preparando mi "secuestro" en el parque donde sol&iacute;a llevarme a jugar y que, una vez hecho esto, ten&iacute;a la intenci&oacute;n de movilizar a sus abogados para hacer valer sus derechos y obtener mi custodia definitiva. En cuanto fue advertida, mi madre moviliz&oacute; a sus antiguos contactos en el medio libertario y prepar&oacute; febrilmente su pasaje clandestino a Francia. Es decir, que todo esto tuvo m&aacute;s que ver con un suceso extra&ntilde;o que con la propia lucha antifranquista, aunque el trasfondo de este asunto sea obviamente la Espa&ntilde;a negra de aquellos a&ntilde;os.</p><p><strong>	&iquest;C&oacute;mo vivi&oacute; su madre la guerra?&nbsp;</strong></p><p>Por lo que me cont&oacute;, los d&iacute;as y semanas que siguieron al levantamiento militar fueron especialmente turbulentos. S&eacute;, por ejemplo, que el 18 de julio de 1936, el d&iacute;a del golpe de Estado, mi madre acudi&oacute; a la sede de la CNT en Zaragoza, donde r&aacute;pidamente se dio cuenta de que la tendencia imperante era confiar en el gobernador civil republicano de la ciudad [1]. 1] Mientras esperaba el resultado, como muchos activistas, pas&oacute; buena parte de la noche recorriendo nerviosa el Paseo de la Independencia en el centro de la ciudad, pero no pas&oacute; nada y todo el mundo se fue a dormir. Al d&iacute;a siguiente, 19 de julio, un domingo, un oficial de la guarnici&oacute;n de Castillejos pidi&oacute; reunirse con los funcionarios de la CNT. Se ofreci&oacute; a ayudarles a ellos y a otros oficiales a hacerse cargo de la guarnici&oacute;n. La reuni&oacute;n tuvo lugar en una arboleda no muy lejos del pueblo. Temiendo una trampa, los compa&ntilde;eros de la CNT no aceptaron su propuesta. Mi madre, que era la encargada de escoltar al oficial, lo vio llorar en el camino de vuelta. Algunos de sus amigos hab&iacute;an sido detenidos y se enfrentaban a penas muy severas. Siempre estuvo convencida de que era sincero y de que la captura de la guarnici&oacute;n de Castillejos era realmente posible...<em>&nbsp;</em></p><p>Por lo que me cont&oacute;, los d&iacute;as y semanas que siguieron al levantamiento militar fueron especialmente turbulentos. S&eacute;, por ejemplo, que el 18 de julio de 1936, el d&iacute;a del golpe de Estado, mi madre acudi&oacute; a la sede de la CNT en Zaragoza, donde pronto se dio cuenta de que la tendencia imperante era confiar en el gobernador civil republicano de la ciudad [1]. 1] Mientras esperaba el resultado, como muchos activistas, pas&oacute; buena parte de la noche recorriendo nerviosa el Paseo de la Independencia en el centro de la ciudad, pero no pas&oacute; nada y todo el mundo se fue a dormir. Al d&iacute;a siguiente, 19 de julio, un domingo, un oficial de la guarnici&oacute;n de Castillejos pidi&oacute; reunirse con los funcionarios de la CNT. Se ofreci&oacute; a ayudarles a ellos y a otros oficiales a hacerse cargo de la guarnici&oacute;n. La reuni&oacute;n tuvo lugar en una arboleda no muy lejos del pueblo. Temiendo una trampa, los compa&ntilde;eros de la CNT no aceptaron su propuesta. Mi madre, que era la encargada de escoltar al oficial, lo vio llorar en el camino de vuelta. Algunos de sus amigos hab&iacute;an sido detenidos y se enfrentaban a penas muy severas. Siempre estuvo convencida de que era sincero y de que la captura de la guarnici&oacute;n de Castillejos era realmente posible...</p><p><strong>Para que se le conf&iacute;e una misi&oacute;n de este tipo, tu madre tuvo que ser una activista de confianza...&nbsp;</strong></p><p>S&iacute;, durante a&ntilde;os hab&iacute;a sido una de las activistas m&aacute;s activas de las Juventudes Libertarias. Por ejemplo, en diciembre de 1933, se encarg&oacute; del enlace con los presos de la c&aacute;rcel de Toreros: Ascaso, Durruti, Isaac Puente, etc. [2]. Incluso hab&iacute;a participado, vigilando, en la acci&oacute;n que consist&iacute;a en recuperar, rob&aacute;ndolos, los expedientes de los presos depositados en el tribunal.</p><p><strong>&iquest;As&iacute; que se qued&oacute; en Zaragoza mientras dur&oacute; la guerra?</strong></p><p>S&iacute;, sintiendo la misma desesperaci&oacute;n que sus compa&ntilde;eros cuando la columna de Durruti se detuvo a las puertas de la ciudad. Una noche se les anunci&oacute; una ofensiva de las tropas confederadas y muchos de ellos se movilizaron activamente para apoyarla desde dentro. Si se hubiera llevado a cabo, la operaci&oacute;n habr&iacute;a tenido, seg&uacute;n mi madre, muchas posibilidades de &eacute;xito, pero finalmente se cancel&oacute;.</p><p><strong>&iquest;Fue a la c&aacute;rcel?</strong></p><p>S&iacute;, en noviembre de 1936 se uni&oacute; a su propia madre -una persona completamente apol&iacute;tica, pero que tuvo la culpa de tener hijos libertarios- y a su hermano, Isidro, que fue detenido cuando intent&oacute; cruzar a la zona "roja". Permaneci&oacute; all&iacute; hasta noviembre de 1937, como prisionera gubernativa [3]. Por la misma &eacute;poca, otro de sus hermanos, Manolo, fue fusilado por desertar e intentar unirse al bando republicano, y un tercero, Joaqu&iacute;n -que muri&oacute; en la c&aacute;rcel- tambi&eacute;n fue detenido por intentar unirse al bando antifascista. Cuando mi madre sali&oacute; de la c&aacute;rcel, la represi&oacute;n en Zaragoza era tan brutal que la prudencia estaba a la orden del d&iacute;a. Los contactos entre compa&ntilde;eros eran muy discretos.</p><p><strong>&iquest;Y la posguerra?</strong></p><p>La misma discreci&oacute;n fue necesaria, pero las actividades de reorganizaci&oacute;n clandestina se reanudaron con bastante rapidez. Por ejemplo, mi t&iacute;o Isidro, que sali&oacute; de la c&aacute;rcel en 1944, regres&oacute; ese mismo a&ntilde;o -y permaneci&oacute; all&iacute; hasta 1947- por haber participado en la recogida de aportaciones para uno de los muchos comit&eacute;s nacionales de la CNT, que fueron cayendo uno tras otro. En estas circunstancias, mi madre decidi&oacute; finalmente retirarse a su vida privada. Cuando nac&iacute;, como broma, sol&iacute;a decir a sus viejos amigos de Zaragoza que a partir de entonces su comunismo libertario ser&iacute;a su hijo. Una vez en Francia, dijo a los gendarmes que la acogieron cerca de la frontera que era viuda, que se llamaba "Ib&aacute;&ntilde;ez"; y con esta falsa identidad obtuvo poco despu&eacute;s sus papeles de "refugiada pol&iacute;tica". Lo hizo, seg&uacute;n ella, para que no me preguntara por el hecho de que madre e hijo no tuvieran el mismo apellido, pero tambi&eacute;n para acabar con la cuesti&oacute;n de la "ausencia del padre". S&oacute;lo hacia 1960 asumi&oacute; su verdadera identidad -Petra Gracia- y me dijo que mi padre no estaba muerto, sino que segu&iacute;a viviendo en Espa&ntilde;a.</p><p><strong>	&iquest;Intentaste contactar con &eacute;l de nuevo?</strong></p><p>No. Pero debo admitir que est&aacute;s tocando un punto delicado. Nunca entend&iacute; muy bien por qu&eacute; no intent&eacute; volver a contactar con &eacute;l cuando me "reincorpor&eacute; a Espa&ntilde;a", como dec&iacute;amos entonces. Imagino que, dado que el "duelo del padre" se hab&iacute;a completado, me resist&iacute;a a establecer una relaci&oacute;n que me hubiera obligado inevitablemente a revivir ese duelo en un plazo que, dada la avanzada edad de mi padre, s&oacute;lo pod&iacute;a ser cercano. El caso es que muri&oacute; s&oacute;lo unos meses despu&eacute;s de mi regreso a Espa&ntilde;a (en 1974). En otras palabras, no tuve tiempo de dejar madurar mi decisi&oacute;n. Dicho esto, el hecho de que haya pasado muy poco tiempo entre mi regreso y su muerte no cambia mucho el asunto, porque debo admitir que en ese momento no ten&iacute;a ning&uacute;n deseo particular de conocerlo. S&oacute;lo mucho m&aacute;s tarde me enfad&eacute; conmigo mismo por no haber hecho algo que probablemente le habr&iacute;a dado una de las &uacute;ltimas satisfacciones de su vida.</p><p><strong>Al haber nacido en una familia de libertarios espa&ntilde;oles, usted es de los que, para bien o para mal, hered&oacute; el anarquismo en la cuna. &iquest;C&oacute;mo lo conoci&oacute;, en qu&eacute; contexto? &iquest;C&oacute;mo se identific&oacute; con esta historia cuando era ni&ntilde;o? &iquest;Qu&eacute; tipo de v&iacute;nculos ten&iacute;a con la di&aacute;spora anarquista espa&ntilde;ola? &iquest;Sinti&oacute; esa particular condici&oacute;n de exilio por delegaci&oacute;n que experimentaron algunos hijos de refugiados espa&ntilde;oles?</strong></p><p>No era tanto el anarquismo lo que pesaba sobre mi cuna, sino la epopeya de la guerra espa&ntilde;ola representada por esa comunidad fraternal y densa que constitu&iacute;an los exiliados espa&ntilde;oles. Sobre todo porque, al habernos ido a vivir a Toulouse en 1948, nos encontramos en el coraz&oacute;n mismo de este exilio, tan profundamente marcado por la solidaridad y la ayuda mutua. Siempre que mi madre estaba con amigos, era el idioma espa&ntilde;ol el que o&iacute;a hablar, y las referencias a la revoluci&oacute;n espa&ntilde;ola eran constantes. Cada 19 de julio, por ejemplo, nuestra casa se llenaba de amigos de los alrededores de Toulouse para asistir a la tradicional reuni&oacute;n, siempre encabezada por Federica Montseny [4]. Del mismo modo, asist&iacute;amos con frecuencia a las fiestas y actividades diversas que la CNT organizaba en el "Cours Dillon" [5]. Incluso los problemas de salud estaban marcados por el exilio. Todav&iacute;a recuerdo muy bien mis visitas a la famosa cl&iacute;nica de la Cruz Roja Espa&ntilde;ola, donde trabajaba la doctora Amparo Poch [6]. Mi madre se enfad&oacute; un d&iacute;a porque algunos pacientes dejaron pasar primero a Federica [Montseny], que acababa de llegar a la sala de espera. "Que espere su turno, como todo el mundo", grit&oacute; mi madre. En el colegio Lakanal, al que fui, el profesor no paraba de recordarme, con suavidad es cierto, mi condici&oacute;n de extranjero - "t&uacute;, cabeza de aragon&eacute;s, t&uacute;...". Las propias fiestas estaban marcadas por el exilio. En cuanto ten&iacute;amos unos d&iacute;as libres, nos &iacute;bamos a Thil, una finca regentada por camaradas zaragozanos y de la que luego se hizo cargo F&eacute;lix Carrasquer [7], pero sobre todo, todos los veranos, desde 1952 hasta 1956 o 1957, me iba, con una asociaci&oacute;n de hijos de exiliados espa&ntilde;oles, a Noruega, donde cada ni&ntilde;o era acogido durante dos meses por una familia noruega simpatizante de la causa republicana. Era imposible, en estas condiciones, no sentirse con toda naturalidad, y sobre todo, miembro de una especie de gran tribu que hab&iacute;a sido expulsada de sus tierras, pero que pronto se vengar&iacute;a y volver&iacute;a a casa. S&oacute;lo m&aacute;s tarde, en torno a los siete u ocho a&ntilde;os quiz&aacute;s, este sentimiento primordial de pertenencia a una comunidad exiliada se vio coloreado por un contenido pol&iacute;tico a&uacute;n poco claro, pero en el que la referencia al anarquismo ir&iacute;a adquiriendo una importancia creciente. De hecho, a medida que fui creciendo, qued&oacute; claro que, en contra de las apariencias, ser refugiado espa&ntilde;ol y ser libertario no eran sin&oacute;nimos, que no todos los exiliados espa&ntilde;oles eran necesariamente anarquistas, y que adem&aacute;s de ser exiliados espa&ntilde;oles, nuestra especificidad resid&iacute;a precisamente en el hecho de ser libertarios.</p><p><strong>	Fue en Marsella, donde usted y su madre se instalaron en 1954, donde este "interrogatorio" comenz&oacute; a encontrar algunas respuestas...</strong></p><p>S&iacute;, lo era. Ten&iacute;a diez a&ntilde;os cuando, en 1954, nos trasladamos a Marsella. El tejido del exilio libertario espa&ntilde;ol era mucho menos denso all&iacute; que en Toulouse, pero igual de c&aacute;lido, y necesit&aacute;bamos ese calor, sobre todo durante aquel invierno excepcionalmente duro de 1956, cuando mi madre quemaba constantemente alcohol en una plancha de hierro para intentar calentar la peque&ntilde;a habitaci&oacute;n donde viv&iacute;amos. Fue en Marsella donde mis inquietudes pol&iacute;ticas empezaron a tomar forma. En primer lugar, por la guerra de Argelia, que me indign&oacute; profundamente. En 1958, siendo adolescente, march&eacute; con los manifestantes contra De Gaulle, muy impresionado por la magnitud de la manifestaci&oacute;n. Le&iacute; mucho, todo lo que pudo llegar a mis manos, pero poco a poco Sartre y Camus, signo inequ&iacute;voco de la &eacute;poca, ocuparon un lugar de honor en mi mesilla de noche junto a los panfletos anarquistas. Por desgracia, no hab&iacute;a ning&uacute;n grupo de j&oacute;venes anarquistas, espa&ntilde;oles o franceses, al que pudiera unirme para dar rienda suelta a mis inquietudes pol&iacute;ticas.</p><p><strong>&iquest;Cu&aacute;nto tiempo tuvo que esperar para unirse al grupo "Jeunes Libertaires" de Marsella?</strong></p><p>A principios de 1960. Acababa de cumplir diecis&eacute;is a&ntilde;os. Algo comenz&oacute; a moverse, en ese momento, en el medio libertario marsell&eacute;s. Los "espa&ntilde;oles" de la calle Pavillon -sede de la CNT- y un extraordinario camarada franc&eacute;s -Jean-Ren&eacute; Sauli&egrave;re, alias Andr&eacute; Arru [8]- se hab&iacute;an propuesto crear un grupo de j&oacute;venes libertarios. As&iacute; me llevaron a casa de Pepita Carpena [9], donde conoc&iacute; a sus hijas, que apenas eran mayores que yo. Una cosa llev&oacute; a la otra y en abril de 1960 naci&oacute; el grupo "J&oacute;venes Libertarios" de Marsella, que se reun&iacute;a en los locales de la CNT francesa, en la Bourse du Travail. Fue Andr&eacute; Arru quien presidi&oacute; nuestra primera reuni&oacute;n. La asamblea estaba compuesta, en su mayor&iacute;a, por hijas e hijos de refugiados espa&ntilde;oles, pero tambi&eacute;n hab&iacute;a algunos j&oacute;venes franceses, como, por ejemplo, Ren&eacute; Bianco [10]. A partir de ese momento, empec&eacute; a ser activista casi a tiempo completo.</p><p><strong>&iquest;Qu&eacute; tipo de actividades ha desarrollado el grupo "J&oacute;venes Libertarios"?</strong></p><p>Organiz&aacute;bamos salidas en grupo al aire libre -en espa&ntilde;ol las llaman giras-, distribu&iacute;amos folletos, debat&iacute;amos de todo y, sobre todo, disfrut&aacute;bamos de estar juntos. De todos los miembros del grupo, los m&aacute;s motivados parec&iacute;an ser Ren&eacute; Bianco y yo. En los periodos m&aacute;s lentos, no era raro que nos encontr&aacute;ramos pr&aacute;cticamente solos en las reuniones. Pero a pesar de todo, con altibajos, el grupo consigui&oacute; mantenerse durante a&ntilde;os. Ren&eacute; y yo establecimos un fuerte v&iacute;nculo en aquella &eacute;poca, sobre todo porque yo hab&iacute;a cursado la primera parte del bachillerato como candidato independiente cuando s&oacute;lo estaba en el segundo a&ntilde;o de la escuela secundaria y hab&iacute;a aprobado, por lo que me encontr&eacute; en el &uacute;ltimo a&ntilde;o de la escuela secundaria en el mismo colegio que Ren&eacute;, al comienzo del a&ntilde;o escolar en septiembre de 1961. Alg&uacute;n tiempo despu&eacute;s -en octubre o noviembre- realizamos una acci&oacute;n contra el consulado espa&ntilde;ol. La idea era pintar sus paredes con inscripciones libertarias y lemas antifranquistas y arrojar bolsas de tinta roja y negra sobre su fachada. Por desgracia, esa noche se llev&oacute; a cabo una gran operaci&oacute;n contra el OAS en Marsella y la polic&iacute;a nos atrap&oacute;. As&iacute; es como Ren&eacute; y yo tuvimos derecho a que se registrara nuestro domicilio, pero tambi&eacute;n a ser llevados ante los tribunales. Nuestra defensa fue asegurada por Ma&icirc;tre Jullien, abogado de sensibilidad libertaria y mas&oacute;n, cuya influencia no fue en vano en la decisi&oacute;n de Ren&eacute; de ingresar en la masoner&iacute;a.</p><p><strong>	&iquest;Esta acci&oacute;n contra el consulado espa&ntilde;ol estaba relacionada con las actividades del movimiento espa&ntilde;ol recientemente reunificado [11]? &iquest;Qu&eacute; relaci&oacute;n hab&iacute;a entre su militancia en un grupo "franc&eacute;s" y las Juventudes Libertarias espa&ntilde;olas?</strong></p><p>Si yo hab&iacute;a decidido militar en un entorno franc&eacute;s y sobre problemas franceses, el v&iacute;nculo con el movimiento espa&ntilde;ol y la lucha antifranquista segu&iacute;a siendo evidentemente muy fuerte. M&aacute;s que con los camaradas de Marsella, fue con Vicente Mart&iacute; [12] y el grupo de Avignon con quienes los "J&oacute;venes Libertarios" mantuvieron contactos. Todav&iacute;a recuerdo haber logrado convencer a un viejo camarada espa&ntilde;ol de que me diera el arma que hab&iacute;a guardado desde el final de la guerra para entregarla a la FIJL. Tambi&eacute;n recuerdo el viaje que hicimos en agosto de 1962 al camping de la FIJL en Istres (Bouches-du-Rh&ocirc;ne) para representar, entre otras cosas, "Madre Coraje", con Pepita Carpena en el papel principal. Dicho esto, a pesar del inter&eacute;s permanente por la lucha antifranquista y de las relaciones mantenidas con los militantes de la FIJL, fue en el contexto franc&eacute;s donde desarrollamos nuestras actividades, y fue con los otros grupos de "J&oacute;venes Libertarios", en particular con el de Par&iacute;s, donde establecimos relaciones privilegiadas.</p><p><strong>Entonces, en junio de 1962, obtuviste tu bachillerato...</strong></p><p>S&iacute;. En septiembre me matricul&eacute; en un curso proped&eacute;utico en la Universidad de Aix-en-Provence, y me lanc&eacute; de lleno al activismo sindical estudiantil, en la UNEF. Estaba a&uacute;n m&aacute;s motivado porque las repatriaciones desde Argelia hab&iacute;an concentrado en Aix-en-Provence un gran contingente de estudiantes de extrema derecha, cuya llegada reforz&oacute; la ya muy derechista Federaci&oacute;n Nacional de Estudiantes de Francia (FNEF). Esta experiencia me ser&iacute;a muy &uacute;til cuando, al a&ntilde;o siguiente, me matricul&eacute; en la Sorbona. Pero, antes de ir a Par&iacute;s, tuve otra experiencia ins&oacute;lita: en julio de 1963, cuando s&oacute;lo ten&iacute;a diecinueve a&ntilde;os, acept&eacute; tontamente pronunciar un breve discurso al micr&oacute;fono ante el millar de personas que hab&iacute;an acudido a una gira organizada por los espa&ntilde;oles en Istres. El texto de este discurso fue publicado en el Bulletin des Jeunes Libertaires de Marseille, pero lo que permanece en mi memoria es la tremenda tensi&oacute;n que sent&iacute; en aquella ocasi&oacute;n...</p><p>"Por qu&eacute; eleg&iacute; la anarqu&iacute;a" es el t&iacute;tulo de su primer art&iacute;culo, publicado en 1962 en el n&ordm; 43 del Bulletin des Jeunes Libertaires. Tiene, por supuesto, todos los defectos de los textos juveniles, pero sienta las bases de lo que ser&aacute; m&aacute;s tarde su concepci&oacute;n de un anarquismo decididamente abierto y percibido m&aacute;s como un espacio de experimentaci&oacute;n existencial que como una teor&iacute;a de la revoluci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; te parece?&nbsp;</p><p>Tienes mucha raz&oacute;n. De hecho, en aquellos d&iacute;as, s&oacute;lo so&ntilde;aba con la revoluci&oacute;n y la toma de los palacios de invierno (situados en Espa&ntilde;a, a ser posible); era bastante receptivo a los acentos revolucionarios del anarquismo. Dicho esto, este primer texto demuestra sobre todo la fort&iacute;sima influencia que Andr&eacute; Arru y su concepci&oacute;n "individualista pero solidaria" del anarquismo tuvieron en m&iacute; en su momento. Arru era una persona muy inusual. Miembro insumiso y resistente de la Resistencia durante la guerra, era de la misma madera que los S&eacute;bastien Faure y Aristide Lapeyre [13]. Sus dotes oratorias eran maravillosas en las reuniones, especialmente las anticlericales. Era un orador y polemista formidable y embriagador. Fue &eacute;l quien introdujo al grupo de los "J&oacute;venes Libertarios" en la obra de Max Stirner, en los escritos de Emile Armand y en todo lo que este rico movimiento individualista aport&oacute; al anarquismo, en primer lugar en materia existencial. Esta influencia puede encontrarse, efectivamente, en el art&iacute;culo en cuesti&oacute;n, pero lo que, a pesar de los defectos inherentes a cualquier texto primitivo, sigue siendo interesante, a mis ojos, es la exigencia de insubordinaci&oacute;n que surge frente a cualquier autoridad que pretenda pesar sobre las opciones de vida y sobre el propio pensamiento individual. En cierto sentido, creo que prefigura bastante bien por qu&eacute; m&aacute;s tarde ser&iacute;a tan receptivo a los an&aacute;lisis de Michel Foucault sobre los mecanismos de dominaci&oacute;n.</p><p><strong>	En septiembre de 1963, fue a Par&iacute;s para matricularse en la Sorbona. &iquest;Qu&eacute; puede decirnos sobre sus primeras impresiones de Par&iacute;s? &iquest;C&oacute;mo era el ambiente? &iquest;C&oacute;mo has vivido?&nbsp;</strong></p><p>Ten&iacute;a diecinueve a&ntilde;os y un deseo irresistible de libertad y aventura. Par&iacute;s era la promesa de una vida intensa. En Marsella, siempre hab&iacute;a gozado de bastante libertad de movimiento, pero dentro de ciertos l&iacute;mites, los impuestos por la dependencia familiar. En Par&iacute;s, estaba seguro de que s&oacute;lo ten&iacute;a que rendir cuentas ante m&iacute; mismo. Materialmente, las cosas iban bien: ten&iacute;a una beca suficiente para vivir de forma barata, por supuesto, s&oacute;lo yendo a restaurantes, y hab&iacute;a encontrado una habitaci&oacute;n en una residencia para estudiantes extranjeros en la rue de la Victoire, muy cerca de la sede del PCF, que entonces estaba situada en la Place Kossuth. La aventura podr&iacute;a comenzar. Llegu&eacute; a Par&iacute;s a principios de septiembre. Como mi habitaci&oacute;n de estudiante no estaba disponible temporalmente, unos amigos del grupo "Jeunes Libertaires" de Par&iacute;s, todav&iacute;a de vacaciones, me hab&iacute;an dejado las llaves de su habitaci&oacute;n en la calle Xavier-Privas. No les ocultar&eacute; que alojarme en el coraz&oacute;n del Barrio Latino fue un verdadero placer para m&iacute;, sobre todo porque Claire, la jovenc&iacute;sima amiga inglesa que hab&iacute;a conocido unas semanas antes en el camping de la FIJL en Beynac (Dordo&ntilde;a), hab&iacute;a venido a acompa&ntilde;arme all&iacute; durante unos d&iacute;as.</p><p><strong>&iquest;Y qu&eacute; hay de la Sorbona?&nbsp;</strong></p><p>Los cursos a&uacute;n no hab&iacute;an comenzado y yo ya me hab&iacute;a lanzado -y r&aacute;pidamente- a una fren&eacute;tica militancia que me absorber&iacute;a totalmente durante los siguientes cinco a&ntilde;os. No sab&iacute;a entonces que el departamento en el que me hab&iacute;a matriculado, el de psicolog&iacute;a, era el basti&oacute;n parisino de los lambertistas. Por lo tanto, me present&eacute; ingenuamente al Comit&eacute; de enlace de estudiantes revolucionarios (CLER), en el departamento de psicolog&iacute;a de la Sorbona, diciendo que como anarquista -y por lo tanto revolucionario- quer&iacute;a unirme al CLER. Claude Chisserey [14], el l&iacute;der lambertista que estaba all&iacute; con algunos de sus camaradas -y con el que, aunque parezca extra&ntilde;o, mantendr&iacute;a m&aacute;s tarde excelentes relaciones- solt&oacute; una carcajada: "&iexcl;Bueno, ah&iacute; va otro! Pero no te preocupes, viejo amigo, te pondremos en contacto con el otro anarquista de la Sorbona, y podr&aacute;s poner en marcha la revoluci&oacute;n.</p><p><strong>&iquest;Qui&eacute;n era este otro anarquista?&nbsp;</strong></p><p>Era Richard Ladmiral, miembro de Noir et Rouge y amigo de Christian Lagant [15], el mismo Lagant con el que hab&iacute;a intercambiado correspondencia cuando estaba en Marsella y al que hab&iacute;a conocido personalmente en el camping de Beynac. Chisserey cumpli&oacute; su palabra y me present&oacute; a Richard. De esta reuni&oacute;n naci&oacute; la idea de imitar a los lambertistas creando un "enlace estudiantil", pero anarquista esta vez. No tard&oacute; mucho en aclararse, pero volver&eacute; a hablar de ello m&aacute;s adelante. Paralelamente a esta actividad, me integr&eacute; con toda naturalidad en el grupo "J&oacute;venes Libertarios" de Par&iacute;s, donde me encontr&eacute; con Helyette Besse, Ren&eacute; Darras, Progr&eacute;s Rosell, Jos&eacute; Montaner, Nicole Moine, Buc, Gardenia, Nestor Romero y otros amigos, y, al mismo tiempo, a partir de septiembre, hab&iacute;a acudido a la calle Ternaux para entrar en contacto con la F&eacute;d&eacute;ration anarchiste (FA) y participar en las actividades del Groupe de liaisons internationales (GLI), junto a Marc Pr&eacute;v&ocirc;tel [16], Pierre Blachier [17] y Guy Malouvier.</p><p><strong>&iquest;Mantiene contactos con la FIJL?&nbsp;</strong></p><p>Para los j&oacute;venes libertarios espa&ntilde;oles, con los que hab&iacute;a quedado muy impresionado durante nuestro encuentro en el camping de Beynac, la situaci&oacute;n se hab&iacute;a complicado. En las dos primeras semanas de septiembre, una gran redada de la polic&iacute;a francesa hab&iacute;a desmantelado la FIJL y metido en la c&aacute;rcel a muchos de sus militantes m&aacute;s activos. Tiempo despu&eacute;s, las autoridades francesas declararon ilegal la FIJL [18]. Por ello, en aquella &eacute;poca, frecuent&eacute; mucho los pasillos del Palacio de Justicia de Par&iacute;s -donde los activistas fueron interrogados por el juez Simon- para solidarizarme con las familias de los activistas procesados y recabar informaci&oacute;n sobre su situaci&oacute;n. Para intentar resistir este duro golpe, la FIJL cre&oacute; r&aacute;pidamente estructuras alternativas y decidi&oacute; publicar un peri&oacute;dico: Action Libertaire. Fue a trav&eacute;s de este peri&oacute;dico, en el que particip&eacute; muy activamente, que comenc&eacute; a involucrarme seriamente en las actividades de la FIJL, que ahora era clandestina.</p><p><strong>	&iquest;Cu&aacute;l era la cobertura legal del peri&oacute;dico?&nbsp;</strong></p><p>La revista, biling&uuml;e franc&eacute;s-espa&ntilde;ol, se presentaba como el &oacute;rgano de una inexistente secci&oacute;n francesa de la Federaci&oacute;n Internacional de J&oacute;venes Libertarios (FIJL) y sus p&aacute;ginas en franc&eacute;s eran realizadas por el Comit&eacute; de Enlace de J&oacute;venes Anarquistas (CLJA), creado en octubre de 1963. Su primer n&uacute;mero apareci&oacute; en noviembre de 1963, con Marc Pr&eacute;v&ocirc;tel como director jur&iacute;dico. Como puede ver, los &uacute;ltimos meses de 1963 fueron especialmente ricos en acontecimientos y actividades. Este ritmo militante fren&eacute;tico que impuse a mi vida nada m&aacute;s llegar a Par&iacute;s continuar&iacute;a, con m&aacute;s o menos la misma intensidad, hasta 1968.</p><p>Usted escribi&oacute; en alguna parte que lo que llamaba la atenci&oacute;n en Par&iacute;s en los a&ntilde;os 60 era la total fragmentaci&oacute;n del movimiento libertario y su fuerte propensi&oacute;n al sectarismo. Hasta el punto de que la guerra entre sus distintas "capillas" era la parte principal de su actividad. Tambi&eacute;n en este caso, parece que tu naturaleza te llev&oacute; a buscar confluencias entre grupos rivales. Esta fue incluso la funci&oacute;n principal del Comit&eacute; de Enlace de J&oacute;venes Anarquistas (CLJA), del que usted fue uno de los principales iniciadores y que tuvo cierto &eacute;xito. &iquest;Puede hablarnos de esta experiencia y de su impacto en el movimiento libertario en general? &iquest;Cu&aacute;les fueron las actividades del CLJA? &iquest;A qui&eacute;n ha reunido? &iquest;Qu&eacute; relaciones manten&iacute;a con las distintas organizaciones libertarias?&nbsp;</p><p>Como le dije, el CLJA se cre&oacute; en octubre de 1963, precisamente el 13 de octubre, a las 14.30 horas, en el n&uacute;mero 24 de la calle Sainte-Marthe, el local de los "espa&ntilde;oles"... No se imagine que tengo la memoria de un elefante, la informaci&oacute;n est&aacute; simplemente contenida en el primer n&uacute;mero - noviembre de 1963 - del Bolet&iacute;n del CLJA. Al principio, se trataba de reunir a j&oacute;venes del FA -el GLI y otros grupos-, de Noir et Rouge, de los "Jeunes Libertaires", de la Union des groupes anarchistes communistes (UGAC), de la Liaison des &eacute;tudiants anarchistes (LEA) y algunos independientes -como, por ejemplo, Michel Se&ntilde;er- para debatir y actuar en com&uacute;n. El objetivo de la CLJA no era en absoluto crear una nueva organizaci&oacute;n, sino, por el contrario, eliminar la resistencia que bloqueaba la colaboraci&oacute;n entre grupos, organizaciones e individuos anarquistas. Al final, su &eacute;xito fue bastante considerable, ya que algunas de sus asambleas reunieron a m&aacute;s de sesenta j&oacute;venes. Lo mismo ocurri&oacute; en t&eacute;rminos de actividad. Un ejemplo: en enero de 1964, reunimos a unos cuarenta amigos del CLJA para una campa&ntilde;a masiva de pegado de carteles y distribuci&oacute;n de folletos de protesta contra la represi&oacute;n que hab&iacute;a ca&iacute;do sobre los militantes de la FIJL.</p><p><strong>Precisamente, &iquest;cu&aacute;les eran las relaciones del CLJA con la FIJL?&nbsp;</strong></p><p>Muy fuerte. Desde su primera reuni&oacute;n, el CLJA decidi&oacute; nombrar a algunos amigos -entre ellos Michel Se&ntilde;er y yo- para que escribieran las p&aacute;ginas en franc&eacute;s de Action Libertaire, un peri&oacute;dico que, seg&uacute;n recuerdo, deb&iacute;a servir de tapadera a la FIJL, entonces prohibida. Al mismo tiempo que el primer n&uacute;mero de su propio bolet&iacute;n, el CLJA envi&oacute; el de Action Libertaire a todos los grupos libertarios. Se hicieron llamamientos a los j&oacute;venes anarquistas para que participaran en la acampada de verano de la FIJL. De hecho, fue en el campamento de Anduze (Gard), en agosto de 1964, donde se celebr&oacute; la primera reuni&oacute;n nacional de un CLJA que intent&oacute;, sin mucho &eacute;xito, extenderse al resto de Francia.</p><p><strong>	Usted ha mencionado, en varias ocasiones, estas famosas "acampadas" anarquistas, que los espa&ntilde;oles llamaban "concentraci&oacute;n". Antes de continuar, me gustar&iacute;a que nos detuvi&eacute;ramos un poco en este aspecto particular de la militancia libertaria. Hubo, en efecto, en el movimiento anarquista, una clara voluntad de separar lo menos posible la esfera pol&iacute;tica de la esfera existencial, siendo este rechazo a la separaci&oacute;n parte de una especie de enfoque contrasocial en el que la militancia implicaba tambi&eacute;n una cierta forma libertaria de vivir las amistades, las afinidades y los amores. &iquest;Qu&eacute; puede decirnos al respecto?&nbsp;</strong></p><p>Al igual que durante mi infancia estuve completamente inmerso en un medio concreto -el del exilio espa&ntilde;ol-, a lo largo de los a&ntilde;os 60 el medio libertario constituy&oacute; pr&aacute;cticamente la "totalidad" de mi mundo. Mis amigos eran casi todos libertarios; era en el medio libertario donde ten&iacute;a mis amores; mis lecturas y mis escritos eran esencialmente libertarios; mis conversaciones, mis proyectos, mis alegr&iacute;as y mis penas, mis entusiasmos y mis decepciones, todo me remit&iacute;a, de una manera u otra, al contexto libertario. Por supuesto, todo comenz&oacute; en Marsella. El grupo "J&oacute;venes Libertarios" era tanto un grupo "pol&iacute;tico" como un grupo de amigos que sal&iacute;an juntos, que hac&iacute;an excursiones juntos, que compart&iacute;an alegr&iacute;as y penas juntos. Desde muy pronto, la parte principal de mi vida giraba en torno al grupo y a la organizaci&oacute;n en la que estaba inserto. No pas&oacute; mucho tiempo antes de que empezara a ir a las reuniones nacionales de las Juventudes Libertarias. Suelen celebrarse en albergues juveniles, duran varios d&iacute;as y son una oportunidad para debatir sobre pol&iacute;tica, pero tambi&eacute;n para re&iacute;rse, hacer bromas, cantar, todo ello en un ambiente muy amistoso. De hecho, la forma de ser de los "J&oacute;venes Libertarios" estaba muy alejada de los modelos cl&aacute;sicos de activismo pol&iacute;tico. El peso dado a la amistad, a la solidaridad y a las relaciones interpersonales, el rechazo a tomarse demasiado en serio y la superioridad concedida al car&aacute;cter libertario de las pr&aacute;cticas cotidianas sobre las grandes teor&iacute;as constituyeron un signo distintivo - especialmente por parte de los "J&oacute;venes Libertarios" parisinos - que no dej&oacute; de chocar a los militantes anarquistas m&aacute;s "serios". Tambi&eacute;n fue muy pronto cuando empec&eacute; a frecuentar estas famosas "concentraciones" o campamentos de verano de la FIJL. Empec&eacute; por la de Istres, en 1962, donde pas&eacute; unos d&iacute;as, y luego la de Beynac, en 1963, donde estuve un mes entero. A pesar de la dimensi&oacute;n dram&aacute;tica que marc&oacute; aquel verano -fue en agosto cuando Granado y Delgado fueron ejecutados- el recuerdo que guardo del camping de Beynac sigue siendo extraordinario. Experiment&eacute; una sensaci&oacute;n de libertad total, conoc&iacute; a j&oacute;venes libertarios de varios pa&iacute;ses, todos ellos extremadamente amables. Las comidas se hac&iacute;an a menudo en com&uacute;n. Como no ten&iacute;a mucho dinero, me invitaron fraternalmente a compartir las comidas de los dem&aacute;s. Recuerdo debates m&aacute;s o menos animados, multitud de proyectos nacidos de estas reuniones, juegos colectivos. Fue una oportunidad ideal para tejer amistades, para ver nacer el amor, para establecer relaciones que durar&iacute;an a&ntilde;os. En Beynac, me impresionaron mucho los j&oacute;venes espa&ntilde;oles de la FIJL. Seguramente fue all&iacute; donde se forjaron los lazos que me unir&iacute;an a ellos. Cuando dej&eacute; Beynac, mi colaboraci&oacute;n con ellos estaba asegurada. Despu&eacute;s de Beynac, la l&iacute;nea fue tomada. Las vacaciones de verano se convierten en sin&oacute;nimo de campamentos libertarios: Anduze (Gard), en 1964; Aiguilles (Hautes-Alpes), en 1965; Saint-Mitre-les-Remparts (Bouches-du-Rh&ocirc;ne), en 1966. Las vacaciones de Semana Santa tambi&eacute;n fueron una oportunidad para seguir militando reforzando los v&iacute;nculos con los anarquistas de otros pa&iacute;ses. Este fue el caso de las marchas contra la bomba en Inglaterra en la Semana Santa de 1964, una manifestaci&oacute;n que recibi&oacute; una doble p&aacute;gina en Le Monde libertaire bajo el t&iacute;tulo "&iexcl;Prohiban la bomba! - y, de nuevo en Inglaterra, en la Semana Santa de 1965, bajo las alegres banderas del Grupo Anarquista de Notting Hill.</p><p><strong>Volvamos a la CLJA. &iquest;C&oacute;mo fue percibido su enfoque por las distintas organizaciones libertarias?&nbsp;</strong></p><p>El posicionamiento de la CLJA en el conflicto que sacudi&oacute; al Movimiento Libertario Espa&ntilde;ol (MLE) -sobre el que volveremos con m&aacute;s detalle- y su pretensi&oacute;n de romper la estanqueidad de las fronteras organizativas, especialmente en la regi&oacute;n de Par&iacute;s, no fueron del gusto de todos. As&iacute;, en uno de los boletines internos de la FA, me vi obligado, en 1964, a aclarar la naturaleza de la CLJA. Se trataba de responder a ciertos comentarios malintencionados, tanto de Maurice Laisant [19] como de los Groupes d'&eacute;tude et d'action anarchistes de la UGAC. Pero es sobre todo en el bolet&iacute;n interno que daba cuenta de los debates del congreso de la FA de mayo de 1966 [20] donde podemos medir toda la amargura que la existencia de la CLJA suscit&oacute; en el seno de la FA.</p><p><strong>Y sin embargo, usted form&oacute; parte del comit&eacute; de lectura de Le Monde libertaire...</strong></p><p>S&iacute;, fui nombrado en el congreso de la FA celebrado en Toulouse en 1965. El contexto estaba cargado de una tensi&oacute;n muy fuerte entre, por un lado, "los poderes establecidos" dentro del FA -Maurice Laisant, Maurice Joyeux [21], etc.- y, por otro, los militantes m&aacute;s j&oacute;venes. - y, por otro lado, militantes m&aacute;s j&oacute;venes. A decir verdad, la creaci&oacute;n de la CLJA no fue ajena a esta tensi&oacute;n, pero tambi&eacute;n se deriv&oacute; de la forma en que se percib&iacute;an los problemas internos del movimiento espa&ntilde;ol. Todo esto hizo que las relaciones fueran muy tensas. Recuerdo, por ejemplo, que ante la negativa de los militantes m&aacute;s experimentados del FA a permitir que un representante de la FIJL interviniera en el congreso, fue necesaria la obstinaci&oacute;n del GLI, que me hab&iacute;a encomendado hacerlo, y su alianza con el grupo de Marsella, representado por Ren&eacute; Bianco, para que este camarada pudiera hablar. Adem&aacute;s, a pesar de muchos recelos, el GLI consigui&oacute; que el congreso aprobara una moci&oacute;n de apoyo a la campa&ntilde;a en favor de los presos pol&iacute;ticos en Espa&ntilde;a lanzada por la FIJL. As&iacute;, como "opositor", me encontr&eacute;, junto con Maurice Joyeux, Maurice Laisant, Suzy Chevet [22] y otros, en el comit&eacute; de lectura de Le Monde Libertaire. Junto con el GLI, fui responsable de la secci&oacute;n internacional. No estuve all&iacute; mucho m&aacute;s de un a&ntilde;o y me cans&eacute; un poco del di&aacute;logo de sordos que se hab&iacute;a establecido en este comit&eacute; y de las constantes batallas que hab&iacute;a que librar para incluir -o no- tal o cual comunicado en la revista. Debo admitir, adem&aacute;s, que cada vez me resultaba m&aacute;s dif&iacute;cil soportar el tono maternal y dulce de Suzy Chevet y los exabruptos de Maurice Joyeux. Si mi memoria no me traiciona, creo recordar que la sensibilidad renovadora u "opositora" la encarnaron, tras mi marcha y durante un breve periodo, los amigos del Groupe libertaire d'action spontan&eacute;e (GLAS), un grupo del FA formado en parte por militantes del movimiento "Jeunes Libertaires", y del Groupe anarchiste de Nanterre, donde los amigos de la LEA ten&iacute;an influencia.</p><p><strong>&iquest;Qu&eacute; actividades ha desarrollado el CLJA?&nbsp;</strong></p><p>Fue durante 1966 que el CLJA, en estrecha colaboraci&oacute;n con la FIJL y los compa&ntilde;eros de las Juventudes Liberales de Mil&aacute;n, llev&oacute; a cabo una de sus iniciativas m&aacute;s exitosas e importantes para el desarrollo del movimiento anarquista: el Primer Encuentro Europeo de J&oacute;venes Anarquistas. A finales de octubre y principios de noviembre de 1965, fui, con Octavio Alberola, al congreso de la Federaci&oacute;n Anarquista Italiana (FAI), que se celebr&oacute; en Carrara. Uno de los objetivos era discutir con los j&oacute;venes camaradas de Mil&aacute;n la organizaci&oacute;n de un encuentro europeo. Los trabajos preparatorios recayeron en el CLJA y la reuni&oacute;n tuvo lugar los d&iacute;as 16 y 17 de abril de 1966 en Par&iacute;s, calle Sainte-Marthe. Durante estos dos d&iacute;as, una treintena de grupos de siete pa&iacute;ses y un centenar de delegados debatieron con gran entusiasmo. La iniciativa tuvo tanto &eacute;xito que se program&oacute; un segundo encuentro para finales de a&ntilde;o, en Mil&aacute;n, y el CLJA cre&oacute; un Bolet&iacute;n Europeo de J&oacute;venes Anarquistas. A finales de abril, s&oacute;lo unos d&iacute;as despu&eacute;s de este primer encuentro europeo, la repercusi&oacute;n medi&aacute;tica del secuestro de Monse&ntilde;or Uss&iacute;a en Roma [23] reforz&oacute; a&uacute;n m&aacute;s la oferta de entusiasmo entre los j&oacute;venes anarquistas.</p><p><strong>Hemos mencionado en varias ocasiones el Enlace de Estudiantes Anarquistas (LEA). &iquest;C&oacute;mo se cre&oacute; y con qu&eacute; proyecto?&nbsp;</strong></p><p>Todo surgi&oacute;, como ya he dicho, de mi encuentro, en la Sorbona, con Richard Ladmiral, a quien el lambertista Claude Chisserey me hab&iacute;a presentado. Me llevaba muy bien con Richard. Inmediatamente se fragu&oacute; el proyecto de crear una organizaci&oacute;n estudiantil anarquista. Richard me present&oacute; a otro acad&eacute;mico que podr&iacute;a estar interesado en el proyecto, Jean-Pierre Poli, y, por mi parte, habl&eacute; de &eacute;l con Michel Se&ntilde;er, que estaba a punto de terminar sus estudios de psicolog&iacute;a y estaba m&aacute;s o menos vinculado al Mouvement populaire de r&eacute;sistance (MPR) de Liberto Sarrau [24]. Este fue el embri&oacute;n de esta agrupaci&oacute;n, que adopt&oacute; el nombre de Liaison &eacute;tudiante anarchiste (LEA) y comenz&oacute; a funcionar, de forma bastante cl&aacute;sica, convocando reuniones, atrayendo a estudiantes miembros de los grupos anarquistas existentes y publicando comunicados en el Bulletin des Jeunes Libertaires y en Action Libertaire. No obstante, hay que reconocer que en esta primera etapa de la LEA, el n&uacute;mero de miembros seguir&aacute; siendo muy reducido. Nuestra primera acci&oacute;n p&uacute;blica consisti&oacute; en distribuir folletos frente al cine "Le Champo" donde se proyectaba la pel&iacute;cula Viva Zapata de Kazan. Como exergo de nuestro folleto, escribimos una de las frases de la pel&iacute;cula: "Un l&iacute;der fuerte hace d&eacute;bil a su pueblo; un pueblo fuerte no necesita l&iacute;deres.</p><p><strong>&iquest;Cu&aacute;ndo empezaron a moverse las cosas?&nbsp;</strong></p><p>A finales del verano de 1964, pusimos un comunicado de la LEA en Le Monde libertaire convocando una reuni&oacute;n en octubre en la oficina de la rue Sainte-Marthe. Fue a partir de este momento cuando el LAS se puso en marcha de verdad. All&iacute; nos reunimos con una docena de estudiantes, algunos de los cuales -como Jean-Pierre Duteuil y Georges Brossard- acababan de matricularse en la nueva universidad de Nanterre, y con los que pronto iba a formar un tr&iacute;o muy unido. En la Sorbona, Richard Ladmiral y yo hab&iacute;amos iniciado un trabajo de oposici&oacute;n en el seno de la UNEF, en colaboraci&oacute;n bastante estrecha con la llamada "Tendencia Sindicalista Revolucionaria" impulsada por los lambertistas. Esta colaboraci&oacute;n funcionaba en cierto modo seg&uacute;n el modelo de la alianza que se hab&iacute;a tejido, en la regi&oacute;n de Saint-Nazaire, entre los anarcosindicalistas -de los que Alexandre H&eacute;bert era el mascar&oacute;n de proa- y los lambertistas. M&aacute;s adelante veremos que esta orientaci&oacute;n era err&oacute;nea, pero s&iacute; fue la que adopt&oacute; y desarroll&oacute; la LEA, especialmente en Nanterre, donde, poco a poco, logr&oacute; establecerse y reclutar. Al a&ntilde;o siguiente, Dany Cohn-Bendit se matricul&oacute; en Nanterre y se incorpor&oacute; a la LEA. Ya conoc&iacute;a a algunos de sus miembros, que formaban parte del muy reciente Groupe Anarchiste de Jeunes, que se hab&iacute;a fundado tras la acampada de Aiguilles de agosto de 1965 y que se reun&iacute;a en su casa. De hecho, en el curso 1965-1966, la LEA-Nanterre vio crecer su n&uacute;mero de miembros de forma considerable, hasta el punto de que no tard&oacute; en enfrentarse al CLER lambertista, en el seno de la "Tendance, syndicaliste r&eacute;volutionnaire", y luego la abandon&oacute;, creando, al a&ntilde;o siguiente, la "Tendance syndicaliste r&eacute;volutionnaire f&eacute;d&eacute;raliste", que se desarroll&oacute; considerablemente y cuyos militantes desempe&ntilde;aron un papel decisivo en la creaci&oacute;n del futuro Mouvement du 22 Mars.</p><p>La d&eacute;cada de los 60 fue muy innovadora desde el punto de vista de la cr&iacute;tica social, pero parece que &eacute;sta lleg&oacute; m&aacute;s a trav&eacute;s de las revistas de grupo como Socialisme ou Barbarie o Internationale situationniste que a trav&eacute;s del propio movimiento libertario. &iquest;Qu&eacute; influencia tuvieron estas cr&iacute;ticas en su formaci&oacute;n intelectual?&nbsp;</p><p>De hecho, la vida intelectual del movimiento libertario era extremadamente pobre en ese momento. Esencialmente tom&oacute; la forma de la repetici&oacute;n. Hab&iacute;a pocas ideas nuevas bajo los pliegues de la bandera negra. En aquella &eacute;poca, la revista Noir et Rouge era sin duda lo mejor de lo que se hac&iacute;a, pero, si era rica en an&aacute;lisis bastante rigurosos, hay que reconocer que no era muy innovadora en cuanto a conceptos. De Inglaterra, con la Anarqu&iacute;a, y de Italia, con el Materialismo &egrave; Liberta, llegaron propuestas algo menos convencionales, pero, por regla general, como bien se&ntilde;alas, fue fuera del &aacute;mbito espec&iacute;ficamente libertario donde se despleg&oacute; la aut&eacute;ntica creatividad te&oacute;rica. Aunque de forma irregular, le&iacute; Socialisme ou Barbarie, e incluso puedo decir que, poco antes de mayo del 68, tuvimos algunos encuentros con "los j&oacute;venes de S. ou B.", pero fue m&aacute;s tarde cuando tom&eacute; realmente conciencia de la importancia que esta revista ten&iacute;a en el &aacute;mbito del pensamiento cr&iacute;tico. En su momento, me sedujo m&aacute;s la Internacional Situacionista que S. ou B., sobre todo por su tono provocador y su est&eacute;tica, pero, en general, creo que estaba demasiado atrapado en el activismo libertario para apreciar realmente el esfuerzo de renovaci&oacute;n te&oacute;rica que todo ello representaba.</p><p><strong>El relato de esos primeros a&ntilde;os de activismo indica que el tipo de activismo que usted favorec&iacute;a era m&aacute;s "transfronterizo" que boutique. Sin embargo, se plantea la cuesti&oacute;n de si este deseo de ampliar su espacio activista a toda costa participando en numerosas agrupaciones no fue en detrimento de la seriedad de su participaci&oacute;n en tal o cual estructura. En otras palabras, &iquest;no hab&iacute;a una propensi&oacute;n a un tipo de turismo militante que hubiera sido una forma de evitar el deslizamiento hacia el patriotismo grupal u organizativo que tambi&eacute;n experimentaron los anarquistas?&nbsp;</strong></p><p>Tiene usted raz&oacute;n en un punto: lo que me animaba era la voluntad de rechazar el esp&iacute;ritu "tendero". Esta misma voluntad me empuj&oacute; a sugerir la idea de encontrar un s&iacute;mbolo -o un signo de reconocimiento- com&uacute;n a todas las corrientes anarquistas, idea que llev&oacute; a la invenci&oacute;n de la A circulada, que hizo su primera aparici&oacute;n en el Bulletin des Jeunes Libertaires de abril de 1964. As&iacute; que es cierto: en aquella &eacute;poca, hab&iacute;a en m&iacute; un deseo bastante feroz de romper los tabiques que separaban a las distintas organizaciones anarquistas, un deseo de crear una especie de frente com&uacute;n libertario. Sin embargo, no estoy seguro de que se pueda hablar, como t&uacute; lo haces, de una propensi&oacute;n al "turismo militante". Esta expresi&oacute;n me parecer&iacute;a perfectamente acertada si se tratara, por mi parte, de un constante ir y venir de una organizaci&oacute;n a otra, pero no fue as&iacute;. Permanec&iacute; mucho tiempo en cada uno de los grupos en los que fui activista, y tambi&eacute;n mucho tiempo en las estructuras transgrupales -como la LAS o la CLJA- que ayud&eacute; a crear. Por supuesto, puede sorprender la simultaneidad de estas diversas participaciones activistas, sobre todo porque m&aacute;s tarde tambi&eacute;n participar&iacute;a activamente en la revista Presencia. Evidentemente, son muchas cosas al mismo tiempo -de ah&iacute; la impresi&oacute;n de dispersi&oacute;n-, pero hay que decir que mi condici&oacute;n de estudiante me permiti&oacute; disponer de mucho tiempo, ya que me salt&eacute; casi todas las clases. Cuando pienso en ello, todav&iacute;a me pregunto c&oacute;mo consegu&iacute; aprobar los ex&aacute;menes. Por &uacute;ltimo, pero ya llegaremos a eso, hubo un claro cambio en mi activismo a partir de 1966, cuando dej&eacute; algunas de mis diversas actividades para implicarme m&aacute;s en la IFJL.</p><p><strong>Antes de llegar a su participaci&oacute;n en la FIJL, me gustar&iacute;a que nos dijera cu&aacute;l era el estado del movimiento libertario espa&ntilde;ol en general y de la FIJL en particular.&nbsp;</strong></p><p>Evidentemente, ser&iacute;a demasiado largo y tedioso entrar en los detalles de los numerosos conflictos que sacudieron al movimiento libertario espa&ntilde;ol en aquella &eacute;poca. Para resumir la situaci&oacute;n, podr&iacute;amos decir que tras la reunificaci&oacute;n de 1961 y la constituci&oacute;n -y luego la disoluci&oacute;n- del organismo de Defensa Interna (DI), dos sectores se opusieron radicalmente en la cuesti&oacute;n de la acci&oacute;n directa: Por un lado, declar&aacute;ndose hostiles a ella, los &oacute;rganos dirigentes de la CNT y la FAI, bajo el control de Federica Montseny y Germinal Esgleas [25]; por otro, declar&aacute;ndose a favor de ella, la FIJL, apoyada por algunos viejos militantes como Cipriano Mera [26], Jos&eacute; Pascual [27] o Acracio Ruiz [28]. Al mismo tiempo, otros militantes -que no eran partidarios, como Fernando G&oacute;mez Pel&aacute;ez [29], Jos&eacute; Peirats [30] o Roque Santamar&iacute;a [31]- se opusieron a los dictados de la direcci&oacute;n y a su inmovilismo. Durante la d&eacute;cada, el conflicto dio lugar a una caza de brujas: los disidentes fueron expulsados en masa. Al rechazar la medida disciplinaria, llegaron a expulsar a las federaciones locales a las que pertenec&iacute;an, incluidas las de Par&iacute;s y Toulouse, las m&aacute;s importantes. El conflicto adquiri&oacute; la apariencia de una aut&eacute;ntica guerra interna con acusaciones muy graves por ambas partes. Por mi parte, me puse radicalmente del lado de los militantes de la FIJL, plenamente convencido de que la direcci&oacute;n de la CNT y de la FAI intentaba ahogarlos. Es cierto que la l&iacute;nea de lucha frontal contra el franquismo propugnada por la "juventud" socavaba el c&oacute;modo modus vivendi que los notables de la CNT hab&iacute;an acabado encontrando en Francia. Adem&aacute;s, no me cab&iacute;a duda de que s&oacute;lo el activismo revolucionario pod&iacute;a poner obst&aacute;culos al r&eacute;gimen de Franco y restaurar la reputaci&oacute;n de las ideas libertarias en Espa&ntilde;a. El an&aacute;lisis era ciertamente algo superficial, pero estaba tan profundamente convencido de su validez que puse toda mi energ&iacute;a en compartirlo con los anarquistas franceses. Sobre este punto, se puede decir que he tenido &eacute;xito: la CLJA, la LEA y los "Jeunes Libertaires", pero tambi&eacute;n la UGAC, mostraron efectivamente una solidaridad muy fuerte hacia la FIJL.</p><p><strong>En 1966, por tanto, su grado de implicaci&oacute;n en la FIJL cambi&oacute;, ya que dej&oacute; de frecuentar s&oacute;lo sus m&aacute;rgenes y se integr&oacute; plenamente en ella. &iquest;Por qu&eacute; este cambio?&nbsp;</strong></p><p>S&iacute;, es cierto. Todo cambi&oacute; a partir del congreso clandestino que la IFJL celebr&oacute; en Par&iacute;s en enero de 1966, al que asist&iacute;. Al final del congreso, se nombr&oacute; una nueva Comisi&oacute;n de Relaciones, y se me pidi&oacute; que participara en ella, especialmente para encargarme de las relaciones internacionales. Mi respuesta fue tan evasiva como grande fue mi sorpresa. Al menos formalmente, nunca hab&iacute;a sido activista de la IFJL, y la responsabilidad que se me ped&iacute;a de repente daba un poco de miedo. No tanto porque la FIJL estuviera, en aquel momento, fuera de la ley, sino porque ten&iacute;a una visi&oacute;n demasiado idealizada de ella. Finalmente, sensible, creo, al halo rom&aacute;ntico que rodeaba la lucha de los anarquistas espa&ntilde;oles, acept&eacute; la propuesta. Entonces hice saber a mis amigos franceses m&aacute;s cercanos que, a partir de ahora, iba a estar menos disponible para las actividades que realiz&aacute;bamos juntos. El &uacute;nico proyecto que quer&iacute;a llevar a cabo era la organizaci&oacute;n del primer encuentro europeo de j&oacute;venes anarquistas -que se celebr&oacute; en Par&iacute;s en abril de 1966 y que ya he mencionado-, pero es cierto que tanto el CLJA como la FIJL estaban implicados.</p><p><strong>En el transcurso de una frase, ha mencionado su participaci&oacute;n en la revista Presencia. Una de las actividades m&aacute;s importantes de la IFLJ en aquella &eacute;poca fue el lanzamiento de esta revista, que ten&iacute;a un tono y un punto de vista muy originales en comparaci&oacute;n con otras publicaciones espa&ntilde;olas. Por ejemplo, mostr&oacute; una clara voluntad de revisar ciertos aspectos del anarquismo, valor&oacute; las nacientes Comisiones Obreras como expresi&oacute;n de un neosindicalismo de acci&oacute;n directa, e incluso simpatiz&oacute; con Castro. &iquest;Cu&aacute;l fue su participaci&oacute;n en la revista Presencia?&nbsp;</strong></p><p>Action Libertaire -que la FIJL, recuerdo, inici&oacute; en 1963- era, desde luego, una buena revista, pero el hecho de que fuera biling&uuml;e complicaba seriamente su distribuci&oacute;n en Espa&ntilde;a. En esta perspectiva, decidimos poner fin a esta experiencia -el sexto y &uacute;ltimo n&uacute;mero de Action Libertaire sali&oacute; en julio de 1966- y lanzar una revista enteramente en espa&ntilde;ol -Presencia, subtitulada Tribuna Libertaria-, cuyo primer n&uacute;mero sali&oacute; en diciembre de 1965 y que dur&oacute; dos a&ntilde;os -el d&eacute;cimo y &uacute;ltimo n&uacute;mero fue de diciembre del 67 a enero del 68-. De hecho, Presencia pretend&iacute;a romper con los t&oacute;picos y la ret&oacute;rica habituales de la prensa. Quer&iacute;a estar en contacto directo con la realidad pol&iacute;tica y las luchas que sacud&iacute;an a Espa&ntilde;a. Se trataba de huir del parroquialismo, de apreciar de forma no sectaria las nuevas formas de lucha que empezaban a surgir en Espa&ntilde;a y, al mismo tiempo, de renovar nuestro discurso. M&aacute;s que un consejo de redacci&oacute;n en el sentido estricto de la palabra, la revista era dirigida por un colectivo muy abierto que inclu&iacute;a, por supuesto, a militantes de la FIJL, pero tambi&eacute;n a otros militantes libertarios como David Antona o Edgar Emilio Rodr&iacute;guez y, m&aacute;s all&aacute;, a compa&ntilde;eros pertenecientes a otras corrientes, como Carlos Semprun, que entonces era miembro de Acci&oacute;n Comunista. Asist&iacute; regularmente a las reuniones del colectivo, que sol&iacute;an celebrarse en casa de Edgar Emilio Rodr&iacute;guez, y guardo un buen recuerdo de ellas. Era un soplo de aire fresco; tambi&eacute;n hab&iacute;a un olor a azufre, que me gustaba. Cuando analizamos, sin anatemas, el fen&oacute;meno de las nacientes Comisiones Obreras, est&aacute;bamos a a&ntilde;os luz de los puntos de vista anquilosados y a menudo sectarios que la CNT planteaba sobre el tema.</p><p><strong>Curiosamente, no encontramos ning&uacute;n art&iacute;culo suyo en Presencia...</strong></p><p>Es cierto. Aunque hab&iacute;a publicado en todos los n&uacute;meros de Action Libertaire, no escrib&iacute;a en Presencia. La raz&oacute;n es muy sencilla: aunque entend&iacute;a y le&iacute;a el espa&ntilde;ol sin problemas, lo hablaba mal. De ah&iacute; mi resistencia a intentar escribirlo.</p><p><strong>	Luego lleg&oacute; el mes de mayo de 1968... &iquest;C&oacute;mo vivi&oacute; esta explosi&oacute;n?&nbsp;</strong></p><p>No puedo evitarlo, puedo decirme a m&iacute; mismo que, consider&aacute;ndolo todo, mayo del 68 no fue m&aacute;s que un leve escalofr&iacute;o en la piel de la historia, pero el recuerdo v&iacute;vido y embriagador que me queda, cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s, sigue fortaleci&eacute;ndome en la certeza de que ese fue el momento m&aacute;s estimulante de mi vida. Eso es todo. Hab&iacute;a terminado mis estudios en septiembre de 1967 y trabajaba en el Laboratorio de Psicolog&iacute;a Social - 18b, rue de la Sorbonne - como t&eacute;cnico en educaci&oacute;n superior. La raz&oacute;n por la que menciono la direcci&oacute;n del laboratorio es que estaba justo enfrente de la puerta de la Sorbona. En otras palabras, el azar quiso que tuviera un asiento en primera fila. As&iacute; que, desde el principio de los acontecimientos, me sent&iacute; naturalmente en sinton&iacute;a con lo que estaba sucediendo, llevado por la ola, corriendo y gritando en todas direcciones. Elevada a una intensidad estimulante -y agotadora-, esta implicaci&oacute;n continu&oacute; durante todo el mes de mayo y los diez primeros d&iacute;as de junio: manifestaciones, barricadas, asambleas, reuniones del Movimiento 22 de Marzo, operaciones diversas -como, por ejemplo, la b&uacute;squeda de un escondite para Dany a su regreso de Alemania-.</p><p><strong>Para un activista de su clase, ver tanto rojo y negro en las calles de Par&iacute;s debe haber sido como una recompensa, &iquest;verdad?&nbsp;</strong></p><p>Ciertamente, pero la sorpresa que se sinti&oacute; ante tal explosi&oacute;n fue proporcional al entusiasmo que provoc&oacute;. Yo estaba en el movimiento, impresionado por el fuerte acento libertario que llevaba, incapaz de prever lo que seguir&iacute;a. Hab&iacute;a una parte de misterio en ello: &iquest;por qu&eacute; formas de ser, de pensar y de hacer que, a pesar de todos nuestros esfuerzos, se hab&iacute;an derrumbado el d&iacute;a anterior en los muros de la incomprensi&oacute;n, el rechazo o la indiferencia, brotaban bajo nuestros ojos con tanta facilidad y en los lugares m&aacute;s insospechados? De hecho, viv&iacute; mayo del 68 como una especie de culminaci&oacute;n de los a&ntilde;os de excesiva militancia que lo hab&iacute;an precedido, pero tambi&eacute;n como el fracaso de los esfuerzos realizados a lo largo de esos a&ntilde;os. Me explico: Mayo del 68 no s&oacute;lo actu&oacute; como una poderosa revelaci&oacute;n de los aspectos m&aacute;s mutilantes de la sociedad capitalista, sino que tambi&eacute;n puso en evidencia las deficiencias de la acci&oacute;n y el pensamiento pol&iacute;ticos que hab&iacute;an guiado nuestra lucha contra esa sociedad. M&aacute;s que una autocr&iacute;tica, el movimiento nos oblig&oacute; a hacer una verdadera mutaci&oacute;n de nuestra manera de vivir lo pol&iacute;tico. En este sentido, no es exagerado decir que hubo un antes y un despu&eacute;s del 68.</p><p><strong>&iquest;C&oacute;mo percibieron el evento sus amigos de la FIJL?&nbsp;</strong></p><p>La mayor&iacute;a de los compa&ntilde;eros de la FIJL estaban plenamente comprometidos con el movimiento. Pero sacudi&oacute; algunas de sus -nuestras- concepciones un tanto vanguardistas. Esto era, en todo caso, lo que yo sent&iacute;a, y no era el &uacute;nico. Algunos de mis amigos m&aacute;s cercanos, como Agust&iacute;n S&aacute;nchez [32], llegaron a las mismas conclusiones. Los efectos de Mayo del 68 se dejaron sentir pronto en el seno de la FIJL, agravando las contradicciones en las que estaba inmersa desde hac&iacute;a tiempo. Incluso se podr&iacute;a decir que marcaron el principio del fin de nuestra organizaci&oacute;n.</p><p>Para usted, el periodo posterior a mayo adquiri&oacute; una dimensi&oacute;n muy especial. Detenido en Flins, fue objeto de deportaci&oacute;n por ser extranjero. Pero, dada su condici&oacute;n de refugiado pol&iacute;tico con pasaporte Nansen, la deportaci&oacute;n a Espa&ntilde;a no fue posible y fue puesto bajo arresto domiciliario. &iquest;C&oacute;mo ha vivido este dif&iacute;cil per&iacute;odo?&nbsp;</p><p>Me pidieron que fuera a la prefectura de Tulle -donde tuve que ir solo- para ponerme bajo arresto domiciliario en Corr&egrave;ze. Tras presentarme a las autoridades, me dirig&iacute; a Brive, donde los militantes del PSU aceptaron alojarme. Todos los d&iacute;as ten&iacute;a que presentarme en la comisar&iacute;a. En Brive, frecuent&eacute; a algunos izquierdistas, en particular a militantes de Voix ouvri&egrave;re, que me invitaron a sus reuniones. Esto lleg&oacute; r&aacute;pidamente a o&iacute;dos de la polic&iacute;a, que me dijo que, como no quer&iacute;an barricadas en las calles de la ciudad, ten&iacute;a que elegir otro lugar de residencia en Correze. B&aacute;sicamente, ten&iacute;a que ser una peque&ntilde;a ciudad -el n&uacute;mero de habitantes estaba fijado, pero no lo recuerdo- que deb&iacute;a estar a m&aacute;s de un determinado n&uacute;mero de kil&oacute;metros de Brive -tampoco recuerdo la cifra-. De todos modos, fueron de nuevo los compa&ntilde;eros del PSU quienes me encontraron un nuevo lugar para vivir y as&iacute; acab&eacute; con un par de profesores en un peque&ntilde;o pueblo llamado Lissac.</p><p><strong>&iquest;C&oacute;mo ha funcionado financieramente?&nbsp;</strong></p><p>Fue gracias a Robert Pag&egrave;s, director del laboratorio donde trabajaba, que mi contrato se mantuvo y que pude sobrevivir. Tambi&eacute;n fue &eacute;l quien hizo todo lo posible para que Michel Alliot, presidente de Par&iacute;s-VII y cercano a Edgar Faure, entonces ministro de Educaci&oacute;n, suspendiera mi arresto domiciliario a finales de diciembre de 1968.</p><p><strong>&iquest;C&oacute;mo se argument&oacute; su caso?&nbsp;</strong></p><p>Cuando fui detenido en Flins con Manuel Castells, me dijo que Alain Touraine, de quien era asistente, le hab&iacute;a dado la orden de realizar estudios sobre el terreno durante las huelgas. Era una forma de cubrirlo en caso de que algo saliera mal. Fue este mismo argumento, con documentos de apoyo, el que utiliz&oacute; Robert Pag&egrave;s para convencer a Michel Alliot.</p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3610890" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>¿Separadas e iguales? Mujeres Libres y la estrategia anarquista para la emancipación d las mujeres</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Jan 2022 17:16:40 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3611100&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.png"></p><blockquote><em>&iquest;&raquo;Separadas e iguales&raquo;? Mujeres Libres y la estrategia anarquista para la emancipaci&oacute;n de las mujeres Estudios feministas Vol. 11, No. 1 (Printemps 1985), pp. 63-83</em></blockquote><ul><li>Atenci&oacute;n a la vida de las mujeres</li><li>Cambiar la conciencia de las mujeres sobre s&iacute; mismas</li><li>Un reto para el movimiento anarquista</li><li>Conclusiones</li></ul><p>La insistencia anarquista en que los movimientos revolucionarios s&oacute;lo pueden desarrollarse eficazmente si abordan las realidades precisas de la vida de las personas lleva l&oacute;gicamente a la conclusi&oacute;n de que un movimiento verdaderamente revolucionario debe dar cabida a la diversidad. Debe reflejar las experiencias vitales de quienes participan como primer paso para comprometerlos en un proceso revolucionario. La necesidad es especialmente grande, y las cuestiones estrat&eacute;gicas especialmente complejas, en el caso de las mujeres, cuyas experiencias de la vida cotidiana en muchas sociedades han sido, y siguen siendo, diferentes de las de los hombres.</p><p>En los primeros a&ntilde;os de este siglo, los anarquistas espa&ntilde;oles -tanto hombres como mujeres- expresaron su visi&oacute;n de una sociedad comunitaria no jer&aacute;rquica en la que mujeres y hombres participar&iacute;an en pie de igualdad. Y, sin embargo, en la Espa&ntilde;a de antes de la Guerra Civil, la mayor&iacute;a de las mujeres estaban lejos de estar &laquo;preparadas&raquo; para esa participaci&oacute;n con los hombres en la lucha por hacer realidad esta visi&oacute;n. Aunque el movimiento anarcosindicalista organizado (la Confederaci&oacute;n Nacional del Trabajo -CNT-) se hab&iacute;a orientado principalmente a las luchas en los centros de trabajo, la mayor&iacute;a de las mujeres espa&ntilde;olas no estaban empleadas en las f&aacute;bricas. Muchos de los que ten&iacute;an un empleo remunerado -sobre todo en la industria textil- trabajaban a domicilio, cobraban a destajo y no estaban sindicados. Las mujeres que trabajaban y ten&iacute;an familia segu&iacute;an siendo &laquo;doblemente&raquo; amas de casa y madres. Las formas particulares de opresi&oacute;n de las mujeres en Espa&ntilde;a las mantuvieron concretamente subordinadas a los hombres incluso dentro del movimiento revolucionario anarquista.</p><p>Si las mujeres quer&iacute;an participar activamente en la lucha social revolucionaria, esto requer&iacute;a una &laquo;preparaci&oacute;n&raquo; especial, una atenci&oacute;n especial a las realidades de su subordinaci&oacute;n y a sus experiencias vitales particulares. En mayo de 1936, un grupo de mujeres anarquistas fund&oacute; Mujeres Libres, la primera organizaci&oacute;n feminista proletaria aut&oacute;noma de Espa&ntilde;a, para cumplir precisamente esta funci&oacute;n. Su objetivo era acabar con la &laquo;triple esclavitud de las mujeres, la ignorancia, el capital y los hombres&raquo;. Aunque algunas de las fundadoras eran profesionales, la gran mayor&iacute;a de sus miembros (unas 20.000 en julio de 1937) pertenec&iacute;an a las clases trabajadoras. Las mujeres de Mujeres Libres pretend&iacute;an tanto superar los obst&aacute;culos de la ignorancia y la inexperiencia que las imped&iacute;an participar como iguales en la lucha por una sociedad mejor, como combatir la dominaci&oacute;n masculina dentro del propio movimiento anarquista.</p><p>La mayor&iacute;a de los anarquistas organizados se oponen a la lucha y organizaci&oacute;n separada de las mujeres en nombre de un compromiso con la acci&oacute;n directa y la igualdad. Mujeres Libres abog&oacute; por una lucha separada sobre la base de una interpretaci&oacute;n diferente de este mismo compromiso. Las dificultades que encontraron dentro del movimiento anarquista ilustran tanto el problem&aacute;tico papel de las mujeres en los movimientos revolucionarios como la complejidad de tener en cuenta las experiencias de las mujeres en el desarrollo y la creaci&oacute;n de una nueva sociedad.</p><p>Los anarquistas prometen igualdad. Esto significa que las experiencias de un grupo no pueden tomarse como normativas para todos, y que en una sociedad plenamente igualitaria no puede haber instituciones a trav&eacute;s de las cuales unos pocos individuos ejerzan el poder pol&iacute;tico, social o econ&oacute;mico sobre otros. Una sociedad de este tipo logra la coordinaci&oacute;n a trav&eacute;s de lo que un escritor reciente[1] llam&oacute; &laquo;orden espont&aacute;neo&raquo;: las personas se re&uacute;nen voluntariamente para satisfacer necesidades mutuamente definidas y coordinar actividades a gran escala a trav&eacute;s de la federaci&oacute;n. 2]</p><p>Esta perspectiva antijer&aacute;rquica tiene consecuencias de gran alcance para la estrategia revolucionaria. Los anarquistas sostienen que la acci&oacute;n y la organizaci&oacute;n revolucionarias deben partir de las realidades concretas de la gente y que el propio proceso debe ser transformador. El compromiso con la igualdad en este contexto implica que las experiencias de los distintos grupos son puntos de partida v&aacute;lidos para la acci&oacute;n y la organizaci&oacute;n revolucionarias.</p><p>Adem&aacute;s, los anarquistas insisten en que los medios son inseparables de los fines. Los pueblos pueden establecer una sociedad no jer&aacute;rquica y aprender a vivir en ella s&oacute;lo si se comprometen con formas de acci&oacute;n revolucionaria no jer&aacute;rquicas e igualitarias. Al oponerse a la afirmaci&oacute;n de que la jerarqu&iacute;a es indispensable para el orden, especialmente en una situaci&oacute;n revolucionaria, los anarquistas sostienen que la coordinaci&oacute;n puede lograrse bien a trav&eacute;s de la &laquo;propaganda por el hecho&raquo;, una acci&oacute;n ejemplar que suscita la adhesi&oacute;n a trav&eacute;s del poder de su ejemplo positivo,[3] o a trav&eacute;s de la &laquo;organizaci&oacute;n espont&aacute;nea&raquo;, que implica que tanto la forma como los objetivos de una organizaci&oacute;n son decididos por el pueblo, cuyas necesidades expresan. 4]</p><p>Por &uacute;ltimo, los anarquistas reconocen que es dif&iacute;cil que las personas cuyas circunstancias vitales les han negado la autonom&iacute;a y las han mantenido en situaciones de subordinaci&oacute;n se transformen en personas independientes y seguras de s&iacute; mismas. La &laquo;preparaci&oacute;n&raquo; intensiva para dicha participaci&oacute;n es una parte esencial del proceso de transformaci&oacute;n personal, que en s&iacute; mismo es un aspecto del proyecto social revolucionario. Pero esa preparaci&oacute;n, si no va a adoptar una forma jer&aacute;rquica, s&oacute;lo puede tener lugar a trav&eacute;s de experiencias individuales de nuevas y variadas formas de organizaci&oacute;n social. El movimiento anarquista espa&ntilde;ol ha intentado dar la oportunidad de realizar estos experimentos. A trav&eacute;s de la participaci&oacute;n directa en acciones y huelgas, y a trav&eacute;s de los conocimientos impartidos en acciones educativas informales, la gente se &laquo;preparar&iacute;a&raquo; para cambios revolucionarios m&aacute;s profundos. Sin embargo, para ser eficaz, esa preparaci&oacute;n debe corresponder a las diferentes experiencias vitales de las personas a cuyas necesidades se intenta responder.</p><p>En la Guerra Civil espa&ntilde;ola, las mujeres eran un grupo especial con necesidades especiales. Su subordinaci&oacute;n -tanto econ&oacute;mica como cultural- era mucho m&aacute;s marcada que la de los hombres. Las tasas de analfabetismo son m&aacute;s altas entre las mujeres que entre los hombres. Las empleadas fueron relegadas a los trabajos peor pagados y en las condiciones m&aacute;s dif&iacute;ciles. Las mujeres y los hombres viv&iacute;an de manera muy diferente. Como cuenta una de las mujeres:</p><blockquote><em>&laquo;Recuerdo con mucha precisi&oacute;n c&oacute;mo era cuando era ni&ntilde;o: &iexcl;los hombres se avergonzaban de que los vieran en la calle con mujeres!&hellip; Los hombres y las mujeres viv&iacute;an totalmente separados. Cada uno estaba confinado en una sociedad compuesta casi exclusivamente por su propio sexo&raquo;[5].</em></blockquote><p>Sin embargo, a pesar de que estas diferencias habr&iacute;an proporcionado una clara evidencia de la necesidad de una organizaci&oacute;n revolucionaria para abordar la subordinaci&oacute;n espec&iacute;fica de las mujeres, una mayor&iacute;a del movimiento anarquista se neg&oacute; a tener en cuenta la especificidad de la opresi&oacute;n de las mujeres o la legitimidad de una lucha separada para superarla. S&oacute;lo Mujeres Libres expres&oacute; una perspectiva que reconoc&iacute;a y abordaba la particularidad de las experiencias de las mujeres.</p><p>Aunque comprometidos con la creaci&oacute;n de una sociedad igualitaria, los anarquistas espa&ntilde;oles demostraron una actitud compleja hacia la subordinaci&oacute;n de las mujeres. Algunos argumentaron que esto era el resultado de la divisi&oacute;n sexual del trabajo, la &laquo;domesticaci&oacute;n&raquo; de las mujeres y su consiguiente exclusi&oacute;n del trabajo asalariado. 6] Para superar esto, las mujeres tendr&iacute;an que unirse a la fuerza de trabajo asalariado como trabajadoras, entre los hombres, y la lucha sindical para mejorar la condici&oacute;n de todos los trabajadores. Otros insistieron en que la subordinaci&oacute;n de las mujeres era el resultado de un amplio fen&oacute;meno cultural, y reflejaba la devaluaci&oacute;n de las mujeres y sus actividades por parte de instituciones como la familia y la iglesia. Esta devaluaci&oacute;n acabar&iacute;a con estas instituciones, con la instauraci&oacute;n de una sociedad anarquista.</p><p>Pero la subordinaci&oacute;n de las mujeres sigui&oacute; siendo, en el mejor de los casos, una preocupaci&oacute;n perif&eacute;rica del movimiento anarquista en su conjunto. La mayor&iacute;a de los anarquistas se negaban a reconocerlo, y pocos hombres estaban dispuestos a renunciar al poder sobre las mujeres del que hab&iacute;an disfrutado durante tanto tiempo. Como escribi&oacute; el secretario nacional de la CNT en 1935, en respuesta a una serie de art&iacute;culos sobre la cuesti&oacute;n femenina:</p><blockquote><em>&laquo;Todos sabemos que es m&aacute;s agradable mandar que obedecer&hellip;. Lo mismo ocurre entre una mujer y un hombre: al hombre le satisface m&aacute;s tener una criada que le cocine y le lave la ropa &hellip;. Esta es la realidad. Y, frente a esto, es un sue&ntilde;o pedir a los hombres que renuncien a sus privilegios&raquo;[7].</em></blockquote><p>Algunos, probablemente representativos de la mayor&iacute;a dentro del movimiento, negaron que las mujeres estuvieran oprimidas de una manera que requiriera una atenci&oacute;n especial. Federico Montseny, por ejemplo, el intelectual anarquista, que luego fue ministro de Sanidad en el gobierno republicano durante la guerra, admiti&oacute; que &laquo;la emancipaci&oacute;n de la mujer&raquo; era &laquo;un problema crucial del momento&raquo;. Insiste en que el objetivo adecuado no es el acceso de las mujeres a los puestos que actualmente ocupan los hombres, sino la reestructuraci&oacute;n de la sociedad que libere a todos. &laquo;&iquest;Feminismo? &iexcl;Nunca! El humanismo siempre&raquo;[8] En la medida en que reconoc&iacute;a la opresi&oacute;n espec&iacute;fica de las mujeres, la conceb&iacute;a esencialmente en t&eacute;rminos individualistas y sosten&iacute;a que cualquier problema espec&iacute;fico que existiera entre hombres y mujeres ten&iacute;a tanto que ver con su &laquo;subdesarrollo&raquo; como con la resistencia de los hombres al cambio y que no pod&iacute;a resolverse en la &laquo;lucha organizativa&raquo;[9] Una peque&ntilde;a minor&iacute;a dentro del movimiento no se consideraba en condiciones de asumir el papel de &laquo;feminista&raquo;.</p><p>Una peque&ntilde;a minor&iacute;a dentro del movimiento acept&oacute; que las mujeres sufr&iacute;an formas espec&iacute;ficas de subordinaci&oacute;n relacionadas con el g&eacute;nero que requer&iacute;an una atenci&oacute;n especial. Pero muchos insistieron en que la lucha para superar esta subordinaci&oacute;n, ya sea en la sociedad en general o dentro del movimiento anarquista, no deber&iacute;a librarse en organizaciones separadas. Como dijo un activista:</p><blockquote><em>&laquo;Estamos inmersos en el trabajo de crear una nueva sociedad y este trabajo debe hacerse en uni&oacute;n. Deber&iacute;amos participar en luchas unitarias, con los hombres, luchando por nuestro lugar, exigiendo que se nos tome en serio.</em></blockquote><p>Encontraron un argumento para su posici&oacute;n en la perspectiva anarquista de la transformaci&oacute;n social, particularmente en el &eacute;nfasis en la unidad de fines y medios.</p><p>Los que se opon&iacute;an a las organizaciones femeninas aut&oacute;nomas argumentaban que el anarquismo era incompatible no s&oacute;lo con las formas de organizaci&oacute;n jer&aacute;rquicas, sino tambi&eacute;n con la organizaci&oacute;n independiente que pod&iacute;a socavar la unidad del movimiento. En este caso, dado que el objetivo del movimiento anarquista era la creaci&oacute;n de una sociedad igualitaria en la que las mujeres y los hombres actuaran como iguales, la lucha para conseguirlo tendr&iacute;a que implicar a las mujeres y a los hombres juntos como socios iguales. Estos anarquistas tem&iacute;an que una organizaci&oacute;n dedicada espec&iacute;ficamente a acabar con la subordinaci&oacute;n de las mujeres enfatizara las diferencias entre hombres y mujeres en lugar de sus similitudes y dificultara la consecuci&oacute;n del objetivo revolucionario igualitario. La estrategia de basar la organizaci&oacute;n en la experiencia vivida no lleg&oacute; a justificar una organizaci&oacute;n independiente centrada en las necesidades de las mujeres.</p><p>En resumen, aunque algunos grupos del movimiento anarquista organizado reconocieron la opresi&oacute;n espec&iacute;fica de las mujeres y el sexismo de los hombres dentro del movimiento, las principales organizaciones anarquistas dedicaron poca atenci&oacute;n a las cuestiones de las mujeres, y negaron la legitimidad de organizaciones separadas para tratar estas cuestiones. Aquellas mujeres que insistieron en la especificidad de la opresi&oacute;n de las mujeres y en la necesidad de una lucha separada para superarla, crearon una organizaci&oacute;n: Mujeres Libres.</p><p>Los antecedentes directos de Mujeres Libres se remontan a 1934, cuando peque&ntilde;os grupos de mujeres anarquistas de Madrid y Barcelona (independientemente unos de otros) comenzaron a preocuparse por el n&uacute;mero relativamente peque&ntilde;o de mujeres que participaban activamente en la CNT. Se hab&iacute;an dado cuenta, como contaba uno de ellos, de que :</p><blockquote><em>&hellip;las mujeres acud&iacute;an a una reuni&oacute;n una vez -incluso pod&iacute;an apuntarse- o ven&iacute;an a una excursi&oacute;n dominical o a un grupo de debate, por ejemplo, ven&iacute;an una vez y luego no se las volv&iacute;a a ver &hellip;. Incluso en las industrias en las que hab&iacute;a muchas trabajadoras -la textil, por ejemplo-, pocas mujeres hablaban en las reuniones sindicales. Nos preocupaban las mujeres que est&aacute;bamos perdiendo, as&iacute; que pensamos en crear un grupo de mujeres para tratar estos temas&hellip;. En 1935, hicimos un llamamiento a todas las mujeres del movimiento libertario&hellip; centr&aacute;ndonos principalmente en las compa&ntilde;eras m&aacute;s j&oacute;venes. Llamamos a nuestro grupo &laquo;Grupo cultural femenino, CNT&raquo;[11].</em></blockquote><p>Al principio, estos grupos de mujeres exist&iacute;an m&aacute;s o menos dentro de la CNT, o bajo sus auspicios. Su objetivo era atraer a m&aacute;s mujeres a la militancia dentro del movimiento anarquista.</p><p>Pero poco despu&eacute;s, las mujeres tanto de Barcelona como de Madrid (que a finales de 1935 estaban en contacto entre s&iacute;) se dieron cuenta de que el desarrollo de la militancia femenina era un proceso complejo y que necesitaban autonom&iacute;a si quer&iacute;an llegar a las mujeres que quer&iacute;an y de la forma que quer&iacute;an. En mayo de 1936, crearon Mujeres Libres.</p><p>Sus fundadores sosten&iacute;an que las mujeres deb&iacute;an organizarse independientemente de los hombres, tanto para superar su subordinaci&oacute;n como para luchar contra la resistencia masculina a la emancipaci&oacute;n femenina. Basaron su programa en los mismos compromisos de acci&oacute;n directa y preparaci&oacute;n que caracterizaban al movimiento anarquista espa&ntilde;ol en su conjunto, e insistieron en que la preparaci&oacute;n de las mujeres para participar en la acci&oacute;n revolucionaria deb&iacute;a basarse en sus experiencias vitales espec&iacute;ficas. El proceso requer&iacute;a tanto que las mujeres superaran su subordinaci&oacute;n espec&iacute;fica como mujeres como que adquirieran los conocimientos y la confianza en s&iacute; mismas necesarios para participar en la lucha revolucionaria y desafiar la dominaci&oacute;n masculina de las organizaciones que no tomaban en serio sus experiencias.</p><p>Emma Goldman hab&iacute;a declarado anteriormente que:</p><blockquote><em>&laquo;La verdadera emancipaci&oacute;n no empieza en las urnas ni en los tribunales. Comienza en la mente de las mujeres&hellip; Su crecimiento, su libertad, su independencia deben venir de ella y a trav&eacute;s de ella&raquo;[12].</em></blockquote><p>Los comentaristas de otros movimientos de emancipaci&oacute;n de la mujer han hecho declaraciones similares. Sheila Rowbotham, por ejemplo, ha hecho hincapi&eacute; en las formas en que los movimientos socialistas y comunistas han subordinado continuamente las demandas de las mujeres. 13] Ellen DuBois ve la formaci&oacute;n de un movimiento independiente de sufragio femenino como un signo de la &laquo;mayor&iacute;a de edad&raquo; del feminismo en los Estados Unidos, marcando el punto en el que las mujeres tomaron la cuesti&oacute;n de su propia subordinaci&oacute;n lo suficientemente en serio como para luchar por sus derechos. 14] Las mujeres de Mujeres Libres actuaron dentro de una idea similar de la evoluci&oacute;n de la conciencia. Seg&uacute;n uno de sus miembros:</p><blockquote><em>&laquo;El secretario nacional de la CNT nos apoy&oacute;. Una vez nos ofreci&oacute; todo el dinero y el apoyo que necesit&aacute;bamos, si acept&aacute;bamos operar dentro de la CNT. Pero nos negamos. Quer&iacute;amos que las mujeres encontraran su propia libertad.</em></blockquote><p>La preocupaci&oacute;n de las mujeres por la independencia era tan fuerte que incluso afect&oacute; al nombre de la organizaci&oacute;n. A pesar de que la mayor&iacute;a de sus fundadoras hab&iacute;an despertado su conciencia pol&iacute;tica a trav&eacute;s del movimiento anarcosindicalista y se consideraban &laquo;libertarias&raquo;, no adoptaron el nombre de Mujeres Libertarias. En su lugar, eligieron Mujeres Libres, para dejar claro que estaban libres de cualquier participaci&oacute;n institucional u organizativa, incluso con la CNT.</p><p>Tanto la forma como el programa de la organizaci&oacute;n reflejaban su an&aacute;lisis de la subordinaci&oacute;n de las mujeres y lo que ser&iacute;a necesario para superarla. En primer lugar, Mujeres Libres dedic&oacute; la mayor atenci&oacute;n a los problemas que m&aacute;s preocupan a las mujeres: el analfabetismo, la dependencia y la explotaci&oacute;n econ&oacute;mica, la ignorancia en materia de salud, el cuidado de los ni&ntilde;os y la sexualidad. En segundo lugar, insistieron en que el compromiso con la lucha requer&iacute;a una transformaci&oacute;n del concepto de s&iacute; mismo. Las mujeres s&oacute;lo pod&iacute;an desarrollar y mantener ese cambio de conciencia si actuaban con independencia de los hombres, en una organizaci&oacute;n dise&ntilde;ada para proteger esos nuevos conceptos de s&iacute; mismas. Mujeres Libres intent&oacute; ser el entorno para el desarrollo de esa transformaci&oacute;n de la conciencia. Por &uacute;ltimo, cre&iacute;a que una organizaci&oacute;n separada e independiente era esencial para desafiar el sexismo y la jerarqu&iacute;a masculina de la CNT y del movimiento anarquista en su conjunto. Como organizaci&oacute;n, Mujeres Libres acept&oacute; este reto.</p><p>La organizaci&oacute;n reconoci&oacute; tres fuentes diferentes de subordinaci&oacute;n de las mujeres: la ignorancia (analfabetismo), la explotaci&oacute;n econ&oacute;mica y la subordinaci&oacute;n a los hombres dentro de la familia. Aunque las declaraciones oficiales no daban prioridad a estos factores, la mayor&iacute;a de las actividades de la organizaci&oacute;n se centraban en la ignorancia y la explotaci&oacute;n econ&oacute;mica. En un revelador resumen de sus art&iacute;culos sobre la &laquo;cuesti&oacute;n femenina&raquo; en Solidaridad Obrera en 1935, Luc&iacute;a Sanchez Saornil, fundadora de Mujeres Libres, explicaba</p><blockquote><em>&laquo;Creo que la &uacute;nica soluci&oacute;n a los problemas sexuales de las mujeres pasa por la soluci&oacute;n de los problemas econ&oacute;micos. En la revoluci&oacute;n. Nada m&aacute;s. Cualquier otra cosa perpetuar&iacute;a la misma esclavitud bajo un nombre diferente.</em></blockquote><p>En su programa, la organizaci&oacute;n centr&oacute; la mayor parte de su atenci&oacute;n en la &laquo;ignorancia&raquo;, que a su juicio contribu&iacute;a a la subordinaci&oacute;n de las mujeres en todas las esferas de su vida. Mujeres Libres organiz&oacute; una campa&ntilde;a masiva de alfabetizaci&oacute;n para sentar las bases de la &laquo;inculturaci&oacute;n&raquo; de las mujeres. Organizaron tres niveles de cursos: para los analfabetos, para los que sab&iacute;an leer un poco y para los que sab&iacute;an leer bien pero quer&iacute;an &laquo;sumergirse en temas m&aacute;s complejos&raquo;. No confundieron el analfabetismo con la falta de comprensi&oacute;n de las realidades sociales, sino que insistieron en que su verg&uuml;enza por su &laquo;subdesarrollo cultural&raquo; era un obst&aacute;culo para la participaci&oacute;n de muchas mujeres en la lucha por el cambio revolucionario. La alfabetizaci&oacute;n se convirti&oacute; en una herramienta para ganar confianza en s&iacute; mismos, as&iacute; como para facilitar su plena participaci&oacute;n en la sociedad y el cambio social.</p><h2>Atenci&oacute;n a la vida de las mujeres</h2><p>Para hacer frente a las ra&iacute;ces de la subordinaci&oacute;n debida a la dependencia econ&oacute;mica, Mujeres Libres ten&iacute;a un programa de empleo integral con un fuerte enfoque en la educaci&oacute;n. Los organizadores insisten en que la dependencia de las mujeres es el resultado de una extrema divisi&oacute;n sexual del trabajo que las relega a las tareas peor pagadas en las condiciones m&aacute;s dif&iacute;ciles. Mujeres Libres acogi&oacute; el movimiento relacionado con la guerra que empuj&oacute; a las mujeres fuera del hogar y a la fuerza de trabajo, no como un acuerdo temporal, sino como una esperanza para la integraci&oacute;n permanente de las mujeres y una contribuci&oacute;n a su independencia econ&oacute;mica [18].</p><p>El programa de empleo Mujeres Libres aborda los problemas espec&iacute;ficos de las mujeres e intenta prepararlas para que ocupen su lugar en la producci&oacute;n como iguales. Trabajaron estrechamente con los sindicatos de la CNT y coorganizaron programas de apoyo, formaci&oacute;n y aprendizaje para las mujeres que se incorporaban al mercado laboral. En las zonas rurales, organizaron programas de formaci&oacute;n agr&iacute;cola. Adem&aacute;s, defendieron, crearon y apoyaron guarder&iacute;as, tanto en los barrios como en las f&aacute;bricas, para dar a las mujeres la oportunidad de trabajar. Y lucharon por la igualdad salarial entre hombres y mujeres.</p><p>Sin embargo, prestaron poca atenci&oacute;n a la divisi&oacute;n sexual del trabajo en s&iacute;. Tampoco exploraron las implicaciones para la igualdad sexual del estereotipo de ciertas tareas para hombres y mujeres. An&aacute;lisis feministas m&aacute;s recientes han examinado la relaci&oacute;n entre la monogamia, la natalidad, la crianza de los hijos y la participaci&oacute;n diferencial en el trabajo asalariado, y han destacado las implicaciones de estas relaciones para la subordinaci&oacute;n de las mujeres. 19] Sin embargo, ni Mujeres Libres, ni ninguna otra organizaci&oacute;n feminista o anarquista en Espa&ntilde;a en ese momento, cuestionaron que la responsabilidad de la crianza de los hijos y las actividades dom&eacute;sticas siguiera siendo de las mujeres.</p><p>De hecho, el enfoque de Mujeres Libres sobre la subordinaci&oacute;n &laquo;cultural&raquo; de las mujeres en una sociedad dominada por los hombres era ambiguo. Algunos de sus miembros sosten&iacute;an que la moral burguesa trataba a las mujeres como una propiedad. Amparo Poch y Gasc&oacute;n, que lleg&oacute; a ser fundadora de Mujeres Libres, critic&oacute; tanto la monogamia como la pretensi&oacute;n de que el matrimonio pudiera &laquo;contraerse, en la pr&aacute;ctica, para siempre&raquo;. Insisti&oacute; en que ni el matrimonio ni la familia deb&iacute;an negar la posibilidad de &laquo;cultivar otros&hellip; amores&raquo;[20] La mayor&iacute;a de las mujeres de Mujeres Libres probablemente no estaban de acuerdo con su rechazo al matrimonio y la monogamia. Pero la organizaci&oacute;n criticaba las formas extremas de dominaci&oacute;n masculina en la familia. Luc&iacute;a S&aacute;nchez Saornil, por ejemplo, rechaz&oacute; la definici&oacute;n de la mujer en la sociedad como &uacute;nica madre y argument&oacute; que esta definici&oacute;n contribu&iacute;a a perpetuar la subordinaci&oacute;n de la mujer:</p><blockquote><em>&laquo;El concepto de madre absorbe el concepto de mujer, la funci&oacute;n aniquila al individuo&raquo;[21].</em></blockquote><p>Los miembros de la organizaci&oacute;n coincidieron m&aacute;s f&aacute;cilmente en otras manifestaciones de la subordinaci&oacute;n &laquo;cultural&raquo; de las mujeres. En su opini&oacute;n, la prostituci&oacute;n era la expresi&oacute;n m&aacute;s clara de la relaci&oacute;n entre la subordinaci&oacute;n econ&oacute;mica y la sexual, contribuyendo tanto a la degradaci&oacute;n de la imagen de la mujer que la practicaba como de la sexualidad en general. En t&eacute;rminos absolutos, el sexo no debe considerarse una mercanc&iacute;a; tanto las mujeres como los hombres deben poder experimentar su sexualidad de forma plena y libre. Este an&aacute;lisis dio lugar a una de sus ideas m&aacute;s innovadoras: un plan (que nunca lleg&oacute; a aplicarse debido a las limitaciones de los tiempos de guerra) para crear liberatorios de prostituci&oacute;n, centros donde las antiguas prostitutas pudieran recibir ayuda mientras se &laquo;reciclaban&raquo; para una vida mejor. [Su esperanza de que la revoluci&oacute;n social cambiara radicalmente la naturaleza del trabajo asalariado -incluido el trabajo en las f&aacute;bricas- reforz&oacute; la afirmaci&oacute;n de que el trabajo &laquo;productivo&raquo; era, de hecho, menos degradante que el sexo comercial]. La organizaci&oacute;n tambi&eacute;n ha hecho llamamientos a los hombres anarquistas para que no utilicen los servicios de las prostitutas y ha se&ntilde;alado que al hacerlo est&aacute;n perpetuando los patrones de explotaci&oacute;n que supuestamente se han comprometido a eliminar[22].</p><p>Mujeres Libres tambi&eacute;n se centr&oacute; en la salud. La organizaci&oacute;n formaba a las enfermeras para que trabajaran en los hospitales, sustituyendo a las monjas que hasta entonces ten&iacute;an el monopolio. Puso en marcha amplios programas de educaci&oacute;n e higiene en las maternidades, especialmente en Barcelona, e intent&oacute; superar la ignorancia de las mujeres sobre su propio cuerpo y el cuidado y desarrollo de sus hijos. En t&eacute;rminos m&aacute;s generales, trat&oacute; de combatir la ignorancia de las mujeres sobre su sexualidad, que se consideraba otra fuente de subordinaci&oacute;n sexual de las mujeres. Amparo Poch y Gasc&oacute;n, por ejemplo, se&ntilde;al&oacute; el desconocimiento de las funciones corporales y de la anticoncepci&oacute;n como un factor de la supuesta dificultad de las mujeres para experimentar el placer sexual. Uni&oacute; su defensa de una mayor apertura en este &aacute;mbito a la afirmaci&oacute;n de que la represi&oacute;n sexual de las mujeres tambi&eacute;n serv&iacute;a para mantener la dominaci&oacute;n masculina [23].</p><p>Los programas educativos para superar la subordinaci&oacute;n cultural se extendieron tanto a los ni&ntilde;os como a las mujeres adultas. Mujeres Libres organiz&oacute; cursos de educaci&oacute;n para madres, para que pudieran preparar a sus hijos para la vida en una sociedad libertaria. Desarroll&oacute; nuevas formas de educaci&oacute;n, destinadas a desafiar los valores burgueses y patriarcales y a preparar a los ni&ntilde;os para que desarrollaran una conciencia cr&iacute;tica por s&iacute; mismos. Por &uacute;ltimo, contribuy&oacute; al desarrollo de un nuevo n&uacute;cleo de profesoras y de nuevas estructuras no jer&aacute;rquicas de ense&ntilde;anza y aprendizaje.</p><p>Aunque la orientaci&oacute;n general de estos programas es clara, reflejan la ambivalencia de Mujeres Libres sobre el papel de la mujer en la lucha y la sociedad revolucionarias. A pesar de la insistencia en que la subordinaci&oacute;n de las mujeres era una cuesti&oacute;n que pod&iacute;a ser tratada m&aacute;s eficazmente por las mujeres y que merec&iacute;a reconocimiento y legitimidad dentro del movimiento anarquista en su conjunto, Mujeres Libres se presentaba entonces como una organizaci&oacute;n de apoyo glorificada. 24] Tambi&eacute;n hab&iacute;a ambivalencia, incluso en el cuestionamiento del papel de la familia tradicional. Sin embargo, algunos llamamientos para que las mujeres vayan a trabajar y aprovechen los servicios de guarder&iacute;a proporcionados en las f&aacute;bricas sugieren que este &laquo;sacrificio&raquo; fue s&oacute;lo temporal[25].</p><p>Sin embargo, la propaganda de Mujeres Libres era diferente a la de otras organizaciones de mujeres de la &eacute;poca en Espa&ntilde;a. En realidad, la mayor&iacute;a s&oacute;lo eran &laquo;auxiliares femeninas&raquo; de diversas organizaciones del partido, que animaban a las mujeres a desempe&ntilde;ar su tradicional papel de apoyo y las llamaban a cuidar de las f&aacute;bricas hasta que volvieran sus hombres[26]. En cambio, el peri&oacute;dico Mujeres Libres recordaba a sus lectoras</p><blockquote><em>&laquo;En medio de todos estos sacrificios, con extrema voluntad y perseverancia, trabajamos para descubrirnos a nosotros mismos y situarnos en un medio que, hasta ahora, nos ha sido negado: la acci&oacute;n social&raquo;[27].</em></blockquote><p>Mujeres Libres continu&oacute; argumentando que la emancipaci&oacute;n de las mujeres no deb&iacute;a esperar a la conclusi&oacute;n de la guerra, y que pod&iacute;an ayudarse a s&iacute; mismas y al esfuerzo de guerra de la mejor manera posible insistiendo en sus demandas de igualdad y en la participaci&oacute;n m&aacute;s completa posible en la lucha en curso [28].</p><p>En todos sus aspectos, a trav&eacute;s de sus ataques al analfabetismo, la dependencia econ&oacute;mica y la explotaci&oacute;n sexual-cultural, e incluso en el contexto particular de la guerra, el programa Mujeres Libres abord&oacute; las fuentes espec&iacute;ficas de la subordinaci&oacute;n de las mujeres en la sociedad espa&ntilde;ola. En su opini&oacute;n, s&oacute;lo la denuncia directa de estos problemas permitir&iacute;a a las mujeres superarlos y participar plenamente en el movimiento social revolucionario. Y s&oacute;lo una organizaci&oacute;n de mujeres, para mujeres, ten&iacute;a el inter&eacute;s, la preocupaci&oacute;n y la capacidad de llevarlo a cabo.</p><h2>Cambiar la conciencia de las mujeres sobre s&iacute; mismas</h2><p>Superar la subordinaci&oacute;n de las mujeres y hacer posible su plena participaci&oacute;n en la lucha revolucionaria requiere algo m&aacute;s que la denuncia de las fuentes de esta subordinaci&oacute;n. Hab&iacute;a que cambiar la conciencia de las mujeres, para que empezaran a verse a s&iacute; mismas como independientes, como agentes activos en el &aacute;mbito social.</p><p>El programa Mujeres Libres reflejaba la creencia de que, debido a su larga subordinaci&oacute;n, la mayor&iacute;a de las mujeres no estaban preparadas para desempe&ntilde;ar un papel en la revoluci&oacute;n social en curso en condiciones de plena igualdad. Su &laquo;preparaci&oacute;n&raquo; requer&iacute;a que participaran en una organizaci&oacute;n libertaria, pero s&oacute;lo para mujeres, cuya funci&oacute;n principal era el desarrollo de capacidades. 29] Esta participaci&oacute;n enriquecer&iacute;a las capacidades de las mujeres de dos maneras: en primer lugar, llenando los vac&iacute;os de informaci&oacute;n esenciales que les imped&iacute;an participar activamente; y en segundo lugar, superando su falta de confianza en s&iacute; mismas que acompa&ntilde;aba a su subordinaci&oacute;n. Una vez preparadas, las mujeres podr&iacute;an enfrentarse al problema espec&iacute;fico de su subordinaci&oacute;n dentro de la sociedad, as&iacute; como dentro del movimiento anarquista, y podr&iacute;an luchar por el reconocimiento de la legitimidad de estas cuestiones dentro del movimiento en su conjunto.