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		<title>Los combatientes olvidados: Voluntarios anarquistas estadounidenses en la Guerra Civil española</title>
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		<pubDate>Wed, 15 Dec 2021 03:29:37 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3595987&amp;version=0&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>Patrick Read at Ambite, December 1927. Tamiment Library, NYU, 15th IB Photo Collection, Photo <a href="/m/zzzzZXZZXXZX/search?w=links&amp;q=%2311_0992&amp;o=date">#11_0992</a>.</p><p>Entre los casi 3.000 anarquistas extranjeros que lucharon en la Guerra Civil espa&ntilde;ola, m&aacute;s de un centenar proced&iacute;an de Estados Unidos. Su historia ha sido casi totalmente ignorada.</p><p>Aunque se ha escrito mucho sobre el Batall&oacute;n Abraham Lincoln y las Brigadas Internacionales (BI), un grupo de combatientes voluntarios en la Guerra Civil espa&ntilde;ola ha sido casi totalmente ignorado: los aproximadamente 2.000-3.000 anarquistas extranjeros que se unieron a las milicias espa&ntilde;olas o a las unidades de las BI. De ellos, entre 100 y 200 viajaron a Espa&ntilde;a desde Estados Unidos, en muchos casos para no volver nunca. Sus motivos y experiencias difieren notablemente de los de la mayor&iacute;a de los dem&aacute;s voluntarios. Destacan la naturaleza polifac&eacute;tica del conflicto espa&ntilde;ol, as&iacute; como las redes transnacionales del movimiento anarquista anterior a la Segunda Guerra Mundial.</p><p>En la d&eacute;cada de 1930, el anarquismo -un movimiento socialista antiautoritario que pretend&iacute;a abolir tanto el capitalismo como el Estado- estaba en declive en gran parte del mundo, incluido Estados Unidos. En Espa&ntilde;a, sin embargo, estaba alcanzando su punto &aacute;lgido; al estallar la guerra civil hab&iacute;a m&aacute;s de un mill&oacute;n de miembros inscritos en la Confederaci&oacute;n Nacional del Trabajo (CNT) anarcosindicalista, la mayor confederaci&oacute;n laboral del pa&iacute;s. Cuando los nacionalistas lanzaron su intento de golpe de estado en julio de 1936, militantes armados de la CNT lideraron la resistencia en Barcelona y otras partes del pa&iacute;s. Con el gobierno y la econom&iacute;a de Espa&ntilde;a sumidos en el caos durante los primeros meses de la guerra, los miembros de la CNT se hicieron cargo de f&aacute;bricas y granjas y las colectivizaron bajo el control de los trabajadores, comenzaron a producir para el esfuerzo de guerra y formaron y tripularon milicias para contener la marea fascista. En Barcelona, Arag&oacute;n y otros lugares, los anarquistas ten&iacute;an el control de facto. Intentaron organizar tanto la econom&iacute;a como las milicias de forma democr&aacute;tica y horizontal, de acuerdo con sus ideales.</p><p>Para los compa&ntilde;eros de la CNT en el extranjero, parec&iacute;a que en medio de la guerra civil, Espa&ntilde;a tambi&eacute;n estaba experimentando una aut&eacute;ntica revoluci&oacute;n social. Muchos declararon que las dos empresas eran inseparables, argumentando que el &eacute;xito de esta revoluci&oacute;n era la clave para movilizar los recursos y la moral necesarios para derrotar a las fuerzas de Franco. Los anarquistas de Estados Unidos y de otros pa&iacute;ses se apresuraron a ayudar a la CNT en su lucha contra el fascismo y en su defensa de la revoluci&oacute;n, pero no para defender al gobierno del Frente Popular espa&ntilde;ol, al que consideraban, en el mejor de los casos, incompetente y, en el peor, una amenaza para la transformaci&oacute;n revolucionaria en curso.