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	<title>Ficciones: en cola</title>
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		<title>Underground y los peligros del retrete</title>
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		<pubDate>Sat, 04 Mar 2023 22:07:38 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p>Dios sabe que lo busqu&eacute;. Busqu&eacute; a ese est&uacute;pido camello toda la puta tarde. Lo busqu&eacute; en Embajadores, lo busqu&eacute; por Lavapi&eacute;s, por Tirso, La Corrala, San Francisco y La Latina&hellip; y a pesar de mi insistencia no encontraba el rastro ni subi&eacute;ndome a Cascorro. Las ocho y media y nada. Nada. Nada salvo afrontar la tarea de irme resignando, de acomodarme con cierta dignidad a pasar el resto de la tarde, de la noche, con esa &uacute;ltima rayita, cumplida pero sola&hellip; pero sola&hellip; pero sola&hellip; </p><p>Como sab&iacute;a que el interrogante tarde o temprano caer&iacute;a, por ahorrar demora y ansiedad all&iacute; mismo lo arroj&eacute;: tal vez si la estirara&hellip; &iquest;Dos? S&iacute;. Pero no. No s&eacute;&hellip; &iquest;Doos? Y aunque no era caso de tomar all&iacute; mismo en Cascorro esa decisi&oacute;n, a bote pronto y enojado, confundido, ofuscado por aquellas inclementes ganas de mear que conmigo se vinieron en procura del est&uacute;pido, en Cascorro mismo tom&eacute; la decisi&oacute;n: ca&ntilde;ita y meada -meada y ca&ntilde;ita- en la Bobia. Y a la Bobia tir&eacute;. </p><p>Madre que pari&oacute; a la Bobia para ver llegado el bochornoso d&iacute;a de su derrota, ese d&iacute;a, ese preciso d&iacute;a que cerraba rendida y exhausta, derrengada, ese infausto d&iacute;a que cerraba por descanso. Mierda. &iquest;Pero de qu&eacute; co&ntilde;os cansada andar&iacute;a la Bobia? Pues eso, que me escup&iacute; el alma y apret&eacute; las piernas tomando para Tirso de Molina con una ca&ntilde;a menos y mis ganas lacerantes y ampliadas de mear.</p><p>De camino, los escasos pensamientos que me dejaba lugar aquella angustia que llevaba por mear, aquel torticero y cansino frenes&iacute;, a&uacute;n tuve la entereza de aplicarlos al asunto de la raya, que a esas alturas ya me parec&iacute;a m&aacute;s &uacute;nica que holgada. Y creo que llegando a la plazuela de Matute, donde estaba el bar de &Aacute;ngel, andaba ya inclinado a permitirme su derroche. Seguro que s&iacute;, siempre lo hago.</p><p>&Aacute;ngel era el due&ntilde;o, el bar de &Aacute;ngel no ten&iacute;a nombre. Algunos pens&aacute;bamos que era a causa del car&aacute;cter indolente del mismo &Aacute;ngel, otros sosten&iacute;an que dicho anonimato se deb&iacute;a a la impostura de ocupar el mismo hueco de la puerta toda la amplitud de su fachada, de modo que no quedaba espacio donde poner un cartelito. Se trataba de un bar tieso y afilado, escurrido todo en un pasillo angosto al que a&uacute;n hab&iacute;an adelgazado endi&ntilde;ando de por medio y de corrido una barra de las de &laquo;alfondohaysitio&raquo;. Y lo cierto es que lo hab&iacute;a. Lo hab&iacute;a para un retrete apostado en un altillo que hac&iacute;a la retaguardia del local, un caj&oacute;n aupado, uno solo y colectivo, pero alterno.</p><p>Y tal fue mi destino deseado. De manera que con un &laquo;hola&Aacute;ngelunbotell&iacute;n&raquo; me fui a &eacute;l sin reparar siquiera en el letrero que rezaba: &laquo;Cuidadoconelescal&oacute;ngracias&raquo; sobre el &uacute;ltimo travesa&ntilde;o. No hac&iacute;a falta, conoc&iacute;a el escal&oacute;n. Sin embargo repar&eacute; a tiempo en aquella voz de &aacute;ngel que sal&iacute;a del retrete un tanto contrariada y diciendo: &laquo;&iexcl;Joder&hellip;que est&aacute; ocupadoooo!&raquo;</p><p>&laquo;&iquest;Pero qui&eacute;n co&ntilde;os anda ah&iacute;, &Aacute;ngel?