</p><p>Al principio, como dijo un activista, &laquo;s&oacute;lo quer&iacute;amos hacer anarquistas&raquo;. Pero pronto se dieron cuenta de que si las mujeres quer&iacute;an convertirse en activistas anarquistas, ten&iacute;an que &laquo;gestionar sus propios asuntos&raquo;. Ten&iacute;an que &laquo;salir de casa&raquo; y tomarse a s&iacute; mismas lo suficientemente en serio como para comprometerse con el activismo sindical. Despertar la conciencia&raquo; fue, por tanto, un aspecto esencial del programa de Mujeres Libres, y los organizadores perdieron pocas oportunidades de involucrar a las mujeres en el proceso. Crearon grupos de charla y debate a trav&eacute;s de los cuales acostumbraron a las mujeres a escuchar el sonido de sus propias voces en p&uacute;blico, y las animaron a superar su reticencia a hablar y participar. Pero la preparaci&oacute;n social se convirti&oacute; en parte de cada proyecto que emprendieron. Los grupos de mujeres de Mujeres Libres, por ejemplo, visitaban las f&aacute;bricas, aparentemente para apoyar la sindicalizaci&oacute;n y animar a las mujeres a ser activas, y al mismo tiempo daban &laquo;peque&ntilde;as lecciones&raquo;, ya sea sobre el anarcosindicalismo o la necesidad de que las mujeres participaran m&aacute;s. En Barcelona, el &laquo;Grupo Cultural Femenino&raquo; cre&oacute; las &laquo;guarder&iacute;as volantes&raquo;: las mujeres iban a otras casas a cuidar a los ni&ntilde;os, para que las madres pudieran asistir a las reuniones sindicales. Y cuando las madres llegaban a casa, a menudo eran recibidas con una breve charla informal sobre comunismo libertario, anarcosindicalismo o algo similar.</p><p>El hecho de tener una organizaci&oacute;n separada dio a estas mujeres la libertad de desarrollar programas independientes que respondieran a sus necesidades espec&iacute;ficas, y les permiti&oacute; abordar directamente el problema de su subordinaci&oacute;n. La organizaci&oacute;n insisti&oacute; en que las mujeres se enfrentaban a una &laquo;doble lucha&raquo; cuando intentaban participar en el activismo revolucionario, y que s&oacute;lo una organizaci&oacute;n independiente y separada (aunque al mismo tiempo trabajara en estrecha colaboraci&oacute;n con otros organismos del movimiento anarcosindicalista) podr&iacute;a proporcionar el marco y el apoyo necesarios para abordar la cuesti&oacute;n de la confianza en s&iacute; mismas. En palabras de una miembro:</p><blockquote><em>&laquo;Los revolucionarios masculinos que luchan por su libertad s&oacute;lo luchan contra el mundo exterior, contra un mundo opuesto a los deseos de libertad, igualdad y justicia social. Las mujeres revolucionarias, en cambio, tienen que luchar en dos niveles. En primer lugar, tienen que luchar por su libertad exterior. Los hombres son sus aliados con el mismo ideal en la misma causa. Pero las mujeres tambi&eacute;n deben luchar por su libertad interior, que los hombres han disfrutado durante siglos. Y en esta lucha, las mujeres est&aacute;n solas&raquo;[30].</em></blockquote><p>Hoy en d&iacute;a, algunos han argumentado que no son necesarias organizaciones separadas para la concienciaci&oacute;n. Wini Breines ha sugerido, por ejemplo, que una lecci&oacute;n de los movimientos por los derechos civiles y contra la guerra en Estados Unidos es que la conciencia de las mujeres puede empezar a cambiar incluso dentro de las organizaciones mixtas que perpet&uacute;an la subordinaci&oacute;n de las mujeres. 31 Muchos estudios dan fe de la exactitud de esta opini&oacute;n. [32] Por otro lado, Estelle Freedman ha argumentado que sin la &laquo;construcci&oacute;n de instituciones femeninas&raquo; una conciencia transformada puede desaparecer f&aacute;cilmente. 33] Aunque las mujeres de Mujeres Libres no presentaron argumentos tan directos sobre la necesidad de &laquo;construir instituciones femeninas&raquo;, estos debates contempor&aacute;neos se hacen eco de muchas de sus preocupaciones. Est&aacute; claro que cre&iacute;an que un cambio en la conciencia de las mujeres -esencial para cualquier participaci&oacute;n en la acci&oacute;n social revolucionaria- s&oacute;lo pod&iacute;a desarrollarse y mantenerse en el marco de una organizaci&oacute;n creada por y para las mujeres que se ocupara de estas cuestiones.</p><h2>Un reto para el movimiento anarquista</h2><p>Por &uacute;ltimo, adem&aacute;s de abordar las experiencias espec&iacute;ficas de la vida de las mujeres y proporcionar un marco para el despertar de una nueva conciencia de s&iacute; mismas, Mujeres Libres cuestion&oacute; el sexismo de las organizaciones del movimiento anarquista. Mujeres Libres naci&oacute; como respuesta a lo que sus fundadores percib&iacute;an como la insensibilidad de muchos hombres dentro del movimiento anarquista hacia los problemas espec&iacute;ficos de las mujeres. 34] Adem&aacute;s, Mujeres Libres desafi&oacute; a las organizaciones a tomar m&aacute;s en serio a sus miembros femeninos. Como recuerda un activista:</p><blockquote><em>&laquo;Los hombres tambi&eacute;n se dieron cuenta de que no hab&iacute;a muchas mujeres activistas. Pero no les import&oacute;. De hecho, muchos se alegraban de tener una compa&ntilde;erita[35] que no supiera tanto como ellos. Me molest&oacute; mucho: me hicieron enfadar. Pr&aacute;cticamente me convirtieron en una feminista furiosa.</em></blockquote><p>Otros denunciaron el sexismo de los miembros de la CNT en t&eacute;rminos a&uacute;n m&aacute;s fuertes:</p><blockquote><em>&laquo;Estos trogloditas disfrazados de anarquistas, estos cobardes que -bien armados- atacan por la espalda, estos &lsquo;valientes&rsquo; que levantan la voz y gesticulan delante de las mujeres, revelan su verdadera naturaleza fascista y deben ser desenmascarados&raquo;[36].</em></blockquote><p>Aunque muchos anarquistas masculinos estaban te&oacute;ricamente a favor de un movimiento sexualmente igualitario (y m&aacute;s generalmente de una sociedad igualitaria), para demasiados de ellos las convicciones terminaban en el umbral de la casa o en la entrada del local sindical. Como lament&oacute; una mujer, nacida y criada en una familia anarquista:</p><blockquote><em>&laquo;Por lo que pas&oacute; en casa, no fuimos mejores que los otros&hellip;. Se hablaba mucho de la liberaci&oacute;n de la mujer, del amor libre y de todo eso. Los hombres hablaban de ello desde un podio. Pero fueron muy, muy pocos los que realmente se comprometieron con la lucha de las mujeres en la pr&aacute;ctica &hellip;. En casa, se olvidaron de ello&raquo;[37].</em></blockquote><p>Una de las fundadoras de Mujeres Libres recuerda que en 1933 le pidieron que participara en una reuni&oacute;n en uno de los locales sindicales de la CNT. Los activistas locales quer&iacute;an que les diera un minicurso y les ayudara a preparar a las trabajadoras.</p><blockquote><em>&laquo;Pero esto fue imposible, por la actitud de algunos compa&ntilde;eros. No tomaron en serio a las mujeres. Pensaban que lo &uacute;nico que ten&iacute;an que hacer las mujeres era coser y cocinar &hellip;. No, eso era imposible. Las mujeres apenas se atreven a hablar en este contexto.[38]</em></blockquote><p>Hasta que no se ponga fin a estas pr&aacute;cticas -y los anarquistas masculinos empiecen a tomarse en serio a las mujeres y sus problemas- ninguna estrategia o programa anarquista puede esperar tener &eacute;xito, y desde luego no atraer a las mujeres. Se trata de un &aacute;mbito en el que la pr&aacute;ctica del movimiento parec&iacute;a estar &laquo;fuera de la uni&oacute;n&raquo; de su teor&iacute;a.</p><p>El movimiento anarcosindicalista espa&ntilde;ol era sensible, por ejemplo, a la necesidad de &laquo;preparar&raquo; a la gente para participar en la acci&oacute;n revolucionaria. Pero en el caso de las mujeres, esta perspectiva se olvida a menudo. Las mujeres que asist&iacute;an a los debates y a las sesiones de formaci&oacute;n eran a menudo ignoradas o ridiculizadas. (De hecho, fue precisamente la experiencia de ser ridiculizadas lo que llev&oacute; a varias mujeres a crear Mujeres Libres). La educaci&oacute;n informal puede ser una poderosa herramienta para el desarrollo de la confianza en uno mismo, pero s&oacute;lo si quienes participan en ese proceso tratan a los dem&aacute;s con respeto. Si no lo hacen, las reuniones de educaci&oacute;n informal pueden convertirse en un &aacute;mbito m&aacute;s de subordinaci&oacute;n de las mujeres.</p><p>Mujeres Libres fue creada por mujeres cuya experiencia les hab&iacute;a ense&ntilde;ado que no pod&iacute;an esperar esa sensibilidad del movimiento anarquista organizado. La &uacute;nica manera de garantizar que se tome en serio a las mujeres es crear una organizaci&oacute;n independiente que pueda desafiar esas actitudes y comportamientos desde una posici&oacute;n de fuerza. Sus experiencias se repitieron y fueron denunciadas por las mujeres en las organizaciones revolucionarias hasta el d&iacute;a de hoy. El problema no se limita ciertamente a la sociedad espa&ntilde;ola. Y ciertamente es m&aacute;s agudo en aquellas organizaciones que afirman una &laquo;l&iacute;nea de partido&raquo; coherente. En este caso, la superioridad de los hombres sobre las mujeres se ve agravada por una supuesta jerarqu&iacute;a de &laquo;conocimientos&raquo; ideol&oacute;gicos[39].</p><p>El desaf&iacute;o de Mujeres Libres al movimiento anarquista fue tambi&eacute;n organizativo en otro sentido. En octubre de 1938, solicit&oacute; el reconocimiento como rama aut&oacute;noma del movimiento libertario, al igual que la FAI o la FIJL[40] La respuesta del movimiento fue compleja. Como dice Mary Nash, la propuesta de las mujeres fue rechazada, con el argumento de que:</p><blockquote><em>&laquo;Una organizaci&oacute;n espec&iacute;fica de mujeres inyectar&iacute;a un elemento de desuni&oacute;n y desigualdad en el movimiento libertario y tendr&iacute;a consecuencias negativas para la defensa de los intereses de la clase trabajadora&raquo;[41].</em></blockquote><p>Los paralelismos con las experiencias del movimiento por el sufragio femenino en el siglo XIX en Estados Unidos son claros. Tambi&eacute;n es importante se&ntilde;alar las inquietantes similitudes con el modo en que las mujeres negras y del tercer mundo -y los miembros de otros grupos con demandas y perspectivas espec&iacute;ficas- han sido tratados con demasiada frecuencia dentro del movimiento feminista contempor&aacute;neo[42].</p><p>Las mujeres de Mujeres Libres se vieron sorprendidas por esta respuesta. Se ve&iacute;an a s&iacute; mismos como similares a la Jeunesse Libertaire (FIJL), y esperaban ser recibidos con los brazos abiertos. No entend&iacute;an por qu&eacute; el movimiento aceptaba una organizaci&oacute;n aut&oacute;noma en un caso y no en otro. La negativa a reconocer a Mujeres Libres -que tuvo como efecto la denegaci&oacute;n del acceso de sus miembros al siguiente congreso nacional como delegados de la organizaci&oacute;n, aunque algunos asistieron como representantes de los sindicatos de la CNT- confirm&oacute; la idea de que era necesaria una organizaci&oacute;n independiente para plantear estas cuestiones de forma permanente [43].</p><p>Nuestro an&aacute;lisis nos permite ofrecer una interpretaci&oacute;n adicional. La afirmaci&oacute;n de que una organizaci&oacute;n dedicada espec&iacute;ficamente a las necesidades de las mujeres es inapropiada para el movimiento anarquista contradice el compromiso expl&iacute;cito del movimiento con la acci&oacute;n directa. En particular, niega la idea de que la organizaci&oacute;n se base en las experiencias vitales de los individuos y en la percepci&oacute;n de sus necesidades. Si la organizaci&oacute;n se basa en estos principios, podemos suponer que las diferentes experiencias conducen a organizaciones distintas. Los l&iacute;deres del movimiento parecen aceptar esta conclusi&oacute;n en el caso de la juventud, y apoyan la organizaci&oacute;n aut&oacute;noma de los j&oacute;venes. Pero no estaban dispuestos a hacerlo en el caso de las mujeres. &iquest;Por qu&eacute; no?</p><p>La diferencia crucial entre los dos casos parece ser el epicentro de la organizaci&oacute;n, m&aacute;s que la naturaleza de sus miembros. Aunque la FIJL era s&oacute;lo para j&oacute;venes, su proyecto era anarquista, tanto a corto como a largo plazo. Mujeres Libres, como organizaci&oacute;n aut&oacute;noma de mujeres, era diferente. No s&oacute;lo se dirig&iacute;a &uacute;nicamente a las mujeres, sino que ten&iacute;a un conjunto de objetivos separado e independiente. Su desaf&iacute;o al dominio masculino dentro del movimiento anarquista amenazaba, al menos a corto plazo, con afectar a la estructura y las pr&aacute;cticas de las organizaciones anarquistas existentes[44].</p><p>En 1937, por ejemplo, Mercedes Comaposada, entonces dirigente de Mujeres Libres, acudi&oacute; a reunirse con Luc&iacute;a S&aacute;nchez Saornil (secretaria nacional de la organizaci&oacute;n) &lsquo;Marianet&rsquo; (Mariano V&aacute;zquez, secretario nacional de la CNT, y l&iacute;der impl&iacute;cito del movimiento libertario) para discutir el reconocimiento de Mujeres Libres como organizaci&oacute;n aut&oacute;noma dentro del movimiento. En sus palabras:</p><blockquote><em>&laquo;Explicamos una y otra vez lo que est&aacute;bamos haciendo: que no trat&aacute;bamos de alejar a las mujeres de la CNT, sino que, de hecho, intent&aacute;bamos crear una situaci&oacute;n en la que pudiera abordar cuestiones espec&iacute;ficas de las mujeres para que se convirtieran en activistas eficaces del movimiento libertario.&raquo;</em></blockquote><p>Pero al final, el proyecto era obviamente demasiado amenazador. Ella recuerda as&iacute; la conversaci&oacute;n:</p><blockquote><em>&laquo;Al final me dijo: &lsquo;De acuerdo, puedes tener todo lo que quieras -incluso millones de pesetas [para organizaci&oacute;n, educaci&oacute;n, etc.] porque nuestras arcas- con la condici&oacute;n de que tambi&eacute;n trabajes en los temas que nos interesan, y no s&oacute;lo en los de las mujeres&raquo;. Ante estas palabras, Luc&iacute;a se levant&oacute; de un salto y dijo: &laquo;No. &iexcl;Eso nos devolver&iacute;a al punto de partida!&raquo;. Y yo estaba de acuerdo con ella, y lo sigo estando. La autonom&iacute;a era esencial. Si no lo permitieran, habr&iacute;amos perdido el objetivo principal de la organizaci&oacute;n[45].</em></blockquote><h2>Conclusiones</h2><p>Las mujeres de Mujeres Libres coincid&iacute;an con otras anarquistas en que el compromiso con la acci&oacute;n directa implicaba la oposici&oacute;n a las formas jer&aacute;rquicas de organizaci&oacute;n. Sin embargo, optaron por centrarse en otro elemento de la estrategia de acci&oacute;n directa: lo que hemos denominado orden espont&aacute;neo. La gente se organiza, y se organizar&aacute;, en torno a las cuestiones que tienen un inter&eacute;s inmediato en su vida cotidiana. A medida que empiecen a realizar cambios en estos &aacute;mbitos y tomen conciencia de sus poderes y capacidades, estar&aacute;n m&aacute;s &laquo;preparados&raquo; para participar en otras acciones de cambio social. Las mujeres de Mujeres Libres insistieron en que, al menos en el caso de las mujeres, ser&iacute;a esencial contar con organizaciones separadas para este fin.</p><p>Esta perspectiva parece especialmente apropiada para la situaci&oacute;n espa&ntilde;ola. Una gran parte de las mujeres espa&ntilde;olas no se habr&iacute;a sentido concernida en absoluto por la estrategia sindical de la CNT. No trabajaban en las f&aacute;bricas; o, cuando lo hac&iacute;an, ten&iacute;an poco o ning&uacute;n tiempo para participar en las luchas sindicales debido a sus responsabilidades en el hogar. Hay que tener en cuenta que tambi&eacute;n muchos hombres -los que ejercen profesiones no sindicales- habr&iacute;an sido excluidos de la participaci&oacute;n activa en el movimiento anarquista por razones similares. Mujeres Libres puso el dedo, a trav&eacute;s del caso de las mujeres, en un problema que ten&iacute;a ramificaciones mucho m&aacute;s amplias para la estrategia de la organizaci&oacute;n revolucionaria.</p><p>Las mujeres argumentaron su caso desde la tradici&oacute;n anarquista, pero su defensa de una lucha separada no surgi&oacute; &uacute;nicamente de un compromiso con la acci&oacute;n directa y la satisfacci&oacute;n de las necesidades expresadas por las propias mujeres. Se desarroll&oacute; a partir de un an&aacute;lisis de la naturaleza particular de la sociedad espa&ntilde;ola y su impacto en el movimiento anarquista. Mujeres Libres insisti&oacute; en que, en este contexto, la acci&oacute;n conjunta entre hombres y mujeres s&oacute;lo perpetuar&iacute;a los patrones existentes de dominaci&oacute;n masculina. En este caso, una lucha separada era especialmente necesaria porque era la &uacute;nica manera de permitir tanto la preparaci&oacute;n efectiva de las mujeres como de desafiar el sexismo de los hombres.</p><p>Mujeres Libres no s&oacute;lo trataba de empoderar a las mujeres, sino tambi&eacute;n de desafiar a los hombres anarquistas de forma permanente. Su existencia nos recuerda la necesidad de superar la dominaci&oacute;n masculina dentro del movimiento.La mayor&iacute;a de las actividades de Mujeres Libres estaban dirigidas a las mujeres. Pero desafiaron a los anarquistas masculinos como individuos y al movimiento anarquista organizado en muchas ocasiones. Mujeres Libres trat&oacute; de obligar a los hombres (&iquest;y a las mujeres?) a reconocer tanto la legitimidad como la importancia de las cuestiones femeninas. La propia existencia de la organizaci&oacute;n es una prueba del potencial poder aut&oacute;nomo de las mujeres. El grado de oposici&oacute;n que Mujeres Libres suscit&oacute; dentro del movimiento sugiere que al menos algunos miembros de la CNT se tomaron en serio este potencial [46].El programa y la experiencia de Mujeres Libres permiten argumentar que la l&oacute;gica y la pr&aacute;ctica de la acci&oacute;n directa requieren una &laquo;reuni&oacute;n de fuerzas&raquo; (temporalmente) independiente. Como hemos visto, las mujeres de Mujeres Libres se definieron a s&iacute; mismas, no como un grupo de mujeres que luchan contra los hombres, sino como uno de los muchos grupos potenciales que participan en una amplia coalici&oacute;n para el cambio social[47].</p><p>El cambio revolucionario requiere la alianza de mujeres y hombres. Pero si no hay igualdad dentro de esta coalici&oacute;n, no hay garant&iacute;a para un proceso revolucionario igualitario ni para el establecimiento de una sociedad igualitaria. El compromiso con la acci&oacute;n directa y la igualdad no significa otra cosa. Como han empezado a reconocer las feministas estadounidenses contempor&aacute;neas en el caso de las diferencias de clase, &eacute;tnicas y culturales, no se puede &laquo;actuar por&raquo; los dem&aacute;s ni siquiera en la organizaci&oacute;n revolucionaria. La acci&oacute;n revolucionaria debe reconocer la especificidad de las experiencias vitales. Mujeres Libres esperaba hacerlo posible. Fieles a su interpretaci&oacute;n de la tradici&oacute;n anarquista, insistieron en que la estrategia para lograr esa unidad requer&iacute;a el reconocimiento de la diversidad.</p><p></p><p>[1] Nota del editor: Friedrich Hayek, sin duda.</p><p>[2] V&eacute;ase Colin Ward, Anarchy in Action (Nueva York: Harper &amp; Row, 1973), cap&iacute;tulos 2 y 4; tambi&eacute;n Daniel Gu&eacute;rin, Anarchism: From Theory to Practice, Introduction by Noam Chomsky, traducido por Mary Klopper (Nueva York: Monthly Review Press, 1970); y Peter Kropotkin, The Conquest of Bread (Londres: Chapman &amp; Hall, 1913).</p><p>[3] Para un ejemplo contempor&aacute;neo revelador del impacto de dicha acci&oacute;n, Wini Breines sobre la evoluci&oacute;n de la conciencia en el movimiento de los derechos civiles de EE.UU., &laquo;Personal Politics: The Roots of Women&rsquo;s Liberation in the Civil Rights Movement and the New Left, by Sara Evans: A Review Essay&raquo;, Feminist Studies 5 (Fall 1979): 496-506.</p><p>[4] Una versi&oacute;n ligeramente diferente del siguiente resumen y an&aacute;lisis fue desarrollada en &laquo;Anarchism and Feminism&raquo;, MS, 1978, Smith College, Northampton, Mass. por Kathryn Pyne Parsons y Martha A. Ackelsberg,</p><p>[5] Matilde, entrevista con el autor, Barcelona, 16 de febrero de 1979.</p><p>[6] V&eacute;ase, por ejemplo, la declaraci&oacute;n del Congreso de Zaragoza de 1870 del movimiento espa&ntilde;ol citada en El proletariado militante, 2 vols. (Toulouse: Editorial del Movimiento Libertario Espa&ntilde;ol, CNT en Francia, 1947), 2: 17-18. por Anselmo Lorenzo,</p><p>[7] Mariano R. V&aacute;zquez, &laquo;Avance: Por la elevaci&oacute;n de la mujer&raquo;, Solidaridad Obrera, 10 oct. 1935, 4; v&eacute;ase tambi&eacute;n Jos&eacute; &Aacute;lvarez Junco, La ideolog&iacute;a pol&iacute;tica del anarquismo espa&ntilde;ol, 1868-1910 (Madrid: Siglo Veintiuno Editores, 1976), 302 n. 73; y Kahos, &laquo;&iexcl;Mujeres, Emancipaos!&raquo; Acracia 2 (26 de noviembre de 1937): 4.</p><p>[8] Federica Montseny, &laquo;Feminismo y humanismo&raquo;, La revista blanca 2 (1 oct. 1924): 18-21; v&eacute;ase tambi&eacute;n &laquo;Las mujeres y las elecciones inglesas&raquo;, ib&iacute;d. 2 (15 feb. 1924): 10-12.</p><p>[9] Carmen Alcalde, La mujer en la Guerra civil espa&ntilde;ola (Madrid: Editorial Cambio 16, s.f.), 176. Tambi&eacute;n Federica Montseny, &lsquo;La mujer: problema del hombre&rsquo;, en La revista blanca, 2, n&uacute;m 89, febrero de 1927; y Mary Nash, &lsquo;Dos intelectuales anarquistas frente al problema de la mujer: Federica Montseny y Luc&iacute;a Sanchez Saornil&rsquo;, Convivium (Barcelona: Universidad de Barcelona, 1975), 74-86.</p><p>[10] Igualdad Oca&ntilde;a, entrevista con el autor, Hospitalet (Barcelona), 14 de febrero de 1979.</p><p>[11] Soledad Estorach, entrevista con el autor, Par&iacute;s, 4 de enero de 1982.</p><p>[12] Emma Goldman, &laquo;Woman Suffrage&raquo; (224) y &laquo;The Tragedy of Woman&rsquo;s Emancipation&raquo; (211), ambos en Anarchism and Other Essays (Nueva York: Dover Press, 1969).</p><p>[13] Sheila Rowbotham, Women, Resistance, and Revolution (Nueva York: Vintage Books, 1972), y Woman&rsquo;s Consciousness, Man&rsquo;s World (Hammondsworth, Middlesex, Inglaterra: Pelican Books, 1973).</p><p>[14] Ellen Carol DuBois, Feminism and Suffrage: The Emergence of an Independent Women&rsquo;s Movement in America (Ithaca: Cornell University Press, 1978), 78-81, 164, 190-92, 201.</p><p>[15] Suceso Portales, entrevista con el autor, M&oacute;stoles (Madrid), 29 de junio de 1979. Una historia similar fue contada, con peque&ntilde;as variaciones, por Mercedes Comaposada, Soledad Estorach y otros en entrevistas en Par&iacute;s, en enero de 1982. El siguiente an&aacute;lisis se basa principalmente en entrevistas y conversaciones que mantuve con mujeres anarquistas espa&ntilde;olas que hab&iacute;an participado en debates y acciones en la &eacute;poca de la guerra civil. Las entrevistas se realizaron en Espa&ntilde;a y Francia durante la primavera de 1979, el verano de 1981 y el invierno de 1981-82.</p><p>[16] Luc&iacute;a Sanchez Saornil, &laquo;La cuesti&oacute;n femenina en nuestros medios, 5&raquo;, Solidaridad Obrera, 30 de octubre de 1935, 2.</p><p>[17] &laquo;&lsquo;Mujeres Libres&rsquo;: La mujer ante el presente y futuro social&raquo;, en S&iacute;dero-metalurg&iacute;a (Revista del sindicato de la Industria S&iacute;dero-metal&uacute;rgica de Barcelona) 5 (noviembre de 1937): 9.</p><p>[18] Mary Nash, ed, &laquo;Mujeres Libres&raquo; Espa&ntilde;a, 1936-39, Serie los libertarios (Barcelona: Tusquets editor, 1976), 21.</p><p>[19] V&eacute;ase, entre otros, Verena Stolcke, &laquo;Women&rsquo;s Labours&raquo;, en Of Marriage and the Market, ed. Kate Young, Carol Wolkowitz y Roslyn McCullagh (Londres: CSE Books, 1981); Jean Gardiner, &laquo;Political Economy of Domestic Labour in Capitalist Society&raquo;, en Dependence and Exploitation in Work and Marriage, ed. D.L. Barker y S. Allen (Nueva York: Longman, 1976), 109-20; Sherry Ortner, &laquo;&iquest;Es la mujer al hombre como la naturaleza a la cultura?&raquo; (67-88) y Michelle Zimbalist Rosaldo, &laquo;Women, Culture, and Society: A Theoretical Overview&raquo; (17-42), en Woman, Culture, and Society, ed. Michelle Zimbalist Rosaldo y Louise Lamphere (Stanford: Stanford University Press, 1974). Sobre la cuesti&oacute;n espec&iacute;fica de la crianza en solitario de las mujeres, v&eacute;ase Isaac Balbus, Marxism and Domination (Princeton: Princeton University Press, 1981); Nancy Chodorow, The Reproduction of Mothering: Psychoanalysis and the Sociology of Gender (Berkeley: University of California Press, 1978); Dorothy Dinnerstein, The Mermaid and the Minotaur: Sexual Arrangements and Human Malaise (Nueva York: Harper &amp; Row, 1976); y Adrienne Rich, Of Woman Born: Motherhood as Experience and Institution (Nueva York: W. W. Norton, 1976).</p><p>[20] Amparo Poch y Gasc&oacute;n, &laquo;La autoridad en el amor y en la sociedad&raquo;, Solidaridad Obrera, 27 de septiembre de 1935, 1; v&eacute;ase tambi&eacute;n su La vida sexual de la mujer, Cuadernos de cultura: Fisiolog&iacute;a e higiene, n&ordm; 4 (Valencia: 1932): 32.</p><p>[21] Luc&iacute;a Sanchez Saornil, &laquo;La cuesti&oacute;n femenina en nuestros medios, 4&raquo;, Solidaridad Obrera, 15 de octubre de 1935, 2; para un paralelo contempor&aacute;neo, v&eacute;ase Rich.</p><p>[22] Para un ejemplo de llamamiento, v&eacute;ase Nash, &laquo;Mujeres Libres&raquo;, 186-87.</p><p>[23] Poch y Gasc&oacute;n, La vida sexual, 10-26.</p><p>[24] V&eacute;ase Alcalde, 122-40; y Nash, &laquo;Mujeres Libres&raquo;, 76-78.</p><p>[25] Nash, &laquo;Mujeres Libres&raquo;, 86, 96, 205-6.</p><p>[26] V&eacute;ase Alcalde, 142-43; &laquo;Estatutos de la Agrupaci&oacute;n Mujeres Antifascistas&raquo;, Bernacalep, 26 de mayo de 1938 (documento del Archivo de Servicios Documentales, Salamanca, Espa&ntilde;a, Secci&oacute;n pol&iacute;tico-social de Madrid, Carpeta 159, Legajo 1520); y Mary Nash, &laquo;La mujer en las organizaciones de izquierda en Espa&ntilde;a, 1931-1939&raquo; (Ph.D. diss, Universidad de Barcelona, 1977); cap. 9. Los paralelismos con la experiencia de las mujeres en Estados Unidos y en otros lugares de Occidente durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial son, por supuesto, evidentes. Experiencias similares en la &eacute;poca contempor&aacute;nea han convencido a muchas mujeres de la necesidad de contar con organizaciones independientes dedicadas a la emancipaci&oacute;n femenina, que no subordinen las necesidades de las mujeres a las de los hombres, con los que probablemente est&aacute;n comprometidas en una lucha com&uacute;n. V&eacute;ase, por ejemplo, Margaret Cerrullo, &laquo;Autonomy and the Limits of Organisation: A Socialist-Feminist Response to Harry Boyte&raquo;, Socialist Review 9 (enero-febrero de 1979): 91-101; Sara Evans, Personal Politics: The Roots of Women&rsquo;s Liberation in the Civil Rights Movement and the New Left (Nueva York: Alfred A. Knopf, 1979); y Ellen Kay Trimberger, &laquo;Women in the Old and New Left: The Evolution of a Politics of Personal Life&raquo;, Feminist Studies 5 (oto&ntilde;o de 1979): 432-50.</p><p>[27] Citado en Alcalde, 154.</p><p>[28] En este sentido, la posici&oacute;n de Mujeres Libres parece hacerse eco de la del movimiento anarquista sobre la revoluci&oacute;n social y la guerra en general: los anarquistas estaban en desacuerdo con el Partido Comunista, por ejemplo, insistiendo en que los beneficios sociales revolucionarios no deb&iacute;an esperar al final de la guerra civil para ser implementados.</p><p>[29] Capacitaci&oacute;n se traduce aqu&iacute; como &laquo;Capacitation&raquo; que, seg&uacute;n la nota del autor, &laquo;obviamente no es un t&eacute;rmino ingl&eacute;s com&uacute;n. Adquiere el significado de desarrollar el potencial traducido por la palabra espa&ntilde;ola. La potenciaci&oacute;n es otra posible traducci&oacute;n.</p><p>[30] Ilse, &laquo;La doble lucha de la mujer&raquo;, Mujeres Libres, 8 meses de la Revoluci&oacute;n, citado en Nash, &laquo;El debate sobre el feminismo en el movimiento anarquista espa&ntilde;ol&raquo;, MS, Universidad de Barcelona, 1980.</p><p>[31] Breines, 496-97, 504.</p><p>[32] V&eacute;ase, por ejemplo, Evans, en quien se basa Breines; tambi&eacute;n William Chafe, Women and Equality (Nueva York: Oxford University Press, 1977); y Frances Fox Piven y Richard A. Cloward, Poor People&rsquo;s Movements (Nueva York: Vintage Books, 1979).</p><p>[33] Estelle Freedman, Separatism as Strategy: Female Institution Building and American Feminism, 1870-1930,&rsquo; Feminist Studies 5 (Fall 1979): 514-15, 524-26.</p><p>[34] Para m&aacute;s detalles sobre la evoluci&oacute;n en los primeros tiempos de Mujeres Libres, v&eacute;ase Nash, &laquo;Mujeres Libres&raquo;, 12-16; Temma Kaplan, &laquo;Spanish Anarchism and Women&rsquo;s Liberation&raquo;, Journal of Contemporary History 6 (1971): 101-10; y Kaplan, &laquo;Other Scenarios: Women and Spanish Anarchism&raquo;, en Becoming Visible: Women in European History, ed. Claudia R. Koonz y Renate Bridenthal (Nueva York: Houghton Mifflin, 1977), 400-422.</p><p>[35] Soledad Estorach, entrevista, Par&iacute;s, 6 de enero de 1982. El t&eacute;rmino compa&ntilde;erita es la abreviatura de compa&ntilde;era, que significa &laquo;camarada&raquo; o &laquo;compa&ntilde;era&raquo;. En este contexto, muestra una actitud condescendiente por parte del hombre.</p><p>[36] Citado en Nash, &laquo;Mujeres Libres&raquo;, 101.</p><p>[37] Azucena (Fern&aacute;ndez Saavedra) Barba, entrevista, Perpignan, Francia, 27 de diciembre de 1981.</p><p>[38] Mercedes Comaposada, entrevista, Par&iacute;s, 5 de enero de 1982.</p><p>[39] Kathryn Pyne (Parsons) Addelson encontr&oacute; patrones similares en su estudio, por ejemplo, de una organizaci&oacute;n &laquo;marxista-leninista&raquo; de Chicago, Rising Up Angry. V&eacute;ase tambi&eacute;n Evans; Trimberger; y Jane Alpert, Growing Up Underground (Nueva York: Morrow, 1981).</p><p>[40] El &laquo;movimiento libertario&raquo; era otro nombre m&aacute;s general para el movimiento anarcosindicalista. El t&eacute;rmino no se generaliz&oacute; hasta 1937 y 38. El movimiento m&aacute;s amplio inclu&iacute;a la CNT (confederaci&oacute;n sindical anarcosindicalista), la FAI (Federaci&oacute;n Anarquista Ib&eacute;rica) y la FIJL (Federaci&oacute;n Ib&eacute;rica de Juventudes Libertarias)</p><p>[41] Nash, &laquo;Mujeres Libres&raquo;, 19.</p><p>[42] Sobre la cuesti&oacute;n de la diversidad dentro del movimiento femenino contempor&aacute;neo, v&eacute;ase especialmente Audre Lorde, &laquo;Age, Race, Class, and Sex: Women Redefining Difference&raquo;, y &laquo;The Uses of Anger: Women Responding to Racism&raquo;, en Sister Outsider (Trumansburg, N.Y.: Crossing Press, 1984).</p><p>[43] V&eacute;ase Nash, Mujer y movimiento obrero en Espa&ntilde;a, 1931-1939 (Barcelona: Editorial Fontamara, 1981), especialmente las p&aacute;ginas 99-106; y entrevistas con miembros de Mujeres Libres.</p><p>[44] Hay que se&ntilde;alar que el movimiento anarquista espa&ntilde;ol nunca se liber&oacute; de lo que podr&iacute;a llamarse &laquo;fetichismo organizativo&raquo;. El movimiento se ha visto a menudo desgarrado por las controversias en los &uacute;ltimos tiempos y sigue si&eacute;ndolo en la actualidad. La preocupaci&oacute;n por la</p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3611100" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>Émile Pouget (1860-1931)</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Jan 2022 10:56:02 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3610802&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><blockquote><em>En 1908, Victor M&eacute;ric lanz&oacute;, junto con Henri Fabre, la colecci&oacute;n Les Hommes du jour annales politiques, sociales, litt&eacute;raires et artistiques, una revista medio pol&iacute;tica, medio sat&iacute;rica, con un br&iacute;o libertario, destinada a un &eacute;xito duradero.</em></blockquote><blockquote><em>Cada n&uacute;mero presenta la biograf&iacute;a de un personaje contempor&aacute;neo escrita con humor por Victor M&eacute;ric, bajo la firma Flax, mientras que una caricatura truculenta de Delannoy da las caracter&iacute;sticas del personaje. Les Hommes du jour apareci&oacute; en esta forma hasta despu&eacute;s de 1918.</em></blockquote><blockquote><em>Varios n&uacute;meros est&aacute;n dedicados a anarquistas y sindicalistas revolucionarios, como Charles-Albert, Lucien Descaves, S&eacute;bastien Faure, Francisco Ferrer, Jean Grave, Victor Griffuelhes, Pierre Kropotkine, Maximilien Luce, Charles Malato, Octave Mirbeau, Emile Pouget, Paul Robin y Georges Yvetot.</em></blockquote><p>Es el n&uacute;mero 27, dedicado a Emile Pouget, el que reproducimos en este folleto.</p><h2><em>Les Hommes du jour</em>, 1908 &ndash; n&deg;27</h2><p>&Eacute;mile Pouget es uno de los hombres que m&aacute;s particip&oacute; en el movimiento revolucionario. Es una figura muy conocida entre los militantes, entre los que ya aparece como un veterano. Vivi&oacute; los agitados tiempos del 93 y el 94, cuando la dinamita respond&iacute;a a la represi&oacute;n, cuando el sonido de las explosiones cubr&iacute;a los gritos de rabia y los aullidos de espanto de la burgues&iacute;a en p&aacute;nico. Entonces conoci&oacute; y ayud&oacute; con toda su inteligencia activa y pr&aacute;ctica a los inicios de esta Confederaci&oacute;n General del Trabajo que se enfrenta a las fuerzas unidas de la sociedad burguesa, un verdadero poder ante el que, sin querer admitirlo, tiemblan los patrones, las finanzas y los dirigentes&hellip; Hoy en d&iacute;a, Pouget, uno de los primeros artesanos de la organizaci&oacute;n obrera, contin&uacute;a su trabajo, incansable y h&aacute;bilmente, gobernando su barco en medio de los arrecifes, entre las tormentas, como un piloto experto e informado&hellip; Adem&aacute;s, hace tiempo que se ha ganado la reputaci&oacute;n de sabio administrador. Si no aparece en la galer&iacute;a y si ignora el arte de levantar multitudes tumultuosas, es un maestro de la t&aacute;ctica. Merec&iacute;a ser llamado, sin duda excesivamente, la &laquo;eminencia gris&raquo;, y ser convertido en el director, en el inspirador oculto de esta misteriosa CGT, la pesadilla del gobierno, que los peque&ntilde;os tenderos, los peque&ntilde;os rentistas, los peque&ntilde;os comerciantes, consideran como una guarida de formidables delincuentes.</p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3610802&amp;version=1&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>Pouget naci&oacute; en 1860, en el departamento de Aveyron, cerca de Rodez. Era hijo de un notario que muri&oacute; pronto. Viuda, la madre de Pouget no tarda en volver a casarse. Se cas&oacute; con un funcionario, empleado de Ponts et Chauss&eacute;es.</p><p>Hay que tener en cuenta que el joven Pouget se desarroll&oacute; en un ambiente republicano y que, desde su infancia, se impregn&oacute; de ideas avanzadas. Su padrastro, ferviente republicano, hab&iacute;a fundado un peque&ntilde;o peri&oacute;dico de lucha que provoc&oacute; su despido. &Eacute;l mismo, cuando escarba en sus recuerdos, rememora las apasionadas discusiones a las que asist&iacute;a y en las que se hablaba vagamente de socialismo y falansterios. En 1871 -Pouget ten&iacute;a entonces once a&ntilde;os- un convoy de delincuentes, los comuneros de Narbona, fue enviado al Aveyron. Estos criminales hab&iacute;an seguido el ejemplo de Par&iacute;s y hab&iacute;an proclamado la Comuna en su ciudad. Se busc&oacute; el departamento m&aacute;s atrasado de Francia para juzgarlos y condenarlos, y se eligi&oacute; el Aveyron. El proceso de los comuneros de Narbona tuvo una enorme repercusi&oacute;n en el peque&ntilde;o pa&iacute;s donde viv&iacute;a Pouget y el futuro anarquista iba a guardar la impresi&oacute;n de ello toda su vida.</p><p>Colocado en el liceo de Rodez, Pouget comenz&oacute; a mostrar tendencias revolucionarias. Fund&oacute; su primer peri&oacute;dico, el Lyc&eacute;en r&eacute;publicain, una hoja pobre, diminuta y escrita a mano, que le llev&oacute; a la c&aacute;rcel, a la detenci&oacute;n y al encierro.</p><p>En 1875 muri&oacute; su padrastro. El joven dej&oacute; el liceo y tom&oacute; el tren a Par&iacute;s. Ten&iacute;a que ganarse la vida. A los quince a&ntilde;os, entr&oacute; como empleado en una tienda de novedades. Pronto asisti&oacute; a reuniones p&uacute;blicas, m&iacute;tines y grupos, y se lanz&oacute; de lleno a la propaganda revolucionaria, que nunca abandonar&iacute;a.</p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3610802&amp;version=2&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p><em>&Eacute;mile Digeon (1822-1894).</em></p><p>La casualidad de un encuentro, adem&aacute;s de las aspiraciones que surg&iacute;an en el joven Pouget, decidi&oacute; el rumbo de toda su vida. Desde sus primeros a&ntilde;os en Par&iacute;s, se puso en contacto con un antiguo militante, el padre Digeon. &Eacute;mile Digeon era uno de esos comuneros de Narbona que fue absuelto y al que Pouget, de ni&ntilde;o, hab&iacute;a visto juzgar. Este viejo dem&oacute;crata tuvo una influencia decisiva en el joven militante que pronto le super&oacute;.</p><p>En aquella &eacute;poca s&oacute;lo hab&iacute;a un d&eacute;bil movimiento revolucionario. Tras la horrible sangr&iacute;a de la Comuna y las deportaciones, el mundo obrero vivi&oacute; durante unos a&ntilde;os en el estupor y el silencio. Pero despu&eacute;s de la amnist&iacute;a de 1881, cuando la gente de la Comuna regres&oacute;, el movimiento despeg&oacute; de repente. La idea de una posible y necesaria venganza estaba en la mente de todos. La Revoluci&oacute;n estaba preparada. La gente cre&iacute;a firmemente en ello. Los primeros anarquistas, disc&iacute;pulos de Bakunin y disidentes de la Internacional, comenzaron su propaganda, eran entonces s&oacute;lo un pu&ntilde;ado, lo que se ha llamado el medio cuartel. Al principio se reun&iacute;an en la casa del padre Rousseau, en el 131 de la calle Saint-Martin. Pouget fue uno de los primeros miembros de este grupo reci&eacute;n nacido. Desde 1879, ya hab&iacute;a contribuido a la creaci&oacute;n de los primeros sindicatos y fundado el sindicato de empleados. De ello se desprende que el anarquista Pouget no vari&oacute; nunca su concepci&oacute;n de la lucha econ&oacute;mica y que, desde que apareci&oacute; en la batalla, supo ver y proclamar la utilidad de la uni&oacute;n.</p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3610802&amp;version=3&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p><em>El cartel rojo de la Asociaci&oacute;n Internacional de Trabajadores Antimilitaristas (1905/1906)</em></p><p>Fue uno de estos sindicatos el que lanz&oacute; el primer panfleto antimilitarista; un panfleto muy curioso, que ha llegado a nuestras manos, impreso en mal papel, y escrito con un estilo a veces pomposo, pero en el que se dicen cosas inauditas. Cuando releemos algunos de los encendidos pasajes, y cuando recordamos que este folleto se public&oacute; en el apogeo del oportunismo, podemos ver lo lejos que hemos llegado desde entonces&hellip; en la direcci&oacute;n opuesta.</p><p>Hay que citar algunas frases. Hay un cap&iacute;tulo particular relativo a los medios que deben emplear los soldados decididos para la Revoluci&oacute;n, cualquiera que sea su n&uacute;mero.</p><p>Esto es lo que dicen los autores del folleto:</p><blockquote><em>1&deg; A las primeras noticias de la insurrecci&oacute;n, cada soldado revolucionario deber&aacute; incendiar el cuartel donde se encuentre; para ello se dirigir&aacute; hacia los puntos donde se acumule la madera, la paja y el forraje; en todos los casos, deber&aacute; prender fuego a los colchones de paja, habiendo tenido previamente la precauci&oacute;n de vaciar uno de ellos para que el fuego prenda mejor.</em></blockquote><blockquote><em>Para encender el fuego, puede utilizar una mezcla de parafina y alcohol, s&oacute;lo parafina o incluso una simple cerilla, seg&uacute;n el caso.</em></blockquote><blockquote><em>1. Tan pronto como el fuego haya comenzado a arraigar, ser&aacute; necesario romper algunas tuber&iacute;as de gas en los pasillos y en las habitaciones; 2. En medio de la confusi&oacute;n que necesariamente surgir&aacute; tan pronto como el fuego se haya propagado, ser&aacute; necesario incitar una revuelta y golpear a los oficiales sin piedad hasta que no quede ni uno de ellos en pie. 3&deg; Los soldados tendr&aacute;n entonces que salir de sus cuarteles en llamas y unirse al pueblo, llevando consigo sus fusiles y municiones para ayudar a los trabajadores insurgentes a aplastar a las fuerzas policiales. La Prefectura y todas las fuerzas policiales deben ser quemadas inmediatamente, as&iacute; como todos los edificios donde las fuerzas gubernamentales puedan reunirse.</em></blockquote><blockquote><em>A continuaci&oacute;n se dan consejos muy precisos sobre c&oacute;mo conseguir el fuego lo m&aacute;s r&aacute;pidamente posible utilizando una mezcla de petr&oacute;leo y alcohol, sulfuro de carbono, alcohol de petr&oacute;leo saturado de f&oacute;sforo blanco, etc.</em></blockquote><blockquote><em>Bueno, repitamos, esto fue publicado y difundido en medio del oportunismo. Y el panfleto, al principio, no fue perseguido. S&oacute;lo despu&eacute;s de los incidentes en la calle, los militantes fueron encarcelados por distribuir el panfleto: Al Ej&eacute;rcito.</em></blockquote><blockquote><em>Ahora intenta escribir la cent&eacute;sima parte de lo anterior, tomando todas las precauciones necesarias y adoptando la forma menos violenta, y ver&aacute;s c&oacute;mo te tratan nuestros radicales y nuestros socialistas gubernamentales. Esto se llama progreso.</em></blockquote><p>En otro lugar, el mismo folleto dec&iacute;a:</p><blockquote><em>En lugar de volver vuestras armas contra vuestros hermanos, volvedlas contra los dirigentes que se atreven a ordenaros que se&aacute;is fratricidas; en lugar de preparar para vuestros hermanos y para vosotros mismos d&iacute;as de miseria y opresi&oacute;n, un&iacute;os a los que quieren para todos, tanto para vosotros como para los dem&aacute;s, la libertad absoluta y la satisfacci&oacute;n equitativa de las necesidades. Esto es exactamente lo que dijeron Herv&eacute; y sus coacusados en el famoso cartel rojo. Eso es m&aacute;s o menos lo que proclam&oacute; Su Excelencia Aristide Briand hace unos a&ntilde;os.</em></blockquote><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3610802&amp;version=4&amp;ts=0&amp;image.png"></p><p>El 9 de marzo de 1883, la Chambre syndicale des menuisiers (Sindicato de Carpinteros) convoca a los sin trabajo a una reuni&oacute;n monstruosa que se celebrar&aacute; en la explanada de los Inv&aacute;lidos. Se formaron dos bandas de militantes. El primero se dirigi&oacute; al El&iacute;seo. El otro tom&oacute; la carretera hacia el Faubourg Antoine, y en su camino hubo algunas panader&iacute;as saqueadas. Decimos saquear; en realidad, los sin trabajo se contentaban con entrar en las panader&iacute;as y robar algunos panes.</p><p>Pouget estaba en la manifestaci&oacute;n, junto a Louise Michel, en el segundo grupo. En la plaza Maubert se encontraron con la polic&iacute;a. Hubo una estampida. Los manifestantes se resistieron y se produjo una batalla.</p><p>Los agentes se abalanzaron sobre Louise Michel para detenerla, pero Pouget se opuso, intent&oacute; liberarla y fue detenido &eacute;l mismo y llevado a la comisar&iacute;a.</p><p>Un tiempo despu&eacute;s fue juzgado en un tribunal junto con Louise Michel, que hab&iacute;a sido tomada prisionera, y algunos compa&ntilde;eros culpables de haber difundido el panfleto antimilitarista &laquo;Al Ej&eacute;rcito&raquo;. Acusados de robo a mano armada, ambos fueron condenados: Louise fue condenada a seis a&ntilde;os de prisi&oacute;n y Pouget a ocho a&ntilde;os de la misma pena.</p><p>Fue enviado a Melun y permaneci&oacute; all&iacute; durante tres a&ntilde;os. Gracias a la amnist&iacute;a, pudo salir antes de cumplir su condena.</p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3610802&amp;version=5&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>Tras su liberaci&oacute;n y su regreso a Par&iacute;s, Pouget se ocup&oacute; de la representaci&oacute;n. Hizo espacio para la librer&iacute;a. Al mismo tiempo, reanud&oacute; su propaganda.</p><p>En 1889, en el momento de la elecci&oacute;n de Boulanger, fund&oacute; el P&egrave;re Peinard.</p><p>Los j&oacute;venes de hoy no saben lo que era el padre Peinard. Pero otros lo recuerdan. Era, en cierto modo, una resurrecci&oacute;n de P&egrave;re Duchesne, rejuvenecida y modernizada. Pouget hizo hablar a un zapatero, un gniaf. Los zapateros, adem&aacute;s, son el gremio m&aacute;s revolucionario y siempre han aportado muchos militantes.</p><p>Escrito en un estilo deliberadamente populista, pero lleno de br&iacute;o y originalidad, P&egrave;re Peinard ten&iacute;a palabras muy duras para la burgues&iacute;a de su tiempo. La reflexi&oacute;n que hicimos anteriormente con motivo del folleto A l&rsquo;arm&eacute;e, vuelve a ser necesaria. Hoy en d&iacute;a, es absolutamente imposible escribir, incluso en un estilo correcto, la mitad de lo que Pouget escribi&oacute; en su P&egrave;re Peinard.</p><p>Hay que hojear la colecci&oacute;n de P&egrave;re Peinard para darse cuenta del valor y la audacia de su editor. Al principio, P&egrave;re Peinard era muy peque&ntilde;o, min&uacute;sculo; era un panfleto al estilo de la &laquo;Linterna de Bocquillon&raquo;. M&aacute;s tarde se convirti&oacute; en un peri&oacute;dico. Adem&aacute;s, hubo varias ediciones diferentes. La publicaci&oacute;n fue constantemente perseguida, acosada, transformada para escapar de la polic&iacute;a, pero continu&oacute; su viaje igualmente.</p><p>En 1894, Pouget fue procesado de nuevo. Fue el comienzo de las hostilidades, las bombas, el encarcelamiento, la condena. Era una &eacute;poca in&eacute;dita, en la que todas las fracciones del partido socialista cre&iacute;an que la Revoluci&oacute;n se acercaba y luchaban con ardor, seg&uacute;n sus medios y sus concepciones. Pero los anarquistas destacaron en primera fila. Marcharon en vanguardia, con un ardor y una abnegaci&oacute;n que no se volver&aacute;n a ver pronto. La burgues&iacute;a, atacada en&eacute;rgicamente, se defendi&oacute; con condenas y forj&oacute; las Leyes de la Canalla. Las c&aacute;rceles se llenaban. Lleg&oacute; el famoso juicio de los Treinta, del que hemos hablado extensamente sobre Jean Grave. Pouget, que hab&iacute;a sido perseguido varias veces, se hab&iacute;a refugiado en Londres, desde donde segu&iacute;a lanzando su P&egrave;re Peinard en Francia, que pasaba por el Estrecho, bajo la p&uacute;a de la polic&iacute;a, como la Linterna de Rochefort en el pasado. Esto es, por otra parte, lo que el P&egrave;re Peinard se&ntilde;al&oacute; en su n&uacute;mero de octubre de 1894, fechado en Londres (Printed and published by E, Pouget, at 23, King Edward St-Islington. Londres).</p><blockquote><em>Los carro&ntilde;eros de la gobernanza&raquo;, exclama el viejo gniaf, &laquo;est&aacute;n realmente al l&iacute;mite. Mis antorchas pasan bajo sus narices y no ven m&aacute;s que fuego. Nada est&aacute; incautado&hellip; &iexcl;excepto ellos! Pero no es por falta de pedidos, mil ollas. Las &oacute;rdenes de robar mis panfletos est&aacute;n pululando&hellip; Kif-kif los gusanos de los callos de Dupuy: el desgraciado cuya especialidad es leer y chapotear en las letras que se le conf&iacute;an, ha producido muchos y m&aacute;s. Incluso es muy divertido. Como mis antorchas cambian de t&iacute;tulo cada vez, no tiene sentido dar un orden definitivo. Tienes que volver a la cosa cada quince d&iacute;as.</em></blockquote><p>Esto continu&oacute; hasta 1895. Las &laquo;antorchas&raquo; de Pouget encendieron la revuelta dentro de los grupos de trabajadores. Cuando F&eacute;lix Faure fue elegido, el padre Peinard regres&oacute; a Francia para cumplir su condena en ausencia. Fue juzgado y absuelto.</p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3610802&amp;version=6&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>Debemos se&ntilde;alar, de paso, que, independientemente de lo que se haya afirmado, el padre Peinard, que se convirti&oacute; en la eminencia gris de la CGT, nunca vari&oacute; sus opiniones ni su forma de concebir la lucha. Le hemos mostrado como joven y empleado, fundando uno de los primeros sindicatos. Digamos ahora que en medio del terror anarquista abog&oacute;, como hoy, por la entrada de revolucionarios en los sindicatos.</p><p>Esto es lo que escribi&oacute; en el Padre Peinard en 1894:</p><p>Un lugar donde hay mucho trabajo, para los compa&ntilde;eros de la derecha, es en la c&aacute;mara sindical de su corporaci&oacute;n. All&iacute; no se les puede buscar: los Sindicatos siguen estando permitidos; no son, -como los grupos anarcos- considerados como asociaciones criminales.</p><p>Que un amigo lo intente, que se afilie a su Sindicato, que no se precipite en el movimiento, que en lugar de querer tragarse sus ideas enseguida, lo haga con suavidad y que tome como t&aacute;ctica, cada vez que un ambicioso venga a parlotear sobre elecciones municipales, legislativas u otras chorradas, decir en cuatro palabras: El objetivo del Sindicato es hacer la guerra a la patronal y no ocuparse de la pol&iacute;tica. Si es lo suficientemente inteligente como para no ceder a las mentiras de los aspirantes a oficinistas que no dejar&aacute;n de babear por su cuenta, ser&aacute; escuchado.</p><p>Como vemos, el Pouget de 1894 utilizaba el mismo lenguaje en una forma ligeramente diferente, ciertamente menos precisa que la que ha adoptado hoy.</p><p>A&uacute;n as&iacute;, dijo:</p><p>Si hay una agrupaci&oacute;n en la que los anarcos deber&iacute;an asomar el cuello, es obviamente la c&aacute;mara sindical&hellip; Las grandes hortalizas har&iacute;an una sucia tromba si los anarquistas, a los que creen tener amordazados, aprovechasen la circunstancia para infiltrarse en los sindicatos y difundir all&iacute; sus ideas sin ruido ni bengala.</p><p>A&ntilde;adamos que Pouget fue uno de los primeros en hablar de sabotaje; utiliz&oacute; esta palabra en P&egrave;re Peinard en 1895. Luego volvi&oacute; a utilizarla y a explicarla en un informe presentado en el congreso de Toulouse en 1897.</p><p>As&iacute;, &Eacute;mile Pouget siempre estuvo a favor de la penetraci&oacute;n de los sindicatos. Lo que dijo en el 94, lo ha repetido desde entonces en todos los peri&oacute;dicos en los que ha escrito, en La Sociale, en el diario Le Peuple. Y si los revolucionarios han comprendido por fin los beneficios que pod&iacute;an sacar de las agrupaciones corporativas, si el sindicalismo ha adquirido tanta extensi&oacute;n en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, se lo debemos a Pouget.</p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3610802&amp;version=7&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p><em>La huelga (Dibujo de Grandjouan)</em></p><p>Junto a esta obstinada preocupaci&oacute;n que acabamos de se&ntilde;alar, hay una segunda que caracteriza a Pouget. Al mismo tiempo que so&ntilde;aba con empujar a los anarquistas a los sindicatos, pensaba en crear un peri&oacute;dico que resumiera todas las aspiraciones y tendencias del revolucionarismo.</p><p>La operaci&oacute;n fue mucho m&aacute;s dif&iacute;cil. Se necesita dinero para fundar un peri&oacute;dico. En nuestra &eacute;poca, cuando la prensa es un instrumento formidable en manos de los capitalistas, no es f&aacute;cil luchar y competir con los peri&oacute;dicos burgueses. Durante mucho tiempo, Pouget tuvo que conformarse con un semanario. A su regreso de Londres, transform&oacute; su P&egrave;re Peinard, al que bautiz&oacute; como Sociale, y que posteriormente recuper&oacute; su t&iacute;tulo original. Recordemos, de paso, que fue condenado de nuevo por un art&iacute;culo en el Sociale en el que atacaba a la empresa Montceau-les-Mines.</p><p>Cuando S&eacute;bastien Faure fund&oacute; el Journal du Peuple en medio del asunto Dreyfus, Pouget crey&oacute; que por fin tendr&iacute;amos el diario de nuestros sue&ntilde;os. Por desgracia, faltaban fondos. Durante los &uacute;ltimos seis meses, como secretario de la redacci&oacute;n, Pouget realiz&oacute; esfuerzos sin precedentes para mantener vivo el peri&oacute;dico. Tuvo que ceder a lo inevitable.</p><p>Pero no se desanim&oacute;. Su afici&oacute;n -si es que puede llamarse as&iacute;- le segu&iacute;a reteniendo. Al no poder tener un peri&oacute;dico diario, fund&oacute; un semanario. En el Congreso de Sindicatos de Toulouse, en 1900, se decidi&oacute; crear un &oacute;rgano sindicalista, la Voix du Peuple, de la que desde entonces es secretario de redacci&oacute;n.</p><p>Y, en este a&ntilde;o 1908, Pouget est&aacute; muy cerca de haber realizado su sue&ntilde;o. De hecho, ya no es un secreto. El 1 de septiembre ver&aacute; la luz un nuevo diario, con la ayuda y la colaboraci&oacute;n de los militantes revolucionarios de todos los matices, excepto los parlamentarios. Este diario, que no es obra personal de Pouget y que se funda con la ayuda de Ch. Malato y algunos otros, ha sido bautizado: el Cri du Peuple; ha tomado el t&iacute;tulo de Jules Vall&egrave;s. Y nos promete grandes batallas,</p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3610802&amp;version=8&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>Completemos nuestro retrato. Hemos relatado los primeros a&ntilde;os de Pouget. Lo hemos mostrado como anarquista, escribiendo el P&egrave;re Peinard, condenado al encierro y a la c&aacute;rcel y persistiendo a lo largo de su carrera como militante, en empujar a los revolucionarios hacia los sindicatos.</p><p>Hoy en d&iacute;a, se le critica por haberse vuelto notablemente m&aacute;s moderado, por ser demasiado pol&iacute;tico, demasiado h&aacute;bil como estratega. En realidad, Pouget siempre fue el mismo. Su papel siempre ha consistido en dirigir, en dar consejos a otros militantes que eran m&aacute;s oradores o ruidosos que &eacute;l. Porque Pouget no es un orador. No tiene nada que hacer en una reuni&oacute;n p&uacute;blica. Es, por el contrario, el hombre que se queda en su despacho. &Eacute;l es el empleado.</p><p>S&oacute;lo hay que verlo para entender el verdadero car&aacute;cter de este trabajador sensato, meticuloso y ordenado. Adem&aacute;s, es un hombre silencioso. Nunca se decide antes de haber escuchado, pensado y sopesado todas las razones. Y en el seno de la CGT, donde chocan tantos temperamentos, donde se enfrentan los violentos con los amanerados, donde se sientan los exaltados junto a los razonadores, no hay que sorprenderse si encontramos algunas divergencias e incluso algunas enemistades fatales. Pero demos a Pouget lo que le pertenece: ha dirigido grandes luchas por la emancipaci&oacute;n de los trabajadores y ha prestado a los revolucionarios el inmenso servicio de empujarlos, de agruparlos en un campo de batalla, del que pueden esperar, con certeza, la victoria. Este es un t&iacute;tulo de gloria suficiente para un solo hombre.</p><p>Traducido por Jorge Joya</p><p>Original:&nbsp;<a href="https://www.partage-noir.fr/emile-pouget-1860-1931"><a href="https://www.partage-noir.fr/emile-pouget-1860-1931" title="www.partage-noir.fr/emile-pouget-1860-1931" rel="nofollow">www.partage-noir.fr/emile-pouget-1860-1931</a></a></p><p>En el blog: <a href="https://libertamen.wordpress.com/2022/01/17/emile-pouget-1860-1931/" title="libertamen.wordpress.com/2022/01/17/emile-pouget-1860-1931/" rel="nofollow">libertamen.wordpress.com/2022/01/17/emile-pouget-1860-1931/</a></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3610802" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>Una nueva historia de la humanidad ofrece la esperanza de un nuevo futuro</title>
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		<pubDate>Sun, 16 Jan 2022 23:51:14 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3610702&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>Un nuevo libro pretende reescribir la versi&oacute;n est&aacute;ndar de la historia de los primeros tiempos de la humanidad, seg&uacute;n la cual la desigualdad fue el resultado inevitable del surgimiento de la agricultura y la civilizaci&oacute;n urbana.</p><p>Por qu&eacute; es importante: Si algunos de nuestros primeros antepasados fueron capaces de cultivar y construir ciudades sin adoptar una organizaci&oacute;n social altamente estratificada, es posible que nosotros tambi&eacute;n podamos trazar un futuro m&aacute;s justo e igualitario.</p><p><strong>El panorama general: </strong>La historia est&aacute;ndar de la transici&oacute;n de la humanidad de cazadores-recolectores a agricultores asentados es sencilla.</p><ul><li>La agricultura, a diferencia de la caza y la recolecci&oacute;n, gener&oacute; una plusval&iacute;a que permiti&oacute; sostener poblaciones y asentamientos m&aacute;s grandes, pero condujo al surgimiento de las &eacute;lites rentistas y la estratificaci&oacute;n social que ahora parece ser un hecho inevitable de la vida humana.&nbsp;</li><li>"La civilizaci&oacute;n parec&iacute;a venir como un paquete", escribieron los autores de "El amanecer de todo", David Wengrow y David Graeber, en un ensayo reciente. "Significaba miseria y sufrimiento para aquellos que inevitablemente ser&iacute;an reducidos a siervos, esclavos o deudores, pero tambi&eacute;n permit&iacute;a la posibilidad del arte, la tecnolog&iacute;a y la ciencia".&nbsp;</li><li>Pero en su nuevo libro, Wengrow y Graeber exploran los recientes descubrimientos de la arqueolog&iacute;a para argumentar que algunos de nuestros primeros ancestros eran mucho m&aacute;s experimentales y esc&eacute;pticos de la urbanizaci&oacute;n y la centralizaci&oacute;n de lo que pens&aacute;bamos, y mucho menos dispuestos a renunciar a su libertad por los beneficios de la civilizaci&oacute;n.</li></ul><p><strong>Entre l&iacute;neas:</strong> La ciudad de &Ccedil;atalh&ouml;y&uuml;k, en la actual Turqu&iacute;a, se asent&oacute; en torno al a&ntilde;o 7400 a.C., lleg&oacute; a tener 5.000 habitantes y mostr&oacute; claros signos de agricultura, pero Wengrow y Graeber sostienen que "no hay pruebas de autoridad central" en la ciudad.</p><ul><li>La ciudad de Teotihuac&aacute;n, en el actual M&eacute;xico, se fund&oacute; en el a&ntilde;o 100 a.C. e inicialmente contaba con el tipo de grandes palacios y templos que indican una jerarqu&iacute;a social. Pero los autores sostienen que sus ciudadanos se apartaron deliberadamente del control central, canalizando sus recursos para proporcionar viviendas igualitarias y de alta calidad a casi toda la poblaci&oacute;n.&nbsp;</li><li>Incluso cuando algunas de las primeras ciudades conocidas de Mesopotamia se desarrollaban siguiendo lo que se supon&iacute;a que eran l&iacute;neas est&aacute;ndar, con reyes, sacerdotes y clases sociales, los asentamientos de las actuales Ucrania y Moldavia se organizaban sin centralizaci&oacute;n, lo que demuestra que Wengrow y Graeber argumentan que se estaban explorando activamente otras v&iacute;as de desarrollo humano.</li><li>"Si algo sali&oacute; terriblemente mal en la historia de la humanidad -y dado el estado actual del mundo, es dif&iacute;cil negar que algo sali&oacute; mal-, entonces quiz&aacute;s empez&oacute; a salir mal precisamente cuando la gente empez&oacute; a perder esa libertad para imaginar y promulgar otras formas de existencia social", escriben Wengrow y Graeber.</li></ul><p><strong>Contexto</strong>: Aunque "Amanecer" recorre miles de a&ntilde;os de historia de la humanidad, es una obra muy relacionada con la pol&iacute;tica de hoy, y de sus autores.</p><ul><li>Graeber, que falleci&oacute; repentinamente el a&ntilde;o pasado a los 59 a&ntilde;os, justo despu&eacute;s de terminar "Amanecer", era un anarquista comprometido y una figura intelectual que guiaba el movimiento Occupy, que comenz&oacute; hace 10 a&ntilde;os este oto&ntilde;o.</li><li>El anarquismo sostiene que los seres humanos pueden organizarse por s&iacute; mismos sin la pesada mano del Estado, y en "Amanecer", Graeber y Wengrow argumentan esencialmente que los seres humanos son anarquistas por naturaleza, pero en los &uacute;ltimos miles de a&ntilde;os "llegaron a estar atrapados en grilletes conceptuales tan apretados que ya no podemos ni siquiera imaginar la posibilidad de reinventarnos".</li><li>Es posible mirar el crecimiento de tecnolog&iacute;as como el blockchain y las organizaciones aut&oacute;nomas descentralizadas como prueba de que el Homo sapiens todav&iacute;a puede inventar nuevas formas de organizarse, 300.000 a&ntilde;os despu&eacute;s de que nuestra especie surgiera.</li></ul><p><strong>El otro lado: </strong>"Amanecer" ha sido ampliamente elogiado por acad&eacute;micos y cr&iacute;ticos, pero sus conclusiones est&aacute;n lejos de ser a prueba de balas.</p><ul><li>El hecho de que gran parte de la prehistoria humana siga siendo desconocida para nosotros significa que Wengrow y Graeber hacen lecturas amplias y discutibles a partir de pruebas f&iacute;sicas relativamente escasas, y a menudo no est&aacute; claro cu&aacute;nto de lo que dicen es un hecho y cu&aacute;nto es un deseo.&nbsp;</li><li>El historiador Daniel Immerwahr escribe que Graeber era "m&aacute;s conocido por ser interesante que por estar en lo cierto", y se&ntilde;ala un hecho no destacable: "si los estados no son inevitables, &iquest;por qu&eacute; est&aacute;n en todas partes?"</li><li>El fil&oacute;sofo John Gray cita el fracaso general del movimiento Occupy, y encuentra pocas pruebas de que una organizaci&oacute;n social verdaderamente anarquista pueda prosperar en un mundo tan abarrotado y complejo como el nuestro. Lejos de descentralizarse, escribe Gray, "la historia va en direcci&oacute;n contraria", ya que los Estados reafirman su autoridad en medio de una pandemia y del cambio clim&aacute;tico.</li></ul><p>La conclusi&oacute;n: Es dif&iacute;cil rebatir el argumento de Wengrow y Graeber de que la humanidad se ha "atascado" en algunos aspectos, pero la misma posibilidad de que nuestros antepasados imaginaran formas de vida radicalmente diferentes ofrece la esperanza, aunque sea d&eacute;bil, de que podamos desatascarnos.</p><p>Traducido por Jorge Joya</p><p>Original: <a href="https://www.axios.com/dawn-of-everything-human-history-david-graeber-f6acda27-8f92-4240-a199-ce17c65ff1c1.html" title="www.axios.com/dawn-of-everything-human-history-david-graeber-f6acda27-8f92-4240-a199-ce17c65ff1c1.html" rel="nofollow">www.axios.com/dawn-of-everything-human-history-david-graeber-f6acda27-</a></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3610702" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>La historia antigua muestra cómo podemos crear un mundo más igualitario - Graeber y Wengrow</title>
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		<pubDate>Sun, 16 Jan 2022 23:47:17 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3610705&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>Image Credit... Daniel Forero</p><blockquote>Los se&ntilde;ores Graeber y Wengrow son los autores del libro "The Dawn of Everything: A New History of Humanity" (El amanecer de todo: una nueva historia de la humanidad), de pr&oacute;xima aparici&oacute;n, del que se ha adaptado este ensayo. El Sr. Graeber muri&oacute; poco despu&eacute;s de terminar el libro.</blockquote><p>La mayor parte de la historia de la humanidad se ha perdido irremediablemente. Nuestra especie, el Homo sapiens, ha existido durante al menos 200.000 a&ntilde;os, pero no tenemos pr&aacute;cticamente ninguna idea de lo que ocurr&iacute;a durante la mayor parte de ese tiempo. En el norte de Espa&ntilde;a, por ejemplo, en la cueva de Altamira, se crearon pinturas y grabados durante un periodo de al menos 10.000 a&ntilde;os, entre el 25.000 y el 15.000 a.C. Es de suponer que durante ese periodo ocurrieron muchos acontecimientos dram&aacute;ticos. No tenemos forma de saber cu&aacute;les fueron la mayor&iacute;a de ellos. Esto tiene poca importancia para la mayor&iacute;a de la gente, ya que la mayor&iacute;a de la gente rara vez piensa en la amplia gama de la historia humana de todos modos. No tienen muchas razones para hacerlo. Si se plantea la cuesti&oacute;n, suele ser al reflexionar sobre las razones por las que el mundo parece estar tan desordenado y por las que los seres humanos se tratan tan mal unos a otros: las razones de la guerra, la codicia, la explotaci&oacute;n y la indiferencia hacia el sufrimiento de los dem&aacute;s. &iquest;Siempre hemos sido as&iacute;, o es que algo, en alg&uacute;n momento, ha ido terriblemente mal?</p><p>Uno de los primeros en plantear esta cuesti&oacute;n en la era moderna fue el fil&oacute;sofo suizo-franc&eacute;s Jean-Jacques Rousseau, en un ensayo sobre los or&iacute;genes de la desigualdad social que present&oacute; a un concurso en 1754. &Eacute;rase una vez, escribi&oacute;, que &eacute;ramos cazadores-recolectores, viviendo en un estado de inocencia infantil, como iguales. Estas bandas de recolectores pod&iacute;an ser igualitarias porque estaban aisladas unas de otras y sus necesidades materiales eran sencillas. Seg&uacute;n Rousseau, s&oacute;lo despu&eacute;s de la revoluci&oacute;n agr&iacute;cola y el surgimiento de las ciudades esta condici&oacute;n feliz lleg&oacute; a su fin. La vida urbana supuso la aparici&oacute;n de la literatura escrita, la ciencia y la filosof&iacute;a, pero al mismo tiempo de casi todo lo malo de la vida humana: el patriarcado, los ej&eacute;rcitos permanentes, las ejecuciones en masa y los molestos bur&oacute;cratas que exigen que pasemos gran parte de nuestra vida rellenando formularios.</p><p>Rousseau perdi&oacute; el concurso de redacci&oacute;n, pero la historia que cont&oacute; pas&oacute; a convertirse en un relato dominante de la historia humana, sentando las bases sobre las que los escritores contempor&aacute;neos de la "gran historia" -como Jared Diamond, Francis Fukuyama y Yuval Noah Harari- construyeron sus relatos sobre la evoluci&oacute;n de nuestras sociedades. Estos escritores suelen hablar de la desigualdad como el resultado natural de vivir en grupos m&aacute;s grandes con un exceso de recursos. Por ejemplo, el Sr. Harari escribe en "Sapiens: Una breve historia de la humanidad" que, tras la llegada de la agricultura, surgieron gobernantes y &eacute;lites "en todas partes... viviendo del excedente de alimentos de los campesinos y dej&aacute;ndoles s&oacute;lo la subsistencia".</p><p>Durante mucho tiempo, las pruebas arqueol&oacute;gicas -de Egipto, Mesopotamia, China, Mesoam&eacute;rica y otros lugares- parec&iacute;an confirmarlo. Si se pone un n&uacute;mero suficiente de personas en un lugar, las pruebas parecen demostrar que empezar&aacute;n a dividirse en clases sociales. La desigualdad surgi&oacute; en el registro arqueol&oacute;gico con la aparici&oacute;n de templos y palacios, presididos por gobernantes y sus parientes de &eacute;lite, y almacenes y talleres, dirigidos por administradores y supervisores. La civilizaci&oacute;n parec&iacute;a venir en un paquete: significaba miseria y sufrimiento para los que inevitablemente ser&iacute;an reducidos a siervos, esclavos o deudores, pero tambi&eacute;n permit&iacute;a la posibilidad del arte, la tecnolog&iacute;a y la ciencia.</p><p>Eso hace que el pesimismo melanc&oacute;lico sobre la condici&oacute;n humana parezca de sentido com&uacute;n: s&iacute;, vivir en una sociedad verdaderamente igualitaria puede ser posible si eres un pigmeo o un bosquimano del Kalahari. Pero si quieres vivir en una ciudad como Nueva York, Londres o Shangh&aacute;i - si quieres todas las cosas buenas que conllevan las concentraciones de personas y recursos - entonces tienes que aceptar tambi&eacute;n las cosas malas. Durante generaciones, estas suposiciones han formado parte de nuestra historia de origen. La historia que aprendemos en la escuela nos ha hecho estar m&aacute;s dispuestos a tolerar un mundo en el que algunos pueden convertir su riqueza en poder sobre los dem&aacute;s, mientras que a otros se les dice que sus necesidades no son importantes y que sus vidas no tienen valor intr&iacute;nseco. Como resultado, somos m&aacute;s propensos a creer que la desigualdad es s&oacute;lo una consecuencia ineludible de vivir en sociedades grandes, complejas, urbanas y tecnol&oacute;gicamente sofisticadas.</p><p>Queremos ofrecer un relato totalmente diferente de la historia de la humanidad. Creemos que mucho de lo que se ha descubierto en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, por parte de arque&oacute;logos y otras disciplinas afines, va en contra de la sabidur&iacute;a convencional propuesta por los escritores modernos de la "gran historia". Lo que estas nuevas pruebas demuestran es que un n&uacute;mero sorprendente de las primeras ciudades del mundo estaban organizadas seg&uacute;n l&iacute;neas fuertemente igualitarias. En algunas regiones, sabemos ahora, las poblaciones urbanas se gobernaron a s&iacute; mismas durante siglos sin ning&uacute;n indicio de los templos y palacios que surgir&iacute;an m&aacute;s tarde; en otras, los templos y palacios nunca surgieron en absoluto, y simplemente no hay evidencia de una clase de administradores o cualquier otro tipo de estrato gobernante. Parece que el mero hecho de la vida urbana no implica, necesariamente, ninguna forma particular de organizaci&oacute;n pol&iacute;tica, y nunca lo hizo. Lejos de resignarnos a la desigualdad, la nueva imagen que est&aacute; surgiendo del pasado profundo de la humanidad puede abrirnos los ojos a posibilidades igualitarias que de otro modo nunca habr&iacute;amos considerado.</p><p>All&iacute; donde surgieron las ciudades, definieron una nueva fase de la historia del mundo. Los asentamientos habitados por decenas de miles de personas hicieron su primera aparici&oacute;n hace unos 6.000 a&ntilde;os. La historia convencional dice que las ciudades se desarrollaron en gran medida gracias a los avances tecnol&oacute;gicos: Fueron el resultado de la revoluci&oacute;n agr&iacute;cola, que desencaden&oacute; una cadena de desarrollos que permitieron mantener a un gran n&uacute;mero de personas viviendo en un mismo lugar. Pero, de hecho, una de las primeras ciudades m&aacute;s pobladas no apareci&oacute; en Eurasia -con sus numerosas ventajas t&eacute;cnicas y log&iacute;sticas-, sino en Mesoam&eacute;rica, que no contaba con veh&iacute;culos de ruedas ni barcos de vela, ni con transporte de tracci&oacute;n animal y mucho menos con metalurgia o burocracia alfabetizada. En resumen, es f&aacute;cil exagerar la importancia de las nuevas tecnolog&iacute;as a la hora de marcar la direcci&oacute;n general del cambio.</p><p>En casi todas estas ciudades primitivas encontramos grandes declaraciones de unidad c&iacute;vica, la disposici&oacute;n de los espacios construidos en patrones armoniosos y a menudo hermosos, que reflejan claramente alg&uacute;n tipo de planificaci&oacute;n a escala municipal. En los casos en que disponemos de fuentes escritas (la antigua Mesopotamia, por ejemplo), encontramos grandes grupos de ciudadanos que se refieren a s&iacute; mismos simplemente como "el pueblo" de una ciudad determinada (o a menudo sus "hijos"), unidos por la devoci&oacute;n a sus antepasados fundadores, sus dioses o h&eacute;roes, su infraestructura c&iacute;vica y su calendario ritual. En la provincia china de Shandong, los asentamientos urbanos estaban presentes m&aacute;s de mil a&ntilde;os antes de las primeras dinast&iacute;as reales conocidas, y han surgido hallazgos similares en las tierras bajas mayas, donde los centros ceremoniales de tama&ntilde;o realmente enorme -hasta ahora, sin presentar pruebas de monarqu&iacute;a o estratificaci&oacute;n- pueden fecharse hasta el a&ntilde;o 1000 a.C., mucho antes del surgimiento de los reyes y dinast&iacute;as mayas del Cl&aacute;sico.</p><p>&iquest;Qu&eacute; manten&iacute;a unidos estos primeros experimentos de urbanizaci&oacute;n, si no eran reyes, soldados y bur&oacute;cratas? Para encontrar respuestas, podr&iacute;amos recurrir a otros sorprendentes descubrimientos en las praderas interiores de Europa oriental, al norte del Mar Negro, donde los arque&oacute;logos han encontrado ciudades, tan grandes y antiguas como las de Mesopotamia. Las m&aacute;s antiguas se remontan al a&ntilde;o 4100 a.C. Mientras que las ciudades mesopot&aacute;micas, en lo que hoy son las tierras de Siria e Irak, se formaron inicialmente en torno a los templos, y m&aacute;s tarde tambi&eacute;n a los palacios reales, las ciudades prehist&oacute;ricas de Ucrania y Moldavia fueron sorprendentes experimentos de urbanizaci&oacute;n descentralizada. Estos emplazamientos se planificaron a imagen de un gran c&iacute;rculo -o serie de c&iacute;rculos- de casas, con nadie primero, nadie &uacute;ltimo, dividido en distritos con edificios de asamblea para las reuniones p&uacute;blicas.</p><p>Si todo esto suena un poco mon&oacute;tono o "simple", debemos tener en cuenta la ecolog&iacute;a de estas primeras ciudades ucranianas. Al vivir en la frontera entre el bosque y la estepa, los residentes no s&oacute;lo eran agricultores y ganaderos de cereales, sino que tambi&eacute;n cazaban ciervos y jabal&iacute;es, importaban sal, s&iacute;lex y cobre, y manten&iacute;an jardines dentro de los l&iacute;mites de la ciudad, consumiendo manzanas, peras, cerezas, bellotas, avellanas y albaricoques, todo ello servido en cer&aacute;mica pintada, que se considera una de las mejores creaciones est&eacute;ticas del mundo prehist&oacute;rico.</p><p>Los investigadores no son un&aacute;nimes en cuanto al tipo de organizaci&oacute;n social que requer&iacute;a todo esto, pero la mayor&iacute;a est&aacute; de acuerdo en que los retos log&iacute;sticos eran enormes. Los residentes produjeron sin duda un excedente, y con &eacute;l lleg&oacute; una amplia oportunidad para que algunos de ellos se hicieran con el control de las existencias y los suministros, para ense&ntilde;orearse de los dem&aacute;s o luchar por el bot&iacute;n, pero a lo largo de ocho siglos encontramos pocas pruebas de guerras o del surgimiento de &eacute;lites sociales. La verdadera complejidad de estas primeras ciudades radica en las estrategias pol&iacute;ticas que adoptaron para evitarlas. Un cuidadoso an&aacute;lisis de los arque&oacute;logos muestra c&oacute;mo las libertades sociales de los habitantes de las ciudades ucranianas se manten&iacute;an a trav&eacute;s de procesos de toma de decisiones locales, en los hogares y en las asambleas de los barrios, sin necesidad de un control centralizado o de una administraci&oacute;n de arriba abajo.</p><p>Sin embargo, incluso ahora, estos lugares ucranianos casi nunca aparecen en los estudios. Cuando lo hacen, los acad&eacute;micos tienden a llamarlos "mega-sitios" en lugar de ciudades, una especie de eufemismo que indica a un p&uacute;blico m&aacute;s amplio que no deben ser considerados como ciudades propiamente dichas, sino como aldeas que por alguna raz&oacute;n han crecido desmesuradamente. Algunos incluso se refieren a ellas directamente como "pueblos crecidos". &iquest;C&oacute;mo se explica esta reticencia a dar la bienvenida a los mega-sitios ucranianos al c&iacute;rculo encantado de los or&iacute;genes urbanos? &iquest;Por qu&eacute; cualquiera que se interese m&iacute;nimamente por el origen de las ciudades ha o&iacute;do hablar de Uruk o Mohenjo-daro, pero casi nadie de Taljanky o Nebelivka?</p><p>Es dif&iacute;cil no recordar aqu&iacute; el relato corto de Ursula K. Le Guin "Los que se alejan de Omelas", sobre una ciudad imaginaria que tambi&eacute;n se conformaba sin reyes, guerras, esclavos o polic&iacute;a secreta. Le Guin se&ntilde;ala que tendemos a tachar de "simple" a una comunidad de este tipo, pero en realidad los ciudadanos de Omelas "no eran gente simple, no eran pastores dulces, ni nobles salvajes, ni ut&oacute;picos anodinos. No eran menos complejos que nosotros". El problema es que tenemos la mala costumbre de "considerar la felicidad como algo bastante est&uacute;pido".</p><p>Le Guin ten&iacute;a raz&oacute;n. Evidentemente, no tenemos ni idea de lo relativamente felices que eran los habitantes de mega-sitios ucranianos como Maidanetske o Nebelivka, comparados con los se&ntilde;ores de la estepa que cubr&iacute;an los paisajes cercanos con mont&iacute;culos llenos de tesoros, o incluso con los siervos sacrificados ritualmente en sus funerales (aunque podemos adivinarlo). Y como cualquiera que haya le&iacute;do la historia sabe, Omelas tambi&eacute;n ten&iacute;a algunos problemas.</p><p>Pero la cuesti&oacute;n sigue siendo: &iquest;Por qu&eacute; suponemos que los pueblos que han descubierto una forma de gobernar y mantener a una gran poblaci&oacute;n sin templos, palacios ni fortificaciones militares -es decir, sin muestras manifiestas de arrogancia y crueldad- son de alg&uacute;n modo menos complejos que los que no lo han hecho? &iquest;Por qu&eacute; dudamos en dignificar un lugar as&iacute; con el nombre de "ciudad"? Los mega-sitios de Ucrania y las regiones adyacentes estuvieron habitados desde aproximadamente el 4100 al 3300 a.C., que es un periodo de tiempo considerablemente m&aacute;s largo que la mayor&iacute;a de los asentamientos urbanos posteriores. Finalmente, fueron abandonados. Todav&iacute;a no sabemos por qu&eacute;. Lo que nos ofrecen, mientras tanto, es significativo: una prueba m&aacute;s de que una sociedad altamente igualitaria ha sido posible a escala urbana.</p><p>&iquest;Por qu&eacute; deber&iacute;an importarnos hoy estos hallazgos de un pasado lejano? Desde la Gran Recesi&oacute;n de 2008, la cuesti&oacute;n de la desigualdad -y con ella, la historia a largo plazo de la desigualdad- se ha convertido en un importante tema de debate. Ha surgido una especie de consenso entre los intelectuales e incluso, hasta cierto punto, entre las clases pol&iacute;ticas, en el sentido de que los niveles de desigualdad social se han descontrolado, y que la mayor&iacute;a de los problemas del mundo son el resultado, de un modo u otro, de un abismo cada vez mayor entre los que tienen y los que no tienen. Un porcentaje muy peque&ntilde;o de la poblaci&oacute;n controla los destinos de casi todos los dem&aacute;s, y lo hace de forma cada vez m&aacute;s desastrosa. Las ciudades se han convertido en el emblema de nuestra situaci&oacute;n. Ya sea en Ciudad del Cabo o en San Francisco, ya no nos escandaliza, ni siquiera nos sorprende, la visi&oacute;n de los barrios marginales en constante expansi&oacute;n: aceras abarrotadas de tiendas de campa&ntilde;a improvisadas o refugios rebosantes de indigentes y personas sin hogar.</p><p>Comenzar a invertir esta trayectoria es una tarea inmensa. Pero tambi&eacute;n hay precedentes hist&oacute;ricos para ello. Alrededor del inicio de la era com&uacute;n, miles de personas se reunieron en el Valle de M&eacute;xico para fundar una ciudad que hoy conocemos como Teotihuac&aacute;n. En pocos siglos se convirti&oacute; en el mayor asentamiento de Mesoam&eacute;rica. En una colosal haza&ntilde;a de ingenier&iacute;a civil, sus habitantes desviaron el r&iacute;o San Juan para que fluyera por el coraz&oacute;n de su nueva metr&oacute;poli. En el distrito central se levantaron pir&aacute;mides, asociadas a la matanza ritual. Lo que podr&iacute;amos esperar es el surgimiento de lujosos palacios para los gobernantes guerreros, pero los ciudadanos de Teotihuacan eligieron un camino diferente. Alrededor del a&ntilde;o 300 d.C., los teotihuacanos cambiaron de rumbo, redirigiendo sus esfuerzos lejos de la construcci&oacute;n de grandes monumentos y dedicando recursos en su lugar a la provisi&oacute;n de viviendas de alta calidad para la mayor&iacute;a de los residentes, que eran alrededor de 100.000.</p><p>Por supuesto, el pasado no puede proporcionar soluciones instant&aacute;neas para las crisis y los retos del presente. Los obst&aacute;culos son enormes, pero lo que muestra nuestra investigaci&oacute;n es que ya no podemos contar con las fuerzas de la historia y la evoluci&oacute;n entre ellos. Esto tiene todo tipo de implicaciones importantes: Por un lado, sugiere que deber&iacute;amos ser mucho menos pesimistas sobre nuestro futuro, ya que el mero hecho de que gran parte de la poblaci&oacute;n mundial viva ahora en ciudades puede no determinar la forma en que vivimos, en la medida en que podr&iacute;amos haber supuesto.</p><p>Lo que necesitamos hoy es otra revoluci&oacute;n urbana para crear formas de vida m&aacute;s justas y sostenibles. La tecnolog&iacute;a que permite crear entornos urbanos menos centralizados y m&aacute;s ecol&oacute;gicos, adecuados a las realidades demogr&aacute;ficas modernas, ya existe. Los predecesores de nuestras ciudades modernas incluyen no s&oacute;lo la proto-megal&oacute;polis, sino tambi&eacute;n la proto-ciudad-jard&iacute;n, la proto-supermanzana, y una cornucopia de otras formas urbanas, esperando que las recuperemos. Frente a la desigualdad y la cat&aacute;strofe clim&aacute;tica, ofrecen el &uacute;nico futuro viable para las ciudades del mundo, y tambi&eacute;n para nuestro planeta. Lo &uacute;nico que nos falta ahora es la imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica para hacerlo realidad. Pero, como nos ense&ntilde;a la historia, el nuevo mundo valiente que pretendemos crear ya ha existido antes, y podr&iacute;a volver a existir.</p><p>David Graeber fue antrop&oacute;logo y activista. David Wengrow es profesor de Arqueolog&iacute;a Comparada en el University College de Londres.</p><p>Traducido por Jorge Joya</p><p>Original:&nbsp;<a href="https://www.nytimes.com/2021/11/04/opinion/graeber-wengrow-dawn-of-everything-history.html"><a href="https://www.nytimes.com/2021/11/04/opinion/graeber-wengrow-dawn-of-everything-history.html" title="www.nytimes.com/2021/11/04/opinion/graeber-wengrow-dawn-of-everything-history.html" rel="nofollow">www.nytimes.com/2021/11/04/opinion/graeber-wengrow-dawn-of-everything-</a></a></p><p>En el blog: <a href="https://libertamen.wordpress.com/2022/01/17/la-historia-antigua-muestra-como-podemos-crear-un-mundo-mas-igualitario-4-de-noviembre-de-2021-por-david-graeber-y-david-wengrow/" title="libertamen.wordpress.com/2022/01/17/la-historia-antigua-muestra-como-podemos-crear-un-mundo-mas-igualitario-4-de-noviembre-de-2021-por-david-graeber-y-david-wengrow/" rel="nofollow">libertamen.wordpress.com/2022/01/17/la-historia-antigua-muestra-como-p</a></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3610705" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>La resistencia armada al franquismo, 1939-1965 - Antonio Téllez</title>
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		<pubDate>Sun, 16 Jan 2022 23:00:48 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3610694&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><blockquote><em>Un relato de Antonio T&eacute;llez sobre la lucha armada guerrillera clandestina de anarquistas y antifascistas contra el r&eacute;gimen del general Franco tras la Guerra Civil.</em></blockquote><h3>El traqueteo del subfusil Thompson&nbsp;</h3><p>La lucha guerrillera contra el franquismo surgi&oacute; en realidad en los d&iacute;as posteriores a la sublevaci&oacute;n del ej&eacute;rcito contra la Rep&uacute;blica Espa&ntilde;ola el 18 de julio de 1936. En todo el pa&iacute;s, los trabajadores se lanzaron a la revoluci&oacute;n y se alzaron en armas contra las fuerzas armadas. En las zonas que cayeron inmediatamente en manos del ej&eacute;rcito amotinado, se puso en marcha r&aacute;pidamente una sangrienta represi&oacute;n que oblig&oacute; a muchos antifascistas a echarse al monte para salvar el pellejo. Esto se repiti&oacute; a lo largo de casi tres a&ntilde;os de guerra civil a medida que las zonas eran conquistadas, una tras otra, por el ej&eacute;rcito franquista y se extendi&oacute; a la pr&aacute;ctica totalidad de la Pen&iacute;nsula tras la rendici&oacute;n de las tropas republicanas en la zona Centro-Levante el 31 de marzo de 1939.</p><p>Se ha escrito muy poco sobre la magnitud de la lucha armada contra el franquismo tras la guerra civil. Fue y sigue siendo conocida por pocos. Un espeso manto de silencio se ha dibujado sobre los combatientes, por diversas razones. Seg&uacute;n el amigo personal de Franco, el teniente general de la Guardia Civil Camilo Alonso Vega -que estuvo al frente de la campa&ntilde;a antiguerrillera durante doce a&ntilde;os-, el bandolerismo (t&eacute;rmino que los franquistas utilizaron siempre para denominar la actividad guerrillera) tuvo &laquo;gran trascendencia&raquo; en Espa&ntilde;a, ya que &laquo;interrumpi&oacute; las comunicaciones, desmoraliz&oacute; a las gentes, destroz&oacute; nuestra econom&iacute;a, hizo a&ntilde;icos nuestra unidad y nos desacredit&oacute; ante el mundo exterior&raquo;.</p><p>S&oacute;lo unos d&iacute;as antes de que se pronunciaran esas palabras, el propio general Franco hab&iacute;a excusado el silencio generalizado impuesto a las informaciones sobre la oposici&oacute;n armada y los esfuerzos realizados para detenerla, al afirmar que &laquo;los sacrificios de la Guardia Civil en los a&ntilde;os posteriores a la Segunda Guerra Mundial se hicieron desinteresadamente y en silencio, porque, por razones pol&iacute;ticas y de seguridad, no era conveniente dar a conocer los lugares, los enfrentamientos, las cifras de v&iacute;ctimas o los nombres de los que cayeron en cumplimiento de su deber, en un sacrificio heroico y t&aacute;cito&raquo;.</p><p>Este encubrimiento ha continuado hasta nuestros d&iacute;as. En un programa de Televisi&oacute;n Espa&ntilde;ola (TVE) titulado Guerra de Guerrillas y emitido en 1984, el general Manuel Prieto L&oacute;pez se refiri&oacute; c&iacute;nicamente a los combatientes antifranquistas como bandidos y asesinos. No es de extra&ntilde;ar, ya que durante el periodo de transici&oacute;n pol&iacute;tica a la democracia (noviembre de 1975 a octubre de 1982) todas las fuerzas pol&iacute;ticas, los altos financieros, los industriales, los militares y las autoridades eclesi&aacute;sticas decidieron que las referencias al pasado eran inapropiadas y que el prolongado derramamiento de sangre del franquismo deb&iacute;a quedar relegado al olvido. Ese consenso se mantiene hoy en d&iacute;a*, y los historiadores deseosos de levantar ese velo tropiezan con obst&aacute;culos insalvables cuando intentan examinar los archivos del Estado, la Guardia Civil o la Polic&iacute;a.</p><p>No disponemos de un desglose fiable de las cifras globales de guerrilleros ni de las bajas sufridas o infligidas a las fuerzas de seguridad y al Ej&eacute;rcito. Si queremos tener una idea de lo que fue esta lucha desigual contra la Dictadura, s&oacute;lo podemos recurrir a las cifras que se hicieron p&uacute;blicas en 1968 -al parecer, una sola vez-, seg&uacute;n las cuales la Guardia Civil sufri&oacute; 628 bajas (258 muertos) entre 1943 y 1952: unos 5.548 bandoleros fueron aniquilados en 2.000 escaramuzas, muchas de las cuales constituyeron batallas totales. Las cifras de esta erradicaci&oacute;n son las siguientes: muertos &ndash; 2.166; capturados o rendidos &ndash; 3.382; detenidos como enlaces, c&oacute;mplices o por ayuda e instigaci&oacute;n &ndash; 19.407. Un vergonzoso silencio envuelve los a&ntilde;os anteriores, entre 1939 y 1942, cuando unidades del ej&eacute;rcito regular, la Legi&oacute;n Extranjera y los Regulares, con apoyo de la artiller&iacute;a, intentaron acabar con la guerrilla. Las cifras mencionadas de bajas de la Guardia Civil a manos de los guerrilleros pueden ser descartadas. Si se comparan las listas de guardias civiles fallecidos en esos a&ntilde;os, en las que no se indica la causa de la muerte, con las cifras de fallecidos en tiempo de paz, se encuentra un exceso de muertes inexplicables (suponiendo que se trate de enfermedades o accidentes) y se llega a una cifra indudablemente m&aacute;s cercana a la realidad: unos 1.000 muertos en servicio activo.</p><p>La escalada de la actividad guerrillera comenz&oacute; en 1943, cuando la creencia generalizada de que el Tercer Reich ten&iacute;a la victoria al alcance de la mano empezaba a desvanecerse, tras la sangrienta derrota de las divisiones de &eacute;lite del ej&eacute;rcito alem&aacute;n en Stalingrado. A medida que la marea de la Segunda Guerra Mundial cambiaba, la guerrilla antifranquista, como era de esperar, se recuper&oacute; en t&eacute;rminos de moral y dinamismo, y a partir de 1944 floreci&oacute; de forma considerable. Su apogeo fue en 1946-1947. Despu&eacute;s, en parte como consecuencia de la pol&iacute;tica internacional que buscaba un acercamiento a Franco, se produjo un declive que termin&oacute; con la desaparici&oacute;n de la actividad guerrillera en 1952. En Barcelona, Madrid, Valencia y otras ciudades, la actividad guerrillera urbana persisti&oacute; durante una d&eacute;cada m&aacute;s.</p><p>Despu&eacute;s de 1944, los guerrilleros que operaban dentro de Espa&ntilde;a recibieron considerables refuerzos de sus compatriotas exiliados que hab&iacute;an participado activamente en la liberaci&oacute;n de Francia y en la Resistencia francesa. Eran hombres bien entrenados y experimentados, equipados con armamento de &uacute;ltima generaci&oacute;n y sustancias altamente explosivas f&aacute;ciles de utilizar, como el pl&aacute;stico. La mayor&iacute;a de ellos proced&iacute;an de Francia y un n&uacute;mero menor del otro lado del mar, en el norte de &Aacute;frica. Los l&iacute;deres comunistas encargados de politizar la actividad guerrillera llegaron desde Am&eacute;rica a trav&eacute;s de Lisboa y Vigo. Los comunistas, que daban por sentado que el grito de guerra de &laquo;&iexcl;Recuperar Espa&ntilde;a!&raquo; ser&iacute;a la se&ntilde;al de un levantamiento popular general contra el r&eacute;gimen de Franco, hicieron un gran despliegue de esta ayuda comparativamente masiva.</p><p>Unos 3.000 guerrilleros organizados en Francia con el mismo armamento que hab&iacute;an utilizado en su lucha contra los nazis, montaron dos ataques principales a trav&eacute;s de los Pirineos en 1944. La primera incursi&oacute;n se produjo en Navarra los d&iacute;as 3 y 7 de octubre; la segunda lleg&oacute; a trav&eacute;s de Catalu&ntilde;a, con el objetivo de establecer una cabeza de puente en el Valle de Ar&aacute;n e instalar un gobierno provisional republicano. Tambi&eacute;n se daba por hecho que, ante este hecho consumado, los aliados se ver&iacute;an impulsados a intervenir para derrocar a Franco. Estas incursiones fueron f&aacute;cilmente rechazadas -habiendo sido anunciadas con antelaci&oacute;n- ya que el gobierno espa&ntilde;ol hab&iacute;a tomado todas las medidas oportunas. Aun as&iacute;, hubo muchos guerrilleros que se negaron a volver a sus bases y optaron por infiltrarse en el interior en peque&ntilde;os grupos. All&iacute; reforzaron las bandas guerrilleras existentes y crearon otras nuevas donde no exist&iacute;an.</p><p>Las armas que trajeron eran mucho m&aacute;s eficaces y mejor adaptadas a la lucha de guerrillas. El arma m&aacute;s com&uacute;n era la pistola brit&aacute;nica Sten, o la M.P. 38 alemana. Ambas eran armas de fuego r&aacute;pido y utilizaban munici&oacute;n de 9 mm, que era la m&aacute;s abundante. Las armas americanas, como la pistola Colt, se multiplicaron, al igual que (en menor n&uacute;mero) los subfusiles Thompson, un arma m&aacute;s pesada pero muy eficaz. Una r&aacute;faga de disparos de Thompson en las colinas recordaba a una salva de artiller&iacute;a. Los combatientes que entraron en Espa&ntilde;a tambi&eacute;n trajeron consigo una moral probada y forjada en las victorias conseguidas contra los nazis y en la firme creencia de que Franco no podr&iacute;a sobrevivir a la ca&iacute;da de Adolf Hitler y Benito Mussolini. Adem&aacute;s, contaban con experiencia organizativa y s&oacute;lidas convicciones ideol&oacute;gicas, anarquistas, socialistas o comunistas, cualidades que transformar&iacute;an r&aacute;pidamente el fen&oacute;meno guerrillero al dar mayor cohesi&oacute;n a innumerables bandas guerrilleras dispersas.</p><p>Las principales zonas de actividad guerrillera eran aquellas cuyas caracter&iacute;sticas geogr&aacute;ficas hac&iacute;an m&aacute;s probable la defensa y la supervivencia, es decir, las cordilleras y las zonas que ofrec&iacute;an una cobertura adecuada. En Andaluc&iacute;a, por ejemplo, abundaban las bandas de guerrilleros, algunas de ellas con m&aacute;s de 100 efectivos. En Asturias, los guerrilleros hicieron gala de una tremenda iniciativa, no ajena a una arraigada conciencia pol&iacute;tica: la revoluci&oacute;n de los mineros asturianos de octubre de 1934 no hab&iacute;a pasado tanto tiempo. En muchas zonas, la actividad guerrillera era intermitente y aleatoria, ya que las bandas guerrilleras se desplazaban por diversos motivos, como las invasiones de las fuerzas de contrainsurgencia.</p><p>El estilo y la naturaleza de la lucha guerrillera variaban seg&uacute;n el terreno y los recursos de los individuos y grupos implicados. Las actividades inclu&iacute;an el bombardeo de objetivos estrat&eacute;gicos, atentados (asesinatos pol&iacute;ticos), el movimiento de armas, la protecci&oacute;n de individuos y grupos involucrados en la actividad pol&iacute;tica clandestina; robos de bancos y falsificaciones para financiar la lucha y desestabilizar la econom&iacute;a; as&iacute; como algunas acciones m&aacute;s espectaculares: misiones de rescate para liberar a compa&ntilde;eros capturados, tiroteos abiertos con fuerzas fascistas; &iexcl;e incluso un intento de bombardear a Franco desde el aire! (Tres hombres en una avioneta estuvieron a punto de lanzar bombas incendiarias y de fragmentaci&oacute;n sobre el general y sus ayudantes durante una regata en 1948).</p><p>Un ejemplo que resume la mentalidad y el esp&iacute;ritu del movimiento guerrillero de la &eacute;poca es el de un peque&ntilde;o equipo de guerrilleros anarquistas, dirigido por el veterano combatiente Francisco Sabate Llopart (El Quico). A su regreso a Espa&ntilde;a tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, una de sus primeras misiones fue la &laquo;expropiaci&oacute;n&raquo; de dinero y objetos de valor en una serie de robos agravados a los grandes empresarios locales. Al finalizar el &laquo;negocio&raquo;, los &laquo;visitados&raquo; recib&iacute;an una nota como la siguiente, dejada en el domicilio de un acaudalado propietario de grandes almacenes, Manuel Garriga:</p><blockquote><em>&laquo;No somos ladrones, somos resistentes libertarios. Lo que acabamos de coger ayudar&aacute; en algo a alimentar a los hijos hu&eacute;rfanos y hambrientos de los antifascistas que usted y los suyos han fusilado. Somos gente que nunca ha mendigado ni mendigar&aacute; lo que es nuestro. Mientras tengamos fuerzas para ello lucharemos por la libertad de la clase obrera espa&ntilde;ola. En cuanto a ti, Garriga, aunque eres un asesino y un ladr&oacute;n, te hemos perdonado, porque nosotros, como libertarios, apreciamos el valor de la vida humana, algo que t&uacute; nunca has entendido, ni es probable que entiendas.&raquo;</em></blockquote><p>Un peque&ntilde;o ejemplo de c&oacute;mo, a pesar de la p&eacute;rdida de la guerra, y a pesar de la crueldad de la represi&oacute;n fascista, los que participaban en la resistencia segu&iacute;an manteniendo su pol&iacute;tica, su humanidad y su autoestima.</p><p>La oposici&oacute;n armada a Franco dej&oacute; de ser un problema serio despu&eacute;s de 1949 y, como hemos dicho, se extingui&oacute; hacia 1952. Adem&aacute;s de los duros golpes asestados por la Guardia Civil y el Ej&eacute;rcito, la ausencia de un sistema log&iacute;stico capaz de mantener equipados a los combatientes y, sobre todo, el hecho de que los partidos pol&iacute;ticos de la oposici&oacute;n hubieran optado por apostar por la diplomacia como sustituto de las armas, hicieron imposible la continuidad de la actividad ofensiva de la resistencia.</p><p>Otro elemento muy significativo en la finalizaci&oacute;n de la lucha guerrillera fue la entrada en escena, en 1947, de personal de las fuerzas de seguridad magn&iacute;ficamente entrenado y adiestrado en forma de &laquo;bandas de contraguerrilla&raquo;, vestidas y armadas al estilo de la guerrilla y que sembraron la confusi&oacute;n y el terror en su terreno. Estas &laquo;contrapandillas&raquo; llegaron a realizar salvajes asesinatos que se atribu&iacute;an a la propia guerrilla, con el objetivo de desprestigiarla y quitarle el apoyo popular. Por otra parte, la infiltraci&oacute;n de plantas policiales en las bandas guerrilleras fue extraordinariamente eficaz y permiti&oacute; desmantelar algunas de las agrupaciones m&aacute;s importantes.</p><p>En Asturias, en 1948, una treintena de guerrilleros socialistas abordaron un pesquero franc&eacute;s que hab&iacute;a llegado expresamente para recogerlos y entregarlos en San Juan de Luz, en Francia. En Levante, los &uacute;ltimos guerrilleros que quedaban en la zona, unas dos docenas de supervivientes, consiguieron llegar a Francia en 1952. En Andaluc&iacute;a, algunas bandas sobrevivieron hasta finales de 1952, pero sus l&iacute;deres -como el anarcosindicalista Bernab&eacute; L&oacute;pez Calle (1889-1949)- ya hab&iacute;an perecido en combate. Algunos lograron escapar a Gibraltar o al norte de &Aacute;frica, pero, en su mayor&iacute;a, fueron aniquilados en enfrentamientos armados: otros fueron ejecutados por el garrote vil (muerte por estrangulamiento) o por los pelotones de fusilamiento: los que escaparon a ese destino cumplieron penas de prisi&oacute;n que a veces superaban los 20 a&ntilde;os.</p><p>En 1953, Estados Unidos firm&oacute; un tratado de asistencia militar y econ&oacute;mica con Franco. Dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, la Espa&ntilde;a de Franco fue acogida en las Naciones Unidas. Sin embargo, aunque todo estaba perdido, algunos incondicionales se negaron a abandonar la lucha: en Cantabria, los dos &uacute;ltimos guerrilleros, Juan Fern&aacute;ndez Ayala (Juan&iacute;n) y Franciscxo Bedoya Guti&eacute;rrez (El Bedoya) encontraron la muerte en abril y diciembre de 1957 respectivamente. En Catalu&ntilde;a, Ram&oacute;n Vila Capdevila (Caraquemada), el &uacute;ltimo guerrillero anarquista, fue abatido por la Guardia Civil en agosto de 1963. Pero el honor de ser el &uacute;ltimo guerrillero tiene que recaer en Jos&eacute; Castro Veiga (El Piloto) que muri&oacute;, sin haber depuesto las armas, en la provincia de Lugo (Galicia), en marzo de 1965.</p><p>Hay varias razones para el fracaso de la campa&ntilde;a guerrillera contra Franco, y aunque la guerra de guerrillas abierta casi hab&iacute;a terminado en los a&ntilde;os 50, el movimiento contra Franco continu&oacute;, al igual que la actividad pol&iacute;tica clandestina, hasta el eventual colapso del r&eacute;gimen. Lo que los guerrilleros quer&iacute;an conseguir era la insurrecci&oacute;n abierta contra Franco. Lo que nos muestran hoy, a trav&eacute;s de su ambici&oacute;n y su sacrificio, es que la brutal represi&oacute;n de la clase obrera progresista tras la Guerra Civil no qued&oacute; sin respuesta. La historia completa de la lucha guerrillera, como afirma T&eacute;llez en este art&iacute;culo, todav&iacute;a se est&aacute; desvelando. Lo &uacute;nico que podemos hacer hoy es saludar a los hombres y mujeres de la resistencia que dieron su vida, no s&oacute;lo en defensa de su clase, sino por un futuro en el que las estructuras sociales que crean los franquistas, sean enterradas junto a ellos.</p><p>Editado por libcom a partir de un art&iacute;culo publicado en Fighting Talk, n&uacute;mero 15.</p><p>* Art&iacute;culo originalmente escrito por Antonio T&eacute;llez en 1996</p><p>Traducido por Jorge Joya</p><p>Original:&nbsp;<a href="https://libcom.org/history/articles/armed-resistance-to-franco"><a href="https://libcom.org/history/articles/armed-resistance-to-franco" title="libcom.org/history/articles/armed-resistance-to-franco" rel="nofollow">libcom.org/history/articles/armed-resistance-to-franco</a></a></p><p></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3610694" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>Notas sobre la vida de Eduardo Vivancos (1920-2020)</title>