</p><p>Los dram&aacute;ticos acontecimientos de Espa&ntilde;a revitalizaron el moribundo movimiento anarquista estadounidense. El anarquismo estadounidense siempre hab&iacute;a sido un movimiento compuesto principalmente por inmigrantes. Hab&iacute;a deca&iacute;do desde su apogeo de principios de siglo a causa de la Primera Guerra Mundial, el Miedo Rojo de la posguerra, las restricciones a la inmigraci&oacute;n y el ascenso del comunismo. Sin embargo, todav&iacute;a contaba con miles de seguidores y partidarios, organizados en torno a docenas de grupos y peri&oacute;dicos multiling&uuml;es repartidos por todo el pa&iacute;s. Al comienzo de la Guerra Civil espa&ntilde;ola, muchos de estos organismos se unieron para formar las Organizaciones Libertarias Unidas o ULO, con el objetivo de apoyar las luchas de los anarquistas en Espa&ntilde;a. (La palabra "libertario" a&uacute;n no hab&iacute;a sido apropiada por los defensores del libre mercado de la derecha). En agosto de 1936, la ULO lanz&oacute; el peri&oacute;dico Spanish Revolution, con una tirada que pronto alcanz&oacute; los 7.000 ejemplares, con el fin de recaudar fondos y dar a conocer los logros de la CNT. Se est&aacute; gestando una "gran revoluci&oacute;n libertaria", escrib&iacute;a el peri&oacute;dico; "una revoluci&oacute;n que rompe con todos los precedentes y traza un nuevo rumbo para la humanidad... La Revoluci&oacute;n Espa&ntilde;ola est&aacute; adquiriendo r&aacute;pidamente un alcance internacional. Su frente de batalla se extiende a todas las partes del mundo".</p><p>En medio de la Gran Depresi&oacute;n, la ULO y otras iniciativas anarquistas similares recaudaron m&aacute;s de 100.000 d&oacute;lares para la CNT. Tambi&eacute;n intentaron ayudar a los anarquistas espa&ntilde;oles a obtener las armas que tanto necesitaban ante el pacto de "no agresi&oacute;n" de las potencias occidentales. El &uacute;ltimo cargamento de armamento que sali&oacute; de Estados Unidos antes de que entrara en vigor el embargo a Espa&ntilde;a fue transportado a bordo del Mar Cant&aacute;brico, que zarp&oacute; el 6 de enero de 1937. Su carga tambi&eacute;n inclu&iacute;a cinco inmigrantes anarquistas espa&ntilde;oles que regresaron. Sin embargo, la armada franquista captur&oacute; el barco y ejecut&oacute; a la tripulaci&oacute;n y a los anarquistas que iban a bordo. Otro esfuerzo fue emprendido por Bruno "l'americano" Bonturi, un anarquista nacido en Italia que hab&iacute;a vivido durante muchos a&ntilde;os tanto en Estados Unidos como en Espa&ntilde;a. Despu&eacute;s de servir en una milicia de la CNT cerca de Granada en las primeras semanas de la guerra, Bonturi fue enviado a Nueva York en un intento infructuoso de obtener armas de los Estados Unidos. Algunas fuentes anarquistas, sin embargo, aluden a operaciones a peque&ntilde;a escala que contrabandeaban municiones desde Am&eacute;rica a trav&eacute;s de Francia.&nbsp;&nbsp;</p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3595987&amp;version=1&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>Brunto Bonturi (Italian State Archives)</p><p>Mientras tanto, docenas de anarquistas cruzaron el Atl&aacute;ntico y entraron en Espa&ntilde;a. Mi investigaci&oacute;n ha identificado a 37 por su nombre, pero las fuentes indican que pertenec&iacute;an a un grupo m&aacute;s amplio de entre 100 y 200 voluntarios. En Espa&ntilde;a, se unieron a otros cientos de luchadores procedentes del movimiento anarquista internacional. Es dif&iacute;cil establecer cifras y listas precisas, ya que estos voluntarios viajaban en secreto para evitar posibles acusaciones en virtud de la Ley de Neutralidad o que se les prohibiera volver a entrar en Estados Unidos. Adem&aacute;s, muchos evitaron las Brigadas Internacionales, controladas por los comunistas, en favor de las milicias de la CNT, de las que apenas existen registros. Sin embargo, el n&uacute;mero de voluntarios fue notable dado el estado de deterioro de los movimientos anarquistas de la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses y el hecho de que la propia CNT desalentaba a los voluntarios extranjeros a unirse a la guerra, consider&aacute;ndolos m&aacute;s &uacute;tiles como defensores en su nombre en sus pa&iacute;ses de origen.