&raquo;, pregunt&eacute; a mi vez de vuelta al centro de la barra, desconsolado y sin mirar siquiera el botell&iacute;n. Enseguida &Aacute;ngel me sac&oacute; de dudas dilatando ce&ntilde;o y morro, encogiendo hombros y estirando un tanto las manos; no del todo, lo suficiente para indicarme que a &eacute;l lo registraran. Ya entend&iacute;. &iquest;Y qu&eacute; mierda hac&iacute;a en el bar de &Aacute;ngel una de esas afectadas de apret&oacute;n inoportuno que consumen una vez y poco y nunca vuelven al local? &iexcl;Mierda! Pues acaso s&iacute;, acaso eso. </p><p>Sal&iacute; a la calle apretando piernas y apretando piernas volv&iacute; a entrar. Ni mir&eacute; al botell&iacute;n saliendo ni lo mir&eacute; al entrar. Lo ignor&eacute; una eternidad. &laquo;&iexcl;Vamos se&ntilde;ora, vamos&hellip; que el retrete no se alquila!&raquo;. Sal&iacute; de nuevo. Entr&eacute; de nuevo y nada. &laquo;&iexcl;Se&ntilde;oraaa&hellip; que en la calle falta gente! &iexcl;Co&ntilde;o, que me estoy meando desde que era parvulito! &iexcl;&iquest;Y por qu&eacute; me pasa todo a m&iacute;?!&raquo;, creo que dije entonces.</p><p>Ya me daba en la nariz: la cabrona inoportuna por m&aacute;s de una ego&iacute;sta era &#8213;y esto es eufemismo&#8213; asaz cagona. Se ve&iacute;a claramente y me daba &#8213;esto no lo es&#8213; en la nariz. &laquo;&iexcl;Joder qu&eacute; prisas! &#8213;me dijo ya saliendo con su olor&#8213;. &iexcl;Que se est&aacute; meando dice! &iexcl;Si no bebiera tanto! &iexcl;Para saber mear hay que saber beber, joven! &iexcl;Pues hay que joderse con los borrachos!&raquo; </p><p>Yo no dije nada, lo juro. Ni la mir&eacute;. No quedaba tiempo. Pero Dios fue justo &#8213;aunque concedamos que de no frecuentar el local ni recordar aquel letrero que leyera anta&ntilde;o, justo antes de afrontar su dilatada residencia en el retrete, entraba dentro de lo probable que la jod&iacute;a tropezara en el escal&oacute;n que hac&iacute;a el altillo&#8213; y ella tropez&oacute; en el escal&oacute;n. La probabilidad estaba, cierto, pero estaba dormida, y as&iacute; estuvo hasta que el buen Dios la despert&oacute; y la envi&oacute; a su cita con la pava en el escal&oacute;n del bar de &Aacute;ngel; donde &eacute;sta, la probabilidad, acudi&oacute; sumisa y lega&ntilde;osa a provocar aquel siniestro, aquel justiciero tropez&oacute;n que arroj&oacute; a la torda ego&iacute;sta de bruces contra el suelo. Asunto despachado. S&iacute; se&ntilde;or, Dios es justo. Dios es justo y yo soy un cabr&oacute;n, de modo que cerr&eacute; la puerta del retrete sin evaluar da&ntilde;os ni destrozos. Eso quedaba para &Aacute;ngel. </p><p>&laquo;&iexcl;Dios no s&oacute;lo es justo, es m&aacute;s que justo, Dios no ahoga cuando aprieta!&raquo;, me dec&iacute;a aliviado en tanto descorr&iacute;a la cremallera y situaba por debajo de la bicha el borde superior del calzoncillo, donde lo calc&eacute; sujeto y soportado por los mismos hermanitos, que as&iacute; dejaban suelta a la referida bicha, libre ahora de presi&oacute;n o impedimento. Y ya al desenfundar lleg&oacute; el delirio, el &eacute;xtasis, un adelanto inesperado de la esquiva felicidad. Dir&eacute; tan s&oacute;lo y en resumen que hubo una meada caudalosa y prolongada, deliciosa como el chaparr&oacute;n de alivio que te empapa placentero cuando encuentras algo muy importante que has perdido, como un abrazo que Afrodita caprichosa burlara para ti de los que guarda para Apolo. Tal fue la virtud de la meada, tal su recompensa y longitud. </p><p>Tal y tanto que apenas promediada dej&eacute; sola a la bicha en su actuaci&oacute;n y pas&eacute; a atender la m&iacute;a. Rescat&eacute; as&iacute; la papelina de un bolsillo, saqu&eacute; del otro la cartera, extraje de esta la tarjeta carrefur, que pas&oacute; a quedar entre mis labios, y reintegr&eacute; la cartera a su bolsillo. Abr&iacute; a continuaci&oacute;n la papelina, la tom&eacute; en la izquierda y mis labios ofrecieron la tarjeta a la derecha; mano esta que acept&oacute; y se aplic&oacute; ya con destreza (como cumple a su buen nombre) a poner orden en aquella muchedumbre heterog&eacute;nea de granitos, a pastorearlos minuciosa y reunir su precario contenido, a reducirlo a polvo recurriendo a aplastamiento. Todo qued&oacute; listo en un momento, y con esto ya esper&eacute; a que la bicha terminara con lo suyo contemplando yo lo m&iacute;o complacido, mi obra y su cosecha.