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		<pubDate>Sun, 16 Jan 2022 21:57:27 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3610671&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>Casi un siglo en el movimiento libertario y esperantista Reddebrek 2021</p><p>El 30 de diciembre de 2020 falleci&oacute; Eduardo Vivancos a la edad de 100 a&ntilde;os. Deja atr&aacute;s una familia y casi un siglo de dedicaci&oacute;n a diversas causas, desde el atletismo, el anarcosindicalismo y las lenguas minoritarias, especialmente el catal&aacute;n y el esperanto. Creo que merece la pena recordar su vida y, aunque en el mundo espa&ntilde;ol su muerte fue seguida de numerosos homenajes y retrospectivas, incluido un art&iacute;culo en Corredor, una popular revista dedicada al atletismo, y muchos amigos le lloraron en textos en esperanto, es pr&aacute;cticamente desconocido en ingl&eacute;s. Una breve entrada en el blog que escrib&iacute; con motivo de su fallecimiento es la primera que aparece cuando se busca su nombre en ingl&eacute;s, aunque tambi&eacute;n hay un art&iacute;culo en Fifth Estate <a class="tooltip c:3610671-400" href="https://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/notas-sobre-vida-eduardo-vivancos-1920-2020/c0400#c-400" rel="nofollow">#400</a> escrito en 2018 por su compa&ntilde;ero esperantistas Xavi Alcalde que sirve de breve introducci&oacute;n. Personalmente, los escritos de Vivancos fueron de los primeros que le&iacute; en esperanto que pude entender en su mayor parte y que no estaban escritos como herramienta de ense&ntilde;anza, aunque Vivancos tambi&eacute;n hizo sus pinitos en eso. Supongo que puedo atribuir a Vivancos el m&eacute;rito de haberme empujado a dejar de ver el aprendizaje de la lengua como un pasatiempo para convertirlo en algo que deb&iacute;a tomarse en serio.</p><p></p><p>Hijo de Domingo Vivancos, Eduardo Vivancos naci&oacute; en el seno de una familia obrera de Barcelona el 19 de septiembre de 1920. Poco antes de cumplir los catorce a&ntilde;os, en 1934, Vivancos dej&oacute; la escuela primaria y se hizo aprendiz. En septiembre de ese a&ntilde;o, Vivancos se matricul&oacute; en una Escuela del Trabajo que impart&iacute;a clases por las tardes. Durante su estancia en la escuela se relacion&oacute; con un grupo de j&oacute;venes obreros miembros de la Federaci&oacute;n Ib&eacute;rica de Juventudes Libertarias (FIJL) a la que se unir&iacute;a y poco despu&eacute;s se convertir&iacute;a tambi&eacute;n en miembro de la Federaci&oacute;n Estudiantil de Conciencias Libres.</p><p></p><p>Un a&ntilde;o despu&eacute;s, en 1935, Vivancos se afilia a la Confederaci&oacute;n Nacional del Trabajo (CNT), a la que seguir&aacute; perteneciendo el resto de su vida. En 1936, Vivancos esperaba la Olimpiada Popular que se preparaba en Barcelona como alternativa a las Olimpiadas oficiales que se celebraban en Berl&iacute;n. El primer escrito que le&iacute; de Vivancos fueron sus recuerdos de aquellos d&iacute;as en los que acud&iacute;a a los campos de entrenamiento y practicaba y se mezclaba con cientos de extranjeros de decenas de naciones. El entusiasmo le impresion&oacute; mucho, desgraciadamente los preparativos de los juegos tambi&eacute;n marcaron el inicio de la sangrienta guerra civil y la aparici&oacute;n de Franco como l&iacute;der pol&iacute;tico. Los juegos no s&oacute;lo fueron suspendidos por la revuelta del ej&eacute;rcito espa&ntilde;ol, sino que los propios juegos fueron objeto de sabotaje e intimidaci&oacute;n fascista durante los preparativos.</p><p></p><p>Durante la revoluci&oacute;n y la guerra civil espa&ntilde;ola, Vi- vancos se centr&oacute; inicialmente en sus estudios, matricul&aacute;ndose en el Ateneo Enciclop&eacute;dico Popular, donde, entre otras asignaturas, se le ense&ntilde;&oacute; el esperanto, y al igual que el movimiento libertario, seguir&iacute;a siendo un activo esperantista durante el resto de su vida, combinando a menudo ambas cosas en la pr&aacute;ctica. En 1937 la Rep&uacute;blica Espa&ntilde;ola cre&oacute; una serie de Institutos Obreros, Vivancos aprob&oacute; las pruebas de acceso en diciembre de 1937 y se matricul&oacute;, sin embargo la situaci&oacute;n de guerra continuaba degrad&aacute;ndose para la Rep&uacute;blica y poco despu&eacute;s, en 1938, Vivancos junto con algunos compa&ntilde;eros de clase del Instituto se alist&oacute; como voluntario en un batall&oacute;n de la 26&ordf; divisi&oacute;n de la Columna Durruti y sirvi&oacute; en el frente del Montsec y particip&oacute; en la batalla de Lleida entre otras operaciones.</p><p></p><p>Mientras estuvo en la 26&ordf; divisi&oacute;n Vivancos form&oacute; parte de un peque&ntilde;o c&iacute;rculo de ense&ntilde;anza y correspondencia de esperantistas que inclu&iacute;a al comandante del batall&oacute;n Gin&eacute;s Mart&iacute;nez. En aquella &eacute;poca la mayor&iacute;a de los movimientos de izquierda y libertarios espa&ntilde;oles hab&iacute;an adoptado el esperanto y contaban con peri&oacute;dicos esperantistas, desde el Partido Comunista de Espa&ntilde;a, hasta el POUM, la CNT, los anarquistas y la Generalidad de Catalu&ntilde;a, y utilizaban activamente la lengua para transmitir noticias al exterior y contactar con extranjeros simpatizantes. En respuesta a esto, el movimiento esperantista en las zonas fascistas ser&iacute;a objeto de una sangrienta represi&oacute;n. Un ejemplo de ello es el destino del club de esperanto de C&oacute;rdoba, cuyos miembros fueron ejecutados en su totalidad por un pelot&oacute;n de fusilamiento del partido de la Falange.</p><p>Desgraciadamente, como todos sabemos la guerra continu&oacute; mal y la revoluci&oacute;n del 36 sigui&oacute; retrocediendo, en febrero de 1939 Vivancos junto con otros miles de antifascistas comprometidos tuvo que escapar de Espa&ntilde;a a Francia, lo hizo a pie cruzando los Pirineos en invierno. Durante su estancia en Francia, Vivancos y su familia fueron enviados a campos de concentraci&oacute;n establecidos por el gobierno franc&eacute;s para los refugiados espa&ntilde;oles, y fue trasladado de un campo a otro durante varios a&ntilde;os; en un momento dado, en 1940, se aloj&oacute; en el mismo barrac&oacute;n que el famoso escritor y poeta catal&aacute;n Jaume Grau Casas, autor de la Antolog&iacute;a Catalana, entre otras muchas obras. Ambos se comunicar&iacute;an casi exclusivamente en esperanto, de hecho su encarcelamiento y traslados parecen haber ayudado a Vivancos en sus estudios y ense&ntilde;anza del esperanto.</p><p></p><p>La familia Vivancos no se reuni&oacute; hasta despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial, en 1947. Para entonces, Vivancos hab&iacute;a conocido y se hab&iacute;a enamorado de la tambi&eacute;n exiliada espa&ntilde;ola Ramona Comella, con la que se cas&oacute; en Par&iacute;s el 5 de diciembre de 1945, y con la que tuvo dos hijos, Floreal (1947) y Tal&iacute;a (1948). Durante su estancia en Par&iacute;s, Vivancos se uni&oacute; a la Asociaci&oacute;n Sindical Mundial (SAT), una organizaci&oacute;n de esperantistas de izquierdas de diversas tendencias de todo el mundo. Como parte de este proceso, la FIJL hab&iacute;a decidido construir una organizaci&oacute;n internacional para la juventud anarquista, como parte de este proyecto Vivancos fue nombrado delegado de la secci&oacute;n espa&ntilde;ola, desafortunadamente este plan no avanz&oacute; mucho debido a la debilidad global del movimiento anarquista. M&aacute;s importante fue la fundaci&oacute;n de dos peri&oacute;dicos en esperanto, Bandera Negra (Nigra Flago) y Antiestatista (Sen&#349;tatano), convirti&eacute;ndose en el editor de Antiestatista. Esta actividad dar&iacute;a algunos frutos, el servicio de correspondencia de Antiestatista pudo aprovechar una relajaci&oacute;n de la hostilidad del gobierno espa&ntilde;ol hacia el esperanto en la posguerra y enviar cartas a Espa&ntilde;a para reconectar a la comunidad de exiliados con sus familiares y compa&ntilde;eros que a&uacute;n estaban en el pa&iacute;s. Y el contacto con esperantistas libertarios extranjeros, entre los que se encontraban el anarquista chino Lu Chen Bo y el anarquista japon&eacute;s Taiji Yamaga, llev&oacute; a una mayor cooperaci&oacute;n. En 1963 Vivancos colaborar&iacute;a con Taiji Yamaga en la traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol del Dao de Qing de Laozi, titulado "Libro del Camino y de la Virtud".</p><p></p><p>En 1954 Vivancos emigr&oacute; a Canad&aacute; y residir&iacute;a en Toronto hasta su muerte. Pero mientras estuvo en Canad&aacute; mantuvo su compromiso con sus causas y su oposici&oacute;n al franquismo. Se convirti&oacute; en miembro de ADEC ("Asociaci&oacute;n Democr&aacute;tica Espa&ntilde;ola Canadiense"), un grupo de emigrantes y exiliados espa&ntilde;oles antifranquistas, asistiendo a protestas y organizando reuniones. Vivancos regresar&iacute;a finalmente a Espa&ntilde;a en 1976, tras 37 a&ntilde;os de exilio, cuando el r&eacute;gimen franquista dio paso a la transici&oacute;n democr&aacute;tica, y volver&iacute;a a Espa&ntilde;a y a Catalu&ntilde;a en numerosas ocasiones. En 1986 pronunci&oacute; una conferencia en el 59&ordm; Congreso de la SAT en San Cuget con motivo del 50&ordm; aniversario de la guerra civil espa&ntilde;ola, bas&aacute;ndose en sus recuerdos del ambiente y las condiciones de Barcelona y Espa&ntilde;a en 1936.</p><p></p><p>Al final de su vida Vivancos recibi&oacute; muchos honores del SAT y de la comunidad esperantista en general, y con casi cien a&ntilde;os de actividad dedicada, incluso en el frente, no es dif&iacute;cil ver por qu&eacute;. Pero tambi&eacute;n me inspiran sus escritos y la forma en que supo utilizar el esperanto para apoyar los objetivos de la solidaridad internacional y la resistencia libertaria. He dicho al principio que Vivancos es poco conocido en la anglosfera, espero corregirlo. Adem&aacute;s de escribir esta breve memoria, tambi&eacute;n estoy traduciendo sus textos en esperanto al ingl&eacute;s y espero que otros se inspiren.</p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3610671" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>La columna Durruti - Carl Einstein</title>
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		<pubDate>Sun, 16 Jan 2022 20:26:19 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3610426&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p></p><p></p><p></p><p>Discurso p&oacute;stumo sobre Buenaventura Durruti pronunciado por el voluntario anarcosindicalista alem&aacute;n de la Columna Durruti, Carl Einstein. Fue emitido por la emisora de radio de la CNT-FAI en Barcelona poco despu&eacute;s de la muerte de Durruti en noviembre de 1936, y posteriormente publicado por los Servicios Oficiales de Propaganda de la CNT-FAI en el folleto Buenaventura Durruti.&nbsp;</p><p></p><p>Nuestra columna recibi&oacute; la noticia de la muerte de Durruti durante la noche. Poco se habl&oacute; de ello. El sacrificio de la vida parece natural para los compa&ntilde;eros de Durruti. Uno dijo: "Era el mejor entre nosotros". Otros gritaron: "&iexcl;Venganza!" El lema del d&iacute;a siguiente era: "&iexcl;Venganza!" (&iexcl;Venganza!)&nbsp;</p><p></p><p>Durruti, este personaje tan real nunca hablaba de s&iacute; mismo. Hab&iacute;a desterrado el prehist&oacute;rico t&eacute;rmino "yo" de su vocabulario. La Columna Durruti s&oacute;lo conoce el "nosotros" colectivo. Nuestros camaradas tendr&aacute;n que ense&ntilde;ar a los escritores literarios a reformar la gram&aacute;tica en sentido colectivo.&nbsp;</p><p></p><p>Durruti comprendi&oacute; instintivamente el valor del trabajo an&oacute;nimo. El anonimato y el comunismo son una misma cosa. La obra de Durruti no ten&iacute;a nada en com&uacute;n con toda la vanidad de las izquierdas. Vivi&oacute; con sus camaradas, luch&oacute; como un "compa&ntilde;ero". Dio un ejemplo entusiasta. No era un general, pero sus ojos amorosos nos inspiraron su pasi&oacute;n por la lucha, su profunda devoci&oacute;n por la gran causa com&uacute;n de la Revoluci&oacute;n. Nuestros corazones han latido unidos a su coraz&oacute;n, que seguir&aacute; latiendo por nosotros en el frente. Siempre escucharemos su voz: "&iexcl;Adelante, adelante!" (&iexcl;Adelante!) Durruti no era un general, era nuestro camarada. No es una posici&oacute;n muy decorativa, pero en esta columna proletaria la popularidad no se explota. S&oacute;lo hay una idea: &iexcl;Victoria y Revoluci&oacute;n!&nbsp;</p><p></p><p>Esta columna anarcosindicalista naci&oacute; de la Revoluci&oacute;n. La guerra antifascista y la Revoluci&oacute;n son inseparables para nosotros. Otros pueden discutir las cosas de forma m&aacute;s abstracta. Nosotros, como simples emp&iacute;ricos creemos que la actividad produce resultados m&aacute;s claros y definidos que un programa construido que suele evaporarse en el proceso de la acci&oacute;n.&nbsp;</p><p></p><p>La columna de Durruti est&aacute; formada por trabajadores. De proletarios de f&aacute;bricas y pueblos. Los obreros industriales catalanes salieron con Durruti, a ellos se unieron despu&eacute;s los compa&ntilde;eros de las provincias. Los campesinos y los obreros agr&iacute;colas dejaron sus pueblos, devastados y oprimidos por los fascistas, para cruzar el r&iacute;o por la noche y unirse a nosotros. La columna Durruti se hizo fuerte con la tierra liberada por sus esfuerzos. Nacida en los barrios obreros de Barcelona, la columna Durruti contiene hoy los elementos m&aacute;s revolucionarios de Catalu&ntilde;a y Arag&oacute;n, tanto de las ciudades como de los pueblos.&nbsp;</p><p></p><p>Los compa&ntilde;eros de la columna Durruti son militantes de la CNT-FAI. Muchos de ellos han sufrido en las c&aacute;rceles por su ideal. Los m&aacute;s j&oacute;venes se conocen de la "Juventud Libertaria".&nbsp;</p><p></p><p>Los agricultores y campesinos que se han acercado a nosotros, son hijos y hermanos de aquellos, todav&iacute;a oprimidos. Miran al otro lado del r&iacute;o, a sus pueblos. Pero no luchan por sus granjas y pueblos, luchan por la libertad de todos. Vienen a nosotros chicos j&oacute;venes, casi ni&ntilde;os, hu&eacute;rfanos cuyos padres fueron asesinados. Estos ni&ntilde;os luchan de nuestro lado. No hablan mucho. Pero ya han entendido mucho. Por la noche, cerca de la hoguera, escuchan a los mayores. Muchos no saben leer ni escribir. Nuestros camaradas les est&aacute;n ense&ntilde;ando. La columna Durruti volver&aacute; sin analfabetos.</p><p></p><p>La columna no est&aacute; organizada ni militar ni burocr&aacute;ticamente. Ha crecido org&aacute;nicamente a partir del movimiento sindicalista. Es un sindicato social-revolucionario y no una tropa militar. Representamos a un sindicato de proletarios oprimidos, que luchan por la libertad de todos. La columna es la obra de Durruti que determin&oacute; su esp&iacute;ritu y defendi&oacute; sus principios libertarios hasta su &uacute;ltimo aliento. Los fundamentos de la columna son la camarader&iacute;a y la autodisciplina voluntaria. Y el fin de su actividad no es otro que el comunismo libertario.&nbsp;</p><p></p><p>Todos odiamos la guerra, pero la aceptamos como medio revolucionario. No somos pacifistas y luchamos con pasi&oacute;n. La guerra, esta idiotez anticuada, s&oacute;lo se justifica por la Revoluci&oacute;n Social. No luchamos como soldados sino como libertadores. Avanzamos, no para capturar propiedades, sino para liberar a los oprimidos por el capitalismo y el fascismo. La columna es una uni&oacute;n de idealistas educados en la clase. Hasta ahora, las victorias y las derrotas s&oacute;lo sirvieron al capitalismo para mantener ej&eacute;rcitos y oficiales y para asegurar beneficios y rentas. La columna Durruti sirve al proletariado. A cada victoria de la columna le sigue la liberaci&oacute;n de los trabajadores del pueblo capturado.</p><p>Somos sindicalistas-comunistas, pero reconocemos la importancia del individuo. Es decir: todos tienen los mismos derechos y los mismos deberes que los dem&aacute;s. Nadie se considera superior. Pero cada uno debe desarrollar al m&aacute;ximo su personalidad y dedicar sus esfuerzos a la obra com&uacute;n. Los t&eacute;cnicos militares aconsejan, nunca mandan. Puede que no seamos estrategas, pero somos combatientes proletarios. La columna es fuerte y representa un factor importante en el frente, porque est&aacute; formada por hombres que persiguen un solo ideal: El comunismo libertario. Porque est&aacute; formada por camaradas organizados sindicalmente y que trabajan como revolucionarios. La columna es una comunidad sindical de lucha.&nbsp;</p><p></p><p>Los camaradas saben que esta vez luchan por la clase obrera y no por una minor&iacute;a capitalista o por el enemigo. Sabiendo esto, todos ejercen la m&aacute;s estricta autodisciplina. El miliciano no obedece, persigue, junto con sus camaradas, la realizaci&oacute;n de su ideal como necesidad social.&nbsp;</p><p></p><p>La grandeza de Durruti se deb&iacute;a a que casi nunca mandaba, sino que siempre educaba. Los camaradas sol&iacute;an ir a su tienda, tras su regreso del frente. Les explicaba y discut&iacute;a las razones de sus operaciones. Durruti nunca mandaba, convenc&iacute;a. S&oacute;lo con el convencimiento se garantiza una acci&oacute;n clara y precisa. Cada uno conoce el motivo de su acci&oacute;n y est&aacute; convencido de su necesidad. As&iacute;, cada uno quiere obtener los mejores resultados de su acci&oacute;n, a cualquier precio. El camarada Durruti dio el ejemplo.&nbsp;</p><p></p><p>Un soldado obedece por miedo e inferioridad social. S&oacute;lo lucha por un sentimiento de defecto. As&iacute; los soldados defienden los intereses de sus enemigos sociales, del capitalismo. Los pobres diablos que luchan del lado de los fascistas son un buen ejemplo. Pero los milicianos luchan ante todo por el proletariado y por el triunfo de la clase obrera. Los soldados fascistas luchan por una minor&iacute;a moribunda, por su propio enemigo, mientras que los milicianos luchan por un futuro mejor para su propia clase. As&iacute; que los milicianos parecen ser m&aacute;s inteligentes que un soldado, despu&eacute;s de todo. La columna Durruti se disciplina por su ideal y no por los desfiles.&nbsp;</p><p></p><p>Dondequiera que la columna avance, se colectiviza. La tierra se entrega a la comunidad, el proletariado del campesinado se convierte de esclavos en hombres libres. El feudalismo es sustituido por el comunismo libre. La poblaci&oacute;n es atendida por la columna, alimentada y vestida. Cuando descansa en los pueblos, la columna forma una comunidad con los habitantes. Antes se dec&iacute;a ej&eacute;rcito y pueblo, o incluso el ej&eacute;rcito contra el pueblo. Hoy s&oacute;lo hay un proletariado combatiente y un proletariado trabajador. Ambos forman una unidad inseparable. La milicia es un factor proletario, su car&aacute;cter y su organizaci&oacute;n son proletarios y deben seguir si&eacute;ndolo. Las milicias son los exponentes de la lucha de clases.&nbsp;</p><p></p><p>La Revoluci&oacute;n exige de la columna una disciplina m&aacute;s estricta que toda militarizaci&oacute;n. Cada uno se siente responsable del triunfo final de la Revoluci&oacute;n Social, que es la justificaci&oacute;n y el fin de nuestra guerra, dominada por el factor social. No creo que los generales o el saludo militar puedan ense&ntilde;arnos una mejor conducta. Estoy seguro de que hablo en el sentido de Durruti y sus camaradas.</p><p></p><p>No renunciamos a nuestros sentimientos antimilitares ni a nuestra fuerte desconfianza hacia los esquemas militares, que hasta ahora s&oacute;lo han favorecido al capitalista. Fue por los esquemas militares que el proletariado se ha visto impedido de desarrollar su personalidad y fue forzado a la inferioridad social. Los planes militares deb&iacute;an romper la voluntad y la inteligencia del proletariado. Al fin y al cabo estamos luchando contra generales amotinados. Este hecho de rebeld&iacute;a militar demuestra por s&iacute; solo lo dudoso del valor de la disciplina militar. No obedecemos a los generales, sino que luchamos por la realizaci&oacute;n de un ideal social. Parte de este programa contiene el m&aacute;ximo desarrollo de la individualidad proletaria. Por otra parte, la militarizaci&oacute;n era un medio favorito para suprimir la personalidad del proletariado. Cumplimos las leyes de la Revoluci&oacute;n con todas nuestras fuerzas. La organizaci&oacute;n de nuestra columna se basa en la confianza mutua y la cooperaci&oacute;n voluntaria. El fetichismo de la "direcci&oacute;n" y la fabricaci&oacute;n de vedettes los dejamos gustosamente a los fascistas. Seguiremos siendo proletarios armados, ejerciendo voluntariamente la disciplina necesaria.&nbsp;</p><p></p><p>La columna Durruti seguir&aacute; siendo hija y defensora de la Revoluci&oacute;n proletaria. Representa el esp&iacute;ritu de la CNT y de la FAI. Durruti vive en nuestra columna. Guardaremos fielmente su herencia. La columna Durruti, junto con todos los proletarios, luchar&aacute; por el triunfo final de la Revoluci&oacute;n Social, honrando as&iacute; la memoria de nuestro camarada muerto Durruti</p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3610426" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>La bestia escurridiza - Alfredo M. Bonanno</title>
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		<pubDate>Sun, 16 Jan 2022 09:20:36 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p>Pero, &iquest;qu&eacute; es esa libertad que perturba la vida ordenada y constre&ntilde;ida de la bestia? Algunos dir&aacute;n (con raz&oacute;n) que es el desencadenamiento, otros que es la puesta en juego de uno mismo, u otros dir&aacute;n que es la conciencia de uno mismo finalmente madurada. Finalmente, los m&aacute;s atentos concluir&iacute;an sabiamente que es todo eso. Y todos habr&iacute;an visto s&oacute;lo un lado del problema. La bestia desatada es la propia libertad, cuando no es s&oacute;lo una bestia libre, y siendo la libertad, se extiende sin l&iacute;mite y sin medida, se despliega en toda su fuerza, decide y atrapa, atrapa y aplasta, aplasta y se apodera, con s&oacute;lo una fuerza mayor como obst&aacute;culo que, al enfrentarse a ella, la mata.</p><p>A continuaci&oacute;n, el texto del folleto:</p><h3>La bestia escurridiza<img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3610323&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></h3><p>&nbsp;</p><p>A fuerza de ser cazado, el animal se vuelve feroz.</p><p>Se da cuenta de hasta qu&eacute; punto la llamada convivencia es una expresi&oacute;n rid&iacute;cula del fetiche estatal, y de c&oacute;mo detr&aacute;s de todo ello permanece intacta la vieja sustancia represiva de la dominaci&oacute;n, la del absolutismo incuestionable, porque est&aacute; segura de su fuerza.</p><p>La bestia lo hab&iacute;a percibido, incluso cuando se le acariciaba, cuando se le dirig&iacute;an palabras fraternales de consuelo y tolerancia, para que no sintiera toda la fuerza del collar o los dientes del bocado, con los que se conten&iacute;a su afable y codiciosa exuberancia.</p><p>La cadena se hab&iacute;a alargado hasta el borde del campo, e incluso se hab&iacute;a coloreado recientemente. As&iacute;, sus d&oacute;ciles ojos de cervatillo hab&iacute;an podido ver, como en un sue&ntilde;o, lo que quedaba del paisaje lejano, nunca alcanzado porque inalcanzable, siempre deseado.</p><p>Luego, como si se tratara de un juego, hab&iacute;a empezado a ense&ntilde;ar los dientes al amo, a hacer unas cuantas muecas mal educadas, unos cuantos aullidos de m&aacute;s.</p><p>No es que el maestro ya no conf&iacute;e en la cadena, ni siquiera cuando est&aacute; tumbada. Es m&aacute;s bien que no quiere que esto se sepa, que otros animales encadenados rechinen los dientes, hagan muecas o a&uacute;llen, mirando con ojos envidiosos el lejano paisaje de la libertad, el paisaje que ella nunca debi&oacute; mirar.</p><p>De vez en cuando, para mostrar cu&aacute;l es el lado fuerte y feroz, el amo aprieta el collar, acorta la cadena y a veces incluso enjaula al animal. Y estas son noches de consternaci&oacute;n para cualquier deseo de libertad.</p><p>Todos los maestros utilizan la l&oacute;gica del ejemplo (qu&eacute; tr&aacute;gico equ&iacute;voco por parte de los encadenados haber so&ntilde;ado con una l&oacute;gica similar), y saben que es la l&oacute;gica que funciona. Al principio, ante los latigazos y el encogimiento de los horizontes, los aullidos y el crujir de dientes parecen detenerse. Luego, de repente, empiezan de nuevo, y esto hace que los maestros y los guardias lo pasen mal.</p><p>En el fondo, algo escapa al c&aacute;lculo escler&oacute;tico de la dominaci&oacute;n. Como todo monopolio, tambi&eacute;n el que produce y gestiona la fuerza debe tener la inteligencia de fijar un precio aceptable, porque de lo contrario el resultado es inverso. Si tiras demasiado fuerte de la cuerda, se rompe y la bestia puede volver a correr libre.</p><p>En efecto, aunque parezca extra&ntilde;o, la cadena, el bocado, el collar, e incluso la jaula, con sus candados y protecciones, son s&oacute;lo objetos, s&iacute;mbolos de un cautiverio que, para ser verdaderamente una sujeci&oacute;n y un sufrimiento, debe ser vivido como tal, aceptado y reapropiado. La bestia que grita y muerde la cadena ya est&aacute; en camino de romper la vacilaci&oacute;n, de embarcarse en el mar libre y librar su mente de la aceptaci&oacute;n de las limitaciones. No hay lazos m&aacute;s fuertes que los que se reapropian, que ya no se quejan, y que al final se ven como medios de supervivencia y no como estorbos para la vida, que en realidad lo son.</p><p>Desde este punto de vista, el l&aacute;tigo del amo o el estrechamiento de la cadena por parte del guardia son, en efecto, actos sacrosantos de dominaci&oacute;n que ponen fin a las charlas y a los malentendidos. El amo tortura, mata, encierra, sacrifica y reduce al m&iacute;nimo las posibilidades de vida de la bestia. El hecho de que haya alargado su cadena, o le haya lanzado unos cuantos huesos m&aacute;s, no significa que sea su amigo. &iexcl;Ni un pensamiento m&aacute;s, por favor! Somos racionales, m&aacute;s all&aacute; de cualquier duda posible. Sabemos que hay que condenar el "cuanto peor mejor", queremos encontrar otras v&iacute;as para la revuelta y la revoluci&oacute;n, queremos que la primera est&eacute; bien dirigida y que la segunda tenga consecuencias positivas para la sociedad libre del ma&ntilde;ana.</p><p>&iquest;Y si precisamente este acortamiento, este gesto represivo fuera de medida, este golpe bien colocado, disonante en la pac&iacute;fica atm&oacute;sfera democr&aacute;tica que suaviza el campo de las bestias encadenadas, y si precisamente esta malicia superficial del amo, sugerida por el miedo al aullido o al crujir de dientes de la bestia, si precisamente este hecho represivo, tan tranquilizador para la miserable conciencia del dominador, se convirtiera en la ocasi&oacute;n del desencadenamiento?</p><p>&iquest;Qui&eacute;n puede decirlo? Cada uno de nosotros soporta m&aacute;s o menos bien sus cadenas, las colorea o las hace colorear, se hace un hueco en la condici&oacute;n social en la que vive mientras espera la muerte. Naturalmente, no nos damos cuenta, so&ntilde;amos, y mientras so&ntilde;amos divagamos y balbuceamos sobre la libertad, y entonces mil obst&aacute;culos aceptados y justificados nos protegen y nos impiden el desencadenamiento.</p><p>De vez en cuando, una peque&ntilde;a se&ntilde;al de impaciencia, sin consecuencias graves: el voto en blanco en la urna, o la abstenci&oacute;n, una explosi&oacute;n amortiguada, unas carreras ruidosas en la ciudad saturada de chatarra e indiferencia, o incluso una disputa en el estadio con la polic&iacute;a; en definitiva, unos chillidos m&aacute;s que un verdadero estruendo. La bestia se despierta como un polluelo, y no se da cuenta de que est&aacute; practicando su grito en el patio.</p><p>En realidad, hay otros signos, aparentemente m&aacute;s consistentes: las grandes estructuras de ataque contra el poder, esas compactas y muy feroces cohortes de manipuladores en cadena, capaces de sustituir r&aacute;pidamente, en los procesos de control, los viejos instrumentos del nuevo poder, el revolucionario. Nuevos maestros, listos, en las alas. Un gran alboroto de rugidos y balidos en el campo, una gran confusi&oacute;n de hierros y candados, t&uacute; dentro, yo fuera, viceversa, y luego todo vuelve a ser como antes.</p><p>Pero el desenfreno es otra cosa. Si ocurre, entonces la bestia es esquiva. No hay cadenas que lo sujeten. S&oacute;lo se puede disparar a la vista, pero hay que verlo primero, por ahora s&oacute;lo hay que cazarlo.</p><p>Cuidado. Los poderes f&aacute;cticos saben lo peligrosa que puede ser una bestia que se siente perseguida antes de ser encontrada y abatida. Sabe cu&aacute;nta libertad puede vivir la bestia cazada y cu&aacute;nto puede hacer vivir a los dem&aacute;s.</p><p>Cuidado. Aqu&iacute; entramos en un terreno en el que el maestro ya no se siente c&oacute;modo. Este es el terreno de la verdadera libertad, no las aparentes coloraciones de las cadenas, presentadas como nuevos trozos de libertad concedidos graciosamente.</p><p>Tan pronto como comprenda que estas cadenas, y todos los dem&aacute;s procedimientos para alargarlas y acortarlas, son s&oacute;lo imaginaciones de mi mente distorsionadas por las condiciones del cautiverio, entonces ser&eacute; libre. Ning&uacute;n obst&aacute;culo puede detener mi curso.</p><p>En todas partes, los s&iacute;mbolos y los logros de la dominaci&oacute;n bostezan impotentes, en todas partes la dominaci&oacute;n se ve obligada a expandirse en el espacio, como un gigantesco pulpo, para ocupar los lugares sin los cuales su propia existencia quedar&iacute;a privada de sentido. Esta necesidad primaria pretende, por un lado, extenderse, por otro, cerrarse. Veamos c&oacute;mo y por qu&eacute;.</p><p>Nada podr&iacute;a ser m&aacute;s obvio, ante los ojos de todos. Extenderse en el espacio, establecer l&iacute;neas de conexi&oacute;n, es una necesidad vital para la dominaci&oacute;n capitalista. La telem&aacute;tica permite unir unidades operativas distantes en tiempo real, siempre que est&eacute;n conectadas. Toda la serie de estos enlaces contiene ahora el globo en una tela de ara&ntilde;a; incluso los soportes de los sat&eacute;lites ser&iacute;an inoperantes sin esta red, formada en gran parte por fibras &oacute;pticas. El desmantelamiento de la f&aacute;brica tradicional en el territorio, que ya hab&iacute;a comenzado a finales de los a&ntilde;os 80, pero que se ha acentuado desde entonces, gracias a las posibilidades que ofrecen los v&iacute;nculos con unidades operativas cada vez m&aacute;s distantes y desvinculadas de cualquier l&oacute;gica geogr&aacute;fica, produce ahora una condici&oacute;n productiva. Domina todo el espacio practicable, y no se ancla en una peque&ntilde;a porci&oacute;n del espacio, atrincher&aacute;ndose como en un fuerte atacado por los indios. El c&aacute;lculo de los costes de producci&oacute;n es el &uacute;nico medio empleado por el capital para evaluar su configuraci&oacute;n espacial.</p><p>Por otro lado, los dominadores, los amos de la bestia, los incluidos, buscan encerrarse en lugares altamente defendidos por jen&iacute;zaros armados y sofisticados instrumentos electr&oacute;nicos, haciendo que sus casas parezcan b&uacute;nkeres controlados por robots. Todo esto no es suficiente, y los primeros en darse cuenta de ello son los mismos para los que el siguiente paso ser&aacute; la construcci&oacute;n (ya en marcha) de un muro cultural que mantendr&aacute; a los excluidos m&aacute;s alejados de los incluidos. Para desear (incluso para desear la libertad) hay que saber, para saber hay que entender, para entender hay que tener los medios culturales adecuados. Al eliminar gradualmente estos medios culturales, al reducir a los excluidos a una masa blanda de consentidores pasivos que buscan cualquier soluci&oacute;n al problema de la supervivencia, les quitamos no s&oacute;lo la capacidad de comprender, sino tambi&eacute;n la de desear.</p><p>Si la bestia rompe la cadena, no derriba el muro cultural. No podr&aacute; reaprender, en poco tiempo, a desear, a disfrutar, sino que ir&aacute; inmediatamente en busca de otro disfrute, el de devorar al amo.</p><p>Devorando al maestro. Parece f&aacute;cil, pero no lo es. Verlo as&iacute;, en la cara, en el momento en que decido actuar, y ah&iacute; la bestia desatada se apodera de m&iacute;, y ni siquiera mil pedazos ser&iacute;an suficientes para satisfacer mi venganza. Pero no s&oacute;lo mil pedazos de &eacute;l, no s&oacute;lo &eacute;l, sino todos los dem&aacute;s amos, sus infames v&aacute;stagos capaces de alimentar la futura dominaci&oacute;n, y la infame categor&iacute;a de los guardianes, los que colaboran y adornan la cadena y el collar que sirve a mi cuello. Libre para respirar por fin, me gustar&iacute;a incluir a todos en mi irremediable deseo homicida de bestia desbocada. Y entonces, de repente, me detengo. Al no poder acertar con todos, al no poder reiniciar el mundo para volver a empezar, tengo que encontrar un criterio de distinci&oacute;n.</p><p>No es cierto que la bestia no tenga criterio. No tiene ninguno en los primeros momentos de libertad, que embriagan y queman la garganta, entonces tiene que tener necesariamente criterios a partir de los cuales hacer distinciones. &iquest;Qu&eacute; son?</p><p>El primer criterio es el restablecimiento de todos los valores, todo c&aacute;lculo desaparece de repente ante la apuesta total por uno mismo. La libertad no es una cuesti&oacute;n de juicio, ni una vara de medir el mundo. La bestia que ha roto los diques sabe que se ha jugado la vida para siempre (ser&aacute; sacrificada lo antes posible), y por eso quiere que se jueguen tambi&eacute;n las vidas de los dem&aacute;s, as&iacute; como los bienes que, para otros, son m&aacute;s importantes que sus propias vidas. En esta fase, cualquier gol es bueno, cualquier sombra de la noche toma la forma del odiado amo, o del miserable c&oacute;mplice que repinta los s&iacute;mbolos de la dominaci&oacute;n.</p><p>Detr&aacute;s de la sombra no siempre est&aacute; la consistencia del objeto que se quiere destruir. Desde la primera desilusi&oacute;n, la bestia se vuelve astuta, afila sus garras, mejora su t&eacute;cnica de caza y aprende, principalmente, a distinguir.</p><p>Distinguir me hace m&aacute;s eficiente, no m&aacute;s fuerte. Si me detengo a evaluar, le doy tiempo al adversario para que prepare su defensa, y eso s&oacute;lo lleva a una conclusi&oacute;n: mi muerte, mi muerte indiscriminada.</p><p>Las garras se encogen y comienzan de nuevo los juicios morales: &eacute;ste s&iacute;, &eacute;ste no, &eacute;ste tiene m&aacute;s defectos que &eacute;l, el otro alega excusas aceptables, el pobre, hay que entenderlo. La bestia empieza a ser razonable. Se acerca el momento de la captura, el momento de la muerte.</p><p>Yo, un hombre razonable, entiendo el mecanismo de distinci&oacute;n, y lo comparto. S&eacute; que el paso de la rebeli&oacute;n primaria y esencial -en su resoluci&oacute;n absoluta que lo pone todo a cero- a la reflexi&oacute;n capaz de distinguir antes de golpear, corresponde al dif&iacute;cil camino hacia la conciencia revolucionaria, y comprendo tambi&eacute;n que no habiendo sido nunca un rebelde, en el sentido que acabo de describir, siempre me he dado, antes de atacar, los medios para distinguir, pero no escapo a la fascinaci&oacute;n de la bestia que se pone a cero. As&iacute; que no me apetece avalar la transici&oacute;n a la distinci&oacute;n como un proceso de adquisici&oacute;n de capacidades revolucionarias m&aacute;s amplias. Diferente s&iacute;, m&aacute;s amplio quiz&aacute;s, mejor ciertamente no.</p><p>Siempre me viene a la mente la fuerza confiada con la que la bestia finalmente desatada se mueve en la oscuridad, golpeando quiz&aacute;s indiscriminadamente. El que se pone totalmente en juego, es totalmente libre, y por lo tanto puede destruir a quien quiera. Nada puede detenerlo, nada si no es una fuerza mayor que &eacute;l, capaz de matarlo. O bien, algo que nace en &eacute;l, dentro de su misma conciencia, algo que comienza a hablar la voz fuerte e intolerable del juicio moral. En el fondo, ante esta voz tan aguda, hasta los milenios de atrocidades se quedan peque&ntilde;os. La ferocidad y la sangre son, al igual que la tortura, caracter&iacute;sticas demasiado inherentes al amo, y demasiado ligadas al recuerdo del l&aacute;tigo, como para que la bestia las descubra inmediatamente en alg&uacute;n rinc&oacute;n oculto de su magullada mente. Pero no es la muerte, el zarpazo radical, el que quita al adversario toda oportunidad de herir, de golpear y de torturar. La muerte es vista por la bestia como la &uacute;nica soluci&oacute;n al alcance de la mano, el &uacute;nico precio a pagar a aquellos que en su vida han dejado demasiadas cuentas pendientes.</p><p>Protestar por los inocentes masacrados por la barbarie de la bestia desatada es humano, pues el hombre es ante todo un truhan que se esconde tras el dedo de la moral. Todav&iacute;a no ha aprendido, por ejemplo, a preguntarse el motivo de las grandes ofensivas de la naturaleza ofendida, pero tendr&aacute; que apresurarse a hacerlo, si no quiere reprimirse para siempre.</p><p>Por supuesto, me siento desmayar cuando me entero de las muchas masacres que diariamente llenan la lectura edificante que todos hacemos m&aacute;s o menos. Y me siento indignado ante mi propia impotencia (o la de los organismos competentes, gobierno, polic&iacute;a, estado...), incapaz de detener estas tragedias, por lo que mis ojos brillan cuando una persona bien intencionada lleva un cami&oacute;n de alimentos a los miserables supervivientes. Un alma buena, por fin.</p><p>As&iacute; que me pierdo en las distinciones. La luz cr&iacute;tica se convierte en un medio para justificar, no en un punto proyectual del que partir.&nbsp;</p><p>La bestia triunfante no conoce esos problemas.</p><p>Distinguir no s&oacute;lo significa sopesar: &eacute;ste es culpable, aqu&eacute;l no, &eacute;ste es m&aacute;s, aqu&eacute;l es menos. Distinguir significa sobre todo esto y no aquello, porque corresponde mejor a mi proyecto, que puede articularse y desarrollarse mejor a partir de esto que de aquello. El proyecto hace la revoluci&oacute;n. Pero el d&iacute;a de su triunfo, no es cierto que la bestia desatada tenga necesariamente un proyecto. Puede que simplemente tenga la necesidad de destruir incluso a la primera persona con la que se cruce en la esquina.</p><p>&iquest;Y si la primera persona con la que se cruza en la esquina no es un maestro? &iquest;Y si ni siquiera es uno de los que repintan las cadenas? &iquest;Y si es inocente?</p><p>Nadie es inocente, podr&iacute;a responder la bestia, finalmente triunfante en su libertad. &iquest;D&oacute;nde estaba este supuesto pobre hombre, cuando el amo me ten&iacute;a encadenado y me hac&iacute;a jadear apretando el collar? &iquest;Estaba all&iacute; conteniendo su mano? &iquest;O era uno de los muchos inocentes que solicitan el uso del l&aacute;tigo y la jaula para sentirse seguros en sus pobres hogares de los suburbios? Y aunque este inocente del que hablas fuera -podr&iacute;a continuar la bestia, respirando con fuerza- una hip&oacute;tesis extrema, un revolucionario empe&ntilde;ado en sus planes de liberaci&oacute;n, ocupado en pensar c&oacute;mo destruir al amo, la cadena y todo lo dem&aacute;s, pero absolutamente sin palabras ante mi existencia en libertad, y sin medios para detener a los que tarde o temprano terminar&aacute;n por fusilarme, &iquest;qu&eacute; me importa? &iquest;Por qu&eacute; deber&iacute;a perdonarle?</p><p>Y el pobrecito, un beb&eacute; indefenso y cremoso, que evidentemente ni siquiera hab&iacute;a venido al mundo cuando el amo estaba considerando la longitud de la cadena con la que atarme, y las dimensiones de la jaula que deb&iacute;a encerrarme, este pobrecito ser pod&iacute;a llevarlo conmigo, apret&aacute;ndolo con toda la delicadeza de la que a&uacute;n son capaces mis poderosos dientes, y criarlo con mi leche, protegerlo y hacerlo fuerte y robusto, &iquest;no pensaste que cuando se hubiera hecho fuerte y robusto, no se pondr&iacute;a inmediatamente a construirme una nueva cadena y una nueva jaula? &iquest;Por qu&eacute; deber&iacute;a perdonarle?</p><p>Intenta decir que estos pensamientos son err&oacute;neos. Bestial tal vez, pero equivocado no. Y los maestros lo saben, y por eso buscan cualquier forma de alargar y colorear la cadena.</p><p>Saben que la piedad es un sentimiento demasiado sutil para resistir los golpes de los nervios del buey, saben que no pueden invocar reglas &eacute;ticas, ellos que siempre han tenido como norma s&oacute;lo el beneficio, ese 3% que ha constituido el mundo de la gran burgues&iacute;a terrateniente.</p><p>Cuidado con la bestia, ese es su lema, no la despiertes, deja que pida y consiga algo, no la lleves a consecuencias extremas, puede ser muy peligroso.</p><p>Por un lado, hay incluso un seductor himno de posibilismo progresista. Se dirige a las bestias encadenadas, y es obra de los cantantes libres, las pobres bestias inofensivas pero tenaces, capaces de hacer visibles mecanismos inexistentes dirigidos a la liberaci&oacute;n, como si fueran vasos de agua para un sediento. Un poco m&aacute;s de paciencia, dicen estos sacerdotes disfrazados, el para&iacute;so donde caer&aacute;n las cadenas no est&aacute;, de hecho, en el otro mundo, el indicado por la Iglesia, sino que est&aacute; precisamente aqu&iacute;, en la historia que avanza hacia la libertad. La bestia se traga la p&iacute;ldora con dificultad, y tambi&eacute;n sue&ntilde;a con morder sus duros huesos a la primera oportunidad.</p><p>Pero, &iquest;cu&aacute;l es esa libertad que trastoca la vida ordenada y constre&ntilde;ida de la bestia? Algunos dir&aacute;n (con raz&oacute;n) que es el desencadenamiento, otros que es la puesta en juego de uno mismo, u otros dir&aacute;n que es la autoconciencia finalmente madurada. Finalmente, los m&aacute;s atentos concluir&iacute;an sabiamente que es todo eso. Y todos habr&iacute;an visto s&oacute;lo un lado del problema. La bestia desatada es la propia libertad, cuando no es s&oacute;lo una bestia libre, y siendo la libertad, se extiende sin l&iacute;mite y sin medida, se despliega en toda su fuerza, decide y atrapa, atrapa y aplasta, aplasta y se apodera, con s&oacute;lo una fuerza mayor como obst&aacute;culo que, al enfrentarse a ella, la mata.</p><p>Esta bestia es bella como la libertad, porque es pura como la libertad, no tiene c&aacute;lculos, ni siquiera el de una eficacia superior, corta la hierba de ra&iacute;z, delante de ella, pero quema todo lo que hay detr&aacute;s. No conserva nada de lo que enfrenta, pero tampoco guarda nada que pueda serle &uacute;til el d&iacute;a de ma&ntilde;ana. Para ella, no hay un ma&ntilde;ana sino un hoy, la violencia de la destrucci&oacute;n es su vida. &iexcl;Y vosotros, sacrosantos rectores de los c&aacute;nones &eacute;ticos, quer&eacute;is hablarle en t&eacute;rminos de lo que debe hacer! Cuidado, podr&iacute;a aplastarte sin darte cuenta.</p><p>Guarda tus quejas para el d&iacute;a que celebremos su funeral.</p><p>La libertad es esa ausencia absoluta de reglas. Cuando se inclina sobre el mundo, incluso a trav&eacute;s de una peque&ntilde;a grieta, se vuelca, nada puede negociar con &eacute;l, s&oacute;lo una fuerza mayor puede luchar y destruirlo. La aceptaci&oacute;n de las normas es la primera condici&oacute;n de la convivencia, y &eacute;sta puede tener un nivel considerable de libertad, pero no es libertad, digamos que es la renuncia a la libertad por un ideal supuestamente superior, precisamente el de la paz social. S&oacute;lo que quienes se benefician, en primer lugar, de este ideal sustitutivo son los explotadores, los organizadores del yugo, mientras que la gran masa del pueblo presente es tratada simplemente como un peso muerto, un golpe aqu&iacute;, un golpe all&aacute;, para inclinar la balanza un golpe aqu&iacute; y un golpe all&aacute;. La libertad es un sue&ntilde;o deslumbrante, no un hecho contable. Los que no tienen la piel desollada por las desventuras de la explotaci&oacute;n no pueden tener este sue&ntilde;o. Los eruditos de la revoluci&oacute;n, despotricando de proyectos y reconstrucciones, con sus m&eacute;todos perfeccionados, alcanzan a veces una ferocidad igualmente considerable, pero carecen de la fuerza esencial de la bestia, de la pureza absoluta que deriva de su desencadenamiento.</p><p>Pero, &iquest;podemos suponer que tal bestia est&aacute; acurrucada en la esquina de la casa? &iquest;O es un hecho de tal rareza que se puede discutir aqu&iacute; como un evento hipot&eacute;tico, un parpadeo del monstruo que respira tranquilamente dentro de cada uno de nosotros?</p><p>Si pensamos en los millones de seres humanos que son conducidos al matadero, en una santa y parsimoniosa resignaci&oacute;n, podemos estar casi seguros de que la escurridiza bestia no existe, salvo en la fantas&iacute;a de escritores torpemente dedicados a asustar a los ricos, a los que tienen mucho que perder. Si se observa el espect&aacute;culo nocturno, que tantas veces he tenido el dudoso privilegio de observar, el espect&aacute;culo de cientos de convictos que regresan tranquilamente a sus celdas, como cabras en el redil, hay razones para pensar que es m&aacute;s fantas&iacute;a que realidad.</p><p>Cuidado, jefes regordetes, cuidado con los guardias celosos, en cualquier momento la bestia puede desbocarse. Intenta poner la cola en la pared una vez m&aacute;s, pru&eacute;balo y ver&aacute;s.</p><p>Muchos hombres honrados, con toga y armi&ntilde;o, dormitando entre sus papeles, nunca han pensado en esta posibilidad. Escondidos tras el c&oacute;digo, creen que est&aacute;n a salvo, y ciertamente lo est&aacute;n, siempre que la cadena se mantenga suelta y las reglas de di&aacute;logo y tolerancia sean flexibles. Ten cuidado de no dejar caer el velo que oculta tu ignominia, la bestia podr&iacute;a darse cuenta. No fuerces el juego demasiado.</p><p>S&eacute; que no eres est&uacute;pido, y que piensas en un mundo futuro gestionado de la mejor manera por tu inteligencia ilustrada. S&eacute; que a menudo reproch&aacute;is a los que segu&iacute;s apoyando la obsoleta teor&iacute;a del acortamiento de la cadena, y tambi&eacute;n s&eacute; que pod&eacute;is tener, de vez en cuando, incluso sin daros cuenta, un movimiento de simpat&iacute;a por la pobre bestia, un movimiento de la mente que, por todo ello, nunca consigue aconsejaros que acerqu&eacute;is demasiado las garras.</p><p>Yo s&eacute; todo esto. S&eacute; lo justa que eres, la raz&oacute;n que tienes y lo mucho que quieres la verdad, tu verdad. Justicia y verdad que te abren el camino, pero que nunca cuestionan las cadenas que aseguran tu dominio.</p><p>Te entiendo, aunque no mover&eacute; un dedo para ayudarte si te veo en apuros. Pero la bestia no, la bestia no te entiende.</p><p>La fuerza de la bestia triunfante est&aacute; precisamente ah&iacute;, en no entender, en no encontrar v&aacute;lidos tus argumentos y (en verdad, queridos se&ntilde;ores), los m&iacute;os tampoco. No los encuentra v&aacute;lidos, no porque los rechace, sino porque no les presta atenci&oacute;n, ni siquiera los considera. Una p&eacute;rdida de tiempo, nada m&aacute;s. Precisamente por eso su fuerza es incomprensible, ser&iacute;a como pedir clemencia a un volc&aacute;n o a un terremoto.</p><p>Intenta volver a poner la cola contra la pared, ahora, despu&eacute;s de leer estas p&aacute;ginas. Intenta, si te animas, acortar la cadena, apretar el collar y el bocado.</p><p>Int&eacute;ntalo.</p><p>Catania, 14 de diciembre de 1998</p><p>Fuente: La bestia inafferrabile, Alfredo. M. Bonanno, Edizioni Anarchismo, introducci&oacute;n a la primera edici&oacute;n, mayo de 1999 (Catania).</p><p>Traducido pot Jorge Joya</p><p>Original: <a href="https://anarchroniqueeditions.noblogs.org/post/2020/01/17/la-bete-insaisissable-alfredo-m-bonanno/" title="anarchroniqueeditions.noblogs.org/post/2020/01/17/la-bete-insaisissable-alfredo-m-bonanno/" rel="nofollow">anarchroniqueeditions.noblogs.org/post/2020/01/17/la-bete-insaisissabl</a></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3610323" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>Comunitarización y escasez (2012) – Peter Gelderloos</title>
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		<pubDate>Sun, 16 Jan 2022 06:17:33 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><h3><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3610368&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></h3><h3>Un manifiesto contra el capitalismo&nbsp;</h3><p></p><p>Los bienes comunes son un mundo aparte del capitalismo. Son una fuente de sustento que la gente comparte. Antes de la expansi&oacute;n del capitalismo, la mayor parte del planeta era un bien com&uacute;n. Las culturas que trataban los bienes comunes como un regalo de la naturaleza que hab&iacute;a que tratar con respeto, sol&iacute;an tener los bienes comunes m&aacute;s abundantes y, por tanto, menos problemas de supervivencia. Las culturas que trataban los bienes comunes como una propiedad o un recurso explotable generalmente los agotaban, y provocaban su propio colapso o ten&iacute;an que recurrir a la guerra y la conquista para sobrevivir. Algunas de estas culturas acabar&iacute;an formando el capitalismo.</p><p>El capitalismo teoriza y crea la escasez. El capitalismo ha prosperado destruyendo o privatizando los bienes comunes all&iacute; donde surgen. Mientras la gente tenga acceso a los bienes comunes, podr&aacute; disfrutar de una medida de autosuficiencia y no podr&aacute; verse obligada a vender su trabajo a los ricos para sobrevivir. Para la gente com&uacute;n, el capitalismo es un chantaje: trabajar o morir de hambre. Los bienes comunes ofrecen otra opci&oacute;n: la autosuficiencia mediante la cosecha de los dones de la naturaleza. Dado que la base de los bienes comunes es el don espont&aacute;neo, las personas que viven en o de los bienes comunes suelen recrear la econom&iacute;a del don, compartiendo, cooperando y ayud&aacute;ndose mutuamente para alcanzar un alto nivel de vida. Tambi&eacute;n por esta raz&oacute;n, los bienes comunes son el enemigo del capitalismo.</p><p>La acumulaci&oacute;n primitiva -privatizar la tierra o apoderarse de la riqueza para alimentar la inversi&oacute;n, la industria y, en una palabra, el capitalismo- no es s&oacute;lo una fase temprana del capitalismo, como teorizaron Adam Smith o Karl Marx. La privatizaci&oacute;n, el robo legalizado, la esclavitud y la imposici&oacute;n de la disciplina laboral son actividades constantes en cada momento del capitalismo, desde el siglo XV hasta el XXI.</p><p>Asimismo, los bienes comunes no son una realidad antigua y desfasada, sino una posibilidad siempre presente que irrumpe repetidamente en nuestra vida cotidiana, contradiciendo el mito de la escasez del capitalismo. Despu&eacute;s de que la tierra cultivable fuera privatizada y cercada -en Europa desde el siglo XV hasta el XVII, en la India y otras colonias en los siglos XVIII y XIX, y en partes de &Aacute;frica en la actualidad-, los bosques, las zonas boscosas, las marismas y los pastos se convirtieron en los principales bienes comunes porque el capitalismo segu&iacute;a siendo incapaz de explotar esas zonas con eficacia. En estos bienes comunes, la gente recog&iacute;a frutas, frutos secos, plantas medicinales, combustible y materiales de construcci&oacute;n, apacentaba el ganado, cazaba y pescaba. Puede que no pudieran obtener el pan de cada d&iacute;a de los bosques y pastos, pero pod&iacute;an satisfacer la mayor&iacute;a de sus otras necesidades.</p><p>Hoy en d&iacute;a, para funcionar, el capitalismo debe basarse en una producci&oacute;n en masa exagerada e imprecisa. Esto crea una enorme cantidad de basura que el capitalismo sigue siendo incapaz de explotar eficazmente. Esta basura es el nuevo patrimonio com&uacute;n: millones de personas de todo el mundo rebuscan en la basura para conseguir comida, ropa, materiales de construcci&oacute;n o art&iacute;culos que puedan desecharse y venderse por dinero. Muchas de las personas que viven de este modo desarrollan culturas cooperativas basadas en el intercambio y la ayuda mutua, relacion&aacute;ndose a trav&eacute;s de la solidaridad en lugar de las relaciones comerciales.</p><p>Las habilidades, la cultura y la sabidur&iacute;a tradicional tambi&eacute;n constituyen un bien com&uacute;n. Constituyen herramientas que ayudan a las personas a relacionarse con su entorno, a ganarse el sustento y a mejorar su calidad de vida. En el pasado, estas herramientas se compart&iacute;an dentro de la sociedad. Desde hace aproximadamente un siglo, el capitalismo intenta privatizar cada vez m&aacute;s el conocimiento y la cultura. Muchas personas se resisten a la privatizaci&oacute;n de los bienes comunes intelectuales y culturales. Algunas personas destruyen los campos de cultivos modificados gen&eacute;ticamente que pertenecen a empresas que pretenden patentar la vida misma, algunas comunidades ind&iacute;genas impiden el acceso a antrop&oacute;logos, bi&oacute;logos y otros investigadores que intentan catalogar y patentar su m&uacute;sica tradicional, su medicina popular o sus semillas aut&oacute;ctonas, y algunas personas comparten su m&uacute;sica y su arte mediante licencias de &laquo;bienes comunes creativos&raquo; en lugar de derechos de autor.</p><p>Mientras que los piratas originales liberaban bienes que hab&iacute;an sido explotados en el proceso masivo de acumulaci&oacute;n primitiva conocido como colonialismo (liberando esclavos, robando el oro y la plata extra&iacute;dos con mano de obra esclava, incautando el ron y el az&uacute;car que sal&iacute;an de las plantaciones), una de las principales formas de pirater&iacute;a moderna es la liberaci&oacute;n de la llamada propiedad intelectual (como pel&iacute;culas y m&uacute;sica) utilizando nuevas herramientas en Internet.</p><p>La escasez en la que se basa el capitalismo nunca surge de forma natural. A veces es el resultado de las malas decisiones de una sociedad, destruyendo su suelo, pescando o cazando en exceso, no equilibrando su poblaci&oacute;n. Con frecuencia, la escasez es impuesta directa e intencionadamente por el Estado. Durante la hambruna de la patata en Irlanda, este pa&iacute;s fue obligado a producir alimentos para la exportaci&oacute;n por la ocupaci&oacute;n militar brit&aacute;nica. La Gran Hambruna de Ucrania fue provocada por el gobierno sovi&eacute;tico, que cambi&oacute; por la fuerza el modo tradicional de agricultura. El gobierno estadounidense acab&oacute; con las aparentemente interminables manadas de bisontes para que los lakotas y cheyennes de las Grandes Llanuras (que hab&iacute;an derrotado a Estados Unidos en una importante guerra) perdieran su fuente de alimentos. Los gobiernos de todo el mundo no se han detenido ante nada, matando a millones de personas, para hacer imposible la autosuficiencia. Si podemos cuidar de nosotros mismos, no necesitamos el gobierno, y no necesitamos trabajar para los ricos que el gobierno existe para proteger.</p><p>Una funci&oacute;n relacionada del Estado es destruir los bienes comunes dondequiera que surjan. Los primeros c&oacute;digos legales modernos en Europa sirvieron para criminalizar el uso tradicional de los bienes comunes. Una de las principales aplicaciones de la pena de muerte en la Inglaterra del siglo XVIII fue castigar la caza, la b&uacute;squeda de alimentos y otros usos tradicionales de los bosques que anteriormente hab&iacute;an sido legales, y que incluso estaban protegidos en la Carta Magna. Hoy en d&iacute;a, el Banco Mundial y el FMI obligan a los pa&iacute;ses deudores a cambiar sus leyes y a criminalizar los usos tradicionales de los bienes comunes, permitiendo que sean privatizados por las empresas transnacionales. En 1994, el acuerdo del TLCAN con Estados Unidos y Canad&aacute; oblig&oacute; a M&eacute;xico a cambiar su Constituci&oacute;n y a eliminar la protecci&oacute;n de la tenencia de la tierra comunal. Otro punto importante de colaboraci&oacute;n entre los gobiernos del mundo es la lucha contra la pirater&iacute;a o el reparto de los bienes comunes creativos, la llamada propiedad intelectual. En t&eacute;rminos m&aacute;s generales, Estados Unidos y otros gobiernos importantes quieren domesticar por completo Internet para que deje de ser un espacio de intercambio y anonimato -un bien com&uacute;n- y se convierta en un espacio comercializado f&aacute;cilmente controlado por la polic&iacute;a y explotado por las empresas. Esto es similar a la forma en que los bosques y los pantanos fueron despejados y drenados por razones econ&oacute;micas y por razones militares simult&aacute;neamente. Debido a su opacidad y a sus ventajas defensivas, estos espacios estaban vedados al desarrollo comercial y tambi&eacute;n eran el lugar donde se escond&iacute;an a menudo los rebeldes, los bandidos y los revolucionarios.</p><p>Por lo general, el Estado pretende protegernos cuando destruye los bienes comunes o despeja los espacios naturales, que suelen ser los &uacute;nicos en los que todav&iacute;a podemos ser libres. En 2008, un naufragio frente a la costa de Inglaterra dej&oacute; miles de toneladas de vigas de madera en la orilla. La madera ya no pod&iacute;a venderse a los grandes compradores, porque ten&iacute;a manchas de agua de mar, pero segu&iacute;a siendo perfectamente utilizable como combustible o para la construcci&oacute;n. El naufragio hab&iacute;a dado lugar a un nuevo patrimonio com&uacute;n, y r&aacute;pidamente la gente acudi&oacute; a recoger la madera. El gobierno entr&oacute; en acci&oacute;n y prohibi&oacute; la recogida de madera, en nombre de una emergencia nacional. &iquest;Su razonamiento? La gente pod&iacute;a clavarse astillas, por lo que recoger la madera era peligroso.</p><p>En cuanto a la generalizaci&oacute;n de la basura, varios gobiernos de todo el mundo se esfuerzan por criminalizarla y reprimirla. En EE.UU., varias ciudades han detenido a personas por compartir comida gratis en los basureros. En Espa&ntilde;a, donde los panaderos regalan tradicionalmente las barras no vendidas al final del d&iacute;a, las cadenas de panader&iacute;as han empezado a contar todas sus barras de pan, devolviendo y destruyendo (o vendiendo a la ganader&iacute;a y otras industrias) toda barra que no haya sido pagada. En muchas ciudades de los Pa&iacute;ses Bajos, los nuevos contenedores de basura almacenan la basura bajo tierra, haciendo imposible su acceso. Una vez m&aacute;s, prefieren que la gente se muera de hambre en lugar de poder conseguir algo gratis.</p><p>Con huertos urbanos y la plantaci&oacute;n de &aacute;rboles frutales y de frutos secos, muchas ciudades podr&iacute;an acercarse a la autosuficiencia alimentaria. El cient&iacute;fico anarquista Kropotkin escribi&oacute; sobre esta posibilidad emergente hace un siglo, utilizando Par&iacute;s como modelo, pero desde entonces los gobiernos y los planificadores urbanos se han asegurado de impedir este nuevo patrimonio com&uacute;n. A veces, los huertos urbanos son desalojados y arrasados, como en Los &Aacute;ngeles. En general, las ciudades evitan plantar plantas comestibles en los espacios verdes urbanos. Atenas o Barcelona, por ejemplo, cuentan con miles de naranjos, pero la variedad que los ayuntamientos eligen para plantar s&oacute;lo produce un tipo de naranja no comestible.</p><p>Una notable excepci&oacute;n a esta regla se encuentra en Seattle. Durante varios meses del verano, se puede cosechar una variedad de frutas y bayas comestibles y deliciosas de los &aacute;rboles y arbustos que crecen en la ciudad. Sin embargo, la mayor&iacute;a de la gente ha perdido las habilidades y los conocimientos tradicionales para llevar a cabo esta sencilla tarea, o incluso para darse cuenta de que los alimentos provienen de la tierra y no del supermercado. La gente est&aacute; tan alienada que la mayor&iacute;a de las frutas y bayas se desperdician.</p><p>Este triste hecho demuestra la conexi&oacute;n entre el conocimiento y lo material. Los bienes comunes intelectuales o culturales y los bienes comunes de la tierra o los recursos est&aacute;n inseparablemente relacionados. Si el Estado puede apoderarse de la tierra, el conocimiento para vivir de ella acaba desapareciendo. Si el Estado puede alejar a la gente de sus conocimientos tradicionales, no sabr&aacute;n c&oacute;mo utilizar la tierra o los recursos comunes aunque est&eacute;n justo al lado.</p><p>Otro hecho interesante sobre las ciudades es que los alimentos que se cultivan en ellas estar&aacute;n contaminados por la poluci&oacute;n del autom&oacute;vil. Por esta raz&oacute;n, podr&iacute;a ser f&aacute;cil argumentar que cultivar alimentos en las ciudades no es la mejor idea de todos modos. Pero no hay ninguna relaci&oacute;n natural entre las ciudades y los coches. De hecho, las ciudades funcionan de forma mucho m&aacute;s eficiente sin el tr&aacute;fico de autom&oacute;viles, utilizando en su lugar el transporte p&uacute;blico y las bicicletas.</p><p>Pero centrarse en la eficiencia ignora el hecho, hist&oacute;ricamente importante, de que el Estado prefiere subvencionar e implantar aquellas tecnolog&iacute;as que fomentan la dependencia, erosionan los bienes comunes y crean nuevas oportunidades para la gesti&oacute;n profesionalizada (especialmente dentro de un paradigma de seguridad o protecci&oacute;n). Los trenes crean nuevos espacios comunes y pueden ser autoorganizados por sus operadores. El tr&aacute;fico de autom&oacute;viles, por el contrario, est&aacute; tan atomizado que requiere la intervenci&oacute;n del Estado para ser dirigido y organizado. Crea nuevos peligros contra los que el Estado debe proteger a sus ciudadanos, con un n&uacute;mero absurdamente alto de v&iacute;ctimas mortales del tr&aacute;fico incluso en sociedades donde los gobiernos gestionan eficazmente el tr&aacute;fico de autom&oacute;viles. Por &uacute;ltimo, pero no por ello menos importante, crea la posibilidad -por primera vez en la historia- de una multitud de miles de personas que se encuentran codo con codo, cuando est&aacute;n atrapadas en el tr&aacute;fico, pero totalmente aisladas unas de otras y sin posibilidades inmanentes de acci&oacute;n colectiva.</p><p>En resumen, los bienes comunes ocupan un lugar central de importancia en la lucha contra el capitalismo. Los bienes comunes pueden estar constituidos por la tierra, los espacios naturales, las habilidades y las experiencias, los bienes de la basura o los espacios p&uacute;blicos. No s&oacute;lo existen en las sociedades perif&eacute;ricas que a&uacute;n pueden presumir de ser tradicionales; los bienes comunes son una posibilidad siempre presente en todos los pliegues de la existencia humana, desde los pa&iacute;ses m&aacute;s desarrollados hasta los menos.</p><p>Los bienes comunes son tanto una estructura como una pr&aacute;ctica. El procom&uacute;n es una de las formas de acci&oacute;n m&aacute;s populares y subversivas contra el capitalismo. No es el origen de los revolucionarios profesionales, sino una actividad emprendida instintivamente por personas de todo el mundo.</p><p>Como el procom&uacute;n es instintivo, el comunismo es un fraude. El intento de abstraer el procom&uacute;n o de mediar la pr&aacute;ctica del procom&uacute;n a trav&eacute;s de una ideolog&iacute;a lo separa de las condiciones &uacute;nicas de la vida cotidiana que le dan aliento y sustancia. El procom&uacute;n se reconstituir&aacute; de forma diferente en cada parte del mundo, de la mano de las personas que est&eacute;n m&aacute;s cerca de la materia y la memoria disponibles que puedan transformarse en la base de la supervivencia colectiva. La puesta en com&uacute;n es la tarea de los que formar&aacute;n parte de cada nuevo procom&uacute;n.</p><p>El capitalismo cre&oacute; clases, y estas clases no destruir&aacute;n el capitalismo. Bas&aacute;ndose en el material de las castas feudales, los que pod&iacute;an tener una ventaja militar y econ&oacute;mica se constituyeron en la clase propietaria, y constituyeron a la fuerza al proletariado como aquellos que s&oacute;lo pose&iacute;an su fuerza de trabajo y su capacidad de reproducci&oacute;n. La misma relaci&oacute;n de propiedad que encerr&oacute; a los bienes comunes oblig&oacute; a los que no pod&iacute;an resistirse a estos encierros a convertirse en la clase trabajadora. La sociedad de clases y el capital ser&aacute;n abolidos por aquellos que ganen la fuerza para poder verse a s&iacute; mismos en relaci&oacute;n con los bienes comunes y no en relaci&oacute;n con la propiedad.</p><p>El enemigo que dispersa constantemente esta fuerza y pisotea los bienes comunes all&iacute; donde aparecen es el Estado. Nuestra lucha debe tener como objetivo la destrucci&oacute;n del Estado, para abrir los nuevos espacios donde el procom&uacute;n pueda florecer. El procom&uacute;n en s&iacute; mismo no es propiedad de ning&uacute;n partido o teor&iacute;a, sino el potencial compartido que hace posible cualquier comunicaci&oacute;n. La anarqu&iacute;a es un requisito previo para el procom&uacute;n. Cuanto m&aacute;s fuerte es el Estado, m&aacute;s estrecho es el margen en el que pueden surgir nuevos bienes comunes. Y cuanto m&aacute;s abundantes sean nuestros bienes comunes, m&aacute;s fuertes y sostenidos ser&aacute;n nuestros ataques contra el Estado. Que el Estado sea destruido por los anarquistas carece de importancia, excepto para aquellos anarquistas que comparten con los comunistas la necesidad de ser autores del plan que se le impondr&aacute; al nuevo mundo.</p><p>Lo importante es que nuestros sue&ntilde;os vuelvan a echar ra&iacute;ces en los bienes comunes, que nuestras teor&iacute;as apunten al Estado y que nuestras luchas creen nuevos bienes comunes y revitalicen los antiguos.</p><p>Traducido por Jorge Joya</p><p>Original:&nbsp;<a href="https://theanarchistlibrary.org/library/peter-gelderloos-commoning-and-scarcity"><a href="https://theanarchistlibrary.org/library/peter-gelderloos-commoning-and-scarcity" title="theanarchistlibrary.org/library/peter-gelderloos-commoning-and-scarcity" rel="nofollow">theanarchistlibrary.org/library/peter-gelderloos-commoning-and-scarcit</a></a></p><p></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3610368" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>El camino a la anarquía - Erich Mühsam</title>
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		<pubDate>Sat, 15 Jan 2022 22:38:59 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3610312&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><blockquote>Si incluso un solo individuo abandona las filas en el curso de la lucha, esto significa para el pensamiento del amo, del sacerdote, del padre o de la jefatura, un debilitamiento perjudicial del poder legalizado, prueba de que las acciones eficaces tambi&eacute;n pueden llevarse a cabo sin ser dirigidas o calculadas desde arriba.</blockquote><p></p><p>A continuaci&oacute;n, el texto del folleto:</p><p></p><p></p><p></p><p></p><p></p><h3>El camino a la anarqu&iacute;a</h3><p>&nbsp;</p><p></p><p>La teor&iacute;a anarquista no prescribe ning&uacute;n m&eacute;todo de lucha y no rechaza ning&uacute;n m&eacute;todo que sea coherente con la autodeterminaci&oacute;n y la espontaneidad. As&iacute;, en las insurrecciones violentas, s&oacute;lo la voluntad del individuo determinar&aacute; la naturaleza de su participaci&oacute;n, la posibilidad y el grado de su integraci&oacute;n en las formaciones de combate, cuyas t&aacute;cticas son en muchos aspectos cuestionables desde el punto de vista libertario. No todo el mundo tiene el car&aacute;cter de mantenerse al margen de los grandes acontecimientos, examinando y discutiendo si todo no va como &eacute;l desea, y de no hacer nada en lugar de apoyar una lucha que una concepci&oacute;n correcta no ilumina en todos los aspectos. All&iacute; donde se han librado luchas revolucionarias, los anarquistas, afortunadamente y casi sin excepci&oacute;n, han estado siempre presentes del lado de los trabajadores sometidos a influencias centralistas y maltratados por la autoridad. El criterio decisivo fue el sentimiento de pertenencia social, la conciencia de la obligaci&oacute;n de reciprocidad que une a todos los explotados, la indomable voluntad de lucha que no soporta dejar solos a los dem&aacute;s frente al enemigo com&uacute;n y, sobre todo, el deseo de dar un impulso libertario al coraje, a la abnegaci&oacute;n y a la pasi&oacute;n que tanto hicieron, aunque el objetivo fuera tal vez equivocado. Aunque m&aacute;s de un anarquista, animado por esa voluntad, se haya visto arrastrado muy lejos de sus propios caminos, s&oacute;lo habr&iacute;a traicionado su idea si hubiera obstaculizado a los combatientes con pedantes llamadas al orden. La libertad no es una mercanc&iacute;a con un modelo depositado y unas propiedades que se eval&uacute;an y miden desde todos los &aacute;ngulos, sino un valor vital al que se puede acceder all&iacute; donde se pone en marcha una fuerza. La tarea de los anarquistas es dar acceso a la libertad all&iacute; donde la gente lucha.</p><p></p><p>El mismo bando que cree que debe reprochar a los anarquistas la estrechez de su campo de actividad pol&iacute;tica, porque considera que el derroche de las fuerzas del proletariado en la acumulaci&oacute;n de papeletas es perjudicial para la lucha de clases, les responsabiliza de cierta forma de intervenci&oacute;n inmediata que han empleado de muchas maneras en el pasado. La acci&oacute;n violenta individual, explican los marxistas, es condenable porque se interpone en la acci&oacute;n planificada de las masas en la lucha revolucionaria y, como resultado, proporciona pretextos bienvenidos para las medidas de represalia de las fuerzas contrarrevolucionarias, de modo que es toda la clase la que tiene que pagar por la empresa de uno. La raz&oacute;n de esta condena de los atentados, incendios, expropiaciones y actos individuales similares realizados por convicci&oacute;n pol&iacute;tica es muy clara. No se debe en absoluto a escr&uacute;pulos morales, a los que el pensamiento marxista asigna en todos los aspectos s&oacute;lo un papel muy secundario; adem&aacute;s, estos opositores al terror individual justifican expresamente el terror de masas como medio de lucha pol&iacute;tica. Se trata, en efecto, de la hostilidad de los partidarios del centralismo autoritario hacia toda acci&oacute;n responsable de una persona que act&uacute;a tras una reflexi&oacute;n personal, una hostilidad que llega a desaprobar el sacrificio de la propia vida por la idea revolucionaria, cuando &eacute;sta no es decidida, ordenada y controlada por una autoridad central.&nbsp;Para el pensamiento del amo, del cura, del padre o de la jefatura, el hecho de que un solo individuo abandone las filas en el curso de la lucha significa un debilitamiento perjudicial del poder legalizado, prueba de que las acciones eficaces tambi&eacute;n pueden llevarse a cabo sin ser dirigidas o calculadas desde arriba. Por muy est&uacute;pida que sea la idea de que la violencia individual es un medio de propaganda exclusivamente anarquista -en los &uacute;ltimos tiempos, los asesinatos pol&iacute;ticos han sido cometidos casi exclusivamente por nacionalistas-, no lo es menos la opini&oacute;n de que no tiene cabida en la lucha de clases o que los anarquistas tienen razones para distanciarse de los autores de la violencia en sus filas. Es el individuo el que decide total e independientemente sobre su acci&oacute;n y si llega a una decisi&oacute;n y la lleva a cabo por convicci&oacute;n anarquista, los criterios para juzgar su acto ser&aacute;n, por supuesto, la oportunidad y el &eacute;xito, pero nunca una condena basada en la ideolog&iacute;a de la lucha de clases. La concepci&oacute;n anarquista de la libertad sit&uacute;a el derecho del individuo demasiado alto como para tener que negarlo all&iacute; donde una naturaleza herida expresa su sentimiento en forma de represalia, donde, por razones de propaganda, advertencia, intimidaci&oacute;n o desaf&iacute;o, o para dar la se&ntilde;al de lucha, un esp&iacute;ritu libertario se enfrenta al mundo en un acto aterrador. Al mismo tiempo, en este &eacute;nfasis en el individuo, hay un violento rechazo de la concepci&oacute;n marxista de la violencia justificada en cuanto se lleva a cabo de acuerdo con las directivas de un organismo central. Es precisamente en este caso donde aparece la violencia mec&aacute;nica, donde la mano que ejecuta es un mero instrumento y el hombre que comete un mero &oacute;rgano de ejecuci&oacute;n. Ahora bien, en el pensamiento anarquista, el &uacute;nico acto por el que se puede asumir moralmente la responsabilidad es aquel que, naciendo de la libre voluntad de su autor y de la estimaci&oacute;n de su mente, surgiendo de una convicci&oacute;n personal seriamente ponderada y comprometiendo la vida de quien lo decidi&oacute;, se comete con la conciencia de estar realizando una obra de solidaridad y un deber de fraternidad, una obra al servicio de la idea y de la clase. No importa si es el acto de un individuo, una conspiraci&oacute;n de aliados o una acci&oacute;n de las masas, si cada uno sigue siendo due&ntilde;o de lo que hace, haciendo s&oacute;lo lo que es fruto de su reflexi&oacute;n y lo que su conciencia social le ha determinado hacer, comprometiendo voluntariamente y no por miedo a un amo o al poder la totalidad de sus fuerzas por la causa com&uacute;n.</p><p>El compromiso del individuo es, para los anarquistas, el camino hacia la revoluci&oacute;n, la condici&oacute;n para su posterior victoria y, finalmente, el medio para construir una sociedad sin Estado, as&iacute; como el contenido de la vida en el comunismo. El sentido de cualquier intervenci&oacute;n inmediata a trav&eacute;s de la huelga, el sabotaje, la resistencia, el rechazo, la acci&oacute;n individual o conspirativa, est&aacute; en la obligaci&oacute;n de cada uno de participar en cuerpo y alma, de no hacer nada que no resulte del libre acuerdo de quienes no act&uacute;an seg&uacute;n las &oacute;rdenes de una direcci&oacute;n central sino de acuerdo con la conciencia del deber de una persona responsable, animada por el esp&iacute;ritu social. Dondequiera que las masas est&eacute;n en movimiento, deben ser reuniones de personas, de lo contrario su movimiento no puede conducir a la libertad, sino s&oacute;lo a la transferencia de poder a quienes las dirigen. El cultivo de la personalidad no significa educar a los l&iacute;deres, sino que es la &uacute;nica protecci&oacute;n contra el peligro de ser abusado por ellos. Para asegurar la obediencia ciega de los que dirigen a sus dirigentes, los partidos obreros centralizados, como todas las organizaciones y todos los poderes autoritarios sin excepci&oacute;n, no piden ninguna preocupaci&oacute;n por la personalidad, de hecho no m&aacute;s que por los dem&aacute;s. Donde act&uacute;a una persona, act&uacute;a el esp&iacute;ritu de la libertad, que es incompatible con todo centralismo. Los l&iacute;deres autoritarios nunca se elevan por encima de la multitud en virtud de su superioridad de car&aacute;cter o esp&iacute;ritu, sino s&oacute;lo por su capacidad de mando, una cualidad que s&oacute;lo puede cultivarse en personas de personalidad poco desarrollada. Por eso, los l&iacute;deres de las organizaciones centralizadas no suelen ascender a sus puestos por la fuerza de la voluntad; son l&iacute;deres designados -ni siquiera elegidos- porque han demostrado su capacidad para transmitir acr&iacute;ticamente a sus subordinados las &oacute;rdenes de una autoridad superior y para preservar por su propia autoridad esas &oacute;rdenes de las cr&iacute;ticas. Su papel se infla, tambi&eacute;n por simple designaci&oacute;n, hasta convertirlos en figuras dignas de respeto e infalibles, lo que s&oacute;lo es posible si se reduce a la nada el valor personal de los hombres en general. Cuanto menos se valora el cultivo de la personalidad, m&aacute;s exuberante es el culto a la personalidad y su prestigio. El anarquismo rechaza el culto a la personalidad y se opone a &eacute;l por su cuidado y preocupaci&oacute;n. Donde cada uno puede desarrollar libremente y sin trabas todas las cualidades socialmente &uacute;tiles y fortalecer su propia voluntad de vivir, donde nadie tiene que avergonzarse ante nadie de sus peculiaridades y pasiones en la medida en que no perjudiquen al conjunto de la comunidad, el respeto a todos est&aacute; garantizado, la estima mutua existe y no hay lugar para el poder, la idolatr&iacute;a, el culto a la personalidad y la dominaci&oacute;n.</p><p>La consecuencia de tal concepci&oacute;n de las cosas es que la lucha del anarquismo s&oacute;lo puede ser la de las personas unidas libre y espont&aacute;neamente. As&iacute;, la cuesti&oacute;n de si el cultivo y la propagaci&oacute;n de la idea de la libertad necesita una organizaci&oacute;n de masas encuentra su respuesta en s&iacute; misma: necesita la asociaci&oacute;n de todas las mujeres y los hombres que han reconocido la necesidad de fundar la vida social sobre la anarqu&iacute;a y que est&aacute;n decididos a llevar a cabo su realizaci&oacute;n federando y comprometiendo toda su persona, en completa igualdad de derechos y seg&uacute;n el principio de la libre adhesi&oacute;n a cada acci&oacute;n. Cuantas m&aacute;s personas se unan con este prop&oacute;sito, m&aacute;s r&aacute;pida y seguramente la sociedad lograr&aacute; liberarse del Estado; y cuando todos los hombres sean anarquistas, la anarqu&iacute;a ser&aacute; un hecho consumado. Por el contrario, la reuni&oacute;n del mayor n&uacute;mero posible de personas en una organizaci&oacute;n, hayan asimilado o no sus ideas y su programa, nunca ser&aacute; el medio de sostener con &eacute;xito una lucha que debe basarse en la responsabilidad personal de cada combatiente, en la compenetraci&oacute;n de las ideas libertarias y en la libertad de decisi&oacute;n del individuo, si es que ha de conducir a la destrucci&oacute;n del poder sin favorecer el advenimiento de otro poder. Los partidos centralizados no piden adeptos con personalidades consumadas, sino que acogen cualquier afluencia que aumente su n&uacute;mero de afiliados. Como sus seguidores est&aacute;n destinados de antemano a ser un mero s&eacute;quito, y como ser&iacute;a el fin de sus l&iacute;deres si se permitiera a la gente que piensa por s&iacute; misma examinar sus directivas antes de obedecer, un aumento en el n&uacute;mero significa un aumento en el poder para ellos. Se re&uacute;nen en sus parques n&uacute;meros sujetos a la autoridad, cuyo reclutamiento se hace mediante la promesa de ventajas, si los dirigidos, al actuar exactamente de acuerdo con los deseos de los l&iacute;deres, se aseguran para ellos el mando sobre la comunidad. Las centrales de los partidos calculan su &eacute;xito en funci&oacute;n del n&uacute;mero de personas que responden a su llamada. Dan tan poca importancia a la convicci&oacute;n que despliegan sus esfuerzos de reclutamiento principalmente entre los miembros de las organizaciones enemigas, atray&eacute;ndolos a sus filas con promesas seductoras. No esperan ni exigen un cambio de opini&oacute;n, pero sin m&aacute;s a&ntilde;aden al n&uacute;mero de partidarios cuyas convicciones est&aacute;n seguras a aquellos que han sido atra&iacute;dos por la perspectiva de las ventajas. Toda organizaci&oacute;n centralizada est&aacute; incluso dispuesta, para ganarse a las masas, a hacer reducciones y modificaciones en su programa y en sus m&eacute;todos de lucha, y todo partido revolucionario, cuyo aumento de afiliaci&oacute;n depende de las masas no revolucionarias, ha tenido que hacer concesiones a atm&oacute;sferas de miedo y promesas que no van m&aacute;s all&aacute; de meras mejoras formales del Estado capitalista. Cada uno ha hecho adaptaciones a los prejuicios de la educaci&oacute;n religiosa y nacionalista, de modo que el abandono gradual de los objetivos revolucionarios o incluso socialistas ha acompa&ntilde;ado necesariamente la transformaci&oacute;n de las organizaciones centralistas en partidos de masas.</p><p>La formaci&oacute;n de asociaciones o alianzas anarquistas no puede ni debe estar sujeta a otra consideraci&oacute;n que la necesidad que sienten los anarquistas de trabajar por la anarqu&iacute;a con otros anarquistas. El car&aacute;cter federalista de los grupos anarquistas hace imposible reunir y organizar a las masas de miembros en un solo grupo. En las uniones pol&iacute;ticas anarquistas hay que procurar siempre que cada camarada aproveche al m&aacute;ximo su plena igualdad de derechos con todos. Al no existir cargos centrales ni l&iacute;deres en el sentido de un &oacute;rgano independiente cuyo poder aumenta en proporci&oacute;n al n&uacute;mero y la docilidad de los miembros, ning&uacute;n grupo puede esperar ninguna utilidad de la administraci&oacute;n de personas indecisas y poco convencidas que acuden a &eacute;l como un reba&ntilde;o. Como, por otra parte, ni la necesidad de dominaci&oacute;n, ni la ambici&oacute;n personal, ni el arribismo encuentran su cuenta en el movimiento anarquista, ya que no se ofrece ninguna garant&iacute;a para la vida material ni ninguna perspectiva de ascenso, todos aquellos que estar&iacute;an tentados de subirse a los hombros del proletariado para alcanzar la capa superior prefieren mantenerse alejados de &eacute;l. Por lo tanto, en tiempos no revolucionarios, no es de esperar que las organizaciones anarquistas crezcan hasta convertirse en centros de masas. Su tarea se limita a mantener la idea, el esp&iacute;ritu de camarader&iacute;a, a aclarar las opiniones divergentes, a discutir las cuestiones relativas a la clase obrera, a la revoluci&oacute;n y a la preparaci&oacute;n libertaria del futuro socialismo, y a construir de manera ejemplar una organizaci&oacute;n federada viva. El peligro de empantanarse en una charla est&eacute;ril de club, de conformarse con guisar eternamente en la propia grasa, y de perder as&iacute; el contacto con una clase obrera absorta en sus problemas cotidianos, no debe ser ignorado ni ocultado en este punto. Sin embargo, este peligro puede evitarse f&aacute;cilmente, si los compa&ntilde;eros comprenden, a trav&eacute;s de una correcta comprensi&oacute;n de la teor&iacute;a anarquista, que la lucha por una idea nunca puede librarse fuera del campo de batalla. Para ello, el anarquismo no necesita enmarcarse en marchas y juramentos masivos, pero debe ejercer su influencia all&iacute; donde las masas marchen y juren. La tarea del anarquista es animar y alentar todas las manifestaciones de masas sin buscar una utilidad para su organizaci&oacute;n, influir activamente en todas las agitaciones de la vida p&uacute;blica, infundir el esp&iacute;ritu de libertad en todos los ambientes revolucionarios. Un anarquista no es alguien que se adhiere a los sellos de un grupo anarquista, sino alguien para quien la unidad de la persona y la sociedad, la conciencia social de la responsabilidad personal, de la igualdad de derechos, de la obligaci&oacute;n voluntaria mutua, el horror al poder, al capitalismo, al Estado y a la autoridad se han convertido en las ideas rectoras y en las reglas de su comportamiento.</p><p></p><p>Que los anarquistas tengan que organizarse en asociaciones de opini&oacute;n, en qu&eacute; forma y en qu&eacute; medida, es una cuesti&oacute;n de importancia secundaria, siempre que se salvaguarden los principios generales y se evite la aparici&oacute;n de la autoridad en sus propias filas; la cuesti&oacute;n de c&oacute;mo la acci&oacute;n de los anarquistas puede preparar la transformaci&oacute;n econ&oacute;mica de la sociedad s&oacute;lo tiene mayor peso. Los partidos pol&iacute;ticos obreros acusan a los anarquistas de estar imbuidos de una mentalidad peque&ntilde;oburguesa y de estar cerrados a la dial&eacute;ctica materialista, es decir, a la doctrina de la confluencia de los fen&oacute;menos contradictorios hacia la unidad suprema de una historia social alimentada &uacute;nicamente por las fuentes econ&oacute;micas; as&iacute;, querr&iacute;an mejorar al hombre y purificar todas las mentes antes de utilizar un material de construcci&oacute;n ideal para construir la econom&iacute;a m&aacute;s justa del socialismo y del comunismo. Sin embargo, lo cierto es lo contrario: en marcado contraste con los centros marxistas, el anarquismo rechaza precisamente cualquier tendencia a reunir a los trabajadores en algo que no sea una organizaci&oacute;n de base econ&oacute;mica. En cuanto a si el pensamiento dial&eacute;ctico es bueno o malo, es una cuesti&oacute;n que deben decidir los fil&oacute;sofos.</p><p></p><p>La aplicaci&oacute;n de tal o cual verdad escolar del mundo irreal de los conceptos no puede ayudar en lo m&aacute;s m&iacute;nimo a los trabajadores en su lucha. Invitarles a tener en cuenta las reacciones de la historia en todas sus acciones con previsi&oacute;n ser&iacute;a m&aacute;s bien hacer de la dial&eacute;ctica un freno a su voluntad de emprender. Del mismo modo, la participaci&oacute;n en el trabajo legislativo y el intento de ejercer influencia en los asuntos del gobierno del Estado capitalista s&oacute;lo crea la ilusi&oacute;n de que la transformaci&oacute;n de la sociedad puede ser alcanzada por otras fuerzas que no sean las de los trabajadores reunidos como clase sobre puntos de vista econ&oacute;micos y los campesinos organizados de manera similar.</p><p></p><p>Los anarquistas s&oacute;lo pueden asegurar su influencia en este encuentro poni&eacute;ndose a trabajar. Del mismo modo que su t&aacute;ctica debe estar determinada en todas partes por el deseo de aplicar los principios morales y pr&aacute;cticos de la teor&iacute;a libertaria, debe intentar crear ahora organismos para esbozar planes para la gesti&oacute;n federal del orden social que madurar&aacute; en y a trav&eacute;s de la revoluci&oacute;n. Si bien el objetivo principal de la propaganda entre las masas es acelerar el derrocamiento mostrando la injusticia y el absurdo de las condiciones capitalistas, y el del trabajo sindical y educativo es mantener a todos econ&oacute;mica y psicol&oacute;gicamente preparados en las circunstancias actuales, no hay que perder de vista el objetivo de la anarqu&iacute;a comunista. La fase de transici&oacute;n que conduce a ella es, tras la realizaci&oacute;n de la revoluci&oacute;n pol&iacute;tica, la revoluci&oacute;n social. La indignaci&oacute;n, el levantamiento, la lucha decisiva contra la vieja violencia, su derrocamiento, la puesta en marcha de los servicios revolucionarios, la conservaci&oacute;n de lo conseguido, la represi&oacute;n de las fuerzas resistentes y contrarrevolucionarias, todo esto pertenece a la parte pol&iacute;tica de la revoluci&oacute;n. En qu&eacute; lugar, en qu&eacute; tareas particulares y con qu&eacute; tipo de medios los anarquistas deber&aacute;n integrarse en esta lucha de una clase contra otra clase, ser&aacute; en gran parte una cuesti&oacute;n de la conciencia de cada individuo. Tendr&aacute; que tomar su decisi&oacute;n desde el punto de vista de que su pertenencia a la clase explotada le compromete a luchar por ella con total devoci&oacute;n. Al mismo tiempo, debe hacer todo lo posible para preservar el car&aacute;cter de la revoluci&oacute;n como causa de compromiso internacional para todos los trabajadores del mundo, para defender el derecho de decisi&oacute;n personal de todos los participantes contra las pretensiones de personas o partidos ambiciosos, ego&iacute;stas, autoritarios y estatalistas, deseosos de gobernar a los revolucionarios, y, por &uacute;ltimo, para que la explosi&oacute;n de pasiones inflamadas por las ideas, que es el impulso moral de las revoluciones, no sea despojada de su deseo y alegr&iacute;a creativa. En la revoluci&oacute;n, los anarquistas deben ser los guardianes de la libertad. La revoluci&oacute;n social es un proceso a largo plazo, que comienza con la victoria sobre el poder dominante y s&oacute;lo termina cuando el orden de la libertad ha penetrado en todas las relaciones econ&oacute;micas y humanas. Para ello, es necesario garantizar desde la primera hora la confianza de todo el pueblo trabajador en los portadores de la voluntad revolucionaria y en su energ&iacute;a. Las masas no convencidas que acuden a los partidos pol&iacute;ticos parlamentarios en las elecciones dependen de diversas circunstancias, se ven zarandeadas entre influencias pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas, desconcertadas por atm&oacute;sferas caprichosas, halagos y calumnias ruidosas. La conquista fortuita de una mayor&iacute;a que no participa en la lucha real, para apoyar a un grupo que se esfuerza por dominar a los dem&aacute;s, no significa -aunque el grupo en cuesti&oacute;n prometa el socialismo- que los indiferentes entren en la lucha. Cualquier democracia de n&uacute;meros no es m&aacute;s que violencia contra los que act&uacute;an por parte de los que no act&uacute;an. Afirmar que los trabajadores son ya la fuerza activa de la sociedad, que ya tienen suficiente formaci&oacute;n y voluntad socialista, suficiente confianza en s&iacute; mismos y juicio cr&iacute;tico para medir adecuadamente el efecto de su papeleta, es una mentira y un enga&ntilde;o. La inmensa mayor&iacute;a de los trabajadores y de los excluidos de la riqueza no tienen confianza en s&iacute; mismos; sus miembros tambi&eacute;n tienen muy poca confianza en aquellos a los que invisten de poder s&oacute;lo porque no se creen con derecho a considerarse capaces de mantener sus propios asuntos en orden. La influencia de la autoridad les disuade de intentar empresas emancipadoras por s&iacute; mismos, pero esa misma autoridad tambi&eacute;n les ha ense&ntilde;ado a no tolerar la audacia emancipadora de los dem&aacute;s. Por eso, los numeros&iacute;simos estratos que no participan directamente en la lucha constituyen un inmenso peligro para una victoria social de la revoluci&oacute;n pol&iacute;tica. En efecto, dado que la victoria definitiva no puede lograrse contra la voluntad de esta mayor&iacute;a, la revoluci&oacute;n est&aacute; incondicionalmente a merced de su tolerancia, aunque s&oacute;lo sea una actitud de espera. Por tanto, es necesario responder primero a la pasividad de quienes temen que, como todo cambio, la agitaci&oacute;n en curso sea tambi&eacute;n una nueva carga para ellos. Pero tambi&eacute;n es necesario ganar la aprobaci&oacute;n y luego, poco a poco, el apoyo activo de los indiferentes. Hay que hacerles comprender que su voto a los dirigentes por los que quieren ser gobernados, lejos de mostrar convicci&oacute;n, no hace sino poner su falta de convicci&oacute;n, como una escalera de mano, a disposici&oacute;n de sus opresores. Deben darse cuenta de que la actividad de cada individuo en la vida social sirve a sus propios intereses. Porque mientras los impotentes rueguen a los hambrientos de poder que los gobiernen, la revoluci&oacute;n ni siquiera habr&aacute; creado las condiciones para su victoria.</p><p></p><p>[...]</p><p></p><p>Fuente: Hacia una sociedad sin Estado, La Digitale / Spartacus, 1999. Extracto del cap&iacute;tulo "El camino a la anarqu&iacute;a", p.145-153.</p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3610312" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>El sistema representativo y el ideal anarquista - Max Sartin</title>
