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Finlandés muere tras ser asaltado por neonazis [ENG]

#81 ¿Y de dónde van a sacar a ese líder con medio cerebro? Los fascistas, en el siglo XXI, son prácticamente de tres clases: retrasados mentales, frikis de mierda o ciclaos semianalfabetos que buscan una excusa para zurrarle a la gente gratis y dar salida justificada a las ganas de bronca que tienen en su día a día.

El fascismo nació para proteger a los ricos, a los aristócratas y a los poderosos del socialismo y el comunismo, que se estaban comiendo la tostada del apoyo popular por todas partes en un mundo en el que el obrero asalariado (la gran mayoría de la población) era tratado peor de lo que hoy tratamos a los gitanos o los moros sin papeles. Estaba claro que el conservadurismo de siempre no se iba a comer una mierda en cuestión de política, así que nació el fascismo: ultranacionalismo salvaje con cuatro adornos sociatas-obreros que se traducían en echarle un poco de migajas a los autónomos y pequeños empresarios y ya está.

Hoy en día una doctrina de usar y tirar como el fascismo está caducada. Para los ricos y los poderosos lo que se lleva ahora es el liberalismo, además los viste de demócratas y de modernos y encima es muchísimo más práctico que el fascismo: ¿para qué quieres matar a la gente, cuando te basta con echarles cuatro chucherías a una parte de ellos para que se encarguen ellos mismos de decirles a los demás que si no son ricos es porque no quieren?
#105 Te explico un poco mi forma de pensar primero y luego te respondo:

Si te soy honesto, políticamente soy muy difícil de ubicar. El laicismo para mí es una línea roja, considero que un estado no puede progresar con gentuza corrupta que otorga medallas a vírgenes, pero tampoco con follacabras que consideran que la mujer es poco más que un objeto, y que pretenden imponer sus estándares culturales (mucho más homogéneos que aquí en Europa) allá donde van, apoyo el feminismo de la primera y la segunda oleada (la tercera oleada del feminismo me parece una aberración que solo genera más división y repercute negativamente en el "feminismo de verdad"), no tengo nada en contra de los derechos LGBT y apoyo las plataformas antidesahucios. Hasta aquí cualquiera puede ver que comparto algunos puntos en común con la izquierda.

Ahora bien, no quiero una panda de pseudocomunistas (que idealizan ciertos gobiernos de sudamérica) gobernándome. Estoy hasta los huevos de la ultratolerancia con respecto al islam, y que la gente me acuse de racista por criticar una religión y a sus practicantes (algo totalmente independiente de la raza). No quiero que un político que no ha intentado empezar un negocio por sí mismo en su vida me dicte lo que tengo que pagar como tasa mínima por ser autónomo. No quiero la independencia de Cataluña, porque es otro "divide y vencerás" y el concepto en sí me parece una becerrada. La izquierda en este país lleva mucho tiempo centrando su foco en lo que de verdad importa: el trabajador. Todo ello en pos de causas absurdas ("Reconocimiento de la ultrasensibilidad electromagnética como patología diagnosticable" y otras burradas pseudocientíficas). Quiero que las leyes de inmigración se vuelvan más estrictas (tenemos una sanidad gratuita, y la gente no valora lo que cuesta una simple radiografía, si encima abrimos las puertas de forma indiscriminada, el barco se hunde), quiero una ley del menor más estricta (me he criado en un barrio bastante chungo y he visto las bestialidades que puede cometer un chaval de 14 años a propósito), creo en el proyecto supranacional fallido en el que se podría haber convertido la UE, quiero que haya más ayudas sociales pero que haya penas de cárcel duras para aquel que cometa fraude de algún tipo a estas ayudas. Soy una especie de liberal con crisis de identidad. En algún punto de mi vida he simpatizado con Podemos, en otros he simpatizado más con Hogar Social Madrid.

Mi respuesta: Creo que reducir el perfil promedio del fascista a esas tres identidades es un error. Internet ofrece muchas posibilidades de encontrar lo que hay detrás de la narrativa que trata de desprestigiar todo lo que se salga del "azul o rojo" (últimamente también "naranja y morado"). He tenido la suerte de conocer tanto a gente muy metida en el movimiento antifa como a gente que se denomina nacionalsocialista, hay de todo (incluidos los tres perfiles que mencionas en los dos bandos) pero lo que más me sorprendió fue descubrir la cantidad de académicos en las universidades españolas que comparten mis mismas ideas. Intelectuales, discretos, tolerantes, que no sacan a relucir sus ideas a no ser que les preguntes directamente. Tachar a todos los fascistas de iletrados es caer en prejuicios, lo que pasa es que los que hacen ruido son los cuatro ciclados analfabetos de siempre.

menéame