</p><p>Los primeros voluntarios anarquistas extranjeros que llegaron a Espa&ntilde;a fueron los exiliados italianos en Francia, que llegaron a Barcelona a los pocos d&iacute;as del levantamiento nacionalista y formaron la Secci&oacute;n Italiana de la Columna Ascaso de la CNT. Entre ellos estaba Michele Centrone, de 57 a&ntilde;os, un veterano de la escena anarquista de San Francisco antes de su deportaci&oacute;n de Estados Unidos en 1920. Centrone fue tambi&eacute;n una de las primeras v&iacute;ctimas extranjeras de la Guerra Civil espa&ntilde;ola, con un disparo en la cabeza durante el primer enfrentamiento de la Secci&oacute;n Italiana, el 28 de agosto de 1936, en el Monte Pelado. Un paneg&iacute;rico escrito por un compa&ntilde;ero voluntario y publicado en la prensa anarquista italoamericana se&ntilde;alaba que Centrone no hab&iacute;a muerto en defensa de la Rep&uacute;blica Espa&ntilde;ola, sino que "hab&iacute;a ido a Espa&ntilde;a a luchar por la Revoluci&oacute;n Social."</p><p>Aproximadamente 50 anarquistas italoamericanos siguieron el ejemplo de Centrone, entre los que se encontraban tanto residentes de larga data en Estados Unidos como refugiados recientes de la Italia fascista, muchos de estos &uacute;ltimos veteranos de la resistencia armada a Mussolini. Un n&uacute;mero desconocido, pero probablemente similar, de inmigrantes espa&ntilde;oles, como los que estaban a bordo del Mar Cant&aacute;brico, tambi&eacute;n regresaron a su pa&iacute;s de origen (donde es pr&aacute;cticamente imposible distinguirlos de otros espa&ntilde;oles en los registros existentes). S&oacute;lo unas dos docenas de voluntarios anarquistas "americanos" eran nativos, y la mayor&iacute;a pertenec&iacute;an a la Industrial Workers of the World (IWW), un sindicato revolucionario que ten&iacute;a mucho en com&uacute;n con la CNT y que, al igual que el anarquismo en general, estaba muy disminuido con respecto a su apogeo en la Primera Guerra Mundial. Otro miembro de la IWW, el inmigrante irland&eacute;s Patrick Read, se hizo famoso dentro del Batall&oacute;n Abraham Lincoln por su valent&iacute;a como jefe de su unidad de transmisiones.</p><p>Algunos de estos voluntarios llegaron meses antes de que se materializaran las Brigadas Internacionales, incluidos los italoamericanos que se unieron a la Columna Ascaso (Bruno Bonturi entre ellos). Otros se unieron al Grupo Internacional de la Columna anarquista Durruti, que particip&oacute; en la defensa de Madrid. El anarquista Douglas Clark Stearns, de diecinueve a&ntilde;os y nacido en Estados Unidos, fue reclutado por una unidad organizada por el Partido Laborista Independiente mientras asist&iacute;a a la escuela preparatoria en Inglaterra, y sirvi&oacute; en la misma unidad de milicia que el escritor George Orwell antes de ser transferido al Batall&oacute;n de la Muerte, predominantemente italiano, dentro de la Columna Ascaso de la CNT, y sobrevivi&oacute; a la aniquilaci&oacute;n de esa unidad en el frente de Huesca en junio de 1937. En el invierno de 1937, un grupo de anarquistas italianos y espa&ntilde;oles en el estado de Nueva York comenz&oacute; a entrenar en secreto el vuelo en respuesta a un llamamiento de la CNT para obtener pilotos cualificados, pero la mitad de ellos partieron hacia Espa&ntilde;a antes de completar sus lecciones. Los informantes del gobierno italiano tambi&eacute;n informaron de que Mar&iacute;a Giaconi, una activa anarquista de la comunidad minera italiana de Jessup, Pennsylvania, pas&oacute; varios meses en Espa&ntilde;a luchando con una milicia, lo que la convertir&iacute;a en la &uacute;nica mujer estadounidense de la que se tiene constancia.