</p><p>Fuera hab&iacute;an cesado los auxilios a la torda malhablada, ausente ya sin duda, y todo parec&iacute;a en calma. As&iacute; que cumplida por mi parte la meada, calmado y aliviado, me reclin&eacute; sujetando con cuidado tarjeta y papelina en una mano y encomendando la tarea de bajar la tapa del retrete all&iacute; a la otra, adem&aacute;s de limpiar su superficie con la manga. Cumpli&oacute; eficaz y presurosa aquel encargo. Todo en orden. De forma ya que reclinado deposit&eacute; el caudal inmaculado en la tapa del retrete con esmero y devoci&oacute;n, haciendo los honores a aquella fortunita que era m&iacute;a; fortuna a la que yo me dispon&iacute;a felizmente a derrochar. Y a&uacute;n tuve presencia de &aacute;nimo para picarla un poco m&aacute;s, reunirla, estirarla, y tomarme al fin la libertad de extenderla en un trazado curvo y elegante. Bien, bien. Todo perfecto. Nada hab&iacute;a mejor que un dulce banquete despu&eacute;s de una &eacute;pica meada, me dec&iacute;a reclinado, satisfecho, listo a merendar contemplando el escenario, cuando ech&eacute; en falta algo necesario y hueco. Qu&eacute; contrariedad. All&iacute; faltaba el turulillo. &iexcl;El turulillo! &iquest;..? Ummm&hellip; &iquest;y d&oacute;nde? &iexcl;Ah, s&iacute;! &iexcl;S&iacute;, en el pantal&oacute;n! &iexcl;Est&aacute; en el pantal&oacute;n! </p><p>De manera que me incorpor&eacute; en el acto a fin de rescatarlo y ese fue mi error y perdici&oacute;n. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p><p>&iexcl;Dita sea que lo pari&oacute;! &iexcl;Me anide el sue&ntilde;o una brigada de alacranes! &iexcl;Se me cierren las narices y no vuelva a merendar! &iexcl;Joder, joder! &iexcl;Mierda! &iexcl;Mierda turulillo que oblig&oacute; a incorporarme! &iexcl;Mierda movimiento que afloj&oacute; la bicha! &iexcl;Mierda bicha infame que guard&oacute; un chorrito! &iexcl;Mierda del chorrito que actu&oacute; con punter&iacute;a! &iexcl;&iexcl;&iexcl;Mierda punter&iacute;a que inund&oacute; mi dicha!!! &nbsp;</p><p>&iquest;Y por qu&eacute; me pasa todo a m&iacute;, Se&ntilde;or? &iexcl;&iexcl;A m&iacute; que siempre dije que eras justo!! </p><p></p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/Ficciones/go?id=3787598" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>Quien se arropa con amigo  a las penas pone abrigo</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Mar 2023 20:27:42 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p>&#8213;Me dejas de piedra, t&iacute;o. Eso no me lo esperaba, qu&eacute; putada con Susana, vaya&hellip;</p><p>&#8213;Snif, y adem&aacute;s blablabl&aacute;&hellip;</p><p>&#8213;&iexcl;La leche! &iquest;Pero eso ya es seguro?</p><p>&#8213;Blablabl&aacute;, snif que s&iacute;, snifff&hellip;</p><p>&#8213;Bueno, a ver&hellip; Siendo as&iacute; mi opini&oacute;n es que no debes denunciar a tu novia, la breve satisfacci&oacute;n que podr&iacute;a procurarte esa venganza con Susana no es comparable a la pesadumbre que habr&iacute;a de traerte su publicidad entre amigos y vecinos, imagina en el club, en el gimnasio, en tu propia empresa&hellip; &iquest;Y tu madre? &iquest;Qu&eacute; dir&iacute;a tu pobre madre de enterarse? Dices que te ha dejado por otro llev&aacute;ndose tu pasta&hellip; Vale, pero solo es dinero tron, eso es una ful, recuerda que siempre dijimos que el dinero es un cabr&oacute;n con alas... &iexcl;Un cabr&oacute;n con alas, colega!</p><p>&#8213;Pero snif, es que adem&aacute;s snif, y blablabl&aacute;&hellip;</p><p>&#8213;&iexcl;Joooder, &iquest;tambi&eacute;n se ha llevado tu coche?! &iexcl;La ostia, t&iacute;o! Pero bueno, el BMV est&aacute; sobrevalorado, hay tantos que ya es un buga normalito socio, tampoco es el fin del mundo y siempre podr&aacute;s comprarte otro. Venga, &aacute;nimo campe&oacute;n&hellip;</p><p>&#8213;Snif, pero es que, snif, blablabl&aacute;&hellip;</p><p>&#8213;Vaya. Sobre esto&hellip; &iquest;qu&eacute; puedo decirte? Mira tronco, sobre este aspecto de los males de amor creo que a estos tuyos mejor no prescribirlos nada. El desamor, como sabes, es dolencia que remite sola en par de meses y medicada en 60 d&iacute;as, como el resfriado; que por cierto, tengo yo un trancazo&hellip; &iexcl;Aaaachisss! Vamos, que es mejor que no emplees los posibles que Susana te ha dejado ni en farmacias ni en bares ni en sic&oacute;logos. No no, eso no amigo, piensa que te ser&aacute;n muy &uacute;tiles cuando ya restablecido de esta fiebre contraigas otra nueva calentura; que la contraer&aacute;s machote, eso fijo, ya sabes que la Charo est&aacute; por ti, lo que yo te diga tron...