Elijo el nombre de Javier Bardem, y no es al azar. Podría haber dirigido esta carta simbólica a Angelina Jolie, o a Billie Eilish, o a esa encarnación del antisemitismo más ruin que es Roger Waters. Y más allá del mundo rutilante del famoseo, la lista de dirigentes políticos que podrían merecerla pululan por todos los rincones de la demagogia. Ahí están los Pedro Sánchez, los Petro, los Mélenchon, los Iglesias...,