Hace 2 meses | Por Dragstat a cadenaser.com
Publicado hace 2 meses por Dragstat a cadenaser.com

Siempre querremos para nuestros hijos cosas que se pueden decir abiertamente, como una educación bilingüe. Pero también otras que no nos decimos en voz alta ni a nosotros mismos: preferimos colegios en los que nuestros hijos solo se relacionen con compañeros de clase social igual o superior a la nuestra y que no tengan muchos inmigrantes. Hacer que la libertad de elección de las familias no termine creando una segregación educativa que se convierta en una fuente inagotable de desigualdad social y fracaso escolar es un tema que preocupa.

T

Problema al que los medios llegan tarde.

La segregación social se lleva realizando toda la vida. Siempre ha existido. En algunas ciudades y comunidades autónomas lo han realizado sin pudor ninguno. No solo en el área educativa, sino a nivel de infraestructuras, sanitarios, de vivienda, de servicios, de calidad del aire, de estética, etc.

El problema de esa segregación son los monstruos que genera:

1. La desigualdad. Que traerá el siguiente problema:

2. La violencia. Que traerá lo siguiente:

3. La mano dura. Que afianzará en el poder a aquel que sembró la desigualdad.

Me fastidia ser tan pesimista, pero lo observado ya ha pasado, está sucediendo y ocurrirá en diferentes sociedades como ciclo de que el poder esté en manos del psicópata de turno.

j

No es racismo, es aporofobia.

TyrionGal

#2 No es racismo y tampoco es aporofobia, es más bien fobia a la falta de un mínimo nivel cultural. Creo que los padres no queremos que nuestros niños crezcan en entornos que funcionan como lastres y amenazas, bien por ejemplo por haber una mayoría de migrantes que no dominan el idioma bien y que por lo tanto van a ralentizar el ritmo de la clase, bien porque haya una mayoría de niños que no reciben en casa las mínimas nociones de respeto y educación y que campen a sus anchas imponiendo la ley del más fuerte. No pasa nada por decirlo.

Yo encantado con que en colegio público de mi hija haya mezcla de niveles sociales y de procedencias, pero por suerte en ella mayoría de sus alumnos proceden de familias cohesionadas y con buen nivel cultural, que actúan como impulso positivo e integrador para otros alumnos de familias más desfavorecidas o que por ejemplo no hablan bien castellano. Pero cuando no hay un buen equilibrio es inviable. Una amiga que vive en un pueblo de Ávila quería llevar a sus hijas a la pública y tuvo que descartarlo porque literalmente la mayoría de los alumnos eran de familias migrantes que no sabían siquiera hablar el idioma correctamente. Era inviable porque suponía comprometer la formación y el futuro de sus hijas.

El tema es ver cómo conseguir colegios con un buen equilibrio, donde los alumnos con buen nivel cultural actúen como refuerzo positivo de los que no lo tienen, y no al revés. Pero no se puede culpabilizar a los padres diciendo que son racistas y/o aporofobos.

D

#3 Querer que tus hijos tengan un nivel cultural aceptable es de faxa...

Pablosky

#3 A mi se me ocurre una muy sencilla: si los concertados cogen la pasta del estado no pueden negarse a coger un alumno. Luego se distribuyen los peores alumnos (entiéndase peores a su valoración en conocimientos) de manera regular por todos los colegios y esperas a que la influencia positiva de los mejores vaya calando. Acabas de resolver varios problemas de un plumazo, excepto el cabreo de algunos padres

Mientras se siga permitiendo que los concertados funcionen como privados pagados por el estado esto no se va a resolver nunca.

m

#2: Muchas veces el temor es a que algunos niños vienen con unas normas culturales de casa que no favorecen el proceso educativo del resto de compañeros de la clase. A lo mejor los padres de esos niños tienen mucho dinero, pero esos niños van a obstaculizar la clase. Hay que plantear algún tipo de solución que no consista en forzar a los habitantes de los barrios pobres a tener que conformarse con unas aspiraciones educativas menores.

crycom

#1 Va de la mano del urbanismo que se ha hecho y se hace.