</p><p>&#8213;Blasnif, blasnif y blanifff&hellip;</p><p>&#8213;Bueno venga&hellip; &iexcl;&aacute;nimo! Ya ver&aacute;s qu&eacute; pronto te mejoras de Susana. En fin, el caso es que lamento mucho no poder acompa&ntilde;arte ahora t&iacute;o, me pillas pasando un violento constipado, que lo mismo es covid, y ya sabes&hellip; &iexcl;Co&ntilde;o, que no hago m&aacute;s que estornudaaaaa&hellip; chisssssssssssssssss! Bueno, cuelgo y ya te llamar&eacute;&hellip; Chao t&iacute;o, chao y &aacute;nimo, nos vemos &iquest;eh? Un abraaaachhhhhhsssss&hellip;</p><p>.............../ Pi pi pi pi ...// ............</p><p>&#8213;&iexcl;Joder Susana, &iquest;no ves que vamos a 140?! &iexcl;Pues cierra ya esa puta ventanillaaaachhh&hellip; cari!</p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/Ficciones/go?id=3786860" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>Siempre que me acuerdo lo lamento</title>
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		<pubDate>Fri, 18 Nov 2022 11:44:21 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><p>	Yo nac&iacute; aquel d&iacute;a se&ntilde;alado de los Idus de marzo &iquest;saben?, un d&iacute;a grande y luminoso, fecha as&iacute; tan importante que era el d&iacute;a en que nac&iacute;an los mismos a&ntilde;os. Mala suerte que eso fuera en otro tiempo y mala que en mi caso cayera solo en martes, un d&iacute;a martes como otro d&iacute;a cualquiera de aquellos que llegaron despidiendo ya a un invierno chato y ordinario, fr&iacute;o como todos.</p><p>	Y ahora, aunque ha pasado mucho tiempo, a&uacute;n parece que la veo y que la espero todav&iacute;a, pienso que se acerca y me abriga su presencia, apuesto a que sonr&iacute;e y ya solo deseo volver a ser mu&ntilde;eco. Llega y es la misma, la misma reina hermosa y derramada, aquella mujer chispa meci&eacute;ndome en la brisa del consuelo.</p><p>	&mdash;Pero m&iacute;ralo &mdash;dec&iacute;a&mdash;. &iexcl;Ay mi ni&ntilde;o, que la gente ya se escapa del cielo para verte! Cuchi, ea ea, cuchi cuchic&uacute;s&hellip; Angelito es lo que eres&hellip; &iexcl;guapo! </p><p>&mdash;&iexcl;Un santo por un demonio! &mdash;replic&oacute; mi madre&mdash;. Por un demonio Amalia, que eso es lo que llevas en tus brazos. &iexcl;Ay Se&ntilde;or, dos meses en cama y sin poder cuidar a padre, sin poderlo despedir cuando el pobre se mor&iacute;a! &iexcl;Pero qu&eacute; desgracia m&aacute;s grande Dios m&iacute;o, que dej&aacute;ndonos a esto nos has quitado a un santo!</p><p>&mdash;No diga usted eso se&ntilde;ora &mdash;protestaba Amalia&mdash;, que a su padre lo cuidaban ya muchas mujeres y el se&ntilde;or Sandalio no se muri&oacute; solo&hellip; Adem&aacute;s la criatura es inocente, que tiene un ni&ntilde;o precios&iacute;simo, una bendici&oacute;n se&ntilde;ora, no diga usted eso. </p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p><p>Una, una sola madre hubo en aquel tiempo renegada de su gracia. Una sola, suerte fue que me tocara. En fin, las cosas vienen como vienen y ya no sirve darle vueltas, eso dicen y por eso no me quejo&hellip; Por eso y porque madre tambi&eacute;n era inocente &iquest;eh? &iquest;Pues qu&eacute; pudo hacer ella ante la inquina del destino siendo as&iacute; tan fr&aacute;gil? No, ella no tuvo la culpa, aquello vino a cuenta de un suceso doble, repentino y luctuoso: un mal fr&iacute;o que prendi&oacute; la pulmon&iacute;a del abuelo y una mano negra que aviv&oacute; su muerte aquel once de marzo, justo el viernes once, a escasos cuatro d&iacute;as del parto y con ella echada en cama sin poder cuidarlo. Y eso fue lo que quebr&oacute; el &aacute;nima de madre, la muerte inesperada del abuelo, su adorado padre