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"Pelear derechos laborales básicos es de comunistas": Esthela Damián, directora del DIF

#20 Sin una duda una buena parte de ellos no: la progresía (háganse llamar liberales1 o socialdemócratas), cuya única queja es la de no ser ellos amos también, y que resumen en un par de ideas simplonas su pueril intuición de que la riqueza y la pobreza no tienen ninguna relación y de que mañana el mundo entero podría vivir como el noruego medio sólo con seguir sus máximas.

Pero existen otros muchos que sí lo son: la derecha conservadora, que adora esas figuras paternalistas como Trump o Putin, y que siente que existe una suerte de derecho natural que pone a los poderosos en su lugar y que los demás somos apenas pequeños trozos de mierda cuya única función es mostrarles respeto y obediencia. Gente que lo único que aprendió fue quiénes eran "los suyos" (los del mismo trapito, los de la misma religión, la misma lengua... algo sencillito, que lo suyo no es pensar), que explica el mundo como una conspiración de "los otros" contra ellos, es decir, "los buenos"; y que ve a los primeros, a los que ahora dio en llamar "buenistas", como traidores a la única causa justa: "los suyos". A esta gente le encanta ver que hay ricos entre "los suyos", que uno de "los suyos" gana un partido de petanca televisado contra uno de "los otros" y "noticias" que confirman que, efectivamente, nosotros somos la puta polla y los demás no... Aunque esos "suyos" no los vean de manera recíproca y en esas noticias en realidad nunca sa hable de ellos, sino de los primeros.

Y es para estos dos grupos, que se ven más antagonistas de lo que son, para los que los amos han ideado todo este teatrillo de "democracia", "derechos humanos" y "soberanía popular" que les hace sentirse importantes y creer que el problema son los de enfrente y no los de arriba.

Porque su problema son los de fuera, o los impuestos, o que un grupo del mismo corral quiere separar su trozo de corral y adornarlo con otro trapito, o que otro grupo de su corral le ha dado por llamar a la gente de "los y las" cuando de toda la vida de nuestro señor (es decir, su vida) se la llamó de "los"... Esas cosillas importantes de la vida, vaya. Pero nunca jamás, que se van a pasar la mayor parte de su vida trabajando para llenar los bolsillos de ese buen granjero que asoma la cabeza de vez en cuando y les dice "qué buenas sois, gallinitas mías, no como aquellas de enfrente" (que también son suyas).

La progresía adora ese sistema porque creen que algún día serán el granjero (y qué mejor sistema que el que te permite ser el granjero). Y la derechita cobarde (no hay otra) porque cree que fuera sólo hay terror y desolación y que Gracias a Dios (sic) tienen a ese granjero que, por supuesto, es el mejor de todos los granjeros: el suyo.


1 Entendiendo "liberales" con el sentido que se le da fuera de España y no con el que se le da aquí de "nacionalcatólicos de misa dominical y abono para San Isidro cuyos máximos problemas son la patria, los trapitos de colores y el eterno descanso del Generalísimo-porque-yo-franquista-no-soy-pero-en-todas-las-guerras-muere-gente".

menéame