Entre las medidas recomendadas, Bruselas plantea completar la eliminación de las subvenciones nacionales a calderas basadas en combustibles fósiles. Los recursos liberados deberían destinarse a objetivos de transición energética, como la rehabilitación profunda de edificios, la sustitución de sistemas de calefacción contaminantes y el apoyo a hogares con menor renta. El catálogo también abre la puerta a reformas fiscales, incluido el precio del carbono, para que los combustibles de calefacción soporten una mayor carga ambiental.