y hombre virtuoso por quien ella profesaba verdadera devoci&oacute;n. Oigan lo que oigan esa fue la causa. &nbsp;</p><p>Comprender&aacute;n que al poco mi visita, tan cercana como inoportuna, despertara en ella un gran rechazo ante el cambio desigual del uno por el otro que los cielos le infringieron. Era injusto y lo tom&oacute; muy mal. Y no era para menos, aquello fue un brutal hachazo sobre prenda delicada, un suplicio montado en el tormento, &aacute;spero castigo que escarbaba en su mirada pozos de amargura y aflicci&oacute;n. Madre no pudo con ello y cay&oacute; en la pesadumbre. Y esto hay que entenderlo, cambiaba as&iacute; de golpe la dulce compa&ntilde;&iacute;a de un padre venerado por mi p&eacute;rfida presencia, trueque asaz descompensado, un santo por un demonio como siempre ella dec&iacute;a.</p><p>&#8213;&iquest;A qu&eacute; viene tanto alboroto Amalia? &iquest;Pero es que ni rezar en paz puede ya una? Anda, s&aacute;cate al demonio un rato por la calle&hellip; &iexcl;que la casa est&aacute; de luto!</p><p>&mdash;Voy se&ntilde;ora, voy, ya voy... Es que acaba de mamar y el angelito est&aacute; contento... Ea, ea, cuchi&hellip; Ale tesoro, que nos vamos a la calle a ver si anda jugando por ah&iacute; el Adolfito, que a mi ni&ntilde;o le alegra mucho verlo, &iquest;a que s&iacute; mi cielo? Ea ea, cuchi cuchic&uacute;s&hellip;</p><p>&nbsp;</p><p>De modo que no encontrando otro consuelo a aquel acoso sentenci&oacute; ya mi presencia como un agravio infecto del que hab&iacute;a de apartarse. Solo verme alborotaba sus sentidos y su alma atribulada se anegaba de vah&iacute;dos lastimeros, congojas que la hac&iacute;an aferrarse m&aacute;s a aquel fervor por la memoria de su padre, mi difunto abuelo, nuestro santo arrebatado. Y no era de extra&ntilde;ar pues eso mismo har&iacute;amos todos, apartarnos de las llamas &iquest;noo? A&ntilde;adan que adem&aacute;s y provocado por Amalia a la alegr&iacute;a mis risas se clavaban inclementes en su duelo. Una y otra vez, una y otra cada d&iacute;a. E ignorante al da&ntilde;o que causaba me mantuve all&iacute; a su lado hurgando m&aacute;s y m&aacute;s en su calvario. </p><p>Natural que as&iacute; quisiera apartarse de mi influjo pernicioso, buscar alg&uacute;n refugio donde acomodar la intimidad de su fervor y su desdicha. Y no era f&aacute;cil, pero madre lo encontr&oacute;. O acaso no, acaso fuera all&iacute; el abuelo el que acudi&oacute; a indicarlo; eso no lo s&eacute;, pero alguien dar&iacute;a el paso que condujo a que pusiera en ese cuarto un santuario, capilla inaccesible para todos y morada virtuosa para ella, solo para ella, su altar privado a la memoria de aquel santo. Tomada as&iacute; la decisi&oacute;n convoc&oacute; a los de la casa, se&ntilde;al&oacute; all&iacute; el cuarto, se&ntilde;al&oacute; la llave, prohibi&oacute; tajante la entrada para todos y guard&aacute;ndose la llave clausur&oacute; aquel c&oacute;nclave. Despu&eacute;s entr&oacute; al cuarto entrando all&iacute; tambi&eacute;n a la faena. </p><p>&#8213;Amalia, deja lo que hagas y cali&eacute;ntame un barre&ntilde;o, despu&eacute;s te vas donde la Petra y me traes&hellip; &iexcl;Pero haz callar a ese demonio por Dios! Ay Se&ntilde;or&hellip; pues te traes dos jabones, hilo negro y un frasco de azahar. Y venga, que ya est&aacute; anocheciendo. </p><p>&#8213;S&iacute; se&ntilde;ora, dejo puesto el agua y ya nos vamos&hellip; Chsss, ea ea, chsss... Mi ni&ntilde;o se va a venir conmigo a ver a la t&iacute;a Petra, &iquest;a que s&iacute; mi rey? Ea, chsss, ea ea&hellip; Est&aacute; oscurito pero all&iacute; con mi tesoro se nos va a iluminar la plaza. Ea ea, chsss, cuchi cuchic&uacute;s&hellip;</p><p></p><p>Aplicada madre a su reforma pareci&oacute; cobrar de nuevo el &aacute;nimo. Dicen que limpi&oacute; y limpi&oacute; sobre lo limpio asustando incluso al polvo que esperaba fuera para entrar m&aacute;s tarde, que lav&oacute; mantas y telones, repas&oacute; muebles y enseres, prepar&oacute; hornacinas en el hueco de alacena y freg&oacute; hasta el &uacute;ltimo rinc&oacute;n con aguas de azahar y de romero. Despu&eacute;s pas&oacute; a ordenar sus cosas al armario y los estantes, abrillant&oacute; los bronces de la cama y adecu&oacute; la c&oacute;moda para servir de altar. Y esparciendo ya por &uacute;ltimo en la pieza agua bendita reparti&oacute; por hornacinas los recuerdos del abuelo dejando expuesto su retrato sobre altar de c&oacute;moda. Todo en cinco d&iacute;as, tiempo regalado de mostrarnos su persona en las idas y venidas del trasiego, tregua a sus retiros de amargura y algo en cualquier caso extraordinario, ya que al ocupar su eremitorio casi no volvimos luego a verla.