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		<pubDate>Sat, 15 Jan 2022 21:54:27 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3610307&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>En tales condiciones, el sistema representativo no logra ni la soberan&iacute;a popular ni la libertad del individuo. Toda la humanidad est&aacute; sometida a la tutela de los ricos y poderosos, y las elecciones populares no tienen ning&uacute;n valor sino en la medida en que consagran ese estado de tutela. En cuanto la multitud desheredada y oprimida muestra el m&aacute;s m&iacute;nimo signo de rebeld&iacute;a, se ponen en marcha todos los recursos del poder y la riqueza para volver a someterla.</p><p>En la evoluci&oacute;n de las formas pol&iacute;ticas, el sistema representativo no constituye un progreso efectivo para las multitudes desheredadas. La verdadera conquista lograda por la revoluci&oacute;n pol&iacute;tica consiste en la enunciaci&oacute;n del principio de la soberan&iacute;a popular, que traslada los or&iacute;genes del poder del cielo a la tierra y establece que los hombres son los &uacute;nicos autores de sus destinos. Pero el sistema representativo no realiza este principio, lo distorsiona, lo corrompe y lo traiciona. El sistema representativo no da a los hombres, proclamados due&ntilde;os de sus destinos, otra facultad que la de delegar su destino en las clases privilegiadas que los gobiernan y explotan.</p><p>A continuaci&oacute;n, el texto del folleto:</p><h3>El sistema representativo y el ideal anarquista</h3><p>El sistema representativo es un medio pol&iacute;tico por el que la burgues&iacute;a intenta realizar el principio de la soberan&iacute;a popular, sin abdicar de sus privilegios de clase dominante.</p><p>La idea de la soberan&iacute;a popular, en su sentido moderno, ha logrado imponerse como resultado de las revoluciones del siglo XVIII. Antes, la soberan&iacute;a resid&iacute;a en la persona del monarca, en las castas nobiliarias y teocr&aacute;ticas, estas &uacute;ltimas la detentaban y ejerc&iacute;an en nombre del derecho de conquista, del derecho hereditario o en virtud de una investidura m&iacute;stica divina, en todo caso en virtud de la fuerza bruta.</p><p>Cuando el Tercer Estado insurgente derroc&oacute; el poder de la aristocracia y, decapitando al rey, destruy&oacute; el mito de la investidura divina de los monarcas. La burgues&iacute;a, heredera de las riquezas que hab&iacute;an pertenecido a los se&ntilde;ores del antiguo r&eacute;gimen, buscaba un sistema que le permitiera legalizar los privilegios que se hab&iacute;a asegurado, principalmente a trav&eacute;s de la acci&oacute;n insurreccional del pueblo, y justificar su ejercicio del poder pol&iacute;tico, sin el cual no habr&iacute;a podido conservar durante mucho tiempo el monopolio de estas riquezas.</p><p>Este sistema injert&oacute; en la idea de soberan&iacute;a popular la idea de representaci&oacute;n, mediante la cual el pueblo soberano confiaba las funciones del poder a un personal elegido por un per&iacute;odo m&aacute;s o menos largo, pero perteneciente en todo caso a la clase burguesa.</p><p>La idea de representaci&oacute;n es independiente de la idea de soberan&iacute;a popular, y tiene or&iacute;genes diferentes. Mientras que la segunda naci&oacute; en el crisol de la revoluci&oacute;n, la primera surgi&oacute; de la m&aacute;s oscura oscuridad de la Edad Media.</p><p>"La idea de los representantes es moderna: viene del gobierno feudal, de ese gobierno inicuo y absurdo en el que se degrada el g&eacute;nero humano y se deshonra el nombre del hombre. En las antiguas rep&uacute;blicas e incluso en las monarqu&iacute;as, el pueblo nunca tuvo representantes; esta palabra no se conoc&iacute;a. Es muy singular que en Roma, donde los tribunos eran tan sagrados, ni siquiera se imaginara que pudieran usurpar las funciones del pueblo, y que en medio de una multitud tan grande, nunca intentaran aprobar un solo plebiscito por su cuenta [...] Entre los griegos, todo lo que ten&iacute;a que hacer el pueblo lo hac&iacute;a por s&iacute; mismo; estaba constantemente reunido en la plaza. 1</p><p>Los griegos, por tanto, conceb&iacute;an la democracia no s&oacute;lo como soberan&iacute;a, sino tambi&eacute;n como gobierno directo del pueblo. Esto no caus&oacute; problemas insolubles, ya que las rep&uacute;blicas democr&aacute;ticas de Grecia se basaban en una econom&iacute;a esclavista, y s&oacute;lo los hombres libres eran ciudadanos y formaban el pueblo. Estaban exentos de la necesidad de trabajo material, que realizaban los esclavos, y ten&iacute;an mucho tiempo para dedicarse a los asuntos p&uacute;blicos.</p><p>La democracia moderna es diferente. La emancipaci&oacute;n de la esclavitud y la servidumbre eleva poco a poco a todos los hombres a la dignidad de ciudadanos, creando un problema de n&uacute;mero que antes no exist&iacute;a.</p><p>Pero el sistema representativo se desarroll&oacute; independientemente de este problema. Incluso antes de que los esclavos emancipados aspiraran a la dignidad de ciudadanos, los monarcas sintieron la necesidad de darles la ilusi&oacute;n de participar en los asuntos p&uacute;blicos. Un anarquista franc&eacute;s de principios de siglo, O. Dubois, escribi&oacute; al respecto: "El sistema representativo es algo que las antiguas civilizaciones no conocieron. Sus or&iacute;genes se remontan a la &eacute;poca oscura de la Edad Media, cuando el cristianismo y el feudalismo compart&iacute;an el liderazgo de la manada humana. La situaci&oacute;n de los "villanos" se hac&iacute;a a veces insoportable, por lo que delegaron en uno de ellos para que presentara la lista de sus quejas al se&ntilde;or. Estos pobres parias personificaban, ante el derecho absoluto y divino, la miserable existencia de los siervos gobernados. Esta fue la primera actuaci&oacute;n, e Inglaterra fue su cuna. Acabada su misi&oacute;n, esta pobre delegaci&oacute;n se disolvi&oacute;; y no se sabe con precisi&oacute;n por qu&eacute; oscuro trabajo de los siglos se ha transformado en las poderosas asambleas parlamentarias de hoy".2</p><p>Sin embargo, se equivocan quienes suponen que las delegaciones de los aldeanos en aquellos lejanos tiempos del absolutismo real ten&iacute;an un origen espont&aacute;neo. De forma espont&aacute;nea, los aldeanos habr&iacute;an recurrido m&aacute;s a la revuelta que a la petici&oacute;n al soberano a trav&eacute;s de representantes de mutuo acuerdo, que se habr&iacute;an arriesgado a perder la cabeza si el soberano hubiera encontrado su ardor insoportable.</p><p>En los archivos de la monarqu&iacute;a inglesa encontramos documentos sobre los or&iacute;genes del sistema representativo, m&aacute;s humilde y nada menos que democr&aacute;tico. Existe, por ejemplo, una orden del rey Enrique III fechada en 1254.</p><p>Incluso hoy, los nobles -los Se&ntilde;ores temporales y espirituales- deben, personalmente y por derecho, sentarse en el Parlamento, donde se representan a s&iacute; mismos y a la clase que constituyen en conjunto. En el citado documento, Enrique III invitaba a los Lores a sentarse en el Parlamento y, adem&aacute;s, ordenaba a los alguaciles de todos los condados del reino que dispusieran que comparecieran ante el Consejo del Rey "dos Caballeros buenos y discretos, que los hombres del condado deb&iacute;an haber elegido para este fin, en lugar de todos ellos, a fin de considerar con los Caballeros de los dem&aacute;s condados la ayuda que deb&iacute;an prestar al Rey".3</p><p>Aqu&iacute; encontramos la esencia del sistema representativo en un r&eacute;gimen de privilegios econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos. No son los aldeanos los que toman la iniciativa de enviar a sus representantes al rey; es el rey el que ordena, a trav&eacute;s de los alguaciles, el env&iacute;o de representantes al Consejo, y no quiere que sean aldeanos, sino que exige que sean "buenos y discretos caballeros". El Rey quiere que los fondos que se asignen a su favor cuenten con el consenso de los representantes del pueblo, pero el alguacil debe asegurarse de que estos representantes sean gente buena, es decir, gente leal al Rey. En otras palabras, al rey no le preocupa que los representantes elegidos por los condados representen a los hombres de esos condados; lo que le preocupa, por el contrario, es que representen los intereses del rey.</p><p>****</p><p>El car&aacute;cter ficticio de la representaci&oacute;n pol&iacute;tica es ya transparente en este antiguo documento. En la actual generalizaci&oacute;n del sistema representativo, los nombres cambian, pero la sustancia sigue siendo la misma. El pueblo soberano elige a sus representantes, pero sus representantes -como los buenos y discretos caballeros de Enrique III de Inglaterra- deben ser ante todo buenos ciudadanos, devotos del orden constituido, es decir, respetuosos del derecho de propiedad privada, de los monopolios capitalistas de la riqueza social, de la autoridad del Estado, lo que equivale a decir que deben representar no la voluntad, las aspiraciones o los intereses de quienes los eligen, sino la dominaci&oacute;n, la autoridad y los privilegios que el orden constituido consagra y propaga.</p><p>"El gobierno representativo -escribe Pierre Kropotkin- es un sistema ideado por las clases medias para ganar terreno al sistema mon&aacute;rquico, manteniendo y aumentando paralelamente su dominio sobre los trabajadores. El sistema representativo es la forma de dominaci&oacute;n caracter&iacute;stica de las clases medias. Pero incluso los m&aacute;s ardientes admiradores de este sistema nunca han sostenido seriamente que un parlamento o un &oacute;rgano municipal puedan representar verdaderamente a una naci&oacute;n o a una ciudad: los m&aacute;s inteligentes comprenden muy bien que eso es imposible. Al apoyar el gobierno parlamentario, las clases medias s&oacute;lo han tratado de construir un dique entre ellas y el monarca, o entre ellas y la aristocracia terrateniente, sin conceder la libertad al pueblo. Sin embargo, es obvio que a medida que los hombres toman conciencia de sus intereses, y a medida que la diversidad de estos intereses aumenta, el sistema representativo se muestra inadecuado. Por eso, los dem&oacute;cratas de todos los pa&iacute;ses se desviven por buscar paliativos o correctivos, que no encuentran. Intentan el refer&eacute;ndum y descubren que no es v&aacute;lido; hablan de la representaci&oacute;n proporcional, de la representaci&oacute;n de las minor&iacute;as y de otras utop&iacute;as. En una palabra, buscan lo imposible, es decir, un modo de delegaci&oacute;n que represente la infinita variedad de intereses de una naci&oacute;n; pero se ven obligados a admitir que est&aacute;n en el camino equivocado, y la confianza en el gobierno representativo se disipa gradualmente".4</p><p>Los anarquistas no son los &uacute;nicos que expresan cr&iacute;ticas al sistema representativo de gobierno. En nuestro tiempo, hemos asistido no s&oacute;lo a la cr&iacute;tica, sino tambi&eacute;n a la sangrienta ofensiva de los absolutistas del gobierno contra el sistema representativo, que han fracasado, m&aacute;s o menos, en borrar de la faz de la tierra las conquistas de la revoluci&oacute;n pol&iacute;tica para restaurar el absolutismo totalitario del sistema de gobierno mon&aacute;rquico y olig&aacute;rquico. Pero a&uacute;n no es seguro que algo de su ofensiva no permanezca en la vida p&uacute;blica de las futuras generaciones.</p><p>El poder pol&iacute;tico tiene sus ra&iacute;ces en el poder econ&oacute;mico y, mientras &eacute;ste siga siendo el monopolio de peque&ntilde;as minor&iacute;as omnipotentes, creer en el triunfo de una verdadera democracia, donde la gesti&oacute;n de los asuntos p&uacute;blicos ser&iacute;a realmente obra del pueblo y en beneficio del pueblo, es fatalmente ut&oacute;pico.</p><p>El sistema representativo es, en definitiva, un mecanismo ideal para dar a los gobernantes privados de la investidura divina la apariencia de una investidura popular. Los que no se contentan con las apariencias y buscan sustancia en las relaciones humanas deben encontrar necesariamente algo de lo que re&iacute;rse en las ilusiones de este mecanismo.</p><p>****</p><p>Jean-Jacques Rousseau, que es sin duda uno de los fundadores del pensamiento democr&aacute;tico, se opuso resueltamente al sistema representativo. Si es necesario ir a la batalla", escribi&oacute; Rousseau, "los ciudadanos pagan a las tropas y se quedan en casa; si es necesario ir al consejo, eligen a los diputados y se quedan en casa. [...] y representantes para vender [el pa&iacute;s]".</p><p>Rousseau contin&uacute;a: "La soberan&iacute;a no puede ser representada, por la misma raz&oacute;n que no puede ser enajenada; consiste esencialmente en la voluntad general, y la voluntad no puede ser representada: es la misma, o es diferente; no hay t&eacute;rmino medio. Los ingleses se creen libres; est&aacute;n muy equivocados, s&oacute;lo son libres durante la elecci&oacute;n de los diputados; en cuanto son elegidos, son esclavos, no son nada. En los breves momentos de su libertad, el uso que hace de ella bien vale la pena perderla "5.</p><p>En Suiza, donde la influencia de Rousseau es mayor, el refer&eacute;ndum se utiliza efectivamente m&aacute;s que en cualquier otro pa&iacute;s democr&aacute;tico; pero, como observ&oacute; Kropotkin con raz&oacute;n, el refer&eacute;ndum no resuelve el problema de la democracia. El pueblo es llamado a votar sobre propuestas formuladas por peque&ntilde;os grupos de inter&eacute;s y partidos, se le exige que diga con su voto si las aprueba o las rechaza, pero no tiene posibilidad de modificarlas; y cuando &eacute;stas son aceptadas por la mayor&iacute;a, el gobierno se ve obligado a imponer su respeto a todos, incluso a las minor&iacute;as opositoras, interpret&aacute;ndolas, por supuesto, seg&uacute;n su particular criterio de grupo dominante.</p><p>Carlo Pisacane, uno de los precursores del anarquismo, considera que el sistema representativo es absurdo: "Declarar -escribe- que un gobierno es representativo de la opini&oacute;n p&uacute;blica y de la voluntad p&uacute;blica es como declarar que una parte es representativa del todo.</p><p>En el campo socialista autoritario, las cr&iacute;ticas de Rittinghausen al sistema representativo realizadas hace casi un siglo siguen siendo v&aacute;lidas hoy en d&iacute;a.</p><p>"El sistema representativo -escribi&oacute; Rittinghausen en 1849- es un vestigio del antiguo sistema feudal, un vestigio que ya deber&iacute;a haber ca&iacute;do bajo los golpes de la primera revoluci&oacute;n francesa. Ten&iacute;a su raz&oacute;n de ser, cuando la sociedad era un compuesto de corporaciones de todo tipo, dando a sus diputados un mandato determinado; ya no tiene esta raz&oacute;n de ser, ya que las corporaciones han desaparecido. Con el esp&iacute;ritu de la Edad Media, con la causa, el pueblo deber&iacute;a haber dejado de lado el efecto [...]".</p><p>"La representaci&oacute;n nacional -contin&uacute;a Rittinghausen- es una ficci&oacute;n, nada m&aacute;s que una ficci&oacute;n. El delegado s&oacute;lo se representa a s&iacute; mismo, ya que vota seg&uacute;n su propia voluntad y no seg&uacute;n la de sus representantes. Puede decir que s&iacute; cuando ellos dir&iacute;an que no, y en la mayor&iacute;a de los casos lo har&aacute;. La representaci&oacute;n, por tanto, no existe, a no ser que se quiera llamar a la acci&oacute;n de ofender el inter&eacute;s y la opini&oacute;n de aquellos a los que se supone que se representa [...]".</p><p>Pero, contin&uacute;a Rittinghausen: "Si existiera una verdadera representaci&oacute;n por medio de alg&uacute;n ave f&eacute;nix no rastreable de un diputado, la mayor&iacute;a de los electores del pa&iacute;s nunca estar&iacute;a representada, y aproximadamente la mitad de los electores victoriosos se encontrar&iacute;an en el mismo caso por la divisi&oacute;n de las asambleas en mayor&iacute;a y oposici&oacute;n "6.</p><p>****</p><p>Rittinghausen no era anarquista. Era un socialista democr&aacute;tico, que quer&iacute;a un Estado en el que la legislaci&oacute;n fuera hecha por el pueblo directamente y no a trav&eacute;s de asambleas representativas imposibles, imposibles porque los llamados representantes del pueblo en realidad s&oacute;lo se representar&iacute;an a s&iacute; mismos.</p><p>El anarquismo rechaza la idea misma del Estado, y durante tres cuartos de siglo los anarquistas han criticado el sistema representativo y se han abstenido de las elecciones por dos razones b&aacute;sicas, generalmente aceptadas por todos. Por un lado, al negar el Estado, los anarquistas no esperan participar en sus actividades contribuyendo con sus votos al nombramiento de sus legisladores. Por otro lado, porque saben que el poder efectivo est&aacute; en manos de esas peque&ntilde;as minor&iacute;as que poseen y monopolizan la riqueza social en todas sus formas. Y que los legisladores no s&oacute;lo no representan a la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n que los elige, sino que en realidad no son libres de legislar seg&uacute;n su propia conciencia -cuando la tienen- cuando &eacute;sta diverge de los intereses y la voluntad del poder efectivo de esas minor&iacute;as privilegiadas.</p><p>En la sociedad que propugnamos no habr&aacute; Estado, ni monopolios econ&oacute;micos, ni privilegios de ning&uacute;n tipo. El trabajo de producci&oacute;n y distribuci&oacute;n ser&aacute; realizado por los hombres que viven en condiciones de igualdad, sobre la base del libre acuerdo. Ya hoy, en nuestros grupos que se esfuerzan por realizar, aunque sea de forma embrionaria, la sociedad anarquista a la que aspiramos, los compa&ntilde;eros se re&uacute;nen y trabajan en las condiciones de relativa libertad que permite el entorno, pero rechazando la coacci&oacute;n de cualquier autoridad, es decir, en condiciones de igualdad y sin ninguna raz&oacute;n de inter&eacute;s personal.</p><p>Ahora bien, si la autoridad del hombre sobre el hombre y la hegemon&iacute;a del privilegio econ&oacute;mico y social fueran las &uacute;nicas razones de la invalidez del sistema representativo, nadie se opondr&iacute;a a que este sistema se trasplantara a la sociedad anarquista del futuro. Nadie se opondr&iacute;a a que fuera adoptado incluso hoy por los anarquistas en sus actividades de grupo, de propaganda y de organizaci&oacute;n, donde estos privilegios no est&aacute;n arraigados.</p><p>No hace falta decir que incluso en los c&iacute;rculos que se llaman a s&iacute; mismos anarquistas, el sistema representativo es ampliamente utilizado, especialmente cuando los anarquistas se unen en federaciones y sindicatos, y m&aacute;s a&uacute;n en el &aacute;mbito sindical, donde los anarquistas eligen o se dejan elegir como delegados a los congresos o reuniones, o a los cargos administrativos e incluso a las funciones editoriales de diversos tipos.</p><p>Sin embargo, este trasplante del sistema representativo no est&aacute; exento de da&ntilde;os, ni de oposici&oacute;n.</p><p>Todos hemos visto el da&ntilde;o que hicieron, por ejemplo, durante la lucha antifascista de 1936-1939 las delegaciones de la Confederaci&oacute;n Nacional del Trabajo en Espa&ntilde;a, tanto a la causa de la libertad en su pa&iacute;s como al movimiento anarquista en general. En esta ocasi&oacute;n, el sistema representativo, practicado por hombres que se llamaban a s&iacute; mismos anarquistas, funcion&oacute; de forma muy parecida a la de todos los partidos autoritarios. En un momento dado, los representantes supuestamente libertarios del proletariado ib&eacute;rico tomaron la iniciativa de una pol&iacute;tica gubernamental absolutamente contraria a las bases de la doctrina anarquista y, sin consultar a sus electores -al contrario, sofocando sus protestas con censura y sangre cuando se presentaba la oportunidad-, enviaron a sus hombres a actuar como ministros y a sumarse a la atroz represi&oacute;n de la voluntad popular.</p><p>El movimiento anarquista internacional a&uacute;n no ha terminado de sopesar las consecuencias de esta fatal perversi&oacute;n.</p><p>***</p><p>La reacci&oacute;n absolutista del nazifascismo, como predijo Malatesta, produce como reacci&oacute;n un aumento de la simpat&iacute;a por el r&eacute;gimen democr&aacute;tico. La lucha para derribar al nazifascismo, una lucha larga y sangrienta, necesariamente hecha de promiscuidad, ha creado inevitablemente entre los combatientes de los partidos democr&aacute;ticos autoritarios y entre los militantes anarquistas que han participado en ella, una hermandad de armas, de peligros y de privaciones que no puede romperse r&aacute;pidamente despu&eacute;s de la ca&iacute;da del fascismo. Habr&aacute; dem&oacute;cratas que se dejar&aacute;n llevar al anarquismo por esta hermandad de armas, pero seguramente habr&aacute;, y hay, anarquistas que se dejar&aacute;n llevar por los m&eacute;todos democr&aacute;ticos. Las noticias que se reciben diariamente de Europa dicen, en efecto, que hay una gran confusi&oacute;n en las ideas de los supervivientes de la lucha insurreccional contra el nazifascismo, y que el problema m&aacute;s urgente para la propaganda del ideal anarquista es el de la clarificaci&oacute;n de las ideas.</p><p>El anarquismo es un movimiento joven obligado a actuar en un mundo autoritario. Vivir de forma an&aacute;rquica en este entorno es imposible. Muchos de los que est&aacute;n de acuerdo con los fines que se propone alcanzar el anarquismo no tienen muy claro el m&eacute;todo para conseguirlos. Y, adem&aacute;s, lo que estos mismos anarquistas hacen no es necesariamente coherente con el anarquismo s&oacute;lo porque son anarquistas haci&eacute;ndolo.</p><p>Nuestras acciones -escribi&oacute; Luigi Galleani- no son necesariamente anarquistas porque los que las realizamos seamos anarquistas (nadie pretender&iacute;a ser anarquista en el momento de pagar los impuestos, el alquiler o las multas), sino precisamente lo contrario: somos tanto m&aacute;s anarquistas cuanto que nuestras acciones y nuestra conducta son conformes a nuestro ideal.</p><p>La cuesti&oacute;n es, por lo tanto, si nuestras acciones son apropiadas a las ideas que profesamos y si, en el caso de nuestro estudio, el sistema representativo puede ser aceptado como un m&eacute;todo apropiado, tanto hoy en nuestras relaciones de propaganda y acci&oacute;n cotidianas como ma&ntilde;ana en el funcionamiento de la sociedad bajo el r&eacute;gimen anarquista.&nbsp;</p><p>***</p><p>El sistema representativo implica, en primer lugar, una delegaci&oacute;n de pensamiento, voluntad y funci&oacute;n. Implica, en segundo lugar, el predominio de la mayor&iacute;a, porque de lo contrario la representaci&oacute;n quedar&iacute;a inmovilizada por la oposici&oacute;n. Por &uacute;ltimo, implica el principio de responsabilidad colectiva.</p><p>El anarquismo, por principio, excluye toda dominaci&oacute;n, ya sea la de la mayor&iacute;a, la de la minor&iacute;a o la del individuo. En este punto no hay, o deber&iacute;a haber, ning&uacute;n desacuerdo entre los anarquistas. Hacia el final de su larga vida militante, Errico Malatesta, que tambi&eacute;n admit&iacute;a la organizaci&oacute;n de los anarquistas no s&oacute;lo en sindicatos, sino tambi&eacute;n como partido independiente, escribi&oacute; sobre este tema:</p><p>"Es bien sabido que los anarquistas no admiten el gobierno de la mayor&iacute;a (democracia), ni el de unos pocos (aristocracia, oligarqu&iacute;a o dictadura de clase o de partido), ni el de uno (autocracia, monarqu&iacute;a o dictadura personal).</p><p>Los anarquistas han criticado mil veces el llamado gobierno de la mayor&iacute;a que, en la aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica, siempre conduce a la dominaci&oacute;n de una peque&ntilde;a minor&iacute;a "8.</p><p>El principio de responsabilidad colectiva est&aacute; impl&iacute;cito en el sistema representativo. Si el individuo, si el pueblo puede delegar su propio pensamiento, su propia voluntad, su propia funci&oacute;n en otro individuo, o en un grupo de individuos, lo que estos individuos hacen en el desempe&ntilde;o de dicha representaci&oacute;n compromete al representado. De hecho, hoy en d&iacute;a, donde el sistema representativo ha alcanzado su m&aacute;xima aplicaci&oacute;n, asistimos a extraordinarias manifestaciones de este sentido de la responsabilidad colectiva. Tu hijo al volver del colegio te dice que "hemos llegado a las puertas de Jap&oacute;n", que "nunca hemos perdido una guerra". El basurero te asegura que "nosotros" permaneceremos en Alemania durante al menos cincuenta a&ntilde;os o que "nosotros" somos los acreedores de todo el mundo, etc. Naturalmente, el ni&ntilde;o repite lo que ha o&iacute;do, como la mayor&iacute;a de los que est&aacute;n medio muertos de hambre y no tienen un par de zapatos de repuesto, pero se consideran responsables de todo lo que hacen o deciden hacer el gobierno y la clase dirigente del pa&iacute;s.</p><p>Los comunistas-anarquistas rusos que redactaron la "Plataforma" hace unos veinte a&ntilde;os hab&iacute;an adoptado, junto con el sistema representativo, el principio de la responsabilidad colectiva: "Toda la Uni&oacute;n ser&aacute; responsable de la actividad revolucionaria y pol&iacute;tica de cada miembro; y cada miembro ser&aacute; responsable de la actividad revolucionaria y pol&iacute;tica de la Uni&oacute;n" hab&iacute;a proclamado la Plataforma. Malatesta respondi&oacute; que "esto es la negaci&oacute;n absoluta de toda independencia individual, de toda libertad de iniciativa y de acci&oacute;n"; y a&ntilde;adi&oacute;:</p><p>"Pero si la Uni&oacute;n es responsable de lo que hace cada uno de sus miembros, &iquest;c&oacute;mo podemos dejar a cada miembro individual y a los distintos grupos la libertad de aplicar el programa com&uacute;n de la forma que consideren mejor? &iquest;C&oacute;mo se puede ser responsable de un acto si no se tiene el poder de evitarlo? Por lo tanto, el Sindicato, y para ello el Comit&eacute; Ejecutivo, debe supervisar la acci&oacute;n de todos los miembros en particular y prescribirles lo que deben hacer, y como la desautorizaci&oacute;n de un hecho consumado no mitiga una responsabilidad formalmente aceptada de antemano, nadie pod&iacute;a hacer nada hasta que hubiera obtenido la aprobaci&oacute;n, el permiso del Comit&eacute;. Y, por otro lado, &iquest;puede un individuo aceptar la responsabilidad de las acciones de una comunidad antes de saber lo que har&aacute;, y c&oacute;mo puede evitar que haga lo que desaprueba?</p><p>10 Aqu&iacute; estamos totalmente en el terreno de lo absurdo, el mismo absurdo por el que los pueblos se ven obligados a expiar en tiempos de guerra y de paz todos los errores y delitos cometidos por sus gobiernos.</p><p>Pero si no tenemos la intenci&oacute;n de aceptar las responsabilidades de nuestros representantes, &iquest;d&oacute;nde terminar&aacute; su papel como representantes?</p><p>***</p><p>Toda la cuesti&oacute;n se reduce, pues, a saber, en primer lugar, si es posible, y luego si es oportuno, desde el punto de vista de los fines de la acci&oacute;n y de la propaganda anarquista, delegar en otros el propio pensamiento, la propia voluntad, o cualquier funci&oacute;n que por una u otra raz&oacute;n no se quiera realizar directamente.</p><p>Toda la literatura anarquista est&aacute; llena de argumentos y pol&eacute;micas que demuestran su imposibilidad.</p><p>En la Encyclop&eacute;die Anarchiste de S&eacute;bastien Faure encontramos una definici&oacute;n de la delegaci&oacute;n que explica por qu&eacute; la representaci&oacute;n es un f&eacute;nix inalcanzable.</p><p>"El delegado (o representante) es, por tanto, una persona a la que se le han transferido poderes y que act&uacute;a o debe actuar, no en su propio nombre, sino en el de sus mandantes. Los intereses de los delegados deben pasar a un segundo plano frente a los de los grupos que los han designado para llevar a cabo alguna misi&oacute;n o trabajo y deben olvidar su propia personalidad y pensar &uacute;nicamente en la organizaci&oacute;n o en los individuos que han depositado su confianza en ellos "11.</p><p>Ahora bien, &iquest;es posible que un individuo designado como representante pueda negar as&iacute; su propia personalidad? Y si es posible, &iquest;ser&iacute;a humano pretender que un ser razonable, consciente y libre se borre ante su propia funci&oacute;n de representante hasta convertirse en un aut&oacute;mata de la voluntad de los dem&aacute;s?</p><p>Si esto es imposible, si no es humano, no puede estar de acuerdo con los principios anarquistas, pues los anarquistas nunca pretenden lo imposible ni aspiran a aplastar la dignidad humana.</p><p>El anarquismo es, por definici&oacute;n, la reivindicaci&oacute;n de la libertad y la dignidad del individuo. La condici&oacute;n negativa de la libertad", escribe Bakunin, "es &eacute;sta: Ning&uacute;n hombre debe obediencia a otro; es libre s&oacute;lo a condici&oacute;n de que todos sus actos est&eacute;n determinados, no por la voluntad de otros hombres, sino por su propia voluntad y convicciones.</p><p>&iquest;C&oacute;mo pueden los actos del individuo estar determinados por su propia voluntad, cuando para las cosas que le conciernen &eacute;l mismo delega esta voluntad en otros?</p><p>"Como anarquista -escribe Giuseppe Ciancabilla- no reconocemos en ning&uacute;n hombre, por muy digno y merecedor que sea ese compa&ntilde;ero, el mandato de representar las opiniones de una masa ausente... "13. Y en otro lugar, su peri&oacute;dico "La Protesta Umana" sermoneaba m&aacute;s expl&iacute;citamente: "Un anarquista, para seguir siendo coherente, no puede aceptar ninguna delegaci&oacute;n de grupos o peque&ntilde;os grupos; los congresos de anarquistas no podr&iacute;an emitir decisiones en base a la mayor&iacute;a o la minor&iacute;a... "14</p><p>El t&eacute;rmino coherencia es uno de los que inspiran desconfianza a mucha gente, como si fuera una camisa de fuerza que nos imponen desde fuera.</p><p>Pero en la definici&oacute;n misma del anarquismo, cada miembro de la sociedad es libre de contribuir personalmente, con su trabajo y su pensamiento, a su bienestar y al de todos, sin m&aacute;s l&iacute;mites que los trazados por sus facultades y capacidades.</p><p>Esto significa que no puede ni debe hacerse la ilusi&oacute;n de poder delegar en otros cualquiera de las tareas que &eacute;l mismo puede realizar y, en este sentido, no puede ni debe imaginar que otro puede o har&aacute; por &eacute;l lo que &eacute;l mismo no puede o no quiere hacer. Otros act&uacute;an seg&uacute;n su propia conciencia, no en lugar de la suya.</p><p>Hasta ahora", escribi&oacute; Englander, otro te&oacute;rico anarquista, "nos hemos preocupado s&oacute;lo de la soberan&iacute;a del pueblo, pero debemos lograr la soberan&iacute;a del individuo. Y la soberan&iacute;a del individuo no significa el derecho a reclamar, ni la facultad de hacernos la ilusi&oacute;n de que los dem&aacute;s act&uacute;an en nuestro lugar; s&oacute;lo significa que podemos hacer directamente lo que consideramos necesario o &uacute;til hacer, y que los dem&aacute;s no tienen el derecho ni la facultad de imped&iacute;rnoslo, siempre, claro est&aacute;, que no se perjudique la igual libertad de nuestros semejantes.</p><p>A esto se refer&iacute;an nuestros precursores cuando proclamaban la necesidad de la acci&oacute;n directa, que entend&iacute;an no s&oacute;lo como combate en el verdadero sentido de la palabra, sino tambi&eacute;n como propaganda y actividades de todo tipo desarrolladas por el individuo en beneficio del movimiento y del ideal.</p><p>Todo anarquista es un propagandista", escribi&oacute; S. Faure, "sufrir&iacute;a para callar las convicciones que le animan y su mayor alegr&iacute;a consiste en ejercer en torno a &eacute;l, en todas las circunstancias, el apostolado de sus ideas "16.</p><p>16 Y Emile Pouget explic&oacute; el significado de la acci&oacute;n directa de forma a&uacute;n m&aacute;s completa: "La acci&oacute;n directa es la liberaci&oacute;n de las multitudes humanas, hasta ahora moldeadas a la aceptaci&oacute;n de creencias impuestas, es su ascenso hacia el examen, hacia la conciencia. Es la llamada a todos a participar en la obra com&uacute;n: se invita a cada uno a dejar de ser un cero humano, a dejar de esperar la salvaci&oacute;n desde arriba o desde fuera; se incita a cada uno a poner la mano en el fuego, a dejar de sufrir pasivamente las fatalidades sociales. La acci&oacute;n directa cierra el ciclo de los milagros -milagros del cielo, milagros del Estado- y en oposici&oacute;n a las esperanzas en "providencias" de cualquier tipo, proclama la aplicaci&oacute;n de la m&aacute;xima: "&iexcl;La salvaci&oacute;n est&aacute; en nosotros! 17</p><p>En cada uno de nosotros, naturalmente, ya que es axiom&aacute;tico que la acci&oacute;n directa no es una acci&oacute;n delegada.</p><p>La acci&oacute;n directa del individuo es la m&aacute;xima impl&iacute;cita en todas las definiciones del anarquismo.</p><p>"&iquest;Qu&eacute; es el anarquismo? - pregunta Elis&eacute;e Reclus. Y &eacute;l responde:</p><p>"La vida sin amos, tanto para la sociedad como para el individuo, el acuerdo social, que surge no de la autoridad y la obediencia, de la ley y sus sanciones penales, sino de la libre asociaci&oacute;n de individuos y grupos, de acuerdo con las necesidades y los intereses de todos y cada uno "18.</p><p>Kropotkin no se expresa de otra manera: "El individuo libre es la fuente primaria de toda sociedad libre".</p><p>"Para acercarse al comunismo" el socialismo tendr&aacute; que "depender menos de la representaci&oacute;n, y convertirse en m&aacute;s autogobierno, m&aacute;s gobierno de uno mismo por uno mismo".</p><p>"Nuestra t&aacute;ctica -todav&iacute;a es Kropotkin quien habla- es desarrollar la mayor cantidad posible de iniciativa individual en cada c&iacute;rculo y en cada individuo, obteni&eacute;ndose la unidad de acci&oacute;n por la unidad de prop&oacute;sito y por la fuerza persuasiva que toda idea posee, cuando ha sido libremente expresada, seriamente discutida y encontrada correcta.</p><p>"Esta tendencia -concluye Kropotkin- pone su sello en todas las t&aacute;cticas de los anarquistas y en la vida interior de cada uno de sus c&iacute;rculos "19.</p><p>***</p><p>En el lenguaje anarquista, las colectividades son siempre vistas como agrupaciones temporales de individuos libres, cada uno pensando y actuando por s&iacute; mismo, nunca como abstracciones. Leed a Malatesta de cabo a rabo y ver&eacute;is que nunca habla en abstracto de grupos, comit&eacute;s, congresos u organizaciones, sino que siempre se cuida de dejar claro que no pretende hablar de los individuos singulares que componen esos organismos colectivos y que hablan y act&uacute;an en su propio nombre.</p><p>Nos representamos", escribe Kropotkin, "una sociedad en la que las relaciones entre los miembros est&aacute;n reguladas, ya no por leyes [...] ya no por ninguna autoridad, ni elegida ni por derecho de herencia, sino por compromisos mutuos, libremente contra&iacute;dos y siempre revocables, as&iacute; como por usos y costumbres, tambi&eacute;n libremente acordados. Estas costumbres, sin embargo, no deben ser petrificadas y cristalizadas por la ley o la superstici&oacute;n [...] As&iacute;, no hay autoridad que imponga su voluntad a los dem&aacute;s. Ning&uacute;n gobierno del hombre por el hombre [...] Libertad de acci&oacute;n dejada al individuo [...] La sociedad no pide nada al individuo que no haya consentido libremente en este mismo momento en realizar "20.</p><p>20 As&iacute;, el individuo hace, no delega, no pide a otros que hagan por &eacute;l.</p><p>Paraf-Javal va m&aacute;s all&aacute; cuando escribe: "La revoluci&oacute;n tendr&aacute; lugar cuando los hombres dejen de delegar sus poderes [...] cuando dejen de permitir que personas como ellos digan: 'Me hab&eacute;is dado el derecho de actuar por vosotros'.</p><p>21 Paraf-Javal, no s&oacute;lo la anarqu&iacute;a, sino tambi&eacute;n la revoluci&oacute;n emancipadora, s&oacute;lo son posibles si los hombres se apartan de la malsana costumbre de delegar en otros su propia acci&oacute;n y responsabilidad, pues es precisamente de esta delegaci&oacute;n de la que nace la autoridad, y de la evasi&oacute;n de la responsabilidad de la que surge la sumisi&oacute;n.</p><p>"La autoridad - escribe Galleani - en el sentido vulgar del t&eacute;rmino, es el conjunto de individuos que son responsables de la realizaci&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos "22.</p><p>Si eliges a cualquiera como responsable de los servicios p&uacute;blicos, habr&aacute;s creado una autoridad que utilizar&aacute; el poder que le has dado para crear condiciones privilegiadas para s&iacute; misma. Porque tu funcionario electo, actuando no por su propia intenci&oacute;n ni por su propia responsabilidad, sino por tu delegaci&oacute;n, se considerar&aacute; preventivamente absuelto y apoyado por ti en todas sus acciones -al menos mientras la mayor&iacute;a de sus electores no exprese su perentorio desacuerdo- y, en consecuencia, se inclinar&aacute; por trasladarte la responsabilidad que nunca se atrever&iacute;a a asumir solo.</p><p>Michel Bakunin consideraba que el r&eacute;gimen representativo era esencialmente burgu&eacute;s. Refutando el programa de los socialistas autoritarios, dice con raz&oacute;n que, incluso despu&eacute;s de la abolici&oacute;n de los monopolios privados de la riqueza, los trabajadores tendr&aacute;n necesariamente que ejercer el poder "por delegaci&oacute;n, es decir, confiarlo a un grupo de hombres elegidos por ellos mismos para que los representen y los gobiernen, lo que les har&aacute; recaer sin falta en todas las mentiras y todas las servidumbres del r&eacute;gimen representativo o burgu&eacute;s "23.</p><p>Obs&eacute;rvese que Bakunin habla de un r&eacute;gimen en el que la socializaci&oacute;n de la riqueza ya se ha producido y para el que la cr&iacute;tica habitual al sistema de representaci&oacute;n pol&iacute;tica, aceptada para el r&eacute;gimen burgu&eacute;s, no ser&iacute;a apropiada. Si se opone resueltamente al sistema social-comunista, es precisamente porque, incluso cuando se respeta el sistema representativo, no se permite la realizaci&oacute;n de la libertad individual.</p><p>Es concebible", escribe Bakunin, "que a primera vista un plan de organizaci&oacute;n tan simple, en apariencia al menos, pueda atraer la imaginaci&oacute;n de los trabajadores m&aacute;s &aacute;vidos de justicia e igualdad que de libertad, y que se imaginan tontamente que ambas pueden existir sin la libertad, como si, para conquistar y consolidar la justicia y la igualdad, se pudiera confiar en otros y en los gobernantes sobre todo, &iexcl;por mucho que pretendan ser elegidos y controlados por el pueblo! En realidad, se tratar&iacute;a de un r&eacute;gimen de cuarteles para el proletariado, donde la masa uniformada de trabajadores y trabajadoras se levantar&iacute;a, se dormir&iacute;a, trabajar&iacute;a y vivir&iacute;a al son de los tambores [...]"24.</p><p>El pueblo nunca podr&aacute; controlar a aquellos en los que ha delegado su independencia, abdicando de su propia voluntad y libertad para sus decisiones.&nbsp;</p><p>Elis&eacute;e Reclus, que conceb&iacute;a el anarquismo de forma armoniosa y expresaba sus principios con una sencillez cl&aacute;sica, escribi&oacute; en una carta que recorri&oacute; todas las revistas de propaganda anarquista:</p><p>"Votar es abdicar.</p><p>"Nombrar a uno o varios amos por un periodo corto o largo es renunciar a la propia soberan&iacute;a.</p><p>"Ya sea que se convierta en un monarca absoluto, en un pr&iacute;ncipe constitucional o simplemente en un apoderado con una peque&ntilde;a cuota de realeza, el candidato que ponga en el trono o en la silla ser&aacute; su superior [...].</p><p>"Votar es enga&ntilde;arse" - contin&uacute;a Reclus.</p><p>"Es creer que hombres como t&uacute; van a adquirir de repente, al tintineo de una campana, la virtud de saberlo y entenderlo todo [...].</p><p>"Votar es evocar la traici&oacute;n. [...]</p><p>"No te rindas [...]</p><p>"&iexcl;No voten! En lugar de confiar sus intereses a otros, defi&eacute;ndalos usted mismo; en lugar de contratar abogados para que le propongan un curso de acci&oacute;n futuro, act&uacute;e.</p><p>"No faltan oportunidades para los hombres de buena voluntad.</p><p>"Culpar a los dem&aacute;s de la propia conducta es carecer de valor "25.</p><p>Como se puede ver aqu&iacute;, Elis&eacute;e Reclus no habla especialmente de votar a los diputados, alcaldes o magistrados en un r&eacute;gimen capitalista. Por el contrario, habla de la delegaci&oacute;n en general, que considera en cualquier circunstancia como una abdicaci&oacute;n, una estupidez o una cobard&iacute;a.</p><p>***</p><p>Pero entonces, se dir&aacute;, c&oacute;mo puede funcionar la sociedad anarquista de ma&ntilde;ana, c&oacute;mo puede funcionar el movimiento anarquista de hoy, donde hay que publicar peri&oacute;dicos y panfletos de propaganda, donde hay que apoyar a los comit&eacute;s de asistencia y tantas otras iniciativas, donde, Por &uacute;ltimo, compa&ntilde;eros que viven en regiones y estados muy diferentes y distantes deben, de vez en cuando, verse, hablar entre ellos, acordar una acci&oacute;n com&uacute;n, y no pueden estar todos presentes en los congresos, ya sea por razones de tiempo, distancia o medios...</p><p>En lo que respecta a los peri&oacute;dicos, la pr&aacute;ctica ha resuelto el problema casi autom&aacute;ticamente. El que escribe s&oacute;lo puede y debe escribir lo que piensa, si escribiera lo que otros piensan ser&iacute;a obviamente insincero y deshonesto. Desgraciadamente, tambi&eacute;n ha habido editores delegados de peri&oacute;dicos, pero siempre han tenido poco &eacute;xito, y la delegaci&oacute;n siempre ha sido m&aacute;s nominal que efectiva, y, en general, el mayor da&ntilde;o que se ha derivado de ella ha sido dar credibilidad a una comedia inoperante.</p><p>Pero cuando la delegaci&oacute;n en la redacci&oacute;n de un peri&oacute;dico que se autodenomina anarquista se hace m&aacute;s efectiva, cuando la comedia se hace operativa, el da&ntilde;o a la seriedad y al futuro del movimiento anarquista podr&iacute;a ser mucho mayor. Porque, al pretender hablar en nombre de sus representantes, la redacci&oacute;n s&oacute;lo hablar&iacute;a en realidad por s&iacute; misma o, peor a&uacute;n, por una peque&ntilde;a camarilla de intrigantes, distorsionando as&iacute; su propio pensamiento y el de los dem&aacute;s.</p><p>En cuanto a los comit&eacute;s de asistencia, agitaci&oacute;n, acci&oacute;n o iniciativa de cualquier tipo, generalmente son considerados por los compa&ntilde;eros -y de hecho funcionan- como grupos motivados que merecen la solidaridad y la colaboraci&oacute;n de los dem&aacute;s compa&ntilde;eros siempre que realicen una labor que se considere &uacute;til, necesaria o correcta, y, por el contrario, son despreciados por quienes tienen una opini&oacute;n diferente. Si se les considera como entidades representativas de un movimiento local o regional, entonces se convierten en instituciones sujetas a las reglas generales de la pol&iacute;tica democr&aacute;tica, en azotes de mayor&iacute;as o minor&iacute;as m&aacute;s o menos artificiales, necesariamente obstaculizadas en su labor por las disensiones intestinas que amargan las almas y las desv&iacute;an de la acci&oacute;n: O bien estas personas llenas de buena voluntad ya no se sienten libres para actuar seg&uacute;n su propia conciencia, o bien la mayor&iacute;a de los compa&ntilde;eros, consider&aacute;ndose representados, abandonan a los presuntos representantes el trabajo inherente a las diversas iniciativas que podr&iacute;an haber emprendido.</p><p>La acci&oacute;n directa de los militantes es, record&eacute;moslo siempre, la condici&oacute;n indispensable para la existencia de un verdadero y fruct&iacute;fero movimiento anarquista. Y la libertad de acci&oacute;n de todos y cada uno es la palanca indispensable -siempre que la libertad de unos no invada la libertad igual de otros.</p><p>En cuanto a los congresos y reuniones, la cuesti&oacute;n del sistema representativo ha sido planteada por los compa&ntilde;eros desde el inicio del movimiento anarquista, como movimiento te&oacute;rico y pr&aacute;ctico, dentro de la Primera Internacional.</p><p>"Pero mientras no exista lo absoluto -escribi&oacute; Bakunin en 1872- no puede haber ning&uacute;n dogma infalible para la Internacional, ni, por consiguiente, ninguna teor&iacute;a pol&iacute;tica o econ&oacute;mica oficial, y nuestros congresos nunca deben pretender el papel de concilios ecum&eacute;nicos que proclamen principios obligatorios para todos los adherentes y creyentes "26.</p><p>26 Ya en 1891, el peri&oacute;dico "La R&eacute;volte", del que eran colaboradores los militantes m&aacute;s conocidos de la primera generaci&oacute;n del movimiento anarquista, escrib&iacute;a sobre este tema:</p><p>"El gran obst&aacute;culo que siempre han encontrado las reuniones anarquistas es saber si debe haber delegados o no. Ir a todos ellos es imposible, ser&iacute;a demasiado caro. Nombrar delegados no ser&iacute;a anarquista. Hemos preferido no hacer nada, cuando hubiera sido tan sencillo contribuir para que un compa&ntilde;ero pudiera hacer el viaje.</p><p>Entendemos muy bien el miedo a las delegaciones. Es el miedo a los congresos que cantan los parlamentarios, el miedo a las decisiones impuestas por un centro. Pero desde el momento en que no se admite ning&uacute;n centro ni se aceptan decisiones de ning&uacute;n tipo, a menos que se apropien de ellas, estas reuniones podr&iacute;an considerarse como simples ocasiones de intercambio de ideas. En este caso, el acompa&ntilde;ante que ha sido pagado para viajar por suscripci&oacute;n no es un legislador, sino un acompa&ntilde;ante que simplemente ha ido a ver a otros acompa&ntilde;antes para tomar aire de su contacto.</p><p>Esto, por supuesto -concluy&oacute; "La R&eacute;volte"-, cuando hay realmente algo que discutir, ciertos puntos sobre los que es necesario ponerse de acuerdo "27.</p><p>De hecho, esto es lo que ocurre cada vez que un individuo acude a una reuni&oacute;n o congreso de este tipo, sea anarquista o no. La &uacute;nica diferencia entre el delegado y el que dice representarse s&oacute;lo a s&iacute; mismo es probablemente &eacute;sta: que el primero, necesitado de dar la impresi&oacute;n de que aporta algo a quienes le eligieron y le ayudaron con los gastos de viaje y alojamiento donde se celebra el congreso, se ve en la necesidad de presentar de la mejor manera posible la actividad que realiz&oacute; all&iacute;, para reforzar en sus representantes -o votantes- la ilusi&oacute;n de haber estado adecuadamente representado; mientras que el segundo, es decir, el que, ayudado por los dem&aacute;s, pudo acudir a la cita sin m&aacute;s pretensiones que las de representarse a s&iacute; mismo, no teniendo ninguna ilusi&oacute;n que mantener, no tendr&aacute; la tentaci&oacute;n de magnificar lo que realmente ocurri&oacute;.</p><p>En 1904, con motivo de la Exposici&oacute;n Internacional de San Luis (Missouri), los compa&ntilde;eros de esa ciudad pensaron en convocar un congreso en el que se reunieran todos los compa&ntilde;eros de Estados Unidos y de otros pa&iacute;ses que hab&iacute;an acudido a San Luis para ver la exposici&oacute;n. Los redactores del peri&oacute;dico de Paterson, "La Questione Sociale", para dar mayor importancia al asunto, propusieron que "los compa&ntilde;eros que ir&iacute;an al congreso, adem&aacute;s de representarse a s&iacute; mismos naturalmente, deber&iacute;an ser tambi&eacute;n representantes de los grupos, c&iacute;rculos, n&uacute;cleos y otras instituciones [...] so pena de reducir el congreso a una breve congregaci&oacute;n de cuatro de estos favoritos, que podr&iacute;an ser excelentes representantes del ideal anarquista as&iacute; como ser [...] lo contrario.</p><p>El compa&ntilde;ero Galleani, en la "Cronaca Sovversiva", plante&oacute; objeciones, y surgi&oacute; una pol&eacute;mica bastante agria sobre el diputado anarquista.</p><p>Las delegaciones de voluntad, de energ&iacute;a, de pensamiento -escribi&oacute; Galleani- son absurdas y usurpadoras cuando se trata de candidatos socialistas; son l&oacute;gicas y rehabilitadas (seg&uacute;n "La Questione Sociale") cuando se trata de modernizarlas para el uso de los candidatos anarquistas en la reuni&oacute;n de San Luis "28.</p><p>"Nuestros actos -observ&oacute; Galleani en su momento- no son necesariamente anarquistas porque quienes los realizamos seamos anarquistas (nadie pretender&iacute;a ser anarquista en el momento de pagar los impuestos, el alquiler o las multas), sino que, precisamente al contrario, somos tanto m&aacute;s anarquistas cuanto m&aacute;s conformes sean nuestros actos y nuestra conducta con nuestro ideal.</p><p>"Un grupo, un n&uacute;cleo, un c&iacute;rculo, que se pone de acuerdo en la soluci&oacute;n de un problema concreto, se divide en dos o tres (o m&aacute;s) subgrupos para otros problemas. &iquest;El delegado del congreso representar&aacute; la voluntad de la minor&iacute;a, de la mayor&iacute;a, del segundo o del tercer grupo?</p><p>"&iquest;Y cu&aacute;ntos y qu&eacute; grupos reflejar&aacute; el &oacute;rgano deliberante en sus deliberaciones? &iquest;Y cu&aacute;ntos grupos no encontrar&aacute;n en estas deliberaciones el m&aacute;s m&iacute;nimo eco remoto de sus pensamientos y sentimientos?</p><p>"&iquest;Ser&iacute;a necesario -pregunt&oacute; Galleani- repetir todas las cr&iacute;ticas con las que, desde hace medio siglo, el anarquismo ha demolido el sistema parlamentario, concluyendo que no es transmisible ninguna delegaci&oacute;n de voluntad, energ&iacute;a y pensamiento?</p><p>"La Cuesti&oacute;n Social" respond&iacute;a que no se trataba de delegar la voluntad, la energ&iacute;a o el pensamiento, sino simplemente las funciones.</p><p>"Nuestras m&aacute;s profundas sospechas" - respondi&oacute; Galleani.</p><p>"Siempre ha empezado as&iacute;. Hace veinte a&ntilde;os Andrea Costa, y despu&eacute;s de &eacute;l Musini, y m&aacute;s tarde a&uacute;n Maffei, aceptaron el mandato de los electores de Emilia-Roma&ntilde;a y de la provincia de Parma, para llevar al Parlamento la protesta rebelde de los desheredados de la patria, con la promesa expresa y renovada de abstenerse firmemente de cualquier participaci&oacute;n en el voto, de cualquier colaboraci&oacute;n en la labor legislativa del Parlamento.</p><p>"No era, en estos t&eacute;rminos, una delegaci&oacute;n de poderes, era una simple e inocua delegaci&oacute;n de funciones [...].</p><p>"&iquest;D&oacute;nde fueron a parar?</p><p>Lo saben bien esos compa&ntilde;eros de Italia que, instruidos por la experiencia, se levantaron violentamente, incluso en tiempos de mayor reacci&oacute;n, contra las candidaturas contestatarias de Palla, Galleani, Malatesta y Scicchi. Estas candidaturas no representaban ni una delegaci&oacute;n de poderes ni una delegaci&oacute;n de funciones, sino que ocultaban, bajo la ingenuidad impulsiva del sentimiento, el equ&iacute;voco y la contradicci&oacute;n "29.</p><p>29 Y, agravando la pol&eacute;mica sobre el diputado anarquista, Galleani afirm&oacute; categ&oacute;ricamente que los partidarios de la delegaci&oacute;n eran defensores del sistema representativo "[...] en nombre de la masa a la que quieren estafar con una delegaci&oacute;n cuando s&oacute;lo se representan a s&iacute; mismos.</p><p>&iquest;Significa esto que hay que paralizar la acci&oacute;n, que no hay que hacer reuniones, que fuera del sistema representativo s&oacute;lo puede haber el absolutismo de las imposiciones?&nbsp;</p><p>No, en absoluto.</p><p>El acuerdo espont&aacute;neo de criterios, juicios y propuestas por el que triunfan las iniciativas m&aacute;s audaces", escribi&oacute; Galleani, "es siempre posible, pero a condici&oacute;n de que las energ&iacute;as y las voluntades de cada uno permanezcan libres de compromisos y humillaciones".</p><p>Y explicaba: "Toda iniciativa m&aacute;s compleja y audaz puede, sin menoscabo de s&iacute; misma, encontrar su actuaci&oacute;n en la participaci&oacute;n libre y espont&aacute;nea de quienes est&aacute;n de acuerdo en su utilidad y eficacia [...]"31.</p><p>31 "Hasta ahora he visto que todos los compa&ntilde;eros que han profundizado en el estudio de aspectos concretos del problema social han encontrado siempre entre los compa&ntilde;eros el medio de hacer p&uacute;blicos los resultados de sus investigaciones y estudios, ya sea en un peri&oacute;dico, en un panfleto o en un congreso.</p><p>"Si Errico Malatesta, al que nunca ayud&oacute; el destino, hubiera tenido que distribuir a su costa el magn&iacute;fico di&aacute;logo de su "Fra Contadini", el manuscrito estar&iacute;a todav&iacute;a en el fondo de su ba&uacute;l. As&iacute; que, si tuviera que ir al Congreso de San Luis o a cualquier otra reuni&oacute;n de propaganda que requiera un gasto de tiempo y dinero, me quedar&iacute;a en casa, para siempre. Pero estoy persuadido de que si pido a un grupo de compa&ntilde;eros los medios para decir en un panfleto, en una reuni&oacute;n, en un congreso, algo que pueda ser &uacute;til al desarrollo, a la direcci&oacute;n o a la afirmaci&oacute;n efectiva de las ideas comunes, encontrar&eacute; en gran medida los medios o las v&iacute;as indispensables para mi empresa.</p><p>"&iquest;Implica esto una delegaci&oacute;n, una representaci&oacute;n, un mandato?</p><p>"&iexcl;En absoluto! S&oacute;lo expondr&eacute;, s&oacute;lo difundir&eacute;, s&oacute;lo representar&eacute; mis ideas, sean cuales sean las ideas de los compa&ntilde;eros que me ponen en situaci&oacute;n de publicarlas y difundirlas "32.</p><p>***</p><p>Sobre la cuesti&oacute;n de los congresos, el compa&ntilde;ero Antonio Cavallazzi, que durante m&aacute;s de diez a&ntilde;os fue el m&aacute;s asiduo y activo colaborador de Galleani en la "Cronaca Sovversiva", escribi&oacute; en 1905, con motivo de una propuesta de Congreso Internacional realizada por la Fundaci&oacute;n Obrera Argentina:</p><p>"Para nosotros un congreso anarquista -aceptemos usar esta palabra de uso com&uacute;n- no debe tener entre sus participantes a individuos encargados de una representaci&oacute;n especial, de una funci&oacute;n. El hombre no puede entregar su propia representaci&oacute;n a otros sin abdicar de parte de su personalidad, ni puede recibir el cargo de representante sin hacer un acto de supremac&iacute;a burguesa hacia los que le invisten de tal representaci&oacute;n.</p><p>"Por otra parte, es absurdo delegar en un individuo para que vaya a un congreso a discutir cuestiones concretas, e imponerle el apoyo a un conjunto de ideas fijadas de antemano. Este modo de proceder har&iacute;a inevitablemente in&uacute;til la reuni&oacute;n, porque estando las opiniones as&iacute; elaboradas de antemano, la discusi&oacute;n que seguir&iacute;a ser&iacute;a de nuevo casi superflua" As&iacute;, seg&uacute;n Cavallazzi, el sistema representativo es irreconciliable con los principios anarquistas y "para tener un car&aacute;cter verdaderamente libertario y eficaz" un congreso "debe, para aumentar su eficacia intr&iacute;nseca, incluya entre sus participantes a individuos libres, despojados de todo mandato, de toda representaci&oacute;n oficial de un grupo o de un c&iacute;rculo, individuos que presenten ideas para ser discutidas, cuestiones para ser debatidas "33.</p><p>Para Galleani el sistema representativo era una de las razones fundamentales por las que consideraba imposible la federaci&oacute;n de anarquistas en una organizaci&oacute;n formal.</p><p>En 1908, cuando los compa&ntilde;eros de Nueva York propusieron organizar a todos los anarquistas residentes en Estados Unidos en una Federaci&oacute;n, Galleani escribi&oacute; c&oacute;mo la experiencia ense&ntilde;a que:</p><p>"Esfuerzos y energ&iacute;as difusas se re&uacute;nen y coordinan bajo el impulso de la necesidad y de las exigencias de la lucha, espont&aacute;nea y vigorosamente, hasta triunfar sobre el enemigo m&aacute;s sabio, sus emboscadas m&aacute;s turbias, sus trampas m&aacute;s p&eacute;rfidas [...]</p><p>"La Federaci&oacute;n supone, por definici&oacute;n, dos t&eacute;rminos que -a pesar de todas las garant&iacute;as de independencia y autonom&iacute;a que nos dan los candidatos- destruyen el calificativo de "anarqu&iacute;a", que se querr&iacute;a, en este caso, acompa&ntilde;ar de delegaci&oacute;n y centralizaci&oacute;n, lo que equivale a decir: parlamentarismo y gobierno. &iquest;Pensaron los compa&ntilde;eros neoyorquinos en la extra&ntilde;a situaci&oacute;n en la que se encontrar&iacute;an al enfrentarse a sus adversarios, y en la irremediable contradicci&oacute;n que erigir&iacute;an entre sus palabras y sus hechos?</p><p>"Hasta ahora hemos luchado, en la acci&oacute;n electoral y parlamentaria de los socialistas, contra esta delegaci&oacute;n de funciones que es la primera y m&aacute;s desastrosa renuncia, que es la negaci&oacute;n de la acci&oacute;n directa y la extinci&oacute;n de toda iniciativa [...]"34.</p><p>Se podr&iacute;a continuar interminablemente con citas para llegar invariablemente a la conclusi&oacute;n l&oacute;gica de que el sistema representativo es irreconciliable no s&oacute;lo con los principios anarquistas de la libertad individual, sino tambi&eacute;n con las nociones m&aacute;s elementales de sinceridad, franqueza y verdad.</p><p>***</p><p>La idea de la representaci&oacute;n pol&iacute;tica implica la necesidad de un mandato gen&eacute;rico que en el derecho com&uacute;n s&oacute;lo se aplica a los menores y a los deficientes, en definitiva a los que, siendo impotentes, son incapaces de responsabilidad personal y est&aacute;n sujetos a tutela. El sistema representativo es, en realidad, el mecanismo a trav&eacute;s del cual el pueblo soberano se vuelve deficiente por su propio consentimiento y se somete a la tutela de las clases privilegiadas.</p><p>Los anarquistas sostienen que el ser humano ha llegado a la edad adulta y, por tanto, debe emanciparse de toda tutela, instituida de una u otra manera, y actuar seg&uacute;n su libre conciencia y bajo su responsabilidad personal. El sistema representativo conserva todos sus defectos, tanto si lo utilizan los anarquistas como los dem&aacute;s. Malatesta llega a decir que "en las condiciones en que viven los anarquistas, sus Congresos son a&uacute;n menos representativos de lo que son los Parlamentos burgueses, y su control sobre los &oacute;rganos ejecutivos, si &eacute;stos tienen poder autoritario, rara vez se produce a tiempo y de manera efectiva "35.</p><p>El anarquista, tanto cuando act&uacute;a individualmente como cuando lo hace en grupo, s&oacute;lo hace lo que su conciencia le sugiere, y precisamente en eso es anarquista, en la medida en que su propia ley est&aacute; dentro de &eacute;l. No busca la autorizaci&oacute;n de otros para lo que hace y no espera a que otro lo haga por &eacute;l. Si su trabajo es bueno, ser&aacute; aprobado e imitado. Si es malo, ser&aacute; desaprobado y quiz&aacute;s &eacute;l mismo logre ver sus propios errores.</p><p>Una clara indicaci&oacute;n de c&oacute;mo, sin recurrir a las mistificaciones del sistema representativo, pueden realizarse las nuevas ideas sociales, proviene de los propios precursores del socialismo. Ya a finales de la primera mitad del siglo pasado, Victor Consid&eacute;rant, disc&iacute;pulo de Fourier, escrib&iacute;a que hay dos maneras de realizar cualquier idea: la v&iacute;a legislativa, es decir, la v&iacute;a del poder, que los anarquistas repudian, y la v&iacute;a cient&iacute;fica, que es -dice Consid&eacute;rant- "la facultad, que pertenece en adelante a los defensores de cada una de las ideas socialistas, de propagarlas libremente en la mente de las personas por medio de la exposici&oacute;n y la discusi&oacute;n, y de asociarse entre s&iacute; para la puesta en pr&aacute;ctica, y por este mismo hecho, para la experimentaci&oacute;n ante la sociedad, de sus respectivos sistemas". El progreso de la ciencia, que yo sepa, nunca ha sido decretado por ley. Siempre han sido, y siempre ser&aacute;n, el producto de la espontaneidad de los hombres de ciencia, de sus estudios, de sus discusiones y, finalmente, de sus experimentos. El camino que ha servido, y servir&aacute; siempre, para el progreso de todas las dem&aacute;s ciencias, se convierte necesariamente en el de las ciencias sociales en cuanto los diversos socialismos, no pudiendo ya ser partidos pol&iacute;ticos que compiten por el poder gubernamental, no son m&aacute;s que escuelas que compiten por la libre conquista de las inteligencias.</p><p>En la actualidad, Luigi Bertoni expone la misma idea en uno de sus art&iacute;culos de la Enciclopedia Anarquista, bajo el t&iacute;tulo Elecci&oacute;n. Efectivamente, dice Bertoni:</p><p>"La soluci&oacute;n an&aacute;rquica, que, por supuesto, presupone ante todo el fin de la oposici&oacute;n de los intereses privados al inter&eacute;s p&uacute;blico por un orden de cosas en el que cada uno buscando su bienestar particular, contribuya al bienestar general, consistir&aacute; en aplicar en el campo social lo que se hace en el campo cient&iacute;fico. Todos los que se dedican a una ciencia determinada persiguen sus descubrimientos y aplicaciones mediante la investigaci&oacute;n y la experimentaci&oacute;n libres, siempre con el objetivo de conseguir nuevas mejoras. Una vez conseguidos, no es necesario que una fuerza policial los imponga. Todos se apresuraron a aplicarlos por turnos y, al mismo tiempo, a realizar cualquier mejora. Con este m&eacute;todo, la humanidad ya ha hecho maravillosos progresos, sin necesidad de elecciones. Cada uno se ha elegido a s&iacute; mismo por su inteligencia, su devoci&oacute;n, su trabajo, por una lucha obstinada a veces contra viejos prejuicios o intereses inconfesables. La administraci&oacute;n de los asuntos p&uacute;blicos, en todas sus m&uacute;ltiples ramas, es tambi&eacute;n una cuesti&oacute;n de ciencia [...] [y] las elecciones no son realmente cient&iacute;ficas en absoluto.</p><p>El m&eacute;todo cient&iacute;fico no se invoca aqu&iacute; como un talism&aacute;n que presenta siempre, lista e infalible, la soluci&oacute;n final a todos los problemas sociales.</p><p>Por el contrario, se entiende como el medio pr&aacute;ctico y concreto por excelencia, que la experiencia ha establecido como el m&aacute;s fruct&iacute;fero de los resultados, siempre imperfecto -ya que no existen soluciones definitivas- pero siempre susceptible de ser perfeccionado.</p><p>Se entiende como la posibilidad, para todos aquellos, individuos o grupos, que creen que pueden resolver cualquier problema con ventajas para ellos mismos y para los dem&aacute;s, de experimentarlo libremente en la pr&aacute;ctica, para evaluar, en base a los resultados, la validez de esta soluci&oacute;n.</p><p>Los problemas de la f&iacute;sica, la qu&iacute;mica y cualquier otra rama de la ciencia se resuelven de esta manera.</p><p>Pero es necesario, en las ciencias sociales como en todas las dem&aacute;s, tener plena libertad de investigaci&oacute;n y experimentaci&oacute;n. Adem&aacute;s, es necesario contar con los medios necesarios para realizar dichos estudios y experimentos.</p><p>La libertad y los medios, que el dogma de la autoridad y el fetiche de la propiedad, monopolio exclusivo del individuo o del Estado, hacen totalmente inaccesibles a los pioneros del progreso social.</p><p>La autoridad del Estado, incluso hoy, niega a los soci&oacute;logos -como en su d&iacute;a neg&oacute; a los f&iacute;sicos- la libertad de hacer experimentos que puedan demostrar lo absurdo de sus leyes e instituciones. El monopolio particular de la riqueza social les niega los medios para hacerlo.</p><p>Pero en sus grupos y c&iacute;rculos, donde se manifiesta su conciencia, los anarquistas se han emancipado de la tiran&iacute;a del dogma de la autoridad y del fetiche de la propiedad privada. En el estrecho &aacute;mbito de su acci&oacute;n individual y colectiva, est&aacute;</p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3610307" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>Una crítica anarcosindicalista verde a Murray Bookchin (por Graham Purchase)</title>
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		<pubDate>Sat, 15 Jan 2022 21:10:50 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3610291&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.png"></p><p>Esta semana sale un nuevo libro sobre Murray Bookchin en Montreal. Curiosamente estaba leyendo la misma semana, un interesante libro de Graham Purchase llamado &laquo;Anarchism and Environmental Survival&raquo; en el que el autor adopta una postura anarquista sindicalista verde o de lucha de clases hacia diferentes temas relacionados con el movimiento ecologista (derechos de los animales, tecnolog&iacute;a, bioregionalismo, etc.). El autor critica algunas ideas de Murray Bookchin como que el movimiento social ecol&oacute;gico provendr&iacute;a de una &laquo;clase sin clases&raquo;. Compra se&ntilde;ala que la evacuaci&oacute;n de la perspectiva de la clase obrera no dar&iacute;a paso a la estructura econ&oacute;mica anarquista del ma&ntilde;ana. Lo mejor ser&iacute;a que lo leyeras t&uacute; mismo.&nbsp;<a href="https://libcom.org/files/Purchase%20G.%20Anarchism%20and%20Environmentalism.pdf">Aqu&iacute; est&aacute; el PDF de todo el libro tomado de LibCom</a>. Un cap&iacute;tulo entero est&aacute; dedicado a las ideas de Bookchin (a partir de la p 57 del libro). Mientras tanto la critica a Bookchin reconoce el aporte posterior a las ideas anarquistas, por lo que el tono del texto es suave hacia &eacute;l.</p><h2>Anarquismo y Ecolog&iacute;a Social: Una cr&iacute;tica a Murray Bookchin</h2><p>Murray Bookchin ha emergido merecidamente como un pensador y escritor importante de finales del siglo XX; y es ampliamente respetado como uno de los te&oacute;ricos anarquistas m&aacute;s importantes de nuestro tiempo. Sus ideas sobre la relaci&oacute;n entre la ecolog&iacute;a social, el anarquismo y los sindicatos merecen nuestra atenci&oacute;n.</p><p>Aunque Bookchin se ha vuelto abiertamente hostil hacia el sindicalismo y el valor de la teor&iacute;a y la pr&aacute;ctica anarco-revolucionaria tradicional. El mejor ejemplo de su pensamiento anterior se encuentra en su ensayo &laquo;Self-Management and the New Technology&raquo;, publicado en 1980. Aqu&iacute; Bookchin argumenta que la concepci&oacute;n sindicalista del papel central de la f&aacute;brica o el lugar de trabajo en una futura sociedad anarquista refleja una sobreestimaci&oacute;n del potencial liberador de la actividad industrial a gran escala. Afirma, con raz&oacute;n, que el sistema fabril ha destruido al artesano y al manualista, y ha degradado la dignidad del trabajo, por su dependencia de la producci&oacute;n en masa:</p><p>De los cambios t&eacute;cnicos que separan nuestra &eacute;poca de las pasadas, ning&uacute;n dispositivo fue m&aacute;s importante que el menos mec&aacute;nico de todos: la f&aacute;brica. Ni la m&aacute;quina de vapor de Watt ni el horno de Bessemer fueron m&aacute;s significativos que el simple proceso de racionalizaci&oacute;n del trabajo en un motor industrial para la producci&oacute;n de mercanc&iacute;as. La maquinaria, en el sentido convencional del t&eacute;rmino, intensific&oacute; enormemente este proceso, pero la racionalizaci&oacute;n sist&eacute;mica de la mano de obra para que sirviera en tareas cada vez m&aacute;s especializadas demoli&oacute; la estructura t&eacute;cnica de las sociedades autogestionadas y, en &uacute;ltima instancia, del trabajo, el &laquo;yo&raquo; del &aacute;mbito econ&oacute;mico.</p><p>La verdadera artesan&iacute;a es un trabajo amoroso, no un trabajo oneroso. Despierta los sentidos, no los embota. A&ntilde;ade dignidad a la humanidad, no la degrada. Da rienda suelta al esp&iacute;ritu, no lo abusa. Dentro de la esfera t&eacute;cnica, es la expresi&oacute;n de la individualidad por excelencia, de la conciencia y de la libertad. Estas palabras bailan en todos los relatos de objetos bien elaborados y obras art&iacute;sticas.</p><p>El trabajador de la f&aacute;brica vive simplemente 011 el recuerdo de tales rasgos. El estruendo de la f&aacute;brica ahoga cualquier pensamiento, por no hablar de cualquier canci&oacute;n; la divisi&oacute;n del trabajo niega al trabajador cualquier relaci&oacute;n con la comunidad; la racionalizaci&oacute;n del trabajo embota sus sentidos y agota su cuerpo. No hay lugar para ninguno de los modos de expresi&oacute;n del artesano -desde el arte hasta la espiritualidad- que no sea una interacci&oacute;n con los objetos que reducen al trabajador a un mero objeto. . . . Tanto el marxismo como el sindicalismo, en virtud de su compromiso con la f&aacute;brica como escenario social revolucionario, deben refundir la autogesti&oacute;n para significar la gesti&oacute;n industrial del yo. . . . Ambas ideolog&iacute;as comparten la noci&oacute;n de que la f&aacute;brica es la &laquo;escuela&raquo; de la revoluci&oacute;n, y en el caso del sindicalismo, de la reconstrucci&oacute;n social, en lugar de su perdici&oacute;n. [Ambas comparten un compromiso com&uacute;n con el papel estructural de la f&aacute;brica como fuente de movilizaci&oacute;n social. . . . La f&aacute;brica no s&oacute;lo sirve para movilizar y formar al proletariado, sino para deshumanizarlo.La libertad no se encuentra dentro de la f&aacute;brica, sino fuera de ella.1</p><p>Bookchin concluye que el sistema de f&aacute;bricas, la base del sindicalismo industrial, es intr&iacute;nsecamente autoritario y deshumanizado. Los sindicalistas, en su opini&oacute;n, han confundido la f&aacute;brica, el reino de la necesidad econ&oacute;mica&raquo;, con el &laquo;reino de la libertad social&raquo;, o la comunidad, y la ciudad liberada. En contra de la visi&oacute;n sindicalista, la f&aacute;brica nunca debe ser considerada como el lugar de la acci&oacute;n pol&iacute;tica y la libertad. En opini&oacute;n de Bookchin, s&oacute;lo el resurgimiento de una existencia social no jer&aacute;rquica y econ&oacute;micamente justa garantizar&aacute; la libertad y la prosperidad. Adem&aacute;s, sostiene que la tecnolog&iacute;a de carb&oacute;n, acero y petr&oacute;leo en la que se basa el sistema fabril ya no es viable debido al agotamiento de los recursos.</p><p>Bookchin sostiene que la energ&iacute;a solar, la e&oacute;lica y otras fuentes de energ&iacute;a renovable se utilizan de forma m&aacute;s eficiente a nivel local. Una infraestructura econ&oacute;mica que consista en un gran n&uacute;mero de peque&ntilde;as empresas que produzcan herramientas individuales a partir de fuentes de energ&iacute;a locales y no contaminantes, reemplazar&iacute;a el sistema de fabricaci&oacute;n industrial del pasado. La f&aacute;brica est&aacute; obsoleta; ya no pertenece ni siquiera al &aacute;mbito de la necesidad: los determinantes medioambientales han hecho que el sistema de producci&oacute;n industrial de las f&aacute;bricas sea ecol&oacute;gicamente, y por tanto econ&oacute;micamente, redundante.</p><p>Bookchin hace algunos puntos v&aacute;lidos en este penetrante ensayo. Por ejemplo, las im&aacute;genes de miles de trabajadores -con la cabeza en alto y pancartas anarquistas en la mano, saliendo de filas y filas de f&aacute;bricas- que hasta hace poco han adornado nuestras revistas anarcosindicalistas, muestran una singular incapacidad para apreciar el alcance tanto de la crisis ecol&oacute;gica como de la emergente conciencia ecol&oacute;gica global. Las razones de este importante descuido son hist&oacute;ricas y pr&aacute;cticas, no te&oacute;ricas. A finales del siglo XIX, un siglo en el que se produjo un r&aacute;pido desarrollo industrial, los marxistas y los socialistas consideraron el ideal eco-anarquista de autosuficiencia ecorregional y de equilibrio entre la ciudad y el campo como demasiado ut&oacute;pico o, alternativamente, como indicativo de una ideolog&iacute;a preindustrial atrasada. A su vez, los anarquistas consideraron oportuno restar importancia a los aspectos medioambientales de su visi&oacute;n, y los anarcosindicalistas siguieron centr&aacute;ndose en el establecimiento de la democracia industrial dentro de la f&aacute;brica, ignorando en cierta medida los componentes ecol&oacute;gicos m&aacute;s amplios de la tradici&oacute;n anarquista. Sin embargo, a diferencia de los marxistas, los anarquistas siempre han mostrado inter&eacute;s en la relaci&oacute;n adecuada entre la industria y la ecolog&iacute;a -un ejemplo temprano y famoso es Campos, f&aacute;bricas y talleres de Kropotkin-. Dada nuestra actual crisis ecol&oacute;gica, Bookchin tiene mucha raz&oacute;n al subrayar la importancia de restaurar el enfoque de la teor&iacute;a anarquista sobre las tecnolog&iacute;as apropiadas y las comunidades ecol&oacute;gicamente integradas.</p><p>Sin embargo, el ensayo de Bookchin fue escrito hace m&aacute;s de una d&eacute;cada y, con los otros ensayos de Hacia una sociedad ecol&oacute;gica, tiende un puente entre las dos fases de su escritura y pensamiento: El Bookchin anarquista-ecologista de los a&ntilde;os 60 y 70, y el Bookchin ecologista social de los a&ntilde;os 80 y 90. (En particular, Bookchin el Ecologista Social es mucho menos amable con el anarquismo y el sindicalismo de lo que podr&iacute;a ser). Sus dos panfletos, Ecology and Revolutionary Ibought y Towards a I.iberatory Technology (ambos escritos en 1965 y reimpresos en una antolog&iacute;a de sus escritos titulada Post-Scarcity Anarchism), son declaraciones sucintas y f&aacute;cilmente comprensibles del punto de vista ecol&oacute;gico-anarquista. En estos primeros panfletos, as&iacute; como en sus dos libros posteriores (The Limits of the City, 1974, y Toward an Ecological Society, 1980), Bookchin actualiz&oacute; y ampli&oacute; muchas ideas socioecol&oacute;gicas que se encuentran en las obras de pensadores ut&oacute;picos y anarquistas del pasado, especialmente Charles Fourier, Peter Kropotkin y Elisee Reclus. Demostr&oacute; de forma clara y convincente que, con su descripci&oacute;n no centralista y no jer&aacute;rquica de un orden sin Estado, el anarquismo es la &uacute;nica filosof&iacute;a social capaz de garantizar la supervivencia a largo plazo de nuestra especie y nuestro planeta.</p><p>Desde finales de la d&eacute;cada de 1970, Bookchin ha estado exponiendo su filosof&iacute;a ecol&oacute;gica, la &laquo;ecolog&iacute;a social&raquo;. Aunque ninguno de los principios b&aacute;sicos de la ecolog&iacute;a social de Bookchin es incompatible con el anarquismo, en sus obras m&aacute;s recientes s&oacute;lo menciona la anarqu&iacute;a de pasada. Sin embargo, muchas cosas que Bookchin tiene que decir son relevantes para los anarquistas. Esto es especialmente cierto en sus extensas discusiones sobre el papel del patriarcado en la creaci&oacute;n de un sistema social jer&aacute;rquico, explotador y antiecol&oacute;gico, una cuesti&oacute;n a la que Piotr Kropotkin y Emma Goldman restaron importancia en sus an&aacute;lisis de la evoluci&oacute;n de las estructuras autoritarias humanas.</p><p>Sin embargo, el rechazo expl&iacute;cito de Bookchin a la necesidad de la organizaci&oacute;n de la clase obrera y el sindicalismo, significa una brecha filos&oacute;fica cada vez mayor entre la ecolog&iacute;a social y las tendencias dominantes en el anarquismo moderno. De hecho, Bookchin parece rechazar cualquier forma de an&aacute;lisis de clase. En la m&aacute;s accesible de sus obras recientes, The Modem Crisis, ataca sin piedad al anarcosindicalismo, a la IWW y al sindicalismo. Debido a que sus proponentes insisten en el an&aacute;lisis de clase y creen en la importancia revolucionaria del proletariado industrial (aunque los anarcosindicalistas modernos consideran a casi todas las personas productivas -desde las amas de casa, a los trabajadores de servicios, a los obreros de las f&aacute;bricas- como parte del proletariado) el anarquismo, como el marxismo, le parece a Bookchin s&oacute;lo otra filosof&iacute;a socialista cansada, vieja e irrelevante:&iexcl;</p><p>La pol&iacute;tica que debemos perseguir es de base, fertilizada por los movimientos ecol&oacute;gicos, feministas, comunitarios y antiguerra que han desplazado claramente al movimiento obrero tradicional de hace medio siglo. Es decir, las llamadas ideolog&iacute;as revolucionarias de nuestra &eacute;poca -el socialismo y el anarquismo- han ca&iacute;do en desgracia. Adem&aacute;s, su electorado&raquo; est&aacute; siendo literalmente &laquo;eliminado&raquo;. La f&aacute;brica, en su forma tradicional, se est&aacute; convirtiendo en un arca&iacute;smo. Los robots pronto sustituir&aacute;n a la cadena de montaje como agentes de la producci&oacute;n industrial masiva. De ah&iacute; que las futuras generaciones de proletarios industriales puedan ser un estrato marginal que marque el fin de la sociedad industrial americana.</p><p>La nueva &laquo;clase sin clase&raquo; que deducimos ahora est&aacute; unida m&aacute;s por lazos culturales que econ&oacute;micos: las etnias, las mujeres, los contraculturales, los ecologistas, los ancianos, los desempleados 01, la gente del &laquo;gueto&raquo;, etc. Es esta &laquo;contracultura&raquo; en el sentido m&aacute;s amplio del t&eacute;rmino, con su bater&iacute;a de organizaciones alternativas, tecnolog&iacute;as, publicaciones peri&oacute;dicas, cooperativas alimentarias, centros de salud y de mujeres, la que parece ofrecer una resistencia com&uacute;n al cesarismo y al corporativismo. La reaparici&oacute;n de &laquo;el pueblo&raquo; en contraste con el declive constante de &laquo;el proletariado&raquo; verifica el ascenso de la comunidad sobre la f&aacute;brica, de la ciudad y el barrio sobre la cadena de montaje. La mano encaja perfectamente en el guante y, cerrada, forma el verdadero pu&ntilde;o de nuestro tiempo2.</p><p>&iquest;Qu&eacute; sentido tienen estas desestimaciones de varios siglos de resistencia sostenida a la invasi&oacute;n del capital y del Estado por parte de los trabajadores de a pie? Que yo sepa, los anarquistas y los anarcosindicalistas siempre han hecho hincapi&eacute; en la necesidad de fomentar la comunidad, y nunca han hecho la absurda afirmaci&oacute;n de que la sociedad podr&iacute;a &laquo;organizarse desde la f&aacute;brica&raquo;. Es sencillamente err&oacute;neo que Bookchin afirme que el anarcosindicalismo (y mucho menos el anarquismo en su conjunto) haya enfatizado el destino hist&oacute;rico del proletariado industrial a expensas de la comunidad y la vida libre en la ciudad. Los anarquistas siempre han enfatizado que la unidad primaria de la sociedad anarquista debe ser la ciudad o pueblo libre y ecol&oacute;gicamente integrado -&iquest;c&oacute;mo si no se podr&iacute;a esperar organizar la vida social en ausencia del estado-naci&oacute;n? &iquest;Y por qu&eacute; no ser&iacute;an los sindicatos y las cooperativas de trabajadores -ya sea de panaderos, tenderos, conductores de autob&uacute;s, trabajadores de correos o de guarder&iacute;as- los organismos naturales y l&oacute;gicos dentro de los cuales los trabajadores ordinarios coordinar&iacute;an la vida econ&oacute;mica e industrial de su ciudad? Los miembros y potenciales miembros de los sindicatos y de los sindicatos industriales no son s&oacute;lo &laquo;el proletariado&raquo;; son, m&aacute;s bien, personas reales: feministas, activistas por la paz y ecologistas incluidos. Se unen para organizar su oficio o servicio en un esp&iacute;ritu de igualdad, paz y cooperaci&oacute;n.</p><p>Al observar el declive actual de la industria manufacturera y pesada en su propio pa&iacute;s, Bookchin no aprecia el hecho bien conocido de que los fabricantes capitalistas se han trasladado al extranjero. En lugar de ceder a las demandas de los trabajadores de mayores salarios y mejores condiciones, los capitalistas de Estados Unidos y Australia han optado por trasladar sus plantas industriales a pa&iacute;ses de &laquo;nueva industrializaci&oacute;n&raquo; en Am&eacute;rica Latina, el Sudeste Asi&aacute;tico y otros lugares. En algunos de estos pa&iacute;ses, el impulso estatal/capitalista de la industrializaci&oacute;n ha conducido a la explotaci&oacute;n masiva de la mano de obra con salarios casi de hambre, y al abuso atroz del trabajo femenino e infantil. El movimiento sindical estadounidense, usurpado hace tiempo por elementos conservadores (con la ayuda activa del gobierno), ha hecho muy poco -tanto en Estados Unidos como en el extranjero- para combatir estas tendencias, y la mayor&iacute;a de los estadounidenses lo perciben, con raz&oacute;n, como ineficaz y anticuado. Mientras tanto, los organizadores de los centros de trabajo en Indonesia y Am&eacute;rica Latina &laquo;desaparecen&raquo; regularmente o reciben largas condenas de prisi&oacute;n. Millones de personas, incluidos ni&ntilde;os, trabajan como esclavos en talleres de explotaci&oacute;n en estos &laquo;pa&iacute;ses de reciente industrializaci&oacute;n&raquo; y, al hacerlo, socavan los salarios y las condiciones del &laquo;mundo industrializado&raquo;. Los capitalistas insisten en que los costes de la mano de obra son demasiado elevados en su pa&iacute;s, y piden a los trabajadores que acepten salarios m&aacute;s bajos y condiciones de trabajo degradadas para conservar los puestos de trabajo y competir con las empresas de ultramar. El trabajo esclavo virtual en el extranjero se utiliza as&iacute; para manipular a los trabajadores y socavar la eficacia de los sindicatos en casa, mientras que los incipientes movimientos sindicales en los pa&iacute;ses en desarrollo son despiadadamente presionados.</p><p>Las tecnolog&iacute;as de comunicaci&oacute;n y contabilidad por sat&eacute;lite, casi instant&aacute;neas, han permitido a los industriales trasladar sus operaciones a las zonas m&aacute;s estables del Tercer Mundo; el aumento de los costes de transporte se compensa generosamente con unos costes laborales insignificantes. Dado que los anarquistas antisindicalistas no miran m&aacute;s all&aacute; de sus propias costas, carecen de una apreciaci&oacute;n de esta estrategia capitalista global dise&ntilde;ada para destruir la organizaci&oacute;n de la clase obrera. La clase obrera industrial est&aacute;, en efecto, en declive, pero la proletarizaci&oacute;n masiva de, por ejemplo, los viadores rurales del norte de Tailandia, que se trasladan al sur para trabajar en las nuevas f&aacute;bricas, va en aumento. Mientras tanto, la poblaci&oacute;n mundial sigue aumentando, y casi todo el mundo quiere un televisor y un coche, mientras que todo el mundo necesita abrelatas, ropa, utensilios de cocina, y er necesidades. Dado que es la clase obrera la que produce estos art&iacute;culos, se deduce que, incluso teniendo en cuenta la tendencia a la automatizaci&oacute;n, en todo el mundo la clase obrera industrial est&aacute; aumentando, no disminuyendo. La virtual ilegalizaci&oacute;n del sindicalismo en Indonesia deber&iacute;a proporcionar a los anarquistas antisindicalistas una amplia evidencia del hecho de que el estado capitalista llegar&aacute; a casi cualquier extremo para impedir la organizaci&oacute;n de los trabajadores.</p><p>Bookchin y otros cr&iacute;ticos del sindicalismo industrial tambi&eacute;n pasan por alto tontamente los avances en el sector de los servicios. Puede que los vendedores de hamburguesas y el personal de los supermercados no sean trabajadores industriales en el sentido tradicional, pero sin duda son trabajadores explotados. A medida que los puestos de trabajo en la industria manufacturera y pesada se deslocalizan, un gran n&uacute;mero de mujeres adultas (y un n&uacute;mero cada vez mayor de trabajadores adultos desplazados) se unen a los j&oacute;venes de 14 a 17 a&ntilde;os en puestos de trabajo en los sectores de la industria ligera, la oficina y los servicios. Por desgracia, los adultos est&aacute;n demasiado desesperados y los adolescentes son demasiado ingenuos para poder organizarse f&aacute;cilmente. A medida que los sindicatos nuevos o existentes comienzan a emprender seriamente la tarea de escuchar y organizar a estos trabajadores, est&aacute;n surgiendo tendencias alentadoras en el sector de los servicios que, sin duda, no deber&iacute;an ser pasadas por alto por los anarquistas.</p><p>As&iacute; que, aunque, afortunadamente, millones de personas ya no se ven obligadas a ara&ntilde;ar rocas con toscos picos en las entra&ntilde;as de la Tierra para ganarse la vida, no veo por qu&eacute; Bookchin conf&iacute;a en que el trabajador est&aacute; obsoleto. Si el trabajo en s&iacute; mismo est&aacute; obsoleto, &iquest;c&oacute;mo va a mantener a sus familias la mayor&iacute;a de nuestra poblaci&oacute;n, es decir, las personas que no son directivos o profesionales bien formados? &iquest;C&oacute;mo va a viajar o llamar por tel&eacute;fono a otra ciudad en el mundo ideal de Bookchin de ciudades-comunidades liberadas y autosuficientes a menos que podamos construir, instalar y reparar las carreteras, los ferrocarriles y los cables telef&oacute;nicos? La gente siempre querr&aacute; enviarse cartas y paquetes, por lo que el servicio postal siempre ser&aacute; necesario (y, si alguna vez colonizamos otros planetas, a&uacute;n m&aacute;s necesario). La vida econ&oacute;mica e industrial tiene un car&aacute;cter inequ&iacute;vocamente global; la idea de que se pueda organizar una red ferroviaria intercontinental a partir de una sola comuna o ciudad es tan absurda como la propuesta de que se pueda organizar la vida social a partir de la f&aacute;brica.</p><p>Es poco probable que el trabajo del sector industrial y de servicios desaparezca; de hecho, el 60% de la poblaci&oacute;n adulta de Estados Unidos realiza este tipo de trabajo. Los anarquistas simplemente afirman, de forma realista, que, en ausencia del capitalismo y de la suite nacional, la mayor&iacute;a de los trabajadores se organizar&aacute;n (o seguir&aacute;n organiz&aacute;ndose) para controlar el trabajo que decidan realizar, por el bien de ellos mismos, de su ciudad, de su regi&oacute;n ecol&oacute;gica y de la humanidad. La mayor&iacute;a de los anarcosindicalistas no tienen visi&oacute;n de t&uacute;nel; el anarcosindicalismo es un conjunto de ideas humanistas que abarca el autogobierno descentralizado en todos los aspectos de la vida social humana: la ciudad libre, la cooperativa agr&iacute;cola, el hogar, el grupo de aficionados y el lugar de trabajo.</p><p>Bookchin es m&aacute;s constructivo cuando se&ntilde;ala que &laquo;la red verde&raquo; proporciona un trampol&iacute;n nuevo y significativo para la transformaci&oacute;n revolucionaria. En los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os, individuos y grupos de personas conectados nada m&aacute;s que por el amor a la Tierra han comenzado a poner en pr&aacute;ctica sus filosof&iacute;as. Grupos locales de horticultores que cultivan &aacute;rboles aut&oacute;ctonos para distribuirlos gratuitamente, cooperativas de alimentos org&aacute;nicos, grupos de acci&oacute;n forestal y una pl&eacute;tora de revistas ecol&oacute;gicas especializadas, han ido reuniendo a personas de todas las razas, clases y edades. El car&aacute;cter local, popular y descentralizado de esta red verde representa una fuerza poderosa y no centralizada para el cambio social y ecol&oacute;gico. En el extremo m&aacute;s radical de la red Verde se encuentran personas que se preocupan profundamente por el medio ambiente, pero que se han desilusionado de la capacidad del orden estatal/capitalista para resolver los urgentes problemas ecol&oacute;gicos de la &eacute;poca. Este grupo se ha propuesto salvar el planeta por cualquier medio razonable -legal o no-. Se han lanzado delante de excavadoras, barcos balleneros y camiones madereros. Sus payasadas y haza&ntilde;as han capturado la imaginaci&oacute;n popular, y han tenido cierto &eacute;xito en salvar partes de la naturaleza de la destrucci&oacute;n.</p><p>Pero debido a la falta de una base de poder significativa de la clase trabajadora, los esfuerzos de los ecologistas radicales han dado lugar a pocas victorias duraderas. No consiguen hacer llegar su mensaje a sus aliados potencialmente m&aacute;s poderosos: los sindicalistas y los trabajadores no organizados. De hecho, muchas de estas personas se sienten ajenas a las t&aacute;cticas de acci&oacute;n directa de los ecologistas, que les parecen una burla a la productividad y al sue&ntilde;o americano, que a menudo a&uacute;n se esfuerzan por alcanzar por s&iacute; mismos.</p><p>Inspiradas por una visi&oacute;n de una sociedad m&aacute;s justa y equitativa, las organizaciones de la clase trabajadora se han opuesto al capitalismo y a la suite n unes. l hecho de que estas dos fuerzas no s&oacute;lo sean injustas y autoritarias, sino tambi&eacute;n extremadamente destructivas para el medio ambiente, s&oacute;lo confirma la sabidur&iacute;a inherente a siglos de organizaci&oacute;n radical de la clase trabajadora. La heroica resistencia de las organizaciones de la clase trabajadora a la explotaci&oacute;n capitalista patrocinada por el Estado representa una larga y sangrienta historia que incluye el asesinato in&uacute;til y la tortura despiadada de millones de personas corrientes, cuyo &uacute;nico delito fue intentar proteger a sus familias, comunidades y recursos naturales de ser sacrificados para el beneficio a corto plazo de los ricos y poderosos. Los ecologistas radicales, en cambio, son relativamente novatos en el arte de la resistencia organizada, y a&uacute;n no han digerido el duro hecho hist&oacute;rico de que las insdtuciones de la explotaci&oacute;n patrocinada por el Estado no pueden ser derrotadas sin el compromiso de grandes sectores de la mayor&iacute;a de nuestra poblaci&oacute;n -es decir, los pobres y las clases trabajadoras- con la causa verde.</p><p>La tr&aacute;gica falta de comunicaci&oacute;n entre los grupos eco-activistas y los sindicatos ha privado al movimiento ecologista de una base de poder efectiva. Ha llevado, por ejemplo, a la absurda situaci&oacute;n en Australia de que los activistas verdes se enfrenten a los miembros de base de los sindicatos de trabajadores de la madera, cuyos miembros no son conscientes de que la verdadera causa del agotamiento de los bosques y de la p&eacute;rdida de puestos de trabajo es la flagrante mala gesti&oacute;n de las empresas, y no los &uacute;ltimos esfuerzos de conservaci&oacute;n. Hay una lecci&oacute;n tanto para los Verdes como para los trabajadores en estos absurdos enfrentamientos: que los verdaderos enemigos son las codiciosas y miopes instituciones del capital y del Estado, no nuestros casi impotentes conciudadanos. Ambas partes estar&iacute;an mejor servidas si se unieran y trabajaran por un movimiento sindical de base, revitalizado y ecol&oacute;gicamente informado que, si no es capaz (por el momento) de derrocar a las fuerzas de los ricos y poderosos, al menos ser&iacute;a capaz de resistir los peores excesos del orden actual. Que el bienestar de los trabajadores depende &iacute;ntimamente de un medio ambiente sano es un hecho innegable, y tanto los ecologistas como los sindicalistas deber&iacute;an tratar de mejorar su comunicaci&oacute;n y encontrar un terreno com&uacute;n.</p><p>Al defender la artesan&iacute;a, por un lado, y las grandes plantas industriales dirigidas por robots, por otro (en Hacia una tecnolog&iacute;a liberadora), Bookchin parece contradecirse. Que yo sepa, nunca ha apoyado ning&uacute;n tipo de punto de vista antitecnol&oacute;gico, lo que hace que su postura antisindical sea a&uacute;n m&aacute;s desconcertante. &iquest;C&oacute;mo se pueden dise&ntilde;ar, fabricar y reciclar las ecotecnolog&iacute;as respetuosas con el medio ambiente a las que tanto se refiere sin utilizar las habilidades y los recursos de los trabajadores industriales? Aunque los trabajadores forman ahora la columna vertebral de nuestra cultura industrial profundamente destructiva del petr&oacute;leo, el acero y el carb&oacute;n, sus habilidades probadas tambi&eacute;n podr&iacute;an convertir las f&aacute;bricas de municiones en plantas de fabricaci&oacute;n de generadores e&oacute;licos, y nuestras tierras bald&iacute;as de la agroindustria en granjas productivas. El ecologista sabio reconoce la necesidad de alejarse de la actividad industrial a gran escala, pero sabe que nuestras f&aacute;bricas actuales son los lugares que, en colaboraci&oacute;n con las instituciones de investigaci&oacute;n, deber&iacute;an empezar a dise&ntilde;ar y fabricar las tecnolog&iacute;as ecol&oacute;gicas del ma&ntilde;ana. Es evidente que no se puede lograr un final exitoso de este periodo de transici&oacute;n y reajuste tecnol&oacute;gico sin la cooperaci&oacute;n de la mano de obra industrial.</p><p>Bookchin pasa a insultar a los anarquistas y sindicalistas del pasado. &laquo;Estos socialistas y anarquistas inmigrantes (presumiblemente refiri&eacute;ndose a personas como Emma Goldman, Alexander Berkman y los m&aacute;rtires de Haymarket) &laquo;eran en gran medida sindicalistas m&aacute;s que ut&oacute;picos revolucionarios&raquo; y ten&iacute;an poca comprensi&oacute;n de las tradiciones democr&aacute;ticas de Estados Unidos. Si el pueblo estadounidense hubiera ignorado las ideolog&iacute;as &laquo;estrechas&raquo; y &laquo;clasistas&raquo; de estos extranjeros anarquistas y socialistas, y en su lugar hubiera defendido los valores individualistas de la Constituci&oacute;n estadounidense, consagrados concretamente en las reuniones de los peque&ntilde;os pueblos de Nueva Inglaterra, un aut&eacute;ntico radicalismo estadounidense podr&iacute;a, en opini&oacute;n de Bookchin, haber echado ra&iacute;ces m&aacute;s firmes, y una visi&oacute;n descentralizada de una rep&uacute;blica estadounidense libre podr&iacute;a haberse hecho realidad:</p><p>La acci&oacute;n directa irlandesa, el marxismo alem&aacute;n, el anarquismo italiano y el socialismo jud&iacute;o siempre han estado confinados en los guetos de la vida social estadounidense. Combatientes de un mundo precapitalista, estos militantes inmigrantes europeos se enfrentaron a una sociedad anglosajona en constante cambio&hellip; cuya constituci&oacute;n se hab&iacute;a forjado a partir de la lucha por los derechos de los ingleses, no contra los s&aacute;trapas feudales. Es cierto que estos &laquo;derechos&raquo; estaban destinados a los hombres blancos y no a la gente de color. Pero, en cualquier caso, eran derechos: derechos universales e inalienables&raquo; que podr&iacute;an haber expresado aspiraciones &eacute;ticas y pol&iacute;ticas m&aacute;s elevadas que los mitos de un &laquo;partido obrero&raquo; o los sue&ntilde;os diurnos de &laquo;una gran uni&oacute;n&raquo;, por citar las ilusiones del socialismo y del sindicalismo. . y si las clases medias se hubieran unido a las clases trabajadoras en un aut&eacute;ntico movimiento popular en lugar de estar fracturadas en movimientos de clase claramente delimitados, ser&iacute;a dif&iacute;cil predecir la innovadora direcci&oacute;n que podr&iacute;a haber seguido la vida social estadounidense. Sin embargo, los radicales estadounidenses, nacidos en el extranjero o nativos, nunca se preguntaron por qu&eacute; las ideas socialistas nunca echaron ra&iacute;ces fuera de los confines de los guetos, en &eacute;ste, el pa&iacute;s m&aacute;s industrializado del mundo3</p><p>De nuevo, &iquest;qu&eacute; sentido tienen estos comentarios? Bookchin acusa a los radicales estadounidenses del pasado de tener una perspectiva de &laquo;gueto&raquo;, y sin embargo es precisamente este grupo de personas &ndash; &laquo;&eacute;tnicas&raquo;, &laquo;inempleables&raquo; y &laquo;la gente del gueto&raquo;- el que Bookchin identifica en un pasaje citado anteriormente como representante de la nueva &laquo;clase sin clases&raquo; revolucionaria de personas que de alguna manera organizar&aacute;n las comunidades suburbanas cooperativas del futuro orden social ecol&oacute;gico. Ir&oacute;nicamente, fue la &laquo;gente &eacute;tnica&raquo;, &laquo;no empleable&raquo; y &laquo;de los guetos&raquo; del siglo XIX y principios del XX, de la que Bookchin habla tan despectivamente, la que encabez&oacute; el movimiento para formar sindicatos, llevando a la gente trabajadora com&uacute;n a luchar por Un Gran Sindicato.</p><p>Adem&aacute;s, la organizaci&oacute;n espec&iacute;fica a la que Bookchin se refiere, los Trabajadores Industriales del Mundo o IWW, no era, como &eacute;l sugiere, poco atractiva para los estadounidenses &laquo;nativos&raquo;. Al contrario, fue brutal y sistem&aacute;ticamente aplastada por las fuerzas combinadas del poder militar y judicial federal y estatal. Muchos organizadores de la IWW -y los miembros que reclutaron- arriesgaron su vida y su integridad f&iacute;sica y no ten&iacute;an mucho inter&eacute;s en la c&oacute;moda visi&oacute;n de clase media de la vida en una peque&ntilde;a ciudad de la que habla Bookchin.</p><p>Por &uacute;ltimo, al abrazar el sindicalismo, los anarcosindicalistas no tienen, como afirma Bookchin, una fe ingenua o m&iacute;stica en la capacidad de la cultura de la clase obrera para salvar el mundo. No comparten la visi&oacute;n marxista de un para&iacute;so obrero; simplemente dicen que si queremos crear un mundo m&aacute;s equilibrado y equitativo, un buen lugar para empezar es el lugar de trabajo.</p><p>Los grupos de manifestantes por la paz y los ecologistas que cantan canciones frente a las bases nucleares no pueden constituir por s&iacute; mismos una base organizativa para una resistencia nacional sostenida al sistema estatal/capitalista. A menos que los tel&eacute;fonos, los ferrocarriles y otros sistemas industriales vitales sigan funcionando desde el momento en que el orden estatal/capitalista comience a desmoronarse, las ideas de Bookchin no ser&aacute;n m&aacute;s que una quimera. Tampoco la reuni&oacute;n de millones de trabajadores -en sindicatos- en una huelga general es un fin en s&iacute; mismo, sino que es el mejor veh&iacute;culo para producir un movimiento que sea capaz de resistir el monopolio militar y econ&oacute;mico y, en &uacute;ltima instancia, de sustituir el orden actual.</p><p>Esto no quiere decir que el sistema industrial que ha llevado a nuestro planeta al borde de la cat&aacute;strofe no tenga que sufrir un cambio radical, sino que si bien debe sufrir un cambio profundo, esto no significa que el sindicalismo industrial deba desaparecer. Al contrario, un movimiento sindical ecol&oacute;gicamente informado y regenerado podr&iacute;a hacer mucho para iniciar la transformaci&oacute;n necesaria. El boicot a las sustancias y pr&aacute;cticas industriales perjudiciales para el medio ambiente, la insistencia en unas condiciones de trabajo seguras y saludables, la producci&oacute;n de bienes y servicios socialmente necesarios basada en la necesidad y no en el beneficio, y un menor &eacute;nfasis en las demandas de aumentos salariales elevados en favor de una mayor democracia en el lugar de trabajo, son cuestiones que pueden realizarse por medios tradicionales. Las huelgas, los paros, las sentadas y los sabotajes provocar&iacute;an, sin duda, cambios en nuestra infraestructura industrial con m&aacute;s rapidez que la legislaci&oacute;n medioambiental y cualquier n&uacute;mero de tiendas de alimentos saludables. La prohibici&oacute;n verde en Australia, por ejemplo, es el nombre dado a la exitosa negativa de los estibadores y trabajadores del transporte a manipular cargas perjudiciales para el medio ambiente. De hecho, el fracaso del movimiento verde a la hora de hacer llegar su mensaje a los trabajadores de a pie y a los miembros de los sindicatos ha provocado un da&ntilde;o significativo a los Verdes, a los trabajadores y al medio ambiente.</p><p>Una prueba m&aacute;s del intento de Bookchin de distanciarse a s&iacute; mismo y a su teor&iacute;a de la ecolog&iacute;a social de la corriente principal del pensamiento anarquista puede encontrarse en su reciente libro, The Philosophy o f Social Ecology (1990), en el que intenta proporcionar una base filos&oacute;fica para sus teor&iacute;as ecol&oacute;gicas sociales. Desgraciadamente, el rico contenido ecol&oacute;gico de la filosof&iacute;a anarquista queda en gran parte sin reconocer, Bookchin s&oacute;lo trata brevemente el enfoque tradicional del anarquismo sobre los modelos naturales de no jerarqu&iacute;a y no centrismo. En cambio, Bookchin nos presenta una historia intelectual del desarrollo del pensamiento social ecol&oacute;gico, dedicando muchas p&aacute;ginas a las &laquo;sensibilidades&raquo; de Diderot y al &laquo;concepto del esp&iacute;ritu&raquo; de Hegel, a expensas del naturalismo &eacute;tico de Kropotkin y del biorregionalismo de Reclus, conceptos que, al menos en el caso de Kropotkin, contienen importantes ideas &eacute;ticas que parecen haber contribuido significativamente al desarrollo del propio pensamiento de Bookchin. La filosof&iacute;a de la ecolog&iacute;a social, subtitulada Ensayos sobre el naturalismo dial&eacute;ctico, dirige a los lectores que deseen saber m&aacute;s sobre la base filos&oacute;fica de la ecolog&iacute;a social y la &eacute;tica ecol&oacute;gica al estudio de las p&aacute;ginas notoriamente turbias de la Fenomenolog&iacute;a del Esp&iacute;ritu de Hegel.</p><p>Las razones de la desilusi&oacute;n de Bookchin con el movimiento anarquista organizado deben seguir siendo objeto de especulaci&oacute;n. Una explicaci&oacute;n generosa de sus objetivos es que desea producir una alternativa ecol&oacute;gica que no asuste a la gente utilizando el t&eacute;rmino emocionalmente cargado y popularmente mal entendido, &laquo;anarqu&iacute;a&raquo;, integrando al mismo tiempo en un marco ampliamente antiestatista las ideas anarquistas que flotan en los movimientos pacifistas, medioambientales y feministas. Si esta es su intenci&oacute;n, en mi opini&oacute;n ha tenido bastante &eacute;xito. Su teor&iacute;a de la ecolog&iacute;a social se presenta en un formato racional y secular que permite un di&aacute;logo significativo con los suscriptores de otros cuerpos de pensamiento.</p><p>Para ser justos, Bookchin reconoce la influencia del te&oacute;rico y ge&oacute;grafo anarquista Peter Kropotkin en todas las obras mencionadas. Sin embargo, s&oacute;lo lo hace de pasada, y ciertamente no muestra ning&uacute;n deseo real de tratar el pensamiento de Kropotkin con el detalle que merece. Los temas que tratan tanto Bookchin como Kropotkin no son, por supuesto, nuevos; las batallas entre la naturaleza y el &aacute;nimo de lucro, la libertad y la tiran&iacute;a, y la libertad y la autoridad, han estado con nosotros desde el comienzo de la sociedad humana, y ni Bookchin ni Kropotkin originaron la posici&oacute;n anarquista. Sin embargo, con la importante excepci&oacute;n de su an&aacute;lisis del desarrollo del patriarcado, todos los componentes b&aacute;sicos de la visi&oacute;n social ecol&oacute;gica de Bookchin -diversidad, descentralizaci&oacute;n, complementariedad, tecnolog&iacute;a alternativa, socialismo municipal, autosuficiencia y democracia directa- se encuentran en las obras de los grandes pensadores anarquistas del pasado. Tanto F.lisee Reclus como Peter Kropotkin abogaron por una federaci&oacute;n global de ciudades y pueblos aut&oacute;nomos y ecol&oacute;gicamente integrados, y Bookchin nos ha hecho el servicio de actualizar estas ideas y presentarlas en forma moderna.</p><p>Sin embargo, tomar todas las principales ideas ecol&oacute;gicas de la teor&iacute;a y la pr&aacute;ctica anarquista y vestirlas con un atuendo socialista-feminista y neohegeliano, y luego reclamarlas m&aacute;s o menos como propias es censurable. Y tergiversar activamente el movimiento del que proceden estas ideas es un esc&aacute;ndalo intelectual.</p><h3>Notas</h3><p>1. Towards an Ecological Socuty, de Murray Bookchin. Montreal: Black Rose Books, 1980, pp. 123-126.</p><p>2. The Modem Crisis, por Murray Bookchin. Montreal: Black Rose Books, cap. 4.&nbsp;</p><p>3. The Modem Crisis, cap&iacute;tulo 4.</p><p>&nbsp;Traducido por Jorge Joya</p><p>Original:&nbsp;<a href="https://liberteouvriere.com/2015/11/11/a-green-anarcho-syndicalist-critic-of-murray-bookchin-by-graham-purchase"><a href="https://liberteouvriere.com/2015/11/11/a-green-anarcho-syndicalist-critic-of-murray-bookchin-by-graham-purchase" title="liberteouvriere.com/2015/11/11/a-green-anarcho-syndicalist-critic-of-murray-bookchin-by-graham-purchase" rel="nofollow">liberteouvriere.com/2015/11/11/a-green-anarcho-syndicalist-critic-of-m</a></a></p><p></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3610291" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>1871: juicio de Élisée Reclus, geógrafo y comunero</title>
