La economía europea se han entrelazado estrechamente con los capitales norteamericanos, con las corporaciones empresariales y con los grandes fondos de inversión. La disyuntiva es radical: escalada militar o una paz realista, posible. La primera, nos conduce a la guerra y a sus variantes nucleares; la segunda a la autonomía estratégica. Un tratado de paz y cooperación con Rusia es condición previa para una Europa liberada, autónoma, capaz de ser parte activa del nuevo orden internacional multipolar en construcción.