</p><p>Y as&iacute; pas&oacute; a pasar su tiempo entregada al culto de aquel santo, mi difunto abuelo y su padre venerado. All&iacute; bordaba adornos y guirnaldas que ofrec&iacute;a al augusto, compon&iacute;a para &eacute;l loas y alabanzas y honraba su memoria reafirmando cada d&iacute;a vocaci&oacute;n, entrega y credo. Aspirando as&iacute; a emular la imagen de aquel fausto escalaba ella las cimas de virtud m&aacute;s elevada, y todo en aquel templo evocaba adoraci&oacute;n. Su fervor solo ascend&iacute;a y ascend&iacute;a. Y tanto y tanto se afianz&oacute; en su devoci&oacute;n que fue sin duda inspiraci&oacute;n sagrada lo que ese d&iacute;a condujo a madre a cortarle la cabeza al bueno de Adolfito.</p><p>&nbsp;</p><p>Encomienda de sagrado, concluyeron. Qu&eacute; triste, pobre e infeliz amigo, siempre que me acuerdo de Adolfito lo lamento&hellip; Y no es que me consuele, pero supe a&ntilde;os m&aacute;s tarde que la interceptaron con el hacha en una mano, la cabeza del pobre desgraciado goteando suspendida de la otra, y un reclamo irrenunciable rebos&aacute;ndole los labios.</p><p>&mdash;&iexcl;El otro, el otro&hellip; &iquest;d&oacute;nde est&aacute; el otro demonio?!&mdash;, dicen que dec&iacute;a.</p><p>&mdash;&iexcl;No, eso no se&ntilde;ora! &iexcl;&iexcl;Mi ni&ntilde;o nooo&hellip;!!&mdash;, debi&oacute; gritar Amalia tomando apresurada la calleja hacia la plaza conmigo entre sus brazos.</p><p>&nbsp;</p><p>Siempre me dijeron que fue una madre dulce y entregada, que as&iacute; hab&iacute;a sido con los tres mayores, los que no tuvieron el mal gusto de llegar inoportunos ni el capricho de asomarse al cuarto. Vale, ya s&eacute; que estas cosas no se saben; pero vaya, pobre desdichado, perder la vida sin haber gastado el tiempo, qu&eacute; pena me da cuando pienso en Adolfito. Siempre que me acuerdo lo lamento. En fin, el asunto no tiene remedio y conviene pasar p&aacute;gina, olvidarse ya de aquello y avanzar. El agua pasada no muele ya nada, eso dicen y por eso no me quejo, no me quejo&hellip; pero entiendan que aunque no llegara yo a tratarlo como hicieron todos en la casa, cada vez que alguien menciona no haber vuelto a probar gato tan tierno y tan sabroso pienso en Adolfito y lo lamento.&nbsp;</p></p><p><strong>etiquetas</strong>: artículo</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/Ficciones/go?id=3749857" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>S.O.S. marciano</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Jun 2015 15:16:37 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p>Si los humanos tuviesen que atravesar un mar muy profundo para salir al espacio exterior, estarían cuesta arriba a pesar de la tecnología con la que cuentan.  No han podido superar la presión altísima que supone la odisea, y, si por eso fuese, condenados se quedarían vivir en la prisión de su casa, sin la posibilidad de cumplir sueños fantasiosos de libertad en el espacio interestelar.<br />
<br />
Pero no es el hecho.  El humano vive en la corteza terrestre y desde allí practica saltos inquisitivos hacia donde quiere.  Un día va al fondo del mar, hasta donde aguanta; otro, al interior de la tierra, hasta donde puede; otro, al espacio exterior hasta donde su tecnología lo manda.  Tantos metros debajo del mar, tantos entre la tierra; un día a la luna, otro a Marte (¡sí, hasta acá!), así sea mediante sondas.  Y si no va a algún lado, se detiene en la Estación Espacial Internacional que orbita la Tierra.  Vuela.<br />
<br />