</p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3595987&amp;version=2&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>Maria Giaconi (Italian State Archives)</p><p>A pesar de su aversi&oacute;n al autoritarismo de los comunistas, otros anarquistas se unieron a las Brigadas Internacionales, cuyo reclutamiento fue organizado por la Internacional Comunista, a menudo porque hacerlo era su &uacute;nica forma de llegar a Espa&ntilde;a. Al menos cinco se alistaron en el Batall&oacute;n Abraham Lincoln, entre ellos Patrick Read y el marinero italiano Guerrino Fonda, que form&oacute; parte del primer grupo de voluntarios del Lincoln que parti&oacute; de Nueva York en diciembre de 1936. Tres marineros nacidos en Estados Unidos e identificados como anarquistas -Virgil Morris, Harry Owens y Raymond Elvis Ticer, todos ellos miembros de la IWW- tambi&eacute;n se alistaron. Los anarquistas italoamericanos, por el contrario, se sintieron m&aacute;s c&oacute;modos alist&aacute;ndose en el Batall&oacute;n Garibaldi, cuyo comandante no era comunista sino un republicano antifascista que manten&iacute;a buenas relaciones con los anarquistas de su unidad. El Batall&oacute;n Garibaldi tambi&eacute;n particip&oacute; en la defensa de Madrid, desempe&ntilde;&oacute; un papel decisivo en la derrota de las fuerzas italianas suministradas por Mussolini en la Batalla de Guadalajara, y luch&oacute; en la Batalla del Ebro, donde el anarquista italoamericano &Aacute;lvaro Ghiara fue condecorado por su valor. Adem&aacute;s, el marinero anarquista Giuseppe Esposito, que huy&oacute; de la Italia fascista a Estados Unidos en 1925, sirvi&oacute; en una unidad m&eacute;dica del IB, y un n&uacute;mero desconocido de mujeres anarquistas estadounidenses sirvieron como enfermeras en los campos de batalla espa&ntilde;oles.&nbsp;</p><p>En algunos aspectos, estas anarquistas se parec&iacute;an a las voluntarias estadounidenses del Batall&oacute;n Lincoln. Los trabajadores mar&iacute;timos -entre los que a&uacute;n persist&iacute;an el anarquismo y el sindicalismo en la d&eacute;cada de 1930- predominaban entre ambos grupos, y los trabajadores empleados en otras formas de trabajo m&oacute;vil o irregular tambi&eacute;n estaban bien representados en ambos. Pero la preponderancia de los inmigrantes, incluidos algunos exiliados antifascistas, entre los anarquistas contrastaba con el Batall&oacute;n Lincoln, cuyos miembros eran en su mayor&iacute;a nacidos en Estados Unidos. El predominio de los inmigrantes italianos y espa&ntilde;oles entre los anarquistas tambi&eacute;n diverg&iacute;a mucho de la demograf&iacute;a de los Lincoln, entre los que estaban sobrerrepresentados los hijos de inmigrantes jud&iacute;os de Europa del Este. Como era de esperar, dado el &eacute;xito del Partido Comunista en atraer a j&oacute;venes radicales, los anarquistas tambi&eacute;n ten&iacute;an una edad m&aacute;s avanzada; el anarquista medio (entre los que pueden ser identificados) ten&iacute;a entre treinta y treinta a&ntilde;os y varios ten&iacute;an m&aacute;s de cincuenta. En cambio, casi una quinta parte de los voluntarios del Batall&oacute;n Lincoln eran estudiantes universitarios.</p><p>Las experiencias de los anarquistas en Espa&ntilde;a tambi&eacute;n difieren significativamente de las de otros voluntarios estadounidenses. Las milicias que prefirieron son a menudo juzgadas con dureza por los historiadores por su relativa desorganizaci&oacute;n, falta de experiencia y disciplina, y aparente exceso de democracia: no hab&iacute;a jerarqu&iacute;a de oficiales, no se saludaba, y las tropas eleg&iacute;an a sus comandantes y votaban sobre las t&aacute;cticas a seguir (aunque una vez en combate, se esperaba que los milicianos obedecieran las &oacute;rdenes de sus l&iacute;deres elegidos). Esta estructura era incomprensible para los observadores militares experimentados y conllevaba una serie de deficiencias. Pero tambi&eacute;n encarnaba los ideales de la CNT de igualdad, libertad y toma de decisiones colectivas desde la base, creando, como observ&oacute; George Orwell en Homenaje a Catalu&ntilde;a, "una especie de modelo operativo temporal de la sociedad sin clases". Y sean cuales sean sus defectos, estas milicias fueron todo lo que se interpuso entre Franco y la victoria durante m&aacute;s de un a&ntilde;o. Fueron las milicias anarquistas las que recuperaron la mitad de Arag&oacute;n durante los primeros d&iacute;as de la guerra, en lo que ser&iacute;a una de las contraofensivas m&aacute;s exitosas de todo el conflicto.