Un lugar donde someterse a preguntas

Soy el tío que consiguió subir, en latín, la Guerra de las Galias a la portada de Menémae. Pregunta lo que quieras

#15 El márketing o ingeniería social tendrán cabida siempre, cualquiera que sea el sistema político. En democracia para manipular el voto, en dictadura, para aplacar los ánimos o generar adhesiones. Las sociedades realmente informadas y libres son una entelequia del tipo "una vida plena y saludable". Puede haber gente libre e informada, pero eso nunca se generaliza, porque requiere unos intereses y capacidades que nunca se generalizan.

Personalmente, veo síntomas de colapso sistémico, peor no tengo la más remota idea de qué sistema sustituirá al actual, si llega a producirse la sustitución. Probablemente el nuevo sistema nos inducirá a conformarnos más, a ser más pobres y tener menos libertades, y probablemente a cambio de mandangas como sentirnos más unidos a nuestros vecinos o cualquier idea semejante del tipo "cambiar oro por baratijas". Nuestra autonomía individual actual, a pesar de las desigualdades, es un lujo.
#16 Interesante tu reflexión, gracias. {0x1f44d}

Creo que este hilo merece más vidilla, así que me permito hacerte un par de cuestiones más:

¿Qué te hace pensar que esta vez va "en serio", quicir, en tu opinión, cuáles son los síntomas que apuntan inexorablemente a un agotamiento definitivo e irreversible del sistema y, por consiguiente, hacia un cambio de paradigma?

Y otra: Si las tensiones y el descontento social son imparables, fruto de las profundas desigualdades y la precarización, ¿en qué medida puede ser eficaz la ingeniería social para sofocar los conatos de rebelión/revolución que puedan producirse, a corto/medio/largo plazo en el mundo? ¿cuánto tiempo necesitaríamos para interiorizar que las promesas consumistas de una vida mejor no son más que una utopía fuera de nuestro alcance?
#20 Gracias por participar. Es un placer.

La primera pregunta no tiene que ver gran cosa con lo que yo domino más o menos, pero te daré mi opinión, absolutamente cuñadesca: creo que en esta ocasión nos enfrentamos a los límites del crecimiento. Salía de ojo, desde siempre, que un sistema económico basado en el crecimiento indefinido no podía mantenerse siempre. Tarde o temprano se llegaría a un límite, y resulta que el crecimiento económico, la globalización y el crecimiento demográfico han ido juntos para ponernos de bruces contra los límites. 7500 millones de seres humanos, al nivel de vida de hoy, y teniendo en cuenta que los pobres han mejorado una barbaridad (no comparemos el número de pobres de hoy con el de hace cuarenta años, cuando China e India se morían de hambre...) supone un nivel de exigencia que tiene que flaquear por algún sitio. Y lo hace por muchos. Para mí, el problema es energético, pro mucho que parezca lo contrario por lo que bajan los precios del petroleo. Es contraintuitivo, pero la energía disponible ha disminuido, y por eso han disminuido los salarios. Y por eso esta vez será distinto. Insisto en que es una opinión cuñadista y tal... :-)

La segunda pregunta es cojonuda. El descontento tiene que llegar a una mnasa crítica antes de convertirse en acción. La ingeniería social ya ha hecho mucho para sofocar esos conatos de rebelión. Piensa, por ejemplo, que los jóvenes admiten un 50% de paro juvenil y aceptan que lso jubilados cobren más que ellos. ¿Y pro qué? Porque se les ha alejado el enemigo. Ahora el enemigo es el gran capital, o las corporaciones,o la avaricia de los poderosos. En resumen: alguien lejano, como cuando se decía "en un país muy lejano" al inicio de los cuentos. Cuando alguien pretende identificar un enemigo cercano, se le tacha de inmediato de populista, y a la sola mención de la violencia, se le estigmatiza de inmediato. Así es como se crean las válvulas de pérdida de presión de la Sociedad. Eso fue el 15M, por ejemplo: protestad, indignaos, pero no rompáis nada. La labor de la ingeniería social es identificar oportunidades para crear más válvulas de este tipo. ¿Un ejemplo más claro? Si me contratasen a mí para enfrentarme a una revuelta juvenil en un par de años, legalizaría la marihuana. Creo que basta a buen entendedor... :-)

En cuanto al tercer apartado, cada cual tiene sus tiempos y dependen de sus circunstancias vitales, pero el problema está en lo que hablábamos antes: nos daremos cuenta de que nos engañan cuando no haya una válvula de escape a la presión.

El trabajo del ingeniero social es que nunca falte esa válvula.

saludos

menéame