Aparte la mencionada presión marina, el humano tiene también impedimentos para ahondar entre los hielos eternos.  Contra lo inhóspito y duro del clima se ha visto limitado.  Sobre lo contrario, respecto de las altas temperaturas, razona que el centro de la Tierra es un núcleo ardiente, magma volcánica, y ni siquiera sueña tecnológicamente con aproximarse.  Pero, en fin, posee una libertad, un privilegiado espacio para abrir sus alas y ensayar sueños.<br />
<br />
Nosotros, por nuestro lado, los marcianos (que también somos humanos), vivimos en el interior de la corteza de nuestro planeta.  Al igual que las altas presiones contra las cuales no pueden los humanos de la Tierra (terrícolas), estamos condenados al ostracismo.  No podemos llegar hasta la superficie, fría, mineralizada de nuestro planeta, misma que mataría nuestra forma de vida.  No tenemos tecnología para ello.  Vivimos en cavidades entre el globo de Marte, con lagunas, plantas, animales, todos acomodados a una realidad desprovista de luz y exposición espacial.  Somos pequeños, casi reptiles, no hablamos como los terrícolas sino a través del pensamiento; nuestros cuerpos, como el de nuestros animales y plantas, son blancuzcos, albinos.  Estamos en las profundidades marcianas luego de los cambios que sufrió nuestro planeta en su atmósfera, cuando perdió su protección y se hizo frío; nos vimos obligados a cavar y vivir como topos en la oscuridad profunda, alejados de lo exterior, cercanos debidamente al núcleo caliente del planeta.<br />
<br />
Tenemos recuerdos de la Tierra.  En un pasado la visitábamos como ir de una estación a otra.  Nuestro mundo era como ha de ser el suyo ahora, si es que todavía viven sus humanos sobre la corteza del planeta.  Ellos son nosotros.  Fundamos una civilización allá y la dotamos con nuestros dioses y tecnologías hasta donde pudimos durante miles de años.  Los vimos multiplicarse y extenderse.  Ahora ellos están libres y nosotros condenados al encierro, esperanzados con que algún día ellos comprendan su historia y nos recuerden, y vengan a rescatarnos de estas tinieblas (respiramos su mismo aire y tomamos también su agua).  Porque no es correcto ni ofrece perpetuidad quedarse a vivir como vivimos, enclaustrados, esclavos del ciclo de vida de Marte, muriendo nosotros cuando él también muera.  Debemos tener alas y espacio para volar como la tuvimos un día para plantar vida en otros confines, como debemos suponer ahora lo están haciendo los terrícolas. <br />
<br />
A veces, con gran esfuerzo, logramos asomarnos a la superficie de lo que era nuestro hábitat allá afuera, y siempre lloramos con lo que vemos:  nada.  De altas y antiguas ciudades el viento y las ondas del espacio han dejado nada.  Marte es polvo gélido y hielo pétreo en su corteza.</p><p><strong>etiquetas</strong>: ciencia ficción, marte, marcianos, relato</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/Ficciones/go?id=2423114" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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		<title>La Hora Cero, de Ray Bradbury</title>
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		<pubDate>Mon, 18 May 2015 14:00:19 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p>Ray Douglas Bradbury (Waukegan, Illinois, 22 de agosto de 1920 - Los Ángeles, California, 5 de junio de 2012) fue un escritor estadounidense de misterio del género fantástico, terror y ciencia ficción. Principalmente conocido por su obra Crónicas marcianas (1950) y la novela distópica Fahrenheit 451 (1953) [<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ray_Bradbury]" title="es.wikipedia.org/wiki/Ray_Bradbury]" rel="nofollow">es.wikipedia.org/wiki/Ray_Bradbury]</a></p><p><strong>etiquetas</strong>: invasión, extraterrestres, ciencia ficción</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/Ficciones/go?id=2412743" rel="nofollow">noticia original</a> (losde7mo.blogspot.ie)</p>]]></description>
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		<title>Cuento de Giovanni Papini: El hombre que se perdió a sí mismo</title>