</p><p>Despu&eacute;s de que el gobierno republicano se reafirmara y ordenara la incorporaci&oacute;n de las milicias al ej&eacute;rcito regular, con una estructura de mando centralizada y disciplina militar, los anarquistas extranjeros se encontraban entre sus opositores m&aacute;s feroces, amenazando a menudo con retirarse del frente si se somet&iacute;an al nuevo sistema. Los extranjeros tambi&eacute;n sol&iacute;an ser los m&aacute;s cr&iacute;ticos con la controvertida decisi&oacute;n de la CNT de entrar oficialmente en los gobiernos de Catalu&ntilde;a y Madrid, abandonando esencialmente su compromiso con el antiestatismo en aras de la unidad antifascista, la protecci&oacute;n de sus logros revolucionarios y la obtenci&oacute;n de armas adecuadas para sus tropas. La mayor&iacute;a de los 200 miembros italianos de la Columna Ascaso abandonaron el frente en protesta en abril de 1937, pero s&oacute;lo despu&eacute;s de aceptar participar en una operaci&oacute;n ofensiva en la que nueve de sus miembros perecieron y 43 resultaron heridos. La mayor&iacute;a segu&iacute;a dispuesta a luchar, pero en sus propios t&eacute;rminos. Tras llegar a Barcelona, los miembros de este grupo formaron una nueva unidad anarquista, el Batall&oacute;n de Choque Internacional de la 26&ordf; Divisi&oacute;n (la antigua Columna Durruti). Entre sus miembros estaba Armando "Amerigo" Vecchietti, uno de los aspirantes a piloto de Nueva York, que muri&oacute; en acci&oacute;n en junio de 1937 cerca de Teruel.</p><p>Sin embargo, durante la estancia de este grupo en Barcelona, estall&oacute; un conflicto armado dentro del bando republicano, en una serie de acontecimientos conocidos como las Jornadas de Mayo. Las tensiones entre los anarquistas y el Partido Comunista Espa&ntilde;ol -que crec&iacute;a en tama&ntilde;o e influencia debido a la ayuda de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica a la Espa&ntilde;a republicana- se hab&iacute;an intensificado r&aacute;pidamente durante el primer a&ntilde;o de la guerra, mientras el gobierno de Catalu&ntilde;a trataba de contener la influencia de la CNT. Cuando los miembros de la CNT se resistieron a un intento de la polic&iacute;a de desalojarlos de la central telef&oacute;nica de Barcelona, las insostenibles alianzas del Frente Popular estallaron en luchas callejeras, durante las cuales anarquistas extranjeros como Vecchietti ocuparon las barricadas en un esfuerzo desesperado por "defender la revoluci&oacute;n". Los comandantes del Batall&oacute;n Garibaldi incluso rechazaron las &oacute;rdenes de marchar a Barcelona para reprimir a los anarquistas. Cinco d&iacute;as de violencia dejaron al menos 400 muertos y minaron fatalmente a la CNT, cuyos representantes fueron expulsados de sus cargos. En la ola de represi&oacute;n que sigui&oacute;, las tropas del Ej&eacute;rcito Republicano comenzaron a disolver los colectivos de la CNT y miles de supuestos disidentes y provocadores fueron arrestados -algunos voluntarios americanos entre ellos, incluyendo a Bruno Bonturi. La Revoluci&oacute;n Espa&ntilde;ola que hab&iacute;a despertado las esperanzas de los anarquistas en el extranjero ya no exist&iacute;a.</p><p>Los ecos de esta purga llegaron a las Brigadas Internacionales, donde los D&iacute;as de Mayo fueron atribuidos a agentes fascistas de la CNT y sus aliados "trotskistas". Patrick Read fue expulsado del Batall&oacute;n Lincoln por criticar a su direcci&oacute;n comunista, y Virgil Morris fue repetidamente disciplinado y encarcelado por su actitud negativa hacia el mando comunista y por intentar desertar. En Estados Unidos circularon informes infundados de que otros anarquistas del Batall&oacute;n Lincoln fueron ejecutados o asesinados tras recibir &oacute;rdenes intencionadas de colocarse en posiciones expuestas. Sin embargo, el miembro de la IWW Raymond Elvis Ticer, un anticomunista ac&eacute;rrimo, fue ascendido a sargento antes de ser herido en Quinto.