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		<pubDate>Sat, 15 Jan 2022 18:21:15 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3610216&amp;version=4&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>Detenido por los versalleses, &Eacute;lis&eacute;e Reclus fue juzgado por el consejo de guerra en noviembre de 1871. Tragedia de uno de los mayores cient&iacute;ficos franceses implicados en la Comuna de Par&iacute;s.</p><p>El 4 de abril de 1871, &Eacute;lis&eacute;e Reclus es detenido en Ch&acirc;tillon por las tropas de Adolphe Thiers. Miembro de la Sociedad Geogr&aacute;fica y colaborador de la prestigiosa Revue des Deux Mondes, fue tambi&eacute;n activista anarquista y miembro de la guardia nacional de la Comuna. Detenido con armas en la mano, fue enviado a prisi&oacute;n a la espera de su juicio.</p><p>Esto tuvo lugar el 15 de noviembre de 1871. De hecho, fue un Consejo de Guerra y Le Figaro del 18 de noviembre record&oacute; los cargos.</p><blockquote><em>&laquo;&Eacute;lis&eacute;e Reclus fue acusado no s&oacute;lo de haber participado en la insurrecci&oacute;n saliendo dos veces con su batall&oacute;n, sino tambi&eacute;n de haber publicado un art&iacute;culo en el &laquo;Cri du peuple&raquo; en el que llamaba al acuerdo de todos contra el gobierno de Versalles.</em></blockquote><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3610216&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>El peri&oacute;dico Le Temps inform&oacute; de los aspectos m&aacute;s destacados del juicio del &laquo;escritor de la ciencia y el talento&raquo;. Contra el acusado, se informa de que era guardia del 119&ordm; batall&oacute;n de la Guardia Nacional, miembro del &laquo;movimiento de los federados que fue, como todo el mundo sabe, un acto de agresi&oacute;n contra Francia personificado en Versalles por su representaci&oacute;n nacional y su gobierno&raquo;. Y esto es, efectivamente, de lo que se acusa al ge&oacute;grafo, que s&oacute;lo ha disparado unos pocos cartuchos sin herir a nadie.</p><p>El presidente del consejo de guerra lo interrog&oacute;:</p><p>&laquo;Eres el hijo de un pastor protestante, tu familia ha hecho el mayor bien en su vecindario, y tu conducta ha sido excelente desde tu arresto, cuando dabas lecciones de matem&aacute;ticas a tus compa&ntilde;eros de prisi&oacute;n; quer&iacute;a informar a los miembros del consejo de estos hechos. Usted firm&oacute; una proclama que se insert&oacute; en el &laquo;Cri du peuple&raquo;. &iquest;As&iacute; que eras el editor?</p><blockquote><em>R. No, Sr. Presidente, pero s&iacute; sab&iacute;a que se iba a insertar en &eacute;l, y lo consent&iacute;.</em></blockquote><p>D. &iquest;Cu&aacute;l era su objetivo al publicar este acto?</p><blockquote><em>R. Para detener el derramamiento de sangre.</em></blockquote><p>Sin embargo, Elis&eacute;e Reclus no estaba solo. &Eacute;douard Charton, diputado y director de la Sociedad Geogr&aacute;fica, vino a testificar a su favor.</p><blockquote><em>&laquo;He venido a decirle que es uno de nuestros m&aacute;s notables eruditos, al que todos apreciamos y admiramos.</em></blockquote><blockquote><em>Le ruego que recuerde que si lo condena, destruir&aacute; una magn&iacute;fica carrera; y en nombre de la ciencia y en nombre de Francia, le rogamos que nos devuelva al Sr. Reclus, a quien declaramos que no creemos que podamos sustituir.</em></blockquote><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3610216&amp;version=1&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>Le sigui&oacute; inmediatamente el fot&oacute;grafo Nadar, gran amigo del ge&oacute;grafo, que hab&iacute;a fundado la Compagnie d&rsquo;a&eacute;rostiers durante el asedio de Par&iacute;s por los alemanes para vigilar al enemigo y establecer levantamientos cartogr&aacute;ficos.</p><blockquote><em>&laquo;Conoc&iacute; a M. Reclus durante el primer asedio, cuando hac&iacute;a mis observaciones aerost&aacute;ticas [&hellip;]. Era miembro de nuestra compa&ntilde;&iacute;a de globeros. Su celo nunca decay&oacute;.</em></blockquote><blockquote><em>Sol&iacute;a venir a mi casa por la ma&ntilde;ana para preguntarme si no hab&iacute;a nada que hacer, y cuando quer&iacute;a disminuir su ardor, me respond&iacute;a: &laquo;Si no tuvi&eacute;ramos nada que hacer, ir&iacute;a a pasar el tiempo a las murallas&raquo;</em>A pesar de estos testimonios, el comisario del gobierno pidi&oacute; &laquo;una condena severa, precisamente por todas las cualidades del acusado, que es tanto m&aacute;s responsable de sus actos&raquo; y obtuvo la deportaci&oacute;n de &Eacute;lis&eacute;e Reclus a Nueva Caledonia.</blockquote><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3610216&amp;version=2&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>El anuncio de la sentencia -t&iacute;pico de los supervivientes de la Comuna- trastorna el mundo de la ciencia. En diciembre, se envi&oacute; una petici&oacute;n internacional desde Inglaterra a Adolphe Thiers. Lo firmaron un centenar de cient&iacute;ficos, entre ellos Charles Darwin.</p><blockquote><em>&laquo;Nos atrevemos a pensar que la vida de un hombre como M. Reclus, cuyos servicios a la literatura y a la ciencia eran ya reconocidos en todas partes, promet&iacute;a servicios a&uacute;n m&aacute;s notables en el futuro, en la madurez de una virilidad vigorosa, que esta vida es un beneficio no s&oacute;lo para el pa&iacute;s que lo vio nacer, sino para el mundo entero.</em></blockquote><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3610216&amp;version=3&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>El 15 de febrero de 1872, la sentencia fue conmutada por diez a&ntilde;os de destierro, que &Eacute;lis&eacute;e Reclus pas&oacute; en Suiza. All&iacute; escribi&oacute; su obra m&aacute;s famosa, la Nouvelle g&eacute;ographie universelle, en 19 vol&uacute;menes.</p><p>En 1879, se le concedi&oacute; una remisi&oacute;n de la pena y escribi&oacute; una carta p&uacute;blica que demostraba que nada hab&iacute;a cambiado para el eterno comunero.</p><blockquote><em>&laquo;Honorable ciudadano,</em></blockquote><blockquote><em>Me acaban de devolver el derecho a escribirles y a firmar mi carta con mi nombre, sin que me condenen a prisi&oacute;n o al menos a una multa.</em></blockquote><blockquote><em>Ser&iacute;a un vil hombre si mi primera palabra no fuera de solidaridad, de respeto y de amor para mis compa&ntilde;eros de exilio y para aquellos, m&aacute;s golpeados que yo, que todav&iacute;a pueblan las c&aacute;rceles o el bagne de Nueva Caledonia.</em></blockquote><blockquote><em>Es entre estos hombres, &laquo;cubiertos de un tiz&oacute;n eterno&raquo;, donde se encuentran mis m&aacute;s nobles amigos, aquellos a los que m&aacute;s venero, aquellos cuya estima es mi m&aacute;s querida posesi&oacute;n. Su causa es siempre la m&iacute;a, su honor es el m&iacute;o, y cualquier insulto que se les haga me golpea hasta la m&eacute;dula.</em></blockquote><p>Traducido por Jorge Joya</p><p>Original:&nbsp;<a href="https://www.retronews.fr/justice/echo-de-presse/2021/05/22/1871-proces-delisee-reclus-geographe-et-communard"><a href="https://www.retronews.fr/justice/echo-de-presse/2021/05/22/1871-proces-delisee-reclus-geographe-et-communard" title="www.retronews.fr/justice/echo-de-presse/2021/05/22/1871-proces-delisee-reclus-geographe-et-communard" rel="nofollow">www.retronews.fr/justice/echo-de-presse/2021/05/22/1871-proces-delisee</a></a></p><p>En el blog: <a href="https://libertamen.wordpress.com/2022/01/15/1871-juicio-de-elisee-reclus-geografo-y-comunero/" title="libertamen.wordpress.com/2022/01/15/1871-juicio-de-elisee-reclus-geografo-y-comunero/" rel="nofollow">libertamen.wordpress.com/2022/01/15/1871-juicio-de-elisee-reclus-geogr</a></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3610216" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>Otro mundo: Michelle Kuo habla con David Graeber</title>
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		<pubDate>Sat, 15 Jan 2022 01:39:43 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3610002&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p><em>Syd Mead, Megastructure, ca. 1969, representaci&oacute;n publicitaria de ciudades y veh&iacute;culos futuros para United States Steel, 11 1/4 x 27 1/8&Prime;.&nbsp;</em></p><p>La gran imagen es la imagen de David Graeber: Antrop&oacute;logo, anarquista y activista con sede en Goldsmiths, Universidad de Londres, Graeber adopta una visi&oacute;n de gran angular en nuestra era de la especializaci&oacute;n. Su aclamado libro de 2011 Debt: The First 5,000 Years (Deuda: Los primeros 5.000 a&ntilde;os) plantea una profunda relectura de la obligaci&oacute;n, el intercambio y el valor; sus numerosos escritos sobre los modelos pol&iacute;ticos alternativos proporcionados por la democracia directa y la acci&oacute;n directa han encontrado una amplia audiencia m&aacute;s all&aacute; de las ciencias sociales. Tambi&eacute;n ha hecho uso de su voz, participando desde hace tiempo en movimientos de protesta globales como Occupy Wall Street y sus innumerables ramificaciones nacionales e internacionales (de las que se ha convertido en un icono algo reacio). Aqu&iacute;, Graeber habla con la editora de Artforum, Michelle Kuo, sobre los usos y abusos de la teor&iacute;a social y econ&oacute;mica en el &aacute;mbito de la cultura, y sobre las posibilidades que estos cruces disciplinarios pueden tener todav&iacute;a para cambiar nuestra forma de ver y de relacionarnos.</p><p><strong>MICHELLE KUO</strong>: Muchos artistas y cr&iacute;ticos han le&iacute;do su trabajo sobre todo tipo de temas, desde la larga historia de la deuda hasta el anarquismo, pasando por la cultura como &laquo;rechazo creativo&raquo;. Ese inter&eacute;s parece ser un reflejo de c&oacute;mo el mundo del arte, en este momento, se ve a s&iacute; mismo en paralelo a la pol&iacute;tica y la econom&iacute;a. &iquest;Por qu&eacute; el mundo del arte quiere apelar a las teor&iacute;as econ&oacute;micas del trabajo inmaterial, por ejemplo, o a las estrategias de resistencia ligadas a esas teor&iacute;as y visiones del mundo? Nos encanta importar t&eacute;rminos de fuera de nuestra disciplina y, francamente, de nuestra comprensi&oacute;n. El equ&iacute;voco puede ser a menudo productivo, pero tambi&eacute;n puede ser muy frustrante.</p><p><strong>DAVID GRAEBER</strong>: S&iacute;, es similar a la relaci&oacute;n entre la antropolog&iacute;a y la filosof&iacute;a, tal y como lo ve cualquiera que sepa algo de filosof&iacute;a.</p><p><strong>MK</strong>: En un informe sobre una conferencia de te&oacute;ricos sociales en la Tate Britain [&laquo;The Sadness of Post-Workerism&raquo; (2008)], desacreditaste el t&eacute;rmino trabajo inmaterial de forma convincente. Sostuviste que est&aacute; confinado a una visi&oacute;n muy peque&ntilde;a de la historia porque caricaturiza lo que vino antes, digamos, de 1965 o 1945 para argumentar que todo es completamente diferente ahora.</p><p><strong>DG</strong>: El trabajo inmaterial es un concepto muy reductor. Tambi&eacute;n es muy enga&ntilde;oso: Combina el lenguaje posmoderno de la ruptura total, la idea de que el mundo es completamente nuevo debido a una grandiosa ruptura de la historia, para disfrazar una versi&oacute;n genuinamente anticuada, de los a&ntilde;os 30, del marxismo, en la que todo puede clasificarse como infraestructura o superestructura. Despu&eacute;s de todo, &iquest;qu&eacute; es lo &laquo;inmaterial&raquo; aqu&iacute;? El trabajo no. El producto. As&iacute; que una forma de trabajo que produce algo que considero material es fundamentalmente diferente de otra forma de trabajo que produce algo que considero inmaterial. Pero la mayor fuerza de la teor&iacute;a marxista, en mi opini&oacute;n, es que destruye esa distinci&oacute;n. El arte no es m&aacute;s que otra forma de producci&oacute;n y, como todos los procesos creativos, es necesariamente material e implica pensamiento e ideas.</p><p><strong>MK</strong>: As&iacute; que, en cierto modo, estamos reforzando parad&oacute;jicamente los viejos binarios.</p><p><strong>DG</strong>: Exactamente, s&iacute;.</p><p><strong>MK</strong>: Tambi&eacute;n es interesante la noci&oacute;n de ruptura. Como historiadores o cr&iacute;ticos culturales, siempre se nos ense&ntilde;a que la ruptura es buena y la continuidad es mala. Sigue siendo una reacci&oacute;n contra la versi&oacute;n narrativa de la historia de [Leopold von] Ranke. En otras palabras, la continuidad se considera una forma reaccionaria de ver la historia. Pero es evidente que usted est&aacute; interesado en plantear una historia o teor&iacute;a de la historia m&aacute;s amplia y de largo alcance. &iquest;Por qu&eacute; ha decidido hacerlo?</p><p><strong>DG</strong>: Como activista, me llama la atenci&oacute;n que algunos de los movimientos m&aacute;s radicales y revolucionarios de hoy en d&iacute;a se basan en las comunidades ind&iacute;genas, que son comunidades que se ven a s&iacute; mismas como tradicionalistas pero que piensan en la propia tradici&oacute;n como algo potencialmente radical. As&iacute; que cuanto m&aacute;s profundas son las ra&iacute;ces, m&aacute;s cosas desafiantes puedes hacer con ellas.</p><p><strong>MK</strong>: Pero eso tambi&eacute;n es modernismo, en cierto modo. S. Eliot, &laquo;La tradici&oacute;n y el talento individual&raquo;.</p><p><strong>DG</strong>: Bueno, en gran medida, lo que llamamos posmodernismo es modernista. Lo que llamamos postestructuralismo es estructuralismo. Es porque tienes esa noci&oacute;n est&aacute;tica de la estructura que tienes que tener la ruptura.</p><p><strong>MK</strong>: Lo que tambi&eacute;n determina en gran medida la sociolog&iacute;a contempor&aacute;nea y su fundamento, aunque enterrado, en el funcionalismo estructural. En el mundo del arte, todav&iacute;a parecemos muy deudores de [Fredric] Jameson al observar las teor&iacute;as econ&oacute;micas de largo alcance de [Ernest] Mandel y su relaci&oacute;n con los cambios culturales.</p><p><strong>DG</strong>: Que es, de nuevo, infraestructura y superestructura&hellip; Lo que me resulta fascinante es que Jameson primero propone que el posmodernismo va a ser la superestructura cultural de esta nueva infraestructura tecnol&oacute;gica que Mandel predice, y que ahora olvidamos. Se iba a basar en f&aacute;bricas robotizadas y nuevas formas de energ&iacute;a, y las m&aacute;quinas har&iacute;an todo el trabajo; se supon&iacute;a que el trabajo humano iba a desaparecer. Esto es lo que todo el mundo anticipaba a finales de los 60. La pol&iacute;tica de la clase obrera desaparecer&aacute; cuando no haya m&aacute;s trabajadores, y tendremos que pensar en otra cosa en la que basar la desigualdad. Y Jameson estaba describiendo la cultura atemporal y superficial que va a surgir cuando tengamos coches voladores y los nanorobots lo produzcan todo.</p><p>Podr&iacute;as simplemente imaginar las cosas, y aparecer&iacute;an. Por supuesto, esas tecnolog&iacute;as nunca aparecieron. En su lugar, los industriales produjeron un efecto similar mediante la externalizaci&oacute;n de las f&aacute;bricas, pero esa era la ilusi&oacute;n superficial y atemporal. Sus zapatillas de deporte parecen m&aacute;s de alta tecnolog&iacute;a hoy en d&iacute;a, pero fueron creadas utilizando procesos a&uacute;n m&aacute;s de baja tecnolog&iacute;a que antes. As&iacute; que en Jameson existe este fascinante juego de infraestructura y superestructura; el juego de im&aacute;genes se convierte en una forma de disfrazar el hecho de que la infraestructura apenas ha cambiado.</p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3610002&amp;version=1&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p><em>P&aacute;gina de Immanuel Wallerstein, The Modern World System IV: Centrist Liberalism Triumphant, 1789-1914 (University of California Press, 2011). Reproducci&oacute;n de una caricatura de Punch (23 de octubre de 1858).&nbsp;</em></p><p></p><p><strong>MK</strong>: En general, las teor&iacute;as del trabajo y la cultura tienden a volver a la periodizaci&oacute;n, a imponer una relaci&oacute;n determinista entre los cambios econ&oacute;micos y los culturales. &iquest;Qu&eacute; opina del af&aacute;n por encontrar momentos de revoluci&oacute;n social, por ejemplo, y luego correlatos en la esfera cultural?</p><p><strong>DG</strong>: Bueno, yo mismo soy culpable de eso, en ocasiones. Por ejemplo, la noci&oacute;n de &laquo;flameo&raquo;. Cuando la propuse por primera vez, me bas&eacute; en la noci&oacute;n de Immanuel Wallerstein de que, al menos desde 1789, todas las verdaderas revoluciones han sido revoluciones mundiales y que lo m&aacute;s significativo que lograron fue cambiar el sentido com&uacute;n pol&iacute;tico, que es lo que me gusta pensar que tambi&eacute;n est&aacute; ocurriendo ahora. El propio Wallerstein ya habla de la revoluci&oacute;n mundial de 2011.</p><p>Ocurre dos veces: en el &aacute;mbito art&iacute;stico, con la explosi&oacute;n del dada&iacute;smo justo en torno a la revoluci&oacute;n mundial de 1917, y luego en los a&ntilde;os 70 en la filosof&iacute;a continental, tras lo que Wallerstein llama la revoluci&oacute;n mundial de 1968. En todos los casos se produce un momento en el que una gran tradici&oacute;n particular, ya sea la vanguardia art&iacute;stica o la intelectual, recorre en cuesti&oacute;n de pocos a&ntilde;os casi todas las permutaciones l&oacute;gicas de todos los gestos radicales que se puedan hacer dentro de los t&eacute;rminos de esa tradici&oacute;n. Y de repente todo el mundo dice: &laquo;Oh no, &iquest;qu&eacute; hacemos ahora?&raquo;.</p><p>Como radical pol&iacute;tico que soy, al llegar a la mayor&iacute;a de edad intelectual tras ese momento, tuve una profunda sensaci&oacute;n de frustraci&oacute;n porque era como si hubi&eacute;ramos vuelto a esta noci&oacute;n casi cl&aacute;sica de un tiempo de ensue&ntilde;o, en el que no podemos hacer nada m&aacute;s que repetir los mismos gestos fundacionales una y otra vez. Podemos volver a este tipo de creaci&oacute;n de forma imaginaria, pero el tiempo de la creaci&oacute;n en s&iacute; se ha perdido para siempre.</p><p><strong>MK</strong>: Eso recuerda a los artistas que se involucraron en Occupy Wall Street, por ejemplo; al hablar con algunos de ellos, estaba claro que buscaban algo. Y en cierto modo parec&iacute;a una b&uacute;squeda modernista por excelencia de un ant&iacute;doto contra la alienaci&oacute;n.</p><p><strong>DG</strong>: La idea de que la alienaci&oacute;n es algo malo es un problema modernista. La mayor&iacute;a de los movimientos filos&oacute;ficos -y, por extensi&oacute;n, los movimientos sociales- abrazan de hecho la alienaci&oacute;n. Intentan alcanzar un estado de alienaci&oacute;n. Ese es el ideal si eres budista o cristiano primitivo, por ejemplo; la alienaci&oacute;n es una se&ntilde;al de que entiendes algo sobre la realidad del mundo.</p><p>As&iacute; que quiz&aacute;s lo nuevo de la modernidad es que la gente siente que no debe estar alienada. Colin Campbell escribi&oacute; un libro titulado The Romantic Ethic and the Spirit of Modern Consumerism (La &eacute;tica rom&aacute;ntica y el esp&iacute;ritu del consumismo moderno) [1987], en el que sostiene que la modernidad ha introducido una forma de hedonismo realmente nueva. El hedonismo ya no es s&oacute;lo conseguir el sexo, las drogas y el rock &lsquo;n&rsquo; roll o lo que sea, sino que se ha convertido en una cuesti&oacute;n de vender nuevas fantas&iacute;as para que siempre est&eacute;s imaginando la cosa que deseas. El objeto de deseo es s&oacute;lo una excusa, un pretexto, y por eso siempre te decepciona cuando lo consigues.</p><p>El argumento de Campbell tiene mucho sentido cuando lo lees por primera vez. Pero de hecho, de nuevo, es retr&oacute;grado. Si miras la historia, por ejemplo, las teor&iacute;as medievales del deseo, se asume totalmente que lo que deseas es&hellip;</p><p><strong>MK</strong>: Dios.</p><p><strong>DG</strong>: O el amor cort&eacute;s, s&iacute;. Pero sea lo que sea en &uacute;ltima instancia, la idea de que al apoderarse del objeto de tu deseo resolver&iacute;as la cuesti&oacute;n se consideraba en realidad un s&iacute;ntoma de melancol&iacute;a. Las propias fantas&iacute;as son la realizaci&oacute;n del deseo. As&iacute; que, seg&uacute;n esa l&oacute;gica, lo que Campbell describe no es una idea nueva. Lo que s&iacute; es nuevo es la noci&oacute;n de que uno deber&iacute;a ser capaz de resolver el deseo alcanzando el objeto. Quiz&aacute;s lo que es nuevo es el hecho de que pensemos que hay algo malo en la alienaci&oacute;n, no que la experimentemos. Seg&uacute;n la mayor&iacute;a de las perspectivas medievales, toda nuestra civilizaci&oacute;n es, pues, una forma de depresi&oacute;n cl&iacute;nica. [risas]</p><p><strong>MK</strong>: No estoy seguro de que todos los medievalistas est&eacute;n de acuerdo contigo, pero el paralelismo es interesante: Se remonta a esta caricatura de un sistema totalizador. Vivimos bajo lo que suponemos que es un sistema totalizador del capital hoy en d&iacute;a, y sin embargo la iglesia medieval era una hegemon&iacute;a que de hecho era mucho m&aacute;s totalizadora.</p><p><strong>DG</strong>: En efecto.</p><p>MK: Sin embargo, dentro de esos par&aacute;metros se produjo una enorme actividad cultural y de pensamiento. As&iacute; que para nosotros la pregunta se convierte en: &iquest;De qu&eacute; manera podemos operar bajo la hegemon&iacute;a y seguir concibiendo otros mundos posibles, mundos que, seg&uacute;n has argumentado, ya est&aacute;n presentes?</p><p><strong>DG</strong>: Esa es una de las cosas que trato de hacer ver en todo mi trabajo: que la propia noci&oacute;n de que existimos en un sistema totalizador es en s&iacute; misma la idea ideol&oacute;gica central que necesitamos superar. Porque esa idea nos hace voluntariamente ciegos a por lo menos la mitad de nuestra propia actividad, que podr&iacute;a describirse f&aacute;cilmente como comunista o anarquista. Son los otros mundos que ya est&aacute;n presentes en nuestra vida cotidiana. Pero no los reconocemos. No llamamos comunistas a los actos de compartir, o a las industrias apoyadas por el Estado que nos rodean, aunque aspectos clave de ellas lo sean claramente.</p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3610002&amp;version=2&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p><em>Ren&eacute; Hilsum, Benjamin P&eacute;ret, Serge Charchoune, Philippe Soupault (con bicicleta), Jacques Rigaut (al rev&eacute;s) y Andr&eacute; Breton en la inauguraci&oacute;n de &laquo;Dada Max Ernst&raquo;, Galerie Au Sans Pareil, Par&iacute;s, 2 de mayo de 1921.</em></p><p></p><p><strong>MK</strong>: Lo interesante para la pr&aacute;ctica del arte es que, por supuesto, la propia noci&oacute;n de cr&iacute;tica se basa en cierto modo en un sistema totalizador. Tiene que haber algo que desbaratar, combatir, desviar. &iquest;C&oacute;mo entiende usted la cr&iacute;tica de forma m&aacute;s espec&iacute;fica?</p><p><strong>DG</strong>: Pienso en esto todo el tiempo. Es decir, sospecho de la andanada de [Bruno] Latour en &laquo;&iquest;Por qu&eacute; se ha agotado la cr&iacute;tica?&raquo; [2004], que esencialmente dec&iacute;a -estoy parafraseando- &laquo;Critiquemos la idea de la cr&iacute;tica. Debemos impugnar lo que se ha convertido en relativismo con un tipo renovado de empirismo&raquo;.</p><p><strong>MK</strong>: Cierto, aunque tambi&eacute;n fue una intervenci&oacute;n valiosa para haberla hecho.</p><p><strong>DG</strong>: S&iacute;, si aplicas la l&oacute;gica de la cr&iacute;tica con demasiada coherencia, creas esta noci&oacute;n casi gn&oacute;stica de la realidad, de que lo &uacute;nico que podemos hacer es ser la persona que se da cuenta de que el mundo est&aacute; equivocado.</p><p>Puede ser incre&iacute;blemente gratificante intelectualmente, pero tambi&eacute;n es una trampa terrible. Siempre vuelvo a la famosa frase de Marx de 1843, &laquo;Hacia una cr&iacute;tica despiadada de todo lo que existe&raquo;. Fue algo que escribi&oacute; cuando ten&iacute;a veinticinco a&ntilde;os, lo cual es apropiado para esa edad. Cuando era m&aacute;s joven, yo tambi&eacute;n me sent&iacute;a as&iacute;. Ahora siento que esa crueldad tiene su precio.</p><p>Pero me parece que la teor&iacute;a radical siempre ha estado atrapada entre ese momento y el momento marxiano en el que tratas de entender la regla, todas las estructuras ocultas del poder y la forma en que cada instituci&oacute;n que podr&iacute;a parecer inocua contribuye a reproducir una totalidad m&aacute;s amplia, que es la de la dominaci&oacute;n y la opresi&oacute;n. Y as&iacute;, si te lo tomas demasiado en serio, la cr&iacute;tica pierde bastante sentido porque se hace imposible imaginar algo fuera. Es entonces cuando acabas necesitando, apoy&aacute;ndote, en la l&oacute;gica de la ruptura total. Algo suceder&aacute;, no s&eacute;, una gran revuelta, y entonces, durante la efervescencia, surgir&aacute; un nuevo mundo. Hay insurrectos que dicen eso sin tapujos.</p><p>En el movimiento anarquista, de hecho, hubo un movimiento de ida y vuelta entre el &eacute;nfasis en la ruptura y su opuesto. Durante el movimiento por la justicia global, la palabra clave era la prefiguraci&oacute;n, la noci&oacute;n de construir las instituciones de una nueva sociedad en la c&aacute;scara de la antigua. Luego vino la frustraci&oacute;n despu&eacute;s del 11 de septiembre. Mucha gente volvi&oacute; al insurreccionalismo, que se presentaba como una nueva teor&iacute;a radical. Por supuesto, en realidad se estaba volviendo a un modelo de anarquismo de la d&eacute;cada de 1890, que incorporaba la l&oacute;gica marxista de la ruptura fundamental. Lo combinaron con la teor&iacute;a francesa de los a&ntilde;os 70 y pensaron que ten&iacute;an algo nuevo. Es un momento de desesperaci&oacute;n.</p><p><strong>MK</strong>: Un cad&aacute;ver exquisito.</p><p><strong>DG</strong>: S&iacute;, y debido a ese modelo, no pueden entender que el comunismo siempre ha estado presente, que es lo que yo argumentar&iacute;a, que es la base de cualquier relaci&oacute;n social, cualquier fundamento ontol&oacute;gico de la socialidad. En su lugar, lo ven como algo nuevo, de la misma manera que han descubierto de repente el trabajo inmaterial&hellip;</p><p><strong>MK</strong>: O la biopol&iacute;tica, como has se&ntilde;alado.</p><p><strong>DG</strong>: En efecto, la biopol&iacute;tica no es nada nuevo. La noci&oacute;n de que la salud y la prosperidad de la poblaci&oacute;n est&aacute;n ligadas a la soberan&iacute;a es en realidad la noci&oacute;n fundacional de la soberan&iacute;a.</p><p><strong>MK</strong>: La cuesti&oacute;n es entonces qu&eacute; significan estos momentos cotidianos del comunismo para una teor&iacute;a del individuo. &iquest;C&oacute;mo se relacionan con la individualidad?</p><p><strong>DG</strong>: Desarroll&eacute; esa relaci&oacute;n en el libro de Debt, y ha sido algo malinterpretada. Una de las ideas que intentaba perseguir era c&oacute;mo se llega a algo como el valor del individuo sin tener que enmarcarlo dentro de la noci&oacute;n m&aacute;s bien m&iacute;stica de que uno tiene un n&uacute;cleo cristalino &uacute;nico, que es la base de su valor, independientemente de las relaciones sociales. Porque me parece que, si nos fijamos en asuntos como la indemnizaci&oacute;n por muerte injusta y la forma en que las sociedades tradicionales resuelven las disputas, hay una suposici&oacute;n muy clara del valor &uacute;nico del individuo. Pero la singularidad se basa en el hecho de que el individuo es un nexo &uacute;nico de relaciones sociales.</p><p>Y creo que eso es lo que hemos perdido: la noci&oacute;n de que somos seres sedimentados creados por interminables configuraciones de relaciones con los dem&aacute;s. Creo que la individualidad es algo que creamos constantemente a trav&eacute;s de las relaciones con los dem&aacute;s, y que, en cierto modo, este mismo hecho resuelve el problema favorito de [&Eacute;mile] Durkheim, que es: &iquest;C&oacute;mo recompensar a la sociedad por haberme permitido convertirme en un individuo? Durkheim ten&iacute;a la idea de que todos estamos agobiados por una deuda social infinita, que hered&oacute; de Auguste Comte, la idea de que est&aacute;s en deuda con la sociedad por permitirte ser un individuo, que la individualidad es una especie de deuda c&oacute;smica con la sociedad o con la naturaleza. Quer&iacute;a deconstruir toda la noci&oacute;n de que la existencia de uno puede concebirse como algo parecido a una deuda. Porque, al fin y al cabo, una deuda es una relaci&oacute;n de igualdad jur&iacute;dica. Se basa en la noci&oacute;n de que existe una relaci&oacute;n contractual entre dos partes iguales. Pero, &iquest;c&oacute;mo es posible que el individuo y la sociedad se planteen como socios iguales en un acuerdo comercial? Es absurdo.</p><p>As&iacute; que quer&iacute;a pasar a una noci&oacute;n del individuo como nexo de relaciones. Pero para ello hay que reimaginar muchas cosas, incluyendo, sospecho, nuestras propias nociones de la mente. Muchas de las cosas que consideramos como productos finales de la individualidad son, de hecho, productos de relaciones, de relaciones di&aacute;dicas o tri&aacute;dicas de un tipo u otro.</p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3610002&amp;version=3&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p><em>Artista desconocido, &Agrave; Mon Seul D&eacute;sir (A mi &uacute;nico deseo) (detalle), ca. 1484-1500, lana, seda, aprox. 12 x 15&prime;. De la serie &laquo;La Dame &agrave; la licorne&raquo; (La dama y el unicornio), finales del siglo XV.&nbsp;</em></p><p><strong>MK</strong>: Es una forma de salir del problema de la estructura contra la agencia.</p><p><strong>DG</strong>: Precisamente, s&iacute;.</p><p><strong>MK</strong>: Y, sin embargo, el legado de la cr&iacute;tica dentro del mundo del arte parece centrarse en la estructura y no en la agencia. Es como si no hubiera agencia. Y muchos cr&iacute;ticos y artistas llegan a este punto muerto porque est&aacute;n esencialmente atrapados en esas dos categor&iacute;as.</p><p><strong>DG</strong>: Como toda la teor&iacute;a social. Aunque los soci&oacute;logos lo nieguen.</p><p><strong>MK</strong>: Incluso las perspectivas m&aacute;s sofisticadas de Bourdevin.</p><p>M&aacute;s all&aacute; de la cuesti&oacute;n del individuo, la otra dimensi&oacute;n en cuesti&oacute;n es el tiempo. &iquest;Cree que la antropolog&iacute;a y el arte a&uacute;n pueden ayudarse mutuamente de alguna manera para obtener una mejor imagen de la longue dur&eacute;e?</p><p><strong>DG</strong>: Sin duda. Ese era uno de los puntos de mi libro. La primera vez que lo elabor&eacute; fue en un art&iacute;culo para Mute, inmediatamente despu&eacute;s de 2008, y empec&eacute; diciendo que cuando est&aacute;s en una crisis, lo primero que tienes que hacer es preguntarte cu&aacute;l es la estructura r&iacute;tmica o temporal m&aacute;s amplia en la que se est&aacute;n produciendo estos acontecimientos.</p><p>As&iacute; que decid&iacute; lanzar mi red lo m&aacute;s ampliamente posible, para decir: &iquest;Y si esto es parte de un punto de ruptura genuinamente hist&oacute;rico-mundial, el tipo de cosa que s&oacute;lo ocurre cada quinientos a&ntilde;os m&aacute;s o menos -mi idea de una larga oscilaci&oacute;n entre per&iacute;odos de cr&eacute;dito- y, sorprendentemente, funcion&oacute;. Esa es una de las razones por las que acab&eacute; escribiendo el libro. Puede parecer contradictorio, ya que estoy argumentando en contra de la noci&oacute;n de ruptura, pero tambi&eacute;n insisto en que este punto de ruptura s&oacute;lo puede entenderse observando las continuidades en la dur&eacute;e m&aacute;s larga posible.</p><p><strong>MK</strong>: Del mismo modo, quiz&aacute; s&oacute;lo se puedan observar los cambios en la cultura en este momento en t&eacute;rminos de una l&iacute;nea temporal mucho m&aacute;s amplia. Pero esos cambios, independientemente de c&oacute;mo los concibamos, no pueden reducirse realmente a ondas o ciclos, del mismo modo que, creo, pr&aacute;cticamente ning&uacute;n economista contempor&aacute;neo se toma en serio las ondas de Kondratieff u otras teor&iacute;as comparables de ondas largas de la econom&iacute;a mundial. Sin embargo, nadie parece plantear una alternativa.</p><p><strong>DG</strong>: Creo que hay una raz&oacute;n para ello, y es que se ha convertido en la prioridad casi obsesiva del capitalismo contempor&aacute;neo asegurarse de que nadie lo haga. A lo largo de doce a&ntilde;os de activismo, me he dado cuenta de que quien dirige este sistema est&aacute; obsesionado con ganar la guerra conceptual, mucho m&aacute;s, de hecho, que con la viabilidad econ&oacute;mica real. Si se les da a elegir entre una opci&oacute;n que haga que el capitalismo parezca el &uacute;nico sistema posible y una opci&oacute;n que realmente haga del capitalismo un sistema m&aacute;s viable a largo plazo, siempre eligen la primera.</p><p>Curiosamente, me di cuenta de esto por primera vez en un contexto activista. Era 2002, y fuimos a las reuniones del FMI [en Washington]. Y est&aacute;bamos asustados, porque era justo despu&eacute;s del 11 de septiembre. Y, efectivamente, nos abrumaron con la polic&iacute;a y un sinf&iacute;n de medidas de seguridad. Teniendo en cuenta nuestro n&uacute;mero de personas, resultaba chocante que dedicaran todos esos recursos a contenernos. Y todos nos fuimos a casa bastante deprimidos. S&oacute;lo m&aacute;s tarde me enter&eacute; de lo profundamente que hab&iacute;amos perturbado las cosas. El FMI celebr&oacute; algunas de sus reuniones por teleconferencia debido al riesgo de seguridad que supuestamente represent&aacute;bamos. Todas las fiestas se cancelaron. B&aacute;sicamente, la polic&iacute;a clausur&oacute; las reuniones por nosotros. Me di cuenta de que el hecho de que trescientos anarquistas se fueran a casa deprimidos parece mucho m&aacute;s importante para ellos que el hecho de que las reuniones del FMI se celebraran realmente. Fue una revelaci&oacute;n. Mientras todo se desmorona delante de nosotros, la &uacute;nica batalla que han ganado es la de la imaginaci&oacute;n.</p><p><strong>MK</strong>: Pero, &iquest;c&oacute;mo ve usted los intentos dentro o en nombre del arte de participar en esta &laquo;batalla sobre la imaginaci&oacute;n&raquo;?</p><p><strong>DG</strong>: En realidad, cuando estaba pensando en lo que dir&iacute;a sobre la relaci&oacute;n entre el mundo del arte y Occupy Wall Street, me sorprendi&oacute; un patr&oacute;n notable. Empec&eacute; a pensar en todas las conversaciones sobre el mundo del arte que he tenido en el proceso de Occupy Wall Street, lo que me sorprendi&oacute; porque no s&eacute; mucho sobre el mundo del arte. Pens&eacute;: &iquest;Qui&eacute;nes son las personas que realmente me llevaron a los acontecimientos de agosto? El a&ntilde;o anterior estuve en Inglaterra, y el grupo en el que participaba era Arts Against Cuts. Y la persona con la que m&aacute;s trabaj&eacute; fue Sophie Carapetian, una escultora. Luego, cuando llegu&eacute; a Nueva York, la persona que me llev&oacute; al 16 de Beaver Street, donde me enter&eacute; de la planificaci&oacute;n de Occupy Wall Street, fue otra artista, Colleen Asper. Y all&iacute; conoc&iacute; a la artista Georgia Sagri, con la que me involucr&eacute; intensamente en la formaci&oacute;n de la Asamblea General. Y la primera persona en la que me involucr&eacute;, y que acab&oacute; desempe&ntilde;ando un papel fundamental, fue Marisa Holmes, que sol&iacute;a ser una artista de la performance y ahora es cineasta. &iquest;Qu&eacute; tienen en com&uacute;n todas estas personas? Son todas j&oacute;venes artistas, todas ellas.</p><p>Y casi todos ellos hab&iacute;an experimentado exactamente esa tensi&oacute;n entre la autor&iacute;a individual y la participaci&oacute;n en proyectos activistas m&aacute;s amplios. Otra artista que conozco, por ejemplo, hizo una escultura de una zanahoria gigante que se utiliz&oacute; durante una protesta en Millbank; creo que la lanzaron por la ventana de la sede de los Tories y le prendieron fuego. Ella cree que fue su mejor obra, pero su colectivo, formado en su mayor&iacute;a por mujeres, insisti&oacute; en la autor&iacute;a colectiva, y se siente incapaz de poner su nombre a la obra. Y esto pone de manifiesto la tensi&oacute;n que sienten muchas mujeres artistas, en particular, que son mucho m&aacute;s propensas a participar en estos proyectos colectivos. Por un lado, estos colectivos pretenden trascender el ego&iacute;smo, pero &iquest;hasta qu&eacute; punto no hacen m&aacute;s que reproducir la misma supresi&oacute;n estructural que experimentan habitualmente las mujeres artistas, porque aqu&iacute; tampoco se permite a una mujer reclamar la autor&iacute;a de su mejor obra?</p><p>&iquest;C&oacute;mo se resuelve el dilema? S&iacute;, es el colectivo el que te convierte en individuo, pero eso no significa que no debas convertirte en individuo. Es una pregunta muy interesante. Pero pens&eacute; en lanzarla porque yo tampoco s&eacute; la respuesta.</p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3610002&amp;version=4&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p><em>Da&ntilde;os en la torre Millbank tras la protesta estudiantil, Londres, 10 de noviembre de 2010. Foto: Martyn Wheatley.&nbsp;</em></p><p><strong>MK</strong>: Esto nos lleva al modelo de consenso, que es interesante para m&iacute; porque particip&eacute; en el consenso de una manera muy diletante, en la universidad. Y siempre me he preguntado si el consenso promueve o corre el riesgo de caer en la inmovilidad en lugar de generar acci&oacute;n o incluso pensamiento activo.</p><p><strong>DG</strong>: Para m&iacute;, el consenso es un modo por defecto. Hay un proceso de consenso con una forma particular que ha surgido a trav&eacute;s del feminismo, el anarquismo, diferentes movimientos sociales. Pero lo que siempre subrayo es que si no puedes obligar a la gente a hacer cosas que no quiere hacer, est&aacute;s empezando con el consenso de una forma u otra. Las t&eacute;cnicas que utilices para llegar al consenso son secundarias.</p><p>Por eso, cuando la gente habla de las formas de organizaci&oacute;n anarquistas y da por hecho que o bien somos antiorganizativos o que s&oacute;lo estamos a favor de formas colectivas muy limitadas, yo siempre digo: &laquo;Pues no&raquo;. El anarquismo cree en cualquier forma de organizaci&oacute;n que no requiera la existencia de tipos armados a los que puedas llamar si las cosas van realmente mal. Eso podr&iacute;a incluir todo tipo de formas sociales. Y en el nivel m&aacute;s b&aacute;sico, eso es todo lo que significa realmente el consenso.</p><p><strong>MK</strong>: Eso ayuda a explicar por qu&eacute; la historia del anarquismo dentro de las artes visuales abarca algunos sospechosos muy improbables de entornos muy diferentes, como Seurat, Signac, F&eacute;n&eacute;on, Barnett Newman, John Cage, que eran todos distintos de historias de disenso o de antagonismo.</p><p><strong>DG</strong>: No es mi &aacute;rea, pero podr&iacute;a leer sobre ello. [risas]</p><p><strong>MK</strong>: Parece que algunos de los artistas que se involucraron en Occupy buscaban las posibilidades que el consenso planteaba con respecto a las formas de relacionarse socialmente o a las formas de forjar lazos sociales que fueran diferentes.</p><p><strong>DG</strong>: Precisamente.</p><p><strong>MK</strong>: Pero al igual que en cualquier otro momento del que hemos hablado, los artistas pueden sumergirse en este tipo de esfera para sentirse personalmente vigorizados o emocionalmente validados de alguna manera y luego volver a su vida cotidiana. Nada cambia realmente.</p><p><strong>DG</strong>: Y yo sigo teniendo editores. Creo que se trata de la creaci&oacute;n de cortafuegos entre organizaciones verticales y organizaciones horizontales, la celebridad individual y la toma de decisiones colectivas; se trata de c&oacute;mo crear membranas entre mundos diferentes pero simult&aacute;neos.</p><p><strong>MK</strong>: Eso suena sospechosamente a esquizofrenia capitalista.</p><p><strong>DG</strong>: S&iacute;, me di cuenta de que me estaba moviendo en cierta direcci&oacute;n. Pero es significativo que a Guattari se le ocurriera la noci&oacute;n de m&aacute;quina cuando intentaba pensar en una forma de organizaci&oacute;n pol&iacute;tica no vanguardista. Y aunque soy esc&eacute;ptico de lo que la gente ha hecho con ese legado, la formulaci&oacute;n original de Guattari sigue siendo importante.</p><p><strong>MK</strong>: Pero pensar en mundos alternativos o, en menor medida, en muchas de las propuestas relativas a la cultura y la pol&iacute;tica, sigue siendo una versi&oacute;n de la desfamiliarizaci&oacute;n, en cierto modo.</p><p><strong>DG</strong>: Sigue siendo formalista.</p><p><strong>MK</strong>: Quiz&aacute; en su mejor momento.</p><p><strong>DG</strong>: Ni siquiera es tan bueno. VALE.</p><p><strong>MK</strong>: Lo que quiere decir que los formalistas rusos idearon una teor&iacute;a de la revoluci&oacute;n -que una revoluci&oacute;n en la percepci&oacute;n instigar&iacute;a una revoluci&oacute;n en la sociedad- que es tan potente como cualquier otra. Pero tanto si se quiere introducir frisson o engranajes en la m&aacute;quina, como si se quiere ralentizar las cosas o crear fricci&oacute;n o desviar los flujos de capital o redistribuir lo sensible, todas estas parecen formas de hablar de desfamiliarizaci&oacute;n, una especie de pr&aacute;ctica reveladora de cambio de perspectiva o de sensaci&oacute;n, o de deshacer la mirada programada, o de descorrer el tel&oacute;n y desmitificar alg&uacute;n esquema mayor.</p><p>Creo que hemos recurrido a estas nociones para tratar de articular el tipo de poder pol&iacute;tico que el arte puede ejercer, lo que tiene que ver con los debates actuales en el mundo del arte, que ponen de manifiesto sentimientos muy conflictivos sobre si nuestro discurso atribuye poderes completamente fant&aacute;sticos a una obra de arte, diciendo que una obra de alguna manera se opone al neoliberalismo debido a X, Y y Z o lo que sea. Y la sensaci&oacute;n de que alterar la percepci&oacute;n o la sensaci&oacute;n o los flujos de informaci&oacute;n no es m&aacute;s que repetir lo que ya ocurre en las econom&iacute;as de consumo. Pero mientras nos enfrentamos a estas cuestiones, me pregunto si estamos condenados a ensayar este problema tan antiguo, y si tenemos que pensar en otro enfoque.</p><p><strong>DG</strong>: Esto nos remite a la noci&oacute;n de cr&iacute;tica. Se relaciona con la noci&oacute;n marxiana en la que tienes la cr&iacute;tica despiadada de todo lo que existe, donde todo puede ser visto desde la perspectiva de su papel en la reproducci&oacute;n de alg&uacute;n sistema m&aacute;s grande de alienaci&oacute;n o desigualdad o jerarqu&iacute;a, lo que sea.</p><p>Entonces tambi&eacute;n se puede argumentar que todas las posibilidades humanas est&aacute;n presentes simult&aacute;neamente. [Marcel] Mauss pensaba que el comunismo y el individualismo eran dos caras de la misma moneda. Pero la democracia, la monarqu&iacute;a, los mercados, todo est&aacute; siempre presente. As&iacute; que en ese caso no se trata tanto de caracterizar un sistema como de observar qu&eacute; formas de relaci&oacute;n son actualmente dominantes y cu&aacute;les han logrado presentarse como innatas, dadas, la esencia de la naturaleza humana.</p><p>Esto es lo que me parece m&aacute;s &uacute;til. Si se toma eso como punto de partida, lo que la cr&iacute;tica es no revelar la totalidad del sistema. No hay una totalidad global. Si hay una ilusi&oacute;n ideol&oacute;gica, es la propia idea de que podr&iacute;a haberla: que vivimos en el &laquo;capitalismo&raquo;, por ejemplo, un sistema total que lo impregna todo, en lugar de uno dominado por el capital. Pero al mismo tiempo, creo que es profundamente ut&oacute;pico imaginar un mundo de absoluta pluralidad sin ninguna totalidad conceptual. Lo que necesitamos son mil totalidades, al igual que necesitamos mil utop&iacute;as. No hay nada malo en una utop&iacute;a, a menos que haya s&oacute;lo una.</p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3610002&amp;version=5&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p><em>Georgia Sagri, Travailler Je ne travaille pas (trabajando el no trabajo) &Delta;&omicron;&upsilon;&lambda;&epsilon;&#973;&omicron;&nu;&tau;&alpha;&sigmaf; &tau;&eta; &mu;&eta; &delta;&omicron;&upsilon;&lambda;&epsilon;&iota;&#940;, 2011-12. En conversaci&oacute;n con David Graeber, Whitney Museum of American Art, Nueva York, 29 de abril de 2012. Foto: Paula Court.&nbsp;</em></p><p><strong>MK</strong>: Algo que tambi&eacute;n me ha dejado perplejo, no solo sobre la cr&iacute;tica dentro del &aacute;mbito de la pr&aacute;ctica art&iacute;stica, sino tambi&eacute;n de forma m&aacute;s general sobre ciertos aspectos de Occupy, es la dependencia de la racionalidad instrumental o, en otras palabras, de las estad&iacute;sticas. Incluso el eslogan del &laquo;99%&raquo;, lo que es extra&ntilde;o es que, por supuesto, en un momento dado ese tipo de hechos y cifras se hubieran considerado sospechosos. El positivismo o la racionalidad misma estaban antes bajo escrutinio. Y no parecen estarlo ahora de la misma manera. Puede que no te creas la apuesta de Latour por revisar el empirismo, pero parece que los movimientos de protesta de hoy en d&iacute;a mantienen una asunci&oacute;n fundamental de m&eacute;tricas y leyes econ&oacute;micas bastante tradicionales, cuando antes se asociaban con el intento de derribar esos supuestos b&aacute;sicos.</p><p><strong>DG</strong>: En cuanto a la racionalidad, es interesante, porque creo que el debate sobre la racionalidad est&aacute; en gran medida fuera de lugar. Si se piensa en lo que es la racionalidad, es un concepto extraordinariamente m&iacute;nimo. Es decir, si dices que alguien es racional, todo lo que est&aacute;s diciendo es que no est&aacute; loco. Pueden hacer conexiones l&oacute;gicas b&aacute;sicas.</p><p>No hace falta mucho para ser racional. Creo que las formas de proceso democr&aacute;tico que estamos desarrollando, su fuerza radica en el hecho de que van m&aacute;s all&aacute; de la racionalidad, porque cualquier teor&iacute;a de la sociedad o de la acci&oacute;n humana que parte de la racionalidad acaba en &uacute;ltima instancia con algo como Hume, donde la raz&oacute;n es esclava de las pasiones, y las pasiones son algo totalmente inasimilable a la investigaci&oacute;n racional, previa de alguna manera.</p><p>Que es lo que ocurre en econom&iacute;a cuando se dice que las personas son actores racionales que tratan de maximizar alguna utilidad. Si preguntas: &laquo;&iquest;Qu&eacute; pasa con la gente que se sacrifica por una causa?&raquo; Bueno, est&aacute;n tratando de maximizar la buena sensaci&oacute;n que obtienen de sacrificarse por una causa. &iquest;Por qu&eacute; se sienten bien al sacrificarse? Eso es psicolog&iacute;a. Las preguntas significativas se trasladan a otro lugar.</p><p><strong>MK</strong>: Pero la propia econom&iacute;a est&aacute; incorporando eso ahora. La econom&iacute;a contempor&aacute;nea ha absorbido al actor no racional en sus modelos.</p><p><strong>DG</strong>: Pero todos los actores econ&oacute;micos son irracionales, tienen que serlo, porque no tienen ninguna raz&oacute;n para querer lo que quieren. Tomemos la propia noci&oacute;n de inter&eacute;s propio, que describo en el libro. &iquest;Por qu&eacute; utilizamos la palabra inter&eacute;s? La palabra viene directamente de la idea del pago de intereses. Es la transformaci&oacute;n de lo que San Agust&iacute;n llam&oacute; amor propio, y decidieron hacerlo un poco menos teol&oacute;gico, as&iacute; que lo llamaron inter&eacute;s. El inter&eacute;s es lo que se acumula y crece sin cesar, de modo que la noci&oacute;n agustiniana de las pasiones y los deseos infinitos sigue ah&iacute;, pero de forma financiera y racionalizada.</p><p>La racionalidad es siempre la herramienta de algo. El anarquismo, para m&iacute;, va m&aacute;s all&aacute; de la mera racionalidad para llegar a algo m&aacute;s. Lo llamo razonabilidad. Y la razonabilidad es una noci&oacute;n mucho m&aacute;s complicada que la racionalidad, pero la incluye. Para m&iacute;, la razonabilidad es la capacidad de hacer compromisos entre valores formalmente inconmensurables, que es precisamente lo que escapa a los modelos cl&aacute;sicos de racionalidad. Y es en lo que consiste la mayor parte de la vida.</p><p>Traducido por Jorge Joya</p><p>Original:&nbsp;<a href="https://www.artforum.com/print/201206/michelle-kuo-talks-with-david-graeber-31099"><a href="https://www.artforum.com/print/201206/michelle-kuo-talks-with-david-graeber-31099" title="www.artforum.com/print/201206/michelle-kuo-talks-with-david-graeber-31099" rel="nofollow">www.artforum.com/print/201206/michelle-kuo-talks-with-david-graeber-31</a></a></p><p></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3610002" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>La paradoja de Bernie Sanders - Murray Bookchin</title>
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		<pubDate>Sat, 15 Jan 2022 00:53:57 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3609901&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>Los carteles que aparecieron por todo Burlington, la ciudad m&aacute;s grande de Vermont (37.000 habitantes), en el invierno de 1980-81 eran llamativos y provocadores. Mostraban un viejo mapa de la ciudad con una etiqueta pegada que dec&iacute;a: "Se vende". Un llamativo eslogan en la parte superior proclamaba, a su vez, que "Burlington no est&aacute; en venta", y en la esquina derecha sonre&iacute;a amablemente el rostro joven y bastante conocido de Bernard Sanders, sin corbata, con el cuello abierto, casi entra&ntilde;ablemente t&iacute;mido y sin pretensiones. Al espectador se le ped&iacute;a que rescatara a Burlington votando a "Bernie" Sanders para la alcald&iacute;a. Sanders, el antiguo candidato a gobernador del inconformista Liberty Union de Vermont, se enfrentaba ahora a "Gordie" Paquette, un inerte dem&oacute;crata en el Ayuntamiento, que hab&iacute;a logrado rechazar a oponentes republicanos igualmente inertes durante casi una d&eacute;cada.Que Sanders ganara estas elecciones el 3 de marzo de 1981 por s&oacute;lo diez votos es ahora una leyenda de Vermont que se ha extendido por todo el pa&iacute;s durante los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os. Lo que confiere a Sanders unas cualidades casi legendarias como alcalde y pol&iacute;tico es que se proclama socialista -para muchos ac&oacute;litos admiradores, marxista- y que ahora se encuentra en el ecuador de un tercer mandato tras haber obtenido enormes m&aacute;rgenes en dos elecciones anteriores. De una ventaja de diez votos a cerca del cincuenta y dos por ciento del electorado, Sanders ha salido de Burlington en una r&aacute;faga de torneos c&iacute;vicos que lo presentan, de forma diversa, como un h&eacute;roe de la clase trabajadora o un "bolchevique" demon&iacute;aco. Sus victorias aparecen ahora en el New York Times y sus viajes fuera de Burlington le llevan a lugares tan lejanos como Managua, donde ha visitado a Daniel Ortega, y a los banquetes de recaudaci&oacute;n de fondos del Monthly Review, donde se codea con la &eacute;lite radical de Nueva York. Sanders ha sido incluso invitado a la Socialist Scholar's Conference, una oferta que sabiamente ha rechazado. Ni la erudici&oacute;n ni la teor&iacute;a son el fuerte de Sanders. Si es socialista, es del tipo "pan y mantequilla", cuya preferencia por el "realismo" en lugar de los ideales le ha hecho ganar notoriedad incluso entre sus compa&ntilde;eros de trabajo m&aacute;s cercanos en el Ayuntamiento.</p><p></p><p>Las l&iacute;neas entrecruzadas que desfiguran casi todos los intentos serios de dibujar un esbozo inteligible de la administraci&oacute;n de Sanders y su significado para los radicales son el resultado de una paradoja profundamente arraigada en el propio socialismo de "pan y mantequilla". Trivializa esta cuesti&oacute;n m&aacute;s amplia tratar a Sanders simplemente como una personalidad o evaluar sus logros en los t&eacute;rminos m&aacute;s crudos de la alabanza abundante o la culpa condenatoria. Un homenaje sofocante a las acciones de Sanders en la Monthly Review de hace un a&ntilde;o fue tan inadecuado como las estruendosas cartas de denuncia que aparecen en el Burlington Free Press. Sanders no encaja ni en los papeles celestiales que se le asignan en las revistas mensuales radicales ni en los demon&iacute;acos que adquiere en las cartas conservadoras de los diarios moderados. </p><p>Insistir mucho en su conocida paranoia y en su sospechosa reclusi&oacute;n oscurece el hecho m&aacute;s importante de que es un centralista, que est&aacute; m&aacute;s empe&ntilde;ado en acumular poder en la alcald&iacute;a que en d&aacute;rselo al pueblo. Burlarse de &eacute;l por su discurso sin adornos y sus modales machistas es ignorar el hecho de que sus nociones de un "an&aacute;lisis de clase" son estrechamente productivistas y avergonzar&iacute;an a un Lenin, por no hablar de un Marx. Burlarse de su comportamiento r&iacute;gido y del sorprendente convencionalismo de sus valores es ocultar su compromiso con la creencia de los a&ntilde;os treinta en el progreso tecnol&oacute;gico, la eficiencia empresarial y una ingenua adhesi&oacute;n a los beneficios del "crecimiento". La l&oacute;gica de todas estas ideas es que la pr&aacute;ctica democr&aacute;tica se ve como algo secundario frente a un vientre lleno, el proletariado terrenal tiende a ser elogiado por encima de los intelectuales "afeitados", y las cuestiones medioambientales, feministas y comunitarias se consideran frivolidades "peque&ntilde;o-burguesas" en comparaci&oacute;n con las necesidades materiales de la "gente trabajadora". Si los dos lados de este "balance" tienen que estar enfrentados es un problema que ni Sanders ni muchos radicales de su clase han resuelto del todo. La tragedia es que Sanders no vivi&oacute; su vida entre 1870 y 1940, y la paradoja a la que se enfrenta es: &iquest;por qu&eacute; una constelaci&oacute;n de ideas que parec&iacute;a tan rebelde hace cincuenta a&ntilde;os parece ser tan conservadora hoy? Esto, perm&iacute;tanme se&ntilde;alar, no es s&oacute;lo un problema de Sanders. Es un problema al que se enfrenta una parte muy importante de la izquierda actual.</p><p></p><p>Sanders no es en absoluto el &uacute;nico foco de esta paradoja. El hecho es que los problemas de Sanders, por muy personales que parezcan, reflejan realmente problemas que existen en el propio Burlington. En contra de la noci&oacute;n de que Vermont es lo que Estados Unidos sol&iacute;a ser, el estado -y en particular, Burlington- se parece m&aacute;s a lo que Estados Unidos se est&aacute; convirtiendo que a lo que era. Las principales empresas de la ciudad y sus alrededores son IBM y GE, y la planta de GE en Burlington fabrica la &uacute;nica pistola Gatling de Estados Unidos, un hecho horrendo que deber&iacute;a preocupar con todo derecho a cualquier alcalde socialista. El Old North End, los distritos de Sanders (n&uacute;meros dos y tres), est&aacute; formado en gran parte por vermonenses criados en casa que trabajan en el sector de los servicios, la reparaci&oacute;n y el mantenimiento, cuando tienen trabajo. Los cuatro barrios restantes est&aacute;n llenos de reci&eacute;n llegados a la ciudad y de personas mayores que tienen la suerte de ser propietarios de sus casas.</p><p></p><p>B&aacute;sicamente de clase media en cuanto a trabajo y valores, forman una mezcla de viejos vermonenses y "nuevos profesionales", t&eacute;rmino que abarca desde agentes de seguros, operadores inmobiliarios y comerciantes hasta m&eacute;dicos, abogados y profesores. Los hippies a&uacute;n se mezclan libremente con los yuppies; de hecho, en la igualitaria Vermont, existe un grado razonable de relaci&oacute;n entre los ricos, los acomodados y los pobres. Lo m&aacute;s importante: Burlington es una ciudad en fren&eacute;tica transici&oacute;n. Hace unos quince a&ntilde;os era un peque&ntilde;o lugar adormecido con comedores de huevos y tocino, ferreter&iacute;as, emporios de ropa e incluso una armer&iacute;a en el centro de la ciudad, y ahora se est&aacute; convirtiendo en un hervidero de actividad. La electr&oacute;nica en todas sus formas se est&aacute; trasladando a Vermont junto con boutiques, posadas, hoteles, edificios de oficinas, instituciones educativas - y en Burlington, particularmente, un pr&oacute;spero establecimiento acad&eacute;mico que atrae a miles de estudiantes y a sus padres a su redil comercial.</p><p></p><p>Los problemas de "modernizaci&oacute;n" a los que se enfrenta la ciudad producen reacciones muy encontradas, no s&oacute;lo en sus habitantes, sino en Sanders. Un gran n&uacute;mero de personas se sienten expoliadas, incluidos algunos de los expoliadores, si es que hay que creerles. Burlington es la prueba viviente de que el mito puede ser real, incluso m&aacute;s real que la propia realidad. As&iacute;, el mito sostiene que Burlington es peque&ntilde;a, hogare&ntilde;a, solidaria, libre de delitos, independiente, mutualista, liberal e inocentemente americana en su creencia de que todo lo bueno puede suceder si uno as&iacute; lo desea. Este brillante optimismo americano, en mi opini&oacute;n uno de nuestros activos nacionales, a menudo convive con el hecho de que si todo lo bueno puede suceder, todo lo malo sucede - incluyendo la destrucci&oacute;n de los sindicatos, los crecientes contrastes entre ricos y pobres, la escasez de vivienda, el aumento de los alquileres, el aburguesamiento, la contaminaci&oacute;n, los problemas de aparcamiento, la congesti&oacute;n del tr&aacute;fico, el aumento de la delincuencia, la anomia, y el crecimiento, m&aacute;s crecimiento, y a&uacute;n m&aacute;s crecimiento - hacia arriba, hacia adentro y hacia afuera.</p><p>La tensi&oacute;n entre el mito y la realidad es tan fuerte como entre un conjunto de realidades y otro. En general, a los habitantes de Burlington no les gusta lo que est&aacute; ocurriendo, aunque son muchos los que lo aprovechan. Incluso los supuestos "beneficios" del crecimiento y la modernizaci&oacute;n est&aacute;n plagados de sus propias contradicciones internas. Si hay m&aacute;s puestos de trabajo y poco desempleo, hay salarios m&aacute;s bajos y aumento del coste de la vida. Si hay m&aacute;s turistas y una ciudadan&iacute;a muy amable para recibirlos, hay menos distribuci&oacute;n de los ingresos entre las l&iacute;neas sociales y m&aacute;s robos. Si hay m&aacute;s construcci&oacute;n y menos escasez de mano de obra, hay menos viviendas y m&aacute;s reci&eacute;n llegados. La construcci&oacute;n de oficinas y el aburguesamiento van de la mano con menos peque&ntilde;as empresas y demasiada gente que necesita un alojamiento barato.</p><p></p><p>En todo esto es crucial el conflicto de valores y culturas que produce la "modernizaci&oacute;n". B&aacute;sicamente, los habitantes de Burlington quieren mantener su ciudad &iacute;ntima, solidaria y liberal. Les gusta creer que viven un modo de vida antiguo con las comodidades modernas y de acuerdo con unos valores ferozmente independientes que tienen sus ra&iacute;ces en un colorido pasado. Es esta independencia subyacente de los vermonenses en general, incluidos los reci&eacute;n llegados que son absorbidos por Burlington, lo que hace que el choque entre una persistente tradici&oacute;n libertaria yanqui y una realidad corporativa corrosiva y autoritaria sea tan intr&iacute;nsecamente explosivo. Ir&oacute;nicamente, Bernard Sanders debe su actual carrera pol&iacute;tica al irascible comportamiento p&uacute;blico que produce esta tradici&oacute;n libertaria, aunque entiende muy poco ese comportamiento. Para Sanders, Burlington es b&aacute;sicamente Detroit como lo era hace dos generaciones y el hecho de que la ciudad "no estuviera en venta" en 1981 conllevaba mensajes contradictorios para &eacute;l y su electorado. Para el electorado, el eslogan significaba que la ciudad y sus valores no ten&iacute;an precio y, por tanto, deb&iacute;an ser protegidos y preservados en la medida de lo posible. Para Sanders, dejando a un lado la ret&oacute;rica, significaba que la ciudad, aunque no estaba en subasta, ten&iacute;a un precio realmente alto.</p><p></p><p>Que el electorado que le vot&oacute; fuera menos "realista" que Sanders no es relevante: el hecho es que ambos vieron la "venta" de la ciudad desde perspectivas diferentes, si no radicalmente opuestas. Ambos, de hecho, se guiaban por distintos "principios de realidad". El electorado quer&iacute;a una mayor participaci&oacute;n en el futuro de la ciudad; Sanders quer&iacute;a aportar m&aacute;s eficacia a su disposici&oacute;n. El electorado quer&iacute;a preservar la escala humana y la calidad de vida de la ciudad; Sanders quer&iacute;a que creciera de acuerdo con un plan bien dise&ntilde;ado y teniendo en cuenta la rentabilidad. El electorado, en efecto, ve&iacute;a a Burlington como un hogar y quer&iacute;a mantener su &eacute;nfasis en los valores de anta&ntilde;o; Sanders, junto con muchos de sus oponentes, lo ve&iacute;a como un negocio y quer&iacute;a que su "crecimiento" fuera beneficioso, presumiblemente para la "gente trabajadora".</p><p></p><p>Esto no quiere negar que Burlington tiene su parte justa de depredadores econ&oacute;micos y operadores pol&iacute;ticos o que los impuestos sobre la propiedad son muy importantes y los problemas materiales que van desde la vivienda hasta el coste de los alimentos son muy reales. Pero esta ciudad tambi&eacute;n tiene un profundo sentimiento de orgullo municipal y su poblaci&oacute;n, muy independiente e incluso idiosincr&aacute;tica, desprende una forma de patriotismo local que se desvanece a medida que uno se acerca a comunidades m&aacute;s grandes, con menos conciencia hist&oacute;rica y menos orientadas al medio ambiente. Sanders nunca admitir&iacute;a que, para los habitantes de Burlington, la independencia del electorado ha empezado a chocar con su desvanecida consideraci&oacute;n por la pr&aacute;ctica democr&aacute;tica; que el "progreso" tecnol&oacute;gico y el "crecimiento" estructural pueden suscitar m&aacute;s sospechas que entusiasmo; que la calidad de vida va a la par con los beneficios materiales. De hecho, para Sanders y su administraci&oacute;n (los dos no son necesariamente id&eacute;nticos), el socialismo de los a&ntilde;os treinta destaca por el hecho de que rescata el mercado de la "anarqu&iacute;a", no porque desaf&iacute;e necesariamente el sistema de mercado como tal y su impacto en la ciudad. En la versi&oacute;n del socialismo de Sanders, hay una marcada orientaci&oacute;n "empresarial" hacia Burlington como una empresa corporativa bien gestionada.</p><p>Aqu&iacute; reside la mayor iron&iacute;a de todas: dejando de lado toda la ret&oacute;rica, la versi&oacute;n del socialismo de Bernard Sanders est&aacute; demostrando ser un sutil instrumento para racionalizar el mercado, no para controlarlo, y mucho menos para amenazarlo. Su radicalismo de los a&ntilde;os treinta, como el "monstruo" de Frankenstein, se levanta para desafiar a su propio creador. En este sentido, Sanders no hace historia; la mayor&iacute;a de las veces es una de sus v&iacute;ctimas. Por lo tanto, para entender la direcci&oacute;n que est&aacute; siguiendo y los problemas que plantea para los radicales en general, es importante centrarse no en su ret&oacute;rica, que hace que su administraci&oacute;n sea tan atractiva para los socialistas dentro y fuera de Vermont, sino echar un vistazo a las realidades de su pr&aacute;ctica.</p><p></p><p>El historial de Sanders</p><p></p><p>La afirmaci&oacute;n de Sanders de que ha creado un "gobierno abierto" en Burlington se basa en una suposici&oacute;n muy el&aacute;stica de lo que se entiende por la palabra "abierto". El hecho de que Sanders se enorgullezca de ser "receptivo" a las personas desfavorecidas de Burlington que se enfrentan a los desahucios, a la falta de calefacci&oacute;n, a las m&iacute;seras condiciones de la vivienda y a los males de la pobreza no es una prueba de "apertura", es decir, si asumimos que el t&eacute;rmino significa mayor democracia municipal y participaci&oacute;n p&uacute;blica. Lo que suele pasar por "gobierno abierto" en el cosmos de Sanders es la disposici&oacute;n del alcalde a escuchar las quejas y se&ntilde;ales de socorro de sus clientes y cortesanos, no la responsabilidad de darles una participaci&oacute;n apreciable en el gobierno de la ciudad. Lo que Sanders dispensa bajo el nombre de "gobierno abierto" es paternalismo personal m&aacute;s que democracia. Despu&eacute;s de seis a&ntilde;os de paternalismo de Sanders, no hay nada que se parezca a la elaborada red de organizaciones de base y consejos de Berkeley que alimentan al Ayuntamiento.</p><p></p><p>En lo que respecta a la democracia municipal, Sanders es sorprendentemente herm&eacute;tico y juega sus cartas muy cerca del pecho. Poco despu&eacute;s de su elecci&oacute;n en 1981, en un programa de entrevistas local, You Can Quote Me, se le pregunt&oacute; a Sanders si estaba a favor de las asambleas municipales, una forma muy tradicional de asambleas ciudadanas que tiene profundas ra&iacute;ces en los municipios de Vermont. La respuesta de Sanders fue tan contundente como la pregunta. Fue un enf&aacute;tico "No". Despu&eacute;s de expresar su proclividad al actual sistema de concejales, el alcalde iba a entrar en una batalla cr&oacute;nica con la junta de concejales "republicana" por los nombramientos y las peticiones que iban a ser rechazadas obstinadamente por el propio sistema de gobierno que tuvo su temprana sanci&oacute;n.</p><p></p><p>Las disputas de Sanders con la junta de concejales no alteraron significativamente su identificaci&oacute;n del "gobierno abierto" con el paternalismo personal. Como un elemento aceptado en la pol&iacute;tica c&iacute;vica de Burlington, ahora dirige la ciudad con una fr&iacute;a seguridad en s&iacute; mismo, rodeado de un peque&ntilde;o grupo de media docena de ayudantes que formulan sus mejores ideas y ocasionalmente reciben sus m&aacute;s estridentes abusos verbales. El Consejo del Alcalde para las Artes es un asunto elegido a dedo, ya sea por el alcalde directamente o por devotos totalmente entregados; lo mismo ocurre con la Oficina del Alcalde para la Juventud. Es dif&iacute;cil saber cu&aacute;ndo crear&aacute; Sanders otro "consejo" -o, m&aacute;s apropiadamente, una "oficina"-, salvo para se&ntilde;alar que hay comunidades pacifistas, ecologistas y homosexuales, por no hablar de los desempleados, los ancianos, la asistencia social y otros muchos electores similares que no tienen consejos del "alcalde" en el Ayuntamiento. Tampoco est&aacute; claro hasta qu&eacute; punto alguno de los consejos existentes representa aut&eacute;nticamente a las organizaciones y/o tendencias locales que existen en las subculturas y comunidades desfavorecidas de Burlington.</p><p></p><p>Sanders es un centralista y su administraci&oacute;n, a pesar de sus proclividades democr&aacute;ticas, tiende a parecerse m&aacute;s a una oligarqu&iacute;a c&iacute;vica que a una democracia municipal. Las Asambleas de Planificaci&oacute;n Vecinal (APV) que se introdujeron en los seis distritos de Burlington en el oto&ntilde;o de 1982 y que han sido ampliamente promocionadas como prueba de la "democracia de base" no fueron instituciones originadas en la cabeza de Sanders. Su origen es bastante complejo y proviene de un c&uacute;mulo de nociones que flotaban en Burlington en organizaciones vecinales que se reunieron poco despu&eacute;s de la elecci&oacute;n de Sanders en 1981 para desarrollar ideas para una mayor participaci&oacute;n ciudadana en la ciudad y sus asuntos. Que la gente de la administraci&oacute;n desempe&ntilde;&oacute; un papel en la formaci&oacute;n de las asambleas es indiscutiblemente cierto, pero tambi&eacute;n lo hicieron otros que desde entonces han llegado a oponerse a Sanders por posiciones que han comprometido sus promesas al electorado.</p><p>La visi&oacute;n de Bernard Sanders sobre el gobierno aparece en su forma m&aacute;s n&iacute;tida en una entrevista que el alcalde concedi&oacute; a un periodista bastante simp&aacute;tico del Burlington Free Press en junio de 1984. Bajo el t&iacute;tulo "Sanders trabaja para ampliar el papel del alcalde", el art&iacute;culo inclu&iacute;a un retrato del alcalde en uno de sus estados de &aacute;nimo m&aacute;s pensativos con la siguiente cita: "Estamos reescribiendo absolutamente el papel que debe desempe&ntilde;ar el gobierno municipal en el estado de Vermont". El art&iacute;culo salt&oacute; inmediatamente a la idea central de la versi&oacute;n de Sanders sobre el gobierno de la ciudad: "ampliar y reforzar el papel de la oficina [del alcalde] en el gobierno de la ciudad": este proceso se ha caracterizado por una "ampliaci&oacute;n del personal del Ayuntamiento", un mayor "papel en la selecci&oacute;n de un nuevo jefe de bomberos", "un papel similar en el Departamento de Polic&iacute;a" y "en cuestiones de desarrollo, como el hotel propuesto en el centro". En respuesta a las cr&iacute;ticas de que Sanders ha estado "centralizando" el poder y reduciendo los controles y equilibrios en el gobierno de la ciudad, sus partidarios "subrayan que la aportaci&oacute;n de los ciudadanos, tanto a trav&eacute;s de las Asambleas de Planificaci&oacute;n Vecinal como de la ampliaci&oacute;n de la participaci&oacute;n de los votantes, se ha incrementado enormemente". El hecho de que se haya permitido que las Asambleas de Planificaci&oacute;n Vecinal languidezcan en una atm&oacute;sfera de negligencia benigna y que la participaci&oacute;n de los votantes en las elecciones apenas sea equiparable a la participaci&oacute;n directa de la ciudadan&iacute;a ha dejado al alcalde completamente imperturbable.</p><p></p><p>Una consideraci&oacute;n justa de los resultados producidos por el aumento del papel de Sanders en los asuntos de la ciudad proporciona una buena prueba de una estrategia pol&iacute;tica que amenaza con crear formas institucionales para una versi&oacute;n de Burlington del alcalde Koch de Nueva York. El mejor caso para el alcalde aparece en la Monthly Review de mayo de 1984, donde un art&iacute;culo pollyanna escrito por Beth Bates, "una escritora y agricultora", celebra las virtudes de los esfuerzos de Sanders como "Socialismo a nivel local" - seguido, debo a&ntilde;adir, por un prudente signo de interrogaci&oacute;n. Al igual que las propias afirmaciones de Sanders, la idea principal del art&iacute;culo es que la administraci&oacute;n "socialista" es "eficiente". Sanders ha demostrado que "los radicales tambi&eacute;n pueden ser conservadores en materia fiscal, aunque se preocupen de que el gobierno haga las peque&ntilde;as cosas que hacen la vida m&aacute;s c&oacute;moda", como la reparaci&oacute;n de las calles, la ayuda voluntaria para cavar caminos para los ancianos despu&eacute;s de las tormentas de nieve, y el ahorro de dinero. La administraci&oacute;n aporta mayores ingresos a las arcas de la ciudad modernizando el proceso presupuestario, principalmente invirtiendo su dinero en instituciones de alto rendimiento, abriendo los contratos de la ciudad a las licitaciones, centralizando las compras e imponiendo tasas a una amplia gama de art&iacute;culos como los permisos de construcci&oacute;n, las excavaciones de servicios p&uacute;blicos, las alarmas privadas de los bomberos y de la polic&iacute;a, etc.</p><p></p><p>Que Sanders haya superado a los republicanos no debe tomarse a la ligera. Visto en t&eacute;rminos de sus pol&iacute;ticas econ&oacute;micas generales, la administraci&oacute;n de Sanders tiene ciertas similitudes fascinantes con la administraci&oacute;n de Reagan. Lo que Sanders ha adoptado con fuerza es la econom&iacute;a del "goteo", es decir, la filosof&iacute;a de que el "crecimiento" con fines de lucro tiene un efecto indirecto en la creaci&oacute;n de puestos de trabajo y la mejora del bienestar p&uacute;blico. No es de extra&ntilde;ar que el "Informe Anual" de 1984 de la Oficina de Desarrollo Comunitario y Econ&oacute;mico de la ciudad (una creaci&oacute;n de Sanders) comience realmente con una secci&oacute;n gruesa sobre "Desarrollo de los UDAG". Las UDAG son subvenciones para acciones de desarrollo urbano que pretenden "apalancar" los compromisos de crecimiento del "sector privado". La Oficina celebra el hecho de que estas solicitudes de subvenci&oacute;n a Washington supondr&aacute;n 25 millones de d&oacute;lares del "sector privado" y "crear&aacute;n unos 556 nuevos puestos de trabajo permanentes a tiempo completo y generar&aacute;n 332.638 d&oacute;lares adicionales al a&ntilde;o en impuestos sobre la propiedad". Entre sus muchos logros, la subvenci&oacute;n ayudar&aacute; a los propietarios del Hotel Radisson de Burlington (un adefesio que tapa parte de la magn&iacute;fica vista del lago de Burlington, y un patio de recreo corporativo donde los haya) a ampliar su propiedad con "57 habitaciones para hu&eacute;spedes y 10.000 pies cuadrados adicionales de espacio para reuniones y banquetes. Se construir&aacute; un nuevo aparcamiento de 505 plazas con acceso cubierto al hotel. El Hotel Radisson podr&aacute; acoger ahora convenciones regionales y de asociaciones. El proyecto tambi&eacute;n incluye la ampliaci&oacute;n del espacio comercial (32.500 pies cuadrados) en el centro comercial Burlington Square. La construcci&oacute;n ha comenzado y est&aacute; previsto que el proyecto se complete a finales de 1985". Las dem&aacute;s subvenciones son menos lascivas, pero se refieren siempre a proyectos de construcci&oacute;n o rehabilitaci&oacute;n de edificios de oficinas, comerciales, industriales y de grandes almacenes, aparte del nocivo proyecto de Sanders en el paseo mar&iacute;timo, del que hablaremos en breve.</p><p>Uno se pregunta seriamente a qui&eacute;n pretende satisfacer este tipo de material descriptivo. &iquest;A los potenciales empleados que suelen vender su fuerza de trabajo por salarios m&iacute;nimos en una ciudad notoriamente cerrada a la sindicalizaci&oacute;n? &iquest;A los habitantes del Old North Ender que reciben escasos fondos de rehabilitaci&oacute;n y un programa de fideicomiso de tierras para la compra de viviendas, una idea innovadora que a&uacute;n no ha demostrado su eficacia? &iquest;Algunos peque&ntilde;os empresarios que han recibido pr&eacute;stamos para desarrollar sus empresas u otros a los que se les ha mejorado la fachada en lo que Sanders celebra como un intento de "revitalizar" el Old North End, una zona que sigue siendo una de las m&aacute;s deprimidas y deprimidas de Vermont? &iquest;Los ancianos y los que no tienen vivienda y para los que el frenes&iacute; de construcci&oacute;n de oficinas hace que la escasa construcci&oacute;n de viviendas para personas con bajos ingresos parezca una burla a sus necesidades? Aparte de los condominios y las llamadas casas de "ingresos moderados" que han aparecido en parte de la ciudad, la vivienda para los m&aacute;s desfavorecidos no es un tema recurrente en los discursos de Sanders, excepto cuando el alcalde est&aacute; en pie de guerra electoral. Despu&eacute;s de una t&iacute;mida tentativa de "control de alquileres" que fue derrotada en las urnas tras un enorme bombardeo propagand&iacute;stico por parte de los propietarios acomodados, la administraci&oacute;n se ha mostrado reticente a plantear cuestiones de control de alquileres en general, y mucho menos a realizar un esfuerzo concertado para educar al p&uacute;blico al respecto. Burlington, en efecto, est&aacute; siendo testigo de lo que un periodista ha llamado apropiadamente "aburguesamiento con rostro humano". De hecho, cuestiones tan cruciales como la vivienda para los pobres y los ancianos, la sindicalizaci&oacute;n de los que est&aacute;n muy mal pagados, el deterioro medioambiental y el r&aacute;pido desgaste de las peque&ntilde;as empresas antiguas y socialmente &uacute;tiles que ya no pueden permitirse los elevados alquileres del centro, han pasado a un segundo plano durante el a&ntilde;o pasado frente a los grandes planes estructurales, como el plan del frente mar&iacute;timo. M&aacute;s que cualquier otra propuesta de Sanders, este plan ha abierto un cisma largamente esperado entre el alcalde y sus populares partidarios en el Old North End, la circunscripci&oacute;n m&aacute;s radical de Burlington.</p><p></p><p>El plan de SANDERS para la fachada mar&iacute;tima est&aacute; cargado de una historia muy enrevesada que requerir&iacute;a un art&iacute;culo en s&iacute; mismo para desentra&ntilde;ar. La propiedad de 24,5 acres, que pertenece en parte al Ferrocarril Central de Vermont, a la Corporaci&oacute;n Alden (un consorcio de ricos locales) y a la propia ciudad, se encuentra frente a una de las zonas lacustres y monta&ntilde;osas m&aacute;s pintorescas del noreste. Paquette, el predecesor de Sanders, plane&oacute; "desarrollar" este espectacular lugar con condominios de gran altura. Sanders ha hecho de la demanda de un "frente mar&iacute;timo para el pueblo" un tema cardinal en todas sus campa&ntilde;as. La democracia c&iacute;vica fue aparentemente servida cuando la administraci&oacute;n organiz&oacute; una reuni&oacute;n abierta en febrero de 1983 para formular las prioridades que el p&uacute;blico consideraba que deb&iacute;an reflejarse en cualquier dise&ntilde;o. Desglosadas por distritos a la manera de la APN, las prioridades de la reuni&oacute;n se centraron en los paseos, los espacios abiertos, el acceso p&uacute;blico, los restaurantes y las tiendas, incluso un museo y un santuario de vida silvestre, y, adem&aacute;s de servicios p&uacute;blicos similares, viviendas mixtas. Resulta muy problem&aacute;tico saber si estas prioridades podr&iacute;an haberse cumplido sin un UDAG. Lo que resulta fascinante de la respuesta de Sanders, incluso antes de que se rechazara el UDAG, fue el desorden de estructuras que compromet&iacute;an groseramente el conjunto de las prioridades p&uacute;blicas: una segunda versi&oacute;n de un hotel tipo Radisson, un pabell&oacute;n comercial que abarcaba la mitad de la longitud del centro comercial peatonal de la ciudad, un aparcamiento para 1.200 coches, un edificio de oficinas, un estrecho paseo p&uacute;blico a lo largo de la orilla del lago, y una ambigua promesa de proporcionar trescientas viviendas mixtas, presumiblemente "disponibles para personas con ingresos bajos y moderados y/o discapacitadas". "</p><p></p><p>Tras la negativa del UDAG, el plan resurgi&oacute; de nuevo del Ayuntamiento con dos notables alteraciones. La vivienda mixta desapareci&oacute; por completo, incluso como promesa, para ser sustituida por entre 150 y 300 condominios con un precio de 175-300.000 d&oacute;lares cada uno (una casa t&iacute;pica de Burlington se vende por 70-80.000 d&oacute;lares) y el espacio p&uacute;blico, escaso al principio, se atenu&oacute; a&uacute;n m&aacute;s. Desde el punto de vista residencial, el "frente mar&iacute;timo para el pueblo" se hab&iacute;a convertido precisamente en un "enclave para los ricos", uno de los truenos verbales que Sanders hab&iacute;a dirigido a la propuesta de Paquette.</p><p></p><p>Los privilegios concedidos por el plan del frente mar&iacute;timo a la gente adinerada son un recordatorio de que s&oacute;lo se ha proporcionado una ayuda simb&oacute;lica a los pobres. Los m&eacute;todos empleados por Sanders para conseguir el consentimiento p&uacute;blico para el plan han sido especialmente ofensivos: el bombardeo de anuncios a favor de la versi&oacute;n del alcalde y de la Corporaci&oacute;n Alden del plan, en el que los sanderistas encontraron sus nombres junto a los de los m&aacute;s conocidos rompe-sindicatos del estado, contrasta fuertemente con las campa&ntilde;as relativamente d&eacute;biles lanzadas por el Ayuntamiento en nombre del control de los alquileres y la mejora de la vivienda.</p><p>La reacci&oacute;n p&uacute;blica lleg&oacute; a su punto &aacute;lgido cuando el electorado, convocado a votar sobre una emisi&oacute;n de bonos para cubrir la contribuci&oacute;n de la ciudad al plan, arroj&oacute; resultados sorprendentes. A pesar del frenes&iacute; que marc&oacute; la campa&ntilde;a del alcalde a favor del "s&iacute;", los resultados de cada distrito revelaron un notable cambio en las actitudes sociales hacia Sanders. Aunque en Burlington se necesita una mayor&iacute;a de dos tercios para aprobar una emisi&oacute;n de bonos, los distritos 2 y 3 del Old North End votaron rotundamente en contra de la emisi&oacute;n de bonos. Hasta aqu&iacute; la reacci&oacute;n de la base de "clase trabajadora" de Sanders, que hab&iacute;a dado al alcalde sus mayores pluralidades en el pasado. El distrito 4, un distrito de clase media convencional, regal&oacute; al alcalde apenas una mayor&iacute;a simple de cinco votos, y el distrito 5, el m&aacute;s simp&aacute;tico de sus circunscripciones de clase media, un rechazo rotundo de quince votos. Los mayores rendimientos de Sanders procedieron del Distrito 6 - "La Colina", como se le ha llamado-, que contiene la mayor concentraci&oacute;n de riqueza de la ciudad y sus mansiones m&aacute;s espaciosas y caras.</p><p></p><p>Por primera vez, una propuesta de Sanders que pon&iacute;a claramente en juego la credibilidad p&uacute;blica del alcalde hab&iacute;a sido derrotada, no por el distrito m&aacute;s rico de Burlington, que apoy&oacute; por s&iacute; solo la emisi&oacute;n de bonos con dos tercios de los votos, sino por el Old North End, que rechaz&oacute; rotundamente su propuesta. Hab&iacute;a surgido una cuesti&oacute;n de clase que ahora parece haber reflejado un disgusto con una ret&oacute;rica que da pocos resultados visibles.</p><p></p><p>EL &Uacute;LTIMO EFECTO de la envejecida forma de "socialismo" de Sanders es facilitar la facilidad con la que los intereses empresariales pueden sacar provecho de la ciudad. M&aacute;s all&aacute; de los peligros de una maquinaria c&iacute;vica cada vez m&aacute;s centralizada, que eventualmente deber&aacute; heredar una administraci&oacute;n "republicana", est&aacute;n los extraordinarios privilegios que Sanders ha proporcionado a las empresas m&aacute;s depredadoras de Burlington, privilegios que han sido justificados por un "socialismo" comprometido con el "crecimiento", la "planificaci&oacute;n", el "orden" y un "radicalismo" de cuello azul que en realidad produce empleos mal pagados y establecimientos no sindicalizados sin ninguna consideraci&oacute;n por la calidad de vida y el bienestar ambiental de la comunidad en general.</p><p></p><p>Bernard Sanders podr&iacute;a haber establecido un ejemplo de municipalismo radical, uno enraizado en la tradici&oacute;n localista de democracia directa de Vermont, que podr&iacute;a haber servido como escenario educativo vivo para desarrollar una ciudadan&iacute;a activa y una cultura pol&iacute;tica popular. Ya sea por una superficial noci&oacute;n productivista de "socialismo" orientada al "crecimiento" y la "eficiencia" o simplemente por un arribismo personal, el alcalde de Burlington se ha guiado por una estrategia que sacrifica la educaci&oacute;n a la movilizaci&oacute;n y los principios democr&aacute;ticos a los resultados pragm&aacute;ticos. Este "radicalismo gerencial", con su sesgo tecnocr&aacute;tico y su preocupaci&oacute;n corporativa por la expansi&oacute;n, es burgu&eacute;s hasta la m&eacute;dula, e incluso pone en grave duda la autenticidad de los c&aacute;nones "socialistas" tradicionales. Un reciente titular del Burlington Free Press que declaraba: "Sanders se une a las empresas en el frente mar&iacute;timo" podr&iacute;a tomarse como un veredicto de la clase empresarial local en su conjunto de que no son ellos los que se han unido a Sanders, sino que Sanders se ha unido a ellos. Cuando las formas productivistas del "socialismo" comienzan a parecerse a las formas corporativas del capitalismo, puede ser bueno preguntarse c&oacute;mo se producen estas inversiones y si son accidentales en absoluto. Esta cuesti&oacute;n no s&oacute;lo debe preocupar a Sanders y a sus partidarios; es un asunto de sombr&iacute;a preocupaci&oacute;n para la comunidad radical estadounidense en su conjunto.</p><p></p><p>&nbsp;Traducido por Jorge Joya</p><p>Original: </p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3609901" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>Amanecer. La nueva historia de la humanidad de David Graeber y David Wengrow</title>