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		<pubDate>Thu, 14 May 2015 17:01:29 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[existencialismo]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Giovanni Papini (Florencia, 9 de enero de 1881 - íd. 8 de julio de 1956) fue un escritor italiano. Inicialmente ateo y escéptico, posteriormente pasó a ser un fervoroso católico (Wikipedia:  <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Giovanni_Papini" title="es.wikipedia.org/wiki/Giovanni_Papini" rel="nofollow">es.wikipedia.org/wiki/Giovanni_Papini</a>).</p><p><strong>etiquetas</strong>: existencialismo, giovanni papini, cuento</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/Ficciones/go?id=2410708" rel="nofollow">noticia original</a> (narrativabreve.com)</p>]]></description>
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		<title>Corazón de Marte</title>
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		<pubDate>Thu, 14 May 2015 03:52:45 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Ficciones]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Hubo un tiempo en que los marcianos eran como nosotros, seres carnosos, provistos de esos maravillosos tentáculos que son nuestras extremidades.  Cuando el planeta perdió su aura atmosférica y el frío vaho del universo penetró sin defensas a su superficie, la vida se fragmentó por el efecto cristalizante del frío, como si su corteza hubiese sido rociada por un chorro gigantesco de nitrógeno líquido.<br />
<br />
Los sobrevivientes se movieron hacia el interior del planeta, huyendo del frío exterior, buscando el corazón de magna volcánica de su centro.  Empezaron a horadar el suelo y a practicar grandes espacios vacios para poder establecerse, regulando la temperatura interna con vegetación y maquinaria, creando grandes lagos de vegetación y agua.  El agua, congelada en su mayoría en la corteza, les goteaba en forma de lluvia escurridiza a través de las rocas, se evaporaba por efecto del calor y ascendía nuevamente hacia la corteza para congelarse de nuevo.  De modo que los marcianos sobrevivientes están todos atrapados en el interior del planeta.<br />
<br />
Entre las grietas, sin luz solar, sin el efecto centrifugo de la materia sobre la corteza, sin abundancia de alimentos, se hicieron los marcianos más pequeños, más económicos, boca pequeña y ojos grandes y córneos precisamente debido a la carencia de luz, para protegerse del entorno y atrapar la mayor cantidad de luminosidad.  La afectación de sus sentidos propició el desarrollo de capacidades mentales, como la telepatía.  Sin habla, se comunican, pues, mentalmente.<br />
<br />
En la superficie del planeta hay el frío inconcebible y formas de vidas fragmentadas, como se dijo.  Gusanos, bacterias, botones orgánicos vivos lidiando con temperaturas increíblemente gélidas (-100º).  Salir significa morir en el acto; y encerrados bajo suelo, sin la libertad de experimentación a libre atmósfera, en desconexión con sus leyes químicas, físicas y gravitatorias, poco es lo que se puede hacer científicamente para escapar del planeta mediante artilugios.  Los marcianos empezaron a convertirse en los seres blancuzcos de una noche eterna, vulnerables al sol.<br />
<br />
Marte es como un huevo:  cascarón por fuera, yema vital por dentro.  Sus habitantes intraterrenos, por escasez de movimiento y necesidad de arrastrarse, han mermado sus extremidades y han empezado a reptar.  Hechos pura onda cerebral, sus pensamientos hacen de manos.  No están entre nosotros, no son esos seres reptilianos que los conspiracionistas han especulado; están allá, presos en su intramundo, esperándonos, discapacitados física y tecnológicamente para aflorar a la superficie, sabiendo que en algún momento iremos allá y ellos se vendrán con nosotros de alguna manera, soñando con la espesura abierta y líquida de nuestro planeta, tal vez con su posesión, como otrora poseyeron el suyo.<br />
Oscar J. Camero</p><p><strong>etiquetas</strong>: ciencia ficción, marte, marcianos, relato</p><p>&#187;&nbsp;<a href="http://www.meneame.net/m/Ficciones/go?id=2410164" rel="nofollow">noticia original</a> ()</p>]]></description>
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