Hace 5 años | Por ccguy a yorokobu.es
Publicado hace 5 años por ccguy a yorokobu.es

—Perdóneme, padre, porque he pecado. —Dígame, hija. —Engañé a mi marido y llevo tres años sin marcar la casilla de la Iglesia en la declaración de la renta. —¡Ave María Purísima! Tus pecados provocan la furia de Dios, sobre todo lo de la casilla. Te condeno a 10 padrenuestros y a un par de cervezas. Tráeme una, ya que vas.