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		<pubDate>Sat, 15 Jan 2022 00:48:17 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p></p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3609992&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>Vista de la Cueva de las Manos de Argentina, que data de hace 13.000 a&ntilde;os. Foto: Pablo Gim&eacute;nez/Wikipedia Commons.&nbsp;</p><p>Una de las principales propuestas que David Graeber y David Wengrow plantean en El amanecer de todo, su vigorosa reescritura de la historia de la humanidad, es que los antepasados de nuestra prehistoria no eran simples terrones irreflexivos, sino m&aacute;s bien organizadores sociales autoconscientes e idiosincr&aacute;sicos, que viv&iacute;an un "desfile carnavalesco de formas pol&iacute;ticas." Hoy en d&iacute;a podr&iacute;amos utilizar palabras como "anarquista", "comunista", "autoritario" o "igualitario" para describir su actividad, pero ese lenguaje no representa la enorme extravagancia de los estudios de caso reales: grandes ciudades sin autoridades centrales ni agricultura (G&ouml;bekli Tepe), naciones tribales que abarcan continentes (Cahokia), proyectos de viviendas sociales (Teotihuacan) y poblaciones que alternan entre el horizontalismo y la tiran&iacute;a de una estaci&oacute;n a otra (Nambikwara, Winnebago, Nuer). Desde hace 40.000 a&ntilde;os, la gente se ha movido entre diversas formas de estructuras sociales iguales y desiguales, construyendo jerarqu&iacute;as y luego desmantel&aacute;ndolas, proponen Wengrow, arque&oacute;logo, y Graeber, el difunto antrop&oacute;logo/activista an&aacute;rquico. Los autores defienden que, en lugar de ser menos conscientes pol&iacute;ticamente que la gente de hoy en d&iacute;a, los habitantes de las sociedades sin Estado lo eran mucho m&aacute;s. &iquest;C&oacute;mo nos quedamos atascados?</p><p></p><p>Para Graeber y Wengrow, abrazar una "pol&iacute;tica paleol&iacute;tica" es sacar fuerzas del hecho de que los seres humanos han experimentado con la forma de organizarse durante mucho tiempo, y que el camino del cambio social es cualquier cosa menos lineal. De hecho, uno de los argumentos m&aacute;s atrevidos del libro es su postura en contra de una visi&oacute;n teleol&oacute;gica de nuestras circunstancias actuales: su insistencia en que los primeros 300.000 a&ntilde;os de la humanidad ofrecen un pasado m&aacute;s variado, violento, esperanzador -y en general m&aacute;s interesante- de lo que hemos aplanado, y que lo mismo podr&iacute;a ocurrir con nuestro futuro. La premisa es estimulante, y sus implicaciones s&oacute;lo est&aacute;n empezando a ser consideradas. Las conclusiones generales que Graeber y Wengrow extraen de sus fuentes han sido objeto de escrutinio por parte de estudiosos como Kwame Anthony Appiah, pero no creo que eso importe realmente. El optimismo del libro, ante la inminente fatalidad clim&aacute;tica, la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica y la ruptura social, es en s&iacute; mismo una provocaci&oacute;n.</p><p></p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3609992&amp;version=1&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>Un diorama de los mont&iacute;culos de Cahokia en el Cahokia Mounds Museum Society de Collinsville, Illinois.</p><p></p><p>&iquest;Qu&eacute; podr&iacute;a ofrecer un tomo as&iacute; al mundo del arte, que en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas ha visto una proliferaci&oacute;n de obras que difuminan la l&iacute;nea entre el arte y el activismo comunitario? La historia del arte est&aacute; llena de pensamientos ut&oacute;picos, pero The Dawn of Everything recontextualiza este impulso dentro de una longue dur&eacute;e de reorganizaci&oacute;n social, milenios antes de la acu&ntilde;aci&oacute;n de t&eacute;rminos como "est&eacute;tica relacional" y "pr&aacute;ctica social". Por supuesto, no podemos comparar directamente los proyectos provisionales a peque&ntilde;a escala de los artistas -un Thomas Hirschorn en el Bronx, una Tania Bruguera en Queens, un Tino Sehgal en el Palais de Tokyo- con nuestros remotos antepasados de la &uacute;ltima Edad de Hielo. A pesar de todas las afirmaciones radicales que se encuentran en los comunicados de prensa, los textos murales y las rese&ntilde;as, existe un consenso cada vez mayor de que la experimentaci&oacute;n social m&aacute;s ambiciosa de hoy en d&iacute;a se produce muy lejos de la actividad art&iacute;stica tradicional. Las manifestaciones de Occupy de 2011, las recientes iniciativas de ayuda mutua y la oleada de huelgas y campa&ntilde;as sindicales en todo el pa&iacute;s tienen m&aacute;s en com&uacute;n con el worldmaking de los antepasados prehist&oacute;ricos de Wengrow y Graeber que con el arte institucionalmente sancionado que exhiben las organizaciones sin &aacute;nimo de lucro, los museos y las bienales. Pero quiz&aacute;s deber&iacute;amos pensar en una historia del arte relacional con una huella temporal, geogr&aacute;fica y disciplinaria mucho mayor. El hecho de que no llamemos artistas a estos antepasados dice m&aacute;s sobre las limitaciones de los marcos contempor&aacute;neos para interpretar la imaginaci&oacute;n humana que sobre sus capacidades creativas. La pr&aacute;ctica social, sugieren los autores, no es un subg&eacute;nero enrarecido del arte contempor&aacute;neo como se ha presentado recientemente, sino la savia de la actividad pol&iacute;tica humana.</p><p></p><p>Al leer El amanecer de todo, se tiene la sensaci&oacute;n de que la conciencia pol&iacute;tica es una conciencia art&iacute;stica.</p><p></p><p>Hoy en d&iacute;a, es f&aacute;cil ver el reino del arte como una especie de departamento de I+D para la producci&oacute;n capitalista, o como un an&eacute;mico simulacro de "econom&iacute;a de la experiencia" de la revoluci&oacute;n real. Sin embargo, al leer El amanecer de todo, se tiene la sensaci&oacute;n de que la conciencia pol&iacute;tica es una conciencia art&iacute;stica. Este punto de vista nos permite mirar las obras de arte con un optimismo renovado, como peque&ntilde;as ventanas a formas de vida alternativas en lugar de "infiernos artificiales". Graeber y Wengrow fechan las primeras evidencias de "comportamiento humano simb&oacute;lico complejo" -o lo que podr&iacute;amos llamar "cultura"- en hace 100.000 a&ntilde;os. A menudo citan las esculturas, las pinturas rupestres y los movimientos de tierra como prueba no s&oacute;lo de la expresi&oacute;n creativa, sino tambi&eacute;n de las cambiantes formaciones sociales que requer&iacute;a su producci&oacute;n: movilizaciones a gran escala de mano de obra cualificada y no cualificada para crear los doscientos pilares de animales &uacute;nicos de G&ouml;bekli Tepe, por ejemplo, o las huellas del matriarcado en el arte de la Creta minoica, en la que todas las representaciones visuales de las figuras de autoridad eran representaciones de mujeres. Sin embargo, las implicaciones m&aacute;s profundas del libro para el arte son filos&oacute;ficas. "Nos enfrentamos, de nuevo, a poderosos mitos modernos", afirman los autores en relaci&oacute;n con los relatos dominantes de la historia que quieren presentar nuestras circunstancias actuales como inevitables. "Tales mitos no se limitan a informar de lo que la gente dice: en mayor medida, aseguran que ciertas cosas pasen desapercibidas". Al igual que los artistas, Graeber y Wengrow se dedican a elaborar contramitos, basados en nuevas pruebas materiales.</p><p>El libro tambi&eacute;n sit&uacute;a el arte dentro de un campo m&aacute;s amplio de la actividad humana: el juego. No toda la creatividad neol&iacute;tica se destin&oacute; a fines productivos: La cer&aacute;mica se invent&oacute; mucho antes del Neol&iacute;tico para hacer arte y figuritas, y s&oacute;lo despu&eacute;s se convirti&oacute; en recipientes para cocinar y almacenar; los griegos inventaron la m&aacute;quina de vapor, pero s&oacute;lo para hacer que las puertas de los templos se abrieran en una evocaci&oacute;n de los poderes divinos; los cient&iacute;ficos chinos fabricaron por primera vez p&oacute;lvora para los fuegos artificiales. "Durante la mayor parte de la historia, pues, la zona del juego ritual constituy&oacute; a la vez un laboratorio cient&iacute;fico y, para una sociedad determinada, un repertorio de conocimientos y t&eacute;cnicas que pod&iacute;an aplicarse o no a problemas pragm&aacute;ticos".</p><p></p><p>La heur&iacute;stica del juego se extiende al an&aacute;lisis de las formas sociales del libro, incluidos los "reyes del juego" y la "polic&iacute;a del juego". En la sociedad natchez de la actual Luisiana, por ejemplo, el Gran Sol (como se conoc&iacute;a al monarca divino) ejerc&iacute;a un poder ilimitado en la aldea real, una caba&ntilde;a situada en una enorme plaza de tierra adyacente al templo. Pero el poder del gobernante se limitaba a su entorno inmediato. Fuera de la aldea real, si los s&uacute;bditos no estaban dispuestos a obedecer las &oacute;rdenes de sus representantes, pod&iacute;an ignorarlas o trasladarse a los distritos m&aacute;s ricos de las cercan&iacute;as, con empresas comerciales independientes, equipos militares y pol&iacute;ticas exteriores contradictorias. Un elemento de juego se traslad&oacute; tambi&eacute;n a una especie de hostilidad ritualizada practicada por los natchez, cuya gente com&uacute;n fing&iacute;a cada a&ntilde;o emboscar, capturar y preparar la muerte del rey hasta que una segunda partida de guerra simulada interven&iacute;a para rescatarlo. Esta tensi&oacute;n entre la soberan&iacute;a del monarca y las revoluciones fingidas de sus s&uacute;bditos se convirti&oacute; en hostilidades reales durante la invasi&oacute;n europea, cuando algunos distritos optaron por aliarse con los franceses y otros no. En el seno de los pueblos mandan-hidatsa y crow de lo que hoy es Montana y Wyoming, se institu&iacute;a una fuerza policial con plenos poderes coercitivos durante los delicados meses de verano en torno a la caza del b&uacute;falo. En los meses m&aacute;s fr&iacute;os del invierno, estas entidades se disolver&iacute;an por completo, y esos "jefes" y "polic&iacute;as" temporales ser&iacute;an despojados de todos sus poderes. Aunque esta soberan&iacute;a no era menos real por su car&aacute;cter temporal, una predisposici&oacute;n colectiva a la experimentaci&oacute;n social, para "jugar" quiz&aacute;s, permit&iacute;a un flujo casi constante de transformaci&oacute;n pol&iacute;tica autoconsciente.</p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3609992&amp;version=2&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>Un dibujo de 1758 de Antoine-Simon Le Page du Pratz que representa al l&iacute;der natchez conocido como el Gran Sol.</p><p></p><p></p><p>La reescritura de la historia de la humanidad en The Dawn of Everything es paralela a los esfuerzos m&aacute;s recientes de las instituciones art&iacute;sticas por repensar el canon y sus narrativas de progreso lineal. El primer cap&iacute;tulo sobre la "cr&iacute;tica ind&iacute;gena" es integral en ese sentido, recuperando el impacto del pensamiento nativo americano en la tradici&oacute;n de la Ilustraci&oacute;n. Se centra en la valoraci&oacute;n de la sociedad europea realizada por el estadista hur&oacute;n-wendat Kandiaronk, seud&oacute;nimo de Adario, en un influyente texto de 1703 de un arist&oacute;crata franc&eacute;s destinado en Canad&aacute;. "He pasado seis a&ntilde;os reflexionando sobre el estado de la sociedad europea y todav&iacute;a no se me ocurre una sola forma de actuar que no sea inhumana", cita el bar&oacute;n de Lahontan a su interlocutor en un pasaje en el que critica la tristeza y la amargura de la composici&oacute;n europea, su car&aacute;cter competitivo y su obsesi&oacute;n por la propiedad. (Wengrow y Graeber plantean que si "Occidente" tiene alg&uacute;n significado real, &eacute;ste reside en la tradici&oacute;n jur&iacute;dica e intelectual que considera los derechos de propiedad como el &uacute;nico fundamento del poder social). Adario contin&uacute;a: "Imaginar que se puede vivir en el pa&iacute;s del dinero y conservar el alma es como imaginar que se puede conservar la vida en el fondo de un lago". Durante mucho tiempo se ha considerado a Adario como un personaje de atrezzo o ret&oacute;rico y no como una persona real, aunque, seg&uacute;n los autores, tenemos pruebas contundentes para creer que se bas&oacute; casi por completo en Kandiaronk. Incluso llamar a Kandiaronk "intelectual americano", como hacen Wengrow y Graeber, es una revoluci&oacute;n a nivel de la palabra, que deja claro que hubo un riguroso debate intelectual al principio del contacto entre las civilizaciones europea y americana.</p><p>&iquest;Y qu&eacute; decir, en definitiva, de la insistencia del libro en la "humanidad"? En un momento en el que tantos artistas, comisarios y acad&eacute;micos est&aacute;n ansiosos por "descentrar lo humano" en su trabajo, El amanecer de todo nos invita a hacer el trabajo (mucho m&aacute;s dif&iacute;cil) de replantear las preguntas trenzadas de lo que la humanidad era, es y podr&iacute;a ser. En la conclusi&oacute;n del libro, Graeber y Wengrow modifican su pregunta inicial -&iquest;c&oacute;mo nos quedamos atascados? &iquest;C&oacute;mo se normalizaron las relaciones basadas en la dominaci&oacute;n y la violencia? La generosa rehabilitaci&oacute;n de la humanidad que hacen los autores sugiere que quiz&aacute; no necesitemos trascender la idea de lo humano, sino recordar otras m&aacute;s antiguas.</p><p>&mdash;&nbsp;Simon Wu</p><p>Traducido por Jorge Joya</p><p>Original: <a href="https://www.artforum.com/books/david-graeber-and-david-wengrow-s-new-history-of-humanity-87619" title="www.artforum.com/books/david-graeber-and-david-wengrow-s-new-history-of-humanity-87619" rel="nofollow">www.artforum.com/books/david-graeber-and-david-wengrow-s-new-history-o</a></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3609992" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>Anarquistas rusos en solidaridad con la revuelta de Kazakhstan</title>
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		<pubDate>Fri, 14 Jan 2022 21:28:41 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p></p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3609944&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p></p><p>MENSAJE DE LA SECCI&Oacute;N RUSA DE LA ASOCIACI&Oacute;N INTERNACIONAL DE TRABAJADORES (KRAS-AIT)</p><p>Los anarcosindicalistas y anarquistas de Rusia expresan su plena solidaridad con la protesta social de los trabajadores de Kazajist&aacute;n y les env&iacute;an sus m&aacute;s cordiales saludos.</p><p>La actual explosi&oacute;n de protestas sociales en Kazajst&aacute;n, una de las m&aacute;s llamativas y brillantes desde el comienzo del nuevo siglo, se ha convertido en la culminaci&oacute;n de la ola de huelgas de los trabajadores del petr&oacute;leo y de otras categor&iacute;as de trabajadores del pa&iacute;s, que no ha cesado desde el pasado verano.</p><p>Los trabajadores de Kazajist&aacute;n se han ido recuperando poco a poco de la terrible masacre de proletarios, organizada en 2011 por el r&eacute;gimen dictatorial de Nazarbayev, y han comenzado a buscar constantemente salarios m&aacute;s altos y la posibilidad de crear sindicatos y otras asociaciones de trabajadores.</p><p>La pobreza de la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, la cruel explotaci&oacute;n de la mano de obra, el aumento de los precios, la opresi&oacute;n diaria y la falta de derechos hicieron insoportable la situaci&oacute;n de los trabajadores y los obligaron a levantarse en protesta. La gota que colm&oacute; el vaso fue el despido de decenas de miles de trabajadores del petr&oacute;leo en diciembre de 2021, la implantaci&oacute;n de una dictadura &laquo;sanitaria&raquo; con el pretexto de &laquo;luchar contra la pandemia&raquo; y el aumento dr&aacute;stico del precio del gas.</p><p>El 3 de enero comenz&oacute; una huelga general de trabajadores en la regi&oacute;n de Mangistau, que se extendi&oacute; r&aacute;pidamente a otras partes del pa&iacute;s. En la antigua capital de Kazajist&aacute;n, Almaty, estallaron enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas represivas, con decenas o cientos de muertos y heridos.</p><p>Durante las protestas, las personas desfavorecidas, principalmente j&oacute;venes desempleados e inmigrantes internos, cometieron actos de expropiaci&oacute;n popular, destruyendo muchos grandes centros comerciales, tiendas y sucursales bancarias. En varios casos, las tropas se negaron a abrir fuego contra los rebeldes.</p><p>La protesta en el pa&iacute;s es espont&aacute;nea y descoordinada, por lo que sus participantes han planteado una variedad de consignas y reivindicaciones a menudo contradictorias. Nosotros, como anarquistas, apoyamos sobre todo a los que tienen una orientaci&oacute;n social clara e inequ&iacute;voca y distinguimos claramente la huelga y el levantamiento en Kazajst&aacute;n de las numerosas protestas electorales y golpes pol&iacute;ticos de los &uacute;ltimos a&ntilde;os.</p><p>Estas reivindicaciones se propagaron durante las concentraciones de protesta y los movimientos sociales: supresi&oacute;n del aumento del precio del gas; aumento del 100% de los salarios; anulaci&oacute;n del aumento de la edad de jubilaci&oacute;n; medidas para combatir el desempleo; supresi&oacute;n de la vacunaci&oacute;n obligatoria contra el COVID-19, de los confinamientos discriminatorios y de las medidas de segregaci&oacute;n, etc.</p><p>Para frenar la revuelta social y ganar tiempo, el asustado r&eacute;gimen se vio obligado a hacer concesiones: declarar una bajada del precio del gas, congelar los precios de los bienes &laquo;socialmente importantes&raquo; durante 180 d&iacute;as, destituir al gobierno y destituir al dictador de facto del cargo de jefe del Consejo de Seguridad de Kazajist&aacute;n, el multimillonario Nazarbayev. Pero nada de esto ayud&oacute;. Las compa&ntilde;&iacute;as petroleras occidentales insistieron en que el presidente Tokayev restableciera el orden capitalista. Los gobernantes del pa&iacute;s impusieron el estado de emergencia y el toque de queda, prohibieron las concentraciones y las huelgas, y lanzaron operaciones punitivas contra manifestantes y alborotadores, derramando sangre y deteniendo a miles de personas.</p><p>A petici&oacute;n del r&eacute;gimen kazajo, han llegado al pa&iacute;s tropas de varios pa&iacute;ses del bloque pol&iacute;tico-militar liderado por la Federaci&oacute;n Rusa para reprimir las protestas sociales. Estas tropas est&aacute;n llamadas a cumplir el papel de gendarme del capital mundial y a pisotear las llamas de la rebeli&oacute;n social para impedir que su ejemplo, sus consignas y sus reivindicaciones se extiendan a otros pa&iacute;ses, que se propaguen las huelgas obreras y las manifestaciones de masas contra la dictadura &laquo;sanitaria&raquo; generalizada y sus asideros.</p><p>Nosotros, anarcosindicalistas y anarquistas rusos, condenamos en&eacute;rgicamente todas las represiones de las protestas sociales de los trabajadores de Kazajst&aacute;n y la vergonzosa intervenci&oacute;n extranjera contrarrevolucionaria dirigida por el Kremlin.</p><p>Condenamos todos los intentos de los pol&iacute;ticos de todas las partes de utilizar la protesta social de los trabajadores kazajos para elevarse a la cima del poder y monopolizar la propiedad a su favor.</p><p>Nos situamos firmemente, con decisi&oacute;n y sin ninguna duda, del lado de la actual revuelta social en Kazajst&aacute;n y llamamos a los trabajadores de Rusia y del mundo a mostrar una solidaridad concreta con ella.</p><p>&iexcl;ATENDER LAS DEMANDAS SOCIALES DE LOS TRABAJADORES DE KAZAJIST&Aacute;N!</p><p>&iexcl;BASTA DE REPRIMIR LAS MANIFESTACIONES EN KAZAJIST&Aacute;N Y LA REPRESI&Oacute;N CONTRA SUS PARTICIPANTES!</p><p>&iexcl;LIBERTAD PARA TODOS LOS MANIFESTANTES DETENIDOS!</p><p>NO A LA INTERVENCI&Oacute;N MILITAR EXTRANJERA</p><p>&iexcl;VERG&Uuml;ENZA PARA LOS APROVECHADOS!</p><p>Iniciativa anarquista StopTotalControl</p><p>Traducido por Jorge Joya</p><p>Original:&nbsp;<a href="https://monde-libertaire.net/?article=Les_anarchistes_russes_solidaires_de_la_revolte_du_Kazkhstan"><a href="https://monde-libertaire.net/?article=Les_anarchistes_russes_solidaires_de_la_revolte_du_Kazkhstan" title="monde-libertaire.net/?article=Les_anarchistes_russes_solidaires_de_la_revolte_du_Kazkhstan" rel="nofollow">monde-libertaire.net/?article=Les_anarchistes_russes_solidaires_de_la_</a></a></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3609944" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>Correspondencia Bookchin-Öcalan</title>
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		<pubDate>Fri, 14 Jan 2022 19:55:44 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3609903&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>Reimar Heider, intermediario de &Ouml;calan, a Murray Bookchin y Janet Biehl</p><p>6 de abril de 2004</p><p>Estimados amigos,</p><p>perm&iacute;tanme que me presente: Me llamo Reimar Heider, soy uno de los traductores al alem&aacute;n de los libros de Abdullah &Ouml;calan, preso pol&iacute;tico y pensador y pol&iacute;tico kurdo m&aacute;s influyente.</p><p>&Ouml;calan ha estado en confinamiento solitario durante los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os. Durante ese tiempo ha le&iacute;do las traducciones al turco de algunos de los libros de Murray Bookchin, especialmente "La ecolog&iacute;a de la libertad" y "Hacia una sociedad ecol&oacute;gica", que le han influido profundamente. Ha reconstruido su estrategia pol&iacute;tica en torno a la visi&oacute;n de una "sociedad democr&aacute;tica-ecol&oacute;gica" y ha desarrollado un modelo para construir una sociedad civil en el Kurdist&aacute;n y Oriente Medio. Ha recomendado los libros de Bookchin a todos los alcaldes de todas las ciudades kurdas y ha querido que todos los lean.</p><p>No s&eacute; si el Sr. Bookchin est&aacute; informado de esto, pero estoy seguro de que se alegrar&aacute; de saberlo. Sus libros, especialmente "La Ecolog&iacute;a de la Libertad" se leen y discuten mucho ahora en Turqu&iacute;a y Kurdist&aacute;n. (Yo mismo he le&iacute;do "La Ecolog&iacute;a de la Libertad" en turco y alem&aacute;n y he dado un seminario sobre ella).</p><p>Lamento que todav&iacute;a no haya traducciones al ingl&eacute;s de los &uacute;ltimos libros de &Ouml;calan. Me gustar&iacute;a mucho demostraros la influencia del libro del Sr. Bookchin y de otros libros sobre &eacute;l. Pero si alguno de vosotros entiende el alem&aacute;n puedo enviaros algunas p&aacute;ginas de su &uacute;ltimo libro</p><p>Desgraciadamente no he podido encontrar la direcci&oacute;n de correo electr&oacute;nico del Sr. Bookchin. Estoy seguro de que usted puede ayudarme con eso si &eacute;l tiene uno. Si no es as&iacute;, espero que pueda enviarle mis m&aacute;s cordiales saludos. Me gustar&iacute;a mucho ponerme en contacto con &eacute;l.</p><p>Gracias por su ayuda,</p><p>Reimar Heider</p><p>Murray Bookchin a Reimar Heider</p><p>11 de abril de 2004</p><p>Estimado Reimar Heider,</p><p>Gracias por su carta electr&oacute;nica del 6 de abril. Deber&iacute;a saber que soy un hombre bastante mayor (83 a&ntilde;os) que pr&aacute;cticamente no puede caminar debido a la artrosis y a problemas card&iacute;acos. Le digo esto para explicar por qu&eacute; a menudo me demoro en responder a las cartas, especialmente al correo electr&oacute;nico. Tambi&eacute;n debo advertirles que las personas que dicen hablar en mi nombre no hablan necesariamente por m&iacute;, excepto mi compa&ntilde;era, Janet Biehl, cuya direcci&oacute;n de correo electr&oacute;nico comparto y con la que vivo. (Tenga en cuenta su direcci&oacute;n de correo electr&oacute;nico).</p><p>Como la mayor&iacute;a de los estadounidenses, por desgracia, s&eacute; muy poco sobre el PPK y Abdullah &Ouml;calan, aunque recuerdo las noticias de su detenci&oacute;n hace varios a&ntilde;os. Gracias a nuestra prensa parroquial, los estadounidenses apenas est&aacute;n informados de los asuntos kurdos. (Incluso los kurdos iraqu&iacute;es son muy ignorados por nuestros corresponsales de guerra). Me enter&eacute; hace tan s&oacute;lo unos d&iacute;as de que el Sr. &Ouml;calan ha sido condenado a muerte durante cinco a&ntilde;os y que actualmente se encuentra en r&eacute;gimen de aislamiento. Espero sinceramente que est&eacute; superando su situaci&oacute;n.</p><p>Sin embargo, conocemos el idioma alem&aacute;n, por lo que no debe preocuparse por si entenderemos la literatura que nos env&iacute;a en ese idioma. Env&iacute;eme lo que quiera, aunque me ver&eacute; obligado a responder en ingl&eacute;s. El problema que tengo para escribir con rapidez es &uacute;nicamente una cuesti&oacute;n de mi maltrecha salud y de mis problemas m&eacute;dicos.</p><p>Tambi&eacute;n debe saber que, aunque fund&eacute; el Instituto de Ecolog&iacute;a Social, junto con Dan Chodorkoff, hace unos treinta a&ntilde;os en Vermont, la escuela se ha diversificado mucho desde entonces y no refleja sistem&aacute;ticamente mis opiniones. Parte de su personal ha derivado hacia opiniones anarquistas que considero juveniles y uniformes, con las que no tengo ninguna simpat&iacute;a. Digo esto para pedirles que me escriban directamente a la direcci&oacute;n de correo electr&oacute;nico de Janet, donde al menos puedo disfrutar de una correspondencia privada libre de interferencias de estos ni&ntilde;os "libertarios".</p><p>En lo que a m&iacute; respecta, he estado activo en la izquierda estadounidense durante unos setenta a&ntilde;os como organizador laboral y profesor. En resumen, soy una historia andante del siglo XX a mi manera y siempre he tratado de mirar m&aacute;s all&aacute; de las ideas que la gente congela en dogmas. Tanto LA ECOLOG&Iacute;A DE LA LIBERTAD como HACIA UNA SOCIEDAD ECOL&Oacute;GICA datan de los a&ntilde;os ochenta. Adem&aacute;s, debe saber que LA ECOLOG&Iacute;A DE LA LIBERTAD s&oacute;lo se tradujo parcialmente al alem&aacute;n. (Creo, sin embargo, que la traducci&oacute;n al turco est&aacute; completa.) Tambi&eacute;n he escrito libros y art&iacute;culos sobre mi concepto de municipalismo libertario, el confederalismo, el significado de la pol&iacute;tica a diferencia del parlamentarismo y las lecciones que hay que aprender de la tradici&oacute;n revolucionaria. (Recientemente he completado un libro de cuatro vol&uacute;menes sobre este &uacute;ltimo tema, cuyo tercer volumen ser&aacute; publicado el pr&oacute;ximo mes por Continuum Publishers en Londres). Estos escritos -especialmente EL AUMENTO DE LA URBANIZACI&Oacute;N Y EL DECLIVE DE LA CIUDADAN&Iacute;A, que ha sido traducido tanto al alem&aacute;n como al turco- pueden ser de inter&eacute;s para usted y el Sr. &Ouml;calan. Estos escritos m&aacute;s recientes han provocado un considerable inter&eacute;s en Am&eacute;rica Latina, Escandinavia y otras partes de Europa, y Australia.</p><p>Queda mucho por explorar, algo que mi salud y mi edad me impiden hacer. Si se anima a seguir escribi&eacute;ndome, le pido que tenga paciencia con un viejo radical. Deseo expresar mi profunda preocupaci&oacute;n por el Sr. &Ouml;calan.</p><p>Cordialmente,</p><p>Murray Bookchin&nbsp;</p><p>131 Main Street, apt. 301&nbsp;</p><p>Burlington, VT 05401 USA&nbsp;</p><p>tel.: (802) 863-4545&nbsp;</p><p>jbiehl@together.net</p><p>Reimar Heider y Oliver Kontny a Murray Bookchin</p><p>5 de mayo de 2004</p><p>Estimado Murray Bookchin</p><p>Nos complace informarle de que, tras nuestra correspondencia, hemos informado a los abogados defensores del Sr. &Ouml;calan, con sede en Estambul, sobre el contenido de su carta. Un miembro del equipo de la defensa, el Sr. Aydinkaya, mencion&oacute; brevemente el asunto al Sr. &Ouml;calan durante la &uacute;ltima visita legal. Al parecer, el Sr. &Ouml;calan se mostr&oacute; muy satisfecho por su preocupaci&oacute;n y pidi&oacute; a sus representantes que se pusieran en contacto con usted inmediatamente. Le envi&oacute; un cordial saludo y declar&oacute; que los dos escritores con los que m&aacute;s se relaciona actualmente son usted y Immanuel Wallerstein. El Sr. &Ouml;calan subray&oacute; que cre&iacute;a haber adquirido una buena comprensi&oacute;n de sus ideas; de hecho, habl&oacute; de s&iacute; mismo como "un buen alumno" suyo. Ha dado instrucciones a sus abogados para que le env&iacute;en su &uacute;ltimo manuscrito lo antes posible. Se trata de un manuscrito que acaba de redactar para la audiencia del 9 de junio de 2004 de su caso ante la Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. La traducci&oacute;n del documento al ingl&eacute;s est&aacute; siendo realizada por una empresa en Turqu&iacute;a; esperamos poder presentarle una copia legible del texto para junio.</p><p>El Sr. &Ouml;calan dijo que lamentaba que hubiera algunas deficiencias en la traducci&oacute;n al turco de los cuatro libros suyos que ha le&iacute;do, y que hab&iacute;a algunos puntos en los que no estaba de acuerdo con sus ideas. Sin embargo, lo que subray&oacute; espec&iacute;ficamente fue que estaba deseoso de seguir su pensamiento y ayudar a llevarlo a cabo en t&eacute;rminos de su aplicabilidad a las sociedades de Oriente Medio. Le asegur&oacute; que no ten&iacute;a que preocuparse demasiado por la falta de aprecio de algunos de sus seguidores m&aacute;s j&oacute;venes por las sutilezas y la din&aacute;mica de su pensamiento, ya que el movimiento por la libertad kurda estaba decidido a aplicar con &eacute;xito sus ideas. A&ntilde;adi&oacute; algo en el sentido de que cre&iacute;a que los tres libros que ha escrito en la c&aacute;rcel, tomados en conjunto, podr&iacute;an ofrecer algunas respuestas a los predicamentos te&oacute;ricos y pr&aacute;cticos que la teor&iacute;a marxista no ha podido resolver en los &uacute;ltimos 150 a&ntilde;os. Ahora dice claramente que cree que es te&oacute;ricamente insostenible concebir la formaci&oacute;n del Estado en la Mesopotamia primitiva como un desarrollo "inexorable" dictado por causalidades hist&oacute;ricas y "necesario" para el "progreso humano". En este nuevo manuscrito, el Sr. &Ouml;calan reeval&uacute;a algunos de sus argumentos anteriores sobre la transici&oacute;n del neol&iacute;tico a la sociedad estatal hier&aacute;tica primitiva y hace algunas observaciones incre&iacute;blemente originales sobre las ramificaciones epistemol&oacute;gicas de la teor&iacute;a del caos para los estudios hist&oacute;ricos y sociales, y para las perspectivas pol&iacute;ticas que se derivan de las concepciones te&oacute;ricas de la historia humana. Explora las consecuencias que esto tiene para su propia concepci&oacute;n de la historia de Mesopotamia y para las conclusiones pol&iacute;ticas que ha extra&iacute;do de sus trabajos anteriores, abandonando as&iacute; por completo el paradigma de la construcci&oacute;n del Estado como objetivo de los procesos emancipatorios. Adem&aacute;s, desarrolla el concepto de sociedad ecodemocr&aacute;tica y la aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica del municipalismo libertario en el Kurdist&aacute;n.</p><p>Sin embargo, subray&oacute; que el suyo no era ni pod&iacute;a ser el trabajo de un acad&eacute;mico, sino el de alguien que busca formas pr&aacute;cticas de salir de la crisis en la que se encuentran Oriente Medio y los kurdos. Expres&oacute; algunas cr&iacute;ticas contundentes al discurso cient&iacute;fico occidental e hizo hincapi&eacute; en que su propio enfoque se basar&iacute;a siempre en una relectura contempor&aacute;nea de los discursos tradicionales de Oriente Medio.</p><p>A pesar de las obvias dificultades para comunicarse con el Sr. &Ouml;calan, estamos m&aacute;s que encantados de ayudarle a fomentar su comunicaci&oacute;n con &eacute;l.</p><p>Esperamos tener noticias suyas,</p><p>Saludos cordiales,</p><p>Reimar Heider&nbsp;</p><p>Oliver Kontny</p><p>Murray Bookchin a Reimar Heider</p><p>9 de mayo de 2004</p><p>Estimado Reimar</p><p>Gracias por transmitirme los comentarios del Sr. &Ouml;calan. Me alegro de que mis ideas sobre el municipalismo libertario le resulten &uacute;tiles para pensar en un futuro cuerpo pol&iacute;tico kurdo.</p><p>Tambi&eacute;n agradezco sus esfuerzos por mediar en el di&aacute;logo entre el Sr. &Ouml;calan y yo. Le ruego que comprenda que tengo unos fr&aacute;giles 83 a&ntilde;os; que ya no puedo sentarme ante un procesador de textos durante horas y escribir art&iacute;culos o incluso cartas; y que incluso leer durante m&aacute;s de unas horas al d&iacute;a me resulta dif&iacute;cil. (Incluso con esta breve carta, he necesitado la ayuda de Janet.) Me veo obligado a pasar gran parte de mi tiempo en la cama. Por ello, no estoy en condiciones de mantener un extenso di&aacute;logo te&oacute;rico con el Sr. &Ouml;calan, por mucho que me gustar&iacute;a, y en el mejor de los casos s&oacute;lo puedo dar respuestas breves e incompletas. Lamento profundamente la p&eacute;rdida, pero cada vez m&aacute;s tengo que aceptar la inexorabilidad del envejecimiento y la mortalidad.</p><p>El Sr. &Ouml;calan parece preocuparse por convencerme de que necesita recurrir a otras fuentes intelectuales, adem&aacute;s de las m&iacute;as, especialmente las de Oriente Medio. Por favor, tenga la seguridad de que me preocupar&iacute;a mucho que no utilizara tambi&eacute;n esas otras fuentes.</p><p>Por favor, d&eacute;le al Sr. &Ouml;calan mis mejores deseos. Mi esperanza es que el pueblo kurdo pueda establecer alg&uacute;n d&iacute;a una sociedad libre y racional que permita que su brillantez vuelva a florecer. Son muy afortunados de tener un l&iacute;der del talento del Sr. &Ouml;calan para guiarlos.</p><p>Con saludos cordiales,</p><p>Murray Bookchin</p><p>Reimar Heider y Uta Schneiderbanger a Murray Bookchin y Janet Biehl</p><p>10 de diciembre de 2004</p><p>Querida Janet Biehl, querido Murray Bookchin,</p><p>Nos gustar&iacute;a informarle de que su amable carta con sus comentarios positivos sobre el Sr. &Ouml;calan ha sido le&iacute;da entretanto en la 2&ordf; asamblea general del Congreso Popular del Kurdist&aacute;n, que tuvo lugar en las monta&ntilde;as kurdas este verano, y ha sido muy aplaudida.</p><p>Las condiciones de encarcelamiento del Sr. &Ouml;calan no han mejorado, de hecho ahora tiene una posibilidad a&uacute;n m&aacute;s limitada de comunicarse con el mundo exterior o incluso con sus abogados y su familia. Por lo tanto, cada vez es m&aacute;s dif&iacute;cil organizar un intercambio de ideas a trav&eacute;s de los muros de su celda. Sin embargo, en varias de las escasas reuniones con sus abogados volvi&oacute; a recomendar los libros de Murray Bookchin, especialmente "Urbanizaci&oacute;n sin ciudades".</p><p>Ya os hemos enviado antes una parte de su libro de 2003 donde se refiere a la remodelaci&oacute;n de la comunalidad en los pueblos y ciudades kurdos. En su &uacute;ltimo libro, aparecido este a&ntilde;o en turco, da mucha m&aacute;s cabida al aumento de la jerarqu&iacute;a en la sociedad humana y destaca especialmente el car&aacute;cter patriarcal de la civilizaci&oacute;n jer&aacute;rquica y de clase. Presenta un modelo de civilizaci&oacute;n que no se concentra &uacute;nicamente en la lucha de clases, sino que considera que la "sociedad natural" es el adversario de la sociedad de clases a lo largo de la historia. La sociedad "natural" se manifiesta en forma de grupos &eacute;tnicos, movimientos de clase y grupos religiosos y filos&oacute;ficos que defienden su libertad. En su opini&oacute;n, el sometimiento de las mujeres desempe&ntilde;a el papel clave en el sometimiento de los individuos libres. Por ello, hace una amplia descripci&oacute;n del proceso de instauraci&oacute;n del sistema patriarcal.</p><p>El libro tambi&eacute;n contiene una cr&iacute;tica muy expl&iacute;cita al marxismo dogm&aacute;tico cl&aacute;sico, al que el Sr. &Ouml;calan se compromete a haberse adherido durante demasiado tiempo. Critica especialmente el enfoque del socialismo real sobre la violencia, el poder y el Estado. Un grupo revolucionario que no difiera fundamentalmente de sus oponentes en estos temas estar&iacute;a condenado a ser absorbido por el sistema como el socialismo real ha sido absorbido por el capitalismo. Considera que el movimiento de las mujeres es el movimiento revolucionario m&aacute;s importante del siglo XX, porque con su an&aacute;lisis del sexismo en todas las esferas de la sociedad y especialmente de las ciencias sociales ha revelado m&aacute;s de los conflictos esenciales de la sociedad que cualquier otra escuela de pensamiento.</p><p>En sus obras, el Sr. &Ouml;calan se refiere con frecuencia a conceptos como la sociedad ecol&oacute;gica y el municipalismo libertario, aunque hace hincapi&eacute; en puntos diferentes a los suyos (Murray Bookchin).</p><p>Estimada Janet,</p><p>por lo que sabemos de sus publicaciones, que desgraciadamente a&uacute;n no han sido traducidas al turco, usted tambi&eacute;n podr&iacute;a estar interesada en discutir o criticar los puntos de vista del Sr. &Ouml;calans. Sabemos que a &eacute;l le gustan las cr&iacute;ticas, sobre todo porque sus posibilidades de discutir sus pensamientos son extremadamente limitadas debido a su confinamiento en solitario, que dura ya casi 6 a&ntilde;os.</p><p>Desde principios de los a&ntilde;os ochenta ha surgido en el Kurdist&aacute;n un movimiento de mujeres que ha cobrado una fuerza considerable en la actualidad. El desarrollo de este movimiento de mujeres est&aacute; estrechamente vinculado a la lucha de liberaci&oacute;n kurda y a los esfuerzos del Sr. &Ouml;calan. Sus debates con el movimiento de mujeres kurdas sobre la posici&oacute;n de las mujeres en la sociedad han influido considerablemente en &eacute;l, y los pensamientos citados anteriormente se discuten m&aacute;s intensamente en el movimiento de mujeres de hoy.</p><p>Las mujeres kurdas exiliadas en Europa est&aacute;n muy interesadas en tender un puente entre los debates que se llevan a cabo en las monta&ntilde;as y ciudades del Kurdist&aacute;n y los movimientos y activistas de otras partes del mundo. Por ello, el movimiento de mujeres kurdas en Alemania, donde vive la mayor&iacute;a de las kurdas exiliadas, organiz&oacute; este verano el I Festival Internacional de Mujeres, para ampliar el debate sobre las perspectivas de la lucha de liberaci&oacute;n kurda y el papel de las mujeres en la sociedad. Mujeres de diferentes pa&iacute;ses participaron en debates sobre la paz y la violencia contra las mujeres. El lema del festival fue "&iexcl;Las mujeres cruzan las fronteras y se unen!". En 2005 el tema principal del segundo festival ser&aacute; la ecolog&iacute;a. Nos gustar&iacute;a invitar a mujeres de todo el mundo y nos preguntamos si, en principio, podr&iacute;an estar interesadas en participar en nuestros debates.</p><p>Janet Biehl a Reimar Heider y Uta Schneiderbanger</p><p>11 de diciembre de 2004</p><p>Estimadas Uta Schneiderbanger y Reimar Heider,</p><p>Es emocionante saber que las observaciones de Murray Bookchin fueron le&iacute;das en la segunda asamblea general del Congreso del Pueblo del Kurdist&aacute;n el verano pasado, y es gratificante saber que muchos kurdos ven ahora sus ideas favorablemente.</p><p>Muchas gracias por su carta del 10 de diciembre, y acepte mis disculpas por el retraso en responderle. Me retras&eacute; porque Murray dijo que quer&iacute;a escribirle, y creo que este deseo es genuino, pero hasta la fecha su salud se lo ha impedido.</p><p>Para nosotros, mantener una correspondencia contigo (y con todo el mundo) ha sido dif&iacute;cil porque la salud de Murray no deja de empeorar. Su nivel de dolor por la artrosis va en aumento, y s&iacute;, toma analg&eacute;sicos, pero su elecci&oacute;n es limitarlos para que no interfieran con su funcionamiento mental. As&iacute; que est&aacute; en una batalla constante contra el dolor, lo que es muy desmoralizante. &Uacute;ltimamente, a medida que se acerca su 84&ordm; cumplea&ntilde;os, se confunde y desorienta con frecuencia, y es incapaz de entender muchas conversaciones sencillas. Para m&iacute;, que soy su cuidadora y su compa&ntilde;era, esto es quiz&aacute; lo m&aacute;s dif&iacute;cil de sobrellevar. Sin embargo, conserva su buen juicio b&aacute;sico, su esp&iacute;ritu sigue siendo c&aacute;lido, expansivo y cari&ntilde;oso, y especialmente en los &uacute;ltimos tiempos le fascinan todas las noticias que recibe sobre los kurdos y las cuestiones kurdas. Usted se ha convertido en un faro para &eacute;l en sus &uacute;ltimos a&ntilde;os.</p><p>Me siento muy honrada por su invitaci&oacute;n a participar en debates sobre ecolog&iacute;a con el movimiento de mujeres kurdas. Hace unos quince a&ntilde;os escrib&iacute; un libro en el que criticaba el "ecofeminismo" por su car&aacute;cter reaccionario; desde entonces, el "ecofeminismo" pr&aacute;cticamente ha desaparecido del discurso del movimiento (aunque tengo entendido que algunos acad&eacute;micos de aqu&iacute; siguen vacilando al respecto). Desde entonces no me involucr&eacute; mucho con el movimiento feminista, ya que prefer&iacute;a trabajar como defensora de la ecolog&iacute;a social.</p><p>Hoy en d&iacute;a no funciono mucho pol&iacute;ticamente, debido a mi trabajo cuidando al anciano Murray. Como &eacute;l se ha retirado de la pol&iacute;tica, yo tambi&eacute;n he reducido mis actividades para cuidar de &eacute;l. As&iacute; que no creo que pueda participar en sus debates con mucha frecuencia, ni que pueda hacer una contribuci&oacute;n sustancial a los mismos. Pero le agradezco mucho la invitaci&oacute;n y le deseo un intercambio fruct&iacute;fero.</p><p>Transmitir&eacute; inmediatamente todo lo que Murray pueda escribirles a ustedes y a &Ouml;calan. Por favor, dale nuestros mejores saludos.</p><p>Con saludos cordiales,</p><p>Janet Biehl&nbsp;</p><p>Burlington, Vermont</p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3609903" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>Sobre la acción directa –  Voltairine de Cleyre</title>
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		<pubDate>Fri, 14 Jan 2022 12:41:37 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><ul><li><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3609720&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg">Sobre la acci&oacute;n directa</li><li>&iquest;Qu&eacute; es la acci&oacute;n directa?</li><li>Sobre la acci&oacute;n directa &ndash; Algunos ejemplos hist&oacute;ricos</li><li>Sobre la acci&oacute;n directa &ndash; La Guerra Civil</li><li>Sobre la acci&oacute;n directa &ndash; John Brown</li><li>Sobre la acci&oacute;n directa &ndash; Luchas actuales contra la esclavitud salarial</li><li>Sobre la acci&oacute;n directa &ndash; Por qu&eacute; la patronal teme las huelgas</li><li>Sobre la Acci&oacute;n Directa &ndash; Cualquier huelga significa violencia</li><li>Sobre la acci&oacute;n directa &ndash; Los opositores a la acci&oacute;n directa</li><li>Sobre la acci&oacute;n directa &ndash; &iquest;C&oacute;mo podemos romper nuestras cadenas?</li><li>Sobre la acci&oacute;n directa &ndash; Acci&oacute;n pol&iacute;tica y acci&oacute;n directa</li></ul><h2>Sobre la acci&oacute;n directa</h2><p><em>Este texto apareci&oacute; en Mother Earth (1912), la revista anarquista dirigida por Emma Goldman. Traducido (y anotado) por Yves Coleman para la revista Ni patrie ni fronti&egrave;res n&deg;2, noviembre de 2002.</em></p><p>Desde el punto de vista de quien se cree capaz de discernir el camino del progreso humano, si es que ha de haber progreso; desde el punto de vista de quien discierne tal camino en el mapa de su mente y se esfuerza por se&ntilde;alarlo a los dem&aacute;s, por mostr&aacute;rselo tal como lo ve; desde el punto de vista de quien, al hacerlo, ha elegido expresiones que le resultan claras y sencillas para comunicar sus pensamientos a los dem&aacute;s- para tal individuo resulta desafortunado y confuso que la frase &laquo;acci&oacute;n directa&raquo; haya adquirido de repente, a los ojos de la mayor&iacute;a de la opini&oacute;n p&uacute;blica, un significado limitado, que no est&aacute; en absoluto incluido en estas dos palabras, y que los que piensan como &eacute;l ciertamente nunca le han dado.</p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3609720&amp;version=1&amp;ts=0&amp;image.png"></p><p><em>James y John McNamara</em></p><p>Sin embargo, suele ocurrir que el progreso juega una mala pasada a quienes se creen capaces de ponerle l&iacute;mites y fronteras. Con frecuencia, nombres, frases, lemas, consignas, han sido puestos al rev&eacute;s, secuestrados, invertidos, distorsionados por acontecimientos incontrolables por aquellos que utilizaron las expresiones correctamente; y aquellos que persistieron en defender su interpretaci&oacute;n, e insistieron en ser escuchados, finalmente descubrieron que el per&iacute;odo de desarrollo de la incomprensi&oacute;n y el prejuicio s&oacute;lo anunciaba una nueva etapa de investigaci&oacute;n y comprensi&oacute;n m&aacute;s profunda.</p><p>Tiendo a pensar que esto es lo que ocurrir&aacute; con el actual malentendido sobre la acci&oacute;n directa. Por el malentendido, o la tergiversaci&oacute;n deliberada, de algunos periodistas de Los &Aacute;ngeles en el momento en que los hermanos McNamara [1] se declararon culpables, este malentendido ha adquirido repentinamente, en la mente del p&uacute;blico, el significado de &laquo;ataques violentos contra la vida y la propiedad&raquo; de las personas. Por parte de los periodistas, se trata de una cuesti&oacute;n de crasa ignorancia o de total deshonestidad. Pero hizo que mucha gente se preguntara qu&eacute; es realmente la acci&oacute;n directa.</p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3609720&amp;version=2&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><h2>Sobre la acci&oacute;n directa &ndash; &iquest;Qu&eacute; es la acci&oacute;n directa?</h2><p>En realidad, los que la denuncian con tanto vigor y exceso descubrir&aacute;n, si piensan en ello, que ellos mismos han practicado repetidamente la acci&oacute;n directa, y que volver&aacute;n a hacerlo.</p><p>Cualquiera que haya pensado, aunque sea una vez en su vida, que ten&iacute;a derecho a protestar, y se haya animado a hacerlo; cualquiera que haya reclamado un derecho, solo o con otros, ha practicado la acci&oacute;n directa. Hace unos treinta a&ntilde;os, recuerdo que el Ej&eacute;rcito de Salvaci&oacute;n practicaba en&eacute;rgicamente la acci&oacute;n directa para defender la libertad de sus miembros de hablar en p&uacute;blico, reunirse y rezar. Fueron detenidos, multados y encarcelados cientos y cientos de veces, pero siguieron cantando, rezando y marchando, hasta que finalmente obligaron a sus perseguidores a dejarlos en paz. Los Trabajadores Industriales del Mundo [1] est&aacute;n librando ahora la misma batalla, y en varios casos han obligado a las autoridades a dejarlos en paz, utilizando la misma t&aacute;ctica de acci&oacute;n directa.</p><p>Cualquiera que haya tenido un plan y lo haya llevado a cabo, o que haya expuesto su plan ante los dem&aacute;s y haya conseguido que act&uacute;en juntos, sin pedir amablemente a las autoridades competentes que lo lleven a cabo por &eacute;l, ha practicado la acci&oacute;n directa. Todas las experiencias que implican cooperaci&oacute;n son esencialmente acciones directas.</p><p>Cualquiera que haya tenido que resolver una disputa con alguien y se haya dirigido directamente a la persona o personas afectadas para resolverla, ya sea pac&iacute;ficamente o por otros medios, ha practicado la acci&oacute;n directa. Las huelgas y las campa&ntilde;as de boicot son un buen ejemplo; muchos de ustedes recordar&aacute;n la acci&oacute;n de las amas de casa de Nueva York que boicotearon a los carniceros y consiguieron que se bajara el precio de la carne: en este mismo momento, est&aacute; a punto de organizarse un boicot a la mantequilla, ante las subidas de precios decididas por los comerciantes.</p><p>Estas acciones no suelen ser el producto de un profundo razonamiento sobre los m&eacute;ritos de la acci&oacute;n directa o indirecta, sino que son el resultado de los esfuerzos espont&aacute;neos de quienes se sienten oprimidos por una situaci&oacute;n determinada.</p><p>En otras palabras, todos los seres humanos son, en la mayor&iacute;a de los casos, firmes partidarios del principio de acci&oacute;n directa y lo practican. Sin embargo, la mayor&iacute;a tambi&eacute;n est&aacute; a favor de la acci&oacute;n indirecta o pol&iacute;tica. Hacen las dos cosas a la vez, sin pensarlo mucho. S&oacute;lo un n&uacute;mero limitado de personas se niega a utilizar la acci&oacute;n pol&iacute;tica en determinadas circunstancias, o incluso la rechaza por completo; pero nadie, absolutamente nadie, ha sido nunca &laquo;incapaz&raquo; de emprender una acci&oacute;n directa.</p><p>La mayor&iacute;a de los que se declaran reflexivos son oportunistas; a veces se inclinan por la acci&oacute;n directa, a veces por la indirecta, pero sobre todo est&aacute;n dispuestos a utilizar cualquier medio en cuanto la ocasi&oacute;n lo exija. En otras palabras, los que dicen que el voto secreto para elegir a un gobernador es err&oacute;neo y rid&iacute;culo son tambi&eacute;n los que, bajo la presi&oacute;n de ciertas circunstancias, consideran esencial votar por un individuo concreto para que ocupe un cargo concreto en un momento determinado. Hay quienes creen que, en general, la mejor manera de que la gente consiga lo que quiere es utilizar el m&eacute;todo indirecto: conseguir que alguien sea elegido y puesto en el poder que d&eacute; fuerza de ley a lo que quiere; pero son los mismos que a veces, en condiciones excepcionales, abogan por ir a la huelga; y, como ya he dicho, la huelga es una forma de acci&oacute;n directa. O actuar&aacute;n como lo hicieron los agitadores del Partido Socialista [2] (una organizaci&oacute;n que ahora se opone en&eacute;rgicamente a la acci&oacute;n directa) el verano pasado, cuando la polic&iacute;a intent&oacute; prohibir sus reuniones. Acudieron en masa a los lugares de reuni&oacute;n, dispuestos a hablar a cualquier precio, e hicieron retroceder a la polic&iacute;a. Aunque fuera il&oacute;gico por su parte, ya que se opusieron a los ejecutores legales de la voluntad mayoritaria, su acci&oacute;n fue un perfecto y exitoso ejemplo de acci&oacute;n directa.</p><p>Aquellos que, por sus profundas convicciones, est&aacute;n comprometidos con la acci&oacute;n directa son s&oacute;lo&hellip; &iquest;pero qui&eacute;nes? Los no violentos, precisamente los que no creen en absoluto en la violencia. No me malinterpreten: no creo que la acci&oacute;n directa sea en absoluto sin&oacute;nimo de no violencia. La acci&oacute;n directa lleva a veces a la violencia m&aacute;s extrema, y a veces a un acto tan pac&iacute;fico como las pac&iacute;ficas aguas de Silo&eacute; [3]. No, los verdaderos no violentos s&oacute;lo pueden creer en la acci&oacute;n directa, nunca en la acci&oacute;n pol&iacute;tica. La base de toda acci&oacute;n pol&iacute;tica es la coerci&oacute;n; incluso cuando el Estado hace cosas buenas, su poder descansa en &uacute;ltima instancia en las porras, las armas o las c&aacute;rceles, porque siempre tiene la opci&oacute;n de utilizarlas.</p><h2>Notas</h2><p>[1] IWW (Industrial Workers of the World) o Wobblies&hellip; Sindicato revolucionario fundado en 1905 por sindicalistas radicales que se opon&iacute;an a la pol&iacute;tica conservadora y pro patronal de la Federaci&oacute;n Americana del Trabajo. Los Wobblies inclu&iacute;an a muchos miembros del Partido Socialista de Am&eacute;rica, el Partido Socialista Obrero y otros grupos radicales de izquierda. Durante la d&eacute;cada de 1910, la IWW desempe&ntilde;&oacute; un importante papel en la lucha por los derechos de los trabajadores estadounidenses. Famosos activistas como John Reed (autor del cl&aacute;sico Diez d&iacute;as que estremecieron al mundo), Mother Jones, Big Bill Haywod, Joe Hill y otros apoyaron la idea de un &laquo;gran sindicato &uacute;nico&raquo; con la esperanza de que los trabajadores de todo el mundo pudieran unirse y luchar juntos contra sus opresores capitalistas. De 1905 a 1920, la IWW organiz&oacute; a cientos de miles de trabajadores en las minas, las f&aacute;bricas y entre los campesinos. Nunca tuvieron m&aacute;s de 150.000 miembros en un momento dado, pero casi 3 millones de personas pertenecieron a ellos en alg&uacute;n momento. La IWW ten&iacute;a su sede principalmente en el oeste de Estados Unidos, donde organizaba a mujeres y hombres, negros y blancos, inmigrantes y estadounidenses, en sindicatos industriales sin categor&iacute;a. Su objetivo expl&iacute;cito era derrocar el capitalismo y muchos de sus miembros simpatizaban con la Revoluci&oacute;n de Octubre. En 1917, el gobierno emprendi&oacute; una feroz represi&oacute;n contra la IWW y la influencia del sindicato disminuy&oacute; r&aacute;pidamente. Esta organizaci&oacute;n, ahora anarcosindicalista, sigue existiendo, pero s&oacute;lo cuenta con unos cientos de miembros.</p><p>[2] Partido Socialista: creado en 1901, este partido contaba con m&aacute;s de mil miembros electos (incluido un miembro del Congreso) en 1912 y desempe&ntilde;aba un papel influyente en los sindicatos de la Federaci&oacute;n Americana del Trabajo de la &eacute;poca. Los tres l&iacute;deres m&aacute;s importantes fueron Eugene Debs, Daniel De Leon y William D. Haywood. Este &uacute;ltimo, partidario de la acci&oacute;n directa, fue expulsado del partido en 1913 tras una larga discusi&oacute;n en la que el partido decidi&oacute; que el uso de la violencia y el sabotaje, m&eacute;todos concebidos para la guerra de guerrillas, desmoralizaba a quienes los empleaban y abr&iacute;a la puerta a los agentes provocadores.</p><p>[3] Las aguas de Silo&eacute;: alusi&oacute;n a un embalse que era la &uacute;nica fuente de agua permanente en Jerusal&eacute;n en el siglo VII a.C. Se le atribu&iacute;an propiedades terap&eacute;uticas, como se alude en el Evangelio de Juan.</p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3609720&amp;version=3&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p><em>La revuelta de Nathaniel Bacon</em></p><h2>Sobre la acci&oacute;n directa &ndash; Algunos ejemplos hist&oacute;ricos</h2><p>Hoy en d&iacute;a, cualquier escolar estadounidense ha o&iacute;do hablar de la acci&oacute;n directa de algunos hombres no violentos como parte de su plan de estudios de historia. El primer ejemplo que se me ocurre es el de los primeros cu&aacute;queros [1] que se establecieron en Massachusetts. Los puritanos [2] les acusaron de &laquo;molestar a los hombres predicando la paz&raquo;. De hecho, los cu&aacute;queros se negaban a pagar impuestos eclesi&aacute;sticos, a portar armas y a jurar lealtad a cualquier gobierno. (Al hacerlo, practicaron la acci&oacute;n directa, pero de forma pasiva). ) As&iacute; que los puritanos, partidarios de la acci&oacute;n pol&iacute;tica, promulgaron leyes para mantener alejados a los cu&aacute;queros, exiliarlos, multarlos, encarcelarlos, mutilarlos y finalmente ahorcarlos. Los cu&aacute;queros siguieron llegando a Am&eacute;rica (esta vez como una forma activa de acci&oacute;n directa); y los libros de historia nos recuerdan que, despu&eacute;s de que cuatro cu&aacute;queros fueran ahorcados [3], y de que Margaret Brewster fuera atada a un carro y conducida por las calles de Boston, &laquo;los puritanos renunciaron a intentar silenciar a los nuevos misioneros&raquo; y que &laquo;la tenacidad y la no violencia de los cu&aacute;queros acabaron triunfando&raquo;.</p><p>Otro ejemplo de acci&oacute;n directa de la historia colonial americana temprana no es un conflicto pac&iacute;fico, sino la revuelta de Bacon [4]. Todos nuestros historiadores defienden la acci&oacute;n de los rebeldes en este caso, porque ten&iacute;an raz&oacute;n. Y, sin embargo, fue una acci&oacute;n directa y violenta contra una autoridad legalmente constituida. Perm&iacute;tanme recordarles los detalles de este acontecimiento: los plantadores de Virginia tem&iacute;an (con raz&oacute;n) un ataque general de los indios. Exigieron, o m&aacute;s bien su l&iacute;der Bacon exigi&oacute;, que el gobernador le concediera el derecho a reclutar voluntarios para defenderse. El gobernador tem&iacute;a -y con raz&oacute;n- que una compa&ntilde;&iacute;a de hombres armados se convirtiera en una amenaza para &eacute;l. Por lo tanto, se neg&oacute; a conceder el permiso a Bacon. Como resultado, los plantadores recurrieron a la acci&oacute;n directa. Reunieron voluntarios sin permiso y lucharon victoriosamente contra los indios. El gobernador declar&oacute; a Bacon traidor, pero el pueblo estaba de su lado, por lo que el gobernador tuvo miedo de llevarlo a la justicia. Finalmente, la situaci&oacute;n se agrav&oacute; tanto que los rebeldes incendiaron Jamestown. Si Bacon no hubiera muerto, habr&iacute;an ocurrido muchas m&aacute;s cosas. Por supuesto, la represi&oacute;n fue terrible, como suele ocurrir cuando una revuelta se hunde o es aplastada. Sin embargo, durante su breve periodo de &eacute;xito, esta revuelta corrigi&oacute; muchos abusos. Estoy seguro de que, en su momento, los defensores de la acci&oacute;n pol&iacute;tica a ultranza, tras la vuelta al poder de los reaccionarios, debieron exclamar: &laquo;&iexcl;Mira todos los males que provoca la acci&oacute;n directa! Nuestra colonia ha dado un salto atr&aacute;s de al menos veinticinco a&ntilde;os&raquo;; olvidaban que, si los colonos no hubieran recurrido a la acci&oacute;n directa, los indios habr&iacute;an tomado sus cabelleras un a&ntilde;o antes, en lugar de que muchos de ellos fueran ahorcados por el Gobernador un a&ntilde;o despu&eacute;s.</p><p>En el periodo de agitaci&oacute;n y excitaci&oacute;n que precedi&oacute; a la Revoluci&oacute;n Americana, hubo todo tipo de acciones directas, desde las m&aacute;s pac&iacute;ficas hasta las m&aacute;s violentas, y creo que casi todos los que estudian la historia de Estados Unidos encuentran estas acciones como la parte m&aacute;s interesante de la historia, la que m&aacute;s f&aacute;cilmente se les queda grabada en la memoria.</p><p>Las acciones pac&iacute;ficas inclu&iacute;an acuerdos de no importaci&oacute;n, ligas para usar ropa hecha en la colonia y &laquo;comit&eacute;s de correspondencia&raquo; [5]. A medida que las hostilidades crec&iacute;an inevitablemente, tambi&eacute;n lo hac&iacute;an las acciones directas violentas; por ejemplo, se destru&iacute;an las estampillas fiscales, se prohib&iacute;a descargar los cargamentos de t&eacute;, se los colocaba en cuartos h&uacute;medos, se los arrojaba a las aguas del puerto, como en Boston, y se obligaba al propietario de un cargamento de t&eacute; a incendiar su propio barco, como en Annapolis.</p><p>Todas estas acciones est&aacute;n descritas en nuestros libros de historia, y ning&uacute;n autor las condena, ni las lamenta, aunque todas fueron acciones directas contra las autoridades legalmente constituidas y contra el derecho de propiedad. Cito estos y otros ejemplos similares para hacer dos observaciones a los que repiten como loros ciertos argumentos: primero, los hombres siempre han recurrido a la acci&oacute;n directa; y segundo, los que la condenan hoy son tambi&eacute;n los que la aprueban hist&oacute;ricamente.</p><p>George Washington dirigi&oacute; la Liga de Plantadores de Virginia contra las Importaciones; un tribunal seguramente le habr&iacute;a &laquo;prohibido&raquo; crear tal organizaci&oacute;n y, si hubiera insistido, le habr&iacute;a multado por ofender al tribunal.</p><h2>Notas</h2><p>Todas estas acciones est&aacute;n descritas en nuestros libros de historia, y ning&uacute;n autor las condena, ni las lamenta, aunque todas fueron acciones directas contra las autoridades legalmente constituidas y contra el derecho de propiedad. Cito estos y otros ejemplos similares para hacer dos observaciones a los que repiten como loros ciertos argumentos: primero, los hombres siempre han recurrido a la acci&oacute;n directa; y segundo, los que la condenan hoy son tambi&eacute;n los que la aprueban hist&oacute;ricamente.</p><p>George Washington dirigi&oacute; la Liga de Plantadores de Virginia contra las Importaciones; un tribunal seguramente le habr&iacute;a &laquo;prohibido&raquo; crear tal organizaci&oacute;n y, si hubiera insistido, le habr&iacute;a multado por ofender al tribunal.</p><h2>Sobre la acci&oacute;n directa &ndash; La Guerra Civil</h2><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3609720&amp;version=4&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>Cuando el gran conflicto entre el Norte y el Sur se intensific&oacute;, fue de nuevo la acci&oacute;n directa la que precedi&oacute; y precipit&oacute; la acci&oacute;n pol&iacute;tica. Y me gustar&iacute;a se&ntilde;alar que ninguna acci&oacute;n pol&iacute;tica se inicia, o incluso se contempla, hasta que las mentes adormecidas han sido despertadas por actos de protesta directa contra las condiciones existentes.</p><p>La historia del movimiento abolicionista y de la Guerra Civil nos ofrece una enorme paradoja, aunque sabemos que la historia es una cadena de paradojas. Pol&iacute;ticamente, los estados esclavistas luchaban por una mayor libertad, por la autonom&iacute;a de cada estado y contra cualquier intervenci&oacute;n del gobierno federal; por otro lado, los estados no esclavistas quer&iacute;an un estado fuerte y centralizado, que los secesionistas condenaban con raz&oacute;n porque dar&iacute;a lugar a formas de poder cada vez m&aacute;s tir&aacute;nicas. Y esto es lo que ocurri&oacute;. Desde el final de la Guerra Civil, el poder federal ha invadido cada vez m&aacute;s las prerrogativas de los estados individuales. Los esclavistas modernos (los industriales) se encuentran continuamente en conflicto con el poder centralizado contra el que protestaban los esclavistas de anta&ntilde;o (libertad en la boca pero tiran&iacute;a en el coraz&oacute;n). Desde un punto de vista &eacute;tico, eran los estados no esclavistas los que, en teor&iacute;a, abogaban por una mayor libertad, mientras que los secesionistas defend&iacute;an el principio de la esclavitud. Pero esta posici&oacute;n, &eacute;ticamente justa, era muy abstracta: de hecho, la mayor&iacute;a de los norte&ntilde;os, que nunca hab&iacute;an estado en contacto con los esclavos negros, pensaban que esta forma de explotaci&oacute;n era probablemente un error; pero no ten&iacute;an prisa por eliminarla. S&oacute;lo los abolicionistas, una &iacute;nfima minor&iacute;a, ten&iacute;an una verdadera postura &eacute;tica: para ellos, la abolici&oacute;n de la esclavitud era lo &uacute;nico que importaba, no les importaba la secesi&oacute;n ni la uni&oacute;n de los estados americanos. Tanto es as&iacute; que muchos de ellos abogaban por la disoluci&oacute;n de la Uni&oacute;n; pensaban que el Norte deb&iacute;a tomar la iniciativa para que los norte&ntilde;os dejaran de ser acusados de mantener a los negros encadenados.</p><p>Por supuesto, hab&iacute;a todo tipo de personas con todo tipo de ideas que quer&iacute;an abolir la esclavitud: cu&aacute;queros como Whittier [1] (los cu&aacute;queros, esos defensores de la paz a toda costa, fueron de hecho los primeros defensores de la abolici&oacute;n de la esclavitud, tan pronto como llegaron a Am&eacute;rica); defensores moderados de la acci&oacute;n pol&iacute;tica que quer&iacute;an comprar los esclavos para resolver el problema r&aacute;pidamente; y luego gente extremadamente violenta que cre&iacute;a en la violencia y llev&oacute; a cabo todo tipo de acciones radicales.</p><p>En cuanto a los pol&iacute;ticos, durante treinta a&ntilde;os trataron de esquivar, de transigir, de negociar, de mantener el statu quo, de ablandar a ambas partes, cuando la situaci&oacute;n exig&iacute;a acci&oacute;n, o al menos una parodia de acci&oacute;n. Pero las estrellas en su curso lucharon contra Sisera [2], el sistema se derrumb&oacute; desde dentro y, sin sentir el menor remordimiento, los partidarios de la acci&oacute;n directa ensancharon las grietas del edificio esclavista.</p><p>Entre las diversas expresiones de la revuelta directa estaba la organizaci&oacute;n del &laquo;ferrocarril subterr&aacute;neo&raquo;. La mayor&iacute;a de los que participaron apoyaron ambas formas de acci&oacute;n (directa y pol&iacute;tica), pero aunque cre&iacute;an en teor&iacute;a que la mayor&iacute;a ten&iacute;a derecho a hacer y aplicar las leyes, no cre&iacute;an plenamente en ello. Mi abuelo hab&iacute;a formado parte de esta red clandestina y hab&iacute;a ayudado a muchos esclavos a llegar a Canad&aacute;. Era un hombre de reglas, en la mayor&iacute;a de los aspectos, aunque a menudo he pensado que respetaba la ley porque rara vez ten&iacute;a que enfrentarse a ella; al haber llevado siempre una vida de pionero, la ley le afectaba normalmente desde la distancia, mientras que la acci&oacute;n directa ten&iacute;a para &eacute;l el valor de un imperativo. Sin embargo, por muy legalista que fuera, no respetaba las leyes sobre la esclavitud, aunque hubieran sido aprobadas por una mayor&iacute;a del 500%. Y viol&oacute; conscientemente todos aquellos que le imped&iacute;an actuar.&nbsp;</p><p>A veces, el buen funcionamiento del &laquo;ferrocarril subterr&aacute;neo&raquo; requer&iacute;a el uso de la violencia, y se utiliz&oacute;. Recuerdo que una vieja amiga me cont&oacute; que ella y su madre hab&iacute;an vigilado su puerta toda la noche mientras un esclavo buscado se escond&iacute;a en su s&oacute;tano. Ambos eran de ascendencia cu&aacute;quera y simpatizaban con sus ideas, pero ten&iacute;an una escopeta a mano sobre la mesa. Afortunadamente, no tuvieron que disparar esa noche.</p><p>Cuando se aprob&oacute; la Ley de Esclavos Fugitivos, gracias a algunos pol&iacute;ticos del norte que a&uacute;n quer&iacute;an apaciguar a los propietarios de esclavos, los activistas de acci&oacute;n directa decidieron liberar a los esclavos que hab&iacute;an sido recapturados. Hubo la &laquo;Operaci&oacute;n Shadrach&raquo; y luego la &laquo;Operaci&oacute;n Jerry&raquo; (esta &uacute;ltima bajo la direcci&oacute;n del famoso Gerrit Smith [3]), y muchas otras que tuvieron &eacute;xito o fracasaron. Sin embargo, los pol&iacute;ticos siguieron maniobrando e intentando conciliar lo irreconciliable. Los defensores m&aacute;s legalistas de la paz a toda costa denunciaron a los abolicionistas, de la misma manera que personas como William D. Haywood [4] y Frank Bohn [5] son denunciados por su propio partido hoy en d&iacute;a.</p><h2>Notas</h2><p>[1] John Whittier (1807-1892) Poeta estadounidense que se opuso a la esclavitud. Al sureste de Los &Aacute;ngeles, California, hay un pueblo fundado por cu&aacute;queros que lleva su nombre.</p><p>[2] La cita es del libro de los Jueces5:20: &laquo;Desde los cielos lucharon las estrellas, desde sus caminos lucharon contra S&iacute;sara. El Antiguo Testamento alude a una intervenci&oacute;n milagrosa de los astros en favor de los jud&iacute;os durante su batalla con el general S&iacute;sara.</p><p>[3] Gerrit Smith (1797-) Fil&aacute;ntropo y reformista social, &uacute;nico miembro del Congreso que apoy&oacute; la abolici&oacute;n de la esclavitud, financi&oacute; a John Brown y particip&oacute; en el ataque al Arsenal de Harpers Ferry. Defensor de la igualdad de la mujer, cre&iacute;a sin embargo que los negros deb&iacute;an obtener el voto antes que las mujeres.</p><p>[4] William D. (conocido como &laquo;Big Bill&raquo;) Haywood (1869-) Trabaj&oacute; como minero desde los 9 a&ntilde;os y perdi&oacute; un ojo en un accidente laboral. Tras las graves derrotas sufridas por los mineros a partir de 1901, desarroll&oacute; la idea de un &laquo;gran sindicato &uacute;nico&raquo; y desempe&ntilde;&oacute; un importante papel en la creaci&oacute;n de la IWW. En 1917, el gobierno detuvo a Haywood y a un centenar de activistas acusados de espionaje y tambi&eacute;n de convocar huelgas en tiempos de guerra. Big Bill fue condenado a una larga pena de prisi&oacute;n, pero huy&oacute; a la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, donde muri&oacute; en 1928.</p><p>[5] Frank Bohn, este activista del Partido Socialista de izquierdas y de la IWW result&oacute; ser un hombre muy malo, &iexcl;acabando su carrera como diputado del Partido Republicano!</p><h2>Sobre la acci&oacute;n directa &ndash; John Brown</h2><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3609720&amp;version=5&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>El otro d&iacute;a le&iacute; en el Chicago Daily Socialist una carta del secretario del Partido Socialista de Louisville al Secretario Nacional. El Sr. Dobbs pidi&oacute; que el Sr. Bohn, que iba a hablar en su ciudad, fuera sustituido por un orador m&aacute;s responsable y razonable. Para explicar su enfoque, cit&oacute; un pasaje de la conferencia de Bohn: Si los hermanos McNamara hubieran defendido con &eacute;xito los intereses de la clase obrera, habr&iacute;an tenido raz&oacute;n, al igual que John Brown habr&iacute;a tenido raz&oacute;n si hubiera conseguido liberar a los esclavos. Para John Brown, como para los McNamaras, la ignorancia fue su &uacute;nico delito.</p><p>Y el Sr. Dobbs coment&oacute; Nos oponemos rotundamente a estas afirmaciones. Esta comparaci&oacute;n entre la revuelta abierta -aunque err&oacute;nea- de John Brown, por un lado, y los m&eacute;todos clandestinos y asesinos de los hermanos McNamara, por otro, es el resultado de un razonamiento hueco que lleva a conclusiones l&oacute;gicas muy peligrosas.</p><p>El Sr. Dobbs ciertamente desconoce la vida y las acciones de John Brown. Este ac&eacute;rrimo partidario de la violencia habr&iacute;a tratado con desprecio a cualquiera que intentara hacerle quedar como un cordero. Y una vez que una persona cree en la violencia, s&oacute;lo ella puede decidir cu&aacute;l es la forma m&aacute;s eficaz de aplicarla, en funci&oacute;n de las condiciones concretas y de sus propios medios. John Brown nunca dud&oacute; en utilizar m&eacute;todos conspirativos. Quienes hayan le&iacute;do la Autobiograf&iacute;a de Frederick Douglass [1] y los Recuerdos de Lucy Colman [2] saben que John Brown plane&oacute; organizar una serie de campamentos fortificados en las monta&ntilde;as de Virginia Occidental, Carolina del Norte y Tennessee, enviar emisarios secretos entre los esclavos para inducirlos a refugiarse en estos campamentos, y luego pensar en las medidas y condiciones necesarias para fomentar la revuelta entre los negros. Este plan fracas&oacute; principalmente porque los propios esclavos no deseaban la libertad con suficiente fuerza.</p><p>M&aacute;s tarde, cuando los pol&iacute;ticos retorcidos, siempre ansiosos por no hacer nada, aprobaron la Ley Kansas-Nebraska, que dejaba en manos de los colonos la decisi&oacute;n sobre la legalidad de la esclavitud, los partidarios de la acci&oacute;n directa de ambos bandos enviaron a pseudocolonos a estos territorios y se enfrentaron. Los partidarios de la esclavitud llegaron primero y redactaron una constituci&oacute;n que reconoc&iacute;a la esclavitud y una ley que castigaba con la muerte a quien ayudara a escapar a un esclavo; pero los Free Soilers [3], que llegaron un poco m&aacute;s tarde porque eran de estados m&aacute;s lejanos, redactaron una segunda constituci&oacute;n y se negaron a reconocer las leyes de sus oponentes. John Brown estaba entre ellos y utiliz&oacute; la violencia, a veces de forma abierta y otras de forma encubierta. Los pol&iacute;ticos decentes y amantes de la paz lo consideraban un ladr&oacute;n de caballos y un asesino. Y no hay duda de que rob&oacute; caballos, sin avisar a nadie de su intenci&oacute;n de robarlos, y mat&oacute; a personas favorables a la esclavitud. Luch&oacute; y se sali&oacute; con la suya muchas veces antes de intentar hacerse con el Arsenal de Harpers Ferry [4]. No utiliz&oacute; dinamita s&oacute;lo porque en aquella &eacute;poca a&uacute;n no era un arma com&uacute;n. Intent&oacute; matar a mucha m&aacute;s gente que los hermanos McNamara, cuyos m&eacute;todos asesinos condena el Sr. Dobbs. Sin embargo, los historiadores han comprendido la importancia de las acciones de John Brown. Este hombre violento, con las manos manchadas de sangre, fue condenado y ahorcado por alta traici&oacute;n; pero todo el mundo sabe que era un alma fuerte, hermosa y abnegada que no pod&iacute;a soportar ver a cuatro millones de hombres tratados como animales. John Brown pens&oacute; que luchar contra esta injusticia, este horrible crimen, era un deber sagrado que estaba haciendo a instancias de Dios, ya que este hombre tan religioso pertenec&iacute;a a la Iglesia Presbiteriana.&nbsp;</p><p>Es a trav&eacute;s de las acciones, pac&iacute;ficas o violentas, de los precursores del cambio social que la Conciencia Humana, la conciencia de las masas, despierta a la necesidad de cambio. Ser&iacute;a absurdo afirmar que nunca se han conseguido resultados positivos con los medios pol&iacute;ticos tradicionales; a veces se consiguen cosas buenas. Pero nunca hasta que la revuelta individual y luego la masiva lo impongan. La acci&oacute;n directa es siempre el heraldo, el detonante, que hace que la gran masa de indiferentes sea consciente de que la opresi&oacute;n se est&aacute; volviendo intolerable.</p><h2>Notas</h2><p>[1] Frederick Douglass (1817-1895). Hijo de un hombre blanco y una esclava negra, nunca conoci&oacute; a su padre y fue separado de su madre a una edad temprana. Vivi&oacute; en una plantaci&oacute;n hasta los 8 a&ntilde;os y luego fue enviado a Baltimore como sirviente. La mujer de su amo le ense&ntilde;&oacute; a leer, aunque era ilegal. Luego tuvo que volver a trabajar en la plantaci&oacute;n. A los 21 a&ntilde;os escap&oacute; y se convirti&oacute; en un famoso conferenciante y periodista. Fue partidario del sufragio femenino y ocup&oacute; varios cargos en el gobierno. Su autobiograf&iacute;a escrita en 1845 es un cl&aacute;sico: Memorias de un esclavo americano, traducida del ingl&eacute;s por Fanchita Gonz&aacute;lez, Par&iacute;s, F. Maspero, 1980.</p><p>[2] Lucy Colman (1817-1891) Conferenciante y activista por la abolici&oacute;n de la esclavitud y la igualdad de la mujer, contra el racismo y la discriminaci&oacute;n (especialmente en las escuelas donde ense&ntilde;aba), se convirti&oacute; en librepensadora y agn&oacute;stica al final de una vida llena de giros y divertidas an&eacute;cdotas como &eacute;sta: En una reuni&oacute;n del movimiento por el sufragio femenino, ante una moci&oacute;n de Frederick Douglass, que afirmaba con franqueza: la abnegaci&oacute;n es un valor positivo que debe ense&ntilde;arse a todas las mujeres, le pregunt&oacute;: &iquest;Por qu&eacute; no aplicaste t&uacute; mismo esta virtud cuando eras esclavo? Y la resoluci&oacute;n de Lucy Colman, que defend&iacute;a el derecho de las mujeres a dejar de creer en la autoridad y a creer s&oacute;lo en su propia raz&oacute;n, fue aprobada sin problemas.</p><p>[3] Free Soilers: miembros del Free Soil Party. Fundado en 1848, este partido se opon&iacute;a a la extensi&oacute;n de la esclavitud a los nuevos territorios y a la admisi&oacute;n de los estados esclavistas en la Uni&oacute;n.</p><p>[4] Harpers Ferry, el arsenal que John Brown intent&oacute; tomar y que marc&oacute; el final de su lucha.</p><h2>Sobre la acci&oacute;n directa &ndash; Luchas actuales contra la esclavitud salarial</h2><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3609720&amp;version=6&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>Ahora sufrimos la opresi&oacute;n en este pa&iacute;s, y no s&oacute;lo aqu&iacute;, sino en todas las partes del mundo que disfrutan de los beneficios contrastados de la civilizaci&oacute;n. Y como la antigua esclavitud, la nueva provoca una acci&oacute;n directa y pol&iacute;tica. Una fracci&oacute;n de la poblaci&oacute;n estadounidense produce la riqueza material que permite a todos vivir; al igual que cuatro millones de esclavos negros sosten&iacute;an a la multitud de par&aacute;sitos que los comandaban. Hoy son los trabajadores agr&iacute;colas e industriales.</p><p>Por la acci&oacute;n imprevisible de instituciones que ninguno de ellos cre&oacute;, pero que han estado en funcionamiento desde su nacimiento, estos trabajadores, la parte m&aacute;s indispensable de toda la estructura social, sin cuyo trabajo nadie podr&iacute;a comer, vestirse o alojarse, estos trabajadores, digo, son los que tienen menos comida, ropa y la peor vivienda &ndash; por no hablar de los otros beneficios que se supone que la sociedad proporciona, como la educaci&oacute;n y el acceso a los placeres art&iacute;sticos.</p><p>Estos trabajadores, de una forma u otra, han unido sus fuerzas para mejorar su condici&oacute;n; en primer lugar, mediante la acci&oacute;n directa, en segundo lugar, mediante la acci&oacute;n pol&iacute;tica. Tenemos grupos como el Grange [1], las Alianzas de Agricultores [2], las cooperativas, las colonias experimentales, los Caballeros del Trabajo [3], los sindicatos y los Trabajadores Industriales del Mundo. Todos ellos organizaron a los trabajadores para aligerar la carga de la explotaci&oacute;n, para conseguir precios m&aacute;s baratos, condiciones de trabajo menos catastr&oacute;ficas y una jornada laboral algo m&aacute;s corta; o contra la reducci&oacute;n del salario, el deterioro de las condiciones de trabajo o la prolongaci&oacute;n de la jornada.</p><p>Ninguno de estos grupos, aparte de la IWW, ha reconocido que existe una guerra social y que continuar&aacute; mientras se mantengan las actuales condiciones sociales y legales. Aceptaron las instituciones basadas en la propiedad privada tal y como eran. Estas organizaciones est&aacute;n formadas por personas corrientes con aspiraciones corrientes, y se propusieron hacer lo que cre&iacute;an posible y razonable. Cuando se formaron estos grupos, los activistas no se comprometieron con un programa pol&iacute;tico concreto, sino que se unieron para emprender acciones directas, decididas por ellos mismos, ofensivas o defensivas.</p><p>Hace 22 a&ntilde;os conoc&iacute; a activistas de las Alianzas de Agricultores, de los Caballeros del Trabajo y sindicalistas que me dijeron eso. Quer&iacute;an luchar por objetivos m&aacute;s amplios que los propuestos por sus organizaciones; pero tambi&eacute;n ten&iacute;an que aceptar a sus compa&ntilde;eros como eran, e intentar que lucharan por objetivos inmediatos que ten&iacute;an claros: precios m&aacute;s justos, salarios m&aacute;s altos, condiciones de trabajo menos peligrosas o tir&aacute;nicas, una semana laboral m&aacute;s corta. En la &eacute;poca en que nacieron estos movimientos, los trabajadores agr&iacute;colas no pod&iacute;an entender que su lucha converg&iacute;a con la de los trabajadores de las f&aacute;bricas o del transporte; tampoco estos &uacute;ltimos ve&iacute;an sus puntos en com&uacute;n con el movimiento campesino. De hecho, a&uacute;n hoy, pocos lo entienden. Todav&iacute;a no han aprendido que s&oacute;lo hay una lucha com&uacute;n contra los que se han apropiado de la tierra, el capital y las m&aacute;quinas.</p><p>Desgraciadamente, las grandes organizaciones campesinas han desperdiciado su energ&iacute;a en una est&uacute;pida carrera por el poder pol&iacute;tico. Consiguieron hacerse con el poder en algunos estados, pero los tribunales declararon inconstitucionales las leyes aprobadas, y todas sus conquistas pol&iacute;ticas quedaron enterradas. Originalmente, su programa consist&iacute;a en construir sus propios silos, almacenar los productos en ellos y mantenerlos fuera del mercado hasta que pudieran escapar de los especuladores. Tambi&eacute;n quer&iacute;an organizar intercambios de servicios e imprimir notas de cr&eacute;dito para los productos depositados para pagar estos intercambios. Si este programa de ayuda mutua directa hubiera funcionado, habr&iacute;a demostrado, en cierta medida, al menos durante un tiempo, c&oacute;mo la humanidad puede liberarse del parasitismo de los banqueros y los intermediarios. Por supuesto, este proyecto habr&iacute;a acabado siendo liquidado, a no ser que su virtud ejemplar hubiera trastornado tanto las mentes de los hombres que les hiciera querer acabar con el monopolio legal de la tierra y el capital; pero al menos este proyecto habr&iacute;a tenido una funci&oacute;n educativa fundamental. Por desgracia, este movimiento persigui&oacute; una quimera y se desintegr&oacute; principalmente por su inutilidad.</p><p>Los Caballeros del Trabajo tambi&eacute;n se volvieron pr&aacute;cticamente insignificantes, no porque no recurrieran a la acci&oacute;n directa, ni porque se involucraran en la pol&iacute;tica, sino porque eran una masa de trabajadores demasiado heterog&eacute;nea para poder combinar sus esfuerzos de manera eficaz.</p><p>[1] National Grange of the Patrons of Husbandry: asociaci&oacute;n de agricultores fundada en 1867, que se fortaleci&oacute; tras la crisis agr&iacute;cola de 1873, cuando los precios agr&iacute;colas cayeron considerablemente. El Grange se organizaba en secciones en las que las mujeres eran admitidas en igualdad de condiciones que los hombres. Los Granger lucharon contra la deuda y las elevadas tarifas de flete que cobraban los ferrocarriles. El movimiento fue importante en Iowa, Minnesota, Wisconsin e Illinois, donde se aprobaron leyes a favor de los agricultores, pero fueron anuladas por el lobby de los ferrocarriles ante el Tribunal Supremo. El movimiento alcanz&oacute; su punto m&aacute;ximo en 1875, con casi 20.000 miembros, y luego decay&oacute; en favor de otras fuerzas como el Greenback Party de la d&eacute;cada de 1870, las Farmers Alliances de la d&eacute;cada de 1880 y el Populist Party de la d&eacute;cada de 1890. La Grange demostr&oacute; que los agricultores pod&iacute;an organizarse y tener un papel pol&iacute;tico.</p><p>[2] La Southern Farmers Alliance se fund&oacute; en Texas en 1875 y la Northern Farmers Alliance en Chicago en 1880. Las cooperativas que crearon quebraron y las Alianzas se volcaron en la pol&iacute;tica de partidos para formar el Partido Popular o Populista, que reclamaba tanto el sufragio femenino como el freno a la inmigraci&oacute;n, denunciaba a la plutocracia (&laquo;los banqueros, los accionistas, las grandes corporaciones capitalistas&raquo;) pero tambi&eacute;n a los negros, los jud&iacute;os y los cat&oacute;licos (&iexcl;!), y ped&iacute;a la jornada de 8 horas. El populismo es una de las lacras de la pol&iacute;tica estadounidense, como la campa&ntilde;a de Clinton en 1992, que pretend&iacute;a defender ante todo los intereses del pueblo, con el resultado catastr&oacute;fico que conocemos.</p><p>[3] Caballeros del Trabajo. Al principio era una organizaci&oacute;n clandestina, fundada en 1869, que reun&iacute;a hasta 700.000 &laquo;productores&raquo;: obreros, peque&ntilde;os comerciantes y campesinos. Su objetivo era sustituir el capitalismo por cooperativas de trabajadores. Su influencia disminuy&oacute; a partir de 1886.&nbsp;</p><h2>Sobre la acci&oacute;n directa &ndash; Por qu&eacute; la patronal teme las huelgas</h2><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3609720&amp;version=7&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p><em>La huelga, pintura de Robert Koehler (1886)</em></p><p>Los sindicatos han alcanzado un tama&ntilde;o muy superior al de los Caballeros del Trabajo y su poder ha seguido creciendo, lenta pero inexorablemente. Por supuesto, este crecimiento ha fluctuado y ha habido retrocesos; han surgido y desaparecido grandes organizaciones. Pero en general, los sindicatos son un poder creciente. A pesar de sus limitados recursos, ofrec&iacute;an una forma de que una cierta fracci&oacute;n de trabajadores uniera sus fuerzas, presionara directamente a sus amos y obtuviera as&iacute; una peque&ntilde;a parte de lo que quer&iacute;a -de lo que ten&iacute;a que intentar obtener, dada su situaci&oacute;n-. La huelga es su arma natural, hecha por ellos mismos. Nueve de cada diez veces, los jefes tienen miedo a las huelgas, aunque, por supuesto, algunos pueden alegrarse, pero eso es bastante raro. La patronal sabe que puede ganar a los huelguistas, pero tiene un miedo atroz a que se interrumpa su producci&oacute;n. Por otra parte, no temen en absoluto un voto que exprese la &laquo;conciencia de clase&raquo; de los votantes; en el taller, se puede hablar de socialismo, o de cualquier otro programa; pero el d&iacute;a que se empiece a hablar de sindicalismo, espere perder el trabajo o, al menos, ser amenazado y mandado a callar. &iquest;Por qu&eacute;? Al patr&oacute;n no le importa si sabe que la acci&oacute;n pol&iacute;tica no es m&aacute;s que un callej&oacute;n sin salida donde el trabajador se extrav&iacute;a, y que el socialismo pol&iacute;tico se est&aacute; convirtiendo en un movimiento peque&ntilde;oburgu&eacute;s. Est&aacute; convencido de que el socialismo es algo muy malo, pero tambi&eacute;n sabe que no se establecer&aacute; ma&ntilde;ana. En cambio, si todos sus trabajadores se afilian a un sindicato, se ver&aacute; amenazado de inmediato. Su personal se rebelar&aacute;, tendr&aacute; que gastar dinero para mejorar las condiciones de trabajo, se ver&aacute; obligado a mantener a la gente que no le gusta y, si hay una huelga, sus m&aacute;quinas o locales pueden resultar da&ntilde;ados.</p><p>A menudo se dice, y a veces se repite hasta la n&aacute;usea, que la patronal tiene &laquo;conciencia de clase&raquo;, que est&aacute; s&oacute;lidamente unida en la defensa de sus intereses colectivos, y que est&aacute; dispuesta individualmente a sufrir todo tipo de p&eacute;rdidas antes que traicionar sus supuestos intereses comunes. Esto no es en absoluto cierto. La mayor&iacute;a de los capitalistas son exactamente como la mayor&iacute;a de los trabajadores: se preocupan mucho m&aacute;s por sus p&eacute;rdidas (o ganancias) personales que por las p&eacute;rdidas (o ganancias) de su clase. Y cuando un sindicato amenaza a un jefe, lo que se ataca es su cartera.&nbsp;</p><h2>Sobre la Acci&oacute;n Directa &ndash; Cualquier huelga significa violencia</h2><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3609720&amp;version=8&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p><em>Alguaciles de los Estados Unidos intentan arrancar un tren durante la huelga en St. Louis, Illinois (1886).</em></p><p>Hoy todo el mundo sabe que una huelga, por grande o peque&ntilde;a que sea, es sin&oacute;nimo de violencia. Aunque los huelguistas tengan una preferencia moral por los m&eacute;todos pac&iacute;ficos, saben perfectamente que su acci&oacute;n causar&aacute; da&ntilde;os. Cuando los trabajadores de tel&eacute;grafos se ponen en huelga, cortan cables y serruchan torres de alta tensi&oacute;n, mientras los esquiroles estropean sus herramientas de trabajo porque no saben utilizarlas. Los trabajadores sider&uacute;rgicos se enfrentaron f&iacute;sicamente a los esquiroles, rompieron baldosas, estropearon algunos equipos de medici&oacute;n, da&ntilde;aron costosos trenes de laminaci&oacute;n y destruyeron toneladas de materias primas. Los mineros da&ntilde;an las pistas y los puentes y hacen volar las instalaciones. Si son trabajadores del sector textil, se produce un incendio de origen desconocido, las piedras vuelan a trav&eacute;s de una ventana aparentemente inaccesible o se lanza un ladrillo a la cabeza de un jefe. Cuando los trabajadores de los tranv&iacute;as se ponen en huelga, destrozan los ra&iacute;les o construyen barricadas en las v&iacute;as con carros o vagones volcados, vallas robadas, vagones quemados. Cuando los trabajadores del ferrocarril se enfadan, los motores &laquo;caducan&raquo;, las locomotoras locas se ponen en marcha sin conductor, las cargas descarrilan y los trenes se bloquean. Si se trata de una huelga de la construcci&oacute;n, los trabajadores dinamitan los edificios. Y cada vez, estallan peleas entre los esquiroles y los esquiroles por un lado y los huelguistas y sus partidarios por otro, entre el Pueblo y la Polic&iacute;a.</p><p>Para la patronal, una huelga ser&aacute; sin&oacute;nimo de focos, alambre de espino, empalizadas, centros de detenci&oacute;n, polic&iacute;as y agentes provocadores, secuestros violentos y expulsiones. Inventar&aacute;n todos los medios posibles para protegerse directamente, sin olvidar el &uacute;ltimo recurso a la polic&iacute;a, las milicias, las brigadas especiales y las tropas federales.</p><p>Todo el mundo lo sabe y sonr&iacute;e cuando los l&iacute;deres sindicales protestan, alegando que sus organizaciones son pac&iacute;ficas y respetuosas con la ley. Todo el mundo sabe que est&aacute;n mintiendo. Los trabajadores saben que los huelguistas utilizan la violencia, tanto abierta como encubierta, y que no tienen otros medios, si no quieren capitular inmediatamente. Y la poblaci&oacute;n no confunde a los huelguistas que se ven obligados a utilizar la violencia con los canallas destructivos que los provocan deliberadamente. En general, la gente entiende que los huelguistas lo hacen porque se ven empujados por la dura l&oacute;gica de una situaci&oacute;n que no han creado, pero que les obliga a atacar para sobrevivir, pues de lo contrario se ver&aacute;n obligados a caer directamente en la miseria hasta que la muerte les sorprenda, en el hospicio, en las calles de las grandes ciudades o en las orillas embarradas de un r&iacute;o. Esta es la horrible situaci&oacute;n a la que se enfrentan los trabajadores; son los seres m&aacute;s humanos -se desviven por atender a un perro herido, o llevan a un cachorro a casa y le dan de comer, o dan un paso atr&aacute;s para no aplastar a una lombriz- y recurren a la violencia contra sus compa&ntilde;eros. Saben, porque la realidad se lo ha ense&ntilde;ado, que esta es la &uacute;nica manera de ganar, si es que pueden ganar. S&oacute;lo hay que votar mejor en las pr&oacute;ximas elecciones, dicen algunos. Siempre me ha parecido que &eacute;sta es una de las respuestas m&aacute;s rid&iacute;culas que puede dar una persona cuando un delantero le pide ayuda en una situaci&oacute;n material dif&iacute;cil, y cuando faltan seis meses, un a&ntilde;o o dos a&ntilde;os para las elecciones.</p><p>Desgraciadamente, los que saben c&oacute;mo se utiliza la violencia en la guerra de los sindicatos contra la patronal no se manifiestan p&uacute;blicamente para decir: &laquo;Tal d&iacute;a, en tal lugar, se llev&oacute; a cabo tal acci&oacute;n; como resultado de esa acci&oacute;n se otorgaron tales concesiones; tal patr&oacute;n capitul&oacute;. Hacerlo pondr&iacute;a en peligro su libertad y su poder para continuar la lucha. Por eso, los que m&aacute;s saben deben callar y burlarse en silencio mientras escuchan a los ignorantes. Sin embargo, s&oacute;lo el conocimiento de los hechos puede aclarar su posici&oacute;n.&nbsp;</p><h2>Sobre la acci&oacute;n directa &ndash; Los opositores a la acci&oacute;n directa</h2><p><em>Un grabado de 1886 en Harper&rsquo;s Weekly sobre la explosi&oacute;n de la bomba en Haymarket Square.</em></p><p>En las &uacute;ltimas semanas, algunas personas no se han quedado cortas con las palabras vac&iacute;as. Oradores y periodistas, honestamente convencidos de la eficacia de la acci&oacute;n pol&iacute;tica, convencidos de que s&oacute;lo ella puede ganar la batalla por los trabajadores, han venido denunciando los incalculables da&ntilde;os que causa lo que ellos llaman acci&oacute;n directa (en realidad quieren decir &laquo;violencia conspirativa&raquo;).</p><p>Un tal Oscar Ameringer, por ejemplo, dijo recientemente en una reuni&oacute;n en Chicago que la bomba de Haymarket Square de 1886 hizo retroceder el movimiento de la jornada de ocho horas en un cuarto de siglo. Seg&uacute;n &eacute;l, ese movimiento habr&iacute;a triunfado si no se hubiera lanzado la bomba. Este se&ntilde;or est&aacute; cometiendo un grave error.</p><p>Nadie es capaz de medir con precisi&oacute;n el efecto positivo o negativo de una acci&oacute;n, a escala de varios meses o varios a&ntilde;os. Nadie puede demostrar que la jornada de ocho horas podr&iacute;a haberse hecho obligatoria hace veinticinco a&ntilde;os.</p><p>Sabemos que los legisladores de Illinois aprobaron una ley de jornada de 8 horas en 1871 y que qued&oacute; en papel mojado. Tampoco se puede demostrar que la acci&oacute;n directa de los trabajadores podr&iacute;a haberla impuesto. En cuanto a m&iacute;, creo que influyeron factores mucho m&aacute;s poderosos que la bomba de Haymarket.</p><p>Por otra parte, si se cree que la influencia negativa de la bomba fue tan poderosa, las condiciones de trabajo y el ejercicio de las actividades sindicales deber&iacute;an ser mucho m&aacute;s dif&iacute;ciles en Chicago que en las ciudades donde no ocurri&oacute; nada tan grave. Sin embargo, lo cierto es lo contrario. Aunque las condiciones de los trabajadores son deplorables, son mucho menos malas en Chicago que en otras grandes ciudades, y el poder de los sindicatos est&aacute; m&aacute;s desarrollado all&iacute; que en cualquier otro lugar, excepto en San Francisco. Por lo tanto, si se quiere sacar alguna conclusi&oacute;n sobre los efectos de la bomba de Haymarket, hay que tener en cuenta estos hechos antes de hacer cualquier suposici&oacute;n. En lo que a m&iacute; respecta, no creo que este acontecimiento haya desempe&ntilde;ado un papel importante en la evoluci&oacute;n del movimiento obrero.</p><p>Y lo mismo ocurrir&aacute; con el actual y vigoroso movimiento contra la violencia. Nada ha cambiado fundamentalmente. Dos hombres han sido encarcelados por lo que hicieron (hace veinticuatro a&ntilde;os sus compa&ntilde;eros fueron ahorcados por actos que no cometieron) y algunos m&aacute;s podr&iacute;an ser encarcelados. Pero las fuerzas de la Vida seguir&aacute;n rebel&aacute;ndose contra sus cadenas econ&oacute;micas. Esta revuelta no flaquear&aacute;, independientemente del partido que gane o pierda las elecciones, hasta que se rompan estas cadenas.&nbsp;</p><h2>Sobre la acci&oacute;n directa &ndash; &iquest;C&oacute;mo podemos romper nuestras cadenas?</h2><p>Los defensores de la acci&oacute;n pol&iacute;tica nos dicen que s&oacute;lo la acci&oacute;n electoral del partido de la clase obrera puede lograr tal resultado; una vez elegidos, entrar&aacute;n en posesi&oacute;n de las fuentes de vida y de los medios de producci&oacute;n; los que hoy son due&ntilde;os de los bosques, las minas, la tierra, los canales, las f&aacute;bricas, las empresas y que tambi&eacute;n tienen el poder militar a su disposici&oacute;n, en resumen, los explotadores, ma&ntilde;ana abdicar&aacute;n de su poder sobre el pueblo tan pronto como el d&iacute;a despu&eacute;s de las elecciones que hayan perdido.</p><p>&iquest;Y hasta ese bendito d&iacute;a?</p><p>Mientras tanto, sean pac&iacute;ficos, trabajen bien, obedezcan las leyes, sean pacientes y vivan una existencia frugal (como Madero [1] aconsej&oacute; a los campesinos mexicanos despu&eacute;s de venderlos a Wall Street).</p><p>Si algunos de ustedes se ven privados de sus derechos civiles, ni siquiera se rebelan contra esta medida, ya que se arriesgan a &laquo;hacer retroceder el partido&raquo;.</p><h2>Notas</h2><p>[1] Francisco Madero (1873-1913). Gran terrateniente y opositor a Porfiro D&iacute;az, fue apoyado por Pancho Villa. Elegido Presidente de la Rep&uacute;blica en 1911, fue derrocado por un golpe militar dos a&ntilde;os despu&eacute;s y asesinado.</p><h2>Sobre la acci&oacute;n directa &ndash; Acci&oacute;n pol&iacute;tica y acci&oacute;n directa</h2><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3609720&amp;version=9&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>Ya he dicho que la acci&oacute;n pol&iacute;tica consigue a veces algunos resultados positivos, y no siempre bajo la presi&oacute;n de los partidos obreros, por cierto. Pero estoy absolutamente convencido de que los resultados positivos ocasionales se ven anulados por los negativos; al igual que estoy convencido de que, si la acci&oacute;n directa tiene a veces consecuencias negativas, &eacute;stas se ven compensadas con creces por las consecuencias positivas de la acci&oacute;n directa.