</p><p>En cualquier caso, la marea de la guerra ya se hab&iacute;a vuelto contra la Rep&uacute;blica, y los anarquistas extranjeros comenzaron a abandonar Espa&ntilde;a. Muchos fueron acorralados en campos de refugiados franceses, para luego ser internados tras la ocupaci&oacute;n alemana. Al menos tres anarquistas italoamericanos internados -Pietro Deiana, &Aacute;lvaro Ghiara y Armando Rodr&iacute;guez- fueron enviados a campos de concentraci&oacute;n nazis en Europa del Este, aunque los tres sobrevivieron hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, Rodr&iacute;guez tuvo que huir de sus liberadores sovi&eacute;ticos por miedo a enfrentarse al Gulag como anarquista y consigui&oacute; volver a Italia, mientras que Deiana acab&oacute; regresando a Estados Unidos.</p><p><img src="https://www.meneame.net/backend/media?type=link&amp;id=3595987&amp;version=3&amp;ts=0&amp;image.jpeg"></p><p>Guerrino Fonda (Italian State Archives)</p><p>A otros, sin embargo, se les impidi&oacute; regresar debido a las leyes de inmigraci&oacute;n que prohib&iacute;an a los anarquistas. Entre ellos se encuentra Bruno "l'americano" Bonturi, que fue detenido por las autoridades de inmigraci&oacute;n y acab&oacute; yendo a Chile antes de solicitar al gobierno de Mussolini que le permitiera reunirse con su mujer y su hijo en Italia. Guerrino Fonda, uno de los primeros voluntarios del Batall&oacute;n Lincoln, escap&oacute; del internamiento franc&eacute;s y viaj&oacute; de poliz&oacute;n en un barco a Nueva York en 1939, para ser retenido en Ellis Island durante seis meses antes de encontrar refugio en Argentina. Otros pocos regresaron de contrabando a trav&eacute;s de Canad&aacute; con la ayuda de pasaportes cubanos falsos suministrados por compa&ntilde;eros. Pero incluso los que lograron regresar no necesariamente dejaron atr&aacute;s el campo de batalla espa&ntilde;ol; el superviviente del Batall&oacute;n de la Muerte, Douglas Clark Stearns, regres&oacute; a Nueva York en 1937, pero sufri&oacute; una depresi&oacute;n y una ansiedad que culminaron en el suicidio.</p><p>Las luchas y destinos de los voluntarios anarquistas proporcionan una perspectiva &uacute;nica de la Guerra Civil espa&ntilde;ola. Nos recuerdan que el conflicto nunca se limit&oacute; a la lucha contra el fascismo o a la protecci&oacute;n de la Rep&uacute;blica Espa&ntilde;ola, y que su contexto internacional inclu&iacute;a las redes anarquistas transnacionales, as&iacute; como las maniobras de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y otras potencias en el periodo previo a la Segunda Guerra Mundial. El conflicto espa&ntilde;ol result&oacute; ser la &uacute;ltima gran campa&ntilde;a del mermado movimiento anarquista americano, que hab&iacute;a visto c&oacute;mo sus sue&ntilde;os de un mundo nuevo empezaban a materializarse, aunque fuera fugazmente, en los campos de Arag&oacute;n y las f&aacute;bricas de Barcelona, dando a muchos de sus miembros sobrados motivos para arriesgar sus vidas en suelo extranjero.</p><p>Kenyon Zimmer es profesor asociado de Historia en la Universidad de Texas en Arlington y es autor de "The Other Volunteers: American Anarchists and the Spanish Civil War, 1936-1939", en el Journal for the Study of Radicalism (oto&ntilde;o de 2016) y del libro Immigrants against the State: Yiddish and Italian Anarchism in America (2015).</p><p>Traducido por Jorge Joya</p><p>Original: <a href="https://albavolunteer.org/2017/08/forgotten-fighters-american-anarchist-volunteers-in-the-spanish-civil-war/" title="albavolunteer.org/2017/08/forgotten-fighters-american-anarchist-volunteers-in-the-spanish-civil-war/" rel="nofollow">albavolunteer.org/2017/08/forgotten-fighters-american-anarchist-volunt</a></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/zzzzZXZZXXZX/go?id=3595987" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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