PREGúNTAME: ENCUENTROS DIGITALES

Hola, soy Enrique Dans, profesor de innovación en IE Business School. Pregúntame

#85 El principal problema está en cómo se enseñan esas asignaturas. Cualquier profesor que suspende a más de un 25% de sus alumnos se está suspendiendo a sí mismo, por difícil que sea lo que uno enseña, siempre hay formas de explicarlo que lo hacen suficientemente accesible como para que la mayoría de los alumnos aprueben. Esa idea de que un profesor que suspende al 90% de los alumnos es de alguna manera bueno porque se convierte en un filtro es absolutamente repugnante. Yo a esos profesores "tan duros" los alejaría de un aula todo lo que fuese posible.
#122 En mi caso tuve a un profesor con el que sólo aprobaba el 20% de los alumnos. Todo el mundo lo odiaba, excepto yo: fue una de las asignaturas de la carrera en la que más aprendí. La asignatura era informática y la carrera LADE. Además de dar fundamentos básicos de la informática (historia, funcionamiento de la CPU, la memoria, etc.) tuvimos que hacer un examen EN PAPEL de los programas de Microsoft Office.
La parte de Word consistía en dos textos iguales pero con modificaciones de formato. Había que decir cómo se había llegado a esas modificaciones.
La parte de Excel consistía en un par de problemas de cálculo en los que había que dibujar una tabla y establecer las fórmulas anidadas (condicionales, búsquedas en filas y columnas, estadísticas, etc.) correspondientes.
La parte de Access consistía en un suspuesto bastante complejo de creación de una base de datos. En el examen que hice hablaban de una oficina de policía que quería tener un BD de delincuentes con sus datos, delitos, años de condena, etc. Para ello había que dibujar primeramente un diagrama E-R y luego crear las tablas y relaciones correspondientes. Finalmente, había que generar un conjunto de consultas. Todo por escrito.

Quizá la parte de hacerlo por escrito fuera excesiva, pero recuerdo como todos los viernes teníamos dos horas de prácticas (en ordenador) donde resolvíamos un taco de hojas con supuestos que el profesor había diseñado sobre estas tres herramientas. Cuando tenía alguna duda, le llamaba, me daba un par de indicaciones (que dicho sea de paso, eran tan vagas que apenas me servían para avanzar, por lo que tenía que llamarlo de nuevo al poco tiempo) y volvía a su mesa. Como hacer las prácticas no era obligatorio, más de la mitad de la clase no se presentaba aduciendo que "no servía para nada".

Con ello quiero decir que, además de tener buenos profesores, hay que estimular a los alumnos para que piensen por sí mismos y empezar a dejar las clases magistrales. Este profesor lo hacía, pero los alumnos, que no estaban acostumbrados a este estilo, no aprovecharon la oportunidad que tuvieron.

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