</p><p>Casi todas las leyes originalmente concebidas en beneficio de los trabajadores se han convertido en un arma en manos de sus enemigos, o han quedado en letra muerta, salvo cuando el proletariado y sus organizaciones han impuesto directamente su aplicaci&oacute;n. Al final, la acci&oacute;n directa es siempre la protagonista. Tomemos como ejemplo la ley antimonopolio que se supone que debe beneficiar al pueblo en general y a la clase trabajadora en particular. Hace unos quince d&iacute;as, 250 dirigentes sindicales fueron citados en los tribunales. El Illinois Central Railroad les acus&oacute; de formar un fideicomiso al convocar una huelga.</p><p>Pero la fe ciega en la acci&oacute;n indirecta, en la acci&oacute;n pol&iacute;tica, tiene consecuencias mucho m&aacute;s graves: destruye cualquier sentido de la iniciativa, ahoga el esp&iacute;ritu de rebeli&oacute;n individual, ense&ntilde;a a la gente a confiar en que otro haga por ellos lo que deber&iacute;an hacer ellos mismos; y finalmente hace que una idea absurda parezca natural: hay que fomentar la pasividad de las masas hasta el d&iacute;a en que el partido obrero gane las elecciones; entonces, por la mera magia de un voto mayoritario, esta pasividad se transformar&aacute; de repente en energ&iacute;a. En otras palabras, quieren hacernos creer que las personas que han perdido la costumbre de luchar por s&iacute; mismas como individuos, que han aceptado todas las injusticias a la espera de que su partido adquiera la mayor&iacute;a; &iexcl;que estos individuos se convertir&aacute;n de repente en aut&eacute;nticas &laquo;bombas humanas&raquo;, con s&oacute;lo introducir sus papeletas en las urnas!</p><p>Las fuentes de vida, la riqueza natural de la Tierra, las herramientas de producci&oacute;n cooperativa deben ser accesibles para todos. El sindicalismo debe ampliar y profundizar sus objetivos, de lo contrario desaparecer&aacute;; y la l&oacute;gica de la situaci&oacute;n obligar&aacute; poco a poco a los sindicalistas a darse cuenta de ello. Los problemas de los trabajadores nunca podr&aacute;n resolverse golpeando a los esquiroles, mientras las elevadas cuotas y otras restricciones limiten la afiliaci&oacute;n a los sindicatos y lleven a algunos trabajadores a ayudar a la patronal. Los sindicatos crecer&aacute;n menos luchando por salarios m&aacute;s altos que luchando por una semana laboral m&aacute;s corta, lo que aumentar&aacute; su n&uacute;mero de miembros, aceptando a todos los que quieran unirse. Si los sindicatos quieren ganar batallas, todos los trabajadores tienen que unir sus fuerzas y actuar juntos, actuar r&aacute;pidamente (sin avisar a la patronal de antemano) y aprovechar su libertad para hacerlo siempre. Y si un d&iacute;a los sindicatos re&uacute;nen a todos los trabajadores, ninguna conquista ser&aacute; permanente, a no ser que vayan a la huelga para conseguirlo todo -no un aumento salarial, no una mejora secundaria, sino todas las riquezas de la naturaleza- y proceder, de paso, a la expropiaci&oacute;n directa y total.</p><p>El poder de los trabajadores no reside en la fuerza de su voto, sino en su capacidad para paralizar la producci&oacute;n. La mayor&iacute;a de los votantes no son trabajadores. Hoy trabajan en un sitio y ma&ntilde;ana en otro, lo que impide a muchos de ellos votar; un gran porcentaje de los trabajadores de este pa&iacute;s son extranjeros que no pueden votar. Los dirigentes socialistas lo saben perfectamente. &iquest;La prueba? Est&aacute;n diluyendo su propaganda en todos los puntos para ganar el apoyo de la clase capitalista, al menos de los peque&ntilde;os empresarios. Seg&uacute;n la prensa socialista, los especuladores de Wall Street aseguran que est&aacute;n dispuestos a comprar acciones de Los &Aacute;ngeles tanto a un director socialista como a uno capitalista. Los peri&oacute;dicos socialistas afirman que la actual administraci&oacute;n de Milwaukee ha creado una situaci&oacute;n econ&oacute;mica muy favorable a los peque&ntilde;os inversores; sus art&iacute;culos publicitarios aconsejan a los habitantes de esa ciudad que acudan a Dupont o a Durand, en la avenida Milwaukee, que les servir&aacute;n tan bien como unos grandes almacenes dependientes de una gran cadena comercial. Evidentemente, como nuestros socialistas saben que no pueden ganar la mayor&iacute;a sin los votos de esta clase social, intentan desesperadamente ganar el apoyo (y prolongar la vida) de la peque&ntilde;a burgues&iacute;a que la econom&iacute;a socialista arrasar&aacute;.</p><p>En el mejor de los casos, un partido obrero podr&iacute;a, suponiendo que sus diputados se mantuvieran honestos, formar un grupo parlamentario s&oacute;lido que concertara alianzas ocasionales con tal o cual otro grupo para obtener algunas minirreformas pol&iacute;ticas o econ&oacute;micas.</p><p>Pero cuando la clase obrera se agrupe en una gran organizaci&oacute;n sindical, podr&aacute; demostrar a la clase propietaria, parando repentinamente el trabajo en todas las empresas, que toda la estructura social descansa en el proletariado; que la propiedad de los patrones no tiene ning&uacute;n valor sin la actividad de los trabajadores; que protestas como las huelgas son inherentes a este sistema basado en la propiedad privada y se repetir&aacute;n hasta su abolici&oacute;n. Y, tras demostrarlo en la pr&aacute;ctica, los trabajadores expropiar&aacute;n a todos los propietarios.</p><p>Pero el poder militar&raquo;, objetar&aacute; el defensor de la acci&oacute;n pol&iacute;tica, &laquo;&iexcl;debemos obtener primero el poder pol&iacute;tico, de lo contrario el ej&eacute;rcito ser&aacute; utilizado contra nosotros!</p><p>Contra una verdadera huelga general, el ej&eacute;rcito no puede hacer nada. Oh, claro, si tienes un socialista del tipo de Aristide Briand [1] en el poder, estar&aacute; dispuesto a declarar que los trabajadores son todos &laquo;siervos del Estado&raquo; y tratar&aacute; de hacerlos trabajar en contra de sus propios intereses. Pero contra el s&oacute;lido muro de una masa de trabajadores inm&oacute;viles, hasta un Briand se romper&aacute; los dientes.</p><p>Mientras la clase obrera internacional no despierte, la guerra social continuar&aacute;, a pesar de todas las declaraciones hist&eacute;ricas de todos aquellos individuos bien intencionados que no comprenden que las necesidades de la Vida pueden ser expresadas; a pesar del miedo de todos aquellos l&iacute;deres timoratos; a pesar de todas las venganzas que los reaccionarios tomar&aacute;n; a pesar de todos los beneficios materiales que los pol&iacute;ticos obtienen de tal situaci&oacute;n. Esta guerra de clases continuar&aacute; porque la Vida clama por su existencia, se asfixia en la camisa de fuerza de la Propiedad, y no se someter&aacute;.</p><p>Y la vida no se someter&aacute;.</p><p>Esta lucha durar&aacute; hasta que la humanidad se libere para cantar el Himno al Hombre de Swinburne [2]:</p><p>Gloria al hombre en sus mejores obras</p><p>Porque &eacute;l es el maestro de todas las cosas.&nbsp;</p><h2>Notas</h2><p>[1] Aristide Briand (1862-1932). Abogado y periodista, partidario de la huelga general, se convirti&oacute; en secretario general del Partido Socialista Franc&eacute;s, que fund&oacute; con Jaur&egrave;s, en oposici&oacute;n a los guesdistas del Partido Obrero Franc&eacute;s. Hostil a las decisiones de la Segunda Internacional que, en 1904, prohibieron a los diputados socialistas ser ministros, abandon&oacute; el Parti socialiste unifi&eacute;, luego la SFIO. Lleg&oacute; a ser ministro 25 veces y presidente del Consejo 11 veces. Reprimi&oacute; la huelga de los ferroviarios en 1910. Antes de la Primera Guerra Mundial y entre las dos guerras, Briand fue la encarnaci&oacute;n perfecta, hasta la caricatura, del socialista que traicion&oacute; todos sus ideales.</p><p>[2] Algernon Charles Swinburne (1837-1909). Aunque era de origen aristocr&aacute;tico, este poeta rom&aacute;ntico ingl&eacute;s era republicano y anticristiano. Denunci&oacute; a todos los d&eacute;spotas de su tiempo, desde el zar hasta el papa y el k&aacute;iser.</p><p>Traducido por Jorge Joya</p><p>Original:&nbsp;<a href="https://www.partage-noir.fr/-voltairine-de-cleyre-1866-1912-"><a href="https://www.partage-noir.fr/-voltairine-de-cleyre-1866-1912-" title="www.partage-noir.fr/-voltairine-de-cleyre-1866-1912-" rel="nofollow">www.partage-noir.fr/-voltairine-de-cleyre-1866-1912-</a></a></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3609720" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>La muerte de un pequeño planeta. El crecimiento nos está matando - Murray Bookchin</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Jan 2022 21:58:43 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3609433&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>Apareci&oacute; originalmente en The Progressive, agosto de 1989, pp. 19-23.</p><blockquote>Murray Bookchin vive en Burlington, Vermont, y es director em&eacute;rito del Instituto de Ecolog&iacute;a Social de Plainfield, Vermont Es colaborador de muchas publicaciones y autor de m&aacute;s de una docena de libros, entre ellos "The Ecology of Freedom" y, m&aacute;s recientemente, "Remaking Society", publicado por South End Press.</blockquote><p>Tendemos a considerar las cat&aacute;strofes medioambientales -como el reciente vertido de petr&oacute;leo del Exxon Valdez en la bah&iacute;a de Alaska- como "accidentes": fen&oacute;menos aislados que estallan sin previo aviso. Pero, &iquest;cu&aacute;ndo la palabra accidente se vuelve inapropiada? &iquest;Cu&aacute;ndo estos sucesos son inevitables y no accidentales? &iquest;Y cu&aacute;ndo un patr&oacute;n consistente de desastres inevitables apunta a una crisis profundamente arraigada que no es s&oacute;lo ambiental sino profundamente social?</p><p>El presidente Bush se content&oacute; con culpar del vertido de m&aacute;s de diez millones de galones de petr&oacute;leo crudo en el puerto de Valdez a la negligencia de un capit&aacute;n de barco adormilado. Sin embargo, en realidad fue la consecuencia de circunstancias sociales mucho m&aacute;s convincentes que los factores "humanos" o "tecnol&oacute;gicos" habituales citado en la informaci&oacute;n de los medios de comunicaci&oacute;n. Desde que el oleoducto del puerto de Valdez entr&oacute; en servicio hace una docena de a&ntilde;os, se han producido no menos de 400 vertidos de petr&oacute;leo en la bah&iacute;a de Alaska. En 1987, el petrolero Stuyvesant verti&oacute; casi un mill&oacute;n de galones en el golfo despu&eacute;s de salir de Valdez, presumiblemente debido a fallos mec&aacute;nicos atribuidos al mal tiempo. La organizaci&oacute;n de protecci&oacute;n del medio ambiente Greenpeace registr&oacute; siete vertidos en aguas de Alaska este a&ntilde;o, incluso antes de que el Exxon Valdez encallara.</p><p>Los derrames de petr&oacute;leo van desde unos pocos miles de&nbsp;galones hasta un mill&oacute;n o m&aacute;s, as&iacute; como el petr&oacute;leo que se expulsa habitualmente de los petroleros para hacer sitio a los cargamentos de ida y vuelta, han contaminado vastas zonas de la superficie oce&aacute;nica y el litoral del mundo. Los terribles efectos de los vertidos de petr&oacute;leo que se produjeron hace muchos a&ntilde;os siguen siendo evidentes hoy en d&iacute;a, y los nuevos incidentes siguen aumentando los da&ntilde;os. El ampliamente publicitado vertido de 10.000 galones que "contamin&oacute; misteriosamente las zonas costeras de dos islas hawaianas una semana despu&eacute;s de que el Exxon Valdez encallara, fue m&aacute;s que igualado por los poco publicitados 117.000 galones que el Exxon Houston verti&oacute; en otra zona costera de Hawai unas tres semanas antes del vertido del Valdez.</p><p>En un solo d&iacute;a, el 23 de junio de 1989, tres grandes vertidos -en Newport, Rhode Island, en el r&iacute;o Delaware y en la costa del Golfo de Texas- arrojaron un total de m&aacute;s de un mill&oacute;n de galones de petr&oacute;leo en aguas estadounidenses.</p><p>A muchos les resulta dif&iacute;cil ver estos incidentes como parte de un continuo que tiene una fuente com&uacute;n. Trazar una cadena de acontecimientos desde su causa hasta su consecuencia es una tarea desconocida para las personas que han sido condicionadas a ver la vida como una comedia de televisi&oacute;n o un programa de entrevistas compuesto por segmentos discretos y anecd&oacute;ticos. Vivimos, en efecto, con una dieta de tomas cortas, desprovistas de l&oacute;gica o de efectos a largo plazo. Nuestros problemas, en la medida en que reconocemos que la cat&aacute;strofe del Exxon Valdez no fue un accidente imprevisto o un percance aleatorio, sino una certeza absoluta. Se pod&iacute;a prever -y predecir- hace d&eacute;cadas.</p><p>Los problemas de los que hablamos son m&aacute;s epis&oacute;dicos que sist&eacute;micos; la escena se disuelve y la c&aacute;mara sigue adelante.</p><p>Pero la crisis actual no desaparecer&aacute; con un cambio de canal. Era previsible -y se predijo- hace d&eacute;cadas. Hay una historia casi olvidada de funestos presagios, advertencias urgentes y esfuerzos infructuosos de una generaci&oacute;n anterior de ecologistas para abordar los factores sociales que sustentan los problemas medioambientales. En muchos casos, predijeron con asombrosa exactitud los resultados de las pol&iacute;ticas ecol&oacute;gicamente insensatas aplicadas por el establishment empresarial en Occidente y el establishment burocr&aacute;tico en Oriente.&nbsp;</p><p>Las primeras disputas en torno a los peligros que plantea la expansi&oacute;n de la industria petrolera en las perforaciones oce&aacute;nicas se produjeron incluso antes de que las regiones del &Aacute;rtico se abrieran a la explotaci&oacute;n petrolera. Se remontan a la d&eacute;cada de 1950, cuando se empezaron a utilizar buques m&aacute;s grandes para transportar el petr&oacute;leo de Oriente Medio. Mucho antes de que los vertidos llamaran la atenci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica, los ecologistas ya expresaban su temor por los peligros que supon&iacute;a la creciente capacidad de los petroleros.</p><p>No menos grave que la posibilidad de un "error humano" en el manejo de estos enormes buques era el hecho bien conocido de que incluso los barcos m&aacute;s resistentes tienen una forma de ser azotados por las tormentas, de desviarse de su curso, de naufragar en arrecifes en aguas traicioneras y de hundirse. En las conferencias que di hace d&eacute;cadas en la red de Radio Pac&iacute;fica, subray&eacute; la certeza de los desastrosos vertidos de petr&oacute;leo que seguramente se producir&iacute;an al aumentar el tama&ntilde;o de los petroleros. El vertido del Exxon Valdez no fue, por tanto, un accidente imprevisto, sino una certeza absoluta, que a&uacute;n puede ser mendigada por otros venideros. Era tan predecible como Three Mile Island y Chernobyl.</p><p>No menos previsible era la tendencia al calentamiento global. Las previsiones de que el di&oacute;xido de carbono procedente de la quema de combustibles f&oacute;siles&nbsp;podr&iacute;a elevar las temperaturas planetarias se remontan al siglo XIX y se han repetido de vez en cuando desde entonces, aunque m&aacute;s a menudo como curiosidades atmosf&eacute;ricas que como serias advertencias ecol&oacute;gicas. Ya en 1964 escrib&iacute; que el aumento del "manto de di&oacute;xido de carbono" procedente de la combusti&oacute;n de los combustibles f&oacute;siles "dar&aacute; lugar a patrones de tormenta m&aacute;s destructivos y, a la larga, al derretimiento de los casquetes polares, a la subida del nivel del mar y a la inundaci&oacute;n de vastas zonas terrestres".</p><p>La posibilidad de la lluvia &aacute;cida y la deforestaci&oacute;n sistem&aacute;tica del cintur&oacute;n de bosques tropicales ecuatoriales, por no hablar del impacto de los clorofluorocarbonos en la capa de ozono de la Tierra, no se pod&iacute;a prever en detalle t&eacute;cnico. Pero la cuesti&oacute;n m&aacute;s amplia de la destrucci&oacute;n del medio ambiente a escala mundial y las alteraciones de los ciclos naturales b&aacute;sicos ya figuraba en la agenda radical a finales de los a&ntilde;os 60, mucho antes de que se proclamara el D&iacute;a de la Tierra y de que las cuestiones ecol&oacute;gicas se redujeran a eliminar las latas, las botellas y la basura de las calles de las ciudades.</p><p>Las predicciones de cat&aacute;strofe resultan baratas cuando no se derivan de un an&aacute;lisis razonado del tipo que se ha vuelto impopular en esta era de misticismo de la Nueva Era. Pero no tenemos motivos para alegrarnos de que Margaret Thatcher suene a menudo como una "verde" orientada al medio ambiente en sus advertencias p&uacute;blicas sobre el efecto invernadero, si tenemos en cuenta que el thatcherismo en Gran Breta&ntilde;a puede equipararse a menudo con una transici&oacute;n a la alta tecnolog&iacute;a y la nucle&oacute;nica.&nbsp;</p><p>Tampoco ser&iacute;a especialmente alentador saber que Mijail Gorbachov est&aacute; dispuesto a seguir a Thatcher en la eliminaci&oacute;n progresiva de las antiguas industrias del "cintur&oacute;n de &oacute;xido" y su energ&iacute;a de combustibles f&oacute;siles tras Chern&oacute;bil y otros "acontecimientos" nucleares anteriores, posiblemente peores, de los que a&uacute;n no hemos o&iacute;do hablar mucho. Si las soluciones al Efecto Invernadero crean problemas potencialmente m&aacute;s desastrosos como la proliferaci&oacute;n de la energ&iacute;a nuclear "limpia" y sus residuos radiactivos de larga duraci&oacute;n, el mundo puede estar peor como resultado de este nuevo tipo de pensamiento medioambiental</p><p>Los intentos del presidente Bush de unirse a este coro revisando la Ley de Aire Limpio para reducir los altos niveles de ozono, los contaminantes cancer&iacute;genos y otras sustancias t&oacute;xicas se han ganado casi tantas cr&iacute;ticas como elogios. Los efectos de las propuestas de Bush -que son bastante modestos si tenemos en cuenta la espantosa magnitud de los vertidos ambientales- no se dejar&aacute;n sentir plenamente hasta la primera d&eacute;cada del pr&oacute;ximo siglo. Es comprensible que esto haya despertado la ira de los ecologistas. Adem&aacute;s, el hecho de que Bush deje la ejecuci&oacute;n de su plan en manos de la industria es una garant&iacute;a de que los costes de la tecnolog&iacute;a de control de la contaminaci&oacute;n se repercutir&aacute;n, con algunos extras, en el consumidor y de que muchas de las propuestas se cumplir&aacute;n en la pr&aacute;ctica.</p><p>Lo que los ecologistas deben subrayar es que la crisis ecol&oacute;gica mundial es sist&eacute;mica y no simplemente el producto de percances aleatorios. Si el desastre del Exxon Valdez se trata simplemente como un "accidente", como lo fueron Chernobyl y Three Mile Is.</p><blockquote>El crecimiento ilimitado est&aacute; retrasando el reloj evolutivo. El suelo se est&aacute; convirtiendo en arena, los bosques en paisajes lunares; los r&iacute;os, lagos y oc&eacute;anos en cloacas.</blockquote><p>Si no se consigue una soluci&oacute;n, habremos desviado la atenci&oacute;n del p&uacute;blico de una crisis social de proporciones hist&oacute;ricas: No vivimos simplemente en un mundo de problemas, sino en un mundo altamente problem&aacute;tico, una sociedad inherentemente antiecol&oacute;gica. Este mundo antiecol&oacute;gico no se curar&aacute; con actos de estadista ni con la aprobaci&oacute;n de leyes parciales. Es un mundo que necesita urgentemente un cambio estructural de gran alcance.</p><p>Quiz&aacute; el m&aacute;s evidente de nuestros problemas sist&eacute;micos sea el crecimiento incontrolado. Utilizo la palabra "incontrolable" deliberadamente, en lugar de "incontrolado". El crecimiento del que hablo no es la colonizaci&oacute;n del planeta por parte de la humanidad a lo largo de milenios de historia. Se trata m&aacute;s bien de una realidad material inexorable que es &uacute;nica en nuestra &eacute;poca: a saber, que el crecimiento econ&oacute;mico ilimitado se asume como prueba del progreso humano. Hemos dado esta noci&oacute;n tan por sentada en las &uacute;ltimas generaciones que est&aacute; tan inmutablemente fijada en nuestra conciencia como la propia santidad de la propiedad.</p><p>El crecimiento es, de hecho, casi un sin&oacute;nimo de la econom&iacute;a de mercado que prevalece hoy en d&iacute;a. Ese hecho encuentra su expresi&oacute;n m&aacute;s clara en la m&aacute;xima del mercado: "Crecer o morir". Vivimos en un mundo competitivo en el que la rivalidad es una ley de la vida econ&oacute;mica; el beneficio, un desider&aacute;tum tanto social como personal; el l&iacute;mite o la restricci&oacute;n, un arca&iacute;smo; y la mercanc&iacute;a, un sustituto del medio tradicional para establecer relaciones econ&oacute;micas, es decir, el regalo.</p><p>Sin embargo, no basta con achacar nuestros problemas medioambientales a la obsesi&oacute;n por el crecimiento. Un sistema de estructuras profundamente arraigadas, de las que el crecimiento no es m&aacute;s que una manifestaci&oacute;n superficial, conforma nuestra sociedad. Estas estructuras est&aacute;n m&aacute;s all&aacute; del control moral, como el flujo de adrenalina est&aacute; m&aacute;s all&aacute; del control de una criatura asustada Este sistema tiene, en efecto, la cualidad de mando de la ley natural.</p><p>En una sociedad de mercado nacional o internacional (ya sea del tipo empresarial que se encuentra en Occidente o del tipo burocr&aacute;tico que se encuentra en Oriente), la propia competencia genera una necesidad de crecimiento. El crecimiento es la defensa de cada empresa contra la amenaza de absorci&oacute;n por parte de un rival. Las cuestiones morales no tienen nada que ver con esta relaci&oacute;n de adversidad imperiosa. En la medida en que la econom&iacute;a de mercado se vuelve tan omnipresente que convierte a la propia sociedad en un mercado -un vasto centro comercial-, dicta los par&aacute;metros morales de la vida humana y hace que el crecimiento sea sin&oacute;nimo de progreso personal y social. La personalidad, la vida amorosa, los ingresos o el conjunto de creencias, no menos que una empresa, deben crecer o morir.</p><p>Esta sociedad de mercado parece haber borrado de la memoria de la mayor&iacute;a de la gente otro mundo que anta&ntilde;o pon&iacute;a l&iacute;mites al crecimiento, destacaba la cooperaci&oacute;n por encima de la competencia y valoraba el don como v&iacute;nculo de solidaridad humana. En ese mundo remoto, el mercado era marginal a una sociedad dom&eacute;stica o "natural" y las comunidades comerciales exist&iacute;an s&oacute;lo en los "intersticios" del mundo pre-mercado, para usar las palabras apropiadas de Marx.</p><p>Hoy en d&iacute;a, un lenguaje liberal bastante ingenuo legitima una condici&oacute;n que ya damos por sentada como el aire que respiramos: El crecimiento "sano", la "libre" competencia y el individualismo "rudo" son los eufemismos que toda sociedad insegura adopta para transformar sus atributos m&aacute;s depredadores en virtudes. "&iexcl;Son negocios, no es personal, Sonny!", como dice el consigliere del Padrino despu&eacute;s de que el patriarca de la familia haya sido llenado de balas por sus rivales de la mafia. As&iacute;, todos los valores personales se reducen a los empresariales.</p><p>El Primer Mundo, que est&aacute; agotando r&aacute;pidamente muchos de sus recursos, se ha dado cuenta de que el crecimiento est&aacute; devorando la biosfera a un ritmo sin precedentes en la historia de la humanidad. La deforestaci&oacute;n provocada por la lluvia &aacute;cida, producto a su vez de la combusti&oacute;n de combustibles f&oacute;siles, es igualada o incluso superada por la quema sistem&aacute;tica que est&aacute; limpiando vastas selvas tropicales. La destrucci&oacute;n de la capa de ozono, estamos empezando a saber, se est&aacute; produciendo en casi todas partes, no s&oacute;lo en la Ant&aacute;rtida.</p><p>Ahora percibimos que el crecimiento ilimitado est&aacute; reciclando literalmente los complejos productos org&aacute;nicos de la evoluci&oacute;n natural en los simples componentes minerales de la Tierra en los albores de la vida hace miles de millones de a&ntilde;os. El suelo que se estaba elaborando durante milenios se est&aacute; convirtiendo en arena; las regiones ricamente boscosas llenas de complejas formas de vida se est&aacute;n reduciendo a paisajes lunares est&eacute;riles; los r&iacute;os, los lagos e incluso las vastas regiones oce&aacute;nicas se est&aacute;n convirtiendo en alcantarillas nocivas y letales, los radionucleidos, junto con una serie interminable y cada vez mayor de t&oacute;xicos, est&aacute;n invadiendo el aire que respiramos, el agua que bebemos y casi todos los alimentos de la mesa. Ni siquiera las oficinas selladas, climatizadas y desinfectadas son inmunes a este diluvio venenoso.</p><p>El crecimiento es s&oacute;lo la causa m&aacute;s inmediata de este retroceso del reloj evolutivo a una &eacute;poca m&aacute;s primordial y al menos que el crecimiento sea rastreado hasta su fuente b&aacute;sica - la competencia en una sociedad de mercado, la demanda de controlar el crecimiento no tiene sentido y es inalcanzable en un mundo mineralizado. Y pedir "l&iacute;mites al crecimiento" no es m&aacute;s que el primer paso para poner la magnitud de nuestros problemas medioambientales a disposici&oacute;n del p&uacute;blico. A menos que el crecimiento sea rastreado hasta su fuente b&aacute;sica -la competencia en una sociedad de mercado de "crecer o morir"- la demanda de controlar el crecimiento no tiene sentido y es inalcanzable. No podemos detener el crecimiento dejando el mercado intacto, como tampoco podemos detener el ego&iacute;smo dejando la rivalidad intacta.</p><p>En este mundo oculto de causa y efecto, el movimiento ecologista y el p&uacute;blico se encuentran en una encrucijada. &iquest;Es el crecimiento un producto del "consumismo" -la explicaci&oacute;n socialmente m&aacute;s aceptable y neutral que solemos encontrar en los debates sobre el deterioro del medio ambiente-? &iquest;O se produce el crecimiento debido a la naturaleza de la producci&oacute;n de una econom&iacute;a de mercado? Hasta cierto punto, podemos decir. ambas cosas. Pero la realidad general de una econom&iacute;a de mercado es que la demanda de un nuevo producto por parte de los consumidores rara vez se produce de forma espont&aacute;nea, ni su consumo se gu&iacute;a puramente por consideraciones personales.</p><p>Hoy en d&iacute;a, la demanda no la crean los consumidores, sino los productores, concretamente las empresas denominadas agencias de publicidad, que utilizan un sinf&iacute;n de t&eacute;cnicas para manipular el gusto del p&uacute;blico. Las lavadoras y secadoras Amencan, por ejemplo, est&aacute;n pr&aacute;cticamente construidas para ser utilizadas en com&uacute;n, y lo son en muchos edificios de apartamentos. Su privatizaci&oacute;n en los hogares, donde permanecen inactivas la mayor parte del tiempo, es resultado del ingenio publicitario.</p><p>Se puede examinar todo el panorama de los art&iacute;culos de "consumo" t&iacute;picos y encontrar muchos otros ejemplos del consumo irracional de productos por parte de individuos y peque&ntilde;as familias, art&iacute;culos de "consumo" que se prestan f&aacute;cilmente al uso p&uacute;blico.</p><p>Otra explicaci&oacute;n popular de la crisis medioambiental es el aumento de la poblaci&oacute;n.&nbsp;</p><p>Este argumento ser&iacute;a m&aacute;s convincente si se pudiera demostrar que los pa&iacute;ses con las mayores tasas de aumento de la poblaci&oacute;n son los mayores consumidores de energ&iacute;a, materias primas o incluso alimentos. Pero tales correlaciones son notoriamente falsas. A menudo se equipara la mera densidad de poblaci&oacute;n con la superpoblaci&oacute;n en un determinado pa&iacute;s o regi&oacute;n. Tales argumentos, que suelen ser c&iacute;nicos en su uso de gr&aacute;ficos -escenas de calles y estaciones de metro de Nueva York congestionadas durante las horas punta, por ejemplo- apenas merecen atenci&oacute;n.</p><p>Todav&iacute;a tenemos que determinar cu&aacute;ntas personas puede sostener el planeta sin que se produzca un completo trastorno ecol&oacute;gico. Los datos no son ni mucho menos concluyentes, pero seguramente est&aacute;n muy sesgados, en general por motivos econ&oacute;micos, raciales y sociales. La demograf&iacute;a dista mucho de ser una ciencia, pero es un arma pol&iacute;tica notoria cuyo abuso se ha cobrado la vida de millones de personas a lo largo del siglo.&nbsp;</p><p>Por &uacute;ltimo, la "sociedad industrial", por utilizar un eufemismo gentil para referirse al capitalismo, tambi&eacute;n se ha convertido en una explicaci&oacute;n f&aacute;cil de los males ambientales que afligen a nuestra &eacute;poca. Pero una feliz ignorancia nubla el hecho de que, hace varios centenares de a&ntilde;os, gran parte de los bosques de Inglaterra, incluidos los refugios de Robin Hood, fueron deforestados.</p><p>de Robin Hood, fue deforestada por las toscas hachas de los proletarios rurales para producir carb&oacute;n vegetal para una econom&iacute;a metal&uacute;rgica tecnol&oacute;gicamente sencilla y para despejar el terreno para los rentables reba&ntilde;os de ovejas. Esto ocurri&oacute; mucho antes de la Revoluci&oacute;n Industrial.</p><p>La tecnolog&iacute;a puede magnificar un problema o incluso acelerar sus efectos. Pero con o sin "imaginaci&oacute;n tecnol&oacute;gica" (para usar la expresi&oacute;n de Jacques Ellul), rara vez produce el problema en s&iacute;. De hecho, la racionalizaci&oacute;n del trabajo mediante t&eacute;cnicas de cadena de montaje se remonta a sociedades claramente preindustriales como los constructores de pir&aacute;mides del antiguo Egipto, que desarrollaron una gran m&aacute;quina humana para construir templos y mausoleos.&nbsp;</p><p>Sacar el crecimiento de su contexto social adecuado es distorsionar y privatizar el problema. Es inexacto e injusto obligar a la gente a creer que son personalmente responsables de los peligros ecol&oacute;gicos actuales porque consumen demasiado o proliferan con demasiada facilidad.&nbsp;</p><p>Esta privatizaci&oacute;n de la crisis medioambiental, al igual que los cultos de la Nueva Era que se centran en los problemas personales en lugar de en los desajustes sociales, ha reducido muchos movimientos ecologistas a la m&aacute;s absoluta ineficacia y amenaza con disminuir su credibilidad ante el p&uacute;blico. Si la "vida sencilla" y el reciclaje militante son las principales soluciones a los lances medioambientales, la crisis seguramente continuar&aacute; y se intensificar&aacute;.&nbsp;</p><p>Es injusto obligar a la gente a creer que son personalmente responsables de la crisis. La "vida sencilla" y el reciclaje militante no la resolver&aacute;n.</p><p>Ir&oacute;nicamente, mucha gente corriente y sus familias no pueden permitirse vivir "sencillamente". Es una empresa exigente si se tiene en cuenta lo costoso de los artefactos "simples" hechos a mano y el precio exorbitante de los bienes org&aacute;nicos y "reciclados". Adem&aacute;s, lo que el "extremo de producci&oacute;n" de la crisis medioambiental no puede vender al "extremo de consumo", lo vender&aacute; sin duda a los militares. General Electric goza de una considerable eminencia no s&oacute;lo por sus frigor&iacute;ficos, sino tambi&eacute;n por sus ca&ntilde;ones Gatling. Este lado sombr&iacute;o del problema ambiental -la producci&oacute;n militar- s&oacute;lo puede ser ignorado si se alcanza una cabeza hueca ecol&oacute;gica tan vac&iacute;a como para desafiar la descripci&oacute;n.&nbsp;</p><p>La preocupaci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica por el medio ambiente no puede abordarse echando la culpa al crecimiento sin explicar las causas del mismo. Tampoco puede agotarse una explicaci&oacute;n citando el "consumismo" mientras se ignora el siniestro papel que desempe&ntilde;an los productores rivales en la formaci&oacute;n del gusto del p&uacute;blico y en la orientaci&oacute;n de su poder adquisitivo. Aparte de los costes que conlleva, la mayor&iacute;a de la gente no quiere "vivir con sencillez". No quieren disminuir su libertad de viajar o su acceso a la cultura, ni reducir las necesidades que a menudo sirven para enriquecer la personalidad y la sensibilidad humanas.&nbsp;</p><p>Por muy rimbombantes que sean ciertos esl&oacute;ganes ecologistas "radicales" como &iexcl;VUELTA AL PLEISTOCENO! (un lema del grupo Earth First!) pueden sonar, no son menos degradantes y despersonalizantes que las utop&iacute;as tecnocr&aacute;ticas de H.G. Wells a principios de este siglo.&nbsp;</p><p>Ser&aacute; necesario un alto grado de sensibilidad y reflexi&oacute;n -atributos que se fomentan con el consumo de art&iacute;culos como libros, obras de arte y m&uacute;sica- para llegar a comprender lo que uno necesita y no necesita en &uacute;ltima instancia para ser una persona verdaderamente realizada. Sin este tipo de personas en n&uacute;mero suficiente para desafiar la destrucci&oacute;n del planeta, el movimiento ecologista ser&aacute; tan superficial en el futuro como ineficaz en la actualidad.&nbsp;</p><p>El tema del crecimiento, por tanto, puede utilizarse para entregarnos a banalidades sobre nuestros patrones de consumo y la pasi&oacute;n tecnocr&aacute;tica por los artilugios (el budismo, observo, no ha hecho que Jap&oacute;n sea menos tecno</p><p>nocr&aacute;tica que la de Estados Unidos) o para orientar el pensamiento p&uacute;blico hacia las cuestiones b&aacute;sicas que ponen de manifiesto las fuentes sociales de la crisis ecol&oacute;gica.&nbsp;</p><p>En Vermont, por ejemplo, los Verdes de Izquierda que tratan de radicalizar el movimiento ecologista del estado, m&aacute;s bien tibio, han seguido la l&oacute;gica de la disminuci&oacute;n del crecimiento en l&iacute;neas desafiantes y &uacute;tiles. Con su demanda de una moratoria de un a&ntilde;o sobre el crecimiento y un debate p&uacute;blico sobre las necesidades vitales, han permitido plantear preguntas clave sobre los problemas que plantea el control del crecimiento.&nbsp;</p><p>Por ejemplo, &iquest;con qu&eacute; criterios vamos a determinar lo que constituye un crecimiento innecesario y lo que es un crecimiento necesario? &iquest;Qui&eacute;n tomar&aacute; esta decisi&oacute;n: los organismos estatales, las asambleas municipales, las alianzas entre pueblos a nivel de condado, los barrios de las ciudades?&nbsp;</p><p>&iquest;Hasta qu&eacute; punto deber&iacute;an los municipios estar facultados para limitar el crecimiento? &iquest;Deben empezar a comprar terrenos abiertos? &iquest;Deben subvencionar a los agricultores para salvar las explotaciones agr&iacute;colas para las generaciones futuras? &iquest;Deben someter a las grandes empresas industriales y comerciales al control de las asambleas ciudadanas? &iquest;Deben establecer criterios legales para determinar las restricciones ecol&oacute;gicas a los promotores e inversores de capital riesgo?</p><p>Esta secuencia de preguntas, cada una de las cuales se desprende l&oacute;gicamente de la idea de controlar el crecimiento, puede tener consecuencias impresionantes.</p><p>Ha obligado a los habitantes de las comunidades de Vermont a reflexionar sobre la naturaleza de sus prioridades: &iquest;crecimiento o medio ambiente digno? &iquest;Poder centralizado o poder local? &iquest;Alianzas comunitarias o agencias burocr&aacute;ticas? &iquest;El uso explotador de la propiedad que implica el bienestar p&uacute;blico o el control comunal de dicha propiedad?</p><p>Varias ciudades de Vermont han desafiado el derecho del gobierno estatal de Montpelier a ignorar las demandas de los ciudadanos y de las asambleas municipales para inhibir el crecimiento; de hecho, a ignorar sus intentos de determinar su propio destino.</p><p>El ecologismo de la Nueva Era y el ecologismo convencional, que ponen l&iacute;mites a una reflexi&oacute;n ecol&oacute;gica seria y profunda, han sido sustituidos cada vez m&aacute;s por una ecolog&iacute;a social que explora los factores econ&oacute;micos e institucionales que entran en la crisis medioambiental.</p><p>En el contexto de este discurso m&aacute;s maduro, el vertido de petr&oacute;leo de Valdez ya no se considera un asunto de Alaska, un "episodio" en la geograf&iacute;a de la contaminaci&oacute;n. M&aacute;s bien se reconoce como un acto social que eleva tales "accidentes" al nivel de problemas sist&eacute;micos, enraizados no en el consumismo, el avance tecnol&oacute;gico y el crecimiento de la poblaci&oacute;n, sino en un sistema irracional de producci&oacute;n, un abuso de la tecnolog&iacute;a por parte de una econom&iacute;a que crece o muere, y la demograf&iacute;a de la pobreza y la riqueza. La dislocaci&oacute;n ecol&oacute;gica no puede separarse de las dislocaciones sociales.</p><p>Las ra&iacute;ces sociales de nuestros problemas medioambientales no pueden permanecer ocultas sin trivializar los propios problemas y frustrar su resoluci&oacute;n.</p><p>Traducido por Jorge Joya</p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3609433" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>El anarquismo post-escasez - Murray Bookchin</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Jan 2022 19:23:07 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><h3></h3><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3609068&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><blockquote><em>Primer cap&iacute;tulo del libro del mismo nombre.&nbsp;</em><a href="https://libcom.org/files/Post-Scarcity%20Anarchism%20-%20Murray%20Bookchin.pdf"><em>Libcom</em></a></blockquote><ul><li>Condiciones previas y posibilidades</li><li>La dial&eacute;ctica redentora</li><li>Espontaneidad y Utop&iacute;a</li><li>Perspectiva</li></ul><p></p><p>Condiciones previas y posibilidades</p><p>Todas las revoluciones que han tenido &eacute;xito en el pasado han sido revoluciones particularistas de clases minoritarias que buscaban hacer valer sus intereses espec&iacute;ficos sobre los del conjunto de la sociedad. Las grandes revoluciones burguesas de los tiempos modernos ofrecieron una ideolog&iacute;a de reconstituci&oacute;n pol&iacute;tica radical, pero en realidad se limitaron a certificar el dominio social de la burgues&iacute;a, dando expresi&oacute;n pol&iacute;tica formal a la ascendencia econ&oacute;mica del capital. Las elevadas nociones de la "naci&oacute;n", del "ciudadano libre", de la igualdad ante la ley", ocultaban la realidad mundana del Estado centralizado, del hombre aislado y atomizado, del dominio del inter&eacute;s burgu&eacute;s. A pesar de sus amplias reivindicaciones ideol&oacute;gicas, las revoluciones particularistas sustituyeron el dominio de una clase por otra, un sistema de explotaci&oacute;n por otro, un sistema de trabajo por otro y un sistema de represi&oacute;n psicol&oacute;gica por otro.</p><p></p><p>Lo que es &uacute;nico en nuestra &eacute;poca es que la revoluci&oacute;n particularista ha sido subsumida por la posibilidad de la revoluci&oacute;n generalizada, completa y totalista. La sociedad burguesa, si no logr&oacute; otra cosa, revolucion&oacute; los medios de producci&oacute;n a una escala sin precedentes en la historia. Esta revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica, que ha culminado en la cibern&eacute;tica, ha creado la base objetiva y cuantitativa para un mundo sin dominio de clase, sin explotaci&oacute;n, sin trabajo y sin necesidades materiales. Ahora existen los medios para el desarrollo del hombre redondo, del hombre total, liberado de la culpa y del funcionamiento de los modos autoritarios de formaci&oacute;n, y entregado al deseo y a la aprehensi&oacute;n sensual de lo maravilloso. Ahora es posible concebir la experiencia futura del hombre en t&eacute;rminos de un proceso coherente en el que las bifurcaciones del pensamiento y la actividad, de la mente y la sensualidad, de la disciplina y la espontaneidad, de la individualidad y la comunidad, del hombre y la naturaleza, de la ciudad y el campo, de la educaci&oacute;n y la vida, del trabajo y el juego, se resuelven, se armonizan y se casan org&aacute;nicamente en un &aacute;mbito de libertad cualitativamente nuevo. As&iacute; como la revoluci&oacute;n particularizada produjo una sociedad particularizada y bifurcada, la revoluci&oacute;n generalizada puede producir una comunidad org&aacute;nicamente unificada y polifac&eacute;tica. La gran herida abierta por la sociedad propietaria en la forma de la "cuesti&oacute;n social" puede ahora ser curada.</p><p></p><p>Que la libertad debe ser concebida en t&eacute;rminos humanos, no en t&eacute;rminos animales, en t&eacute;rminos de vida, no de supervivencia, es suficientemente claro. Los hombres no se desprenden de sus v&iacute;nculos de esclavitud y llegan a ser plenamente humanos simplemente despoj&aacute;ndose de la dominaci&oacute;n social y obteniendo la libertad en su forma abstracta. Tambi&eacute;n deben ser libres en lo concreto: libres de la necesidad material, del trabajo, de la carga de dedicar la mayor parte de su tiempo -de hecho, la mayor parte de su vida- a la lucha con la necesidad. Haber visto estas condiciones materiales previas para la libertad humana, haber subrayado que la libertad presupone el tiempo libre y la abundancia material para abolir el tiempo libre como privilegio social, es la gran contribuci&oacute;n de Karl Marx a la teor&iacute;a revolucionaria moderna.</p><p></p><p>Del mismo modo, las condiciones previas para la libertad no deben confundirse con las condiciones de la libertad. La posibilidad de la liberaci&oacute;n no constituye su realidad. Junto a sus aspectos positivos, el avance tecnol&oacute;gico tiene un lado claramente negativo, socialmente regresivo. Si es cierto que el progreso tecnol&oacute;gico ampl&iacute;a la potencialidad hist&oacute;rica de la libertad, tambi&eacute;n es cierto que el control burgu&eacute;s de la tecnolog&iacute;a refuerza la organizaci&oacute;n establecida de la sociedad y la vida cotidiana. La tecnolog&iacute;a y los recursos de la abundancia proporcionan al capitalismo los medios para asimilar grandes sectores de la sociedad al sistema establecido de jerarqu&iacute;a y autoridad. Proporcionan al sistema el armamento, los dispositivos de detecci&oacute;n y los medios de propaganda para la amenaza y la realidad de la represi&oacute;n masiva. Por su naturaleza centralista, los recursos de la abundancia refuerzan las tendencias monopolistas, centralistas y burocr&aacute;ticas del aparato pol&iacute;tico. En resumen, dotan al Estado de medios hist&oacute;ricamente in&eacute;ditos para manipular y movilizar todo el entorno de la vida y para perpetuar la jerarqu&iacute;a, la explotaci&oacute;n y la falta de libertad.</p><p>Sin embargo, hay que subrayar que esta manipulaci&oacute;n y movilizaci&oacute;n del medio ambiente es extremadamente problem&aacute;tica y est&aacute; cargada de crisis. Lejos de conducir a la pacificaci&oacute;n (apenas se puede hablar, en este caso, de armonizaci&oacute;n), el intento de la sociedad burguesa de controlar y explotar su entorno, tanto natural como social, tiene consecuencias devastadoras. Se han escrito vol&uacute;menes sobre la contaminaci&oacute;n de la atm&oacute;sfera y de los cursos de agua, sobre la destrucci&oacute;n de la cubierta arb&oacute;rea y del suelo, y sobre los materiales t&oacute;xicos en los alimentos y los l&iacute;quidos. A&uacute;n m&aacute;s amenazantes en sus resultados finales son la contaminaci&oacute;n y la destrucci&oacute;n de la propia ecolog&iacute;a necesaria para un organismo complejo como el hombre. La concentraci&oacute;n de residuos radiactivos en los seres vivos es una amenaza para la salud y la dotaci&oacute;n gen&eacute;tica de casi todas las especies. La contaminaci&oacute;n mundial por pesticidas que inhiben la producci&oacute;n de ox&iacute;geno en el plancton o por el nivel casi t&oacute;xico de plomo de los gases de la gasolina son ejemplos de una contaminaci&oacute;n duradera que amenaza la integridad biol&oacute;gica de todas las formas de vida avanzadas, incluido el hombre.</p><p></p><p>No menos alarmante es el hecho de que debemos revisar dr&aacute;sticamente nuestras nociones tradicionales de lo que constituye un contaminante ambiental. Hace unas d&eacute;cadas habr&iacute;a sido absurdo calificar el di&oacute;xido de carbono y el calor como contaminantes en el sentido habitual del t&eacute;rmino. Sin embargo, ambos pueden figurar entre las fuentes m&aacute;s graves de futuros desequilibrios ecol&oacute;gicos y pueden suponer importantes amenazas para la viabilidad del planeta. Como resultado de las actividades de combusti&oacute;n industrial y dom&eacute;stica, la cantidad de di&oacute;xido de carbono en la atm&oacute;sfera ha aumentado aproximadamente un veinticinco por ciento en los &uacute;ltimos cien a&ntilde;os, y es posible que se duplique a finales de siglo. El famoso "efecto invernadero" que se espera que produzca la creciente cantidad de este gas ha sido ampliamente discutido en los medios de comunicaci&oacute;n; se supone que, con el tiempo, el gas inhibir&aacute; la disipaci&oacute;n del calor del mundo hacia el espacio, provocando un aumento de las temperaturas globales que derretir&aacute; los casquetes polares y provocar&aacute; la inundaci&oacute;n de vastas zonas costeras. La contaminaci&oacute;n t&eacute;rmica, resultado principalmente del agua caliente vertida por las centrales nucleares y convencionales, ha tenido efectos desastrosos en la ecolog&iacute;a de lagos, r&iacute;os y estuarios. El aumento de la temperatura del agua no s&oacute;lo perjudica las actividades fisiol&oacute;gicas y reproductivas de los peces, sino que favorece las grandes floraciones de algas que se han convertido en problemas tan formidables en los cursos de agua.</p><p></p><p>Desde el punto de vista ecol&oacute;gico, la explotaci&oacute;n y la manipulaci&oacute;n burguesa est&aacute;n minando la capacidad misma de la tierra para sostener formas de vida avanzadas. La crisis se ve agravada por el aumento masivo de la contaminaci&oacute;n del aire y del agua; por la creciente acumulaci&oacute;n de residuos no degradables, residuos de plomo, residuos de pesticidas y aditivos t&oacute;xicos en los alimentos; por la expansi&oacute;n de las ciudades en vastos cinturones urbanos; por el aumento del estr&eacute;s debido a la congesti&oacute;n, el ruido y la vida en masa; y por la cicatrizaci&oacute;n gratuita de la tierra como resultado de las operaciones mineras, la explotaci&oacute;n maderera y la especulaci&oacute;n inmobiliaria. Como resultado, la tierra ha sido expoliada en unas pocas d&eacute;cadas a una escala que no tiene precedentes en toda la historia de la ocupaci&oacute;n humana del planeta. Socialmente, la explotaci&oacute;n y la manipulaci&oacute;n burguesa han llevado la vida cotidiana al punto m&aacute;s insoportable de vacuidad y aburrimiento. A medida que la sociedad se ha convertido en una f&aacute;brica y en un mercado, la propia raz&oacute;n de ser de la vida se ha reducido a la producci&oacute;n por s&iacute; misma y al consumo por s&iacute; mismo[1].</p><p></p><p>La dial&eacute;ctica redentora</p><p>&iquest;Existe una dial&eacute;ctica redentora que pueda guiar el desarrollo social en direcci&oacute;n a una sociedad an&aacute;rquica en la que las personas alcancen el pleno control de su vida cotidiana? &iquest;O la dial&eacute;ctica social llega a su fin con el capitalismo, con sus posibilidades selladas por el uso de una tecnolog&iacute;a muy avanzada con fines represivos y cooptativos? Debemos aprender aqu&iacute; de los l&iacute;mites del marxismo, un proyecto que, comprensiblemente en un per&iacute;odo de escasez material, ancl&oacute; la dial&eacute;ctica social y las contradicciones del capitalismo en el &aacute;mbito econ&oacute;mico. Marx, se ha subrayado, examin&oacute; las condiciones previas a la liberaci&oacute;n, no las condiciones de la liberaci&oacute;n. La cr&iacute;tica marxiana est&aacute; anclada en el pasado, en la &eacute;poca de las carencias materiales y del desarrollo tecnol&oacute;gico relativamente limitado. Incluso su teor&iacute;a humanista de la alienaci&oacute;n gira principalmente en torno a la cuesti&oacute;n del trabajo y la alienaci&oacute;n del hombre del producto de su trabajo. Hoy, sin embargo, el capitalismo es un par&aacute;sito del futuro, un vampiro que sobrevive con la tecnolog&iacute;a y los recursos de la libertad. </p><p>El capitalismo industrial de la &eacute;poca de Marx organizaba sus relaciones mercantiles en torno a un sistema imperante de escasez material; el capitalismo de Estado de nuestra &eacute;poca organiza sus relaciones mercantiles en torno a un sistema imperante de abundancia material. Hace un siglo hab&iacute;a que soportar la escasez; hoy hay que imponerla, de ah&iacute; la importancia del Estado en la &eacute;poca actual. No es que el capitalismo moderno haya resuelto sus contradicciones[2] y anulado la dial&eacute;ctica social, sino que la dial&eacute;ctica social y las contradicciones del capitalismo se han expandido desde los &aacute;mbitos econ&oacute;micos a los jer&aacute;rquicos de la sociedad, desde el &aacute;mbito "hist&oacute;rico" abstracto a las minucias concretas de la experiencia cotidiana, desde el &aacute;mbito de la supervivencia al &aacute;mbito de la vida.</p><p></p><p>La dial&eacute;ctica del capitalismo burocr&aacute;tico de Estado se origina en la contradicci&oacute;n entre el car&aacute;cter represivo de la sociedad de la mercanc&iacute;a y la enorme libertad potencial abierta por el avance tecnol&oacute;gico. Esta contradicci&oacute;n tambi&eacute;n opone la organizaci&oacute;n explotadora de la sociedad al mundo natural, un mundo que incluye no s&oacute;lo el entorno natural, sino tambi&eacute;n la "naturaleza" del hombre, sus impulsos derivados del Eros. La contradicci&oacute;n entre la organizaci&oacute;n explotadora de la sociedad y el medio ambiente natural est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de la cooptaci&oacute;n: la atm&oacute;sfera, los cursos de agua, el suelo y la ecolog&iacute;a necesarios para la supervivencia humana no son redimibles mediante reformas, concesiones o modificaciones de la pol&iacute;tica estrat&eacute;gica. No hay tecnolog&iacute;a que pueda reproducir el ox&iacute;geno atmosf&eacute;rico en cantidades suficientes para mantener la vida en este planeta. No existe ning&uacute;n sustituto de los sistemas hidrol&oacute;gicos de la Tierra. No existe ninguna t&eacute;cnica para eliminar la contaminaci&oacute;n masiva del medio ambiente por is&oacute;topos radiactivos, pesticidas, plomo y residuos de petr&oacute;leo. Tampoco hay la menor evidencia de que la sociedad burguesa vaya a ceder en alg&uacute;n momento en el futuro previsible en su alteraci&oacute;n de los procesos ecol&oacute;gicos vitales, en su explotaci&oacute;n de los recursos naturales, en su uso de la atm&oacute;sfera y de los cursos de agua como zonas de vertido de residuos, o en su modo canceroso de urbanizaci&oacute;n y abuso de la tierra.</p><p></p><p>A&uacute;n m&aacute;s inmediata es la contradicci&oacute;n entre la organizaci&oacute;n explotadora de la sociedad y los impulsos derivados del Eros del hombre, una contradicci&oacute;n que se manifiesta como la banalizaci&oacute;n y el empobrecimiento de la experiencia en una sociedad de masas impersonal y burocr&aacute;ticamente manipulada. Los impulsos derivados del Eros en el hombre pueden ser reprimidos y sublimados, pero nunca pueden ser eliminados. Se renuevan con cada nacimiento de un ser humano y con cada generaci&oacute;n de j&oacute;venes. No es de extra&ntilde;ar que hoy en d&iacute;a los j&oacute;venes, m&aacute;s que cualquier clase o estrato econ&oacute;mico, articulen los impulsos vitales de la naturaleza de la humanidad: las urgencias del deseo, la sensualidad y el atractivo de lo maravilloso. As&iacute;, la matriz biol&oacute;gica, de la que surgi&oacute; la sociedad jer&aacute;rquica hace siglos, reaparece en un nuevo nivel con la era que marca el fin de la jerarqu&iacute;a, s&oacute;lo que ahora esta matriz est&aacute; saturada de fen&oacute;menos sociales. A falta de manipular el germoplasma de la humanidad, los impulsos vitales s&oacute;lo pueden ser anulados con la aniquilaci&oacute;n del propio hombre.</p><p></p><p>Las contradicciones en el seno del capitalismo burocr&aacute;tico de Estado impregnan todas las formas jer&aacute;rquicas desarrolladas y sobredesarrolladas por la sociedad burguesa. Las formas jer&aacute;rquicas que nutrieron a la sociedad propietaria durante siglos y promovieron su desarrollo -el Estado, la ciudad, la econom&iacute;a centralizada, la burocracia, la familia patriarcal y el mercado- han alcanzado sus l&iacute;mites hist&oacute;ricos. Han agotado sus funciones sociales como modos de estabilizaci&oacute;n. No se trata de si estas formas jer&aacute;rquicas fueron alguna vez "progresistas" en el sentido marxiano del t&eacute;rmino. Como ha observado Raoul Vaneigem: "Quiz&aacute; no baste con decir que el poder jer&aacute;rquico ha preservado a la humanidad durante miles de a&ntilde;os como el alcohol preserva a un feto, deteniendo su crecimiento o su decadencia". Hoy en d&iacute;a, estas formas constituyen el objetivo de todas las fuerzas revolucionarias que genera el capitalismo moderno, y ya sea que se vea su resultado como una cat&aacute;strofe nuclear o un desastre ecol&oacute;gico, ahora amenazan la supervivencia misma de la humanidad.</p><p>&nbsp;Con el desarrollo de las formas jer&aacute;rquicas en una amenaza para la existencia misma de la humanidad, la dial&eacute;ctica social, lejos de anularse, adquiere una nueva dimensi&oacute;n. Plantea la "cuesti&oacute;n social" de una manera totalmente nueva. Si el hombre tuvo que adquirir las condiciones de supervivencia para vivir (como subray&oacute; Marx), ahora debe adquirir las condiciones de vida para sobrevivir. Con esta inversi&oacute;n de la relaci&oacute;n entre supervivencia y vida, la revoluci&oacute;n adquiere un nuevo sentido de urgencia. Ya no nos enfrentamos a la famosa elecci&oacute;n de Marx de socialismo o barbarie; nos enfrentamos a las alternativas m&aacute;s dr&aacute;sticas de anarquismo o aniquilaci&oacute;n. Los problemas de la necesidad y la supervivencia se han vuelto congruentes con los problemas de la libertad y la vida. Dejan de requerir cualquier mediaci&oacute;n te&oacute;rica, etapas "transitorias" u organizaciones centralizadas para salvar la brecha entre lo existente y lo posible. Lo posible, de hecho, es todo lo que puede existir. Por lo tanto, los problemas de "transici&oacute;n", que ocuparon a los marxistas durante casi un siglo, quedan eliminados no s&oacute;lo por el avance de la tecnolog&iacute;a, sino por la propia dial&eacute;ctica social. Los problemas de la reconstrucci&oacute;n social se han reducido a tareas pr&aacute;cticas que pueden ser resueltas espont&aacute;neamente por actos autoliberadores de la sociedad.</p><p></p><p>La revoluci&oacute;n, de hecho, adquiere no s&oacute;lo un nuevo sentido de urgencia, sino un nuevo sentido de promesa. En el tribalismo de los hippies, en los estilos de vida de abandono y sexualidad libre de millones de j&oacute;venes, en los grupos de afinidad espont&aacute;neos de los anarquistas, encontramos formas de afirmaci&oacute;n que se derivan de actos de negaci&oacute;n. Con la inversi&oacute;n de la "cuesti&oacute;n social" hay tambi&eacute;n una inversi&oacute;n de la dial&eacute;ctica social; un "s&iacute;" emerge autom&aacute;tica y simult&aacute;neamente con un "no".</p><p></p><p>Las soluciones toman su punto de partida de los problemas. Cuando ha llegado el momento en la historia en que el estado, la ciudad, la burocracia, la econom&iacute;a centralizada, la familia patriarcal y el mercado han alcanzado sus l&iacute;mites hist&oacute;ricos, lo que se plantea ya no es un cambio de forma sino la negaci&oacute;n absoluta de todas las formas jer&aacute;rquicas como tales. La negaci&oacute;n absoluta del Estado es el anarquismo, una situaci&oacute;n en la que los hombres liberan no s&oacute;lo la "historia", sino todas las circunstancias inmediatas de su vida cotidiana. La negaci&oacute;n absoluta de la ciudad es la comunidad, una comunidad en la que el entorno social est&aacute; descentralizado en comunas redondeadas y ecol&oacute;gicamente equilibradas. La negaci&oacute;n absoluta de la burocracia es la inmediatez, a diferencia de las relaciones mediadas: una situaci&oacute;n en la que la representaci&oacute;n se sustituye por las relaciones cara a cara en una asamblea general de individuos libres. La negaci&oacute;n absoluta de la econom&iacute;a centralizada es la ecotecnia regional, una situaci&oacute;n en la que los instrumentos de producci&oacute;n se amoldan a los recursos de un ecosistema. La negaci&oacute;n absoluta de la familia patriarcal es la sexualidad liberada, en la que todas las formas de regulaci&oacute;n sexual son superadas por la expresi&oacute;n espont&aacute;nea y sin trabas del erotismo entre iguales. La negaci&oacute;n absoluta del mercado es el comunismo, en el que la abundancia colectiva y la cooperaci&oacute;n transforman el trabajo en juego y la necesidad en deseo.</p><p></p><p>Espontaneidad y utop&iacute;a</p><p>No es casual que en un momento de la historia en el que el poder jer&aacute;rquico y la manipulaci&oacute;n han alcanzado sus proporciones m&aacute;s amenazantes, los propios conceptos de jerarqu&iacute;a, poder y manipulaci&oacute;n est&eacute;n siendo cuestionados. El desaf&iacute;o a estos conceptos proviene de un redescubrimiento de la importancia de la espontaneidad, un redescubrimiento alimentado por la ecolog&iacute;a, por una concepci&oacute;n m&aacute;s elevada del autodesarrollo y por una nueva comprensi&oacute;n del proceso revolucionario en la sociedad.</p><p></p><p>Lo que la ecolog&iacute;a ha demostrado es que el equilibrio en la naturaleza se consigue mediante la variaci&oacute;n org&aacute;nica y la complejidad, no mediante la homogeneidad y la simplificaci&oacute;n. Por ejemplo, cuanto m&aacute;s variada sea la flora y la fauna de un ecosistema, m&aacute;s estable ser&aacute; la poblaci&oacute;n de una plaga potencial. Cuanto m&aacute;s disminuya la diversidad ambiental, mayor ser&aacute; la fluctuaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n de una plaga potencial, con la probabilidad de que se descontrole. Dejado a su aire, un ecosistema tiende espont&aacute;neamente a la diferenciaci&oacute;n org&aacute;nica, a una mayor variedad de flora y fauna y a la diversidad en el n&uacute;mero de presas y depredadores. Esto no significa que haya que evitar la interferencia del hombre. La necesidad de una agricultura productiva -que es en s&iacute; misma una forma de interferencia con la naturaleza- debe permanecer siempre en el primer plano de un enfoque ecol&oacute;gico del cultivo de alimentos y la gesti&oacute;n forestal. No menos importante es el hecho de que el hombre a menudo puede producir cambios en un ecosistema que mejoren enormemente su calidad ecol&oacute;gica.</p><p></p><p>Pero estos esfuerzos requieren perspicacia y comprensi&oacute;n, no el ejercicio de la fuerza bruta y la manipulaci&oacute;n.</p><p>Este concepto de gesti&oacute;n, esta nueva consideraci&oacute;n de la importancia de la espontaneidad, tiene aplicaciones de gran alcance para la tecnolog&iacute;a y la comunidad, de hecho, para la imagen social del hombre en una sociedad liberada. Desaf&iacute;a el ideal capitalista de la agricultura como una operaci&oacute;n de f&aacute;brica, organizada en torno a inmensas propiedades de tierra controladas centralmente, formas altamente especializadas de monocultivo, la reducci&oacute;n del terreno a una planta de producci&oacute;n, la sustituci&oacute;n de los procesos qu&iacute;micos por los org&aacute;nicos, el uso de mano de obra en grupo, etc. Para que el cultivo de alimentos sea un modo de cooperaci&oacute;n con la naturaleza y no una contienda entre adversarios, el agricultor debe familiarizarse a fondo con la ecolog&iacute;a de la tierra; debe adquirir una nueva sensibilidad hacia sus necesidades y posibilidades. Esto presupone la reducci&oacute;n de la agricultura a escala humana, la restauraci&oacute;n de unidades agr&iacute;colas de tama&ntilde;o moderado y la diversificaci&oacute;n de la situaci&oacute;n agr&iacute;cola; en resumen, presupone un sistema descentralizado y ecol&oacute;gico de cultivo de alimentos.</p><p></p><p>El mismo razonamiento se aplica a la lucha contra la contaminaci&oacute;n. El desarrollo de complejos fabriles gigantes y el uso de fuentes de energ&iacute;a &uacute;nicas o dobles son responsables de la contaminaci&oacute;n atmosf&eacute;rica. S&oacute;lo desarrollando unidades industriales m&aacute;s peque&ntilde;as y diversificando las fuentes de energ&iacute;a mediante el uso extensivo de energ&iacute;a limpia (solar, e&oacute;lica e hidr&aacute;ulica) ser&aacute; posible reducir la contaminaci&oacute;n industrial. Los medios para este cambio tecnol&oacute;gico radical ya est&aacute;n al alcance de la mano. Los tecn&oacute;logos han desarrollado sustitutos miniaturizados para el funcionamiento industrial a gran escala: peque&ntilde;as m&aacute;quinas vers&aacute;tiles y m&eacute;todos sofisticados para convertir la energ&iacute;a solar, e&oacute;lica e hidr&aacute;ulica en energ&iacute;a utilizable en la industria y el hogar. Estos sustitutos suelen ser m&aacute;s productivos y menos derrochadores que las instalaciones a gran escala que existen en la actualidad[3].</p><p></p><p>Las implicaciones de la agricultura y la industria a peque&ntilde;a escala para una comunidad son obvias: si la humanidad va a utilizar los principios necesarios para gestionar un ecosistema, la unidad comunal b&aacute;sica de la vida social debe convertirse en un ecosistema, una ecocomunidad. Tambi&eacute;n debe ser diversificada, equilibrada y completa. Este concepto de comunidad no est&aacute; motivado exclusivamente por la necesidad de un equilibrio duradero entre el hombre y el mundo natural, sino que tambi&eacute;n coincide con el ideal ut&oacute;pico del hombre redondo, el individuo cuya sensibilidad, gama de experiencias y estilo de vida se nutren de una amplia gama de est&iacute;mulos, de una diversidad de actividades y de una escala social que siempre permanece dentro de la comprensi&oacute;n de un solo ser humano. As&iacute;, los medios y las condiciones de supervivencia se convierten en medios y condiciones de vida; la necesidad se convierte en deseo y el deseo en necesidad. Se alcanza el punto en el que la mayor descomposici&oacute;n social proporciona la fuente de la m&aacute;s alta forma de integraci&oacute;n social, poniendo en com&uacute;n las necesidades ecol&oacute;gicas m&aacute;s apremiantes con los m&aacute;s altos ideales ut&oacute;picos.</p><p></p><p>Si es cierto, como observa Guy Debord, que "la vida cotidiana es la medida de todo: del cumplimiento o m&aacute;s bien del incumplimiento de las relaciones humanas, del uso que hacemos de nuestro tiempo", surge una pregunta: &iquest;Qui&eacute;nes somos "nosotros, cuya vida cotidiana ha de cumplirse"? &iquest;Y c&oacute;mo surge el yo liberado que es capaz de convertir el tiempo en vida, el espacio en comunidad y las relaciones humanas en lo maravilloso? La liberaci&oacute;n del yo implica, sobre todo, un proceso social. En una sociedad que ha convertido el yo en una mercanc&iacute;a, en un objeto fabricado para el intercambio, no puede haber un yo pleno. S&oacute;lo puede haber un inicio de la personalidad, el surgimiento de un yo que busca la plenitud, un yo que se define en gran medida por los obst&aacute;culos que debe superar para lograr su realizaci&oacute;n. En una sociedad cuyo vientre est&aacute; distendido hasta el punto de estallar con la revoluci&oacute;n, cuyo estado cr&oacute;nico es una serie interminable de dolores de parto, cuya condici&oacute;n real es una emergencia creciente, s&oacute;lo un pensamiento y acto es relevante: dar a luz. Cualquier entorno, privado o social, que no convierta este hecho en el centro de la experiencia humana es una farsa y disminuye cualquier yo que nos quede despu&eacute;s de haber absorbido nuestro veneno diario de la vida cotidiana en la sociedad burguesa.</p><p></p><p>Es evidente que el objetivo de la revoluci&oacute;n hoy debe ser la liberaci&oacute;n de la vida cotidiana. Cualquier revoluci&oacute;n que no logre este objetivo es una contrarrevoluci&oacute;n. Ante todo, somos nosotros los que tenemos que ser liberados, nuestra vida cotidiana, con todos sus momentos, horas y d&iacute;as, y no universales como la "Historia" y la "Sociedad"[4].</p><p>El yo debe ser siempre identificable en la revoluci&oacute;n, no sumergido por ella. El yo debe ser siempre perceptible en el proceso revolucionario, no sumergido por &eacute;l. No hay palabra m&aacute;s siniestra en el vocabulario "revolucionario" que "masas". La liberaci&oacute;n revolucionaria debe ser una autoliberaci&oacute;n que alcance dimensiones sociales, no una "liberaci&oacute;n de masas" o una "liberaci&oacute;n de clase" tras la cual se esconde el dominio de una &eacute;lite, una jerarqu&iacute;a y un Estado. Si una revoluci&oacute;n no produce una nueva sociedad mediante la autoactividad y la automovilizaci&oacute;n de los revolucionarios, si no implica la forja de un yo en el proceso revolucionario, la revoluci&oacute;n volver&aacute; a eludir a aquellos cuyas vidas han de ser vividas cada d&iacute;a y dejar&aacute; la vida cotidiana sin afectar. De la revoluci&oacute;n debe surgir un yo que tome plena posesi&oacute;n de la vida cotidiana, no una vida cotidiana que vuelva a tomar plena posesi&oacute;n del yo. La forma m&aacute;s avanzada de la conciencia de clase se convierte as&iacute; en autoconciencia: la concreci&oacute;n en la vida cotidiana de los grandes universales liberadores.</p><p></p><p>Aunque s&oacute;lo sea por esta raz&oacute;n, el movimiento revolucionario est&aacute; profundamente preocupado por el estilo de vida. Debe tratar de vivir la revoluci&oacute;n en su totalidad, no s&oacute;lo participar en ella. Debe preocuparse profundamente por el modo de vida del revolucionario, sus relaciones con el entorno y su grado de autoemancipaci&oacute;n. Al tratar de cambiar la sociedad, el revolucionario no puede evitar los cambios en s&iacute; mismo que exigen la reconquista de su propio ser. Al igual que el movimiento en el que participa, el revolucionario debe tratar de reflejar las condiciones de la sociedad que pretende alcanzar, al menos en la medida en que esto sea posible hoy en d&iacute;a.</p><p></p><p>Las traiciones y los fracasos del &uacute;ltimo medio siglo han hecho que sea axiom&aacute;tico que no puede haber separaci&oacute;n entre el proceso revolucionario y el objetivo revolucionario. Una sociedad cuyo objetivo fundamental es la autoadministraci&oacute;n en todas las facetas de la vida s&oacute;lo puede lograrse mediante la autoactividad. Esto implica un modo de administraci&oacute;n que siempre posee el yo. El poder del hombre sobre el hombre s&oacute;lo puede ser destruido por el propio proceso en el que el hombre adquiere el poder sobre su propia vida y en el que no s&oacute;lo se "descubre" a s&iacute; mismo sino, m&aacute;s significativamente, en el que formula su mismidad en todas sus dimensiones sociales.</p><p></p><p>Una sociedad libertaria s&oacute;lo puede lograrse mediante una revoluci&oacute;n libertaria. La libertad no puede ser "entregada" al individuo como el "producto final" de una "revoluci&oacute;n"; la asamblea y la comunidad no pueden ser legisladas o decretadas. Un grupo revolucionario puede intentar, de forma intencionada y consciente, promover la creaci&oacute;n de estas formas, pero si no se permite que la asamblea y la comunidad surjan org&aacute;nicamente, si su crecimiento no se madura mediante el proceso de desmasificaci&oacute;n, mediante la autoactividad y la autorrealizaci&oacute;n, no ser&aacute;n m&aacute;s que formas, como los soviets en la Rusia posrevolucionaria. La asamblea y la comunidad deben surgir dentro del proceso revolucionario; de hecho, el proceso revolucionario debe ser la formaci&oacute;n de la asamblea y la comunidad, y tambi&eacute;n la destrucci&oacute;n del poder, la propiedad, la jerarqu&iacute;a y la explotaci&oacute;n.</p><p></p><p>La revoluci&oacute;n como autoactividad no es exclusiva de nuestra &eacute;poca. Es la caracter&iacute;stica principal de todas las grandes revoluciones de la historia moderna. Marc&oacute; los viajes de los sansculottes en 1792 y 1793, los famosos "Cinco D&iacute;as" de febrero de 1917 en Petrogrado, el levantamiento del proletariado de Barcelona en 1936, los primeros d&iacute;as de la Revoluci&oacute;n H&uacute;ngara en 1956 y los acontecimientos de mayo-junio en Par&iacute;s en 1968. Casi todos los levantamientos revolucionarios de la historia de nuestro tiempo han sido iniciados espont&aacute;neamente por la autoactividad de las "masas", a menudo desafiando de plano la pol&iacute;tica vacilante de las organizaciones revolucionarias. Cada una de estas revoluciones ha estado marcada por una extraordinaria individuaci&oacute;n, por una alegr&iacute;a y una solidaridad que convirtieron la vida cotidiana en una fiesta. Esta dimensi&oacute;n surrealista del proceso revolucionario, con su explosi&oacute;n de fuerzas libidinales profundamente arraigadas, sonr&iacute;e irasciblemente a trav&eacute;s de las p&aacute;ginas de la historia como el rostro de un s&aacute;tiro sobre el agua brillante. No en vano los comisarios bolcheviques rompieron las botellas de vino en el Palacio de Invierno la noche del 7 de noviembre de 1917.</p><p>El puritanismo y la &eacute;tica del trabajo de la izquierda tradicional provienen de una de las fuerzas m&aacute;s poderosas que se oponen a la revoluci&oacute;n hoy en d&iacute;a: la capacidad del entorno burgu&eacute;s para infiltrarse en el marco revolucionario. Los or&iacute;genes de este poder residen en la naturaleza de mercanc&iacute;a del hombre bajo el capitalismo, una cualidad que se transfiere casi autom&aacute;ticamente al grupo organizado y que el grupo, a su vez, refuerza en sus miembros. Como subray&oacute; el difunto Josef Weber, todos los grupos organizados "tienen la tendencia a hacerse aut&oacute;nomos, es decir, a alienarse de su objetivo original y a convertirse en un fin en s&iacute; mismos en manos de quienes los administran". Este fen&oacute;meno es tan cierto para las organizaciones revolucionarias como para las instituciones estatales y semiestatales, los partidos oficiales y los sindicatos.</p><p></p><p>El problema de la alienaci&oacute;n nunca puede resolverse completamente al margen del propio proceso revolucionario, pero puede prevenirse mediante una conciencia aguda de que el problema existe, y resolverse en parte mediante una remodelaci&oacute;n voluntaria pero dr&aacute;stica del revolucionario y su grupo. Este rehacer s&oacute;lo puede comenzar cuando el grupo revolucionario reconoce que es un catalizador en el proceso revolucionario, no una "vanguardia". El grupo revolucionario debe ver claramente que su objetivo no es la toma del poder, sino la disoluci&oacute;n del poder; de hecho, debe ver que todo el problema del poder, del control desde abajo y del control desde arriba, s&oacute;lo puede resolverse si no hay ni arriba ni abajo.</p><p></p><p>Por encima de todo, el grupo revolucionario debe despojarse de las formas de poder -estatutos, jerarqu&iacute;as, propiedad, opiniones prescritas, fetiches, parafernalia, etiqueta oficial- y de los rasgos burocr&aacute;ticos y burgueses m&aacute;s sutiles y evidentes que refuerzan consciente e inconscientemente la autoridad y la jerarqu&iacute;a. El grupo debe estar abierto al escrutinio p&uacute;blico no s&oacute;lo en sus decisiones formuladas sino tambi&eacute;n en su propia formulaci&oacute;n. Debe ser coherente en el sentido profundo de que su teor&iacute;a es su pr&aacute;ctica y su pr&aacute;ctica su teor&iacute;a. Debe prescindir de todas las relaciones mercantiles en su existencia cotidiana y constituirse seg&uacute;n los principios organizativos descentralizadores de la propia sociedad que pretende alcanzar: comunidad, asamblea, espontaneidad. Debe, en las magn&iacute;ficas palabras de Josef Weber, estar "marcado siempre por la simplicidad y la claridad, siempre miles de personas no preparadas pueden entrar y dirigirlo, siempre permanece transparente y controlado por todos". S&oacute;lo entonces, cuando el movimiento revolucionario sea congruente con la comunidad descentralizada que pretende alcanzar, podr&aacute; evitar convertirse en otro obst&aacute;culo elitista para el desarrollo social y disolverse en la revoluci&oacute;n como el hilo quir&uacute;rgico en una herida que cicatriza.</p><p></p><p>Perspectiva</p><p>El proceso m&aacute;s importante que se est&aacute; llevando a cabo hoy en d&iacute;a en Estados Unidos es la desinstitucionalizaci&oacute;n generalizada de la estructura social burguesa. Se est&aacute; desarrollando una falta de respeto b&aacute;sica y de largo alcance y una profunda deslealtad hacia los valores, las formas, las aspiraciones y, sobre todo, las instituciones del orden establecido. A una escala sin precedentes en la historia de Estados Unidos, millones de personas est&aacute;n abandonando su compromiso con la sociedad en la que viven. Ya no creen en sus reivindicaciones. Ya no respetan sus s&iacute;mbolos. Ya no aceptan sus objetivos y, lo que es m&aacute;s importante, se niegan casi intuitivamente a vivir seg&uacute;n sus c&oacute;digos institucionales y sociales. Este creciente rechazo es muy profundo. Se extiende desde la oposici&oacute;n a la guerra hasta el odio a la manipulaci&oacute;n pol&iacute;tica en todas sus formas. Partiendo del rechazo al racismo, pone en tela de juicio la existencia misma del poder jer&aacute;rquico como tal. En su detestaci&oacute;n de los valores y estilos de vida de la clase media, evoluciona r&aacute;pidamente hacia el rechazo del sistema de mercanc&iacute;as; de la irritaci&oacute;n por la contaminaci&oacute;n ambiental, pasa al rechazo de la ciudad americana y del urbanismo moderno. En resumen, tiende a trascender toda cr&iacute;tica particularista de la sociedad y a evolucionar hacia una oposici&oacute;n generalizada al orden burgu&eacute;s en una escala cada vez m&aacute;s amplia.</p><p>En este sentido, el periodo en el que vivimos se asemeja mucho a la Ilustraci&oacute;n revolucionaria que recorri&oacute; Francia en el siglo XVIII, un periodo que reelabor&oacute; completamente la conciencia francesa y prepar&oacute; las condiciones para la Gran Revoluci&oacute;n de 1789. Entonces, como ahora, las viejas instituciones fueron lentamente pulverizadas por la acci&oacute;n molecular desde abajo mucho antes de que fueran derribadas por la acci&oacute;n revolucionaria de masas. Este movimiento molecular crea una atm&oacute;sfera de anarqu&iacute;a general: una creciente desobediencia personal cotidiana, una tendencia a no "seguir" el sistema existente, un intento aparentemente "mezquino" pero no obstante cr&iacute;tico de eludir las restricciones en todas las facetas de la vida cotidiana. La sociedad, en efecto, se vuelve desordenada, indisciplinada, dionis&iacute;aca, una condici&oacute;n que se revela de forma m&aacute;s dram&aacute;tica en un &iacute;ndice creciente de delitos oficiales. Se desarrolla una vasta cr&iacute;tica del sistema -la propia Ilustraci&oacute;n, hace dos siglos, y la amplia cr&iacute;tica que existe hoy- que se filtra hacia abajo y acelera el movimiento molecular en la base. Ya sea un gesto de rabia, un "mot&iacute;n" o un cambio consciente en el estilo de vida, un n&uacute;mero cada vez mayor de personas -que no tienen m&aacute;s compromiso con un movimiento revolucionario organizado que con la propia sociedad- comienzan espont&aacute;neamente a realizar su propia propaganda desafiante del hecho.</p><p></p><p>En sus detalles concretos, el proceso social desintegrador se nutre de muchas fuentes. El proceso se desarrolla con todos los desniveles, incluso con todas las contradicciones, que marcan toda tendencia revolucionaria. En la Francia del siglo XVIII, la ideolog&iacute;a radical oscilaba entre un r&iacute;gido cientificismo y un descuidado romanticismo. Las nociones de libertad estaban ancladas en un ideal preciso y l&oacute;gico de autocontrol, y tambi&eacute;n en una norma vaga e instintiva de espontaneidad. Rousseau estaba en desacuerdo con d'Holbach, Diderot en desacuerdo con Voltaire, sin embargo, en retrospectiva podemos ver que uno no s&oacute;lo trascend&iacute;a sino que tambi&eacute;n presupon&iacute;a al otro en un desarrollo acumulativo hacia la revoluci&oacute;n.</p><p></p><p>El mismo desarrollo desigual, contradictorio y acumulativo existe hoy en d&iacute;a, y en muchos casos sigue un curso notablemente directo. El movimiento "beat" cre&oacute; la brecha m&aacute;s importante en los s&oacute;lidos valores de la clase media de los a&ntilde;os 50, una brecha que se ampli&oacute; enormemente con las ilegalidades de los pacifistas, los trabajadores de los derechos civiles, los resistentes al reclutamiento y los pelos largos. Adem&aacute;s, la respuesta meramente reactiva de la rebelde juventud estadounidense ha producido formas inestimables de afirmaci&oacute;n libertaria y ut&oacute;pica: el derecho a hacer el amor sin restricciones, el objetivo de la comunidad, el rechazo del dinero y las mercanc&iacute;as, la creencia en la ayuda mutua y un nuevo respeto por la espontaneidad. Por muy f&aacute;cil que sea para los revolucionarios criticar ciertos escollos dentro de esta orientaci&oacute;n de los valores personales y sociales, el hecho es que ha desempe&ntilde;ado un papel preparatorio de importancia decisiva en la formaci&oacute;n de la actual atm&oacute;sfera de indisciplina, espontaneidad, radicalismo y libertad.</p><p></p><p>Un segundo paralelismo entre la Ilustraci&oacute;n revolucionaria y nuestra &eacute;poca es la aparici&oacute;n de la multitud, la llamada "turba", como veh&iacute;culo principal de la protesta social. Las t&iacute;picas formas institucionalizadas de descontento p&uacute;blico -en nuestra &eacute;poca, son las elecciones ordenadas, las manifestaciones y las reuniones de masas- tienden a dar paso a la acci&oacute;n directa de las multitudes. Este cambio de las protestas predecibles y altamente organizadas dentro del marco institucionalizado de la sociedad existente a los asaltos espor&aacute;dicos, espont&aacute;neos y casi insurreccionales desde fuera (e incluso en contra) de las formas socialmente aceptables refleja un profundo cambio en la psicolog&iacute;a popular. El "alborotador" ha empezado a romper, aunque sea de forma parcial e intuitiva, con las normas de comportamiento profundamente arraigadas que tradicionalmente soldaban a las "masas" al orden establecido. Se desprende activamente de la estructura interiorizada de la autoridad, del conjunto de reflejos condicionados cultivados durante mucho tiempo y del patr&oacute;n de sumisi&oacute;n sostenido por la culpa que le ata al sistema de forma a&uacute;n m&aacute;s eficaz que cualquier miedo a la violencia policial y a las represalias jur&iacute;dicas. En contra de la opini&oacute;n de los psic&oacute;logos sociales, que ven en estos modos de acci&oacute;n directa la sumisi&oacute;n del individuo a una aterradora entidad colectiva llamada "multitud", la verdad es que los "disturbios" y las acciones de la multitud representan los primeros tanteos de la masa hacia la individuaci&oacute;n. La masa tiende a desmasificarse en el sentido de que comienza a afirmarse frente a las respuestas autom&aacute;ticas realmente masificadoras producidas por la familia burguesa, la escuela y los medios de comunicaci&oacute;n de masas. Del mismo modo, las acciones de la multitud implican el redescubrimiento de las calles y el esfuerzo por liberarlas. En &uacute;ltima instancia, es en las calles donde debe disolverse el poder: porque las calles, donde se soporta, se sufre y se erosiona la vida cotidiana, y donde se enfrenta y se combate el poder, deben convertirse en el &aacute;mbito donde se disfruta, se crea y se alimenta la vida cotidiana. La multitud rebelde marc&oacute; el comienzo no s&oacute;lo de una transmutaci&oacute;n espont&aacute;nea de la revuelta privada en social, sino tambi&eacute;n de un retorno de las abstracciones de la revuelta social a los problemas de la vida cotidiana.</p><p></p><p>Por &uacute;ltimo, al igual que en la Ilustraci&oacute;n, asistimos a la aparici&oacute;n de un inmenso y creciente estrato de desclasados, un cuerpo de individuos lumpenizados procedentes de todos los estratos de la sociedad. Las clases medias cr&oacute;nicamente endeudadas y socialmente inseguras de nuestra &eacute;poca se comparan con la nobleza cr&oacute;nicamente insolvente y huidiza de la Francia prerrevolucionaria. Entonces, al igual que ahora, surgi&oacute; un vasto conjunto de personas instruidas que viven a la deriva, sin carreras fijas ni ra&iacute;ces sociales establecidas. En la base de ambas estructuras encontramos un gran n&uacute;mero de pobres cr&oacute;nicos -vagabundos, vagabundos, personas con trabajos a tiempo parcial o sin trabajo alguno, sans-culottes amenazantes y revoltosos- que sobreviven gracias a las ayudas p&uacute;blicas y a la basura arrojada por la sociedad, los pobres de las barriadas parisinas, los negros de los guetos estadounidenses. Pero aqu&iacute; acaban todos los paralelismos. La Ilustraci&oacute;n francesa pertenece a un periodo de transici&oacute;n revolucionaria del feudalismo al capitalismo, ambas sociedades basadas en la escasez econ&oacute;mica, el dominio de clase, la explotaci&oacute;n, la jerarqu&iacute;a social y el poder del Estado. La resistencia popular cotidiana que marc&oacute; el siglo XVIII y culmin&oacute; en una revoluci&oacute;n abierta fue pronto disciplinada por el nuevo orden industrial emergente, as&iacute; como por la fuerza desnuda. La inmensa masa de declanes y sans-culottes fue absorbida en gran medida por el sistema fabril y domesticada por la disciplina industrial. Los intelectuales antes desarraigados y los nobles sin recursos encontraron un lugar seguro en la jerarqu&iacute;a econ&oacute;mica, pol&iacute;tica, social y cultural del nuevo orden burgu&eacute;s. De una condici&oacute;n social y culturalmente fluida, muy generalizada en su estructura y relaciones, la sociedad se endureci&oacute; de nuevo en formas institucionales y de clase r&iacute;gidas y particularizadas: la era victoriana cl&aacute;sica apareci&oacute; no s&oacute;lo en Inglaterra, sino, en un grado u otro, en toda Europa Occidental y Am&eacute;rica. La cr&iacute;tica se consolid&oacute; en la apolog&iacute;a, la revuelta en la reforma, las declinaciones en clases claramente definidas y las "turbas" en circunscripciones pol&iacute;ticas. Los "disturbios" se convirtieron en las procesiones bien avenidas que llamamos "manifestaciones", y la acci&oacute;n directa espont&aacute;nea se convirti&oacute; en rituales electorales.</p><p></p><p>Nuestra propia &eacute;poca es tambi&eacute;n de transici&oacute;n, pero con una profunda y nueva diferencia. En la &uacute;ltima de sus grandes insurrecciones, los sans-culottes de la Revoluci&oacute;n Francesa se alzaron al grito de "&iexcl;Pan y Constituci&oacute;n del 93!" Los sans-culottes negros de los guetos estadounidenses se levantan bajo el lema: "&iexcl;El negro es bello!". Entre estas dos consignas se encuentra una evoluci&oacute;n de una importancia sin precedentes. Las declas del siglo XVIII se formaron durante una lenta transici&oacute;n de una era agr&iacute;cola a una industrial; se crearon a partir de una pausa en la transici&oacute;n hist&oacute;rica de un r&eacute;gimen de trabajo a otro. La demanda de pan podr&iacute;a haber sido escuchada en cualquier momento de la evoluci&oacute;n de la sociedad propietaria. Las nuevas declinaciones del siglo XX se crean como resultado de la quiebra de todas las formas sociales basadas en el trabajo. Son el producto final del proceso de la propia sociedad propietaria y de los problemas sociales de supervivencia material. En la &eacute;poca en que los avances tecnol&oacute;gicos y la cibern&eacute;tica han puesto en tela de juicio la explotaci&oacute;n del hombre por el hombre, el trabajo y la necesidad material en cualquiera de sus formas, el grito de "Lo negro es bello" o "Haz el amor, no la guerra" marca la transformaci&oacute;n de la tradicional demanda de supervivencia en una demanda de vida hist&oacute;ricamente nueva[5].</p><p></p><p>Lo que subyace a todo conflicto social en los Estados Unidos hoy en d&iacute;a es la demanda de realizaci&oacute;n de todas las potencialidades humanas en un modo de vida totalmente redondo, equilibrado y totalizador. En resumen, las potencialidades de la revoluci&oacute;n en Estados Unidos est&aacute;n ahora ancladas en las potencialidades del hombre mismo.</p><p></p><p>Lo que estamos presenciando es la ruptura de un siglo y medio de aburguesamiento y la pulverizaci&oacute;n de todas las instituciones burguesas en un momento de la historia en el que los conceptos m&aacute;s audaces de la utop&iacute;a son realizables. Y no hay nada que el actual orden burgu&eacute;s pueda sustituir a la destrucci&oacute;n de sus instituciones tradicionales sino la manipulaci&oacute;n burocr&aacute;tica y el capitalismo de Estado. Este proceso se est&aacute; desarrollando de forma m&aacute;s dram&aacute;tica en los Estados Unidos. En un per&iacute;odo de poco m&aacute;s de dos d&eacute;cadas, hemos asistido al derrumbe del "sue&ntilde;o americano", o lo que es lo mismo, a la destrucci&oacute;n constante en Estados Unidos del mito de que la abundancia material, basada en las relaciones mercantiles entre los hombres, puede ocultar la pobreza inherente a la vida burguesa. Que este proceso culmine en la revoluci&oacute;n o en la aniquilaci&oacute;n depender&aacute; en gran parte de la capacidad de los revolucionarios para extender la conciencia social y defender la espontaneidad del desarrollo revolucionario de las ideolog&iacute;as autoritarias, tanto de la "izquierda" como de la derecha.</p><p></p><p>[1] Vale la pena se&ntilde;alar aqu&iacute; que la aparici&oacute;n de la "sociedad de consumo" nos proporciona una notable evidencia de la diferencia entre el capitalismo industrial de la &eacute;poca de Marx y el capitalismo de Estado de hoy. En opini&oacute;n de Marx, el capitalismo como sistema organizado en torno a la "producci&oacute;n por la producci&oacute;n" tiene como resultado la inmiseraci&oacute;n econ&oacute;mica del proletariado. La "producci&oacute;n por la producci&oacute;n" tiene hoy su paralelo en el "consumo por el consumo", en el que el empobrecimiento adopta una forma espiritual m&aacute;s que econ&oacute;mica: es la inanici&oacute;n de la vida [2].</p><p></p><p>[Las contradicciones econ&oacute;micas del capitalismo no han desaparecido, pero el sistema puede planificar hasta tal punto que ya no tienen las caracter&iacute;sticas explosivas que ten&iacute;an en el pasado.</p><p></p><p>[3] Para una discusi&oacute;n detallada de esta tecnolog&iacute;a "miniaturizada" ver "Hacia una tecnolog&iacute;a liberadora".</p><p></p><p>[4] A pesar de su defensa de la dial&eacute;ctica de boquilla, la izquierda tradicional todav&iacute;a tiene que tomarse en serio el "universal concreto" de Hegel y verlo no s&oacute;lo como un concepto filos&oacute;fico sino como un programa social. Esto s&oacute;lo se ha hecho en los primeros escritos de Marx, en los escritos de los grandes utopistas (Fourier y William Morris) y, en nuestro tiempo, por los j&oacute;venes desertores.</p><p></p><p>[5] Las l&iacute;neas anteriores fueron escritas en 1966. Desde entonces, hemos visto las pintadas en los muros de Par&iacute;s, durante la revoluci&oacute;n de mayo-junio: "Todo el poder a la imaginaci&oacute;n"; "Tomo mis deseos como realidad, porque creo en la realidad de mis deseos"; "Nunca trabajes"; "Cuanto m&aacute;s hago el amor, m&aacute;s quiero hacer la revoluci&oacute;n"; "La vida sin tiempos muertos"; "Cuanto m&aacute;s consumes, menos vives"; "La cultura es la inversi&oacute;n de la vida"; "La felicidad no se compra, se roba"; "La sociedad es una flor carn&iacute;vora". No son grafitis, son un programa de vida y de deseo.</p><p></p><p></p><p></p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3609068" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>Pequeña guía de la Revolución Española (1936-1937)</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Jan 2022 08:20:23 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p></p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3609058&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><blockquote><em>La batalla socialista - </em><a href="https://bataillesocialiste.wordpress.com/"><em><a href="https://bataillesocialiste.wordpress.com" title="bataillesocialiste.wordpress.com" rel="nofollow">bataillesocialiste.wordpress.com</a></em></a><em>&nbsp;2015</em></blockquote><h2></h2><h2>Espa&ntilde;a en 1936</h2><p>En 1936, Espa&ntilde;a ten&iacute;a unos 25 millones de habitantes. Es un pa&iacute;s con un retraso en la industrializaci&oacute;n (especialmente fuera de Catalu&ntilde;a y el Pa&iacute;s Vasco) y una tradici&oacute;n de violencia estatal contra las luchas obreras. Desde 1931 es una Rep&uacute;blica. Una Rep&uacute;blica que no aplic&oacute; la necesaria reforma agraria. El Frente Popular gan&oacute; las elecciones de febrero. Este Frente electoral se construy&oacute; y apoy&oacute; en gran medida sobre una consigna de amnist&iacute;a para los presos pol&iacute;ticos, especialmente los supervivientes de la insurrecci&oacute;n de Asturias de 1934. Las fuerzas m&aacute;s reaccionarias del pa&iacute;s organizaron entonces un golpe militar dirigido por Franco en julio. El gobierno fue incapaz de hacerle frente, pero los trabajadores contraatacaron con eficacia. El fracaso del golpe no se debi&oacute; a que el ej&eacute;rcito siguiera siendo leal, no fue completo: parte del pa&iacute;s estaba bajo el control de los sediciosos. Espa&ntilde;a entr&oacute; en una guerra civil muy violenta al mismo tiempo que Europa avanzaba hacia la Segunda Guerra Mundial. Los trabajadores contaban con dos grandes centrales sindicales: la UGT, muy cercana al Partido Socialista, y la CNT, que originalmente era m&aacute;s bien sindicalista revolucionaria pero que se convirti&oacute; en anarquista durante sus a&ntilde;os de clandestinidad. Esta &uacute;ltima es poderosa en Catalu&ntilde;a. S&oacute;lo existe un partido revolucionario, el Partido Obrero de Unificaci&oacute;n Marxista (P.O.U.M.), creado en 1935 con cuadros procedentes del sindicalismo revolucionario de los a&ntilde;os veinte. S&oacute;lo est&aacute; realmente establecido en Catalu&ntilde;a.</p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3609058&amp;version=1&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p><em>(La situaci&oacute;n en julio de 1936: la zona controlada por Franco en marr&oacute;n)</em></p><h2>La insurrecci&oacute;n de julio</h2><p>Mientras el gobierno intentaba en vano mediar, en muchas ciudades las organizaciones obreras se lanzaron al asalto de los cuarteles y recuperaron las armas. Germinal Vidal, de 21 a&ntilde;os, secretario de las Juventudes del P.O.U.M., fue asesinado en los primeros combates en Barcelona.La reacci&oacute;n obrera contra la sublevaci&oacute;n militar adquiri&oacute; inmediatamente el car&aacute;cter de un asalto revolucionario al r&eacute;gimen capitalista, especialmente en Catalu&ntilde;a. El aparato estatal de la burgues&iacute;a estaba incluso parcialmente dislocado: el ej&eacute;rcito, la polic&iacute;a, la magistratura, la burocracia estatal estaban en gran parte destruidos o se hab&iacute;an pasado al campo fascista. Los trabajadores se apoderaron de las empresas, los sindicatos se apoderaron de sectores enteros de la industria. El movimiento revolucionario se extendi&oacute; al campo, donde los campesinos confiscaron los latifundios y las propiedades de la Iglesia, dividieron las fincas m&aacute;s grandes y se liberaron de todas las servidumbres del pasado. R&aacute;pidamente se crearon milicias obreras para luchar contra las victoriosas tropas fascistas en gran parte de Espa&ntilde;a. Los trabajadores, con su acci&oacute;n revolucionaria, con sus iniciativas en el &aacute;mbito econ&oacute;mico en particular, ponen as&iacute; concretamente el problema del poder pol&iacute;tico en el orden del d&iacute;a. (La Internacional, n&ordm; 26, 12 de febrero de 1937)</p><p>Los obreros anarquistas, socialistas y poumistas, ellos solos, casi desarmados, salvaron Madrid y Barcelona, y con las dos capitales se salvar&iacute;a todo el pa&iacute;s si el gobierno no se asustara por el car&aacute;cter socialista que inmediatamente asumi&oacute; la defensa de la Rep&uacute;blica. Los obreros no se lanzaron a las ametralladoras por amor a los dirigentes republicanos -a los que ya hab&iacute;an visto trabajar de 1931 a 1933- sino porque la fe revolucionaria los animaba. Enseguida se ve que la lucha esta vez ya no es entre los impotentes dem&oacute;cratas de Aza&ntilde;a y los generales rebeldes, sino entre el socialismo y el fascismo. Los grandes explotadores, los industriales y los feudales agrarios que no se hacen ilusiones se han pasado a Franco. Y Mussolini tambi&eacute;n lo entiende. Inmediatamente envi&oacute; refuerzos, ayud&oacute; a asegurar el libre paso entre Marruecos y la Espa&ntilde;a de Franco, lo que permiti&oacute; a Franco formar esa tropa de choque, legionarios y fusileros marroqu&iacute;es, sin la cual se habr&iacute;a visto obligado a capitular r&aacute;pidamente. (Alfred Rosmer, Prefacio a El estalinismo en Espa&ntilde;a, 1938)&nbsp;</p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3609058&amp;version=2&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p><em>Barcelona (Julio 36)</em></p><h2>&iquest;Doble poder?