Un lugar donde someterse a preguntas

Hola, soy promotor de una escuela autodidacta, legal, en España, te respondo

#67 Tenemos homologación para impartir las cuatro especialidades de bachillerato (científico-tecnológico, humanístico y social, artes plásticas y artes escénicas). Podemos hacerlo porque tenemos el espacio necesario como aulas. El profesorado de secundaria y de bachillerato es prácticamente el mismo en todos los centros, es una cuestión de metros cuadrados de aulas. En nuestro caso, por ejemplo, tenemos espacio para ofrecer las cuatro ramas de bachillerato porque hemos optado por ofrecer pocas plazas de cada uno pero promoviendo que haya esa variedad. También podríamos ofrecer ciclos formativos si nos interesara. De hecho es bastante frecuente ver en el boletín oficial de la comunidad (DOGC) las resoluciones de Ensenyament autorizando las modificaciones de muchos centros que solicitan dar de alta o de baja diferentes estudios.

Imagino que te refieres a que entraran a la universidad directamente sin hacer selectividad, ¿puede ser? si es así, es ciencia ficción, xD si no me equivoco, no hay ningún centro, por muy bueno, muy de élite o mucho éxito que tenga, que puedan saltar sus alumnos directamente al proceso universitario (público) sin pasar por la selectividad. ¡Menos mal!

El interés por la lectura suele comenzar con 4-5 años y más bien desde la oralidad, a través de cuentos e historias. Cuando empiezan a participar de asambleas, el grupo de referencia (suele ser 6-7-8 años), entonces aparece un requisito que consiste en escribir un registro de lo que has hecho ese día. Si el niño no se siente preparado o cómodo no le obligamos a participar en la asamblea, pero vive que ese es un requisito. Al mismo tiempo, claro, estar en ese grupo de referencia te permite participar en otro tipo de actividades que si no estás no puedes disfrutar, así que la balanza interna entre el miedo y las ganas de explorar poco a poco se va decantando por el crecer e ir más allá, la cuestión es que no forzamos la situación. Nosotros no hemos vivido ningún caso extremo, pero conocemos la experiencia de una niña que con unos 10 o 11 no sabía leer ni escribir, habiendo estado muchos años en una escuela de este tipo, el Pesta en Ecuador, y por alguna carambola de la vida vio que eso era útil o le venía bien para algo y durante dos semanas no hizo nada más durante el día que estar en el espacio de lectoescritura, con el resultado que al cabo de esas dos semanas su nivel era igual que el del resto de compañeros de su misma edad. No es magufería, está documentado y recogido en las publicaciones de Rebeca Wild, y si puedes leer la historia completa es muy interesante, de las que más recuerdo.

Todos los profesores estamos muy motivados por estar con los alumnos, por las materias que nos gustan, cuando hacemos actividades son sobre temas donde nos sentimos cómodos, seguros, donde podemos transmitir pasión... cuando tenemos un mal día nos damos permiso para no venir, porque no podemos ofrecer lo mejor de nosotros cuando no estamos bien. Y aunque parezca que es un colador de bajas, nada más lejos de la realidad, nadie quiere perderse ningún día, siempre pasan cosas interesantes y estimulantes :-) Con los alumnos pasa también lo mismo. Nuestra recomendación a los alumnos que piden un día no ir al cole es darles la oportunidad, si la familia puede asumirlo, de que efectivamente ese día no vaya al cole. Por norma general, es muy aburrido quedarse en casa, y al poco rato están pidiendo ir (varias familias este año nos lo han constatado, aunque ya lo sabíamos)

Es raro que se de lo que comentas. En cualquier caso por supuesto que no los ignoramos, lo primero que hacemos cuando detectamos algo fuera de lo normal es intentar encontrarnos con la familia y profundizar en la situación para mejorar el bienestar de ese niño. Más arriba comento cuál es nuestro papel y cómo tenemos mucho tiempo para observar y darnos cuenta de sutilezas que en el modelo convencional pasan muy desapercibidas. Eso nos permite actuar muy rápido cuando hace falta.

¡Un saludo!

menéame