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Publicado hace 6 años por PendejoSinNombre a yorokobu.es

Paul Erdős entraba entonces en la casa del matemático que allá viviera, colaboraban en la resolución de algunos problemas, escribían juntos algunos artículos de esta disciplina y después, aquel húngaro pequeño, delgado, enamorado de los números a su manera, salía de nuevo de viaje hacia otra puerta a la que llamar.