</h2><p></p><p>El aparato estatal se derrumb&oacute; en el verano de 1936 entre la insurrecci&oacute;n militar y la insurrecci&oacute;n popular. Los trabajadores se alzaron en armas, se expropiaron, se organizaron en comit&eacute;s y milicias que siguieron controlados por sus sindicatos. Pero el aparato estatal se reconstituir&aacute; r&aacute;pidamente, integrando a los dirigentes obreros y organizando al mismo tiempo las transferencias de autoridad. Apenas hab&iacute;a &laquo;doble poder&raquo; en Espa&ntilde;a. En Catalu&ntilde;a, el comit&eacute; central de las milicias y el gobierno de la Generalitat estaban compuestos por las mismas fuerzas pol&iacute;ticas en las mismas proporciones, las de un Frente Popular ampliado a la CNT y el POUM. Una vez finalizado el golpe militar en Catalu&ntilde;a, el presidente de la Generalitat, Luis Companys, convoc&oacute; una reuni&oacute;n con nosotros para conocer nuestras propuestas. Llegamos a la sede del Gobierno catal&aacute;n, armas en mano, sin haber dormido durante varios d&iacute;as, sin afeitar, dando realidad, con nuestro aspecto, a la leyenda que se hab&iacute;a tejido sobre nosotros. Pale, algunos miembros del gobierno de la comunidad aut&oacute;noma temblaron durante toda la reuni&oacute;n, a la que Ascaso no asisti&oacute;. El palacio de gobierno fue invadido por la escolta de combatientes que nos acompa&ntilde;aba. Companys nos felicit&oacute; por nuestra victoria. Pod&iacute;amos actuar solos, declarar nula la Generalitat e instituir en su lugar un verdadero poder popular; pero no cre&iacute;amos en la dictadura cuando se ejerc&iacute;a contra nosotros, ni quer&iacute;amos que se ejerciera a costa de los dem&aacute;s. La Generalitat permanecer&iacute;a en su lugar, con el presidente Companys a la cabeza, y las fuerzas populares se organizar&iacute;an en milicias para continuar la lucha por la liberaci&oacute;n de Espa&ntilde;a. As&iacute; naci&oacute; el Comit&eacute; Central de Milicias Antifascistas de Catalu&ntilde;a, en el que dejamos entrar a todas las fracciones pol&iacute;ticas liberales y obreras. (D.A. de Santill&aacute;n, Porque perdimos la guerra, citado por G. Munis)</p><p>La iniciativa de las masas cre&oacute; nuevos &oacute;rganos revolucionarios en todas partes: comit&eacute;s de f&aacute;brica, comit&eacute;s de campesinos, milicias obreras, &oacute;rganos que lucharon contra Franco. Pero sobre todo, estos comit&eacute;s comienzan a organizar la vida econ&oacute;mica, social y pol&iacute;tica. El Estado democr&aacute;tico-burgu&eacute;s se tambalea bajo los golpes de la revoluci&oacute;n que ha comenzado. Las viejas instituciones burguesas, el propio Estado, ya no tienen base. Las f&aacute;bricas ocupadas por los trabajadores fueron parcialmente &laquo;expropiadas&raquo; y gestionadas por los sindicatos de trabajadores. El ej&eacute;rcito, completamente descompuesto, es sustituido por la Milicia Obrera, la polic&iacute;a de la misma manera; la Administraci&oacute;n, la Justicia pasan a manos de las nuevas fuerzas. El gobierno del F.P., que todav&iacute;a tiene su sede en Madrid, se vio sacudido y trat&oacute; en vano de construir una base s&oacute;lida. Pero la situaci&oacute;n se ha vuelto insostenible para los pol&iacute;ticos burgueses. Est&aacute;n avanzando hacia un compromiso con los partidos reformistas (socialistas y comunistas) para salvar su r&eacute;gimen. A principios de septiembre de 1936, se form&oacute; el gabinete de Largo Caballero, basado en los partidos socialista y comunista, todos los partidos republicanos y la organizaci&oacute;n sindical UGT. Era una reuni&oacute;n del tipo Frente Popular. A lo largo de su existencia, este gobierno oscil&oacute; entre los dos polos: la revoluci&oacute;n proletaria y la democracia burguesa, hasta que finalmente se uni&oacute; a esta &uacute;ltima. (La Flamme n&deg;1, enero de 1945)&nbsp;</p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3609058&amp;version=3&amp;ts=0&amp;image.png"></p><h2>Las colectivizaciones</h2><p></p><p>Muchas explotaciones agr&iacute;colas, f&aacute;bricas y servicios, especialmente en Catalu&ntilde;a, fueron colectivizados, a menudo bajo la autoridad del sindicato. Sin duda, se respiraba un aire de libertad y fraternidad. Pero no se estableci&oacute; una econom&iacute;a de no mercado, como sugieren algunos hagi&oacute;grafos de la autogesti&oacute;n anarquista: los vales y cupones (conservados en los archivos) s&oacute;lo eran la &laquo;moneda de necesidad&raquo; para los intercambios locales. Queda por hacer una cr&iacute;tica al &laquo;capitalismo sindical&raquo; (frase que se encuentra en J. Rebull): el salario familiar no se pagaba generalmente con la moneda nacional, la mayor&iacute;a de las comunidades lo abandonaban para su uso interno. En su lugar, las comunidades sustituyeron otros medios de cambio, poniendo en circulaci&oacute;n su propia moneda local en forma de vales, tarjetas de abastecimiento, certificados, cupones, etc. Lejos de ser abolido, como ocurrir&iacute;a en una revoluci&oacute;n comunista, el dinero se multiplic&oacute; m&aacute;s que nunca durante la &laquo;revoluci&oacute;n&raquo; espa&ntilde;ola. Pero la creaci&oacute;n de literalmente cientos de monedas pronto cre&oacute; problemas. Algunas comunidades se autoabastec&iacute;an, pero el comercio entre ellas pronto se vio obstaculizado por la falta de una moneda universalmente reconocida. En 1937, la Federaci&oacute;n de Comunidades Campesinas de Arag&oacute;n tuvo que reintroducir una moneda com&uacute;n en forma de tarjeta de abastecimiento uniforme para todas las comunidades de Arag&oacute;n. (Wildcat N&deg;9, 1987)</p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3609058&amp;version=4&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><h2>Apoyo internacional</h2><p></p><p>Mientras que los franquistas recibieron inmediatamente el apoyo de los fascistas, L&eacute;on Blum, jefe del gobierno del Frente Popular en Francia, anunci&oacute; una pol&iacute;tica de &laquo;no intervenci&oacute;n&raquo;. Sin embargo, las tendencias izquierdistas de la SFIO organizaron un Comit&eacute; de Acci&oacute;n Socialista para Espa&ntilde;a (CASPE) en 1936. Junto con la CNT, Solidarit&eacute; internationale antifasciste organiz&oacute; numerosos encuentros que reun&iacute;an a anarquistas, trotskistas y socialistas de izquierda. Se enviaron paquetes y convoyes. Varios activistas franceses se unieron a Espa&ntilde;a y se involucraron, especialmente en la milicia del P.O.U.M. Hippolyte Etcheb&eacute;h&egrave;re, del grupo Que Faire?, muri&oacute; en combate en el frente en agosto de 1936.</p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3609058&amp;version=5&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><h2>El ascenso de los estalinistas</h2><p></p><p>El Partido Comunista Espa&ntilde;ol no representaba nada. Mientras la Espa&ntilde;a republicana estaba aislada, la URSS acept&oacute; venderle armas, a cambio de una transferencia de la mayor parte de las reservas de divisas del Banco de Espa&ntilde;a a Mosc&uacute; en septiembre de 1936 y de una presi&oacute;n constante para erradicar la extrema izquierda en favor de una l&iacute;nea de Uni&oacute;n Nacional: se excluy&oacute; al POUM del gobierno de la Generalitat, se disolvi&oacute; el Comit&eacute; Central de las Milicias Antifascistas, se militarizaron las milicias, se cuestionaron las colectivizaciones. J. Comorera, ministro estalinista de abastecimiento, lanz&oacute; una &laquo;guerra del pan&raquo; con la f&oacute;rmula: &laquo;m&aacute;s pan y menos comit&eacute;s&raquo;. Los hombres del Gu&eacute;p&eacute;ou est&aacute;n colocados, sus prisiones secretas listas para la represi&oacute;n. Despu&eacute;s de las jornadas de mayo de 1937, los estalinistas destituir&aacute;n a Largo Caballero y har&aacute;n llover y brillar, llevando al pa&iacute;s a la derrota.&nbsp;</p><p>[Stalin] no da sino que vende armas al gobierno republicano. Y no lo hace sin poner condiciones: con las armas, hay que aceptar su pol&iacute;tica. Esto consiste esencialmente en la liquidaci&oacute;n m&aacute;s r&aacute;pida posible de la Revoluci&oacute;n Socialista. Para Stalin, de hecho, no se trata de una lucha decisiva entre el socialismo y el fascismo. Hay que ocultar, a la espera de destruirlo completamente, todo lo que indica la revoluci&oacute;n socialista, hablar s&oacute;lo de la defensa de la democracia, sobre todo transportar el conflicto al terreno del antihitlerismo, alarmando as&iacute; a Francia e Inglaterra; excitar el peor chovinismo para hacer intervenir a los gobiernos de estos dos pa&iacute;ses, transformar la gran batalla obrera en una lucha entre imperialismos rivales. Si hay gente molesta en Espa&ntilde;a, hombres que se interpongan en el camino de esta liquidaci&oacute;n, habr&aacute; que eliminarlos, precisamente seg&uacute;n el m&eacute;todo que se acaba de inaugurar en Mosc&uacute; con este primer juicio a los viejos bolcheviques. Para ello, lleg&oacute; un estado mayor con tanques y aviones: se puso bajo la direcci&oacute;n de Antonov-Ovseenko -un &laquo;traidor&raquo;, sin embargo, seg&uacute;n las &uacute;ltimas noticias- que hab&iacute;a sido nombrado C&oacute;nsul General en Barcelona, precisamente donde los &laquo;alborotadores&raquo; eran m&aacute;s numerosos, y contaba con una imponente fuerza de trabajo y un prestigio que hab&iacute;a adquirido por su actitud durante los heroicos d&iacute;as del inicio de la sublevaci&oacute;n. Antonov dio sus instrucciones y puso en marcha a sus agentes: se constituy&oacute; un Estado dentro del Estado en toda la Espa&ntilde;a republicana, y particularmente en Barcelona y Catalu&ntilde;a, con su polic&iacute;a, sus c&aacute;rceles, sus verdugos, actuando como se&ntilde;ores absolutos al margen de la polic&iacute;a y de las autoridades regulares. Estos son los que vemos actuar en los testimonios aqu&iacute; relatados, torturando a hombres y mujeres, despu&eacute;s de haber secuestrado y desaparecido a Bernieri, Barbieri, Andr&eacute;s Nin, Kurt Landau, Marc Rhein-Abramovitch, Erwin Wolf, Freund Moulin y muchos otros anarquistas, poumistas, socialistas (&hellip;) (Alfred Rosmer, Prefacio a El estalinismo en Espa&ntilde;a, 1938)</p><p>Hacer un llamamiento a las masas para que juzguen si ciertas maniobras de sabotaje de los suministros no encajan en el plan anunciado el 17 de diciembre de 1936 por Pravda: En cuanto a Catalu&ntilde;a, se ha iniciado la depuraci&oacute;n de los elementos sindicalistas trotskistas y anarquistas; esta labor se llevar&aacute; a cabo con la misma energ&iacute;a con que se ha realizado en la URSS Ha llegado el momento de darse cuenta de si los anarquistas est&aacute;n en el gobierno para ser las vestales de un fuego a punto de extinguirse, o si est&aacute;n ah&iacute; a partir de ahora s&oacute;lo para servir de gorro frigio a los pol&iacute;ticos que coquetean con el enemigo o con las fuerzas de la restauraci&oacute;n de la &laquo;Rep&uacute;blica de todas las clases&raquo;. (C. Berneri, Carta abierta a la camarada Federica Montseny, Guerra di Classe, abril de 1937)&nbsp;</p><h2>Las jornadas de Mayo del 37</h2><p>Los d&iacute;as de mayo de 1937 En Barcelona se orquest&oacute; una provocaci&oacute;n con el intento de tomar el control de la central telef&oacute;nica, se levantaron barricadas contra la polic&iacute;a estalinista pero los dirigentes de la CNT intervinieron para detener la lucha y reanudar el trabajo. Las minor&iacute;as revolucionarias (Amigos de Durruti, POUM) tiraron la toalla. Por lo tanto, por un lado, la superioridad militar de la CNT era sorprendente en aquellos d&iacute;as, pero por otro lado, la CNT se neg&oacute;, en todo momento, a utilizar esta superioridad para asegurar la victoria. Es porque, de hecho, lo que la C.N.T. no quer&iacute;a por encima de todo era conseguir la victoria. La C.N.T. estaba dispuesto a todo, a dejarlo todo, a renunciar a todo, a derrotarlo todo, a condici&oacute;n de no ganar. &iquest;Por qu&eacute;? Porque, despu&eacute;s de haber obtenido una victoria militar, una victoria por la fuerza, sobre el bloque burgu&eacute;s-estalinista, despu&eacute;s de haber derrotado en una batalla callejera a sus aliados o supuestos aliados de la v&iacute;spera, los Companys, los Dencas, los Antonov, no ten&iacute;a entonces otra alternativa que tomar el poder, tomarlo solo y oficialmente. Ahora, fiel a la pol&iacute;tica que hab&iacute;a seguido obstinadamente desde el 19 de julio, la C.N.T. no quer&iacute;a estar abiertamente en el poder. (La R&eacute;volution prol&eacute;tarienne, 10 de junio de 1937)</p><p>Y desde el punto de vista de los intereses de la CNT, los anarquistas ten&iacute;an que elegir entre el fascismo y el capitalismo, entre la guerra y la paz. Desde este punto de vista, se vio obligado a participar en la pol&iacute;tica nacionalista-capitalista y tuvo que decir a los trabajadores que cooperaran con un enemigo para aplastar a otro, s&oacute;lo para ser aplastados por el primero. Las frases radicales de los anarquistas no estaban destinadas a ser seguidas, s&oacute;lo serv&iacute;an como instrumento en el control de los trabajadores por parte del aparato de la CNT, &laquo;sin la CNT&raquo;, escriben con orgullo, &laquo;la Espa&ntilde;a antifascista ser&iacute;a ingobernable&raquo;. Quer&iacute;an que los trabajadores participaran en la gesti&oacute;n. S&oacute;lo pidieron su parte del bot&iacute;n, reconociendo que no pod&iacute;an tenerlo todo. Al igual que los &laquo;bolcheviques&raquo;, identificaron sus propios intereses y necesidades organizativas con los de la clase obrera. Si lo que hab&iacute;an decidido era bueno, no era necesario que los trabajadores pensaran en ello y decidieran por s&iacute; mismos, ya que esto habr&iacute;a obstaculizado la lucha y creado confusi&oacute;n, los trabajadores s&oacute;lo ten&iacute;an que seguir a sus salvadores. Ni un solo intento de organizar y consolidar el poder real de la clase trabajadora. La CNT anarquista hablaba y actuaba de forma bolchevique, es decir, de forma capitalista. Para gobernar, o participar en el gobierno, tuvo que oponerse a todas las iniciativas propias de los trabajadores y encuadrarlas dentro de la legalidad y la ley del gobierno. (Paul Mattick, Correspondencia Comunista Internacional N&deg; 7-8, agosto de 1937)</p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3609058&amp;version=6&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><h2>La Represi&oacute;n&nbsp;</h2><p>La polic&iacute;a espa&ntilde;ola y los agentes del Guepeu organizaron el terror contra los revolucionarios. Andreu Nin, Kurt Landau, Camillo Berneri y muchos otros fueron asesinados. El POUM es prohibido, sus l&iacute;deres encarcelados. Muchos activistas se refugiaron en el anonimato de la batalla en el frente. Gran parte de la izquierda internacional, incluidos los anarquistas franceses, hicieron la vista gorda ante esta represi&oacute;n. Para designar al gabinete formado tras la derrota del proletariado en las jornadas de mayo de 1937, no hay mejor t&eacute;rmino que &laquo;gobierno Negr&iacute;n-Stalin&raquo;. (&hellip;) Desde el primer d&iacute;a del gobierno Negr&iacute;n-Stalin, el partido policial ruso controlaba todos los asuntos y oficinas gubernamentales y, especialmente, la polic&iacute;a, su herramienta de gobierno favorita. La mayor&iacute;a de los jefes de polic&iacute;a e infinidad de agentes fueron acogidos en el Partido &laquo;Comunista&raquo;. Los directores generales de la S&ucirc;ret&eacute; estaban afiliados a ella o eran sus instrumentos. Toda la polic&iacute;a espa&ntilde;ola, tanto la del gobierno central como la del gobierno &laquo;auton&oacute;mico&raquo; catal&aacute;n, se convirti&oacute; en el instrumento del Guepeu, sin necesidad de que se vieran agentes rusos. Las comisar&iacute;as y la propia Direcci&oacute;n General de Seguridad no eran m&aacute;s que &laquo;chekas&raquo; estalinistas, con la &uacute;nica diferencia de que se conoc&iacute;a la ubicaci&oacute;n de &eacute;stas, mientras que hab&iacute;a otras &laquo;chekas&raquo; cuya existencia era conocida, en los primeros meses del gobierno Ngrin-Stalin, s&oacute;lo por un peque&ntilde;o n&uacute;mero de personas. Con el tiempo, no s&oacute;lo los lugares en los que operaba la GPU, sino tambi&eacute;n las torturas que all&iacute; se realizaban, pasaron a ser propiedad p&uacute;blica. Miles de trabajadores y revolucionarios pasaron por estas prisiones clandestinas. (&hellip;) Para juzgar adecuadamente la obra del gobierno de Negr&iacute;n, tanto en sus detalles como en su significado hist&oacute;rico general, es necesario tener en cuenta que desde el principio entreg&oacute; el aparato represivo al partido policial ruso&hellip; (G. Munis, Lecciones de una derrota, promesa de una victoria, 1948) En el momento en que el gobierno &laquo;antifascista&raquo; de Espa&ntilde;a asesina a nuestros camaradas, encarcela y persigue a los Amigos de Durruti, a las Juventudes Libertarias y Poumistas, nuestro deber es llamar a los trabajadores de todas las empresas, oficinas y obras a actuar directamente contra los c&oacute;mplices franceses de los contrarrevolucionarios de Espa&ntilde;a, contra los que se preparan para reducir una vez m&aacute;s nuestras propias condiciones de existencia, contra los que se preparan para arrastrar al proletariado a una nueva guerra imperialista. (Folleto de la Uni&oacute;n Comunista distribuido en la reuni&oacute;n del Vel&oacute;dromo de Invierno el 18 de junio de 1937 en Par&iacute;s)&nbsp;</p><p></p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3609058&amp;version=7&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p><em>Cuerpos de libertarios v&iacute;ctimas de la represi&oacute;n estalinista</em></p><h2>Ep&iacute;logo: la victoria militar del fascismo</h2><p>Sin m&aacute;s revoluci&oacute;n que defender, y a&uacute;n enfrent&aacute;ndose a los fascistas cada vez mejor armados por Alemania e Italia, Espa&ntilde;a avanza hacia la derrota total. Barcelona cay&oacute; en enero de 1939, Madrid en marzo. Un &eacute;xodo masivo, la Retirada, llev&oacute; a 500.000 refugiados a la frontera francesa. Los &laquo;rojos&raquo; que no pudieron huir fueron exterminados en masa. Franco sigui&oacute; siendo el dictador del pa&iacute;s hasta su muerte en 1975.</p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3609058&amp;version=8&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><h2>Bibliograf&iacute;a (en franc&eacute;s)</h2><p>&loz; BROCHURES PDF :</p><ul><li>Quelques textes du P.O.U.M.&nbsp;(1: f&eacute;vrier 1936 &ndash; f&eacute;vrier 1937)https://bataillesocialiste.wordpress.com/2014/04/19/quelques-textes-du-p-o-u-m-1-fevrier-1936-fevrier-1937/</li><li>Quelques textes du P.O.U.M.&nbsp;(2: mars-juin 1937)&nbsp;<a href="https://bataillesocialiste.wordpress.com/2014/04/21/quelques-textes-du-p-o-u-m-2-mars-juin-1937/"><a href="https://bataillesocialiste.wordpress.com/2014/04/21/quelques-textes-du-p-o-u-m-2-mars-juin-1937/" title="bataillesocialiste.wordpress.com/2014/04/21/quelques-textes-du-p-o-u-m-2-mars-juin-1937/" rel="nofollow">bataillesocialiste.wordpress.com/2014/04/21/quelques-textes-du-p-o-u-m</a></a></li><li>Les volontaires internationaux dans les Milices du POUMhttp://ablogm.com/cats/download/Les_volontaires_internationaux_dans_les_milices_du_POUM.pdf</li><li>Les journ&eacute;es de mai 1937 &agrave; Barcelone&nbsp;<a href="http://bsstock.files.wordpress.com/2014/03/journees-barcelone.pdf"><a href="http://bsstock.files.wordpress.com/2014/03/journees-barcelone.pdf" title="bsstock.files.wordpress.com/2014/03/journees-barcelone.pdf" rel="nofollow">bsstock.files.wordpress.com/2014/03/journees-barcelone.pdf</a></a></li><li>Retours sur la R&eacute;volution espagnole&nbsp;<a href="https://bataillesocialiste.files.wordpress.com/2014/05/retours_espagne.pdf"><a href="https://bataillesocialiste.files.wordpress.com/2014/05/retours_espagne.pdf" title="bataillesocialiste.files.wordpress.com/2014/05/retours_espagne.pdf" rel="nofollow">bataillesocialiste.files.wordpress.com/2014/05/retours_espagne.pdf</a></a></li><li>Le POUM sur le front de Huesca et dans la d&eacute;fense de Madrid&nbsp;<a href="http://ablogm.com/cats/download/170/%E2%97%8A"><a href="http://ablogm.com/cats/download/170/&loz" title="ablogm.com/cats/download/170/&loz" rel="nofollow">ablogm.com/cats/download/170/&loz</a>;</a>&nbsp;DOCUMENTS SCANN&Eacute;S :</li><li>Au secours de l&rsquo;Espagne socialiste&nbsp;(1936)https://bataillesocialiste.wordpress.com/2014/03/06/au-secours-de-lespagne-socialiste-1936/</li><li>Album photos de la CNT&nbsp;(1936)&nbsp;<a href="https://bataillesocialiste.files.wordpress.com/2011/06/cnt-fai.pdf%E2%97%8A"><a href="https://bataillesocialiste.files.wordpress.com/2011/06/cnt-fai.pdf&loz" title="bataillesocialiste.files.wordpress.com/2011/06/cnt-fai.pdf&loz" rel="nofollow">bataillesocialiste.files.wordpress.com/2011/06/cnt-fai.pdf&loz</a>;</a>&nbsp;LIVRES :</li><li>Le POUM : R&eacute;volution dans la guerre d&rsquo;Espagne&nbsp;(W. Solano, Syllepse, 2002)</li><li>Le&ccedil;ons d&rsquo;une d&eacute;faite, promesse de victoire&nbsp;(G. Munis, Science marxiste, 2007)</li><li>Espagne 1937 : Josep Rebull, la voie r&eacute;volutionnaire&nbsp;(A. Guillam&oacute;n, Spartacus 2014)</li><li>Barricades &agrave; Barcelone&nbsp;(A. Guillam&oacute;n, Spartacus 2009),&nbsp;disponible au format pdf en espagnol :&nbsp;<a href="https://bataillesocialiste.files.wordpress.com/2013/09/barricadas.pdf"><a href="https://bataillesocialiste.files.wordpress.com/2013/09/barricadas.pdf" title="bataillesocialiste.files.wordpress.com/2013/09/barricadas.pdf" rel="nofollow">bataillesocialiste.files.wordpress.com/2013/09/barricadas.pdf</a></a></li><li>Vers une nouvelle r&eacute;volution&nbsp;(Balius/Amis de Durruti, Editions du Coquelicot 2014 )</li><li>&Agrave; travers les r&eacute;volutions espagnoles&nbsp;(N. Lazarevitch, Belfond, 1972) &eacute;puis&eacute;</li><li>Espagne : les fossoyeurs de la R&eacute;volution sociale&nbsp;(M. Ollivier &amp; K. Landau, Spartacus, 1976)</li><li>Chronique de la R&eacute;volution espagnole&nbsp;(Chaz&eacute;, Spartacus, 1979)</li><li>Carnets de la guerre d&rsquo;Espagne&nbsp;(M. Low &amp; J. Bre&aacute;,Verticales, 1997 )&loz; TEXTES DIVERS :</li><li>L&rsquo;assassinat d&rsquo;Andr&egrave;s Nin&nbsp;(1939)&nbsp;<a href="https://bataillesocialiste.wordpress.com/documents-historiques/1939-06-lassassinat-"><a href="https://bataillesocialiste.wordpress.com/documents-historiques/1939-06-lassassinat-" title="bataillesocialiste.wordpress.com/documents-historiques/1939-06-lassassinat-" rel="nofollow">bataillesocialiste.wordpress.com/documents-historiques/1939-06-lassass</a></a>&nbsp;dandres-nin/</li><li>La contre-r&eacute;volution en Espagne&nbsp;(Louzon, 1937)&nbsp;<a href="https://bataillesocialiste.wordpress.com/2014/03/27/la-contre-"><a href="https://bataillesocialiste.wordpress.com/2014/03/27/la-contre-" title="bataillesocialiste.wordpress.com/2014/03/27/la-contre-" rel="nofollow">bataillesocialiste.wordpress.com/2014/03/27/la-contre-</a></a>&nbsp;revolution-en-espagne-louzon-1937/</li><li>Ce que furent les troubles de mai &agrave; Barcelone&nbsp;(G. Orwell, 1938)&nbsp;<a href="https://bataillesocialiste.wordpress.com/2008/05/13/documents-historiques/1938-04-ce-que-furent-les-troubles-de-mai-a-barcelone-orwell/"><a href="https://bataillesocialiste.wordpress.com/2008/05/13/documents-historiques/1938-04-ce-que-furent-les-troubles-de-mai-a-barcelone-orwell/" title="bataillesocialiste.wordpress.com/2008/05/13/documents-historiques/1938-04-ce-que-furent-les-troubles-de-mai-a-barcelone-orwell/" rel="nofollow">bataillesocialiste.wordpress.com/2008/05/13/documents-historiques/1938</a></a></li></ul><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3609058&amp;version=9&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>S.J., julio de 2015.</p><p>Prohibida su venta, salvo a precio libre en un entorno de activismo autorizado.</p><p>Traducido por Jorge JoyaOriginal:&nbsp;<a href="https://bataillesocialiste.files.wordpress.com/2015/07/guide_re1.pdf"><a href="https://bataillesocialiste.files.wordpress.com/2015/07/guide_re1.pdf" title="bataillesocialiste.files.wordpress.com/2015/07/guide_re1.pdf" rel="nofollow">bataillesocialiste.files.wordpress.com/2015/07/guide_re1.pdf</a></a></p><p>En el blog: <a href="https://libertamen.wordpress.com/2022/01/13/pequena-guia-de-la-revolucion-espanola-1936-1937/" title="libertamen.wordpress.com/2022/01/13/pequena-guia-de-la-revolucion-espanola-1936-1937/" rel="nofollow">libertamen.wordpress.com/2022/01/13/pequena-guia-de-la-revolucion-espa</a></p><p></p><p></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3609058" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>Autogestión y jerarquía, de Cornelius Castoriadis (1974)</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Jan 2022 05:32:33 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://img.over-blog-kiwi.com/1/17/72/96/20170630/ob_6fbffa_augestion-hierarchie.png"></p><p><em>"Autogestion et hi&eacute;rarchie",&nbsp;par Cornelius Castoriadis (1974).&nbsp;&nbsp;</em></p><p>Vivimos en una sociedad cuya organizaci&oacute;n es jer&aacute;rquica, ya sea en el trabajo, la producci&oacute;n, la empresa; o en la administraci&oacute;n, la pol&iacute;tica, el Estado; o en la educaci&oacute;n y la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. La jerarqu&iacute;a no es un invento de la sociedad moderna. Sus or&iacute;genes se remontan a mucho tiempo atr&aacute;s, aunque no siempre ha existido, y ha habido sociedades no jer&aacute;rquicas que han funcionado muy bien. Pero en la sociedad moderna el sistema jer&aacute;rquico (o, lo que es lo mismo, burocr&aacute;tico) se ha hecho casi universal. Desde el momento en que existe una actividad colectiva, &eacute;sta se organiza seg&uacute;n el principio jer&aacute;rquico, y la jerarqu&iacute;a de mando y de poder coincide cada vez m&aacute;s con la jerarqu&iacute;a de los salarios y de los ingresos. De modo que la gente apenas puede imaginar que pueda ser de otro modo, y que ellos mismos puedan ser algo definido de otro modo que por su lugar en la pir&aacute;mide jer&aacute;rquica.</p><p></p><p>Los defensores del sistema actual intentan justificarlo como el &uacute;nico "l&oacute;gico", "racional" y "econ&oacute;mico". Ya hemos intentado demostrar que estos "argumentos" no valen nada y no justifican nada, que son falsos cuando se toman por separado y contradictorios cuando se consideran en conjunto. Volveremos a hablar de ello m&aacute;s adelante. Pero el sistema actual tambi&eacute;n se presenta como el &uacute;nico posible, supuestamente impuesto por las necesidades de la producci&oacute;n moderna, por la complejidad de la vida social, la gran escala de todas las actividades, etc. Intentaremos demostrar que no es as&iacute;, y que la existencia de una jerarqu&iacute;a es radicalmente incompatible con la autogesti&oacute;n.</p><p></p><p>AUTOGESTI&Oacute;N Y JERARQU&Iacute;A DE MANDO</p><p></p><p>La decisi&oacute;n colectiva y el problema de la representaci&oacute;n</p><p></p><p>&iquest;Qu&eacute; significa socialmente el sistema jer&aacute;rquico? Que una capa de la poblaci&oacute;n gobierna la sociedad y que las dem&aacute;s s&oacute;lo ejecutan sus decisiones; tambi&eacute;n, que esta capa, al recibir los mayores ingresos, se beneficia de la producci&oacute;n y el trabajo de la sociedad mucho m&aacute;s que las dem&aacute;s. En resumen, esa sociedad est&aacute; dividida entre una capa que tiene poder y privilegios, y el resto, que est&aacute; despose&iacute;do de ellos. La jerarquizaci&oacute;n -o burocratizaci&oacute;n- de todas las actividades sociales no es hoy m&aacute;s que la forma cada vez m&aacute;s frecuente de la divisi&oacute;n de la sociedad. Como tal, es tanto el resultado como la causa del conflicto que desgarra la sociedad.</p><p></p><p>Si esto es as&iacute;, resulta rid&iacute;culo preguntarse: &iquest;es compatible la autogesti&oacute;n, el funcionamiento y la existencia de un sistema social autogestionado con el mantenimiento de la jerarqu&iacute;a? Tambi&eacute;n cabr&iacute;a preguntarse si la supresi&oacute;n del actual sistema penitenciario es compatible con el mantenimiento de los funcionarios de prisiones, los guardias principales y los directores de prisiones. Pero, como sabemos, lo que no se dice, se dice a&uacute;n mejor. Sobre todo porque, desde hace miles de a&ntilde;os, se ha inculcado en la mente de las personas, desde su m&aacute;s tierna infancia, la idea de que es "natural" que unos manden y otros obedezcan, que unos tengan demasiado de lo superfluo y otros no lo suficiente de lo necesario.</p><p></p><p>Queremos una sociedad autogestionada. &iquest;Qu&eacute; significa eso? Una sociedad que se gestiona a s&iacute; misma, es decir, se dirige a s&iacute; misma. Pero esto debe aclararse m&aacute;s. Una sociedad autogestionada es una sociedad en la que todas las decisiones son tomadas por la comunidad que se ve afectada por el objeto de esas decisiones. Es decir, un sistema en el que quienes realizan una actividad deciden colectivamente qu&eacute; hacer y c&oacute;mo hacerlo, dentro de los l&iacute;mites que marca su convivencia con otras unidades colectivas. As&iacute;, las decisiones que conciernen a los trabajadores de un taller deben ser tomadas por los trabajadores de dicho taller; las que conciernen a varios talleres al mismo tiempo, por todos los trabajadores afectados, o por sus delegados elegidos y revocables; las que conciernen a toda la empresa, por todo el personal de la misma; las que conciernen a un barrio, por los habitantes del mismo; y las que conciernen a toda la sociedad, por todas las mujeres y hombres que viven en ella.</p><p>Pero, &iquest;qu&eacute; significa decidir?</p><p></p><p>Decidir es decidir uno mismo. No significa dejar la decisi&oacute;n en manos de "personas competentes", sujetas a un vago "control". Tampoco significa designar a las personas que decidir&aacute;n. No es porque la poblaci&oacute;n francesa designe, una vez cada cinco a&ntilde;os, a los que har&aacute;n las leyes, que hace las leyes. No es porque designen, una vez cada siete a&ntilde;os, a la persona que decidir&aacute; la pol&iacute;tica del pa&iacute;s, que ellos mismos deciden esta pol&iacute;tica. No decide, enajena su poder de decisi&oacute;n a "representantes" que, por este mismo hecho, no son ni pueden ser sus representantes. Es cierto que la designaci&oacute;n de representantes, o delegados, por parte de las distintas comunidades, as&iacute; como la existencia de &oacute;rganos -comit&eacute;s o consejos- formados por dichos delegados ser&aacute;n, en muchos casos, imprescindibles. Pero s&oacute;lo ser&aacute; compatible con la autogesti&oacute;n si estos delegados representan realmente a la comunidad de la que emanan, y esto implica que sigan sometidos a su poder. Esto significa, a su vez, que &eacute;sta no s&oacute;lo los elige, sino que tambi&eacute;n puede destituirlos cuando lo considere necesario.</p><p></p><p>Por lo tanto, decir que hay una jerarqu&iacute;a de mando formada por "personas competentes" y en principio inamovibles; o decir que hay "representantes" inamovibles durante un tiempo determinado (y que, como demuestra la experiencia, llegan a ser pr&aacute;cticamente inamovibles para siempre), es decir que no hay ni autogesti&oacute;n, ni siquiera "gesti&oacute;n democr&aacute;tica". En efecto, equivale a decir que la comunidad est&aacute; dirigida por personas cuya gesti&oacute;n de los asuntos comunes se ha convertido en un asunto especializado y exclusivo, y que, de hecho o de derecho, est&aacute;n fuera del poder de la comunidad.</p><p></p><p>Decisi&oacute;n colectiva, formaci&oacute;n e informaci&oacute;n</p><p></p><p>Por otro lado, decidir es hacerlo con pleno conocimiento de causa. Ya no es la comunidad la que decide, aunque formalmente "vota", si alguien o unas pocas personas solas tienen la informaci&oacute;n y definen los criterios sobre los que se toma una decisi&oacute;n. Esto significa que los que deciden deben tener toda la informaci&oacute;n pertinente. Pero tambi&eacute;n significa que ellos mismos deben ser capaces de definir los criterios en los que se basan para decidir. Y para ello deben tener una formaci&oacute;n cada vez m&aacute;s amplia. Una jerarqu&iacute;a de mando implica que los que deciden tienen -o m&aacute;s bien pretenden tener- el monopolio de la informaci&oacute;n y la formaci&oacute;n, y en todo caso que tienen un acceso privilegiado a ella. La jerarqu&iacute;a se basa en este hecho y tiende constantemente a reproducirlo. Porque en una organizaci&oacute;n jer&aacute;rquica, toda la informaci&oacute;n sube de abajo a arriba y no baja ni circula (de hecho, circula, pero en contra de las reglas de la organizaci&oacute;n jer&aacute;rquica). As&iacute; que todas las decisiones bajan de arriba a abajo, y la parte inferior s&oacute;lo tiene que ejecutarlas. Es m&aacute;s o menos lo mismo decir que existe una jerarqu&iacute;a de mando, y decir que estas dos circulaciones son ambas unidireccionales: la c&uacute;spide recoge y absorbe toda la informaci&oacute;n que le llega, y s&oacute;lo retransmite a los ejecutores el m&iacute;nimo estrictamente necesario para la ejecuci&oacute;n de las &oacute;rdenes que les dirige, y que emanan s&oacute;lo de ella. En una situaci&oacute;n as&iacute;, es absurdo pensar que pueda haber autogesti&oacute;n, o incluso "gesti&oacute;n democr&aacute;tica".</p><p></p><p>&iquest;C&oacute;mo se puede decidir si no se tiene la informaci&oacute;n necesaria para decidir correctamente? &iquest;Y c&oacute;mo se puede aprender a decidir si uno se reduce siempre a cumplir lo que otros han decidido? En cuanto se establece una jerarqu&iacute;a de mando, la comunidad se vuelve opaca a s&iacute; misma y se introduce un enorme despilfarro. Se vuelve opaco porque la informaci&oacute;n se retiene en la parte superior. El despilfarro se produce porque los trabajadores desinformados o mal informados no saben lo que tienen que saber para realizar sus tareas y, sobre todo, porque la capacidad colectiva de autodirecci&oacute;n, as&iacute; como la inventiva y la iniciativa, formalmente reservadas al mando, se ven obstaculizadas e inhibidas a todos los niveles.</p><p></p><p>Por lo tanto, querer la autogesti&oacute;n -o incluso la "gesti&oacute;n democr&aacute;tica", si la palabra democracia no se utiliza con fines meramente decorativos- y querer mantener una jerarqu&iacute;a de mando es una contradicci&oacute;n en los t&eacute;rminos. Ser&iacute;a mucho m&aacute;s coherente, a nivel formal, decir, como hacen los defensores del sistema actual: la jerarqu&iacute;a de mando es indispensable, por lo tanto, no puede haber sociedad autogestionada.</p><p>Pero esto no es cierto. Cuando examinamos las funciones de la jerarqu&iacute;a, es decir, para qu&eacute; sirve, nos encontramos con que una gran parte de ellas s&oacute;lo tienen sentido y existen en relaci&oacute;n con el sistema social actual, y que las otras, las que conservar&iacute;an un sentido y una utilidad en un sistema social autogestionado, podr&iacute;an ser f&aacute;cilmente colectivizadas. Dentro de los l&iacute;mites de este texto, no podemos discutir la cuesti&oacute;n en toda su amplitud. Intentaremos arrojar luz sobre algunos aspectos importantes, referidos especialmente a la organizaci&oacute;n de la empresa y la producci&oacute;n.</p><p></p><p>Una de las funciones m&aacute;s importantes de la jerarqu&iacute;a actual es organizar las restricciones. En el lugar de trabajo, por ejemplo, ya sea en los talleres o en las oficinas, una parte esencial de la "actividad" del aparato jer&aacute;rquico, desde los jefes de equipo hasta la direcci&oacute;n, consiste en supervisar, controlar, sancionar, imponer directa o indirectamente la "disciplina" y la correcta ejecuci&oacute;n de las &oacute;rdenes recibidas por quienes tienen que ejecutarlas. &iquest;Y por qu&eacute; hay que organizar la coerci&oacute;n, por qu&eacute; tiene que haber coerci&oacute;n? Porque los trabajadores no suelen mostrar espont&aacute;neamente un gran entusiasmo por hacer lo que la direcci&oacute;n quiere que hagan. &iquest;Y por qu&eacute;? Porque ni su trabajo ni su producto les pertenecen, porque se sienten alienados y explotados, porque no han decidido por s&iacute; mismos qu&eacute; hacer y c&oacute;mo hacerlo, ni qu&eacute; pasar&aacute; con lo que han hecho; en definitiva, porque existe un conflicto perpetuo entre los que trabajan y los que dirigen el trabajo de otros y se benefician de &eacute;l. En resumen, tiene que haber una jerarqu&iacute;a para organizar la restricci&oacute;n, y tiene que haber restricci&oacute;n porque hay divisi&oacute;n y conflicto, que tambi&eacute;n es porque hay una jerarqu&iacute;a.</p><p></p><p>De manera m&aacute;s general, la jerarqu&iacute;a se presenta como si estuviera ah&iacute; para resolver los conflictos, enmascarando el hecho de que la existencia de la jerarqu&iacute;a es en s&iacute; misma una fuente de conflicto perpetuo. Mientras exista un sistema jer&aacute;rquico, habr&aacute;, por ese mismo hecho, un continuo renacimiento de un conflicto radical entre una capa dirigente y privilegiada y las dem&aacute;s categor&iacute;as, reducidas a funciones ejecutivas.</p><p></p><p>Se dice que si no hay restricciones, no habr&aacute; disciplina, que cada uno har&aacute; lo que quiera y que habr&aacute; caos. Pero esto es de nuevo una falacia. La cuesti&oacute;n no es si debe haber disciplina, o incluso a veces coerci&oacute;n, sino qu&eacute; tipo de disciplina, decidida por qui&eacute;n, controlada por qui&eacute;n, de qu&eacute; forma y con qu&eacute; prop&oacute;sito. Cuanto m&aacute;s ajenos sean los fines a los que sirve una disciplina a las necesidades y deseos de quienes han de alcanzarlos, m&aacute;s externas ser&aacute;n las decisiones sobre esos fines y las formas de disciplina, y m&aacute;s necesaria ser&aacute; la compulsi&oacute;n para imponerlos.</p><p></p><p>Una comunidad que se autogobierna no es una comunidad sin disciplina, sino una comunidad que decide por s&iacute; misma su propia disciplina y, si es necesario, las sanciones contra quienes la violan deliberadamente. En lo que respecta al trabajo en particular, no se puede discutir seriamente la cuesti&oacute;n presentando la empresa autogestionada exactamente igual que la empresa contempor&aacute;nea, salvo que se ha eliminado la c&aacute;scara jer&aacute;rquica. En la empresa contempor&aacute;nea, las personas se ven obligadas a realizar un trabajo que les es ajeno y sobre el que no pueden opinar. No es sorprendente que se opongan, sino que no se opongan mucho m&aacute;s de lo que lo hacen. No se puede creer ni por un momento que su actitud hacia el trabajo siga siendo la misma cuando su relaci&oacute;n con el trabajo se transforma y empieza a convertirse en sus due&ntilde;os. Por otra parte, incluso en la empresa contempor&aacute;nea, no hay una disciplina, sino dos. Est&aacute; la disciplina que el aparato jer&aacute;rquico intenta imponer constantemente mediante la coacci&oacute;n y las sanciones financieras o de otro tipo. Y est&aacute; la disciplina, mucho menos aparente pero no menos fuerte, que surge dentro de los grupos de trabajadores en un equipo o taller, y que hace que no se tolere ni a los que hacen demasiado ni a los que no hacen lo suficiente. Los grupos humanos nunca han sido ni son conglomerados ca&oacute;ticos de individuos movidos s&oacute;lo por el ego&iacute;smo y que luchan entre s&iacute;, como quieren hacer creer los ide&oacute;logos del capitalismo y la burocracia, que s&oacute;lo expresan su propia mentalidad. En los grupos, y especialmente en los grupos con una tarea com&uacute;n permanente, siempre surgen normas de comportamiento y se ejerce una presi&oacute;n colectiva para hacerlas cumplir.</p><p></p><p>Autogesti&oacute;n, competencia y toma de decisiones</p><p>Pasemos ahora a la otra funci&oacute;n esencial de la jerarqu&iacute;a, que parece ser independiente de la estructura social contempor&aacute;nea: las funciones de decisi&oacute;n y liderazgo. La pregunta que se plantea es: &iquest;por qu&eacute; las comunidades afectadas no pueden desempe&ntilde;ar esta funci&oacute;n por s&iacute; mismas, dirigirse y decidir por s&iacute; mismas, por qu&eacute; debe haber un estrato particular de personas, organizadas en un aparato separado, que decidan y dirijan? A esta pregunta, los defensores del sistema actual dan dos tipos de respuestas. Uno de ellos se basa en la invocaci&oacute;n del "conocimiento" y la "competencia": los que saben, o los que son competentes, deben decidir. La otra, m&aacute;s o menos encubierta, afirma que algunas personas tienen que decidir de todos modos, porque de lo contrario se producir&iacute;a el caos, es decir, porque la comunidad ser&iacute;a incapaz de dirigirse a s&iacute; misma.</p><p></p><p>Nadie discute la importancia de los conocimientos y la competencia, ni, sobre todo, el hecho de que hoy en d&iacute;a ciertos conocimientos y competencias est&aacute;n reservados a una minor&iacute;a. Pero aqu&iacute; tambi&eacute;n se invocan estos hechos s&oacute;lo para encubrir sofismas. En el sistema actual no gobiernan los que tienen m&aacute;s conocimientos y competencia en general. Los que dirigen son los que han demostrado ser capaces de escalar el aparato jer&aacute;rquico, o los que, en funci&oacute;n de su origen familiar y social, han sido puestos en el camino correcto desde el principio, despu&eacute;s de haber obtenido algunos diplomas. En ambos casos, la "competencia" requerida para permanecer o ascender en el aparato jer&aacute;rquico tiene que ver mucho m&aacute;s con la capacidad de defender y ganar en la competencia entre individuos, camarillas y clanes dentro del aparato jer&aacute;rquico-burocr&aacute;tico, que con la capacidad de dirigir un trabajo colectivo. En segundo lugar, s&oacute;lo porque una o unas pocas personas tengan conocimientos o habilidades t&eacute;cnicas o cient&iacute;ficas, la mejor manera de utilizarlas no es ponerlas a cargo de un conjunto de actividades. Uno puede ser un excelente ingeniero en su especialidad sin ser capaz de "dirigir" todo un departamento en una f&aacute;brica. No hay m&aacute;s que ver lo que est&aacute; ocurriendo en este sentido. Los t&eacute;cnicos y especialistas suelen limitarse a su campo particular. Los "gestores" se rodean de unos cuantos asesores t&eacute;cnicos, recogen sus opiniones sobre las decisiones a tomar (opiniones que a menudo son divergentes entre ellos) y finalmente "deciden". El absurdo del argumento es claro aqu&iacute;. Si el "l&iacute;der" tuviera que decidir en base a sus "conocimientos" y "competencia", tendr&iacute;a que ser conocedor y competente de todo, ya sea directamente o para decidir cu&aacute;l de las opiniones divergentes de los especialistas es la mejor. Evidentemente, esto es imposible, y los dirigentes deciden de hecho de forma arbitraria, seg&uacute;n su "criterio". Pero este "juicio" de una persona no tiene por qu&eacute; ser m&aacute;s v&aacute;lido que el que se formar&iacute;a en una comunidad autogestionada, basada en una experiencia real infinitamente mayor que la de un solo individuo.</p><p></p><p>Autogesti&oacute;n, especializaci&oacute;n y racionalidad</p><p></p><p>El conocimiento y la competencia son, por definici&oacute;n, especializados, y cada d&iacute;a lo son m&aacute;s. Fuera de su campo de especializaci&oacute;n, el t&eacute;cnico o especialista no es m&aacute;s capaz de tomar una buena decisi&oacute;n que cualquier otra persona. Incluso dentro de su campo particular, adem&aacute;s, su punto de vista es fatalmente limitado. Por un lado, ignora otros campos, que necesariamente interact&uacute;an con el suyo, y naturalmente tiende a descuidarlos. As&iacute;, tanto en las empresas actuales como en las administraciones, la cuesti&oacute;n de la coordinaci&oacute;n "horizontal" de los servicios de gesti&oacute;n es una pesadilla perpetua. Hace tiempo que se crearon especialistas en coordinaci&oacute;n para coordinar las actividades de los especialistas en gesti&oacute;n, que as&iacute; no pueden gestionarse a s&iacute; mismos. Por otra parte, y lo que es m&aacute;s importante, los especialistas del aparato de direcci&oacute;n se separan as&iacute; del proceso de producci&oacute;n real, de lo que all&iacute; ocurre, de las condiciones en las que los trabajadores tienen que hacer su trabajo. La mayor&iacute;a de las veces, las decisiones tomadas por las oficinas tras inteligentes c&aacute;lculos, perfectos sobre el papel, resultan inaplicables tal cual, porque no han tenido suficientemente en cuenta las condiciones reales en las que tendr&aacute;n que aplicarse. Y estas condiciones reales, por definici&oacute;n, s&oacute;lo las conoce la comunidad de trabajadores. Todo el mundo sabe que este hecho es, en las empresas contempor&aacute;neas, una fuente de conflictos perpetuos y de inmenso despilfarro.</p><p>Por otra parte, los conocimientos y las competencias pueden utilizarse racionalmente si quienes los poseen se reincorporan a la comunidad de productores, si pasan a formar parte de las decisiones que esta comunidad tendr&aacute; que tomar. La autogesti&oacute;n requiere la cooperaci&oacute;n entre quienes poseen un determinado conocimiento o habilidad y quienes realizan un trabajo productivo en sentido estricto. Es totalmente incompatible con una separaci&oacute;n de estas dos categor&iacute;as. S&oacute;lo si se produce esta cooperaci&oacute;n se pueden utilizar plenamente estos conocimientos y competencias, mientras que hoy en d&iacute;a s&oacute;lo se utilizan en peque&ntilde;a medida, ya que quienes los poseen est&aacute;n confinados a tareas limitadas, estrechamente circunscritas por la divisi&oacute;n del trabajo dentro del aparato de gesti&oacute;n. Sobre todo, s&oacute;lo una cooperaci&oacute;n de este tipo puede garantizar que los conocimientos y las habilidades se utilicen realmente en beneficio de la comunidad, y no para fines particulares.</p><p></p><p>&iquest;Podr&iacute;a tener lugar esta cooperaci&oacute;n sin que surjan conflictos entre los "especialistas" y los dem&aacute;s trabajadores? Si un especialista afirma, bas&aacute;ndose en sus conocimientos especializados, que un determinado metal es el m&aacute;s adecuado para una determinada herramienta o una determinada pieza porque tiene ciertas propiedades, es dif&iacute;cil entender por qu&eacute; esto deber&iacute;a dar lugar a objeciones gratuitas por parte de los trabajadores. Sin embargo, incluso en este caso, una decisi&oacute;n racional requiere la participaci&oacute;n de los trabajadores, por ejemplo, porque las propiedades del material elegido desempe&ntilde;an un papel durante el mecanizado de las piezas o herramientas. Pero las decisiones realmente importantes relativas a la producci&oacute;n incluyen siempre una dimensi&oacute;n esencial relacionada con el papel y el lugar de las personas en la producci&oacute;n. En este sentido, no hay - por definici&oacute;n - ning&uacute;n conocimiento y ninguna habilidad que pueda anular el punto de vista de los que realmente tendr&aacute;n que hacer el trabajo. Ninguna organizaci&oacute;n de una cadena de producci&oacute;n o de montaje puede ser racional o aceptable si se ha decidido sin tener en cuenta el punto de vista de quienes van a trabajar en ella. Al no tenerlo en cuenta, estas decisiones son actualmente casi siempre err&oacute;neas, y si la producci&oacute;n funciona de todos modos, es porque los trabajadores se organizan para hacerla funcionar, transgrediendo las normas e instrucciones "oficiales" sobre la organizaci&oacute;n del trabajo. Pero, incluso si las asumimos como "racionales" desde el estrecho punto de vista de la eficiencia productiva, estas decisiones son inaceptables precisamente porque est&aacute;n, y s&oacute;lo pueden estar, basadas exclusivamente en el principio de la "eficiencia productiva", lo que significa que tienden a subordinar a los trabajadores por completo al proceso de fabricaci&oacute;n, y a tratarlos como partes del mecanismo productivo. Esto no se debe a la malicia de la direcci&oacute;n, a la estupidez, ni siquiera al simple af&aacute;n de lucro. (La prueba es que la "Organizaci&oacute;n del Trabajo" es exactamente la misma en los pa&iacute;ses orientales y occidentales). Esta es la consecuencia directa e inevitable de un sistema en el que las decisiones son tomadas por otras personas distintas de las que tendr&aacute;n que llevarlas a cabo; un sistema as&iacute; no puede tener otra "l&oacute;gica".</p><p></p><p>Pero una sociedad autogestionada no puede seguir esta "l&oacute;gica". Su l&oacute;gica es muy diferente, es la l&oacute;gica de la liberaci&oacute;n y el desarrollo humano. La colectividad de los trabajadores puede muy bien decidir -y, en nuestra opini&oacute;n, ser&iacute;a correcto hacerlo- que para ellos son infinitamente preferibles unas jornadas laborales menos arduas, menos absurdas, m&aacute;s libres y m&aacute;s felices que unos cuantos trastos m&aacute;s. Y para estas elecciones, que son absolutamente fundamentales, no hay ning&uacute;n criterio "cient&iacute;fico" u "objetivo" que sea v&aacute;lido: el &uacute;nico criterio es el juicio de la propia comunidad sobre lo que prefiere, basado en su experiencia, sus necesidades y sus deseos.</p><p></p><p>Esto es cierto a nivel de toda la sociedad. No hay ning&uacute;n criterio "cient&iacute;fico" por el que alguien pueda decidir que es mejor para la sociedad tener m&aacute;s ocio que consumo el pr&oacute;ximo a&ntilde;o, o al rev&eacute;s, o crecer m&aacute;s r&aacute;pido o m&aacute;s lento, etc. Quien diga que esos criterios existen es un ignorante o un fraude. El &uacute;nico criterio que tiene sentido en estos &aacute;mbitos es el que quieren los hombres y mujeres de la sociedad, y s&oacute;lo ellos pueden decidirlo y nadie m&aacute;s.</p><p></p><p>AUTOGESTI&Oacute;N Y JERARQU&Iacute;A SALARIAL Y DE INGRESOS</p><p></p><p>No hay criterios objetivos en los que basar una jerarqu&iacute;a salarial.</p><p></p><p>Al igual que no es compatible con una jerarqu&iacute;a de mando, una sociedad autogestionada no es compatible con una jerarqu&iacute;a de salarios e ingresos.</p><p></p><p>En primer lugar, la jerarqu&iacute;a salarial y de ingresos corresponde actualmente a la jerarqu&iacute;a de mando, en su totalidad en los pa&iacute;ses del Este y en gran medida en los pa&iacute;ses del Oeste. Pero, &iquest;c&oacute;mo se recluta esta jerarqu&iacute;a? El hijo de un hombre rico ser&aacute; un hombre rico, el hijo de un ejecutivo tiene todas las posibilidades de convertirse en un ejecutivo. As&iacute;, en su mayor parte, los estratos que ocupan los niveles superiores de la pir&aacute;mide jer&aacute;rquica se perpet&uacute;an a trav&eacute;s de la herencia. Y esto no es casualidad. Un sistema social siempre tiende a autorreproducirse. Si los estratos sociales tienen privilegios, sus miembros har&aacute;n todo lo posible -y sus privilegios significan precisamente que pueden hacer mucho en este sentido- para transmitirlos a sus descendientes. En la medida en que, en tal sistema, estos estratos necesitan "hombres nuevos" -porque los aparatos de direcci&oacute;n se expanden y proliferan-, seleccionan, entre los descendientes de los estratos "inferiores", a los m&aacute;s "aptos" para cooptarlos en su seno. En este sentido, puede parecer que el "trabajo" y las "capacidades" de los cooptados han jugado un papel en su carrera, premiando su "m&eacute;rito". Pero, de nuevo, "capacidad" y "m&eacute;rito" significan aqu&iacute; esencialmente la capacidad de adaptarse al sistema imperante y de servirlo mejor. Tales capacidades no tienen sentido para una sociedad aut&oacute;noma y desde su punto de vista.</p><p></p><p>Ciertamente, la gente puede pensar que, incluso en una sociedad autogestionada, los m&aacute;s valientes, los m&aacute;s tenaces, los m&aacute;s trabajadores, los m&aacute;s "competentes" deben tener derecho a una "recompensa" especial, y que &eacute;sta debe ser econ&oacute;mica. Y esto alimenta la ilusi&oacute;n de que podr&iacute;a haber una jerarqu&iacute;a de ingresos justificable.</p><p></p><p>Esta ilusi&oacute;n no resiste el escrutinio. El sistema actual tampoco ofrece una base l&oacute;gica y cuantificable para las diferencias salariales. &iquest;Por qu&eacute; una habilidad debe valer cuatro veces m&aacute;s que otra y no dos o doce? &iquest;Qu&eacute; sentido tiene decir que la habilidad de un buen cirujano vale exactamente lo mismo - o m&aacute;s, o menos - que la de un buen ingeniero? &iquest;Y por qu&eacute; no vale exactamente lo mismo que un buen conductor de tren o un buen profesor?</p><p></p><p>Una vez que salimos de unos dominios muy estrechos, y desprovistos de sentido general, no hay criterios objetivos para medir y comparar las habilidades, los conocimientos y la comprensi&oacute;n de los diferentes individuos. Y si es la sociedad la que asume los costes de la adquisici&oacute;n de conocimientos por parte de un individuo -como pr&aacute;cticamente ya ocurre-, no est&aacute; claro por qu&eacute; el individuo que ya se ha beneficiado una vez del privilegio que esta adquisici&oacute;n constituye en s&iacute; misma, deber&iacute;a beneficiarse una segunda vez en forma de mayores ingresos. Lo mismo ocurre con el "m&eacute;rito" y la "inteligencia". Es cierto que hay individuos que nacen m&aacute;s dotados que otros en determinadas actividades, o que llegan a serlo. Estas diferencias suelen ser peque&ntilde;as y su desarrollo depende principalmente del entorno familiar, social y educativo. Pero en cualquier caso, en la medida en que alguien tiene un "don", el ejercicio de este "don" es en s&iacute; mismo una fuente de placer si no se le pone trabas. Y, para los raros individuos que est&aacute;n excepcionalmente dotados, lo que importa no es una "recompensa" financiera, sino crear lo que les impulsa irresistiblemente a crear. Si a Einstein le hubiera interesado el dinero, no se habr&iacute;a convertido en Einstein, y es probable que hubiera sido un jefe o financiero bastante mediocre.</p><p></p><p>A veces se esgrime el incre&iacute;ble argumento de que, sin una jerarqu&iacute;a salarial, la sociedad no podr&iacute;a encontrar personas dispuestas a realizar los trabajos m&aacute;s "dif&iacute;ciles", y los puestos de ejecutivos, directivos, etc. se presentan como tales. Conocemos la frase tan repetida por los "directivos": "si todos ganan lo mismo, prefiero coger la escoba". Pero en pa&iacute;ses como Suecia, donde la brecha salarial se ha reducido mucho m&aacute;s que en Francia, las empresas no funcionan peor que en Francia, y no hemos visto que los directivos se apresuren a coger la escoba.</p><p></p><p>Lo que vemos cada vez m&aacute;s en los pa&iacute;ses industrializados es lo contrario: las personas que abandonan las empresas son las que ocupan los puestos de trabajo realmente dif&iacute;ciles</p><p>- es decir, la m&aacute;s dif&iacute;cil y menos interesante. Y el aumento de los salarios del personal correspondiente no puede detener la hemorragia. Por ello, estos trabajos se dejan cada vez m&aacute;s en manos de la mano de obra inmigrante. Este fen&oacute;meno puede explicarse reconociendo lo obvio, que a menos que la gente se vea obligada a ello por la pobreza, se niega cada vez m&aacute;s a emplearse en un trabajo idiota. Nunca se ha observado el fen&oacute;meno contrario, y podemos apostar que seguir&aacute; siendo as&iacute;. Esto lleva a la conclusi&oacute;n, seg&uacute;n la l&oacute;gica de este argumento, de que los trabajos m&aacute;s interesantes deber&iacute;an estar peor pagados, porque, en todas las condiciones, estos son los trabajos m&aacute;s atractivos para las personas, es decir, la motivaci&oacute;n para elegirlos y realizarlos ya est&aacute; en gran medida en la naturaleza del propio trabajo.</p><p></p><p>Autogesti&oacute;n, motivaci&oacute;n en el trabajo y producci&oacute;n para las necesidades</p><p></p><p>Pero, &iquest;a qu&eacute; se reducen en &uacute;ltima instancia todos los argumentos para justificar la jerarqu&iacute;a en una sociedad autogestionada, cu&aacute;l es la idea oculta en la que se basan? Es que la gente s&oacute;lo elige un trabajo y lo hace para ganar m&aacute;s que los dem&aacute;s. Pero esto, presentado como una verdad eterna sobre la naturaleza humana, es en realidad s&oacute;lo la mentalidad capitalista que ha penetrado m&aacute;s o menos en la sociedad (y que, como demuestra la persistencia de la jerarqu&iacute;a salarial en los pa&iacute;ses del Este, sigue siendo dominante tambi&eacute;n all&iacute;). Esta mentalidad es una de las condiciones para que el sistema actual exista y contin&uacute;e, y a la inversa, s&oacute;lo puede existir si el sistema contin&uacute;a. La gente da importancia a las diferencias de ingresos porque esas diferencias existen y porque, en el sistema social actual, se postulan como importantes. Si uno puede ganar un mill&oacute;n de francos al mes en lugar de cien mil, y si el sistema social en todos sus aspectos alimenta la idea de que el que gana un mill&oacute;n vale m&aacute;s, es mejor que el que gana s&oacute;lo cien mil francos - entonces, efectivamente, muchas personas (no todas, por cierto, incluso hoy en d&iacute;a) estar&aacute;n motivadas para hacer todo lo posible para ganar un mill&oacute;n en lugar de cien mil. Pero si tal diferencia no existe en el sistema social; si se considera tan absurdo querer ganar m&aacute;s que los dem&aacute;s como hoy consideramos absurdo (al menos la mayor&iacute;a de nosotros) querer preceder nuestro nombre con una part&iacute;cula a toda costa, entonces otras motivaciones, que s&iacute; tienen un verdadero valor social, podr&aacute;n aparecer o m&aacute;s bien florecer: el inter&eacute;s del propio trabajo, el placer de hacer bien lo que uno ha elegido hacer, la invenci&oacute;n, la creatividad, la estima y el reconocimiento de los dem&aacute;s. Por el contrario, mientras la miserable motivaci&oacute;n econ&oacute;mica est&eacute; ah&iacute;, todas estas otras motivaciones estar&aacute;n atrofiadas y paralizadas desde la infancia de los individuos.</p><p></p><p>Porque un sistema jer&aacute;rquico se basa en la competencia de los individuos, y en la lucha de todos contra todos. Enfrenta constantemente a los hombres entre s&iacute; y les anima a utilizar cualquier medio para "escalar". Presentar la cruel y s&oacute;rdida competencia que tiene lugar en la jerarqu&iacute;a del poder, del mando, de los ingresos, como una "competici&oacute;n" deportiva donde ganan los "mejores" en un juego honesto, es tomar a la gente por tonta y creer que no ve c&oacute;mo suceden realmente las cosas en un sistema jer&aacute;rquico, ya sea en la f&aacute;brica, en las oficinas, en la Universidad, y a&uacute;n m&aacute;s en la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica desde que se ha convertido en una enorme empresa burocr&aacute;tica. La existencia de la jerarqu&iacute;a se basa en la lucha despiadada de cada uno contra todos los dem&aacute;s, y exacerba esta lucha. Por eso la jungla se vuelve m&aacute;s y m&aacute;s despiadada cuanto m&aacute;s se asciende en la jerarqu&iacute;a, y por eso la cooperaci&oacute;n s&oacute;lo se encuentra en la base, donde hay poca o ninguna posibilidad de "promoci&oacute;n". Y la introducci&oacute;n artificial de la diferenciaci&oacute;n a este nivel por parte de la direcci&oacute;n de las empresas tiene como objetivo precisamente romper esta cooperaci&oacute;n. Ahora bien, desde el momento en que existen privilegios de cualquier tipo, pero sobre todo de car&aacute;cter econ&oacute;mico, reaparece inmediatamente la competencia entre los individuos y la tendencia a aferrarse a los privilegios que ya se poseen y, para ello, a tratar de adquirir m&aacute;s poder y sustraerlo al control de los dem&aacute;s. A partir de ese momento, no se puede hablar de autogesti&oacute;n. </p><p>Por &uacute;ltimo, una jerarqu&iacute;a de salarios e ingresos es igualmente incompatible con una organizaci&oacute;n racional de la econom&iacute;a de una sociedad autogestionada. Porque tal jerarqu&iacute;a distorsiona inmediata y fuertemente la expresi&oacute;n de la demanda social.</p><p></p><p>Una organizaci&oacute;n racional de la econom&iacute;a de una sociedad autogestionada implica, en efecto, mientras los objetos y servicios producidos por la sociedad sigan teniendo un "precio" -mientras no puedan ser distribuidos libremente-, y mientras exista, por tanto, un "mercado" de bienes de consumo individuales, que la producci&oacute;n se oriente seg&uacute;n las indicaciones de este mercado, es decir, en &uacute;ltima instancia, por la demanda solvente de los consumidores. Porque, para empezar, no hay otro sistema defendible. En contra de un eslogan reciente, con el que s&oacute;lo podemos estar de acuerdo metaf&oacute;ricamente, no podemos dar a todo el mundo "todo y todo a la vez". Tambi&eacute;n ser&iacute;a absurdo limitar el consumo mediante un racionamiento autoritario, que equivaldr&iacute;a a una tiran&iacute;a intolerable y est&uacute;pida sobre las preferencias de cada individuo: &iquest;por qu&eacute; distribuir un disco y cuatro entradas de cine al mes a cada persona, cuando hay personas que prefieren la m&uacute;sica al cine, y otras que prefieren lo contrario, por no hablar de los sordos y los ciegos? Pero un "mercado" de bienes de consumo individuales s&oacute;lo es realmente defendible si es verdaderamente democr&aacute;tico, es decir, si el voto de todos tiene el mismo peso. Esas papeletas son los ingresos de todos. Si estos ingresos son desiguales, este voto est&aacute; inmediatamente ama&ntilde;ado: hay personas cuyos votos cuentan mucho m&aacute;s que los de los dem&aacute;s. As&iacute;, hoy en d&iacute;a, el "voto" de los ricos para un chalet en la Costa Azul o un avi&oacute;n personal pesa mucho m&aacute;s que el voto de un pobre para una vivienda digna, o de un obrero para un viaje en tren de segunda clase. Y debemos darnos cuenta de que el impacto de la distribuci&oacute;n desigual de la renta en la estructura de producci&oacute;n de los bienes de consumo es inmenso.</p><p></p><p>Un ejemplo aritm&eacute;tico, que no pretende ser riguroso, pero que se aproxima a la realidad en t&eacute;rminos de magnitud, ayuda a ilustrar esto. Si suponemos que el 80% de la poblaci&oacute;n francesa con las rentas m&aacute;s bajas podr&iacute;a agruparse en torno a una media de 20.000 anuales despu&eacute;s de impuestos (las rentas m&aacute;s bajas en Francia, que conciernen a una categor&iacute;a muy numerosa, los ancianos con poca o ninguna pensi&oacute;n, est&aacute;n muy por debajo del S.M.I.C.) y el 20% restante en torno a una media de 80.000 anuales despu&eacute;s de impuestos, podemos ver por un simple c&aacute;lculo que estas dos categor&iacute;as se repartir&iacute;an la renta disponible para el consumo por la mitad. En estas condiciones, una quinta parte de la poblaci&oacute;n tendr&iacute;a tanto poder de consumo como las otras cuatro quintas partes. Esto significa tambi&eacute;n que cerca del 35% de la producci&oacute;n de bienes de consumo del pa&iacute;s est&aacute; orientada exclusivamente a la demanda del grupo m&aacute;s favorecido y destinada a su satisfacci&oacute;n, despu&eacute;s de la satisfacci&oacute;n de las necesidades "b&aacute;sicas" de este mismo grupo; o bien, que el 30% de todas las personas empleadas trabajan para satisfacer las "necesidades" no esenciales de las categor&iacute;as m&aacute;s favorecidas (suponiendo que la relaci&oacute;n consumo/inversi&oacute;n sea de 4 a 1 - que es aproximadamente el orden de magnitud observado en la realidad).</p><p></p><p>Es evidente, pues, que la orientaci&oacute;n de la producci&oacute;n que el "mercado" impondr&iacute;a en estas condiciones no reflejar&iacute;a las necesidades de la sociedad, sino una imagen distorsionada, en la que el consumo no esencial de las capas privilegiadas tendr&iacute;a un peso desproporcionado. Es dif&iacute;cil creer que en una sociedad autogestionada, en la que estos hechos fueran conocidos por todos con exactitud y precisi&oacute;n, la gente tolerara tal situaci&oacute;n; o que pudiera, en estas condiciones, considerar la producci&oacute;n como su propio negocio, y sentirse concernida - de lo contrario no podr&iacute;a haber ni un minuto de autogesti&oacute;n.</p><p>La abolici&oacute;n de la jerarqu&iacute;a salarial es, pues, la &uacute;nica manera de orientar la producci&oacute;n en funci&oacute;n de las necesidades de la comunidad, de eliminar la lucha de todos contra todos y la mentalidad econ&oacute;mica, y de permitir la participaci&oacute;n interesada, en el verdadero sentido de la palabra, de todos los hombres y mujeres en la gesti&oacute;n de los asuntos de la comunidad.</p><p>Cornelius Castoriadis</p><p>Cornelius Castoriadis (1922 - 1997) Fil&oacute;sofo, economista y psicoanalista griego, cofundador del grupo "Socialismo o Barbarie".</p><p>FUENTE : Infokiosques.net</p><p>Traducido por Jorge Joya</p><p>Original:<a href="https://www.socialisme-libertaire.fr/2017/06/autogestion-et-hierarchie.html" title="www.socialisme-libertaire.fr/2017/06/autogestion-et-hierarchie.html" rel="nofollow">www.socialisme-libertaire.fr/2017/06/autogestion-et-hierarchie.html</a></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3609001" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>Los destructivos origenes del capitalismo - Robert Kurz</title>
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		<pubDate>Wed, 12 Jan 2022 18:33:44 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3608885&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>Breve ensayo sobre el papel que desempe&ntilde;&oacute; la &laquo;revoluci&oacute;n militar&raquo; en la Europa del siglo XVI en la g&eacute;nesis del capitalismo y, entre otras cosas, el estatus hist&oacute;rico de los soldados de los nuevos ej&eacute;rcitos permanentes de los estados-naci&oacute;n emergentes como &laquo;primeros trabajadores asalariados modernos&raquo; y de los condottieri como &laquo;prototipos del empresario moderno&raquo;.</p><p>Existen innumerables versiones sobre el nacimiento de la era moderna. Los historiadores ni siquiera se ponen de acuerdo sobre la fecha de este acontecimiento. Algunos hacen que la modernidad comience en los siglos XV y XVI, con el llamado Renacimiento (un concepto inventado en el siglo XIX por Jules Michelet, como ha demostrado el historiador franc&eacute;s Lucien Lefevre). Otros ven la verdadera ruptura, el punto de partida de la modernidad, en el siglo XVIII, cuando la filosof&iacute;a de la Ilustraci&oacute;n, la Revoluci&oacute;n Francesa y los inicios de la industrializaci&oacute;n sacudieron el planeta. Pero sea cual sea la fecha que prefieran los historiadores y los fil&oacute;sofos modernos para el inicio de su propio mundo, est&aacute;n de acuerdo en un punto: sus conquistas positivas se toman casi siempre como sus impulsos originales.</p><p>Las innovaciones art&iacute;sticas y cient&iacute;ficas del Renacimiento italiano se consideran tan importantes para el surgimiento de la modernidad como los grandes viajes de descubrimiento de Col&oacute;n, la idea protestante y calvinista de la responsabilidad individual espec&iacute;fica, la liberaci&oacute;n de la Ilustraci&oacute;n de las creencias irracionales y el surgimiento de la democracia moderna en Francia y Estados Unidos. En el &aacute;mbito tecnol&oacute;gico-industrial, la invenci&oacute;n de la m&aacute;quina de vapor y el telar mec&aacute;nico se registran como los &laquo;pistoletazos de salida&raquo; del desarrollo social moderno.</p><p>Esta &uacute;ltima explicaci&oacute;n fue destacada sobre todo por el marxismo, debido a que estaba en armon&iacute;a con la doctrina filos&oacute;fica del &laquo;materialismo hist&oacute;rico&raquo;. El verdadero motor de la historia, seg&uacute;n esta doctrina, es el desarrollo de las &laquo;fuerzas de producci&oacute;n&raquo; materiales, que entran repetidamente en conflicto con las &laquo;relaciones de producci&oacute;n&raquo;, que se han vuelto demasiado restrictivas y exigen una nueva forma de sociedad. El salto a la industrializaci&oacute;n es, pues, el punto decisivo para el marxismo: la m&aacute;quina de vapor, seg&uacute;n esta f&oacute;rmula simplificada, fue la primera m&aacute;quina que rompi&oacute; con la &laquo;corriente de las viejas relaciones de producci&oacute;n feudales&raquo;.</p><p>En este punto surge una lamentable contradicci&oacute;n en la argumentaci&oacute;n marxista. As&iacute;, en el famoso cap&iacute;tulo sobre la &laquo;acumulaci&oacute;n primitiva de capital&raquo;, Marx se ocup&oacute; en su obra magna de per&iacute;odos que preceden en siglos a la m&aacute;quina de vapor. &iquest;No es esto una autorrefutaci&oacute;n del &laquo;materialismo hist&oacute;rico&raquo;? Si la &laquo;acumulaci&oacute;n primitiva&raquo; y la m&aacute;quina de vapor se encuentran separadas hist&oacute;ricamente, las fuerzas productivas de la industria no podr&iacute;an haber sido la causa decisiva del nacimiento del capitalismo moderno. Es cierto que el modo de producci&oacute;n capitalista s&oacute;lo fue impulsado definitivamente por la industrializaci&oacute;n del siglo XIX, pero, si buscamos las ra&iacute;ces de este desarrollo, tenemos que cavar m&aacute;s profundo.&nbsp;</p><p>Tambi&eacute;n es l&oacute;gico que el primer germen de la modernidad, o el &laquo;big bang&raquo; de su din&aacute;mica, tuviera que surgir en un entorno mayoritariamente premoderno, ya que de otro modo no podr&iacute;a haber habido un &laquo;origen&raquo; en el sentido estricto de la palabra. As&iacute;, la muy precoz &laquo;causa primera&raquo; y la muy tard&iacute;a &laquo;consolidaci&oacute;n plena&raquo; no representan una contradicci&oacute;n. Si tambi&eacute;n es cierto que para muchas regiones del mundo y para muchos grupos sociales el inicio de la modernizaci&oacute;n se retras&oacute; hasta la actualidad, es igualmente cierto que el primer impulso debi&oacute; producirse en un pasado remoto, si tenemos en cuenta la enorme extensi&oacute;n temporal (desde la perspectiva de la vida de una generaci&oacute;n o incluso de una persona aislada) de los procesos sociales.</p><p>&iquest;Qu&eacute; fue en definitiva lo nuevo, en un pasado relativamente lejano, que inevitablemente puso en marcha la historia de la modernizaci&oacute;n? Se puede conceder plenamente al materialismo hist&oacute;rico que el mayor y principal punto de relevancia no corresponde a un simple cambio de ideas y mentalidades, sino al pleno desarrollo de hechos materiales y concretos. Sin embargo, no fue una fuerza productiva, sino por el contrario una rotunda fuerza destructiva la que abri&oacute; el camino a la modernizaci&oacute;n, es decir, la invenci&oacute;n de las armas de fuego. Aunque esta correlaci&oacute;n es mucho m&aacute;s antigua de lo que generalmente se reconoce, las teor&iacute;as m&aacute;s c&eacute;lebres e influyentes de la modernizaci&oacute;n (incluido el marxismo) siempre la subestimaron.</p><p>Fue el historiador econ&oacute;mico alem&aacute;n Werner Sombart quien, poco antes de la Primera Guerra Mundial, en su estudio Guerra y capitalismo (1913), someti&oacute; esta cuesti&oacute;n a un examen profundo y detallado. S&oacute;lo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se han discutido ampliamente los or&iacute;genes tecnol&oacute;gico-militares y de econom&iacute;a de guerra del capitalismo, como por ejemplo en el libro Cannons and Plague (1989) del economista alem&aacute;n Karl Georg Zinn, o en la obra The Military Revolution (1990) del historiador estadounidense Geoffrey Parker. Pero ninguna de estas investigaciones tuvo la acogida que merec&iacute;a. Tvidentemente, el mundo occidental moderno y sus ide&oacute;logos s&oacute;lo aceptar&aacute;n a rega&ntilde;adientes la opini&oacute;n de que el fundamento hist&oacute;rico &uacute;ltimo de sus conceptos sagrados de &laquo;libertad&raquo; y &laquo;progreso&raquo; debe buscarse en la invenci&oacute;n de los diab&oacute;licos instrumentos mort&iacute;feros de la historia humana. Y esta relaci&oacute;n tambi&eacute;n se aplica a la democracia moderna, ya que la &laquo;revoluci&oacute;n militar&raquo; sigue siendo hasta hoy un motivo secreto de la modernizaci&oacute;n. La bomba at&oacute;mica fue en s&iacute; misma una invenci&oacute;n democr&aacute;tica de Occidente.</p><p>La invenci&oacute;n de las armas de fuego destruy&oacute; las formas de gobierno precapitalistas, ya que hizo que la caballer&iacute;a feudal fuera militarmente irrisoria. Incluso antes de la invenci&oacute;n de las armas de fuego se previeron las consecuencias sociales de las armas de largo alcance; as&iacute;, el Segundo Concilio de Letr&aacute;n, en 1139, prohibi&oacute; el uso de la ballesta1 contra los cristianos. No por casualidad, la ballesta, importada de culturas no europeas a Europa, fue considerada hasta el a&ntilde;o 1000 el arma preferida de bandidos, forajidos y rebeldes. Cuando los ca&ntilde;ones, mucho m&aacute;s eficaces, empezaron a utilizarse, el destino de los ej&eacute;rcitos montados y acorazados qued&oacute; sellado.</p><p>Sin embargo, el arma de fuego, a diferencia de la ballesta, ya no estaba en manos de una oposici&oacute;n &laquo;desde abajo&raquo; que se enfrentaba al dominio feudal, sino que provoc&oacute; una revoluci&oacute;n &laquo;desde arriba&raquo; con la ayuda de pr&iacute;ncipes y reyes. La producci&oacute;n y movilizaci&oacute;n de los nuevos sistemas de armas no fue posible sobre la base de estructuras locales y descentralizadas, como las que hab&iacute;an caracterizado hasta entonces la reproducci&oacute;n social, sino que exigi&oacute; una organizaci&oacute;n completamente nueva de la sociedad en varios planos.</p><p>Las armas de fuego, y sobre todo los grandes ca&ntilde;ones, ya no pod&iacute;an producirse en peque&ntilde;os talleres, como los arcos y las catapultas. As&iacute;, se desarroll&oacute; una industria armament&iacute;stica especial, que produc&iacute;a ca&ntilde;ones y mosquetes en grandes f&aacute;bricas. Al mismo tiempo, surgi&oacute; una nueva arquitectura militar defensiva, en forma de gigantescas fortalezas que deb&iacute;an resistir el fuego de los ca&ntilde;ones. Surgi&oacute; un concurso de innovaci&oacute;n entre el armamento ofensivo y el defensivo, as&iacute; como una carrera armament&iacute;stica entre los Estados, que contin&uacute;a hasta hoy.</p><p>Las armas de fuego cambiaron profundamente la estructura de los ej&eacute;rcitos. Los combatientes ya no pod&iacute;an equiparse por s&iacute; mismos y deb&iacute;an ser abastecidos de armas por un poder social centralizado. Por ello, la organizaci&oacute;n militar de la sociedad se separ&oacute; de la civil. En lugar de que los ciudadanos se movilizaran en cada caso para las campa&ntilde;as, o de que los se&ntilde;ores locales convocaran a sus criados armados, surgieron los &laquo;ej&eacute;rcitos permanentes&raquo;: las &laquo;fuerzas armadas&raquo; nacieron como un grupo social espec&iacute;fico, y el ej&eacute;rcito se convirti&oacute; en un cuerpo extra&ntilde;o dentro de la sociedad. El cuerpo de oficiales pas&oacute; de ser un deber personal de la ciudadan&iacute;a acomodada a una &laquo;profesi&oacute;n&raquo; moderna. Paralelamente a esta nueva organizaci&oacute;n militar y a las nuevas tecnolog&iacute;as de guerra, el tama&ntilde;o de los ej&eacute;rcitos creci&oacute; enormemente. &laquo;El n&uacute;mero de hombres en armas, entre 1500 y 1700, casi se duplic&oacute;&raquo; (Geoffrey Parker).</p><p>La industria armament&iacute;stica, la carrera de armamentos y el mantenimiento de los ej&eacute;rcitos permanentes, divorciados de la sociedad civil y, al mismo tiempo, en r&aacute;pido crecimiento, condujeron necesariamente a un trastorno radical de la econom&iacute;a. El vasto complejo militar, separado de la sociedad, exig&iacute;a una &laquo;econom&iacute;a de guerra permanente&raquo;. Esta nueva econom&iacute;a de la muerte se extendi&oacute; como un sudario sobre las estructuras agrarias de la antigua sociedad.</p><p>Como los ej&eacute;rcitos y sus armas ya no pod&iacute;an depender de la producci&oacute;n agraria local, ya que deb&iacute;an abastecerse de recursos a gran escala y dentro de relaciones an&oacute;nimas, pasaron a depender de la mediaci&oacute;n del dinero. La producci&oacute;n de mercanc&iacute;as y la econom&iacute;a monetaria, como elementos b&aacute;sicos del capitalismo, fueron estimuladas a principios de la era moderna mediante la liberaci&oacute;n de la econom&iacute;a basada en la producci&oacute;n militar y de armas.</p><p>Este desarrollo produjo y benefici&oacute; a la subjetividad capitalista y a su mentalidad abstracta de &laquo;producir m&aacute;s&raquo;. La permanente escasez de dinero de la econom&iacute;a de guerra condujo, en la sociedad civil, al aumento del n&uacute;mero de comerciantes y capitalistas prestamistas, de los grandes inversores y financieros de guerra. Pero la nueva organizaci&oacute;n del propio ej&eacute;rcito tambi&eacute;n cre&oacute; la mentalidad capitalista.&nbsp;</p><p>Los antiguos guerreros agrarios se transformaron en &laquo;soldados&raquo;, es decir, en personas que reciben una &laquo;paga&raquo;. Fueron los primeros &laquo;trabajadores asalariados&raquo; modernos que tuvieron que reproducir su vida &uacute;nicamente mediante ingresos monetarios y el consumo de mercanc&iacute;as. Y por eso ya no luchaban por motivos idealistas, sino s&oacute;lo por dinero. No les importaba a qui&eacute;n mataban, ya que lo que les &laquo;importaba&raquo; era su paga; de este modo se convirtieron en los primeros representantes del &laquo;trabajo abstracto&raquo; (Marx) dentro del sistema moderno de producci&oacute;n de mercanc&iacute;as.</p><p>Lo que interesaba a los jefes y comandantes de los &laquo;soldados&raquo; era reunir recursos mediante el pillaje y convertirlos en dinero. As&iacute;, los ingresos del saqueo deb&iacute;an ser mayores que los costes de la guerra. Este es el origen de la racionalidad empresarial moderna. La mayor&iacute;a de los generales y comandantes de los ej&eacute;rcitos al comienzo de la era moderna invert&iacute;an con provecho el producto de sus botines y se convert&iacute;an en socios del capital monetario y comercial.</p><p>No fue, por tanto, el pac&iacute;fico comerciante, el diligente acaparador o el productor rebosante de ideas lo que marc&oacute; el inicio del capitalismo, sino todo lo contrario: al igual que los &laquo;soldados&raquo;, como sangrientos artesanos del arma, fueron los prototipos del moderno trabajador asalariado, tambi&eacute;n los comandantes de los ej&eacute;rcitos y los condottieri &laquo;que multiplicaban el dinero&raquo; fueron los prototipos del moderno hombre de negocios y su &laquo;talante arriesgado&raquo;.</p><p>Como empresarios independientes de la muerte, los condottiere depend&iacute;an sin embargo de las grandes guerras entre los poderes estatales centralizados y de las capacidades financieras de estos &uacute;ltimos. La moderna relaci&oacute;n rec&iacute;proca entre mercado y Estado tiene aqu&iacute; su origen. Para poder financiar las industrias de armamento y las fortificaciones, los ej&eacute;rcitos gigantescos y la guerra, los Estados tuvieron que sangrar a sus poblaciones, y lo hicieron de una manera correspondientemente novedosa: en lugar de las antiguas imposiciones de tributos en especie, sometieron a sus poblaciones a una imposici&oacute;n monetaria. La gente se ve&iacute;a as&iacute; obligada a &laquo;ganar dinero&raquo; para pagar sus impuestos al Estado. De este modo, la econom&iacute;a de guerra trajo consigo, tanto indirecta como directamente, el sistema de la econom&iacute;a de mercado. Entre los siglos XVI y XVIII, los impuestos del pueblo en los pa&iacute;ses europeos crecieron casi un 2.000%.</p><p>Evidentemente, los pueblos no se dejaron introducir voluntariamente en la nueva econom&iacute;a monetaria y militarista. S&oacute;lo se vieron obligados a hacerlo mediante una opresi&oacute;n sangrienta. La econom&iacute;a de guerra permanente de las armas de fuego condujo a siglos de insurrecci&oacute;n popular permanente y, siguiendo su estela, a la guerra permanente. Para recaudar sus monstruosos impuestos, los poderes estatales centralizados tuvieron que construir un monstruoso aparato policial y administrativo. Todas las estructuras estatales modernas proceden de este comienzo hist&oacute;rico de la era moderna. La autoadministraci&oacute;n local fue sustituida por una administraci&oacute;n centralizada y jerarquizada, a cargo de una burocracia cuyo n&uacute;cleo se form&oacute; con el apoyo de los impuestos y la opresi&oacute;n interna.</p><p>Las conquistas positivas de la modernizaci&oacute;n siempre vinieron marcadas con el estigma de estos or&iacute;genes. La industrializaci&oacute;n del siglo XIX, tanto en su car&aacute;cter hist&oacute;rico tecnol&oacute;gico como organizativo y espiritual, fue heredera de las armas de fuego, de la producci&oacute;n armament&iacute;stica de los inicios de la modernidad y de los procesos sociales a los que &eacute;sta dio lugar. En este sentido, no es de extra&ntilde;ar que el vertiginoso desarrollo capitalista de las fuerzas productivas desde la primera revoluci&oacute;n industrial s&oacute;lo haya podido producirse de forma destructiva, a pesar de sus aparentemente inocentes innovaciones tecnol&oacute;gicas.</p><p>La democracia occidental moderna es incapaz de ocultar que es heredera de la dictadura militar y militarista de los inicios de la modernidad, y no s&oacute;lo en el &aacute;mbito tecnol&oacute;gico, sino tambi&eacute;n en su estructura social. Bajo la delgada superficie de los rituales de votaci&oacute;n y los discursos pol&iacute;ticos, descubrimos el monstruo de un aparato que gestiona y disciplina continuamente al ciudadano aparentemente libre del Estado en nombre de la econom&iacute;a monetaria total y de la econom&iacute;a de guerra a la que est&aacute; vinculado hasta hoy. Ninguna sociedad en la historia ha tenido un porcentaje tan grande de funcionarios p&uacute;blicos y administradores de recursos humanos, de soldados y polic&iacute;as; ninguna sociedad ha malgastado una parte tan grande de sus recursos en armas y ej&eacute;rcitos.</p><p>Las dictaduras burocr&aacute;ticas de la &laquo;modernizaci&oacute;n de recuperaci&oacute;n&raquo; en el este y el sur, con sus aparatos centralizados, no eran los opuestos, sino los imitadores de la econom&iacute;a de guerra de la historia occidental, sin poder, sin embargo, igualarla. Al fin y al cabo, las sociedades m&aacute;s burocratizadas y militarizadas son, desde el punto de vista estructural, las occidentales. Tambi&eacute;n el neoliberalismo es un v&aacute;stago contempor&aacute;neo del ca&ntilde;&oacute;n, como demostr&oacute; el gigantesco militarismo de la &laquo;Reaganomics&raquo; y la historia de los a&ntilde;os 90.&nbsp;</p><p>La econom&iacute;a de la muerte seguir&aacute; siendo el inquietante legado de la sociedad moderna basada en la econom&iacute;a de mercado hasta que el capitalismo kamikaze se autodestruya.</p><p>Robert Kurz</p><p>Publicado en &laquo;Caderno Mais!&raquo;, Folha de S&atilde;o Paulo, 30 de marzo de 1997. Traducci&oacute;n del alem&aacute;n al portugu&eacute;s: Jos&eacute; Marcos Macedo (en&nbsp;<a href="http://planeta.clix.pt/obeco/rkurz2.htm"><a href="http://planeta.clix.pt/obeco/rkurz2.htm" title="planeta.clix.pt/obeco/rkurz2.htm" rel="nofollow">planeta.clix.pt/obeco/rkurz2.htm</a></a>). Traducci&oacute;n del portugu&eacute;s al espa&ntilde;ol de Pimienta Negra: Mesa Redonda.</p><p>Nota:</p><ol><li>&laquo;La invenci&oacute;n de esta arma data del siglo IX, y surgi&oacute; como respuesta a la necesidad de impartir mayor fuerza a las flechas, cuando los soldados de a pie adoptaron las cotas de malla. Con la ballesta era posible lanzar una flecha con una fuerza tan poderosa que el proyectil atravesaba las cotas de malla y los cascos de acero. El uso de la ballesta se generaliz&oacute; en Europa despu&eacute;s de las Cruzadas, y se convirti&oacute; en el arma habitual de todos los ej&eacute;rcitos entre los siglos XII y XVI. Fue desplazada por las armas de fuego&raquo;. (Diccionario Enciclop&eacute;dico Ilustrado Plaza y Jan&eacute;s, 1982).</li></ol><p>Traducido por Jorge Joya</p><p>Original:&nbsp;<a href="https://libcom.org/history/destructive-origins-capitalism-robert-kurz"><a href="https://libcom.org/history/destructive-origins-capitalism-robert-kurz" title="libcom.org/history/destructive-origins-capitalism-robert-kurz" rel="nofollow">libcom.org/history/destructive-origins-capitalism-robert-kurz</a></a></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3608885" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>La barbarie francesa (1890) - Émile Pouget</title>
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		<pubDate>Wed, 12 Jan 2022 17:41:07 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3608820&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.png"></p><blockquote><em>&Eacute;mile Pouget (1860 &ndash; 1931) anarquista franc&eacute;s, antimilitarista y sindicalista revolucionario, En Le P&egrave;re Peinard, n&deg;45, 12 de enero de 1890.&nbsp;</em></blockquote><p>&laquo;Hay chicos que est&aacute;n orgullosos de ser franceses. &iexcl;No soy yo, por el amor de Dios! Cuando veo los cr&iacute;menes que nosotros, el pueblo de Francia, permitimos que cometa la asquerosa banda de capitalistas y gobernantes que nos enga&ntilde;an&hellip; bueno, francamente, &iexcl;eso me corta el orgullo!</p><p>En Tonk&iacute;n, por ejemplo, en este pa&iacute;s olvidado de la mano de Dios que se ahuma con los cad&aacute;veres de nuestros pobres trovadores, se cometen atrocidades.</p><p>Todo el mundo sabe que los franceses fueron all&iacute; a civilizar a los tonkin&eacute;s: &iexcl;los pobres habr&iacute;an estado muy bien sin nuestra visita! En realidad, fuimos all&iacute; s&oacute;lo para permitir que algunos bandidos de las grandes finanzas derrocharan millones, y que Constans robara el cintur&oacute;n del rey Norodom.</p><p>Ah, caramba, &iexcl;es un bonito sistema el que utilizan los franceses para civilizar a las personas que nunca han buscado piojos en nuestras cabezas!</p><p>En primer lugar, saqueamos y robamos todo lo posible; en segundo lugar, prendemos fuego a algunos lugares; en tercer lugar, nos obligamos a comprar un mont&oacute;n de pollos tonkin&eacute;s, siempre con el fin de civilizar a esta poblaci&oacute;n b&aacute;rbara, que en muchos aspectos podr&iacute;a darnos una lecci&oacute;n.</p><p>Eso fue al principio, cuando acab&aacute;bamos de invadir el pa&iacute;s; ahora ha cambiado, mil bombas, todo est&aacute; pacificado y los franceses son tan mansos como perros rabiosos.</p><p>Como prueba, perm&iacute;tanme contarles la ejecuci&oacute;n del Doi Van, un jefe pirata, que se hab&iacute;a sometido a Francia y luego se hab&iacute;a levantado en armas contra su patria, al frente de tropas rebeldes.</p><p>No hace falta que te explique este galimat&iacute;as, lo has entendido, &iquest;verdad, aminches? Los piratas, los rebeldes, son buenas personas que no quieren que los franceses vengan a instalarse en su pa&iacute;s como sinverg&uuml;enzas; ellos no son los que empezaron las cosas malas, s&oacute;lo devuelven los golpes que les dieron.</p><p>As&iacute; que Doi Van fue devuelto y decidimos cortarle el cuello inmediatamente. S&oacute;lo que en lugar de hacerlo todo de una vez, los jefes lo alargaron. &iexcl;Maldita sea, fue horrible! Jugaron con Doi Van como un gato con un rat&oacute;n.</p><p>Una vez condenado a muerte, le pusieron el grillete en el cuello y lo encerraron en una gran jaula de madera donde no pod&iacute;a moverse. En la jaula, la inscripci&oacute;n: Vuon-Vang-Yan, traidor y perjuro. Despu&eacute;s, ocho soldados tomaron la jaula y la llevaron por las calles de Hanoi. En el lugar m&aacute;s prominente se construy&oacute; una plataforma; fue all&iacute; donde se cort&oacute; el cuello de Doi Van con una espada, despu&eacute;s de haber hecho todo tipo de payasadas.</p><p>El ayudante del verdugo tir&oacute; de Doi Van por el pelo, la espada cay&oacute; como un rayo, la cabeza qued&oacute; en sus manos, la mostr&oacute; a la multitud y la hizo rodar por el suelo. Se recoge porque debe exponerse al final de una estaca, para que sirva de ejemplo a los rebeldes.</p><p>&iexcl;Ah, maldita sea, eso est&aacute; limpio! Republicanos sucios, ricos infames, periodistas putrefactos, todos vosotros que ro&eacute;is al populacho m&aacute;s que las alima&ntilde;as y lo aturd&iacute;s con vuestras mentiras, venid a soltar vuestro ritornello sobre vuestro esp&iacute;ritu de humanidad&hellip;</p><p>Has organizado un mont&oacute;n de fiestas para el centenario de 1989; la mejor, la que mejor caracteriza tu crapulencia, es la ejecuci&oacute;n de Doi Van. Esa cabeza no deber&iacute;a haber sido plantada en una estaca, en las profundidades de Asia, en una aldea tonkin&eacute;s.</p><p>&iexcl;No! Pero deber&iacute;a haber estado en el extremo de la Torre Eiffel, para que se alzara 300 metros por encima de vuestros cr&iacute;menes y dijera al mundo entero que debajo de vuestro republicanismo no hay m&aacute;s que barbarie con una capa de pintura.</p><p>&iquest;Qui&eacute;nes sois, de d&oacute;nde ven&iacute;s, sucios, no hab&eacute;is nacido ayer? Os vi hace dieciocho a&ntilde;os, vuestras caras no han cambiado: &iexcl;segu&iacute;s siendo Versaillais! La ferocidad de los tigres que usaste para martirizar a los Communeux(1), la usas ahora para maltratar a los Tonkin&eacute;s.</p><p>&iquest;Qu&eacute; nos vas a contar sobre los prusianos, los relojes robados, los pueblos quemados? (&hellip;) &iexcl;No han cometido, por Dios, ni la cent&eacute;sima parte de vuestras atrocidades, miserables de Versalles!</p><p>Ah, &iquest;no has cambiado? Nosotros tampoco: &iexcl;Ustedes son Versaillais(2), nosotros seguimos siendo Communeux! &laquo;</p><p>&Eacute;mile Pouget</p><p>Nota del tradutor</p><p>(1) Communeux: Relativo a la Comuna de Par&iacute;s.</p><p>(2) Versaillais: Miembro de la coalici&oacute;n pol&iacute;tica que reprimi&oacute; la Comuna de Par&iacute;s en 1871.</p><p>Traducido por Jorge Joya</p><p>Original:&nbsp;<a href="https://www.socialisme-libertaire.fr/2017/06/barbarie-francaise.html"><a href="https://www.socialisme-libertaire.fr/2017/06/barbarie-francaise.html" title="www.socialisme-libertaire.fr/2017/06/barbarie-francaise.html" rel="nofollow">www.socialisme-libertaire.fr/2017/06/barbarie-francaise.html</a></a></p><p></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3608820" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>Patrón asesino (1893) - Émile Pouget</title>
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		<pubDate>Wed, 12 Jan 2022 11:32:23 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3608666&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>&Eacute;mile Pouget (1860 - 1931)</p><blockquote><em>&Eacute;mile Pouget &ndash;&nbsp;Patron assassin &ndash;&nbsp;1893.</em></blockquote><p>&laquo;Que un patr&oacute;n mate a los proles, es algo muy com&uacute;n, &iexcl;por Dios! S&oacute;lo que la mano del criminal suele estar tan oculta bajo todos los defectos y prejuicios de la sociedad actual, que la gente de bien no ve d&oacute;nde empez&oacute; el asesinato.&nbsp;</p><p>En el crimen del que voy a hablar, no hay un puto error: la garra del mono es claramente visible, y -mil dioses- el bandido no se conform&oacute; con una v&iacute;ctima, &iexcl;se compr&oacute; un par!</p><p>Esta es la historia: El otro d&iacute;a, los cuerpos de dos chicas de 17 a&ntilde;os fueron sacados del canal del Alto Sena, cerca de la capilla de Saint-Luc, a dos kil&oacute;metros de Troyes. Antes de saltar al agua, las pobres chicas se hab&iacute;an atado entre s&iacute; con sus delantales; luego, quiz&aacute; para no verse morir, se hab&iacute;an vendado los ojos. Eso hizo, &iexcl;up! que se sumergieran en el canal. Estar con los ojos vendados a los diecisiete a&ntilde;os, cuando eres una buena chica y el futuro te espera, &iexcl;es realmente terrible! Una de las dos chicas se llamaba Octavie Dupont; estaba en casa de su t&iacute;a en Troyes. El m&eacute;dico forense que la examin&oacute; la encontr&oacute; embarazada de dos meses (aunque no se sab&iacute;a que estuviera enamorada). Su amiga se llamaba Marie Renaud y viv&iacute;a con su madre en la calle de Auxerre.</p><p>Turellement, fue el mono el que las llev&oacute; al suicidio. No fue &eacute;l quien las amordaz&oacute; y las tir&oacute; al agua, pero menos mal&hellip; Es tan culpable como si las hubiera ahogado con sus propias manos.</p><p>Este imb&eacute;cil es un hombre llamado Oscar Hirlet, fabricante de medias en la Rue de l&rsquo;Ouest, en Sainte Savine. Como la mayor&iacute;a de los explotadores, este canalla practica en gran medida el derecho a la codicia. Octavie Dupont hab&iacute;a pasado por ello&hellip; Y cuando, un buen d&iacute;a, declar&oacute; a este cerdo que estaba embarazada de su hijo, &eacute;l se ri&oacute; y la mand&oacute; a paseo. La pobre chica se lo cont&oacute; todo a Marie Renaux, aconsej&aacute;ndole que tuviera cuidado, porque una de estas ma&ntilde;anas, el patr&oacute;n vendr&iacute;a a por ella. No deber&iacute;a haber pensado que estaba m&aacute;s segura que los dem&aacute;s. &iexcl;Ha pasado, maldita sea!</p><p>El cerdo Hirlet atrajo a Marie a un rinc&oacute;n de la tienda, se abalanz&oacute; sobre ella, tratando de levantarle el culo. La damita mostr&oacute; sus garras, y como empez&oacute; a berrear, el bastardo la solt&oacute; sin haber conseguido su objetivo, por miedo a atraer a la gente.</p><p>El bandido estaba amargamente enfadado por haber perdido su oportunidad, &iexcl;nada que decir! Para vengarse, siempre estaba encima de Mar&iacute;a, molest&aacute;ndola por cosas peque&ntilde;as y, en varias ocasiones, le hizo volver a hacer su trabajo. Al ver que no le gustaba, la ech&oacute;.</p><p>Ese d&iacute;a, la chica volvi&oacute; a comer a casa de su madre como de costumbre, no dijo nada de sus problemas y, antes de irse, se hizo un ramo de flores.</p><p>Cuando Octavia se enter&oacute; de que su amiga estaba siendo jodida, quiso dejar el taller hecha polvo; sus compa&ntilde;eras la aleccionaron y termin&oacute; la jornada.</p><p>Al anochecer, cuando salieron, las dos pobres chicas se encontraron y, del brazo, se fueron al campo. Durante una parte de la noche, se entretuvieron junto al canal.</p><p>Entonces, vi&eacute;ndose v&iacute;ctimas de este mono; dici&eacute;ndose que lo que uno hab&iacute;a sufrido, lo que el otro hab&iacute;a evitado, tendr&iacute;an que soportarlo ma&ntilde;ana y despu&eacute;s&hellip;, les dio vueltas a la cabeza.</p><p>Les lleg&oacute; el horror de vivir como esclavos, de ser utilizados como colch&oacute;n por su explotador, un horror tan fuerte que prefirieron acabar con todo de inmediato que vivir esta perra vida.</p><p>No se les ocurri&oacute; la idea de rebelarse contra su triste destino. Sin embargo, como estaban hartos de la vida, no les habr&iacute;a costado mucho hacerse un poco &uacute;tiles a sus compa&ntilde;eros de taller.</p><p>Si hubieran ido a tirar el mono de vuelta, ese kif-kif de tigresas, habr&iacute;an saltado sobre el golfo, lo habr&iacute;an ara&ntilde;ado, lo habr&iacute;an desollado, lo habr&iacute;an mordido, -&iexcl;qu&eacute; rico ejemplo!</p><p>Mil ollas, creo que el sucio cerdo habr&iacute;a dudado en violar a sus trabajadoras.</p><p>Una vez masticados, las dos amigas podr&iacute;an haber ido a tomarse su &uacute;ltimo caldo, -al menos habr&iacute;an muerto con el coraz&oacute;n contento-.</p><p>Pero s&iacute;, &iexcl;lo que estoy soltando aqu&iacute; es contradictorio! Se hace una cosa o la otra, pero no las dos.</p><p>Cuando te resignas, cuando no tienes valor para luchar, vas suavemente a la muerte, como hicieron Marie y Octavia.</p><p>Por el contrario, cuando uno quiere morder en el culo a su enemigo y verdugo, va directamente all&iacute;, y no piensa en destruirse a s&iacute; mismo.</p><p>Este triste final de las dos pobres chicas conmovi&oacute; mucho a los habitantes de Troyes.</p><p>&Eacute;mile Pouget en Le P&egrave;re peinard, 4 de junio de 1893.</p><p>[Texto disponible bajo licencia Creative Commons Attribution-Share bajo las mismas condiciones]</p><p>Traducido por Jorge Joya</p><p>Original:&nbsp;<a href="https://www.socialisme-libertaire.fr/2018/02/patron-assassin.html">www.socialisme-libertaire.fr/2018/02/patron-assassin.html</a></p><p></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3608666" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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