Hace 12 años | Por constructivo a eleconomista.es
Publicado hace 12 años por constructivo a eleconomista.es

A inicios de los 90 empezaron a llegar una cantidad enorme de chinos a París. Es harto conocido que los chinos son perseverantes, trabajan duro, ganan dinero y ahorran; intentan llegar a unos niveles de vida que jamás hubieran soñado en China. Los triunfadores no se cuentan por miles. Algunos han tenido que dejar a sus familias detrás, y trabajan día y noche para mandarles dinero. Con la mundialización todos nos volveremos chinos, aboliremos las tradiciones, respetaremos las que nos impongan, porque no quedará más remedio. Es la ley del dinero.