CULTURA, CIENCIA, DIVULGACIóN

Violadas, embarazadas y torturadas: las mujeres como botín de guerra en la dictadura de Pinochet

Casi vomito de leer de lo que es capaz de hacer cierta gente en ciertas situaciónes de autoridad.
#7 Queipo de Llanos, carnicero franquista, tenía un programa radiofónico, en el vomitó lo siguiente: “Nuestros valientes Legionarios y Regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombre de verdad. Y, a la vez, a sus mujeres. Esto es totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen”. Y el 26 de julio emitió los siguientes rebuznos: “¡Sevillanos! No tengo que recomendaros ánimo, porque bien conocido tengo ya vuestro valor. Para terminar os digo que a todo afeminado o invertido que lance alguna infamia o bulos alarmistas contra este movimiento nacional tan glorioso, lo matéis como a un perro”. Queipo describió con deleite la llegada de la columna de Castejón a Morón de la Frontera: “A todos les recuerdo que, por cada persona honrada que muera, yo fusilaré, por lo menos, diez; y hay pueblos donde hemos rebasado esta cifra. Y no esperen los dirigentes salvarse, apelando a la fuga, pues los sacaré de bajo de la tierra, si es preciso, para que se cumpla la ley”.
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En este caso hablamos de un hijo de puta a secas.

menéame