Hace 9 años | Por bomowski a yorokobu.es
Publicado hace 9 años por bomowski a yorokobu.es

Esta era la frase favorita de más de uno y de una cuando eran pequeños y le quitaban el sillón más cómodo de la casa a su señor padre en el mismo momento en que este se levantaba para ir al baño. Claro, que les servía de bien poco, porque cuando regresaba le bastaba al progenitor con darles una sonora colleja (¡no pegues a la criatura en la cabeza, hombre, que está estudiando!) para hacerles saber que el sillón era suyo.

Comentarios

Volando_Voy

Vaya, esto me lo explicaron a mí una vez en el instituto, pero sin tanto detalle. Esto me ha hecho ver los años que tengo ya sobre mí grrrr

D

"no sin antes ahorcar a algún que otro partidario del sobrino, que se volvió para Santiago más calentito y suave que un guante"
Coño, que alguien me lo explique.

IvanDrago

ojos que no ven, patada en los cojones

Arzak_

- Perro que ladra...está atado
- Quien a buen árbol se arrima....lo cagan los pájaros
- Más vale pájaro en mano.....que sida en el ano
- Dime como te llamas y te diré quien eres
- El que madruga.....le da sueño